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P. Bertrand de Margerie, 驴Puede la Iglesia definir dogm谩ticamente la maternidad espiritual de Mar铆a? Objeciones y respuestas
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驴Puede la Iglesia definir dogm谩ticamente la maternidad espiritual de Mar铆a? Objeciones y respuestas1

El Padre de Margerie fue miembro de las Sociedades Francesa y Americana de Estudios Marianos, la Sociedad Internacional de Estudios Patr铆sticos y la Academia Romana Pontificia de Santo Tom谩s de Aquino en Roma. El P. Margerie tambi茅n fue un colaborador frecuente al L鈥橭sservatore Romano.

Me gustar铆a explicar brevemente aqu铆2 la situaci贸n de la doctrina cat贸lica sobre la maternidad espiritual de Mar铆a, despu茅s del Vaticano II y el pontificado de Pablo VI; luego subrayar茅 las objeciones y problemas que resultar铆an de la eventualidad de una definici贸n dogm谩tica de este misterio; ofrecer茅 respuestas que podr铆an darse a estas objeciones y problemas, varias posibles modalidades de tal definici贸n, y, por 煤ltimo, las ventajas que podr铆a presentar a la Iglesia y a la humanidad.

El estudio presentado aqu铆 es una extensi贸n de un art铆culo anterior, publicado por la revista Internacional Ephemerides Mariologicae, en 1975-1976; para entonces ya yo hab铆a examinado en detalle el argumento lit煤rgico a favor de la maternidad espiritual de Mar铆a, es decir, los signos de la fe de la Iglesia en este misterio, tal como brillan en diversas liturgias de Oriente y Occidente (un estudio muy preciso y t茅cnico).

Tres a帽os m谩s tarde el Papa Juan Pablo II accedi贸 a la Santa Sede. Es bien conocido el gran inter茅s personal del Pont铆fice sobre la doctrina y devoci贸n mariana. Debemos recordar particularmente su importante discurso del 10 de enero de 1979 sobre la maternidad espiritual de Mar铆a. Todas estas se帽ales indican, con certeza, que no poseen ninguna informaci贸n o datos hostiles a la propuesta de una definici贸n dogm谩tica, ni, por consiguiente, al tema de este art铆culo.

LA SITUACI脫N DE LA DOCTRINA CAT脫LICA RESPECTO A LA MATERNIDAD ESPIRITUAL VEINTE A脩OS DESPU脡S DEL CONCILIO

En los veinte a帽os siguientes al Concilio Vaticano II, la Iglesia ha dado a sus miembros tres importantes documentos sobre este tema: En primer lugar, en 1965, dos p谩rrafos de la Constituci贸n Dogm谩tica Lumen Gentium, luego, en 1967, la exhortaci贸n apost贸lica Signum Magnum; y por 煤ltimo, en 1968, una menci贸n en el Credo del Pueblo de Dios, de Pablo VI.

(1) La constituci贸n dogm谩tica Lumen Gentium, en los p谩rrafos 61 y 62, ofrece un claro primer paso en el desarrollo de la doctrina, aun cuando, es cierto, ciertos puntos permanecen abiertos a mayor refinamiento3. Vamos a repetir el texto: 芦La Sant铆sima Virgen... como Madre del divino Redentor en la tierra, sobre todos los dem谩s y de una manera singular fue la generosa asociada y humilde esclava del Se帽or, (singulariter prae aliis generosa socia). Ella concibi贸, dio a luz, y aliment贸 a Cristo, ella lo present贸 al Padre en el Templo, comparti贸 los sufrimientos de su Hijo cuando muri贸 en la Cruz. As铆, de un modo totalmente singular ella cooper贸 (operi Salvatoris singulari prorsus modo cooperata est) por su obediencia, fe, la esperanza y ardiente caridad, en la obra del Salvador, en la restauraci贸n de la vida sobrenatural de las almas. Por esta raz贸n es nuestra Madre en el orden de la gracia禄.

Uno puede ver que tal concepci贸n anal贸gica de la maternidad espiritual significa esencialmente una cooperaci贸n 煤nica y particular de Mar铆a, como Madre de Dios, el Salvador, con la obra redentora de su Hijo, para restablecer la vida sobrenatural de las almas inmortales. El Concilio Vaticano II aclar贸 el contenido trascendente, oculto dentro de la imagen de la maternidad, una vez que se adapt贸 al orden espiritual y sobrenatural: la de una cooperaci贸n privilegiada pero dependiente en la transmisi贸n de la vida. Esta dependencia, en igualdad, distingue la maternidad de la paternidad. Evidentemente, es una maternidad de mediaci贸n y, en un sentido paulino m谩s amplio, una corredentora. Esto es lo que revela la siguiente parte del texto:

芦Esta maternidad de Mar铆a en la econom铆a de la gracia perdura sin cesar desde el momento del asentimiento que prest贸 fielmente en la Anunciaci贸n, y que mantuvo sin vacilar al pie de la Cruz, hasta la consumaci贸n perpetua de todos los elegidos... con su m煤ltiple intercesi贸n [ella] contin煤a obteni茅ndonos los dones de la salvaci贸n eterna... Por este motivo, la Sant铆sima Virgen es invocada en la Iglesia con los t铆tulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. Lo cual, sin embargo, ha de entenderse de tal manera que no reste ni a帽ada a la dignidad y eficacia de Cristo, 煤nico Mediador禄 (Lumen Gentium, n煤m. 62).

Vemos, en estos dos p谩rrafos, una distinci贸n clara entre los dos per铆odos de tiempo de la maternidad espiritual de Mar铆a: el tiempo durante el cual la Virgen cooper贸 con Cristo en la adquisici贸n del tesoro de salvaci贸n, y el momento actual en el que coopera con su Hijo en la distribuci贸n de este tesoro.

N贸tese tambi茅n, basado en el texto latino citado entre par茅ntesis, a continuaci贸n, 鈥�singulariter socia... operi Salvatoris singulari modo cooperata est鈥�, un eco muy evocador de los mismos t茅rminos de la definici贸n dogm谩tica de la Inmaculada Concepci贸n, en 1854, por P铆o IX: 鈥淪e dice que Mar铆a es inmaculada por una "gracia especial de Dios omnipotente" (singulari omnipotentis Dei gratia: DS 2803). El Vaticano II nos ofrece, en el trasfondo del privilegio 煤nico de la Inmaculada Concepci贸n, el privilegio de una maternidad espiritual, tambi茅n 煤nica, de la Virgen.

M谩s profundamente a煤n, el Concilio Vaticano II, mediante la presentaci贸n de la singular cooperaci贸n de la Virgen en la obra de la salvaci贸n como el fundamento de su maternidad de gracia, en su definici贸n de la misma, va m谩s all谩 de la noci贸n de una simple transmisi贸n de la vida divina, para incluir tambi茅n los esfuerzos especiales por la Virgen de obtener para los hombres esta misma vida divina. El resultado es que Mar铆a es la Madre, no s贸lo de los justos que han aceptado esta vida divina, sino tambi茅n de los pecadores que todav铆a la rechazan, pero que est谩n destinados a recibirla, as铆 como Cristo es el Salvador incluso de aquellos que no est谩n de acuerdo en cooperar con 脡l para su salvaci贸n. Por tanto, podemos entender por qu茅 el mismo Concilio Vaticano II describi贸 a Mar铆a anteriormente (Lumen gentium, n.54), como Madre de los hombres, de todos los hombres.

Un poco m谩s adelante en la misma constituci贸n, Lumen gentium, n煤m. 64, la Iglesia confirma, en el contexto de la "eminente y singular" la maternidad de la Virgen (reafirmada en el n煤m. 63), que ella misma se convirti贸 en una madre "al recibir y predicar la palabra de Dios en fe", as铆 como en la celebraci贸n del bautismo: As铆, 芦da a luz hijos, que son concebidos por el Esp铆ritu Santo y nacidos de Dios, a una vida nueva e inmortal禄.

La comparaci贸n de los textos relativos a la maternidad de Mar铆a y la de la Iglesia nos permite entender mejor el concepto com煤n de la maternidad espiritual que entra en juego en ambos casos: maternidad espiritual significa una actividad sobrenatural, recibida y subordinada, en la obra de la salvaci贸n eterna de otro ser humano, por el que una persona crea, recibe y transmite a otra persona la vida divina. La maternidad espiritual presupone la paternidad divina y la fraternidad humana. El ser humano que es elevado al nivel de la maternidad espiritual recibe de Dios el Padre la posibilidad de engendrar sobrenaturalmente a los que son sus hermanos y hermanas en el orden natural.

Una vez se entiende este significado fundamental uno puede reconocer f谩cilmente, en otros pasajes del Concilio Vaticano II, la afirmaci贸n sustancial de la maternidad espiritual: La palabra no puede ser claramente establecida tal vez, pero la realidad est谩 ah铆. Este es el caso especialmente en el decreto sobre el apostolado de los laicos, n煤m. 16: 芦Los laicos... conscientes de ser cooperadores de Dios Creador, Redentor y Santificador... Recuerden todos que con el culto p煤blico y con la oraci贸n, con la penitencia y la libre aceptaci贸n de los trabajos y desgracias de la vida, con la que se asemejan a Cristo paciente (cf. 2Cor. 4,10; Col. 1,24), pueden llegarse a todos los hombres y contribuir a la salvaci贸n del mundo entero禄.

En todos estos casos 鈥攜a se trate de Mar铆a, de la Iglesia, o de cada uno de sus miembros bautizados鈥� es siempre una cooperaci贸n activa, libre y sobrenatural con Dios, el Salvador que contribuye a la salvaci贸n de los hombres, y a su regeneraci贸n espiritual, teniendo como fondo la iniciativa de la gracia divina conferida tanto al instrumento como al beneficiario de la obra de la salvaci贸n. La imagen de la maternidad, distinta como tal a la de la paternidad que tiene la iniciativa y de la filiaci贸n rec铆proca al final, por lo tanto se adapta perfectamente aqu铆.

Brevemente entonces, digamos que la maternidad espiritual significa una causalidad salv铆fica dependiente. Cuando, en el plano humano, la maternidad no participa en la paternidad, a pesar de que es igual a ella, la maternidad espiritual constituye esencialmente una participaci贸n en la paternidad divina.

Habiendo subrayado as铆 el car谩cter anal贸gico del significado de la maternidad espiritual, podemos ahora estudiar en profundidad su aplicaci贸n mariana.

Es al enfatizar las acciones que la Virgen ofreci贸 libremente al servicio de la obra salv铆fica de su Hijo que el Vaticano II fue capaz de afirmar la maternidad espiritual como v谩lida incluso en lo que respecta a los pecadores y a los no bautizados. La maternidad espiritual, aunque potencial, no est谩 totalmente actualizada. Percibimos aqu铆, sin duda, un progreso real, especialmente respecto al modo en que fue expresada la maternidad espiritual antes del Concilio Vaticano II. El 茅nfasis puesto en el papel que juega la libertad, en ir m谩s all谩 de las im谩genes emocionales, ha hecho posible el reconocimiento de la universalidad de la maternidad espiritual. Informaci贸n adicional y reflexiones sobre la problem谩tica de la posibilidad de definici贸n antes del Concilio Vaticano II se puede encontrar en el ap茅ndice.

Podemos incluso sospechar, si no probar, que Ruperto de Deutz, el famoso ex茅geta medieval del Evangelio de Juan, est谩, por v铆a de Su谩rez, en el origen de la explicaci贸n de la maternidad espiritual expresada en los n煤meros 61-62 de la Lumen gentium. En efecto, hemos visto c贸mo estos p谩rrafos enfatizan la relaci贸n entre la compasi贸n de Mar铆a y la restauraci贸n de Cristo de la vida sobrenatural. Ruperto de Deutz explica magn铆ficamente, comentando Jn 16,27, la siguiente relaci贸n: 芦La Virgen Mar铆a es verdaderamente Madre de todos nosotros, porque dio a luz a la salvaci贸n para todos nosotros en la Pasi贸n de su Hijo 煤nico禄4. En alusi贸n a Juan 16,21: 芦Verdadera mujer, verdadera madre, [Mar铆a conoc铆a] a esa hora los dolores del parto禄.

(2) Apenas dos a帽os despu茅s del final del Concilio Vaticano II, Pablo VI discuti贸 la maternidad espiritual de Mar铆a en un p谩rrafo que gener贸 algunos comentarios, a pesar de su extrema importancia, un p谩rrafo de la exhortaci贸n apost贸lica Signum Magnum. El Papa ofreci贸 all铆, un resumen 鈥攖al vez m谩s claro que el original鈥� de las reflexiones fundamentales, citadas anteriormente en la Lumen Gentium. El pasaje contiene tres pronunciamientos decisivos.

En primer lugar, "Mar铆a es nuestra Madre Espiritual por su participaci贸n en el sacrificio de la Cruz." Esta es la primera vez 鈥攓ue yo sepa鈥� que este concepto de participaci贸n, concepto clave en la historia de la filosof铆a y la teolog铆a, parece que se aplica expl铆citamente a considerar la naturaleza de la uni贸n de Mar铆a con el sacrificio de su Hijo en la Cruz. Cuando estamos de acuerdo en no pasar por alto la importancia de este concepto en las discusiones con el mundo protestante (por desgracia, no tan sensible a esta idea de la participaci贸n), podemos comprender mejor la importancia de su introducci贸n en el contexto de la asociaci贸n de Mar铆a al sacrificio de la Cruz.

En segundo lugar, esta verdad, de la maternidad espiritual de Mar铆a por la participaci贸n en el sacrificio de la Cruz, est谩 calificada como una "parte integrante del misterio de nuestra salvaci贸n."

Por 煤ltimo, se declara tambi茅n que "esta verdad debe considerarse como una verdad de fe."

Aqu铆 est谩 la 煤ltima palabra, la palabra nunca pronunciada hasta el momento 鈥攈asta donde yo s茅. Aqu铆 est谩 la m谩s cercana declaraci贸n de una definici贸n por el magisterio extraordinario. Aqu铆 est谩 el magisterio ordinario en su ejercicio supremo, reconociendo una verdad como revelaci贸n divina, ya que tal es la implicaci贸n de esta declaraci贸n. Leamos el texto original en lat铆n5:

Postquam Filii sacrificium, nostrae Redemptionis causam, participavit, idque ratione tam arta, ut ab eo mater non unius Ioannis discipuli, sed etiam - hoc dicere liceat - humani generis, cuius ille quodammodo gessit personam meruerit designari, ea caelitus nunc materno pergit munere fungi, quo ad gignendam augendamque vitam divinam in singulis hominum redemptorum animis operam confert. Haec veritas... e libera voluntate Dei sapientissimi, pars6 est expletiva mysterii salutis humanae; quam ob rem7 ab omnibus christianis debet fide teneri禄.

驴No estamos aqu铆 en presencia de una formulaci贸n, que ofrecer 鈥攅n un modo inmediato y mejor鈥� las condiciones necesarias para una definici贸n dogm谩tica, si lo comparamos con la de la Lumen Gentium, todav铆a en curso? Adem谩s, debemos reconocer que la Lumen Gentium, al final del n煤m.62, ha elaborado el estudio m谩s profundo en el Signum Magnum. De hecho, as铆 es como lee:

芦La Sant铆sima Virgen es invocada en la Iglesia con los t铆tulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora. Lo cual, sin embargo, ha de entenderse de tal manera que no reste ni a帽ada a la dignidad y eficacia de Cristo, 煤nico Mediador. Jam谩s podr谩 compararse criatura alguna con el Verbo encarnado y Redentor; pero as铆 como el sacerdocio de Cristo es participado tanto por sus ministros sagrados cuanto por el pueblo fiel de diversas formas, y como la bondad de Dios se difunde de distintas maneras sobre las criaturas, as铆 tambi茅n la mediaci贸n 煤nica del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas diversas clases de cooperaci贸n, participada de la 煤nica fuente禄 (Lumen gentium, n煤m. 62).

Citemos las expresiones latinas del texto original: 芦sacerdotium Christi participatur,...unica mediatio Redemptoris non excludit sed suscitat variam apud creaturas participatam ex unico fonte cooperationem禄.

Uno puede ver que aqu铆 se afirma la doctrina de la participaci贸n, tanto en el plano natural de la creaci贸n y a nivel sobrenatural en la econom铆a de la salvaci贸n. Se establece claramente que Cristo mismo est谩 en el origen de toda participaci贸n en su mediaci贸n de Redentor.

La doctrina de la participaci贸n se destaca, precisamente, respecto a la cooperaci贸n de Mar铆a en la obra de la salvaci贸n. El texto conciliar contiene impl铆citamente la confirmaci贸n de la participaci贸n de Mar铆a en el sacrificio de la Cruz, confirmada expl铆citamente en el Signum Magnum. Existe, por tanto, perfecta armon铆a y continuidad entre la exhortaci贸n pontificia de 1967 y el texto conciliar, tanto es as铆 que la participaci贸n de Mar铆a en el sacrificio de Jes煤s no constituye ni una derogaci贸n ni una adici贸n a este sacrificio, sino que resulta a partir de la iniciativa del propio Jes煤s.

Tambi茅n est谩 en perfecta armon铆a con la Lumen Gentium y con su concepci贸n de la maternidad espiritual, la de Mar铆a as铆 como la de la Iglesia, a saber, la de una causalidad dependiente y salv铆fica, como hemos demostrado arriba, que la Signum Magnum ve en la palabra de Jes煤s: "Esta es tu Madre", la expresi贸n proclamada de la acci贸n participada de Mar铆a en la econom铆a de la salvaci贸n.

(3) Por 煤ltimo, un poco m谩s tarde, en 1968, en el p谩rrafo 15 del 鈥淐redo del Pueblo de Dios鈥�, el Papa Paulo VI se remonta a los textos anteriores que aluden s贸lo a la actividad presente y gloriosa de la maternidad espiritual de Mar铆a, sin otra menci贸n de fundamentos pasados: como la aceptaci贸n en la Anunciaci贸n, la compasi贸n al pie de la Cruz. Este silencio parcial, sin embargo, deja completas todas las doctrinas ya proclamadas previamente comunicadas por el mismo Papa.

Tambi茅n pudimos haber mencionado la solemne proclamaci贸n de Mar铆a, Madre de la Iglesia, por Pablo VI, durante el Concilio, en 1965. No lo hemos hecho porque no parece llevar un nuevo elemento doctrinal relativo a la maternidad espiritual, en relaci贸n con Lumen Gentium. Esa es la diferencia con Signum Magnum.

Las maravillosas p谩ginas finales de Juan Pablo II en su enc铆clica Redemptor hominis no trajeron ning煤n nuevo elemento doctrinal en cuanto a la exhortaci贸n de 1967 se refiere, a pesar de que enriquecieron la espiritualidad mariana, como un ejercicio de nuestra filiaci贸n espiritual hacia la Inmaculada.

II. OBJECIONES A LA DEFINICI脫N DE LA MATERNIDAD ESPIRITUAL

Creemos que podr铆amos enumerar siete principales dificultades que algunos podr铆an presentar en oposici贸n a una definici贸n dogm谩tica de la maternidad espiritual de la Sant铆sima Virgen. Vamos a presentarlas aqu铆 en detalle:

(1) Primera objeci贸n:

Si este es un asunto de verdad de fe reconocido como tal 鈥攓ue requiriera, si tal fuese el caso, el martirio鈥� pues cada uno de nosotros deber铆a estar dispuesto a dar su vida para confesar delante de los hombres cualquiera de las verdades de fe, una definici贸n parece in煤til, ya que precisamente, esta verdad ya es reconocida como verdad de fe.

Respuesta: P铆o IX nos ofreci贸 la respuesta cuando defini贸 la Inmaculada Concepci贸n:

芦La Iglesia trabaja duro para pulir las ense帽anzas anteriores, para llevar a la perfecci贸n su formulaci贸n, de tal manera que estos dogmas m谩s antiguos de la doctrina celestial reciban la prueba, la luz, la distinci贸n, mientras mantienen su plenitud, su integridad, su car谩cter propio, en una palabra, de tal manera que se desarrollen dentro del mismo contenido objetivo y que se mantengan siempre en la misma verdad, la denotaci贸n, el mismo pensamiento禄. (DS 2802).

En otras palabras, una definici贸n dogm谩tica, como es evidente en los grandes concilios trinitarios y cristol贸gicos, perfecciona el conocimiento eclesi谩stico de la verdad, pues no debe ser f谩cil para algunos miembros del Pueblo de Dios discernir con claridad la verdad revelada, reconocida como tal por la Iglesia con la ayuda de su magisterio ordinario solamente. Las definiciones no s贸lo manifiestan la verdad considerada, pero sobre todo ayudan a distinguirla de las verdades relacionadas. Estas ventajas no son ciertamente leves.

(2) Segunda objeci贸n:

La plenitud de la verdad de la maternidad espiritual de Mar铆a, que se extiende 鈥攄e acuerdo con el anteriormente citado texto de los n煤ms. 61-62 de la Lumen Gentium鈥� desde la Anunciaci贸n hasta la Parus铆a, 驴no va mucho m谩s all谩 de cualquier posible objeto de una definici贸n? 驴No es evidente por s铆 misma si la maternidad espiritual por un lado se compara con la Inmaculada Concepci贸n y la Asunci贸n por el otro? La Inmaculada Concepci贸n es un momento, un instante al comienzo de la vida de Mar铆a, la Asunci贸n otro momento al final de su vida.

Respuesta: S铆, al parecer. En realidad, la plenitud inicial de la gracia afecta a toda la vida terrenal de la Virgen y la Asunci贸n se refiere a toda su vida gloriosa en t茅rminos de la Iglesia peregrina.

Nota: De hecho, desde el momento de la Inmaculada Concepci贸n y mucho antes de su consentimiento a la maternidad divina, Mar铆a es ya, de una manera fundamental, nuestra madre espiritual. 驴C贸mo es eso? En el triple t铆tulo de su eterna predestinaci贸n, de su prefiguraci贸n en el tiempo y de su anhelo por el Mes铆as, el Salvador. La Constituci贸n Lumen gentium, n煤m. 61, nos recuerda que la Virgen Mar铆a fue predestinada eternamente para la maternidad divina; ahora, esta maternidad divina es la ra铆z de su maternidad espiritual que, de alguna manera, la incluye.

Es este doble misterio de la predestinaci贸n y la prefiguraci贸n, en la eternidad y en el tiempo, de la maternidad divina y espiritual de Mar铆a siempre Virgen que el obispo de R谩vena, San Pedro Cris贸logo, doctor de la Iglesia en el siglo V, celebr贸 tan magn铆ficamente en su serm贸n 146, comentando sobre Mt 1,188: 芦驴Cuando no ha sido ella la madre, la que dio a luz al autor de los siglos?... Mar铆a es llamada madre y 驴cu谩ndo no fue ella una madre?禄.

El obispo de R谩vena ve tambi茅n a Mar铆a prefigurada en las aguas iniciales (G茅n. 1) como las aguas del paso del pueblo escogido a la Tierra Prometida (cf. 1Cor. 10) y, finalmente, como la hermana de Aar贸n, Miriam, que celebra la liberaci贸n del pueblo elegido (Ex. 15). Al subrayar el hecho de que Mar铆a es la que siempre precede y gu铆a a la salvaci贸n de los hombres (semper Maria humanae praevia salutis), Cris贸logo demuestra as铆 que su "numquam non mater"9 se refiere a la maternidad espiritual universal de la Virgen simult谩neamente con su maternidad divina10.

Lo que, seg煤n mi conocimiento, San Pedro Cris贸logo no estaba diciendo, pero que podemos agregar, es que la Virgen, predestinada eternamente y prevista en el tiempo, por anhelar la venida del Salvador, por su s煤plica, dese贸 y anticip贸 su propia maternidad divina y espiritual, comenzando as铆 a ejercer su salv铆fico y absolutamente 煤nico servicio a la humanidad.

En otras palabras, podemos pensar, con Ruperto de Deutz y en armon铆a con las sugerencias de la Lumen Gentium (cf. n煤m. 61 y 65), que la maternidad divina misma se dirige a la maternidad espiritual y a su ejercicio, as铆 como el Verbo divino se hizo carne para salvarnos. De la misma manera tambi茅n, Mar铆a acept贸 la maternidad divina, precisamente por la salvaci贸n de la humanidad cumpliendo una maternidad espiritual respecto al hombre, despu茅s de haberse preparado previamente por su anhelo.

Tambi茅n es obvio que, en una posible definici贸n, no habr铆a necesidad de considerar el misterioso ejercicio de una maternidad espiritual previa al consentimiento expl铆cito a la maternidad divina seg煤n la carne.

(3) Tercera objeci贸n:

La tercera dificultad es en relaci贸n al alcance de la maternidad espiritual. 驴De qui茅n es Madre espiritual Mar铆a? 驴Es ella tambi茅n la madre de los 谩ngeles, o s贸lo de los hombres? 驴Tambi茅n de los pecadores 煤nicamente de los bautizados que permanecieron fieles?

Respuesta: Un problema dif铆cil. A primera vista, parece que Mar铆a es la Madre solamente de estos 煤ltimos, ya que s贸lo ellos han recibido y mantenido la vida sobrenatural y divina en una manera normal y humana11.

Sin embargo, como hemos visto, el Concilio Vaticano II y los documentos posteriores han evitado este peligro mediante el estudio en profundidad del concepto de la maternidad espiritual y yendo m谩s all谩 del car谩cter m铆tico y limitado de una analog铆a imaginativa. M谩s concretamente, Lumen gentium (n煤m. 54) ha respondido a esta dificultad al presentarnos a Mar铆a como Madre de los hombres, especialmente de los fieles: "Mater Christi, Mater hominum maxime fidelium".

驴Qu茅 significa eso? Hay aqu铆, ciertamente, una referencia escondida al pensamiento paulino: 芦El Dios viviente es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes禄. (1Tim. 4,10). Es obvia la transposici贸n mariana del texto paulino por la Lumen Gentium, n煤m. 54.

Una posible definici贸n dogm谩tica de la maternidad espiritual no tendr铆a que preocuparse por la inclusi贸n de los 谩ngeles: Una definici贸n es la obra de una Iglesia peregrina que desea expresar su preocupaci贸n por guiar a los fieles hacia la bienaventuranza de los "viators" (los viajeros). Los santos 谩ngeles ya no est谩n m谩s en esa categor铆a. La Iglesia, sin embargo, no niega que Mar铆a, exaltada a la maternidad divina en el orden de la uni贸n hipost谩tica, ha merecido, en dependencia de Cristo, gracia y gloria para los 谩ngeles, de acuerdo con la escuela franciscana de pensamiento.

La Iglesia niega menos a煤n una cierta "maternidad c贸smica" de la Virgen, que se presume como su papel privilegiado en relaci贸n con todo lo humano y el uso sobrenatural del universo o de cada uno de sus elementos. Este magn铆fico papel fue subrayado por San Anselmo12.

Sin entrar en todos estos aspectos, ser铆a suficiente para una definici贸n utilizar las formulaciones de Signum Magnum y de la Lumen Gentium. Subrayar铆a al mismo tiempo la universalidad humana y la actualizaci贸n preferencial para los justos de la maternidad espiritual de la nueva Eva, madre de los vivos y los muertos a quienes ella desea traer de vuelta a la vida.

(4) Cuarta objeci贸n:

Con la diferencia de la Inmaculada Concepci贸n y en especial de la maternidad divina, sino tambi茅n de la Asunci贸n, la maternidad espiritual no parece ser un privilegio 煤nico o casi 煤nico; en el caso de Mar铆a, la Iglesia, hasta ahora, s贸lo ha definido los privilegios o dones 煤nicos de un modo absoluto o casi 煤nico13.

驴Por qu茅 definir como una verdad de fe, respecto a Mar铆a, una verdad que se percibe en ella anal贸gicamente, en la Iglesia universal, en las Iglesias particulares, e incluso en cada uno de los fieles?

Cristo, en el Evangelio (Mt 12,48-50), despu茅s de haber hecho la pregunta: "驴Qui茅n es mi madre y qui茅nes son mis hermanos?", acaso no respondi贸, extendiendo sus manos hacia los disc铆pulos diciendo: "Estos son mi madre y mis hermanos; pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, 茅se es mi hermano, mi hermana y mi madre."

Respuesta: Una posible definici贸n s贸lo podr铆a llevarse a cabo si se establece la maternidad espiritual de Mar铆a como una maternidad privilegiada en el contexto total de varias y numerosas maternidades espirituales. Tal definici贸n, precisamente, tendr铆a que demostrar el car谩cter 煤nico, en una analog铆a total, de la maternidad espiritual de Mar铆a.

Ciertamente, es correcto decir que Mar铆a es nuestra Madre espiritual en la Iglesia, por la Iglesia, con la Iglesia, para la Iglesia y nunca sin la Iglesia. Esto es lo que Isaac de Stella ha destacado en su serm贸n 51: 芦Como hay un solo Hijo y muchos, as铆 Mar铆a y la Iglesia son s贸lo una madre y muchas: ambas son madres de Cristo, pero ninguna de ellas puede dar a luz al Cristo total sin la otra禄14. Nada es m谩s f谩cil de entender si tenemos en cuenta que la vida sobrenatural y divina es por lo general conferida por los sacramentos, que son siempre los sacramentos de la Iglesia, y no pasar por alto el hecho de que la espiritual maternidad de Mar铆a es plenamente actualizada s贸lo en el coraz贸n mismo de la vida sacramental. Recordemos estas palabras: Mater Christi, mater hominum, maxime fidelium.

Sin embargo, no es menos cierto que Mar铆a es la 煤nica madre espiritual cuya actividad salv铆fica est谩 basada directa e inmediatamente en el hecho de su maternidad divina seg煤n la carne; ella es tambi茅n la 煤nica madre espiritual que es la causa de todas las dem谩s, en los cuatro niveles de causalidad meritoria: efectivo, instrumental, ejemplar y final. Todas las dem谩s maternidades espirituales (eclesi谩sticas o individuales) deben su existencia, su actividad, su horizonte a la maternidad espiritual de la Virgen, 煤nica y privilegiada. Por otra parte, entre todas las madres espirituales, individuales o institucionales, Mar铆a es, dentro de la Iglesia peregrina, la 煤nica madre inmaculada.

Definir la maternidad espiritual e Mar铆a, por lo tanto, ser铆a tambi茅n definir lo que es, de hecho y de manera tangible, un privilegio 煤nico de la Virgen, visto dentro de una totalidad anal贸gica y la interacci贸n complementaria de todas las maternidades espiritual. El prop贸sito y el resultado de tal definici贸n ser铆a un mejor ejercicio de todas las maternidades espirituales, eclesi谩sticas o personales.

(5) Quinta objeci贸n:

Los Padres de la Iglesia desarrollaron s贸lo el aspecto celestial de la maternidad espiritual y, dentro del aspecto terrenal, la colaboraci贸n singular de la Virgen con el plan de la salvaci贸n en la Anunciaci贸n, pero poco o nada en el momento de su Compasi贸n. Pero nuestra Iglesia hoy d铆a reconoce tambi茅n en el segundo una base de su maternidad espiritual. Los Padres apenas han mencionado nada sobre la participaci贸n de Mar铆a en el sacrificio de la Cruz.

Respuesta: No es necesario que una verdad est茅 establecida expl铆citamente en las Escrituras o la Tradici贸n apost贸lica divina para que la Iglesia sea capaz de definirla. Ser铆a suficiente para la Iglesia de hoy creer que esta verdad est谩 incluida en la Revelaci贸n Divina. Este es el caso aqu铆. Adem谩s, esta verdad tiene una base m谩s expl铆cita en las Escrituras que la de la Inmaculada Concepci贸n o la Asunci贸n.

Podemos decir lo mismo en lo que respecta a los fundamentos de la maternidad espiritual de Mar铆a en la Tradici贸n apost贸lica divina: En cuanto a la Anunciaci贸n, Ireneo, Justino, Tertuliano, todos los cuales son citados por la Constituci贸n Lumen gentium en este mismo sentido, ense帽an la cooperaci贸n privilegiada de la Virgen, la nueva Eva, en la econom铆a de la salvaci贸n, de ah铆 su maternidad espiritual. Por lo tanto, ya est谩 presente expl铆citamente en la tradici贸n previa a Nicea. Encontramos de nuevo aqu铆 el famoso "principio de asociaci贸n" (principium consortii) entre el nuevo Ad谩n y la nueva Eva, un principio tan enfatizado por P铆o XII en la bula papal Munificentissimus Deus sobre la Asunci贸n (cf. DS 3901).

En cuanto al rol de Mar铆a al pie de la Cruz, no es sino un desarrollo de su respuesta en Nazaret, como se reconoci贸 expl铆citamente en el n煤m. 62 de la Constituci贸n Lumen Gentium. El consentimiento de la Virgen en Nazaret aplicado a su plena asociaci贸n con la totalidad de la misi贸n del Salvador, incluyendo su presencia al pie de la Cruz. Los Padres mencionan impl铆cita pero realmente la participaci贸n de Mar铆a en el sacrificio de la Cruz. Por lo tanto, esta objeci贸n carece de fundamento.

(6) Sexta objeci贸n:

El "esc谩ndalo ecum茅nico" de una posible definici贸n. 驴No constituir铆a un obst谩culo considerable para la muy importante obra de "recomposici贸n" de la uni贸n visible y org谩nica entre cat贸licos y las Iglesias Ortodoxas?15 驴No ser铆a el obst谩culo a煤n m谩s grande en t茅rminos de la reunificaci贸n con las comunidades eclesiales del mundo protestante? 驴Acaso el enfatizar un privilegio de Mar铆a no desalentar铆a, de antemano, todos los intentos de reunificaci贸n con el mundo protestante?

Respuesta: Es cierto que esta definici贸n har铆a surgir objeciones en茅rgicas, por las razones expuestas, no s贸lo entre los ortodoxos y los protestantes, sino incluso entre los cat贸licos.

No obstante, es inexacto decir que esta definici贸n constituye en s铆 misma un obst谩culo. Mucho menos, ya que ninguna reunificaci贸n ser铆a posible sin un acuerdo sobre la maternidad espiritual de Mar铆a, declarada ya como una verdad de fe por la Iglesia cat贸lica (cf. vea arriba Signum Magnum). La definici贸n establecer铆a la verdad con precisi贸n, pero no a帽adir铆a ninguna nueva verdad a las ya reconocidas por la Iglesia.

Por otro lado, un cierto n煤mero de anglicanos y protestantes creen con todo el mundo ortodoxo, la sustancia de la doctrina de la maternidad espiritual, entendida como la cooperaci贸n 煤nica y privilegiada de la Virgen con la econom铆a de la Redenci贸n. Entre ellos, podemos mencionar al profesor John Macuare (Principios de Teolog铆a Cristiana, Londres, 1966, p. 254; cf. G.M. CORR, revisi贸n del clero, [1976], P.313)16.

Todav铆a hay m谩s. En 1975, en Roma, con ocasi贸n del S茅ptimo Congreso Internacional Mariano, los participantes protestantes, ortodoxos y cat贸licos en una mesa redonda redactaron y firmaron juntos las propuestas siguientes17, que inclu铆an, obviamente, la substancia de la doctrina de la maternidad espiritual profesada por el Concilio Vaticano II:

鈥� (2) Dios ha querido asociar a colaboradores creados en grados diversos a la obra de la Redenci贸n, entre ellos a la Virgen Mar铆a que posee la dignidad y eficacia excepcional.

鈥� (3) Mar铆a fue elegida para concebir y dar a luz al Redentor, quien recibi贸 de su Madre la humanidad que necesitaba para realizar su sacrificio en el Calvario, como v铆ctima y sumo sacerdote.

鈥� (4) El 鈥淔iat鈥� de Mar铆a, que tiene un car谩cter permanente, fue su libre consentimiento a la maternidad divina, y por lo tanto a nuestra salvaci贸n.

鈥� (5) La colaboraci贸n de Mar铆a fue singularmente demostrada cuando ella crey贸 en la Redenci贸n, realizada por su Hijo, y cuando estuvo al pie de la Cruz, mientras la mayor铆a de los Ap贸stoles huyeron.

鈥� (6) Las oraciones de intercesi贸n dirigidas a la Virgen tienen como fundamento, adem谩s de la confianza que el Esp铆ritu Santo establece hacia la Madre de Dios por parte del pueblo cristiano, el hecho de que Mar铆a permanece siempre vinculada a la obra de la Redenci贸n y por lo tanto a su aplicaci贸n a trav茅s del tiempo y el espacio.

No hay duda de que muchos protestantes se negar铆an a firmar tal texto en la actualidad. Se dan cuenta, sin embargo, que los dem谩s lo firman, aun cuando se creen ser tan fieles como lo son a los principios fundamentales de Lutero y Calvino.

Podemos encontrar en este texto, no s贸lo la substancia de la doctrina del Concilio Vaticano II sobre la maternidad espiritual, sino tambi茅n la enumeraci贸n de las etapas fundamentales en el sufrimiento terrenal y vida gloriosa de Mar铆a, de su cooperaci贸n 煤nica y privilegiada con la Redenci贸n, que es la propia esencia de esta doctrina.

A帽adamos que la experiencia previa de las consecuencias de la definici贸n de la Asunci贸n muestra el car谩cter, bastante in煤til, de los temores que ser铆an causados por la maternidad espiritual. Sabemos que Max Turnia, durante una visita personal, le pidi贸 al Papa P铆o XII que abandonara el proyecto de una definici贸n. No obstante, P铆o XII defini贸 el dogma. Esta definici贸n no impidi贸 la promulgaci贸n, quince a帽os m谩s tarde, en presencia de los observadores protestantes, entre los cuales estaba Max Turnia, del Decreto sobre el Ecumenismo del Concilio Vaticano II. En consecuencia, ni el gran desarrollo ni la uni贸n ecum茅nica resultaron interrumpidos.

Incluso podr铆amos decir que por este don ecum茅nico la Virgen respondi贸 a la generosidad y a la valent铆a de P铆o XII, quien defini贸 la Asunci贸n. Esto no nos debe sorprender: 驴No es Mar铆a, de acuerdo a la palabra de San Agust铆n, la "Madre de la unidad," Mater Unitarias?18

Esta es la opini贸n que ya Le贸n XIII examin贸 a fondo, el 5 de septiembre de 1895, con un lenguaje particularmente alegre en su enc铆clica Adjurasen Populi19:

鈥溌縉o ser谩 el deseo de Mar铆a emplear su bondad y providencia para llevar a la plena perfecci贸n el v铆nculo de unidad entre los miembros de la familia cristiana, que es el fruto ilustre de su maternidad?... Mar铆a ser谩 la uni贸n feliz para reunir, con lazos firmes pero suaves, a todos aquellos que aman a Cristo, all铆 donde se encuentren, para formar una naci贸n de hermanos, que rindan obediencia al Vicario de Cristo en la tierra, al Romano Pont铆fice, su Padre com煤n... pues Mar铆a no ha dado a luz 鈥攏i pudo鈥� a los que son de Cristo, excepto en la misma fe y en el mismo amor, pues "驴Est谩 dividido Cristo?鈥� (1Cor 1,13)"

Podemos ver que, para Le贸n XIII, siguiendo a Agust铆n, Mar铆a, lejos de dividir los cristianos, est谩, por su consentimiento a la Encarnaci贸n redentora y por su intercesi贸n, en el origen mismo de los encuentros sobrenaturales que puedan existir y existir谩n en el futuro entre ellos; su unidad completa y perfecta es la verdadera raz贸n de su maternidad divina y espiritual. 驴C贸mo podr铆a, por lo tanto, la definici贸n de esta unidad causar realmente nuevas divisiones entre ellos?

(7) S茅ptima y 煤ltima objeci贸n:

驴Es cierto que, con los cat贸licos, la verdad de la maternidad de Mar铆a ya ha alcanzado el grado de madurez necesario para su definici贸n? 驴No hay todav铆a numerosos debates y desacuerdos entre los te贸logos cat贸licos sobre la mediaci贸n de Mar铆a, sobre la naturaleza de su asociaci贸n a la obra redentora de Cristo, es decir, como ya hemos visto, sobre la sustancia misma de su maternidad espiritual? 驴C贸mo podr铆a la Iglesia definir una doctrina que no parece estar completamente desarrollada?

Respuesta: Una definici贸n dogm谩tica no tendr铆a que entrar o participar en discusiones t茅cnicas entre los te贸logos; no es la costumbre del supremo magisterio de la Iglesia hacer eso, o suprimir la libertad de discusi贸n entre los te贸logos en asuntos que no son de fe; es precisamente por esa raz贸n que el Vaticano II ha establecido con precisi贸n que no tiene 芦la intenci贸n de proponer una completa doctrina sobre Mar铆a, ni desea decidir aquellas cuestiones que el trabajo de los te贸logos a煤n no ha aclarado禄 (Lumen gentium, n煤m. 54).

Pero es obvio que la Iglesia puede definir, en virtud de su magisterio extraordinario, una doctrina que ya se considera como de buena fe, en los t茅rminos de Signum Magnum aclarando a Lumen gentium, sin entrar en disputas acad茅micas, sin pretender que ning煤n otro estudio profundo posterior sea m谩s factible. Siempre habr谩 controversias teol贸gicas sobre Mar铆a, al igual que existen acerca de Cristo o la Trinidad. Despu茅s de una definici贸n final de la maternidad espiritual, dentro de la unidad de una fe consciente y m谩s profunda, persistir谩 la libertad de investigaci贸n y discusi贸n teol贸gica sobre muchos aspectos del misterio definido.

III. POSIBLES MODOS DE TAL DEFINICI脫N

Se puede identificar tres modos:

(1) El primer modo posible: la definici贸n por un concilio ecum茅nico.

As铆 es como 鈥攁 diferencia del Concilio de 脡feso que no formul贸 ninguna definici贸n鈥� los Concilios de Calcedonia y Constantinopla III incluyeron en sus definiciones cristol贸gicas su referencia a "Mar铆a, Madre de Dios de acuerdo a la humanidad." Tal modo de definici贸n, en s铆 mismo, ser铆a muy favorable, es decir, en el marco de un concilio cristol贸gico que desease definir el misterio de la Redenci贸n (que nunca se ha hecho)20 y de la Iglesia corredentora. Sin embargo, nada nos permite creer que la convocatoria de este concilio ecum茅nico es inminente.

(2) El segundo modo posible: Una definici贸n s贸lo por el Papa, precedida por una consulta con el episcopado cat贸lico.

Reconocemos en este modo el modelo seguido por P铆o IX y P铆o XII en las definiciones de la Inmaculada Concepci贸n y la Asunci贸n.

La consulta podr铆a extenderse a los obispos de las Iglesias Ortodoxa y Monofisita (anteriores a Calcedonia).

Podr铆a examinar la esencia de la materia, la sustancia de la doctrina y su formulaci贸n.

Como fue el caso en las definiciones de P铆o IX y P铆o XII, se podr铆a consultar indirectamente a los laicos a trav茅s de sus obispos, mediante una invitaci贸n a dar testimonio a sus Iglesias.

El Cardenal Newman incluso pens贸: 芦Si alguna vez hubiese un caso en que se debiera consultar a los laicos, ser铆a en el de las doctrinas relacionadas directamente con la expresi贸n de la devoci贸n禄. Cit贸 el ejemplo de la Inmaculada Concepci贸n, y agreg贸: 芦La Sant铆sima Virgen es, por excelencia, un objeto de devoci贸n禄21.

Las ventajas de estas consultas son evidentes; ellas podr铆an preparar a la Iglesia para abrazar de todo coraz贸n la doctrina definida. Las desventajas no son menos claras. Los medios sociales de comunicaci贸n podr铆an aprovechar las caracter铆sticas espec铆ficas de la consulta, y mediante la creaci贸n de dificultades dentro de las Iglesias, tratar de obstaculizar y prevenir cualquier definici贸n.

(3) El tercer modo posible: definici贸n por el Romano Pont铆fice solo, sin consulta con los obispos, pero despu茅s de examinar la Tradici贸n apost贸lica, las Escrituras, las ense帽anzas de los Padres y Doctores de la Iglesia, la tradici贸n de su propia Iglesia Romana, indefectible en materias de fe22: en armon铆a con la doctrina de los Concilios Vaticano I y Vaticano II, seg煤n los cuales "las definiciones del Romano Pont铆fice son irreformables por su propia naturaleza y no por raz贸n de la aprobaci贸n de la Iglesia" cuyo "asentimiento nunca le puede faltar a tales definiciones debido a la influencia del Esp铆ritu Santo mismo, a trav茅s del cual todo el reba帽o de Cristo se mantiene en la unidad de fe y avanza en ella" (Lumen gentium, n. 25).

Este tercer modo ser铆a, en nuestro caso el m谩s concretamente realizable, ya que se trata de una verdad ya aceptada pac铆ficamente por toda la Iglesia y m谩s que nunca, desde el Concilio Vaticano II, tanto es as铆 que Pablo VI la expres贸 y la ense帽贸 como digna de fe. Esta verdad no ha conocido 鈥攑ara alcanzar el estado actual de su formulaci贸n鈥� la historia inflamada del dogma de la Inmaculada Concepci贸n. En nuestro caso, el Papa definir铆a lo que la Iglesia de hoy cree sin temor o duda.

Sin duda, este tercer modo tambi茅n trae algunos inconvenientes. 隆Uno nunca puede escapar de ellos! Pero este podr铆a ser, quiz谩s, el modo que presentar铆a la menor dificultad.

IV. VENTAJAS DE UNA DEFINICI脫N PARA LA IGLESIA DE HOY

Tengamos en cuenta las ventajas de cada uno de los miembros del Cuerpo y las que se reflejar谩n en todo el Cuerpo.

Todos los bautizados ser铆an impulsados al ejercicio de su propia maternidad espiritual, 煤nica como cada persona, pero no privilegiada (ya que s贸lo lo es la maternidad de Mar铆a). Esto significar谩 que cada miembro de la Iglesia podr铆a, con motivo de esta definici贸n, volverse cada vez m谩s consciente de su vocaci贸n divina en la pr谩ctica de la maternidad espiritual, id茅ntica a una misi贸n corredentora23, para el triunfo del 煤nico Redentor, en dependencia de Mar铆a y por compartiendo su misi贸n de privilegio en la Iglesia y en el mundo. La definici贸n ayudar铆a a cada bautizado a comprender mejor que Mar铆a es, de una manera 煤nica, la Madre, por la cual cada bautizado ejerce su maternidad espiritual, principalmente a trav茅s del apostolado de la oraci贸n. Hemos citado arriba los textos del Vaticano II que establecen en substancia esta vocaci贸n divina de cada bautizado a convertirse en el colaborador de Dios el Creador, Redentor y Santificador de todos los hombres y contribuir a la salvaci贸n del mundo entero (cf. Apostolicam actuositatem, n. 16).

La Iglesia 鈥攃ada Iglesia particular, as铆 como la Iglesia universal鈥� encontrar铆a en esta definici贸n una ayuda poderosa para una mejor contemplaci贸n del misterio de Mar铆a24 y para una mejor pr谩ctica de su maternidad espiritual, mediante un aumento en las virtudes teologales, sobre todo la de la esperanza. La Esposa de Cristo, compartir铆a as铆 siempre mejor, a imagen y en dependencia de Mar铆a, en la actividad trascendente y redentora, de la paternidad espiritual del nuevo Ad谩n, Jes煤s de Nazaret.

Esta definici贸n, incluso parecer铆a ser, para el Papa y para la Iglesia25, un recurso espiritual, a la luz de las dificultades actuales, y con ello cumplir铆an mejor la s煤plica del Concilio Vaticano II en lo que respecta a una reforma permanente de la Iglesia: 芦Ecclesia semper reformanda26. De hecho, Mar铆a reforma la Iglesia constantemente, ya que por su poderosa intercesi贸n, obtiene para ella, sin cesar, conformarse siempre a su forma original, Cristo, y permitir continuamente ser transformada por 脡l y en 脡l, presente y actuante en la Eucarist铆a. La maternidad espiritual de Mar铆a est谩, de hecho, reformando constantemente a la Iglesia. En este sentido, la definici贸n de esta maternidad podr铆a ser vista como un elemento de reforma en la Iglesia.

Esta definici贸n expresar铆a la gratitud de la Iglesia hacia la Sant铆sima Virgen por su colaboraci贸n 煤nica y privilegiada en el misterio de su redenci贸n por Cristo, el Salvador de su Cuerpo (Ef 5,23) y de su compasi贸n dolorosa al pie de la Cruz. La Iglesia mostrar铆a as铆 que ella no olvida el sufrimiento de su Madre (cf. Sir 7,26).

Esta definici贸n tambi茅n ser铆a una consecuencia l贸gica de la consagraci贸n de la Iglesia a la Madre de Dios, a su traspasado e inmaculado Coraz贸n27. Ser铆a una se帽al de la voluntad de la Iglesia por reparar el da帽o por los insultos de tantos cristianos bautizados que olvidan, ignoran o niegan el papel privilegiado de la Sant铆sima Virgen en su propia salvaci贸n.

Lo que estamos diciendo es que esa definici贸n traer铆a iluminaci贸n y devoci贸n a nuestra vida, aumentar铆a nuestro deseo de reparar y seguir buscando la reforma y la santidad. La Iglesia, si Su Santidad lo considerase favorable 鈥攜 s贸lo 茅l es el juez carism谩tico de tal oportunidad鈥� a trav茅s de tal definici贸n progresar铆a en el conocimiento y el amor a Mar铆a y de su propio misterio, en la consagraci贸n a Mar铆a, en la reparaci贸n hacia ella, en la conformidad (la reforma y santificaci贸n) a ella. En una palabra, por medio de esta definici贸n, la Iglesia ser铆a y se convertir铆a m谩s en su verdadero yo.

Ante tan grandiosa perspectiva y en vista de alcanzarla, debemos recurrir a la intercesi贸n de los santos y siervos de Dios, cuya historia pone de manifiesto la conexi贸n con el misterio de Mar铆a, en su maternidad espiritual 鈥攃omo San Le贸n Magno, quien la confirm贸 sin lugar a dudas鈥� o en sus privilegios: P铆o IX y P铆o XII, quienes tuvieron el valor de definir dos de ellos; San Leonardo de Puerto Mauricio, que recomend贸 a la Santa Sede hacer una consulta al episcopado universal sobre la Inmaculada Concepci贸n; San Antonio Mar铆a Claret que anim贸 a la reina Isabel de Espa帽a a pedir a P铆o IX que definiese la Asunci贸n. Esta fue la primera petici贸n jam谩s recibida sobre este tema; sabemos que menos de un siglo despu茅s, el objeto de esa petici贸n se hizo realidad.

AP脡NDICE: LA CUESTI脫N DE LA MATERNIDAD ESPIRITUAL ANTES DEL VATICANO II

En v铆speras del Concilio Vaticano II, sabemos que una serie de "vota" o peticiones procedentes de los obispos (m谩s raramente, de instituciones acad茅micas), le pidi贸 a la Santa Sede, especialmente con la ocurrencia del concilio, una definici贸n dogm谩tica de la maternidad espiritual de Mar铆a, o de su mediaci贸n universal.

Las formulaciones de estas peticiones se encuentran en los grandes vol煤menes de los 鈥�Acta et Documenta Concilio Vaticano II Apparando鈥�, publicadas en Roma (algunos de ellos ya en 1961).

As铆 es como los obispos mexicanos (seguido por el Antonianum) en la v铆spera del Concilio, 28 de agosto de 1959, se refieren a su petici贸n previa de 1954, el texto completo de la cual se pueden encontrar en el volumen: La Maternidad Espiritual de Mar铆a. Estudios teol贸gicos. Este volumen fue publicado en 1961 por la Comisi贸n Mexicana Nacional para la definici贸n dogm谩tica de la maternidad espiritual de Mar铆a, en la Bas铆lica de Guadalupe, p谩gs. XXXIII-XLII. En 1959, el arzobispo de Puebla de los 脕ngeles, Monse帽or M谩rquez Toriz, se帽al贸 (Acta et Documenta, Ser. I, vol. II, Pars VI, p谩gs. 228-229) que sesenta obispos no mexicanos que apoyaron la petici贸n en 1954 hab铆an renovado su adhesi贸n y apoyo en 1959 cuando el concilio ya era inminente. Tambi茅n se帽al贸 que la maternidad espiritual implica la mediaci贸n universal. El texto de la petici贸n de 1954 no indicaba con precisi贸n el aspecto metaf贸rico de la imagen de la maternidad espiritual.

El documento del Antonianum (acta et documenta, Ser. I, Vol. IV, Pars I, t. 2, pp.55-61), por el contrario, lo expres贸 de otro modo: Podemos encontrar (p. 58, en relaci贸n con G茅n. 3,15), la siguiente aclaraci贸n que indica una perfecta conciencia de los problemas discutidos aqu铆: 芦Pater nunc cum sit spiritualis totius humani generis semen-Jesus ob redemptionem omnibus allatam, mater esse quoque dici debet Maria propter inseparabilem cum Filio suo actionem in primi peccati auctorem禄.

Los deseos de la Facultad de Teolog铆a de San Buenaventura (ibid., p. 239) expresan una reflexi贸n similar.

En cuanto a esta larga discusi贸n, es conveniente se帽alar que la mayor铆a, por no decir la unanimidad, de las peticiones emitidas por los obispos, no sugieren, cuando solicitan una definici贸n, una f贸rmula exacta, ni ofrecen respuestas a las objeciones, o las fuentes que justifican tal definici贸n.

Sin embargo, una investigaci贸n m谩s extensa y met贸dica en el 鈥�Acta et Documenta鈥� podr铆a conducir a unas cuantas observaciones m谩s sutiles, sin posiblemente traer a cuesti贸n la totalidad de las percepciones y evaluaciones desarrolladas aqu铆.

Traducido por Jos茅 G谩lvez Kr眉iger (josemagalvez@hotmail.com)


1

Traducido con permiso de Marianum, 43 (1981) p谩gs. 394-418, B. de Margerie, "L'Eglise peut-elle d茅finir dogmatiquement la Maternit茅 spirituelle de Marie? Objections et r茅ponses". Ha parecido 煤til incluirlo debido a las semejanzas e incluso a la identidad parcial del tema tratado y tambi茅n debido a que las objeciones y respuestas son, de modo general, iguales.

2

Resumimos aqu铆, con numerosos enriquecimientos y modificaciones, un estudio presentado en Quito (Ecuador), 15 de abril de 1980, a los miembros de la Sociedad Ecuatoriana de Estudios Marianos. El texto original en espa帽ol, bastante incompleto comparado con 茅ste, ha aparecido en la publicaci贸n internacional Ephemerides Mariologicae 31 (1981) p谩gs. 131-138.

3

Cf. R. Laurentin, La Vierge au Concile, Par铆s 1965, pp.151-168. Nota: en esta traducci贸n todas las citas relativas al Concilio Vaticano II se han tomado de Concilio Vaticano II: Documentos Conciliares y Post Conciliares, Austin Flannery, O.P. Gen. Ed., The Liturgical Press, Collegeville, Minnesota, 1975.

4

Rupert De Deutz, In Ev. Joannis Commentariorum Liber XIII: PL 169, 789-790; cf. Su谩rez, Opera Omnia, Viv茅s, Par铆s 1860, t. 19, disp.22, 搂 4, p. 327.

5

Paulo VI, Signum Magnum, AAS 59 (1967) pp.467-468. Vea mi comentario en Eph. mar., 25 (1975) p谩gs. 62-66.

6

N贸tese la armon铆a entre el principio del p谩rrafo (participavit) y su final (pars). 驴En qu茅 consiste la participaci贸n de Mar铆a en el sacrificio de la Cruz? Ciertamente, en su "estaci贸n" al pie de la Cruz (Jn. 19,26-27) y en todo lo que simboliza (especialmente al sacrificar sus derechos maternales a Cristo su Hijo: cf. Papa P铆o XII, Mystici Corporis, AAS 35 [1943], p. 247), pero tambi茅n en la participaci贸n ya impl铆cita dentro de la aceptaci贸n del misterio de la Encarnaci贸n redentora, por la cual Mar铆a consinti贸 en proveer "el sujeto del sacrificio" (cf. San Le贸n I Magno, Tome 脿 Flavien, c.4: DS 294); fue como Madre de Dios y como Inmaculada que Mar铆a tom贸 parte, de modo 煤nico y privilegiado, al pie de la Cruz, en el sacrificio de su Hijo; de ah铆 el valor excepcional y eficacia de su participaci贸n; podr铆amos incluso demostrar 鈥攑ero esto ir铆a m谩s all谩 de los l铆mites de este estudio y esta nota鈥� que la ofrenda, por la cual Mar铆a particip贸, al pie de la Cruz, en el sacrificio de su Hijo, incluy贸, por lo menos impl铆citamente, la de sus comuniones eucar铆sticas futuras (todo lo cual significa otras tantas participaciones reales en el sacrificio de Jes煤s en la Cruz) y la de su amorosa muerte, a煤n por venir, todo ello ofrecido en uni贸n con su Hijo por la salvaci贸n del mundo.

7

El "quam ob rem" indica claramente una relaci贸n de causalidad: Esto es porque Mar铆a, al participar en el misterio del Sacrificio de Cristo, comparte en el misterio de salvaci贸n, que su maternidad espiritual es objeto de nuestra fe, que incide, en primer lugar, en el misterio de nuestra salvaci贸n justo como lo ha enfatizado el Concilio de Trento (decreto sobre la justificaci贸n, cap. 6: "credentes in primis a Deo justificari impium in Christo Jesu": DS 1526. Hay aqu铆 (como recalca Paulo VI) un libre albedr铆o de Dios, imposible de demostrar por la raz贸n, conocido s贸lo a trav茅s de la revelaci贸n: Tal es la fruct铆fera participaci贸n de Mar铆a en el Sacrificio de Cristo.

8

San Pedro Cris贸logo, Serm贸n 146 (PL 52, 592 B): 芦genitrix quando non quae saeculorum generavit auctorem, principium dedit rebus?禄. Este mismo Doctor de la Iglesia ha expresado en otro lugar, de modo maravilloso, la maternidad espiritual de Mar铆a, en el significado preciso en que lo entendemos aqu铆 (causalidad dependiente salv铆fica), en estas palabras: 芦accepit Virgo salutem saeculis redditura禄, 芦La Virgen recibi贸 la salvaci贸n para poder transmitirla a los siglos禄. (Serm贸n 143: PL 52, 583 C).

9

Esta f贸rmula citada tan a menudo es quiz谩s de San Pedro Cris贸logo; de cualquier modo, presenta la ventaja de resumir concisamente su pensamiento, en su serm贸n 146 (cf. nota 7). Dice (col. 593): 芦Maria mater vocatur; et quando Maria non mater?禄.

10

Ibid., 593 B: 芦Ut semper Maria humanae praevia sit salutis, populum quem unda generatrix emisit in lucem, ipsa jure praecessit in cantico禄. El doctor de R谩vena habla de Miriam, la hermana de Aar贸n, pero piensa en Mar铆a, Madre de Jes煤s, seg煤n es evidente por todo el serm贸n.

11

Cf. San Ambrosio, In Lucam 2.19.26-27 (CCL 14,42): 芦quaecumque crediderit anima et concipit et generat Dei Verbum, secundum carnem una Mater Christi: secundum fidem tamen omorium fructus est Christus禄; de igual forma, Augustine De Sancta Virginitate, c.6: CSEL 41,239. 芦El contexto demuestra que San Agust铆n no estaba pensando en la maternidad universal de Mar铆a禄, dice el P. Friedrich y T. Koehler (Mar铆a, Par铆s 1970, t.VI, p. 570).

12

San Anselmo, Oratio 52, (PL 158,955-956): 芦Maria, mater rerum recreatarum... Mater restitutionis omnium禄.

13

Cf. Mit 27, 52-53: Un buen n煤mero de te贸logos cat贸licos piensan que el evangelista demuestra aqu铆 resurrecciones gloriosas y definitivas, no unas temporeras como la de L谩zaro. Juan XXIII, siguiendo a muchos otros, reconoci贸 en este contexto la asunci贸n corporal de San Juan Bautista y San Jos茅, en una homil铆a en 1960, Cf. AAS 52 (1960) p.456.

14

Isaac Of Stella, Serm贸n 51 (del cual la Lumen Gentium cita otro fragmento): PL 194, 1862-1865. Este punto de vista resume y sintetiza las opiniones de San Agust铆n.

15

En el grado donde, como reacciones de muchos ortodoxos que se enfrentan a las definiciones de la Inmaculada Concepci贸n y la Asunci贸n han demostrado, nuestros hermanos separados orientales se inclinan hoy d铆a a criticar la precisi贸n, llamada latina, de las definiciones鈥� sin olvidar quiz谩s que los concilios del siglo I, principalmente griegos de hecho, no se negaron a 鈥渄efinir鈥�.

16

El t铆tulo del art铆culo del P. Corr es: Madre de la Iglesia: 驴un t铆tulo ecum茅nico?

17

El texto original en franc茅s: Oss. Rom., 14 de junio de 1975; Documentation Catholique 72 (1975), p. 677.

18

San Agust铆n, Serm贸n 192, 2 (PL 38, 1012): 芦Ecclesia... similitudinem gerens Virginis quia, et in multis est mater unitatis禄. Esta afirmaci贸n es directamente sobre la Iglesia, indirecta pero realmente sobre la Sant铆sima Virgen.

19

Le贸n XIII, Enc铆clica Adjutricem Populi, en The Rosary of Mary, traducciones de las cartas apost贸licas de Le贸n XIII recopiladas por William Raymond Lawler O.P., P.G. St. Anthony Guild Press, Paterson, New Jersey 1944, p谩gs. 135-140.

20

Cf. B.De Margerie, Christ for the World, Chicago 1974, p谩gs. 267 y 271.

21

Card. Newman, On consulting the Faithful in Matters of Doctrine, Londres, 1961, p谩gs. 104-105. Sin embargo, uno debe reconocer que el Papa no tiene ninguna obligaci贸n estricta de consultar a los obispos (a fortiori) o a los laicos, antes de definir un dogma: cf. vea textos citados en la siguiente nota.

22

Vea al respecto, el notable informe doctrinal por Msr. Gasser en el Concilio Vaticano I, justo antes de la definici贸n de la infalibilidad, 11 de julio de 1870; en su discurso de cuatro horas Gasser (Mansi 52, 1216-1217) explic贸 por qu茅 el Papa pod铆a sustituir una consulta con los obispos por una investigaci贸n en la Escritura y la Tradici贸n, esto fue seguido por una sugerencia de Vicente de L茅rins: Para evitar discusiones doctrinales del tiempo presente, debemos recurrir al consentimiento de la Antig眉edad (ex consensione antiquitatis dissensio praedicationis praesentis est resolvenda): Cf. R.M. Gagnebet, L'infaillibilit茅 du Pape et le consentement de l'Eglise au Vatican I, in Angelicum 47 (1970), p谩gs. 296 ss. y 448.

23

Cf. B. De Margerie, op.cit. (n. 19), todo el cap铆tulo XI.

24

Es decir, de una mayor conciencia amorosa de este misterio. Esta definici贸n podr铆a especialmente permitir una mejor comprensi贸n de c贸mo la maternidad espiritual es el principio fundamental de la mariolog铆a, precisamente, en la medida en que est谩 orientada hacia y finalizada por la maternidad espiritual: Es Mar铆a, la nueva Eva, Madre del nuevo Ad谩n y de todos los vivos quien es la piedra angular de la mariolog铆a.

25

Es cierto que el Papa solo, o con un concilio, podr铆a definir, pero la definici贸n estar铆a precedida, acompa帽ada y seguida por la felicidad y acci贸n de gracias de un gran n煤mero de miembros de la Iglesia. Al hacerlo, estar铆an compartiendo en los m茅ritos del acto papal o conciliar.

26

Cf. Concilio Vaticano II, Unitatis Redintegratio, n.6: 芦Cristo convoca a la Iglesia, mientras ella peregrina, a esa reforma continua de la cual ella siempre ha necesitado, en la medida en que ella es una instituci贸n de hombres terrenales禄.

27

Recordamos que P铆o XII consagr贸 la humanidad al Inmaculado Coraz贸n de Mar铆a el 8 de diciembre de 1942.
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