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S.S. Benedicto XVI, Discurso del Santo Padre durante el encuentro con los movimientos cat贸licos para la promoci贸n de la mujer en la Parroquia de San Antonio
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Discurso del Santo Padre durante el encuentro con los movimientos cat贸licos para la promoci贸n de la mujer en la Parroquia de San Antonio

Viaje apost贸lico a Camer煤n y Angola (17-23 de Marzo de 2009)

Queridos hermanos y hermanas:

芦No les queda vino禄, dijo Mar铆a a Jes煤s, suplicando para que la boda pudiera continuar en fiesta, como siempre debe ser: 芦Los invitados a la boda no pueden ayunar mientras tienen al novio con ellos禄 (cf. Mc 2,19). La Madre de Jes煤s fue despu茅s a los sirvientes recomend谩ndoles: 芦Haced lo que 茅l os diga禄 (cf. Jn 2,1-5). Y aquella mediaci贸n materna hizo posible el 芦vino bueno禄, premonitor de una nueva alianza entre la omnipotencia divina y el coraz贸n humano pobre pero bien dispuesto. Por lo dem谩s, esto es lo que ya hab铆a sucedido en el pasado cuando 鈥揷omo hemos o铆do en la primera lectura鈥� 芦todo el pueblo, a una, respondi贸: 鈥渉aremos todo cuanto ha dicho el Se帽or鈥澛� (Ex 19,8).

Que estas mismas palabras broten del coraz贸n de todos los que estamos aqu铆 reunidos, en esta iglesia de San Antonio, levantada gracias a la benem茅rita obra misionera de los Frailes menores capuchinos, como una nueva Tienda para el Arca de la Alianza, signo de la presencia de Dios en medio del pueblo en camino. Sobre ellos y cuantos colaboran y se benefician de la asistencia religiosa y social que se presta aqu铆, el Papa imparte una ben茅vola y alentadora Bendici贸n. Saludo cordialmente a todos los presentes: Obispos, presb铆teros, consagrados y consagradas, y de modo particular a vosotros, fieles laicos, que asum铆s conscientemente los deberes de compromiso y testimonio cristiano que conlleva el sacramento del bautismo y, para los casados, tambi茅n del sacramento de la matrimonio. Y, dado el motivo principal que nos re煤ne aqu铆, dirijo un saludo lleno de afecto y esperanza a las mujeres, a las que Dios ha confiado la fuente de la vida: viv铆s y apost谩is por la vida, porque el Dios vivo ha apostado por vosotras. Saludo con esp铆ritu agradecido a los responsables y animadores de los Movimientos eclesiales que se preocupan entre otras cosas por la promoci贸n de la mujer angole帽a. Agradezco a Mons. Jos茅 de Queir贸s Alves y a vuestros representantes las palabras que me han dirigido, expresando los afanes y esperanzas de tantas hero铆nas silenciosas, como son las mujeres en esta querida Naci贸n.

Exhorto a todos a ser realmente conscientes de las condiciones desfavorables a las que han estado sometidas 鈥搚 lo siguen estando鈥� muchas mujeres, examinando en qu茅 medida esto puede ser causado por la conducta y la actitud de los hombres, a veces por su falta de sensibilidad o responsabilidad. Los designios de Dios son diferentes. Hemos escuchado en la lectura que todo el pueblo contest贸 al un铆sono: 芦Haremos todo cuanto ha dicho el Se帽or禄. Dice la Sagrada Escritura que el Creador divino, al ver la obra que hab铆a realizado, vio que faltaba algo: todo habr铆a sido bueno si el hombre no hubiera estado solo. 驴C贸mo pod铆a el hombre solo ser imagen y semejanza de Dios, que es uno y trino, de Dios que es comuni贸n? 芦No est谩 bien que el hombre est茅 solo; voy a hacer alguien como 茅l que le ayude禄 (cf. Gn 2,18-20). Dios se puso de nuevo manos a la obra para crear la ayuda que faltaba, y se la proporcion贸 de forma privilegiada, introduciendo el orden del amor, que no ve铆a suficientemente representado en la creaci贸n.

Como sab茅is, hermanos y hermanas, este orden del amor pertenece a la vida 铆ntima de Dios mismo, a la vida trinitaria, siendo el Esp铆ritu Santo la hip贸stasis personal del amor. Ahora bien, 芦sobre el designio eterno de Dios 鈥揷omo dijo el recordado Papa Juan Pablo II鈥�, la mujer es aquella en quien el orden del amor en el mundo creado de las personas halla un terreno para su primera ra铆z禄(Carta ap., Mulieris dignitatem, 29). En efecto, al ver el encanto fascinante que irradia de la mujer a causa de la 铆ntima gracia que Dios le ha dado, el coraz贸n del hombre se ilumina y se ve a s铆 mismo en ella: 芦Esta s铆 que es hueso de mis huesos y carne de mi carne禄 (Gn 2,23). La mujer es otro 芦yo禄 en la com煤n humanidad. Hay que reconocer, afirmar y defender la misma dignidad del hombre y la mujer: ambos son personas, diferentes de cualquier otro ser viviente del mundo que les rodea.

Los dos est谩n llamados a vivir en profunda comuni贸n, en un rec铆proco reconocimiento y entrega de s铆 mismos, trabajando juntos por el bien com煤n con las caracter铆sticas complementarias de lo que es masculino y de lo que es femenino. 驴A qui茅n se le oculta hoy la necesidad de dar m谩s espacio a las 芦razones禄 del coraz贸n? En un mundo como el actual, dominado por la t茅cnica, se siente la exigencia de esta complementariedad de la mujer, para que el ser humano pueda vivir sin deshumanizarse del todo. Puede pensarse en las tierras donde hay m谩s pobreza, en las regiones devastadas por la guerra, en muchas situaciones tr谩gicas causadas por las migraciones, forzadas o no... En esos casos, casi siempre son las mujeres las que mantienen intacta la dignidad humana, defienden la familia y tutelan los valores culturales y religiosos.

Queridos hermanos y hermanas, la historia habla casi exclusivamente de las conquistas de los hombres, cuando, en realidad, una parte important铆sima se debe a la acci贸n determinante, perseverante y beneficiosa de las mujeres. Permitidme que, entre muchas mujeres extraordinarias, os hable de dos: Teresa Gomes y Maria Bonino. Angole帽a la primera, fallecida el a帽o 2004 en la ciudad de Sumbe, despu茅s de una vida conyugal feliz de la que nacieron 7 hijos; su fe cristiana fue inquebrantable y su celo apost贸lico admirable, sobre todo en los a帽os 1975 y 1976, cuando una feroz propaganda ideol贸gica y pol铆tica se abati贸 sobre la parroquia de Nuestra Se帽ora de las Gracias de Porto Amboim, consiguiendo casi que se cerraran las puertas de la iglesia. Teresa se convirti贸 entonces en la l铆der de los fieles que no se rindieron ante dicha situaci贸n, anim谩ndolos, protegiendo valerosamente las estructuras parroquiales y buscando cualquier modo posible para tener de nuevo la Santa Misa. Su amor a la Iglesia la hizo incansable en la obra de la evangelizaci贸n, bajo la gu铆a de los sacerdotes.

Maria Bonino fue una pediatra italiana, que se ofreci贸 voluntaria para diversas misiones en esta querida 脕frica, y lleg贸 a ser en los 煤ltimos a帽os de su vida responsable del departamento pedi谩trico del hospital provincial de U铆je. Dedicada la cura de miles de ni帽os all铆 hospitalizados, Mar铆a pag贸 con el mayor sacrificio el servicio prestado durante una terrible epidemia de fiebre hemorr谩gica de Marburg, acabando contagiada ella misma; aunque se la trajo a Luanda, aqu铆 muri贸 y reposa desde el 24 de marzo de 2005. Pasado ma帽ana se cumple el cuarto aniversario. La Iglesia y la sociedad humana se han enriquecido enormemente 鈥搚 lo siguen siendo鈥� por la presencia y las virtudes de las mujeres, particularmente por las que se han consagrado al Se帽or y, apoy谩ndose en 脡l, se han puesto al servicio de los otros.

Queridos angole帽os, hoy nadie deber铆a dudar que las mujeres, sobre la base de su igual dignidad con los hombres, 芦tienen pleno derecho a insertarse activamente en todos los 谩mbitos p煤blicos y su derecho debe ser afirmado y protegido incluso por medio de instrumentos legales donde se considere necesario. Sin embargo, este reconocimiento del papel p煤blico de las mujeres no debe disminuir su funci贸n insustituible dentro de la familia: aqu铆 su aportaci贸n al bien y al progreso social, aunque est茅 poco considerada, tiene un valor verdaderamente inestimable禄 (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1995, n. 9). Por lo dem谩s, en el 谩mbito personal, la mujer siente la propia dignidad no tanto como el resultado de una afirmaci贸n de los derechos en el plano jur铆dico, sino m谩s bien como el resultado directo de las atenciones materiales y espirituales que se reciben en la familia. La presencia materna dentro de la familia es tan importante para la estabilidad y el desarrollo de esta c茅lula fundamental de la sociedad, que deber铆a ser reconocida, alabada y apoyada de todos los modos posibles. Y, por el mismo motivo, la sociedad ha de llamar la atenci贸n a los maridos y a los padres sobre sus responsabilidades respecto a su propia familia.

Queridas familias, sin duda os hab茅is dado cuenta de que ninguna pareja humana puede por s铆 sola, 煤nicamente con las propias fuerzas, ofrecer a los hijos de manera adecuada el amor y el sentido de la vida. En efecto, para poder decir a alguien: 芦Tu vida es buena, aunque no se sepa su futuro禄, hace falta una autoridad y una credibilidad mayor de la que pueden dar los padres por s铆 solos. Los cristianos saben que esta autoridad mayor se ha dado a esa familia m谩s grande, que Dios, por su Hijo Jesucristo y el don del Esp铆ritu Santo, ha creado en la historia humana, es decir, la Iglesia. Vemos en ello la obra de ese Amor eterno e indestructible que asegura a la vida de cada uno de nosotros un sentido permanente, aunque no conozcamos su futuro. Por este motivo, la edificaci贸n de toda familia cristiana se realiza dentro de esa familia m谩s grande que es la Iglesia, la cual la sostiene y la estrecha en su pecho, garantizando que sobre ella, ahora y en el futuro, se pose el 芦s铆禄 del Creador.

芦No les queda vino禄, dice Mar铆a a Jes煤s. Queridas mujeres angole帽as, tenedla como vuestra abogada ante el Se帽or. As铆 la conocemos desde aquellas bodas de Can谩: como la mujer bondadosa, llena de solicitud maternal y de valor, la mujer que se da cuenta de las necesidades ajenas y, queriendo poner remedio, las lleva ante el Se帽or. Junto a Ella, todos, hombres y mujeres, podemos recobrar esa serenidad e 铆ntima confianza que nos hace sentirnos bienaventurados en Dios e incansables en la lucha por la vida. Que la Virgen de Muxima sea la estrella de vuestra vida; que Ella os guarde unidos en la gran familia de Dios. Am茅n.

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