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S.S. Benedicto XVI, Saludo del Santo Padre a los profesores y religiosos durante la celebraci贸n de la educaci贸n cat贸lica
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Saludo del Santo Padre a los profesores y religiosos durante la celebraci贸n de la educaci贸n cat贸lica

Viaje Apost贸lico al Reino Unido (16 - 19 de setiembre de 2010)

Colegio Universitario Santa Mar铆a de Twickenham (London Borough of Richmond)

Excelent铆simo Secretario de Estado de Educaci贸n,
Se帽or Obispo Stack,
Doctor Naylor,
Reverendos Padres,
Hermanos y Hermanas en Cristo:

Me complace tener esta oportunidad para rendir homenaje a la destacada contribuci贸n, brindada por religiosos y religiosas en esta tierra, a la noble tarea de la educaci贸n. Doy las gracias a los j贸venes por sus magn铆ficas canciones, y agradezco a la Hermana Teresa sus palabras. A ella y a todos los hombres y mujeres que dedican sus vidas a ense帽ar a los j贸venes, deseo manifestarles mis sentimientos de profundo agradecimiento. Form谩is a las nuevas generaciones no s贸lo en el conocimiento de la fe, sino en cada aspecto de lo que significa vivir como ciudadanos maduros y responsables en el mundo actual.

Como sab茅is, la tarea de un maestro no es sencillamente comunicar informaci贸n o proporcionar capacitaci贸n en unas habilidades orientadas al beneficio econ贸mico de la sociedad; la educaci贸n no es y nunca debe considerarse como algo meramente utilitario. Se trata de la formaci贸n de la persona humana, prepar谩ndola para vivir en plenitud. En una palabra, se trata de impartir sabidur铆a. Y la verdadera sabidur铆a es inseparable del conocimiento del Creador, porque 芦en sus manos estamos nosotros y nuestras palabras y toda la prudencia y destreza de nuestras obras禄 (Sab 7,16).

Los monjes percibieron con claridad esta dimensi贸n trascendente del estudio y la ense帽anza, que tanto contribuy贸 a la evangelizaci贸n de estas islas. Me refiero a los benedictinos que acompa帽aron a San Agust铆n en su misi贸n a Inglaterra; a los disc铆pulos de San Columbano, que propagaron la fe por Escocia y el norte de Inglaterra; a San David y sus compa帽eros en Gales. Ya que la b煤squeda de Dios, que est谩 en el coraz贸n de la vocaci贸n mon谩stica, requiere un compromiso activo con los medios por los que 脡l se da a conocer 鈥攕u creaci贸n y su Palabra revelada鈥�, era natural que el monasterio tuviera una biblioteca y una escuela (cf. Discurso a los representantes del mundo de la cultura en el 鈥淐olegio de los Bernardinos鈥� en Par铆s, el 12 de septiembre de 2008). La dedicaci贸n monacal al aprendizaje como senda de encuentro con la Palabra de Dios encarnada sent贸 las bases de nuestra cultura y civilizaci贸n occidentales.

Al mirar a mi alrededor hoy en d铆a, veo a muchos religiosos de vida activa cuyo carisma incluye la educaci贸n de los j贸venes. Ello me ofrece la oportunidad de dar gracias a Dios por la vida y obra de la Venerable Mar铆a Ward, originaria de esta tierra, cuya visi贸n de la vida religiosa apost贸lica femenina ha dado tantos frutos. Yo mismo, siendo ni帽o, fui educado por las 鈥淒amas Inglesas鈥�, y tengo hacia ellas una profunda deuda de gratitud. Muchos pertenec茅is a congregaciones dedicadas a la ense帽anza, que han llevado la luz del Evangelio a tierras lejanas, como parte de la gran obra misionera de la Iglesia. Tambi茅n doy gracias a Dios por esto y le alabo. A menudo, pusisteis las bases de la previsi贸n educativa mucho antes de que el Estado asumiera la responsabilidad de este servicio vital tanto para el individuo como para la sociedad. Como los papeles respectivos de la Iglesia y el Estado en el 谩mbito de la educaci贸n siguen evolucionando, nunca olvid茅is que los religiosos tienen una 煤nica contribuci贸n que ofrecer a este apostolado, sobre todo a trav茅s de sus vidas consagradas a Dios y por medio de su fidelidad: el testimonio de amor a Cristo, el Maestro por excelencia.

En efecto, la presencia de los religiosos en las escuelas cat贸licas es un signo que recuerda intensamente el tan discutido ethos cat贸lico que debe permear todos los aspectos de la vida escolar. Esto va m谩s all谩 de la evidente exigencia de que el contenido de la ense帽anza concuerde siempre con la doctrina de la Iglesia. Se trata de que la vida de fe sea la fuerza impulsora de toda actividad escolar, para que la misi贸n de la Iglesia se desarrolle con eficacia, y los j贸venes puedan descubrir la alegr铆a de participar en "el ser para los dem谩s", propio de Cristo (cf. Spe salvi, 28).

Antes de concluir, deseo a帽adir una palabra especial de aprecio hacia quienes tienen la tarea de garantizar que nuestras escuelas ofrezcan un entorno seguro para ni帽os y j贸venes. Nuestra responsabilidad hacia aquellos que nos han confiado su formaci贸n cristiana no puede exigir menos. De hecho, la vida de fe se puede cultivar con eficacia cuando prevalece un clima de confianza respetuosa y afectuosa. Rezo para que ello siga siendo un sello distintivo de las escuelas cat贸licas en este pa铆s.

Con estos sentimientos, queridos hermanos y hermanas, os invito ahora a poneros en pie y orar.

* * *

Se帽or Obispo Stack, le ruego, como Presidente de la Junta de Gobierno de la Universidad de Santa Mar铆a, que reciba, en nombre del Colegio, este mosaico de la Sant铆sima Virgen Mar铆a, que obsequio.

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