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RetrocederÍndiceAvanzar Los Evangelios de la Infancia
  Lc 1,56

Y María se detuvo con ella como tres meses, y se volvió a su casa. (v. 56)

 

 

San Ambrosio. Permaneció María en casa de Isabel hasta que se cumplió el tiempo en que ésta debía dar a luz. Por lo cual se dice: "Y María se detuvo".
Teofilacto. En el sexto mes de la concepción del precursor se presentó el Ángel a María, quien permaneció tres meses con Isabel. Y así se cumplieron los nueve meses.
San Ambrosio. La causa por la que permaneció tanto tiempo no fue la sola familiaridad, sino también para el bien de tan gran profeta. Porque si a su primera entrada fue tan grande el don comunicado, que el niño saltó dentro del vientre a la salutación de María y la madre se llenó del Espíritu Santo, ¿cuánto más podemos creer que añadiría en el espacio de tanto tiempo la presencia de la Santísima Virgen María? Bien se deduce de aquí que prestó sus servicios y guardó un número místico (1).
Beda. Es necesario que el alma casta, que concibe el deseo del Verbo espiritual, soporte la intensa carga del ejercicio celestial; y permaneciendo allí como tres meses, no deje de perseverar mientras la ilumine la luz de la fe, la esperanza y la caridad.
Teofilacto. Pero cuando Santa Isabel iba a alumbrar, la Virgen se retiró. Por lo cual se añade: "Y se volvió a su casa"; a saber, por la muchedumbre que debía reunirse para el parto, pues no era conveniente que la Virgen estuviese presente en tales circunstancias.
Griego. Es, pues, costumbre de las vírgenes el retirarse cuando una mujer alumbra. Desde que llegó a su casa no salió para otra parte; sino que allí permaneció en adelante, hasta que conoció que llegaba la hora del parto; y allí el ángel del Señor disipó la duda de José.

 

  Notas
1.  Es decir, el número tres. [Regresar]

 


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