| Lc 1,75 En santidad y en justicia delante de El mismo, todos los días de nuestra vida. (v. 75) |
| San Juan Crisóstomo. | Zacarías glorifica al Señor porque ha hecho que le sirvamos con plena confianza, no carnalmente, como Judea con la sangre de las víctimas, sino espiritualmente con las buenas obras. Y esto es lo que da a entender cuando dice: "Con verdadera santidad y justicia", porque la santidad perfecta consiste en ser justo delante de Dios, y la justicia en serlo delante de los hombres. Tal es el que cumple de una manera reverente todo lo que se refiere a los hombres. Dice, pues, no en presencia de los hombres, como los hipócritas -que son los que quieren agradarlos- sino de Dios (Rom 2,29), y esto no sólo una vez ni por tiempo determinado, sino en todos los días y por todo el tiempo que viven. Por lo cual dice: "Todos los días de nuestra vida". |
| Beda. | Porque aquel que antes de la muerte se separa de su servicio, o mancha con alguna acción impura la justicia de la fe, o la perfección de su conducta, o que pretende manifestarse santo y justo solamente delante de los hombres y no de Dios, no le sirve enteramente libre de las manos de sus enemigos espirituales, sino que, a imitación de los antiguos samaritanos, se afana por servir a la vez al Señor y a los dioses de la gentilidad. |
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