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S.S. Benedicto XVI, Discurso del Santo Padre durante la ceremonia de despedida en el Aeropuerto de Tarbes-Lourdes Pirineos
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Discurso del Santo Padre Benedicto XVI durante la ceremonia de despedida en el Aeropuerto de Tarbes-Lourdes Pirineos

Viaje Apost贸lico a Francia con ocasi贸n del 150潞 Aniversario de las Apariciones de Lourdes (12-15 de septiembre de 2008)

Se帽or Primer Ministro,
queridos hermanos cardenales y obispos,
autoridades civiles y pol铆ticas presentes,
se帽oras y Se帽ores:

En el momento de dejar 鈥攏o sin pena鈥� la tierra francesa, les quedo muy agradecido por haber venido a saludarme, d谩ndome as铆 la ocasi贸n de expresar una vez m谩s que este viaje a su Pa铆s me ha alegrado de coraz贸n. Por su medio, Se帽or Primer Ministro, saludo al Se帽or Presidente de la Rep煤blica y a los miembros de su Gobierno, as铆 como a las autoridades civiles y militares que no han escatimado esfuerzos para contribuir al buen desarrollo de estas jornadas de gracia. Deseo manifestar mi sincera gratitud a los Hermanos en el Episcopado, al Cardenal Vingt-Trois y a Monse帽or Perrier, en particular, as铆 como al personal de la Conferencia de los Obispos de Francia. 隆Qu茅 bueno es encontrarse entre hermanos! Agradezco tambi茅n cordialmente a los Se帽ores Alcaldes y a los ayuntamientos de Par铆s y Lourdes. No olvido a las Fuerzas del Orden y a los innumerables voluntarios que han ofrecido su tiempo y competencia. Todos han trabajado con dedicaci贸n y ardor por el 茅xito de mis cuatro d铆as en vuestro Pa铆s. Gracias de coraz贸n.

Mi viaje ha sido como un d铆ptico. La primera tabla ha sido Par铆s, ciudad que conozco bien y lugar de muchas reuniones importantes. Tuve la oportunidad de celebrar la Eucarist铆a en el marco prestigioso de la explanada de los Inv谩lidos. All铆 encontr茅 un pueblo vivo de fieles, orgullosos y convencidos de su fe. Vine para alentarlos a que perseveren con valent铆a viviendo las ense帽anzas de Cristo y de su Iglesia. Pude rezar tambi茅n V铆speras con los sacerdotes, religiosos, religiosas, y con los seminaristas. He querido confirmarlos en su vocaci贸n de servir a Dios y al pr贸jimo. Pas茅 igualmente un momento, demasiado breve pero intenso, con los j贸venes en la plaza de Notre鈥揇ame. Su entusiasmo y afecto me reconfortaron. Y, 驴c贸mo olvidar el significativo encuentro con el mundo de la cultura en el Instituto de Francia y en el Coll猫ge des Bernardins? Considero que la cultura y sus int茅rpretes son los vectores privilegiados del di谩logo entre la fe y la raz贸n, entre Dios y el hombre.

La segunda tabla del d铆ptico ha sido un lugar emblem谩tico, que atrae y cautiva a todo creyente. Lourdes es como una luz en la oscuridad de nuestro ir a tientas hacia Dios. Mar铆a ha abierto una puerta a un m谩s all谩 que nos cuestiona y seduce. Mar铆a, Porta caeli. He acudido a su escuela durante tres d铆as. El Papa deb铆a venir a Lourdes para celebrar el 150 aniversario de las apariciones. Ante la gruta de Massabielle, he orado por todos ustedes. He rezado por la Iglesia. He orado por Francia y el mundo. Las dos Eucarist铆as celebradas en Lourdes me han permitido unirme a los fieles peregrinos. Convertido en uno de ellos, he seguido las cuatro etapas del camino del Jubileo, visitando la Iglesia parroquial, la prisi贸n, la Gruta y finalmente la capilla de la hospeder铆a. Tambi茅n he rezado con y por los enfermos que vienen en busca de restablecimiento f铆sico y esperanza espiritual. Dios no los olvida, y tampoco la Iglesia. Como cualquier fiel peregrino, he querido participar en la procesi贸n con las antorchas y en la procesi贸n eucar铆stica. En ellas se elevan a Dios s煤plicas y alabanzas. En Lourdes tambi茅n se re煤nen peri贸dicamente los obispos de Francia para orar juntos y celebrar la Eucarist铆a, reflexionar y dialogar sobre su misi贸n de Pastores. He querido compartir con ellos mi convicci贸n de que los tiempos son propicios para un retorno a Dios.

Se帽or Primer Ministro, Hermanos Obispos y queridos amigos, que Dios bendiga a Francia. Que en su suelo reine la armon铆a y el progreso humano, y que su Iglesia sea levadura en la masa para indicar con sabidur铆a y sin temor, de acuerdo a la misi贸n que le compete, qui茅n es Dios. Ha llegado el momento de dejarles. 驴Regresar茅 a su hermoso Pa铆s? Es mi deseo, deseo que encomiendo a Dios. Desde Roma, les estar茅 cercano y, cuando me detenga ante la r茅plica de la Gruta de Lourdes, que se halla en los jardines del Vaticano desde hace poco m谩s de un siglo, les tendr茅 presentes. Que Dios los bendiga.

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