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S.S. Benedicto XVI, Regina Caeli, 26 de abril de 2009. III domingo de Pascua
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Regina Caeli, 26 de abril de 2009. III domingo de Pascua

Queridos hermanos y hermanas:

Mientras estamos a punto de concluir esta solemne celebración, deseo dirigiros un saludo cordial a todos vosotros, que habéis querido venir personalmente a rendir homenaje a los nuevos Santos. Expreso ante todo mi agradecimiento a la delegación del Gobierno italiano y a las demás autoridades civiles, en particular a los alcaldes y a los prefectos de las ciudades de los cuatro paisanos suyos elevados hoy al honor de los altares.

Saludo a la delegación de la Orden de Malta. Con gran afecto doy las gracias a los numerosos peregrinos provenientes de muchas partes de Italia. Deseo que esta peregrinación, vivida en el signo de la santidad y confirmada por la gracia del Año paulino, ayude a cada uno a "correr" con más alegría y más impulso hacia "la meta" final, hacia "el premio que Dios nos llama a recibir en el cielo en Cristo Jesús" (cf. Flp 3, 13-14).

En este contexto me complace mencionar también la Jornada de la Universidad católica del Sagrado Corazón, que se celebra hoy. A cincuenta años de la muerte de su fundador, el padre Agostino Gemelli, deseo que la Universidad católica sea siempre fiel a sus principios inspiradores para seguir ofreciendo una buena formación a las generaciones jóvenes.

* * *

(Saludo a los fieles)

Dirijo mi saludo con gratitud y afecto a la delegación oficial de Portugal y a los obispos que han venido para la canonización de fray Nuno de Santa María, al igual que a todos sus compatriotas, que conservan en el corazón el testimonio del "Santo condestable": así lo llamaban ya los pobres de su tiempo, viendo el sentido de compasión y el desapego de quien dio sus bienes a los más necesitados. De este modo nos dejó una noble lección de renuncia y generosidad, sin las cuales sería imposible llegar a la igualdad fraterna característica de una sociedad moderna, que reconoce y trata a todos como miembros de una misma y única familia humana. Saludo en particular a los carmelitas, de los que un día se prendó la mirada y el corazón de este militar creyente, que vio en ellos el hábito de la santísima Virgen, que después él mismo vistió. A la vez que deseo la abundancia de los dones del cielo a todos los peregrinos y devotos de san Nuno, les dirijo esta exhortación: "Considerando el final de su vida, imitad su fe" (Hb 13, 7).

Saludo a los peregrinos de lengua inglesa presentes hoy aquí, en particular a los que han venido a Roma para asistir a la canonización de los nuevos Santos. Que por su intercesión todos os llenéis de la alegría en el Señor resucitado, y con valentía deis testimonio de él en vuestra vida. Invoco abundantes bendiciones divinas sobre vosotros, sobre vuestras familias y vuestros seres queridos.

Me alegra saludar a los peregrinos de lengua francesa. La Resurrección del Señor ha llenado de luz nuestro corazón. Que el ejemplo de los nuevos Santos canonizados hoy nos impulse a no tener miedo de ir a nuestros hermanos y hermanas para transmitir la Palabra de vida en el mundo entero. Que estos Santos sean, juntamente con la Virgen María, guías y apoyos en vuestra vida diaria. A ejemplo de los discípulos de Emaús, sed testigos de Cristo resucitado. Que Dios os bendiga.

Dirijo un afectuoso saludo a los peregrinos de lengua alemana. Los nuevos Santos nos ayudan en la consideración de la obra salvífica de Cristo: Nuno Álvares Pereira nos muestra al Niño divino en brazos de la Virgen, su madre; Arcángel Tadini nos lleva a la Sagrada Familia de Nazaret; Bernardo Tolomei nos recuerda el acontecimiento del monte de los Olivos; Gertrudis Comensoli contempla el misterio de la Eucaristía; Catalina Volpicelli nos señala el Sagrado Corazón de Jesús, en el que se puede ver el amor infinito de Dios. Estos Santos nos quieren acercar a Dios y también al hombre. Que el Señor os bendiga y os acompañe a lo largo de vuestro camino.

Saludo con afecto a los fieles de lengua española presentes en esta celebración. Que Cristo, buen Pastor, afiance en nosotros la alegría por haber recobrado, a través de su resurrección, nuestra adopción filial y nos llene de esperanza en nuestro caminar hacia la vida eterna. Confiamos esta intención a la protección maternal de la santísima Virgen María y a la intercesión de los cinco nuevos Santos, que hoy he propuesto a la veneración de la Iglesia universal. ¡Feliz Pascua y feliz domingo!

Saludo cordialmente a los polacos. Bajo el patrocinio de la Obra bíblica dedicada a Juan Pablo II, la Iglesia en Polonia celebra hoy por primera vez el Domingo y la Semana bíblica. Bendigo de corazón a todos los que profundizan en la Palabra de Dios. Por intercesión de los nuevos Santos, imploro para todos el don de la sabiduría divina. Os deseo un feliz domingo y abundantes frutos de esta Semana especial.

A la Virgen María, que guardó plenamente la Palabra de Dios, hasta el punto de que su amor fue perfecto en ella (cf. 1 Jn 2, 5), elevemos ahora nuestra plegaria filial. Regina caeli...

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