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S.S. Benedicto XVI, Homil铆a del Santo Padre durante la Santa Misa en el 150 Aniversario de las Apariciones de Lourdes
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Homil铆a del Santo Padre Benedicto XVI durante la Santa Misa en el 150 Aniversario de las Apariciones

Prairie, Lourdes

Viaje Apost贸lico a Francia con ocasi贸n del 150潞 Aniversario de las Apariciones de Lourdes (12-15 de septiembre de 2008)

Se帽ores cardenales, querido Mons. Perrier,
queridos hermanos en el episcopado y el sacerdocio,
queridos peregrinos,
hermanos y hermanas:

鈥淚d y decid a los sacerdotes que vengan en procesi贸n y que se construya aqu铆 una capilla鈥�. 脡ste es el mensaje que Bernadette recibi贸 de la 鈥淗ermosa Se帽ora鈥� en las apariciones del 2 de marzo de 1858. Desde hace ciento cincuenta a帽os, los peregrinos nunca han dejado de venir a la gruta de Massabielle para escuchar el mensaje de conversi贸n y esperanza. Y tambi茅n nosotros, estamos aqu铆 esta ma帽ana a los pies de Mar铆a, la Virgen Inmaculada, para acudir a su escuela con la peque帽a Bernadette.

Agradezco muy especialmente a Monse帽or Jacques Perrier, Obispo de Tarbes y Lourdes, por la calurosa acogida que me ha brindado y por las amables palabras que me ha dirigido. Saludo a los Cardenales, a los Obispos, a los sacerdotes, a los di谩conos, a los religiosos y a las religiosas, as铆 como a todos vosotros, queridos peregrinos de Lourdes, especialmente a los enfermos. Hab茅is venido aqu铆 en gran n煤mero para realizar esta peregrinaci贸n jubilar conmigo y encomendar a Nuestra Se帽ora vuestras familias, vuestros parientes y amigos y todas vuestras intenciones. Mi gratitud se dirige tambi茅n a las Autoridades civiles y militares, presentes en esta celebraci贸n eucar铆stica.

鈥溌u茅 dicha tener la Cruz! Quien posee la Cruz posee un tesoro鈥� (S. Andr茅s de Creta, Serm贸n 10, sobre la Exaltaci贸n de la Santa Cruz: PG 97,1020). En este d铆a en el que la liturgia de la Iglesia celebra la fiesta de la Exaltaci贸n de la Santa Cruz, el Evangelio que acabamos de escuchar, nos recuerda el significado de este gran misterio: Tanto am贸 Dios al mundo, que entreg贸 a su Hijo 煤nico para salvar a los hombres (cf. Jn 3,16). El Hijo de Dios se hizo vulnerable, tomando la condici贸n de siervo, obediente hasta la muerte y una muerte de cruz (cf. Fil 2,8). Por su Cruz hemos sido salvados. El instrumento de suplicio que mostr贸, el Viernes Santo, el juicio de Dios sobre el mundo, se ha transformado en fuente de vida, de perd贸n, de misericordia, signo de reconciliaci贸n y de paz. 鈥淧ara ser curados del pecado, miremos a Cristo crucificado鈥�, dec铆a San Agust铆n (Tratado sobre el Evangelio de San Juan, XII, 11). Al levantar los ojos hacia el Crucificado, adoramos a Aquel que vino para quitar el pecado del mundo y darnos la vida eterna. La Iglesia nos invita a levantar con orgullo la Cruz gloriosa para que el mundo vea hasta d贸nde ha llegado el amor del Crucificado por los hombres, por todos los hombres. Nos invita a dar gracias a Dios porque de un 谩rbol portador de muerte, ha surgido de nuevo la vida. Sobre este 谩rbol, Jes煤s nos revela su majestad soberana, nos revela que 脡l es el exaltado en la gloria. S铆, 鈥渧enid a adorarlo鈥�. En medio de nosotros se encuentra Quien nos ha amado hasta dar su vida por nosotros, Quien invita a todo ser humano a acercarse a 脡l con confianza.

Es el gran misterio que Mar铆a nos conf铆a tambi茅n esta ma帽ana invit谩ndonos a volvernos hacia su Hijo. En efecto, es significativo que, en la primera aparici贸n a Bernadette, Mar铆a comience su encuentro con la se帽al de la Cruz. M谩s que un simple signo, Bernadette recibe de Mar铆a una iniciaci贸n a los misterios de la fe. La se帽al de la Cruz es de alguna forma el compendio de nuestra fe, porque nos dice cu谩nto nos ha amado Dios; nos dice que, en el mundo, hay un amor m谩s fuerte que la muerte, m谩s fuerte que nuestras debilidades y pecados. El poder del amor es m谩s fuerte que el mal que nos amenaza. Este misterio de la universalidad del amor de Dios por los hombres, es el que Mar铆a revel贸 aqu铆, en Lourdes. Ella invita a todos los hombres de buena voluntad, a todos los que sufren en su coraz贸n o en su cuerpo, a levantar los ojos hacia la Cruz de Jes煤s para encontrar en ella la fuente de la vida, la fuente de la salvaci贸n.

La Iglesia ha recibido la misi贸n de mostrar a todos el rostro amoroso de Dios, manifestado en Jesucristo. 驴Sabremos comprender que en el Crucificado del G贸lgota est谩 nuestra dignidad de hijos de Dios que, empa帽ada por el pecado, nos fue devuelta? Volvamos nuestras miradas hacia Cristo. 脡l nos har谩 libres para amar como 脡l nos ama y para construir un mundo reconciliado. Porque, con esta Cruz, Jes煤s carg贸 el peso de todos los sufrimientos e injusticias de nuestra humanidad. 脡l ha cargado las humillaciones y discriminaciones, las torturas sufridas en numerosas regiones del mundo por muchos hermanos y hermanas nuestros por amor a Cristo. Les encomendamos a Mar铆a, Madre de Jes煤s y Madre nuestra, presente al pie de la Cruz.

Para acoger en nuestras vidas la Cruz gloriosa, la celebraci贸n del jubileo de las apariciones de Nuestra Se帽ora en Lourdes nos ha permitido entrar en una senda de fe y conversi贸n. Hoy, Mar铆a sale a nuestro encuentro para indicarnos los caminos de la renovaci贸n de la vida de nuestras comunidades y de cada uno de nosotros. Al acoger a su Hijo, que Ella nos muestra, nos sumergimos en una fuente viva en la que la fe puede encontrar un renovado vigor, en la que la Iglesia puede fortalecerse para proclamar cada vez con m谩s audacia el misterio de Cristo. Jes煤s, nacido de Mar铆a, es el Hijo de Dios, el 煤nico Salvador de todos los hombres, vivo y operante en su Iglesia y en el mundo. La Iglesia ha sido enviada a todo el mundo para proclamar este 煤nico mensaje e invitar a los hombres a acogerlo mediante una conversi贸n aut茅ntica del coraz贸n. Esta misi贸n, que fue confiada por Jes煤s a sus disc铆pulos, recibe aqu铆, con ocasi贸n de este jubileo, un nuevo impulso. Que siguiendo a los grandes evangelizadores de vuestro Pa铆s, el esp铆ritu misionero que anim贸 tantos hombres y mujeres de Francia a lo largo de los siglos, sea todav铆a vuestro orgullo y compromiso.

Siguiendo el recorrido jubilar tras las huellas de Bernadette, se nos recuerda lo esencial del mensaje de Lourdes. Bernadette era la primog茅nita de una familia muy pobre, sin sabidur铆a ni poder, de salud fr谩gil. Mar铆a la eligi贸 para transmitir su mensaje de conversi贸n, de oraci贸n y penitencia, en total sinton铆a con la palabra de Jes煤s: 鈥淧orque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla鈥� (Mt 11,25). En su camino espiritual, tambi茅n los cristianos est谩n llamados a desarrollar la gracia de su Bautismo, a alimentarse de la Eucarist铆a, a sacar de la oraci贸n la fuerza para el testimonio y la solidaridad con todos sus hermanos en la humanidad (cf. Homenaje a la Inmaculada Concepci贸n, Plaza de Espa帽a, 8 diciembre 2007). Es, pues, una aut茅ntica catequesis la que tambi茅n a nosotros se nos propone, bajo la mirada de Mar铆a. Dej茅monos tambi茅n nosotros instruir y guiar en el camino que conduce al Reino de su Hijo.

Continuando su catequesis, la 鈥淗ermosa Se帽ora鈥� revela su nombre a Bernadette: 鈥淵o soy la Inmaculada Concepci贸n鈥�. Mar铆a le desvela de este modo la gracia extraordinaria que Ella recibi贸 de Dios, la de ser concebida sin pecado, porque 鈥渉a mirado la humillaci贸n de su esclava鈥� (cf. Lc 1,48). Mar铆a es la mujer de nuestra tierra que se entreg贸 por completo a Dios y que recibi贸 de 脡l el privilegio de dar la vida humana a su eterno Hijo. 鈥淎qu铆 est谩 la esclava del Se帽or, h谩gase en m铆 seg煤n tu palabra鈥� (Lc 1,38). Ella es la hermosura transfigurada, la imagen de la nueva humanidad. De esta forma, al presentarse en una dependencia total de Dios, Mar铆a expresa en realidad una actitud de plena libertad, cimentada en el completo reconocimiento de su genuina dignidad. Este privilegio nos concierne tambi茅n a nosotros, porque nos desvela nuestra propia dignidad de hombres y mujeres, marcados ciertamente por el pecado, pero salvados en la esperanza, una esperanza que nos permite afrontar nuestra vida cotidiana. Es el camino que Mar铆a abre tambi茅n al hombre. Ponerse completamente en manos de Dios, es encontrar el camino de la verdadera libertad. Porque, volvi茅ndose hacia Dios, el hombre llega a ser 茅l mismo. Encuentra su vocaci贸n original de persona creada a su imagen y semejanza.

Queridos hermanos y hermanas, la vocaci贸n primera del santuario de Lourdes es ser un lugar de encuentro con Dios en la oraci贸n, y un lugar de servicio fraterno, especialmente por la acogida a los enfermos, a los pobres y a todos los que sufren. En este lugar, Mar铆a sale a nuestro encuentro como la Madre, siempre disponible a las necesidades de sus hijos. Mediante la luz que brota de su rostro, se trasparenta la misericordia de Dios. Dejemos que su mirada nos acaricie y nos diga que Dios nos ama y nunca nos abandona. Mar铆a nos recuerda aqu铆 que la oraci贸n, intensa y humilde, confiada y perseverante debe tener un puesto central en nuestra vida cristiana. La oraci贸n es indispensable para acoger la fuerza de Cristo. 鈥淨uien reza no desperdicia su tiempo, aunque todo haga pensar en una situaci贸n de emergencia y parezca impulsar s贸lo a la acci贸n鈥� (Deus caritas est, n. 36). Dejarse absorber por las actividades entra帽a el riesgo de quitar de la plegaria su especificad cristiana y su verdadera eficacia. En el Rosario, tan querido para Bernadette y los peregrinos en Lourdes, se concentra la profundidad del mensaje evang茅lico. Nos introduce en la contemplaci贸n del rostro de Cristo. De esta oraci贸n de los humildes podemos sacar copiosas gracias.

La presencia de los j贸venes en Lourdes es tambi茅n una realidad importante. Queridos amigos aqu铆 presentes esta ma帽ana alrededor de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud, cuando Mar铆a recibi贸 la visita del 谩ngel, era una jovencita en Nazaret, que llevaba la vida sencilla y animosa de las mujeres de su pueblo. Y si la mirada de Dios se pos贸 especialmente en Ella, fi谩ndose, Mar铆a quiere deciros tambi茅n que nadie es indiferente para Dios. 脡l os mira con amor a cada uno de vosotros y os llama a una vida dichosa y llena de sentido. No dej茅is que las dificultades os descorazonen. Mar铆a se turb贸 cuando el 谩ngel le anunci贸 que ser铆a la Madre del Salvador. Ella conoc铆a cu谩nta era su debilidad ante la omnipotencia de Dios. Sin embargo, dijo 鈥渟铆鈥� sin vacilar. Y gracias a su s铆, la salvaci贸n entr贸 en el mundo, cambiando as铆 la historia de la humanidad. Queridos j贸venes, por vuestra parte, no teng谩is miedo de decir s铆 a las llamadas del Se帽or, cuando 脡l os invite a seguirlo. Responded generosamente al Se帽or. S贸lo 脡l puede colmar los anhelos m谩s profundos de vuestro coraz贸n. Sois muchos los que ven铆s a Lourdes para servir esmerada y generosamente a los enfermos o a otros peregrinos, imitando as铆 a Cristo servidor. El servicio a los hermanos y a las hermanas ensancha el coraz贸n y lo hace disponible. En el silencio de la oraci贸n, que Mar铆a sea vuestra confidente, Ella que supo hablar a Bernadette con respeto y confianza. Que Mar铆a ayude a los llamados al matrimonio a descubrir la belleza de un amor aut茅ntico y profundo, vivido como don rec铆proco y fiel. A aquellos, entre vosotros, que 脡l llama a seguirlo en la vocaci贸n sacerdotal o religiosa, quisiera decirles la felicidad que existe en entregar la propia vida al servicio de Dios y de los hombres. Que las familias y las comunidades cristianas sean lugares donde puedan nacer y crecer s贸lidas vocaciones al servicio de la Iglesia y del mundo.

El mensaje de Mar铆a es un mensaje de esperanza para todos los hombres y para todas las mujeres de nuestro tiempo, sean del pa铆s que sean. Me gusta invocar a Mar铆a como 鈥淓strella de la esperanza鈥� (Spe salvi, n. 50). En el camino de nuestras vidas, a menudo oscuro, Ella es una luz de esperanza, que nos ilumina y nos orienta en nuestro caminar. Por su s铆, por el don generoso de s铆 misma, Ella abri贸 a Dios las puertas de nuestro mundo y nuestra historia. Nos invita a vivir como Ella en una esperanza inquebrantable, rechazando escuchar a los que pretenden que nos encerremos en el fatalismo. Nos acompa帽a con su presencia maternal en medio de las vicisitudes personales, familiares y nacionales. Dichosos los hombres y las mujeres que ponen su confianza en Aquel que, en el momento de ofrecer su vida por nuestra salvaci贸n, nos dio a su Madre para que fuera nuestra Madre.

Queridos hermanos y hermanas, en Francia, la Madre del Se帽or es venerada en innumerables santuarios, que manifiestan as铆 la fe transmitida de generaci贸n en generaci贸n. Celebrada en su Asunci贸n, Ella es la amada patrona de vuestro pa铆s. Que Ella sea siempre venerada con fervor en cada una de vuestras familias, de vuestras comunidades religiosas y parroquiales. Que Mar铆a vele sobre todos los habitantes de vuestro hermoso Pa铆s y sobre todos los numerosos peregrinos que han venido de otros pa铆ses a celebrar este jubileo. Que Ella sea para todos la Madre que acompa帽a a sus hijos tanto en sus gozos como en sus pruebas. Santa Mar铆a, Madre de Dios y Madre nuestra, ens茅帽anos a creer, a esperar y a amar contigo. Mu茅stranos el camino hacia el Reino de tu Hijo Jes煤s. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y gu铆anos en nuestro camino (cf. Spe salvi, n. 50). Am茅n.

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