Soporte
Cardenal Cl谩udio Hummes, Carta con motivo del A帽o Sacerdotal 2009-2010
Incrementar tama帽o de fuente Disminuir tama帽o de fuente
Compartir

Carta con motivo del A帽o Sacerdotal 2009-2010

Queridos sacerdotes:

El A帽o sacerdotal, promulgado por nuestro amado Papa Benedicto XVI, para celebrar el 150掳 aniversario de la muerte de San Juan Mar铆a Bautista Vianney, el santo cura de Ars, est谩 a punto de comenzar. Lo abrir谩 el Santo Padre el pr贸ximo 19 de junio, fiesta del Sagrado Coraz贸n de Jes煤s y Jornada mundial de oraci贸n por la santificaci贸n de los sacerdotes. El anuncio de este A帽o especial ha tenido una repercusi贸n mundial positiva, en especial entre los mismos sacerdotes. Todos queremos empe帽arnos, con determinaci贸n, profundidad y fervor, a fin de que sea un a帽o ampliamente celebrado en todo el mundo, en las di贸cesis, en las parroquias y en las comunidades locales y con la calurosa participaci贸n de nuestro pueblo cat贸lico, que sin duda ama a sus sacerdotes y los quiere ver felices, santos y llenos de alegr铆a en su diario quehacer apost贸lico.

Deber谩 ser un a帽o positivo y propositivo en el que la Iglesia quiere decir, sobre todo a los sacerdotes, pero tambi茅n a todos los cristianos, a la sociedad mundial, mediante los medios globales de comunicaci贸n, que est谩 orgullosa de sus sacerdotes, que los ama y los venera, que los admira y reconoce con gratitud su trabajo pastoral y su testimonio de vida. Verdaderamente los sacerdotes son importantes no s贸lo por cuanto hacen sino, sobre todo, por lo que son. Al mismo tiempo, es verdad que algunos se han visto implicados en graves problemas y situaciones delictivas. Obviamente, es necesario continuar la investigaci贸n, juzgarles debidamente e infligirles la pena merecida. Sin embargo, estos casos son un porcentaje muy peque帽o en comparaci贸n con el n煤mero total del clero. La inmensa mayor铆a de los sacerdotes son personas dign铆simas, dedicadas al ministerio, hombres de oraci贸n y de caridad pastoral, que dedican toda su vida a realizar su vocaci贸n y misi贸n y, en muchas ocasiones, con grandes sacrificios personales, pero siempre con un amor aut茅ntico a Jesucristo, a la Iglesia y al pueblo, solidarios con los pobres y con quienes sufren. Por eso la Iglesia se muestra orgullosa de sus sacerdotes esparcidos por el mundo.

Este a帽o debe ser una ocasi贸n para un per铆odo de intensa profundizaci贸n de la identidad sacerdotal, de la teolog铆a sobre el sacerdocio cat贸lico y del sentido extraordinario de la vocaci贸n y de la misi贸n de los sacerdotes en la Iglesia y en la sociedad. Para todo eso ser谩 necesario organizar encuentros de estudio, jornadas de reflexi贸n, ejercicios espirituales espec铆ficos, conferencias y semanas teol贸gicas en nuestras facultades eclesi谩sticas, adem谩s de estudios cient铆ficos y sus respectivas publicaciones.

El Santo Padre, en su discurso de promulgaci贸n durante la asamblea plenaria de la Congregaci贸n para el clero, el 16 de marzo pasado, dijo que con este a帽o especial se quiere "favorecer esta tensi贸n de los sacerdotes hacia la perfecci贸n espiritual de la cual depende, sobre todo, la eficacia del ministerio". Especialmente por eso, debe ser un a帽o de oraci贸n de los sacerdotes, con los sacerdotes y por los sacerdotes; un a帽o de renovaci贸n de la espiritualidad del presbiterio y de cada uno de los presb铆teros. En ese contexto, la Eucarist铆a se presenta como el centro de la espiritualidad sacerdotal. La adoraci贸n eucar铆stica por la santificaci贸n de los sacerdotes y la maternidad espiritual de las religiosas, de las mujeres consagradas y de las mujeres laicas hacia cada uno de los presb铆teros, como la Congregaci贸n para el clero ha propuesto ya desde hace alg煤n tiempo, podr铆a desarrollarse con mejores frutos de santificaci贸n.

En este a帽o se han de examinar las condiciones concretas y el sustento material en el que viven nuestros sacerdotes, en algunos casos obligados a subsistir en situaciones de dura pobreza.

Al mismo tiempo, ha de ser un a帽o de celebraciones religiosas y p煤blicas que conduzcan al pueblo, a las comunidades cat贸licas locales, a orar, a meditar, a festejar y a brindar el debido homenaje a sus sacerdotes. La fiesta de la comunidad eclesial es una expresi贸n muy cordial, que expresa y alimenta la alegr铆a cristiana, que brota de la certeza de que Dios nos ama y que hace fiesta con nosotros. Ser谩 una oportunidad para acentuar la comuni贸n y la amistad de los sacerdotes con las comunidades a su cargo.

Otros muchos aspectos e iniciativas podr铆an enumerarse con el fin de enriquecer el A帽o sacerdotal. Al respecto, deber谩 intervenir la justa creatividad de las Iglesias locales. Por eso, en cada Conferencia episcopal, en cada di贸cesis, en cada parroquia, o en cada comunidad local se ha de establecer lo m谩s pronto posible un verdadero programa para este a帽o especial. Obviamente ser谩 muy importante comenzar este a帽o con una celebraci贸n significativa. En el mismo d铆a de apertura del A帽o sacerdotal, el 19 de junio, con el Santo Padre en Roma, se invita a las Iglesias locales a participar, del modo m谩s conveniente, en dicha inauguraci贸n con un acto lit煤rgico espec铆fico y festivo. Ser谩n bien recibidos todos aquellos que, con ocasi贸n de la apertura, puedan estar presentes, con el fin de manifestar su participaci贸n en esta feliz iniciativa del Papa. Sin duda Dios bendecir谩 este esfuerzo con gran amor. Y la Virgen Mar铆a, Reina del clero, interceder谩 por todos vosotros, queridos sacerdotes.

Cardenal Cl谩udio Hummes, o.f.m.
Arzobispo em茅rito de S茫o Paulo
Prefecto de la Congregaci贸n para el clero

Consultas

© Copyright 2013. BIBLIOTECA ELECTR脫NICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS鈩�. La versi贸n electr贸nica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- est谩 protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben par谩metros para su uso. Hecho el dep贸sito legal.


Dise帽o web :: Hosting Cat贸lico