Soporte
S.S. Benedicto XVI, Discurso del Santo Padre durante la vigilia con los j贸venes en el Hip贸dromo de Randwick
Incrementar tama帽o de fuente Disminuir tama帽o de fuente
Compartir

Discurso del Santo Padre Benedicto XVI durante la vigilia con los j贸venes en el Hip贸dromo de Randwick

Viaje Apost贸lico a Sydney (Australia)
con ocasi贸n de la XXIII Jornada Mundial de la Juventud
(13 - 21 de julio de 2008)

Queridos j贸venes:

Una vez m谩s, en esta tarde hemos o铆do la gran promesa de Cristo, 芦cuando el Esp铆ritu Santo descienda sobre vosotros, recibir茅is fuerza禄, y hemos escuchado su mandato: 芦ser茅is mis testigos... hasta los confines del mundo禄 (Hch 1, 8). 脡stas fueron las 煤ltimas palabras que Cristo pronunci贸 antes de su ascensi贸n al cielo. Lo que los Ap贸stoles sintieron al o铆rlas s贸lo podemos imaginarlo. Pero sabemos que su amor profundo por Jes煤s y la confianza en su palabra los impuls贸 a reunirse y esperar en la sala de arriba, pero no una espera sin un sentido, sino juntos, unidos en la oraci贸n, con las mujeres y con Mar铆a (cf. Hch 1, 14). Esta tarde nosotros hacemos lo mismo. Reunidos delante de nuestra Cruz, que tanto ha viajado, y del icono de Mar铆a, rezamos bajo el esplendor celeste de la constelaci贸n de la Cruz del Sur. Esta tarde rezo por vosotros y por los j贸venes de todo el mundo. Dejaos inspirar por el ejemplo de vuestros Patronos. Acoged en vuestro coraz贸n y en vuestra mente los siete dones del Esp铆ritu Santo. Reconoced y creed en el poder del Esp铆ritu Santo en vuestra vida.

El otro d铆a habl谩bamos de la unidad y de la armon铆a de la creaci贸n de Dios y de nuestro lugar en ella. Hemos recordado c贸mo nosotros, que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, mediante el gran don del Bautismo nos hemos convertido en hijos adoptivos de Dios, nuevas criaturas. Y precisamente como hijos de la luz de Cristo, simbolizada por las velas encendidas que ten茅is en vuestras manos, damos testimonio en nuestro mundo del esplendor que ninguna tiniebla podr谩 vencer (cf. Jn 1, 5).

Esta tarde ponemos nuestra atenci贸n sobre el 芦c贸mo禄 llegar a ser testigos. Tenemos necesidad de conocer la persona del Esp铆ritu Santo y su presencia vivificante en nuestra vida. No es f谩cil. En efecto, la diversidad de im谩genes que encontramos en la Escritura sobre el Esp铆ritu 鈥搗iento, fuego, soplo鈥� ponen de manifiesto lo dif铆cil que nos resulta tener una comprensi贸n clara de 茅l. Y, sin embargo, sabemos que el Esp铆ritu Santo es quien dirige y define nuestro testimonio sobre Jesucristo, aunque de modo silencioso e invisible.

Ya sab茅is que nuestro testimonio cristiano es una ofrenda a un mundo que, en muchos aspectos, es fr谩gil. La unidad de la creaci贸n de Dios se debilita por heridas profundas cuando las relaciones sociales se rompen, o el esp铆ritu humano se encuentra casi completamente aplastado por la explotaci贸n o el abuso de las personas. De hecho, la sociedad contempor谩nea sufre un proceso de fragmentaci贸n por culpa de un modo de pensar que por su naturaleza tiene una visi贸n reducida, porque descuida completamente el horizonte de la verdad, de la verdad sobre Dios y sobre nosotros. Por su naturaleza, el relativismo non es capaz de ver el cuadro en su totalidad. Ignora los principios mismos que nos hacen capaces de vivir y de crecer en la unidad, en el orden y en la armon铆a.

Como testigos cristianos, 驴cu谩l es nuestra respuesta a un mundo dividido y fragmentario? 驴C贸mo podemos ofrecer esperanza de paz, restablecimiento y armon铆a a esas 芦estaciones禄 de conflicto, de sufrimiento y tensi贸n por las que hab茅is querido pasar con esta Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud? La unidad y la reconciliaci贸n no se pueden alcanzar s贸lo con nuestros esfuerzos. Dios nos ha hecho el uno para el otro (cf. Gn 2, 24) y s贸lo en Dios y en su Iglesia podemos encontrar la unidad que buscamos. Y, sin embargo, frente a las imperfecciones y desilusiones, tanto individuales como institucionales, tenemos a veces la tentaci贸n de construir artificialmente una comunidad 芦perfecta禄. No se trata de una tentaci贸n nueva. En la historia de la Iglesia hay muchos ejemplos de tentativas de esquivar y pasar por alto las debilidades y los fracasos humanos para crear una unidad perfecta, una utop铆a espiritual.

Estos intentos de construir la unidad, en realidad la debilitan. Separar al Esp铆ritu Santo de Cristo, presente en la estructura institucional de la Iglesia, pondr铆a en peligro la unidad de la comunidad cristiana, que es precisamente un don del Esp铆ritu. Se traicionar铆a la naturaleza de la Iglesia como Templo vivo del Esp铆ritu Santo (cf. 1 Co 3, 16). En efecto, es el Esp铆ritu quien gu铆a a la Iglesia por el camino de la verdad plena y la unifica en la comuni贸n y el servicio del ministerio (cf. Lumen gentium, 4). Lamentablemente, la tentaci贸n de 芦ir por libre禄 contin煤a. Algunos hablan de su comunidad local como si se tratara de algo separado de la as铆 llamada Iglesia institucional, describiendo a la primera como flexible y abierta al Esp铆ritu, y la segunda como r铆gida y carente de Esp铆ritu.

La unidad pertenece a la esencia de la Iglesia (cf. Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, 813); es un don que debemos reconocer y apreciar. Pidamos esta tarde por nuestro prop贸sito de cultivar la unidad, de contribuir a ella, de resistir a cualquier tentaci贸n de darnos media vuelta y marcharnos. Ya que lo que podemos ofrecer a nuestro mundo es precisamente la magnitud, la amplia visi贸n de nuestra fe, s贸lida y abierta a la vez, consistente y din谩mica, verdadera y sin embargo orientada a un conocimiento m谩s profundo. Queridos j贸venes, 驴acaso no es gracias a vuestra fe que amigos en dificultad o en b煤squeda de sentido para sus vidas se han dirigido a vosotros? Estad vigilantes. Escuchad. 驴Sois capaces de o铆r, a trav茅s de las disonancias y las divisiones del mundo, la voz acorde de la humanidad? Desde el ni帽o abandonado en un campo de Darfur a un adolescente desconcertado, a un padre angustiado en un barrio perif茅rico cualquiera, o tal vez ahora, desde lo profundo de vuestro coraz贸n, se alza el mismo grito humano que anhela reconocimiento, pertenencia, unidad. 驴Quien puede satisfacer este deseo humano esencial de ser uno, estar inmerso en la comuni贸n, de estar edificado y ser guiado a la verdad? El Esp铆ritu Santo. 脡ste es su papel: realizar la obra de Cristo. Enriquecidos con los dones del Esp铆ritu, tendr茅is la fuerza de ir m谩s all谩 de vuestras visiones parciales, de vuestra utop铆a, de la precariedad fugaz, para ofrecer la coherencia y la certeza del testimonio cristiano.

Amigos, cuando recitamos el Credo afirmamos: 芦Creo en el Esp铆ritu Santo, Se帽or y dador de vida禄. El 芦Esp铆ritu creador禄 es la fuerza de Dios que da la vida a toda la creaci贸n y es la fuente de vida nueva y abundante en Cristo. El Esp铆ritu mantiene a la Iglesia unida a su Se帽or y fiel a la tradici贸n apost贸lica. 脡l es quien inspira las Sagradas Escrituras y gu铆a al Pueblo de Dios hacia la plenitud de la verdad (cf. Jn 16, 13). De todos estos modos el Esp铆ritu es el 芦dador de vida禄, que nos conduce al coraz贸n mismo de Dios. As铆, cuanto m谩s nos dejamos guiar por el Esp铆ritu, tanto mayor ser谩 nuestra configuraci贸n con Cristo y tanto m谩s profunda ser谩 nuestra inmersi贸n en la vida de Dios uno y trino.

Esta participaci贸n en la naturaleza misma de Dios (cf. 2 P 1, 4) tiene lugar a lo largo de los acontecimientos cotidianos de la vida, en los que 脡l siempre esta presente (cf. Ba 3, 38). Sin embargo, hay momentos en los que podemos sentir la tentaci贸n de buscar una cierta satisfacci贸n fuera de Dios. Jes煤s mismo pregunt贸 a los Doce: 芦驴Tambi茅n vosotros quer茅is marcharos?禄 (Jn 6, 67). Este alejamiento puede ofrecer tal vez la ilusi贸n de la libertad. Pero, 驴a d贸nde nos lleva? 驴A qui茅n vamos a acudir? En nuestro coraz贸n, en efecto, sabemos que s贸lo el Se帽or tiene 芦palabras de vida eterna禄 (Jn 6, 67-69). Alejarnos de 脡l es s贸lo un intento vano de huir de nosotros mismos (cf. S. Agust铆n, Confesiones VIII, 7). Dios est谩 con nosotros en la vida real, no en la fantas铆a. Enfrentarnos a la realidad, no huir de ella: esto es lo que buscamos. Por eso el Esp铆ritu Santo, con delicadeza, pero tambi茅n con determinaci贸n, nos atrae hacia lo que es real, duradero y verdadero. El Esp铆ritu es quien nos devuelve a la comuni贸n con la Sant铆sima Trinidad.

El Esp铆ritu Santo ha sido, de modos diversos, la Persona olvidada de la Sant铆sima Trinidad. Tener una clara comprensi贸n de 茅l nos parece algo fuera de nuestro alcance. Sin embargo, cuando todav铆a era peque帽o, mis padres, como los vuestros, me ense帽aron el signo de la Cruz y as铆 entend铆 pronto que hay un Dios en tres Personas, y que la Trinidad est谩 en el centro de la fe y de la vida cristiana. Cuando crec铆 lo suficiente para tener un cierto conocimiento de Dios Padre y de Dios Hijo 鈥搇os nombres ya significaban mucho鈥� mi comprensi贸n de la tercera Persona de la Trinidad segu铆a siendo incompleta. Por eso, como joven sacerdote encargado de ense帽ar teolog铆a, decid铆 estudiar los testimonios eminentes del Esp铆ritu en la historia de la Iglesia. De esta manera llegu茅 a leer, en otros, al gran San Agust铆n.

Su comprensi贸n del Esp铆ritu Santo se desarroll贸 de modo gradual; fue una lucha. De joven hab铆a seguido el Manique铆smo, que era uno de aquellos intentos que he mencionado antes de crear una utop铆a espiritual separando las cosas del esp铆ritu de las de la carne. Como consecuencia de ello, albergaba al principio sospechas respecto a la ense帽anza cristiana sobre la encarnaci贸n de Dios. Y, con todo, su experiencia del amor de Dios presente en la Iglesia lo llev贸 a buscar su fuente en la vida de Dios uno y trino. As铆 lleg贸 a tres precisas intuiciones sobre el Esp铆ritu Santo como v铆nculo de unidad dentro de la Sant铆sima Trinidad: unidad como comuni贸n, unidad como amor duradero, unidad como dador y don. Estas tres intuiciones no son solamente te贸ricas. Nos ayudan a explicar c贸mo act煤a el Esp铆ritu. Nos ayudan a permanecer en sinton铆a con el Esp铆ritu y a extender y clarificar el 谩mbito de nuestro testimonio, en un mundo en el que tanto los individuos como las comunidades sufren con frecuencia la ausencia de unidad y de cohesi贸n.

Por eso, con la ayuda de San Agust铆n, intentaremos ilustrar algo de la obra del Esp铆ritu Santo. San Agust铆n se帽ala que las dos palabras 芦Esp铆ritu禄 y 芦Santo禄 se refieren a lo que pertenece a la naturaleza divina; en otras palabras, a lo que es compartido por el Padre y el Hijo, a su comuni贸n. Por eso, si la caracter铆stica propia del Esp铆ritu es de ser lo que es compartido por el Padre y el Hijo, Agust铆n concluye que la cualidad peculiar del Esp铆ritu es la unidad. Una unidad de comuni贸n vivida: una unidad de personas en relaci贸n mutua de constante entrega; el Padre y el Hijo que se dan el uno al otro. Pienso que empezamos as铆 a vislumbrar qu茅 iluminadora es esta comprensi贸n del Esp铆ritu Santo como unidad, como comuni贸n. Una unidad verdadera nunca puede estar fundada sobre relaciones que nieguen la igual dignidad de las dem谩s personas. Y tampoco la unidad es simplemente la suma total de los grupos mediante los cuales intentamos a veces 芦definirnos禄 a nosotros mismos. De hecho, s贸lo en la vida de comuni贸n se sostiene la unidad y se realiza plenamente la identidad humana: reconocemos la necesidad com煤n de Dios, respondemos a la presencia unificadora del Esp铆ritu Santo y nos entregamos mutuamente en el servicio de los unos a los otros.

La segunda intuici贸n de Agust铆n, es decir, el Esp铆ritu Santo como amor que permanece, se desprende del estudio que hizo sobre la Primera Carta de San Juan, all铆 donde el autor nos dice que 芦Dios es amor禄 (1 Jn 4, 16). Agust铆n sugiere que estas palabras, a pesar de referirse a la Trinidad en su conjunto, se han de entender tambi茅n como expresi贸n de una caracter铆stica particular del Esp铆ritu Santo. Reflexionando sobre la naturaleza permanente del amor, 芦quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en 茅l禄 (ib铆d.), Agust铆n se pregunta: 驴es el amor o es el Esp铆ritu quien garantiza el don duradero? La conclusi贸n a la que llega es 茅sta: 芦El Esp铆ritu Santo nos hace vivir en Dios y Dios en nosotros; pero es el amor el que causa esto. El Esp铆ritu por tanto es Dios como amor禄 (De Trinitate 15,17,31). Es una magn铆fica explicaci贸n: Dios comparte a s铆 mismo como amor en el Esp铆ritu Santo. 驴Qu茅 m谩s podemos aprender de esta intuici贸n? El amor es el signo de la presencia del Esp铆ritu Santo. Las ideas o las palabras que carecen de amor, aunque parezcan sofisticadas o sagaces, no pueden ser 芦del Esp铆ritu禄. M谩s a煤n, el amor tiene un rasgo particular; en vez de ser indulgente o voluble, tiene una tarea o un fin que cumplir: permanecer. El amor es duradero por su naturaleza. De nuevo, queridos amigos, podemos echar una mirada a lo que el Esp铆ritu Santo ofrece al mundo: amor que despeja la incertidumbre; amor que supera el miedo de la traici贸n; amor que lleva en s铆 mismo la eternidad; el amor verdadero que nos introduce en una unidad que permanece.

Agust铆n deduce la tercera intuici贸n, el Esp铆ritu Santo como don, de una reflexi贸n sobre una escena evang茅lica que todos conocemos y que nos atrae: el di谩logo de Cristo con la samaritana junto al pozo. Jes煤s se revela aqu铆 como el dador del agua viva (cf. Jn 4, 10), que ser谩 despu茅s explicada como el Esp铆ritu (cf. Jn 7, 39; 1 Co 12, 13). El Esp铆ritu es 芦el don de Dios禄 (Jn 4, 10), la fuente interior (cf. Jn 4, 14), que sacia de verdad nuestra sed m谩s profunda y nos lleva al Padre. De esta observaci贸n, Agust铆n concluye que el Dios que se entrega a nosotros como don es el Esp铆ritu Santo (cf. De Trinitate, 15,18,32). Amigos, una vez m谩s echamos un vistazo sobre la actividad de la Trinidad: el Esp铆ritu Santo es Dios que se da eternamente; al igual que una fuente perenne, 茅l se ofrece nada menos que a s铆 mismo. Observando este don incesante, llegamos a ver los l铆mites de todo lo que acaba, la locura de una mentalidad consumista. En particular, empezamos a entender porqu茅 la b煤squeda de novedades nos deja insatisfechos y deseosos de algo m谩s. 驴Acaso no estaremos buscando un don eterno? 驴La fuente que nunca se acaba? Con la Samaritana exclamamos: 隆Dame de esta agua, para que no tenga ya m谩s sed (cf. Jn 4, 15)!

Queridos j贸venes, ya hemos visto que el Esp铆ritu Santo es quien realiza la maravillosa comuni贸n de los creyentes en Cristo Jes煤s. Fiel a su naturaleza de dador y de don a la vez, 茅l act煤a ahora a trav茅s de vosotros. Inspirados por las intuiciones de San Agust铆n, haced que el amor unificador sea vuestra medida, el amor duradero vuestro desaf铆o y el amor que se entrega vuestra misi贸n.

Este mismo don del Esp铆ritu Santo ser谩 ma帽ana comunicado solemnemente a los candidatos a la Confirmaci贸n. Yo rogar茅: 芦Ll茅nalos de esp铆ritu de sabidur铆a y de inteligencia, de esp铆ritu de consejo y de fortaleza, de esp铆ritu de ciencia y de piedad; y c贸lmalos del esp铆ritu de tu santo temor禄. Estos dones del Esp铆ritu 鈥揷ada uno de ellos, como nos recuerda San Francisco de Sales, es un modo de participar en el 煤nico amor de Dios- no son ni un premio ni un reconocimiento. Son simplemente dados (cf. 1 Co 12, 11). Y exigen por parte de quien los recibe s贸lo una respuesta: 芦Acepto禄. Percibimos aqu铆 algo del misterio profundo de lo que es ser cristiano. Lo que constituye nuestra fe no es principalmente lo que nosotros hacemos, sino lo que recibimos. Despu茅s de todo, muchas personas generosas que no son cristianas pueden hacer mucho m谩s de lo que nosotros hacemos. Amigos, 驴acept谩is entrar en la vida trinitaria de Dios? 驴Acept谩is entrar en su comuni贸n de amor?

Los dones del Esp铆ritu que act煤an en nosotros imprimen la direcci贸n y definen nuestro testimonio. Los dones del Esp铆ritu, orientados por su naturaleza a la unidad, nos vinculan todav铆a m谩s estrechamente a la totalidad del Cuerpo de Cristo (cf. Lumen gentium, 11), permiti茅ndonos edificar mejor la Iglesia, para servir as铆 al mundo (cf. Ef 4, 13). Nos llaman a una participaci贸n activa y gozosa en la vida de la Iglesia, en las parroquias y en los movimientos eclesiales, en las clases de religi贸n en la escuela, en las capellan铆as universitarias o en otras organizaciones cat贸licas. S铆, la Iglesia debe crecer en unidad, debe robustecerse en la santidad, rejuvenecer y renovarse constantemente (cf. Lumen gentium, 4). Pero 驴con qu茅 criterios? Con los del Esp铆ritu Santo. Volveos a 茅l, queridos j贸venes, y descubrir茅is el verdadero sentido de la renovaci贸n.

Esta tarde, reunidos bajo este hermoso cielo nocturno, nuestros corazones y nuestras mentes se llenan de gratitud a Dios por el don de nuestra fe en la Trinidad. Recordemos a nuestros padres y abuelos, que han caminado a nuestro lado cuando todav铆a 茅ramos ni帽os y han sostenido nuestros primeros pasos en la fe. Ahora, despu茅s de muchos a帽os, os hab茅is reunido como j贸venes adultos alrededor del Sucesor de Pedro. Me siento muy feliz de estar con vosotros. Invoquemos al Esp铆ritu Santo: 茅l es el autor de las obras de Dios (cf. Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, 741). Dejad que sus dones os moldeen. Al igual que la Iglesia comparte el mismo camino con toda la humanidad, vosotros est谩is llamados a vivir los dones del Esp铆ritu entre los altibajos de la vida cotidiana. Madurad vuestra fe a trav茅s de vuestros estudios, el trabajo, el deporte, la m煤sica, el arte. Sostenedla mediante la oraci贸n y alimentadla con los sacramentos, para ser as铆 fuente de inspiraci贸n y de ayuda para cuantos os rodean. En definitiva, la vida, no es un simple acumular, y es mucho m谩s que el simple 茅xito. Estar verdaderamente vivos es ser transformados desde el interior, estar abiertos a la fuerza del amor de Dios. Si acog茅is la fuerza del Esp铆ritu Santo, tambi茅n vosotros podr茅is transformar vuestras familias, las comunidades y las naciones. Liberad estos dones. Que la sabidur铆a, la inteligencia, la fortaleza, la ciencia y la piedad sean los signos de vuestra grandeza.

Y ahora, mientras nos preparamos para adorar al Sant铆simo Sacramento en el silencio y en la espera, os repito las palabras que pronunci贸 la beata Mary MacKillop cuando ten铆a precisamente veintis茅is a帽os: 芦Cree en todo lo que Dios te susurra en el coraz贸n禄. Creed en 茅l. Creed en la fuerza del Esp铆ritu de amor.

Consultas

© Copyright 2013. BIBLIOTECA ELECTR脫NICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS鈩�. La versi贸n electr贸nica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- est谩 protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben par谩metros para su uso. Hecho el dep贸sito legal.


Dise帽o web :: Hosting Cat贸lico