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S.S. Benedicto XVI, Homil铆a del Santo Padre durante la Fiesta de la Presentaci贸n del Se帽or. XIII Jornada de la Vida Consagrada
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Homil铆a del Santo Padre durante la Fiesta de la Presentaci贸n del Se帽or. XIII Jornada de la Vida Consagrada

Se帽or cardenal;
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
queridos hermanos y hermanas:

Con gran alegr铆a me encuentro con vosotros al final del santo sacrificio de la misa, en esta fiesta lit煤rgica que, ya desde hace trece a帽os, re煤ne a religiosos y religiosas para la Jornada de la vida consagrada. Saludo cordialmente al cardenal Franc Rod茅, expresando de modo especial mi agradecimiento a 茅l y a sus colaboradores de la Congregaci贸n para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apost贸lica por el servicio que prestan a la Santa Sede y a lo que llamar铆a el "cosmos" de la vida consagrada.

Saludo con afecto a los superiores y las superioras generales aqu铆 presentes y a todos vosotros, hermanos y hermanas, que, siguiendo el modelo de la Virgen Mar铆a, llev谩is en la Iglesia y en el mundo la luz de Cristo con vuestro testimonio de personas consagradas. En este A帽o paulino hago m铆as las palabras del Ap贸stol: "Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de vosotros, rogando siempre y en todas mis oraciones con alegr铆a por todos vosotros a causa de la colaboraci贸n que hab茅is prestado al Evangelio, desde el primer d铆a hasta hoy" (Flp 1, 3-5). Con este saludo, dirigido a la comunidad cristiana de Filipos, San Pablo expresa el recuerdo afectuoso que conserva de quienes viven personalmente el Evangelio y se comprometen a transmitirlo, uniendo el cuidado de la vida interior con el empe帽o de la misi贸n apost贸lica.

En la tradici贸n de la Iglesia, San Pablo siempre ha sido reconocido como padre y maestro de quienes, llamados por el Se帽or, han hecho la opci贸n de una entrega incondicional a 茅l y a su Evangelio. Diversos institutos religiosos toman de San Pablo el nombre y tambi茅n una inspiraci贸n carism谩tica espec铆fica. Se puede decir que a todos los consagrados y las consagradas 茅l repite una invitaci贸n clara y afectuosa: "Sed imitadores m铆os, como yo lo soy de Cristo" (1 Co 11, 1). En efecto, 驴qu茅 es la vida consagrada sino una imitaci贸n radical de Jes煤s, un "seguimiento" total de 茅l? (cf. Mt 19, 27-28). Pues bien, en todo ello San Pablo representa una mediaci贸n pedag贸gica segura: imitarlo siguiendo a Jes煤s, amad铆simos hermanos, es el camino privilegiado para corresponder a fondo a vuestra vocaci贸n de especial consagraci贸n en la Iglesia.

M谩s a煤n, de su misma voz podemos conocer un estilo de vida que expresa lo esencial de la vida consagrada inspirada en los consejos evang茅licos de pobreza, castidad y obediencia. En la vida de pobreza 茅l ve la garant铆a de un anuncio del Evangelio realizado con total gratuidad (cf. 1 Co 9, 1-23), mientras expresa, al mismo tiempo, la solidaridad concreta con los hermanos necesitados.

Al respecto, todos conocemos la decisi贸n de San Pablo de mantenerse con el trabajo de sus manos y su compromiso por la colecta en favor de los pobres de Jerusal茅n (cf. 1 Ts 2, 9; 2 Co 8-9). San Pablo es tambi茅n un ap贸stol que, acogiendo la llamada de Dios a la castidad, entreg贸 su coraz贸n al Se帽or de manera indivisa, para poder servir con una libertad y una dedicaci贸n a煤n mayores a sus hermanos (cf. 1 Co 7, 7; 2 Co 11, 1-2). Adem谩s, en un mundo en el que se apreciaban poco los valores de la castidad cristiana (cf. 1 Co 6, 12-20), ofrece una referencia de conducta segura.

Y, por lo que se refiere a la obediencia, baste notar que el cumplimiento de la voluntad de Dios y la "responsabilidad diaria: la preocupaci贸n por todas las Iglesias" (2 Co 11, 28) animaron, plasmaron y consumaron su existencia, convertida en sacrificio agradable a Dios. Todo esto lo lleva a proclamar, como escribe a los Filipenses: "Para m铆 la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia" (Flp 1, 21).

Otro aspecto fundamental de la vida consagrada de San Pablo es la misi贸n. 脡l es todo de Jes煤s a fin de ser, como Jes煤s, de todos; m谩s a煤n, a fin de ser Jes煤s para todos: "Me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos" (1 Co 9, 22). A 茅l, tan estrechamente unido a la persona de Cristo, le reconocemos una profunda capacidad de conjugar vida espiritual y actividad misionera; en 茅l esas dos dimensiones van juntas. As铆, podemos decir que pertenece a la legi贸n de "m铆sticos constructores", cuya existencia es a la vez contemplativa y activa, abierta a Dios y a los hermanos, para prestar un servicio eficaz al Evangelio.

En esta tensi贸n m铆stico-apost贸lica me complace destacarla valent铆a del Ap贸stol ante el sacrificio al afrontar pruebas terribles, hasta el martirio (cf. 2 Co 11, 16-33), la confianza inquebrantable basada en las palabras de su Se帽or: "Te basta mi gracia, pues mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza" (2 Co 12, 9). As铆, su experiencia espiritual se nos muestra como una traducci贸n viva del misterio pascual, que investig贸 intensamente y anunci贸 como forma de vida del cristiano. San Pablo vive para, con y en Cristo. "Estoy crucificado con Cristo, y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en m铆" (Ga 2, 19-20); y tambi茅n: "Para m铆 la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia" (Flp 1, 21).

Esto explica por qu茅 no se cansa de exhortar a hacer que la palabra de Cristo habite en nosotros con toda su riqueza (cf. Col 3, 16). Esto hace pensar en la invitaci贸n que os dirigi贸 recientemente la instrucci贸n sobre "El servicio de la autoridad y la obediencia" a buscar "cada ma帽ana el contacto vivo y constante con la Palabra que se proclama ese d铆a, medit谩ndola y guard谩ndola en el coraz贸n como un tesoro, convirti茅ndola en la ra铆z de todos sus actos y el primer criterio de sus elecciones" (n. 7: L'Osservatore Romano, edici贸n en lengua espa帽ola, 13 de junio de 2008, p. 10).

Por tanto, espero que el A帽o paulino alimente a煤n m谩s en vosotros el prop贸sito de acoger el testimonio de San Pablo, meditando cada d铆a la Palabra de Dios con la pr谩ctica fiel de la lectio divina, orando "con salmos, himnos y c谩nticos inspirados, con gratitud" (Col 3, 16). Que 茅l os ayude, adem谩s, a realizar vuestro servicio apost贸lico en la Iglesia y con la Iglesia con un esp铆ritu de comuni贸n sin reservas, comunicando a los dem谩s vuestros carismas (cf. 1 Co 14, 12) y testimoniando en primer lugar el carisma mayor, que es la caridad (cf. 1 Co 13).

Queridos hermanos y hermanas, la liturgia de hoy nos exhorta a mirar a la Virgen Mar铆a, la "consagrada" por excelencia. San Pablo habla de ella con una f贸rmula concisa pero eficaz, que pondera su grandeza y su misi贸n: es la "mujer", de la que, en la plenitud de los tiempos, naci贸 el Hijo de Dios (cf. Ga 4, 4). Mar铆a es la madre que hoy en el templo presenta el Hijo al Padre, dando continuaci贸n, tambi茅n con este acto, al "s铆" pronunciado en el momento de la Anunciaci贸n. Que ella sea tambi茅n la madre que nos acompa帽e y sostenga a nosotros, hijos de Dios e hijos suyos, en el cumplimiento de un servicio generoso a Dios y a los hermanos. Con este fin, invoco su celestial intercesi贸n, mientras de coraz贸n os imparto la bendici贸n apost贸lica a todos vosotros y a vuestras respectivas familias religiosas.

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