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S.S. Juan Pablo II, Discurso del Papa Juan Pablo II a los participantes en la sexta sesi贸n p煤blica de las Academias pontificias
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Discurso del Papa Juan Pablo II a los participantes en la sexta sesi贸n p煤blica de las Academias pontificias

Se帽ores cardenales;

se帽ores embajadores;

ilustres acad茅micos pontificios;

amad铆simos hermanos y hermanas:

1. Me alegra dirigiros mi saludo cordial a cada uno de vosotros, que en esta sesi贸n p煤blica de las Academias pontificias dese谩is renovar vuestra fidelidad al Sucesor de Pedro y vuestro compromiso en favor de la promoci贸n del humanismo cristiano en la era de la globalizaci贸n.

Dirijo un afectuoso saludo al se帽or cardenal Paul Poupard, presidente del Consejo de coordinaci贸n entre Academias pontificias, y le agradezco las amables palabras que me ha dirigido en nombre de los presentes. Saludo, adem谩s, a los cardenales, a los hermanos en el episcopado, a los embajadores, a los sacerdotes, a los consagrados y las consagradas, as铆 como a los integrantes del coro interuniversitario de Roma, que han amenizado con la belleza de la m煤sica nuestro encuentro.

2. Este a帽o la Academia pontificia de Santo Tom谩s de Aquino y la Academia pontificia de Teolog铆a organizan la sesi贸n p煤blica seg煤n el estimulante tema: Dimensiones culturales de la globalizaci贸n: un desaf铆o al humanismo cristiano. Como he recordado muchas veces, los aspectos culturales y 茅ticos de la globalizaci贸n constituyen para la comunidad cristiana un motivo de especial inter茅s y mayor atenci贸n, con respecto a los efectos puramente econ贸micos y financieros del fen贸meno.

La reflexi贸n cristiana sobre la globalizaci贸n puede encontrar indicaciones 煤tiles en el acontecimiento de Pentecost茅s. En el libro de los Hechos san Lucas narra que, llenos del Esp铆ritu Santo, los Ap贸stoles "se pusieron a hablar en otras lenguas, seg煤n el Esp铆ritu les conced铆a expresarse", y la gran muchedumbre procedente de "todas las naciones que hay bajo el cielo" escuch贸, en las diversas lenguas del mundo, el anuncio de "las maravillas de Dios" (cf. Hch 2, 4-11). La Iglesia, enviada a la gente para ser "sacramento universal de salvaci贸n" (Lumen gentium, 48), al inicio del tercer milenio -tertio millennio ineunte- sigue recorriendo los innumerables caminos del mundo para anunciar por doquier el Evangelio de Jes煤s, "camino, verdad y vida" (Jn 14, 6). Al ense帽ar a todas las naciones (cf. Mt 28, 19), introduce en las culturas del mundo la sal de la verdad y el fuego de la caridad, juntamente con la novedad y la salvaci贸n tra铆das por Cristo. En su misi贸n diaria, la Iglesia "habla en todas las lenguas, comprende y abraza en el amor a todas las lenguas, superando as铆 la dispersi贸n de Babel" (Ad gentes, 4).

Experta en humanidad, se siente interpelada para discernir y valorar el novum cultural producido por la globalizaci贸n. Es un novum que implica a toda la comunidad de los hombres, llamada por Dios, Creador y Padre, a formar una sola familia en la que se reconozcan a todos los mismos derechos y deberes, en virtud de la dignidad com煤n y fundamental de la persona humana.

3. El discernimiento, que como disc铆pulos de Cristo estamos llamados a realizar, aun abarcando tambi茅n el aspecto econ贸mico y financiero de la globalizaci贸n, tiene como objeto primario sus inevitables reflejos humanos, culturales y espirituales. 驴Qu茅 imagen del hombre se propone de este modo y, en cierto sentido, tambi茅n se impone? 驴Qu茅 cultura se favorece? 驴Qu茅 espacio se reserva a la experiencia de fe y a la vida interior?

Se tiene la impresi贸n de que los complejos dinamismos, suscitados por la globalizaci贸n de la econom铆a y de los medios de comunicaci贸n, tienden a reducir progresivamente al hombre a una de las variables del mercado, a una mercanc铆a de intercambio, a un factor del todo irrelevante en las opciones m谩s decisivas. De este modo, el hombre corre el riesgo de sentirse aplastado por mecanismos de dimensiones mundiales sin rostro y de perder cada vez m谩s su identidad y su dignidad de persona.

A causa de estos dinamismos, tambi茅n las culturas, si no se las acoge y respeta seg煤n su originalidad y riqueza propias, sino que se las adapta forzadamente a las exigencias del mercado y las modas, pueden correr el peligro de la homologaci贸n. El resultado es un producto cultural caracterizado por un sincretismo superficial, en el que se imponen nuevas escalas de valores, derivadas de criterios a menudo arbitrarios, materialistas, consumistas y reacios a cualquier tipo de apertura al Trascendente.

4. Este gran desaf铆o, que al inicio del nuevo milenio pone en juego la misma visi贸n del hombre, su destino y el futuro de la humanidad, impone un atento y profundo discernimiento intelectual y teol贸gico del paradigma antropol贸gico-cultural, creado por estos cambios hist贸ricos. En este marco, las Academias pontificias pueden dar una valiosa contribuci贸n, orientando las opciones culturales de la comunidad cristiana y de toda la sociedad y proponiendo ocasiones e instrumentos de confrontaci贸n entre fe y culturas, entre revelaci贸n y problem谩ticas humanas. Asimismo, est谩n llamadas a sugerir itinerarios de conocimiento cr铆tico y de di谩logo aut茅ntico, que pongan siempre al hombre y su dignidad en el centro de todo proyecto con el fin de promover su desarrollo integral y solidario.

Es preciso vencer todo temor y afrontar estos desaf铆os hist贸ricos, confiando en la luz y en la fuerza del Esp铆ritu que el Se帽or resucitado sigue dando a su Iglesia. "Duc in altum, rema mar adentro", repet铆 muchas veces en la carta apost贸lica Novo millennio ineunte. Hoy os conf铆o tambi茅n a vosotros esta invitaci贸n de Cristo, para que afront茅is con valent铆a y competencia los m煤ltiples y complejos problemas de nuestro tiempo, a fin de sostener un humanismo en el que el hombre pueda reencontrar la alegr铆a de ser imagen m谩s viva y m谩s hermosa del Creador.

5. Amad铆simos hermanos y hermanas, como bien sab茅is, hace seis a帽os institu铆 el Premio de las Academias pontificias, a fin de suscitar nuevos talentos y animar el compromiso de j贸venes estudiosos, artistas e instituciones que dedican su actividad a la promoci贸n del humanismo cristiano. Acogiendo la propuesta del Consejo de coordinaci贸n entre Academias pontificias, en esta solemne ocasi贸n me alegra entregar este premio a la doctora P铆a Francesca de Solenni, por su trabajo en teolog铆a tomista titulado: A Hermeneutic of Aquina's Mens through a Sexually Differentiated Epistemology. Towards an Understanding of Woman as Imago Dei, presentado en la Universidad pontificia de la Santa Cruz.

Deseo ofrecer tambi茅n, como signo de aprecio, una medalla del pontificado al doctor Johannes Nebel, reci茅n doctorado, miembro de la familia espiritual "La Obra", por su tesis: Die Entwicklung des r枚mischen Messritus im ersten Jahrtausend anhand der Ordines Romani. Eine synoptische Darstellung, presentada en el Ateneo pontificio San Anselmo de Roma.

Al t茅rmino de esta solemne sesi贸n, me agrada manifestar a todos los acad茅micos, y especialmente a los miembros de las Academias pontificias de Teolog铆a y de Santo Tom谩s, mi profundo aprecio por la actividad desarrollada y expresarles mi deseo de un renovado compromiso en el campo filos贸fico y teol贸gico, as铆 como en la formaci贸n de los j贸venes estudiosos.

Con estos sentimientos, os encomiendo a cada uno de vosotros, as铆 como a vuestra valiosa obra de estudio e investigaci贸n, a la protecci贸n materna de la Virgen Mar铆a, Sede de la sabidur铆a, y de coraz贸n os imparto a todos una especial bendici贸n apost贸lica.

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