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S.S. Benedicto XVI, Discurso del Santo Padre durante la Vigilia de oraci贸n con los j贸venes en la Catedral de Notre-Dame
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Discurso del Santo Padre Benedicto XVI durante la Vigilia de oraci贸n con los j贸venes en la Catedral de Notre-Dame

Viaje Apost贸lico a Francia con ocasi贸n del 150潞 Aniversario de las Apariciones de Lourdes (12-15 de septiembre de 2008)

Queridos j贸venes:

Despu茅s del recogimiento orante de las V铆speras en Notre-Dame, os saludo esta tarde con entusiasmo, dando de este modo un car谩cter festivo y muy simp谩tico a este encuentro. 脡ste me recuerda el inolvidable del pasado julio en Sidney, en el cual algunos de vosotros participasteis con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Esta tarde, quisiera hablaros de dos temas profundamente vinculados el uno al otro, que constituyen un aut茅ntico tesoro en donde pod茅is poner vuestro coraz贸n (cf. Mt 6,21).

El primero se refiere al escogido para Sidney, que es tambi茅n el de la vigilia de oraci贸n que va a comenzar dentro de unos instantes. Se trata del pasaje sacado de los Hechos de los Ap贸stoles, libro que algunos llaman muy justamente el Evangelio del Esp铆ritu Santo: 鈥淐uando el Esp铆ritu Santo descienda sobre vosotros, recibir茅is fuerza para ser mis testigos鈥� (Hch 1,8). El Se帽or lo dice ahora a vosotros. Sidney hizo redescubrir a muchos j贸venes la importancia del Esp铆ritu Santo en la vida del cristiano. El Esp铆ritu nos pone en contacto 铆ntimo con Dios, en quien se encuentra la fuente de toda aut茅ntica riqueza humana. Todos busc谩is amar y ser amados. Ten茅is que volver a Dios para aprender a amar y para tener la fuerza de amar. El Esp铆ritu, que es Amor, puede abrir vuestros corazones para recibir el don del amor aut茅ntico. Todos busc谩is la verdad y quer茅is vivir de ella. Cristo es esta verdad. 脡l es el 煤nico Camino, la 煤nica Verdad y la verdadera Vida. Seguir a Cristo significa realmente 鈥渞emar mar a dentro鈥�, como dicen varias veces los Salmos. El camino de la Verdad es uno y al mismo tiempo m煤ltiple, seg煤n los diversos carismas, como la Verdad es una y al mismo tiempo de una riqueza inagotable. Confiad en el Esp铆ritu Santo para descubrir a Cristo. El Esp铆ritu es el gu铆a necesario de la oraci贸n, el alma de nuestra esperanza y el manantial de la genuina alegr铆a.

Para ahondar en estas verdades de fe, os invito a meditar en la grandeza del sacramento de la Confirmaci贸n que hab茅is recibido y que os introduce en una vida de fe adulta. Es urgente comprender cada vez mejor este sacramento para comprobar la calidad y la hondura de vuestra fe y para robustecerla. El Esp铆ritu Santo os acerca al misterio de Dios y os hace comprender qui茅n es Dios. Os invita a ver en el pr贸jimo al hermano que Dios os ha dado para vivir en comuni贸n con 茅l, humana y espiritualmente, para vivir, por tanto, como Iglesia. Al revelaros qui茅n es Cristo muerto y resucitado por nosotros, nos impulsa a dar testimonio de 脡l. Est谩is en la edad de la generosidad. Es urgente hablar de Cristo a vuestro alrededor, a vuestras familias y amigos, en vuestros lugares de estudio, de trabajo o de ocio. No teng谩is miedo. Tened 鈥渓a valent铆a de vivir el Evangelio y la audacia de proclamarlo鈥� (Mensaje a los j贸venes del mundo, 20 de julio de 2007). Os aliento, pues, a tener las palabras justas para anunciar a Dios a vuestro alrededor, respaldando vuestro testimonio con la fuerza del Esp铆ritu suplicada en la plegaria. Llevad la Buena Noticia a los j贸venes de vuestra edad y tambi茅n a los otros. Ellos conocen las turbulencias de la afectividad, la preocupaci贸n y la incertidumbre con respecto al trabajo y a los estudios. Afrontan sufrimientos y tienen experiencia de alegr铆as 煤nicas. Dad testimonio de Dios, porque, en cuanto j贸venes, form谩is parte plenamente de la comunidad cat贸lica en virtud de vuestro Bautismo y por la com煤n profesi贸n de fe (cf. Ef 4,5). Quiero deciros que la Iglesia conf铆a en vosotros.

En este a帽o dedicado a San Pablo, quisiera confiaros un segundo tesoro, que estaba en el centro de la vida de este Ap贸stol fascinante: se trata del misterio de la Cruz. El domingo, en Lourdes, celebrar茅 la Fiesta de la Exaltaci贸n de la Santa Cruz junto con una multitud de peregrinos. Muchos de vosotros llev谩is colgada del cuello una cadena con una cruz. Tambi茅n yo llevo una, como por otra parte todos los Obispos. No es un adorno ni una joya. Es el precioso s铆mbolo de nuestra fe, el signo visible y material de la vinculaci贸n a Cristo. San Pablo habla claramente de la cruz al principio de su primera carta a los Corintios. En Corinto, viv铆a una comunidad alborotada y revuelta, expuesta a los peligros de la corrupci贸n de las costumbres imperantes. Peligros parecidos a los que hoy conocemos. No citar茅 nada m谩s que los siguientes: las querellas y luchas en el seno de la comunidad creyente, la seducci贸n que ofrecen pseudo sabidur铆as religiosas o filos贸ficas, la superficialidad de la fe y la moral disoluta. San Pablo comienza la carta escribiendo: 鈥淓l mensaje de la cruz es necedad para los que est谩n en v铆as de perdici贸n; pero, para los que est谩n en v铆as de salvaci贸n 鈥損ara nosotros- es fuerza de Dios鈥� (1 Co 1,18). Despu茅s, el Ap贸stol muestra la singular oposici贸n que existe entre la sabidur铆a y la locura, seg煤n Dios y seg煤n los hombres. Habla de ello cuando evoca la fundaci贸n de la Iglesia en Corinto y a prop贸sito de su propia predicaci贸n. Concluye insistiendo en la hermosura de la sabidur铆a de Dios que Cristo y, tras de 脡l, sus Ap贸stoles ense帽an al mundo y a los cristianos. Esta sabidur铆a, misteriosa y escondida (cf. 1 Co 2,7), nos ha sido revelada por el Esp铆ritu, porque 鈥渁 nivel humano uno no capta lo que es propio del Esp铆ritu de Dios, le parece una locura; no es capaz de percibirlo porque s贸lo se puede juzgar con el criterio del Esp铆ritu鈥� (1 Co 2,14).

El Esp铆ritu abre a la inteligencia humana nuevos horizontes que la superan y le hace comprender que la 煤nica sabidur铆a verdadera reside en la grandeza de Cristo. Para los cristianos, la Cruz simboliza la sabidur铆a de Dios y su amor infinito revelado en el don redentor de Cristo muerto y resucitado para la vida del mundo, en particular, para la vida de cada uno. Que este descubrimiento impresionante de un Dios que se ha hecho hombre por amor os aliente a respetar y venerar la Cruz. Que no es s贸lo el signo de vuestra vida en Dios y de vuestra salvaci贸n, sino tambi茅n 鈥搇o sab茅is- el testigo mudo de los padecimientos de los hombres y, al mismo tiempo, la expresi贸n 煤nica y preciosa de todas sus esperanzas. Queridos j贸venes, s茅 que venerar la Cruz a veces tambi茅n lleva consigo el escarnio e incluso la persecuci贸n. La Cruz pone en peligro en cierta medida la seguridad humana, pero manifiesta, tambi茅n y sobre todo, la gracia de Dios y confirma la salvaci贸n. Esta tarde os conf铆o la Cruz de Cristo. El Esp铆ritu Santo os har谩 comprender su misterio de amor y podr茅is exclamar con San Pablo: 鈥淒ios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Se帽or Jesucristo, en la cual el mundo est谩 crucificado para m铆, y yo para el mundo鈥� (G谩l 6,14). Pablo hab铆a entendido la palabra de Jes煤s 鈥揳parentemente parad贸jica- seg煤n la cual s贸lo entregando (鈥減erdiendo鈥�) la propia vida se puede encontrarla (cf. Mc 8,35; Jn 12,24) y de ello hab铆a sacado la conclusi贸n de que la Cruz manifiesta la ley fundamental del amor, la f贸rmula perfecta de la vida verdadera. Que a algunos la profundizaci贸n en el misterio de la Cruz os permita descubrir la llamada a servir a Cristo de manera m谩s total en la vida sacerdotal o religiosa.

Es el momento de comenzar la vigilia de oraci贸n, para la que os hab茅is reunido esta tarde. No olvid茅is los dos tesoros que el Papa os ha presentado esta tarde: el Esp铆ritu Santo y la Cruz. Para concluir, deciros una vez m谩s que conf铆o en vosotros, queridos j贸venes, y que quisiera que experimentarais hoy y ma帽ana la estima y el afecto de la Iglesia. Ahora vemos aqu铆 la Iglesia viva... Que Dios os acompa帽e cada d铆a y que os bendiga, as铆 como a vuestros familiares y amigos. Complacido, os imparto la Bendici贸n Apost贸lica, que extiendo a todos los j贸venes de Francia.

Gracias por vuestra fe y feliz vigilia.

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