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RetrocederÍndiceAvanzar Los Evangelios de la Infancia
  Lc 1,57-58

Mas a Isabel se le cumplió el tiempo de alumbrar, y parió un hijo. Y oyeron sus vecinos y parientes que el Señor engrandeció su misericordia con ella, y se congratulaban. (vv. 57-58)

 

 

San Ambrosio. Si observas con diligencia, notarás que la palabra plenitud nunca se emplea sino en la generación de los justos. Por eso se dice aquí: "El tiempo de Isabel se ha cumplido". La vida del justo tiene, pues, la plenitud. Mas los días de los impíos son vanos.
San Juan Crisóstomo. El Señor quiso retardar el parto de Isabel para que aumentase la alegría y aquella mujer se hiciese más célebre. Por lo cual sigue: "Y oyeron sus vecinos". Los que habían conocido su esterilidad fueron testigos de la gracia divina. Ninguno se marchaba en silencio después de haber visto al infante, sino que alababan a Dios porque lo había concedido de un modo inesperado.
San Ambrosio. El nacimiento de los santos produce la alegría de muchos, porque es un bien general. La justicia es una virtud común; por esto, en el nacimiento de un justo procede algún signo de lo que será su vida y se designa la gracia de la virtud que ha de seguir (figurada en la alegría de los vecinos).

 

 


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