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S.S. Benedicto XVI, Audiencia general, 16 de septiembre de 2009. Sime贸n el Nuevo Te贸logo
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Audiencia general, 16 de septiembre de 2009. Sime贸n el Nuevo Te贸logo

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy nos detenemos a reflexionar sobre la figura de un monje oriental, Sime贸n el Nuevo Te贸logo, cuyos escritos han ejercido un notable influjo en la teolog铆a y la espiritualidad de Oriente, de modo especial en lo que ata帽e a la experiencia de la uni贸n m铆stica con Dios. Sime贸n el Nuevo Te贸logo naci贸 en el a帽o 949 en Galacia, en Paflagonia (Asia Menor), en el seno de una familia noble de provincia. A煤n joven, se traslad贸 a Constantinopla para emprender los estudios y entrar al servicio del emperador. Pero se sinti贸 poco atra铆do por la carrera civil que ten铆a en perspectiva y, bajo la influencia de iluminaciones interiores que experimentaba, se puso a buscar una persona que lo orientara en el momento lleno de dudas y perplejidades que estaba viviendo, y que lo ayudara a progresar en el camino de la uni贸n con Dios. Encontr贸 este gu铆a espiritual en Sime贸n el Piadoso (Eulabes), un sencillo monje del monasterio de Studion, en Constantinopla, que le dio a leer el tratado La ley espiritual de Marcos el Monje. En este texto Sime贸n el Nuevo Te贸logo encontr贸 una ense帽anza que le impresion贸 mucho: "Si buscas la curaci贸n espiritual 鈥攍ey贸 en 茅l鈥� est谩 atento a tu conciencia. Todo lo que ella te diga hazlo y encontrar谩s lo que te es 煤til". Desde ese momento 鈥攔efiere 茅l mismo鈥� nunca se acost贸 sin preguntarse si la conciencia ten铆a algo que reprocharle.

Sime贸n entr贸 en el monasterio de los Estuditas, donde, sin embargo, sus experiencias m铆sticas y su extraordinaria devoci贸n hacia el padre espiritual le causaron dificultades. Se traslad贸 al peque帽o convento de San Mam茅s, tambi茅n en Constantinopla, del cual, tres a帽os despu茅s, lleg贸 a ser abad, hig煤meno. All铆 realiz贸 una intensa b煤squeda de uni贸n espiritual con Cristo, que le confiri贸 gran autoridad. Es interesante notar que le dieron el apelativo de "Nuevo Te贸logo", a pesar de que la tradici贸n reserv贸 el t铆tulo de "Te贸logo" a dos personalidades: al evangelista San Juan y a San Gregorio Nacianceno. Sufri贸 incomprensiones y el destierro, pero fue rehabilitado por el patriarca de Constantinopla, Sergio II.

Sime贸n el Nuevo Te贸logo pas贸 la 煤ltima fase de su vida en el monasterio de Santa Macrina, donde escribi贸 gran parte de sus obras, haci茅ndose cada vez m谩s c茅lebre por sus ense帽anzas y por sus milagros. Muri贸 el 12 de marzo de 1022.

El m谩s conocido de sus disc铆pulos, Niceta Stetatos, que recopil贸 y copi贸 nuevamente los escritos de Sime贸n, prepar贸 una edici贸n p贸stuma, redactando seguidamente su biograf铆a. La obra de Sime贸n comprende nueve vol煤menes, que se dividen en Cap铆tulos teol贸gicos, gn贸sticos y pr谩cticos, tres vol煤menes de Catequesis dirigidas a monjes, dos vol煤menes de Tratados teol贸gicos y 茅ticos y un volumen de Himnos. No hay que olvidar tampoco sus numerosas Cartas. Todas estas obras han ocupado un lugar relevante en la tradici贸n mon谩stica oriental hasta nuestros d铆as.

Sime贸n concentra su reflexi贸n sobre la presencia del Esp铆ritu Santo en los bautizados y sobre la conciencia que deben tener de esta realidad espiritual. La vida cristiana 鈥攕ubraya鈥� es comuni贸n 铆ntima y personal con Dios; la gracia divina ilumina el coraz贸n del creyente y lo conduce a la visi贸n m铆stica del Se帽or. En esta l铆nea, Sime贸n el Nuevo Te贸logo insiste en el hecho de que el verdadero conocimiento de Dios no viene de los libros, sino de la experiencia espiritual, de la vida espiritual. El conocimiento de Dios nace de un camino de purificaci贸n interior, que comienza con la conversi贸n del coraz贸n, gracias a la fuerza de la fe y del amor; pasa a trav茅s de un profundo arrepentimiento y dolor sincero de los propios pecados, para llegar a la uni贸n con Cristo, fuente de alegr铆a y de paz, invadidos por la luz de su presencia en nosotros. Para Sime贸n esa experiencia de la gracia divina no constituye un don excepcional para algunos m铆sticos, sino que es fruto del Bautismo en la existencia de todo fiel seriamente comprometido.

Este es un punto sobre el que conviene reflexionar, queridos hermanos y hermanas. Este santo monje oriental nos invita a todos a prestar atenci贸n a la vida espiritual, a la presencia escondida de Dios en nosotros, a la sinceridad de la conciencia y a la purificaci贸n, a la conversi贸n del coraz贸n, para que el Esp铆ritu Santo se haga realmente presente en nosotros y nos gu铆e. En efecto, si con raz贸n nos preocupamos por cuidar nuestro crecimiento f铆sico, humano e intelectual, es mucho m谩s importante no descuidar el crecimiento interior, que consiste en el conocimiento de Dios, en el verdadero conocimiento, no s贸lo aprendido de los libros, sino interior, y en la comuni贸n con Dios, para experimentar su ayuda en todo momento y en cada circunstancia.

En el fondo, esto es lo que Sime贸n describe cuando narra su propia experiencia m铆stica. Ya de joven, antes de entrar en el monasterio, una noche, mientras prolongaba sus oraciones en casa, invocando la ayuda de Dios para luchar contra las tentaciones, hab铆a visto la habitaci贸n llena de luz. Despu茅s, cuando entr贸 en el monasterio, le ofrecieron libros espirituales para instruirse, pero su lectura no le proporcionaba la paz que buscaba. Se sent铆a 鈥攔efiere 茅l mismo鈥� como un pobre pajarito sin alas. Acept贸 con humildad esta situaci贸n sin rebelarse y entonces comenzaron a multiplicarse de nuevo las visiones de luz. Queriendo asegurarse de su autenticidad, Sime贸n le pregunt贸 directamente a Cristo: "Se帽or, 驴est谩s de verdad t煤 mismo aqu铆?". Sinti贸 resonar en su coraz贸n la respuesta afirmativa y qued贸 sumamente consolado. "Aquella fue, Se帽or 鈥攅scribir谩 luego鈥� la primera vez que me consideraste a m铆, hijo pr贸digo, digno de escuchar tu voz".

Sin embargo, tampoco esta revelaci贸n lo dej贸 totalmente tranquilo. M谩s bien, se preguntaba si incluso aquella experiencia se deber铆a considerar un espejismo. Un d铆a, finalmente, sucedi贸 un hecho fundamental para su experiencia m铆stica. Comenz贸 a sentirse como "un pobre que ama a los hermanos" (ptoch贸s phil谩delphos). Ve铆a en torno a s铆 muchos enemigos que quer铆an tenderle asechanzas y hacerle da帽o, pero a pesar de ello sinti贸 en s铆 mismo un intenso transporte de amor por ellos. 驴C贸mo explicarlo? Evidentemente ese amor no pod铆a venir de 茅l mismo, sino que deb铆a brotar de otra fuente. Sime贸n entendi贸 que proced铆a de Cristo presente en 茅l y todo le result贸 claro: tuvo la prueba segura de que la fuente del amor en 茅l era la presencia de Cristo y que tener en s铆 un amor que va m谩s all谩 de sus intenciones personales indica que la fuente del amor est谩 en 茅l mismo. As铆, por una parte, podemos decir que, sin cierta apertura al amor, Cristo no entra en nosotros, pero, por otra, Cristo se convierte en fuente de amor y nos transforma.

Queridos amigos, esta experiencia es muy importante para nosotros, hoy, para encontrar los criterios que nos indiquen si estamos realmente cerca de Dios, si Dios est谩 y vive en nosotros. El amor de Dios crece en nosotros si permanecemos unidos a 茅l con la oraci贸n y con la escucha de su palabra, con la apertura del coraz贸n. Solamente el amor divino nos hace abrir el coraz贸n a los dem谩s y nos hace sensibles a sus necesidades, impuls谩ndonos a considerar a todos como hermanos y hermanas, e invit谩ndonos a responder al odio con el amor y a la ofensa con el perd贸n.

Reflexionando sobre esta figura de Sime贸n el Nuevo Te贸logo, podemos descubrir otro elemento de su espiritualidad. En el camino de vida asc茅tica propuesto y recorrido por 茅l, la fuerte atenci贸n y concentraci贸n del monje en la experiencia interior confiere al padre espiritual del monasterio una importancia esencial. Como he recordado, Sime贸n, ya de joven hab铆a encontrado un director espiritual que le ayud贸 mucho y hacia el cual conserv贸 una grand铆sima estima, hasta el punto de que tras su muerte le profes贸 una veneraci贸n tambi茅n p煤blica. Y quisiera decir que sigue siendo v谩lida para todos 鈥攕acerdotes, personas consagradas y laicos, y especialmente para los j贸venes鈥� la invitaci贸n a recurrir a los consejos de un buen padre espiritual, capaz de acompa帽ar a cada uno en el conocimiento profundo de s铆 mismo, y conducirlo a la uni贸n con el Se帽or, para que su existencia se conforme cada vez m谩s al Evangelio. Para ir hacia el Se帽or necesitamos siempre un gu铆a, un di谩logo. No podemos hacerlo solamente con nuestras reflexiones. Y este es tambi茅n el sentido de la eclesialidad de nuestra fe, de encontrar este gu铆a.

Concluyendo, podemos sintetizar as铆 la ense帽anza y la experiencia m铆stica de Sime贸n el Nuevo Te贸logo: en su incesante b煤squeda de Dios, incluso en las dificultades que encontr贸 y en las cr铆ticas de que fue objeto, 茅l, a fin de cuentas, se dej贸 guiar por el amor. Supo vivir 茅l mismo y ense帽ar a sus monjes que lo esencial para todo disc铆pulo de Jes煤s es crecer en el amor y as铆 crecemos en el conocimiento de Cristo mismo, para poder afirmar con San Pablo: "Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en m铆" (Ga 2, 20).

Saludos

(En espa帽ol)

Saludo a los peregrinos de lengua espa帽ola, en particular a las Carmelitas Misioneras, en su asamblea intercapitular, al grupo del Bachillerato Humanista Moderno de la arquidi贸cesis de Salta, as铆 como a los dem谩s grupos procedentes de Espa帽a, El Salvador, Chile, Argentina y otros pa铆ses latinoamericanos. Que la vida y ense帽anza de Sime贸n nos ayude a descubrir cada d铆a m谩s la inefable belleza del amor de Dios en nosotros.

(En polaco)

Ayer celebramos la memoria de la Virgen de los Dolores. Ella, al pie de la cruz, particip贸 de un modo especial en la obra de la redenci贸n. Que su intercesi贸n nos alcance a todos, especialmente a los que sufren y a los afligidos, abundantes gracias y la fortificaci贸n en la fe, en la esperanza y en el amor.

(En h煤ngaro)

Os agradezco a todos vuestras oraciones por la Iglesia y por mi servicio petrino. Correspondo a ellas de coraz贸n encomend谩ndoos a Dios en las m铆as.

(En eslovaco)

Queridos hermanos y hermanas, ayer Eslovaquia celebr贸 la fiesta de su patrona principal, la Virgen de los Dolores. Jes煤s nos la dio como madre a cada uno de nosotros. Que ella os ayude a ser siempre sus disc铆pulos fieles. De coraz贸n os bendigo.

(En croata)

Queridos amigos, acabamos de celebrar la fiesta de la Exaltaci贸n de la Santa Cruz. Contemplando al Se帽or crucificado, que abri贸 los brazos para abrazar a todo el mundo, pedid por la paz y por la unidad de vuestra naci贸n.

(En italiano)

Saludo en particular a los participantes en el cap铆tulo general de la Sociedad de Mar铆a 鈥攑adres maristas鈥�, y les aseguro mi oraci贸n para que, en adhesi贸n fiel al carisma originario, se comprometan con renovado impulso en la obra de la evangelizaci贸n.

Dirijo ahora mi saludo a los j贸venes, a los enfermos y a los reci茅n casados. Ayer celebramos la memoria de la Virgen de los Dolores, que con fe estuvo al pie de la cruz de Jes煤s. Queridos j贸venes, no teng谩is miedo de estar tambi茅n vosotros como Mar铆a al pie de la cruz, para obtener valent铆a a fin de superar todos los obst谩culos en vuestra vida. Y a vosotros, queridos enfermos, os deseo que encontr茅is en Mar铆a consuelo y apoyo para aprender del Se帽or crucificado el valor salv铆fico del sufrimiento. Vosotros, queridos reci茅n casados, acudid con confianza en los momentos de dificultad a la Virgen de los Dolores, que os ayudar谩 a afrontarlos con su intercesi贸n maternal.

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