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Mons. Jos茅 Antonio Eguren Anselmi, Exhortaci贸n Pastoral del Arzobispo Metropolitano a toda la Iglesia Arquidiocesana de Piura y Tumbes con ocasi贸n de la Semana Santa 2010
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Exhortaci贸n Pastoral del Arzobispo Metropolitano a toda la Iglesia Arquidiocesana de Piura y Tumbes con ocasi贸n de la Semana Santa 2010

鈥淎rdientemente he deseado comer
esta Pascua con ustedes antes de padecer鈥� (Lc 22, 15)

Queridos hermanos y hermanas en el Se帽or Jes煤s:

Con la celebraci贸n del Domingo de Ramos en la Pasi贸n del Se帽or, hemos inaugurado con toda la Iglesia la celebraci贸n anual de los misterios de la Pasi贸n, Muerte y Resurrecci贸n del Se帽or Jes煤s. Ya desde el comienzo de la Cuaresma nos hemos venido preparando con la oraci贸n, la penitencia y la caridad para la celebraci贸n del Santo Triduo Pascual, para que participando ahora de la Cruz del Se帽or merezcamos un d铆a participar en su gloriosa Resurrecci贸n.

Dios es lo m谩s importante y trascendental de nuestra vida concreta

Jes煤s entr贸 en la ciudad santa de Jerusal茅n sentado en un asno, en un 鈥減iajeno鈥� dir铆amos nosotros los piuranos, que ni siquiera era de su propiedad. Al hacerlo cumpli贸 con la profec铆a de Zacar铆as, que anunciaba que el Rey de Israel, el Salvador, vendr铆a a su pueblo justo y humilde cabalgando sobre un burro, hijo de asna (ver Zac 9, 9). Los caballos en los tiempos del Se帽or representaban el poder militar y mundano. Con su ingreso a Jerusal茅n montado en un 鈥減iajeno鈥� prestado, Jes煤s quiere expresar que 脡l carece de todo poder terrenal y que su verdadero poder reside en su confianza absoluta en Dios, su Padre.

De esta manera Jes煤s nos ense帽a que quien excluye a Dios de su vida y s贸lo se f铆a de los poderes de este mundo terminar谩 irremediablemente por caminos equivocados y destructivos. 鈥淒onde Dios desaparece, el hombre no es m谩s grande, pierde su dignidad divina, pierde el esplendor de Dios en su rostro鈥�1, ense帽a el Santo Padre Benedicto XVI. En cambio quien afirma a Dios y se conf铆a a 脡l, llega a conocer el misterio de su propia identidad y el sentido del mundo en el que vive, haci茅ndose capaz de vivir de manera aut茅nticamente humana y de construir un mundo realmente digno de la persona humana, en paz, reconciliaci贸n, justicia y amor.

En los tiempos en que vivimos, 驴No estamos expuestos al peligro de pensar que Dios no es la primera necesidad para el hombre, y que el desarrollo t茅cnico y econ贸mico es m谩s urgente que el espiritual? 驴No pensamos tambi茅n que las realidades espirituales son menos eficaces que las materiales? 驴No sucede con frecuencia en nuestra vida que en medio de nuestras ocupaciones diarias, Dios pasa a un segundo plano?

La Semana Santa es ocasi贸n propicia para tomar conciencia que Dios es lo m谩s importante y trascendental de nuestra vida concreta y de que Dios tiene un nombre y un rostro: Jes煤s de Nazaret, quien hoy viene a nosotros como nuestro Rey montado en lomos de un burrito prestado. Por 脡l tenemos acceso al Padre. Por ello dej茅monos guiar por Jes煤s para aprender el modo correcto de ser hombres y llegar al Reino de los Cielos. Sin Cristo Rey no hay camino y sin camino no hay verdad ni vida. Pongamos a los pies del Se帽or nuestras vidas mismas y no s贸lo ramos de olivo, vestiduras o palmas y proclamemos a voz en grito: 鈥淏endito el que viene como rey en nombre de Se帽or鈥� (Lc 19, 39). S贸lo as铆 encontraremos la vida verdadera que podremos comunicar a la sociedad y al mundo de hoy.

El Amor no es amado

Por el evangelista San Lucas sabemos que al inicio de la 脷ltima Cena, Jes煤s pronunci贸 las siguientes palabras: 鈥淎rdientemente he deseado comer esta Pascua con ustedes antes de padecer鈥� (Lc 22, 15). A lo largo de los tres a帽os de su ministerio p煤blico, el Se帽or Jes煤s ha esperado con ansia el momento de entregarse totalmente por amor a nosotros para convertirse para siempre en nuestro don de salvaci贸n. Ahora bien: 驴Cu谩l es nuestra respuesta al anhelo de Jes煤s? Es decir: 驴Cu谩l es nuestra respuesta a su amor por nosotros que llega hasta el extremo de la Cruz? Seamos honestos: frecuentemente una gran indiferencia y un inmenso desd茅n interiores.

Peor a煤n, en esta Semana Santa algunos como Judas lo traicionar谩n y lo vender谩n cambi谩ndolo por cualquier cosa. Otros como Caif谩s y sus secuaces lo odiar谩n y querr谩n nuevamente acabar con 脡l buscando acallar la voz de Su Iglesia, neg谩ndole el derecho que a Ella le asiste de hacerse presente en la vida p煤blica y de iluminar con la luz del Evangelio la realidad social. Algunos como el cobarde y el pusil谩nime de Pilatos no tendr谩n el valor de ponerse de su lado y defenderlo sabiendo que 脡l es inocente, y m谩s a煤n, el Camino, la Verdad y la Vida, y as铆 se dejar谩n vencer por la presi贸n de la mayor铆a y por el temor al qu茅 dir谩n. Otros como Herodes vivir谩n fr铆volamente estos d铆as santos en medio de mundana diversi贸n y del pecado.

Cu谩n verdadera y vigente es a煤n para nuestros tiempos la conocida expresi贸n de San Francisco de As铆s: 鈥�el Amor no es amado鈥�. Hagamos de esta Semana Santa una ocasi贸n preciosa para crecer en el amor al Se帽or Jes煤s, y reconocer en Cristo el verdadero rostro de Dios, para adorarlo, amarlo y servirlo con entrega total, concientes que de ello depende nuestra felicidad y salvaci贸n.

Mirar la Cruz y en ella al Crucificado

En estos d铆as santos deteng谩monos a rezar ante el Crucifijo, con la mirada puesta en el costado traspasado del Se帽or. Quien lo hace sinceramente, no puede menos que experimentar en su interior la alegr铆a de saberse amado y el deseo de amar y de ser instrumento de misericordia y reconciliaci贸n.

鈥淟a Cruz es la inclinaci贸n m谩s profunda de la divinidad hacia el hombre, un toque de amor eterno sobre las heridas m谩s dolorosas de la existencia terrena鈥�.2 Por el misterio de la Cruz, el Se帽or Jes煤s se ha inclinado ante nuestros sucios pies, ante la inmundicia de nuestros pecados y nos ha lavado y purificado con su amor excelso.

Dej茅monos tocar por su Amor crucificado para as铆 ser hombres y mujeres nuevos y santos. No importa cu谩n lejos nos hayamos ido de su presencia o cu谩n profundo hayamos ca铆do, su amor es m谩s grande que todos nuestros pecados y su misericordia es capaz de perdonarlo y renovarlo todo. Si a trav茅s de un arrepentimiento sincero y por medio de la confesi贸n sacramental, propia de estos d铆as santos, nos dejamos introducir en su Amor, quedaremos lavados y nuestras vidas transformadas con un horizonte de total esperanza. Recordemos lo acontecido a San Dimas, el buen ladr贸n crucificado con Jes煤s, de tanta devoci贸n entre nosotros. A Dimas le bast贸 un solo movimiento de puro amor para que toda una vida criminal le fuera perdonada.

Como Dimas, 驴Haremos de la Semana Santa una ocasi贸n preciosa, qui茅n sabe la 煤ltima de nuestra vida, para que a trav茅s del sacramento de la reconciliaci贸n pidamos sincero perd贸n por nuestros pecados y as铆 nos ganemos el cielo?

鈥淵 resucit贸 al tercer d铆a, seg煤n las escrituras鈥�

鈥淐risto ha resucitado鈥�. La resurrecci贸n de Cristo es el fundamento de la fe cristiana que confesamos con la Iglesia en palabras que se remontan hasta la comunidad originaria de Jerusal茅n, hasta la predicaci贸n del mismo Jes煤s y que hunde sus ra铆ces en el Antiguo Testamento. 驴Qu茅 suceder铆a si la Resurrecci贸n de Jes煤s no hubiera tenido lugar? Significar铆a que Jes煤s ser铆a un muerto m谩s, que su historia hubiera terminado el Viernes Santo. Jes煤s ser铆a alguien que alguna vez fue. Significar铆a que Dios no quiere o no puede intervenir en la historia para liberarnos del mal y quitar el peso del poder de la muerte de nuestras vidas.

Pero no, 鈥淐risto en verdad ha resucitado y se ha aparecido a Sim贸n鈥� (Lc 24, 34), como atestigua el Evangelio, y por tanto el Amor que es Dios, manifestado en Cristo Jes煤s, es real, existe y nos salva, y ha vencido al pecado y a su fruto m谩s amargo: la muerte.

En el d铆a santo de Pascua no hay lugar para la tristeza o la desesperanza. Nuestras vidas y nuestro mundo, por m谩s dificultades que podamos encontrar en ellos, tienen esperanza, futuro y porvenir en Cristo. M谩s a煤n, la Pascua nos recuerda que este mundo no est谩 cerrado en s铆 mismo sino abierto a la trascendencia, a Dios-Amor, Uno y Trino, y que un d铆a con la 煤ltima y definitiva venida de Cristo resucitado y glorificado, podremos pasar de la celebraci贸n del misterio de esta Pascua a la Pascua que no acaba donde nacer谩n los 鈥渃ielos nuevos y la tierra nueva鈥� (ver Ap 21, 1).

Una semana para vivir en el amor, bajo la gu铆a de Santa Mar铆a

Qu茅 grandes son los misterios que celebramos en Semana Santa: la instituci贸n del Sacerdocio y la Eucarist铆a; el mandamiento del amor fraterno; la Pasi贸n, Muerte y Resurrecci贸n del Se帽or.

Mi invocaci贸n a todos para que participemos piadosa y activamente en todas las celebraciones eucar铆sticas, liturgias y actividades de Semana Santa de nuestras parroquias, siguiendo la m谩xima que dice: 鈥渘o amemos con tibieza a Dios que nos ama con tanto ardor鈥�.3 A los sacerdotes de la Arquidi贸cesis los exhorto a que preparen la celebraci贸n del Triduo Pascual con todo esmero y reverencia. Que sobre todo en este A帽o Sacerdotal, los fieles cristianos nos encuentren m谩s disponibles que nunca para la confesi贸n sacramental, sacramento de tanto aprecio y pr谩ctica entre nuestro pueblo cristiano, especialmente durante estos d铆as santos.

Confi茅monos en estos d铆as al amor maternal de Santa Mar铆a, Madre de Cristo y de la Iglesia. Ella estuvo fiel al pie de la Cruz, uni茅ndose al sacrificio de su Hijo, cooperando con amor de Madre a nuestra reconciliaci贸n. Despu茅s que el Se帽or Jes煤s fue colocado en el sepulcro, Mar铆a es la 煤nica que mantiene viva la llama de la fe, prepar谩ndose para acoger el anuncio glorioso y sorprendente de la Resurrecci贸n. En su condici贸n de Madre del Se帽or Jes煤s, es la primera que recibe el Domingo de Pascua la visita de Cristo resucitado. Por todo ello, qui茅n mejor que Ella para guiarnos a vivir la Semana Santa en toda su riqueza y belleza.

隆Feliz Pascua de Resurrecci贸n! Que el Se帽or resucitado colme nuestras vidas de esperanza, de aquella que brota de saber que 脡l ha resucitado y ha vencido para siempre el pecado y la muerte.

Con especial afecto les imparto mi bendici贸n pastoral.

San Miguel de Piura, 28 de marzo de 2010
Domingo de Ramos en la Pasi贸n del Se帽or

+ JOS脡 ANTONIO EGUREN ANSELMI, S.C.V.
Arzobispo Metropolitano de Piura


1

S.S. Benedicto XVI, Homil铆a en la Parroquia Pontificia de Santo Tom谩s de Villanueva Castelgandolfo, 15-VIII-05.

2

S.S. Juan Pablo II, Carta Enc铆clica Dives in misericordia, n. 8.

3

San Alfonso Mar铆a de Ligorio, Visitas al Sant铆simo Sacramento, n. 4.
Consultas

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