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Luis Fernando Figari, La familia, camino de santidad y primera l铆nea de evangelizaci贸n
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La familia, camino de santidad y primera l铆nea de evangelizaci贸n

V Encuentro Mundial de las Familias

Luis Fernando Figari
Superior General del Sodalitium Christianae Vitae y
Fundador del Movimiento de Vida Cristiana

1. Introducci贸n

Se me ha pedido hablar desde la perspectiva de una familia espiritual, la Familia Sod谩lite, que entre otras realidades incluye al Sodalitium Christianae Vitae y al Movimiento de Vida Cristiana. 脡ste 煤ltimo naci贸 en Per煤 en 1985 y fue aprobado por la Sede Apost贸lica en 1994. Entre sus integrantes hay millares de matrimonios, extendidos en muchas naciones de cuatro continentes, que han optado por vivir con seriedad y madurez su vida cristiana.

La promoci贸n de la familia constituye una de las principales l铆neas pastorales y preocupaciones de la Familia Sod谩lite toda. Habr铆a tanto que decir sobre el matrimonio y la familia, pero ahora nos resignaremos a una cuantas pinceladas sobre ello.

2. Crisis de la familia

Hace ya un buen tiempo la familia viene sufriendo una crisis de grave incidencia negativa. Un asedio sistem谩tico busca disociar el amor conyugal y familiar de la vida de los esposos y de la familia. Cuando se escuchan expresiones como 鈥渇amilia reconstruida鈥�, 鈥渇amilia monoparental鈥�, 鈥渇amilia disfuncional鈥� y 鈥渦niones de hecho鈥� no se puede menos que pensar que estamos ante una cultura que acepta estas situaciones como 鈥渘ormales鈥� y hasta 鈥渋deales鈥�. Esta implacable campa帽a incorporada al proceso de globalizaci贸n, viene tambi茅n afectando la identidad propia de la familia basada en el matrimonio de un hombre y una mujer. Pienso que las graves consecuencias de este oscuro fen贸meno constituyen un grav铆simo atentado contra los derechos humanos, que en verdad s贸lo se pueden fundar en la naturaleza creada por Dios y no en meras convenciones humanas, modas, dictaduras legales o caprichos ideologizados. No es secreto para nadie que existe un integrismo anti-cat贸lico que va alimentando estos procesos buscando generar un mundo inspirado en la 鈥渃ultura de muerte鈥�. Todo ello va haciendo cada vez m谩s notorio el valor de la familia en s铆, as铆 como su misi贸n como primera l铆nea en la propuesta real de una sociedad de la vida, una comunidad m谩s justa, m谩s reconciliada, m谩s seg煤n el divino Plan.

3. Programa del camino matrimonial

La Familia Sod谩lite tiene una posici贸n clara sobre el alt铆simo valor de la vida conyugal y familiar y sobre su decisiva importancia en la construcci贸n de un mundo mejor. Tambi茅n, ofrece una pedagog铆a para cooperar con los matrimonios y para que 茅stos cooperen entre s铆 en su camino a la santidad como integrantes de la Iglesia. Este camino se expresa no solamente en reflexiones y planteamientos te贸ricos, sino tambi茅n en lo que se podr铆a llamar un programa pr谩ctico para quien es llamado a vivir la vocaci贸n matrimonial. Se expresa, sucintamente, en cinco puntos, como los dedos de una mano, que por lo dem谩s simboliza la acci贸n.

3.1. Primer punto: Santidad personal

El primer punto de los cinco que consideramos que debe aceptar una persona que es bendecida por Dios con un llamado a la vida matrimonial, es la santidad personal. No pocos olvidan el orden de las cosas y que, como se ense帽a desde tiempos inmemoriales, la caridad empieza por atender el Plan de Dios para uno mismo. Si este paso no se toma en cuenta es dif铆cil, por no decir humanamente imposible, asumir el resto. Con la consciencia clara de los contenidos y objetivos, con la fe en la mente, es fundamental ir a la conciencia de s铆 mismo y a responder a la responsabilidad sobre s铆 mismo.

Nadie ni nada sustituye el trabajo personal. El fracaso horrible de tantos millones de matrimonios se debe en buena parte a que no se parte de la idea de que se trata de un hombre y una mujer que tienen que marchar hacia el encuentro, armonizarse en el amor y en la vida diaria, ir construyendo una dimensi贸n de 鈥渘osotros鈥� desde sus realidades individuales, que son irrenunciables. El esposo y la esposa, no se diluyen, sino que van al encuentro el uno del otro como personas, y por lo tanto el primer paso l贸gico y fundamental es vivir el dinamismo cristiano en uno mismo. Si no trabajas para integrar al Se帽or Jes煤s en tu propia vida, si no lo recibes en tu coraz贸n e interiorizas los valores y ense帽anzas que en Su persona se manifiestan, si no le abres a 脡l de par en par las puertas de tu coraz贸n, entonces estar谩s viviendo una mentira existencial.

Soy un convencido de que si Dios en Jes煤s instituye el sacramento del matrimonio no es para pasar un 鈥渂arniz鈥� a una situaci贸n humana, a una c茅lula social, por m谩s b谩sica que se la considere, sino para abrir un caudal vigoroso, apasionante y hermoso de realizaci贸n de la persona, un caudal que permita que cada uno de los integrantes de esa aventura del amor conyugal pueda realizarse y ser feliz a la luz del divino Plan.

El encuentro en el amor, esa integraci贸n a la cual est谩n invitados los esposos, debe ser un horizonte que los lleve a una exigencia personal cada vez m谩s intensa, a un compromiso personal con Jes煤s cada vez mayor, a recorrer un proyecto existencial de cara a la eternidad.

El primer paso es entonces la conciencia de que cada uno como persona est谩 llamado a la santidad. Primero como persona. Es necesario que primen la verdad y el realismo. Algunos enviudan, algunas enviudan. Y no son pocos los que se vuelven a casar. Esta realidad de la vida nos debe hablar muy claro de que las responsabilidades personales no deben ni pueden evadirse. Cada quien es ante todo responsable de s铆 mismo ante Dios.

3.2. Segundo punto: Los c贸nyuges

En segundo lugar est谩 obviamente el hermoso y apasionante horizonte de integraci贸n como pareja. Es un esfuerzo conjunto, obviamente fundado en la b煤squeda y respuesta al Se帽or Jes煤s de cada uno de los c贸nyuges.

El esfuerzo de vivir como esposos se presenta como un maravilloso y fruct铆fero horizonte, que invita a un encuentro personal, a un proceso en donde se construya en el Se帽or Jes煤s el misterio hermoso del 鈥渘osotros鈥� conyugal. El amor de la esposa al esposo, del esposo a la esposa, debe ser un amor que se nutre del amor de Jes煤s, que va al encuentro del otro en la din谩mica de Jes煤s, de manera tal que cada quien vaya descubriendo esa luz interior del Se帽or que se percibe en el fondo de cada uno. As铆, bajo esa luminosidad, se encontrar谩n con la propia identidad e ir谩n realmente descubriendo la del c贸nyuge, pues el Se帽or Jes煤s muestra la identidad del ser humano.

El amor matrimonial es una de las m谩s hermosas aventuras humanas, pero su 茅xito, considerada la amorosa gracia que Dios derrama, exige disciplina personal, asc茅tica, renuncia a los propios ego铆smos en favor del otro, un constante y renovado construir en el vital ideal del amor conyugal. Un proceso de cercenar, recortar, cortar las aristas, las espinas que todos llevamos dentro, de eliminar las inconsistencias que llevamos dentro, construy茅ndose como parejas en un hermoso proceso existencial. No hacerlo a diario, no hacerlo cotidianamente, no hacerlo con el entusiasmo y la frescura de los inicios, no hacerlo con una visi贸n de auroral novedad cotidiana, es empezar a cavar la tumba del proyecto de vida personal y conyugal. La perseverancia y fidelidad en el matrimonio a pesar de ventiscas y problemas es una manifestaci贸n de haber tomado en serio el camino del matrimonio sacramental como v铆a a la plenitud de la existencia y a la santidad.

3.3. Tercer punto: Los hijos

Y sigue el tercer paso, el paso del amor formativo a los hijos, la construcci贸n en el respeto a la dignidad de cada cual de esa familia que han recibido como don y como tarea. Cuando hay hijos, la pareja tiene que entender que ellos son plasmaci贸n de su amor, y que Dios les ha dado la responsabilidad de amarlos y educarlos como personas humanas libres, invitadas al encuentro pleno en la comuni贸n de Dios. No entender que los hijos son ante todo de Dios es empezar mal. Son personas confiadas a la educaci贸n, al amor, a la ternura y al cuidado de los padres.

Un af谩n posesivo, la cosificaci贸n, sobre los hijos es tan grave como la desatenci贸n. 隆Ambas actitudes son un crimen contra esas criaturas! 隆Qu茅 multitud, qu茅 millones de cr铆menes se cometen sobre criaturas indefensas por las inconsistencias de padres irresponsables! Hay muchos que no entienden que, luego del objetivo del amor personal entre los dos esposos, junto a 茅l est谩 el amor abnegado de ambos a los hijos; la educaci贸n promotora, liberadora, reconciliadora a los hijos; y la renuncia efectiva, por lo tanto, a todo aquello que, en la vida personal de cada uno de los esposos y en el matrimonio, como esposos, impida el desarrollo firme y sano de esas criaturas confiadas a los dos. Entender esto es fundamental, pues los hijos venidos al mundo forman parte irrenunciable del proyecto familiar, de la familia. Todo esto forma tambi茅n parte de entender el matrimonio como camino de santidad.

La fe ilumina todo este proceso de crecimiento y maduraci贸n familiar. Ante esa luz es necesario examinar las propias actitudes y las realidades familiares que con la ayuda de la br煤jula de la fe, del examen ante lo que profesamos creer, nos muestran si vamos recorriendo el camino correcto, si andamos en la l铆nea de los pozos que culminan en oasis, o si nos hemos desviado de la ruta y nos dirigimos a la sofocaci贸n del desierto o hacia pozos donde la poca agua que queda se ha mezclado con la turbidez de la arena formando un barro aguanoso que s贸lo la enorme sed interior puede beber como suced谩neo de las l铆mpidas aguas de los manantiales, pozos de agua y oasis que son participaci贸n del amor de Cristo.

3.4. Cuarto punto: El trabajo

El matrimonio cristiano es una consagraci贸n a la fidelidad. Desde ese marco se desarrolla la acci贸n personalizadora que va forjando el 谩mbito humano mediante el trabajo. Al ingresar a esta dimensi贸n fundamental de la existencia del ser humano, cada integrante del matrimonio debe hacerlo con el compromiso de que las aptitudes o realizaciones profesionales, el trabajo necesario para el sustento del hogar, no se conviertan jam谩s en obst谩culo para los tres primeros pasos de estos cinco. En la cultura de hoy esto resulta un fuerte desaf铆o. La presi贸n de la ideolog铆a de la 鈥減roductividad鈥�, de la competencia laboral, del consumismo, incluso del desempleo o subempleo, son factores que inciden en distorsiones que no s贸lo afectan la vida de los esposos, sino el desenvolvimiento y sano crecimiento de los hijos. La postergaci贸n de la vida en familia que hoy se constata, de no atenderse oportuna y eficazmente, incidir谩 cada vez m谩s negativamente sobre el matrimonio y la familia. Es por ello, entre otros asuntos, que hay que tener una recta visi贸n teol贸gica de la realizaci贸n personal y del trabajo. En todo caso, al vivir la vocaci贸n al matrimonio como camino hacia la santidad se debe procurar dar la debida prioridad a la vida conyugal y familiar. El tema, como los otros, dar铆a para hablar mucho.

3.5. Quinto punto: El apostolado

Es costumbre hablar de la Iglesia como algo externo a uno. Es una muy mala costumbre. Todos los bautizados somos miembros de la Iglesia, y tenemos en ella derechos y deberes, pero m谩s a煤n estamos llamados a amarla y a sentir con ella, a amar y participar en la misi贸n de la Iglesia. Desde el amor conyugal y familiar, desde una vida transformada en oraci贸n, en liturgia constante que busque dar siempre gloria a Dios, desde un hogar que quiere ser Cen谩culo de Amor, metas de la 鈥渋glesia dom茅stica鈥� como la llama el Vaticano II, la vida cristiana debe irradiar y debe hacerlo con intensidad. Los cristianos casados deben volcarse al apostolado hacia los dem谩s, no como rutina, sino con el mismo entusiasmo que deben tener en conocerse y amarse unos a otros.

Se ha visto que hay un apostolado interno, que es con el c贸nyuge, con los hijos, todos en familia, y hay uno externo que es la irradiaci贸n personal de Jes煤s desde el propio coraz贸n de la familia, como testimonio de que la vida cristiana es posible, que es un camino de transformaci贸n personal y de transformaci贸n del mundo, que es un sendero plenificador y vivificante. Desde el coraz贸n de la familia se debe desplegar la vida cristiana en anuncio del Se帽or Jes煤s y en compartir su caridad con los m谩s necesitados, as铆 como en la evangelizaci贸n de la cultura y la transformaci贸n del mundo.

4. Conclusi贸n

Con la conciencia de todo esto, quisiera proponer una desmitificaci贸n de la magnitud de la empresa de la propia santidad, de la santidad conyugal y familiar. La iniciativa de la vocaci贸n al matrimonio es de Dios quien da la gracia. Con ella se debe colaborar y poner los medios, siguiendo un proceso que ayude a sobrellevar los desaf铆os y a alimentarse del amor, el entusiasmo, el cari帽o. Aunque son muy pocos los santos en los altares que fueron c贸nyuges en esta vida, tengo la certeza de que son mir铆adas de santas y santos que est谩 participando de la Comuni贸n de Amor. 隆Millones incontables!

El camino de la santidad matrimonial no es una carrera r谩pida, sino de perseverancia. No se trata de tomarlo todo junto, sino paso a paso, perseverantemente, dej谩ndose ayudar por el Esp铆ritu, e implorando la intercesi贸n de la siempre Virgen Mar铆a y del Santo Custodio.

Las familias son la primera l铆nea de la Iglesia. Su tarea es enorme y apasionante. Son esas 鈥渋glesias dom茅sticas鈥�, cuya mera menci贸n sobrecoge por su grandeza y su misi贸n. Por eso es bueno que los matrimonios, para ser lo que deben ser, miren siempre a la Familia de Nazaret, recen a quienes la forman, se dejen impactar por su paz, belleza y armon铆a, y ante esa magna escuela de fe descubran la hermos铆sima misi贸n de los hogares cristianos, que ardientes en amor, fe y esperanza est谩n llamados a dar testimonio de lo que es vivir en la luz y el calor de la ternura de Dios a un mundo que se encuentra sumido en la oscuridad de la cultura de muerte y tirita de fr铆o porque se viene escurriendo del abrigo de la Iglesia del Se帽or, Ecclesia sua.

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