Soporte
S.S. Benedicto XVI, Meditaci贸n del Santo Padre en el Pontificio Santuario de Pompeya antes del rezo del Santo Rosario
PDF Incrementar tama帽o de fuente Disminuir tama帽o de fuente
Compartir

Meditaci贸n del Santo Padre en el Pontificio Santuario de Pompeya antes del rezo del Santo Rosario

Visita Pastoral al Pontificio Santuario de Pompeya

Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
queridos religiosos y religiosas;
queridos hermanos y hermanas:

Antes de entrar en el santuario para rezar junto con vosotros el santo rosario, me detuve brevemente ante la urna del beato Bartolo Longo y rezando me pregunt茅: "Este gran ap贸stol de Mar铆a, 驴de d贸nde sac贸 la energ铆a y la constancia necesarias para llevar a cabo una obra tan imponente, conocida ya en todo el mundo? 驴No es precisamente del rosario, acogido por 茅l como un verdadero don del coraz贸n de la Virgen?".

S铆, as铆 fue exactamente. Lo atestigua la experiencia de los santos: esta popular oraci贸n mariana es un medio espiritual valioso para crecer en la intimidad con Jes煤s y para aprender, en la escuela de la Virgen sant铆sima, a cumplir siempre la voluntad de Dios. Es contemplaci贸n de los misterios de Cristo en uni贸n espiritual con Mar铆a, como subrayaba el siervo de Dios Pablo VI en la exhortaci贸n apost贸lica Marialis cultus (n. 46), y como despu茅s mi venerado predecesor Juan Pablo II ilustr贸 ampliamente en la carta apost贸lica Rosarium Virginis Mariae, que hoy vuelvo a entregar idealmente a la comunidad de Pompeya y a cada uno de vosotros.

Todos vosotros, que viv铆s y trabaj谩is aqu铆 en Pompeya, especialmente vosotros, queridos sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos comprometidos en esta singular porci贸n de la Iglesia, est谩is llamados a hacer vuestro el carisma del beato Bartolo Longo y a llegar a ser, en la medida y del modo que Dios concede a cada uno, aut茅nticos ap贸stoles del rosario.

Pero para ser ap贸stoles del rosario, es necesario experimentar personalmente la belleza y profundidad de esta oraci贸n, sencilla y accesible a todos. Es necesario ante todo dejarse conducir de la mano por la Virgen Mar铆a a contemplar el rostro de Cristo: rostro gozoso, luminoso, doloroso y glorioso. Quien, como Mar铆a y juntamente con ella, conserva y medita asiduamente los misterios de Jes煤s, asimila cada vez m谩s sus sentimientos y se configura con 茅l.

Al respecto, me complace citar una hermosa consideraci贸n del beato Bartolo Longo:

"Como dos amigos 鈥攅scribe鈥�, frecuent谩ndose, suelen parecerse tambi茅n en las costumbres, as铆 nosotros, conversando familiarmente con Jes煤s y la Virgen, al meditar los misterios del rosario, y formando juntos una misma vida de comuni贸n, podemos llegar a ser, en la medida de nuestra peque帽ez, parecidos a ellos, y aprender de estos eminentes ejemplos el vivir humilde, pobre, escondido, paciente y perfecto" (I Quindici Sabati del Santissimo Rosario, 27陋 ed., Pompeya 1916, p. 27; citado en Rosarium Virginis Mariae, 15).

El rosario es escuela de contemplaci贸n y de silencio. A primera vista podr铆a parecer una oraci贸n que acumula palabras, y por tanto dif铆cilmente conciliable con el silencio que se recomienda oportunamente para la meditaci贸n y la contemplaci贸n. En realidad, esta cadenciosa repetici贸n del avemar铆a no turba el silencio interior, sino que lo requiere y lo alimenta. De forma an谩loga a lo que sucede con los Salmos cuando se reza la liturgia de las Horas, el silencio aflora a trav茅s de las palabras y las frases, no como un vac铆o, sino como una presencia de sentido 煤ltimo que trasciende las palabras mismas y juntamente con ellas habla al coraz贸n.

As铆, al rezar las avemar铆as es necesario poner atenci贸n para que nuestras voces no "cubran" la de Dios, el cual siempre habla a trav茅s del silencio, como "el susurro de una brisa suave" (1 R 19, 12). 隆Qu茅 importante es, entonces, cuidar este silencio lleno de Dios, tanto en el rezo personal como en el comunitario! Tambi茅n cuando lo rezan, como hoy, grandes asambleas y como hac茅is cada d铆a en este santuario, es necesario que se perciba el rosario como oraci贸n contemplativa, y esto no puede suceder si falta un clima de silencio interior.

Quiero a帽adir otra reflexi贸n, relativa a la Palabra de Dios en el rosario, particularmente oportuna en este per铆odo en que se est谩 llevando a cabo en el Vaticano el S铆nodo de los obispos sobre el tema: "La Palabra de Dios en la vida y en la misi贸n de la Iglesia". Si la contemplaci贸n cristiana no puede prescindir de la Palabra de Dios, tambi茅n el rosario, para que sea oraci贸n contemplativa, debe brotar siempre del silencio del coraz贸n como respuesta a la Palabra, seg煤n el modelo de la oraci贸n de Mar铆a. Bien mirado, el rosario est谩 todo 茅l entretejido de elementos tomados de la Sagrada Escritura. Est谩, ante todo, la enunciaci贸n del misterio, hecha preferiblemente, como hoy, con palabras tomadas de la Biblia. Sigue el padrenuestro: al dar a la oraci贸n una orientaci贸n "vertical", abre el alma de quien reza el rosario a una correcta actitud filial, seg煤n la invitaci贸n del Se帽or: "Cuando or茅is decid: Padre..." (Lc 11, 2). La primera parte del avemar铆a, tomada tambi茅n del Evangelio, nos hace volver a escuchar cada vez las palabras con que Dios se dirigi贸 a la Virgen mediante el 谩ngel, y las palabras de bendici贸n de su prima Isabel. La segunda parte del avemar铆a resuena como la respuesta de los hijos que, dirigi茅ndose suplicantes a su Madre, no hacen sino expresar su propia adhesi贸n al plan salv铆fico revelado por Dios. As铆 el pensamiento de quien reza est谩 siempre anclado en la Escritura y en los misterios que en ella se presentan.

Por 煤ltimo, recordando que hoy celebramos la Jornada mundial de las misiones, quiero aludir a la dimensi贸n apost贸lica del rosario, una dimensi贸n que el beato Bartolo Longo vivi贸 intensamente inspir谩ndose en ella para realizar en esta tierra tantas obras de caridad y de promoci贸n humana y social. Adem谩s, quiso que este santuario se abriera al mundo entero, como centro de irradiaci贸n de la oraci贸n del rosario y lugar de intercesi贸n por la paz entre los pueblos. Queridos amigos, deseo confirmar y confiar nuevamente a vuestro compromiso espiritual y pastoral ambas finalidades: el apostolado de la caridad y la oraci贸n por la paz. A ejemplo y con el apoyo de vuestro venerado fundador, no os cans茅is de trabajar con pasi贸n en esta parte de la vi帽a del Se帽or por la que la Virgen ha mostrado predilecci贸n.

Queridos hermanos y hermanas, ha llegado el momento de despedirme de vosotros y de este hermoso santuario. Os agradezco la cordial acogida y sobre todo vuestras oraciones. Expreso mi agradecimiento al arzobispo prelado y delegado pontificio, a sus colaboradores y a todos los que han trabajado para preparar de la mejor manera mi visita. Debo dejaros, pero mi coraz贸n sigue cercano a esta tierra y a esta comunidad. Os encomiendo a todos a la Bienaventurada Virgen del Santo Rosario, e imparto de coraz贸n a cada uno la bendici贸n apost贸lica.

Consultas

© Copyright 2013. BIBLIOTECA ELECTR脫NICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS鈩�. La versi贸n electr贸nica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- est谩 protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben par谩metros para su uso. Hecho el dep贸sito legal.


Dise帽o web :: Hosting Cat贸lico