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Fray Fernando Fragoso, O.P., Comentario al Discurso del Papa en Ratisbona el 12 de septiembre de 2006
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Comentario al Discurso del Papa en Ratisbona el 12 de septiembre de 2006

Mi visión del discurso es que en sí mismo es espléndido, ya sea incluida, ya sea excluida la cita de marras. Explica la simbiosis de fe y razón, profundamente fecunda para entrambas, historia en mano.

A) Fecunda para la civilización occidental, originariamente grecorromana, que dio un salto cualitativo descomunal hacia adelante, al quedar impregnada de cristianismo (= fe cristiana) con todos los elementos que éste aportó a la civilización. Y se salvó de perecer tras la invasión de los bárbaros (siglo V), como había acontecido con otras civilizaciones de alto nivel cultural en la antigüedad, tras su invasión por pueblos extranjeros, gracias precisamente al cristianismo y sus estructuras eclesiales.

B) Fecunda para el cristianismo, como se desprende precisamente del precioso estudio del Papa expuesto en Ratisbona, uno de cuyos elementos medulares es precisamente ese de la simbiosis de fe y razón o “Lógos”. Como está bien clarito en su texto, me ahorro más comentarios.

C) Simbiosis ausente en cambio del islamismo, según Theodore Khoury, citado reiteradamente por el Papa al comienzo del discurso: “El emperador, después de pronunciarse de un modo tan duro, explica luego minuciosamente las razones por las cuales la difusión de la fe mediante la violencia es algo insensato. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. «Dios no se complace con la sangre —dice—; no actuar según la razón (συν λόγω [sỳn lógō]) es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas... Para convencer a un alma racional no hay que recurrir al propio brazo ni a instrumentos contundentes ni a ningún otro medio con el que se pueda amenazar de muerte a una persona».[4]

En esta argumentación contra la conversión mediante la violencia, la afirmación decisiva es: no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios.[5] El editor, Theodore Khoury, comenta: para el emperador, como bizantino educado en la filosofía griega, esta afirmación es evidente. En cambio, para la doctrina musulmana, Dios es absolutamente trascendente. Su voluntad no está vinculada a ninguna de nuestras categorías, ni siquiera a la de la racionabilidad.[ 6] En este contexto, Khoury cita una obra del conocido islamista francés R. Arnaldez, quien observa que Ibn Hazm llega a decir que Dios no estaría vinculado ni siquiera por su propia palabra y que nada le obligaría a revelarnos la verdad. Si él quisiera, el hombre debería practicar incluso la idolatría.[ 7].”

D) Y otro elemento, amplio elemento, que me parece buenísimo de ese discurso, es todo el análisis histórico del proceso de “deshelenización” (dice el Papa) o “des-racionalización” (denomino yo) de la fe desde dentro del cristianismo mismo, cuyo inicio lo pone Benedicto XVI en Juan Duns Escoto (h1256-1308) ya que, dice el Papa, “En contraste con el llamado intelectualismo agustiniano y tomista, Juan Duns Escoto introdujo un planteamiento voluntarista que, tras sucesivos desarrollos, llevó finalmente a afirmar que sólo conocemos de Dios la voluntas ordinata [voluntad ordenada]. Más allá de ésta existiría la libertad de Dios, en virtud de la cual habría podido crear y hacer incluso lo contrario de todo lo que efectivamente ha hecho. Aquí se perfilan posiciones que pueden acercarse a las de Ibn Hazm y podrían llevar incluso a una imagen de Dios-Arbitrio, que no está vinculado ni siquiera con la verdad y el bien”. Y ese voluntarismo, añado yo, se exacerba con la doctrina del escotista Guillermo de Ockam. Y sigue más adelante:

“A la tesis según la cual el patrimonio griego, críticamente purificado, forma parte integrante de la fe cristiana se opone la pretensión de la deshelenización del cristianismo, la cual domina cada vez más las discusiones teológicas desde el inicio de la época moderna. Si se analiza con atención, en el programa de la deshelenización pueden observarse tres etapas que, aunque vinculadas entre sí, se distinguen claramente una de otra por sus motivaciones y sus objetivos.[ 11]”. Las enuncio yo ahora sintéticamente, con palabras del mismo Papa, entresacadas de su discurso. El desarrollo de los conceptos, y sus graves consecuencias, aquí sintetizados, está claro en el texto del mismo discurso.

1) “La deshelenización surge inicialmente en conexión con los postulados de la Reforma del siglo XVI... El principio de la sola Scriptura, en cambio, busca la forma pura primordial de la fe, tal como se encuentra originariamente en la Palabra bíblica... Kant, con su afirmación de que había tenido que renunciar a pensar para dejar espacio a la fe, desarrolló este programa con un radicalismo no previsto por los reformadores. De este modo, ancló la fe exclusivamente en la razón práctica, negándole el acceso a la realidad plena.”

2) “La teología liberal de los siglos XIX y XX supuso una segunda etapa en el programa de la deshelenización, cuyo representante más destacado es Adolf von Harnack... La idea central de Harnack era simplemente volver al hombre Jesús y a su mero mensaje, previo a todas las elucubraciones de la teología y, precisamente, también de las helenizaciones: este mensaje sin añadidos constituiría la verdadera culminación del desarrollo religioso de la humanidad. Jesús habría acabado con el culto sustituyéndolo con la moral. En definitiva, se presentaba a Jesús como padre de un mensaje moral humanitario.”

3) “Antes de llegar a las conclusiones a las que conduce todo este razonamiento, quiero referirme brevemente a la tercera etapa de la deshelenización, que se está difundiendo actualmente. Teniendo en cuenta el encuentro entre múltiples culturas, se suele decir hoy que la síntesis con el helenismo en la Iglesia antigua fue una primera inculturación, que no debería ser vinculante para las demás culturas”. ¡Claro −digo yo− que “se está difundiendo actualmente”! Contra esa «desculturación» de lo que unos llaman influjo filosófico griego y otros influjo juridicista romano, para poder inculturarse en otras culturas, ya sea la centroeuropea-protestante, la freudiana (sí, la freudiana, con la libido como primer motor del psiquismo humano), la incaica o la machiguenga (y no son términos que haya enunciado yo aquí al azar) he tenido que enfrentarme intelectualmente yo a lo largo de mi vida, para defender tanto la fe como la razón misma, tanto en la docencia como en la predicación o la orientación espiritual, y tanto en España como en la Argentina o el Perú, que son los tres lugares donde, según las épocas, he ejercido tales actividades.

4) “Llego así a la conclusión [dice el Papa]. Este intento de crítica de la razón moderna desde su interior, expuesto sólo a grandes rasgos, no comporta de manera alguna la opinión de que hay que regresar al período anterior a la Ilustración, rechazando de plano las convicciones de la época moderna. Se debe reconocer sin reservas lo que tiene de positivo el desarrollo moderno del espíritu: todos nos sentimos agradecidos por las maravillosas posibilidades que ha abierto al hombre y por los progresos que se han logrado en la humanidad. Por lo demás, la ética de la investigación científica —como ha aludido usted, Señor Rector Magnífico—, debe implicar una voluntad de obediencia a la verdad y, por tanto, expresar una actitud que forma parte de los rasgos esenciales del espíritu cristiano. La intención no es retroceder o hacer una crítica negativa, sino ampliar nuestro concepto de razón y de su uso. Porque, a la vez que nos alegramos por las nuevas posibilidades abiertas a la humanidad, vemos también los peligros que surgen de estas posibilidades y debemos preguntarnos cómo podemos evitarlos. Sólo lo lograremos si la razón y la fe se reencuentran de un modo nuevo, si superamos la limitación que la razón se impone a sí misma de reducirse a lo que se puede verificar con la experimentación, y le volvemos a abrir sus horizonte en toda su amplitud. En este sentido, la teología, no sólo como disciplina histórica y ciencia humana, sino como teología auténtica, es decir, como ciencia que se interroga sobre la razón de la fe, debe encontrar espacio en la universidad y en el amplio diálogo de las ciencias. Sólo así seremos capaces de entablar un auténtico diálogo entre las culturas y las religiones, del cual tenemos urgente necesidad

E) La exposición del Papa se hizo ante un selecto público universitario ante el cual la cita de ese pasaje de Manuel II Paleólogo (en que éste “de manera sorprendentemente brusca se dirige a su interlocutor [el erudito persa, y musulmán, quede meridianamente claro] simplemente con la pregunta central sobre la relación entre religión y violencia, en general, diciendo: «Muéstrame también lo que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malas e inhumanas, como su disposición de difundir por medio de la espada la fe que predicaba»”), no hubiera tenido más transcendencia que la de reflejar un pensamiento de uno de los interlocutores de un diálogo que, mantenido en por ambos en 1391 en Ankara, fue anotado por Manuel II, durante el asedio de Constantinopla entre 1394 y 1402, precisamente por las tropas de los correligionarios (los musulmanes) de su anterior interlocutor de Ankara. Pienso que el Papa lo hubiera omitido, de haber previsto que la ya conocida mala uva de la BBC hacia el catolicismo en general y el Papado en particular, se iba a cebar en la frasecita de Manuel II, sacándola de todo contexto y lanzándola como dardo envenenado a los cuatro vientos para que al instante lo recogiera Al Yazira... y se armase la que se armó.

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