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S.S. Benedicto XVI, Discurso del Papa durante el Encuentro con los Sacerdotes, Di谩conos y Seminaristas
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Discurso del Papa Benedicto XVI durante el Encuentro con los Sacerdotes, Di谩conos y Seminaristas

Visita Pastoral a Santa Mar铆a de Leuca y Brindisi

Muy queridos presb铆teros, di谩conos y seminaristas:

Me alegra saludaros a todos, reunidos en esta hermosa catedral, abierta nuevamente al culto despu茅s de las obras de restauraci贸n realizadas en noviembre del a帽o pasado. Agradezco al arzobispo, mons. Rocco Talucci, las cordiales palabras de saludo que me ha dirigido en vuestro nombre, y todos sus regalos. Saludo a los sacerdotes, a los que deseo expresar mi complacencia por el vasto y articulado trabajo pastoral que llevan a cabo. Saludo a los di谩conos, a los seminaristas y a todos los presentes, manifestando la alegr铆a que siento al verme rodeado de tantas almas consagradas a la extensi贸n del reino de Dios.

Aqu铆, en la catedral, que es el coraz贸n de la di贸cesis, todos nos sentimos como en casa, unidos por el v铆nculo del amor de Cristo. Aqu铆 queremos recordar con gratitud a cuantos han difundido el cristianismo en estas tierras. Brindisi fue una de las primeras ciudades de Occidente en acoger el Evangelio, que le lleg贸 por las v铆as consulares romanas. Entre los santos evangelizadores, pienso en San Leucio, obispo, San Oroncio, San Teodoro de Amasea y San Lorenzo de Brindisi, proclamado doctor de la Iglesia por el Papa Juan XXIII. La presencia de estos santos sigue viva en el coraz贸n de la gente y la testimonian muchos monumentos de la ciudad.

Queridos hermanos, al veros reunidos en esta iglesia, en la que muchos de vosotros hab茅is recibido la ordenaci贸n diaconal y sacerdotal, me vuelven a la mente las palabras que San Ignacio de Antioqu铆a escribi贸 a los cristianos de 脡feso: "Vuestro venerable colegio de los presb铆teros, digno de Dios, est谩 tan armoniosamente concertado con su obispo como las cuerdas con la lira. De este modo, en el acorde de vuestros sentimientos y en la perfecta armon铆a de vuestro amor fraterno, ha de elevarse un concierto de alabanza a Jesucristo". Y el santo obispo a帽ad铆a: "Cada uno de vosotros esfu茅rcese por formar coro. En la armon铆a de la concordia y al un铆sono con el tono de Dios por medio de Jesucristo, cantad a una voz al Padre, y 茅l os escuchar谩" (Carta a los Efesios, 4).

Perseverad, queridos presb铆teros, en la b煤squeda de esa unidad de prop贸sitos y de ayuda mutua, para que la caridad fraterna y la unidad en el trabajo pastoral sirvan de ejemplo y de est铆mulo para vuestras comunidades. A esto sobre todo se ha orientado la visita pastoral a las parroquias, realizada por vuestro arzobispo, que termin贸 el pasado mes de marzo: precisamente gracias a vuestra generosa colaboraci贸n, no fue un simple cumplimiento de un requisito jur铆dico, sino tambi茅n un extraordinario acontecimiento de valor eclesial y formativo. Estoy seguro de que dar谩 frutos, pues el Se帽or har谩 crecer abundantemente la semilla sembrada con amor en las almas de los fieles.

Con mi presencia hoy aqu铆 quiero animaros a estar cada vez m谩s disponibles al servicio del Evangelio y de la Iglesia. S茅 que ya trabaj谩is con celo e inteligencia, sin escatimar esfuerzos, con el fin de propagar el alegre mensaje evang茅lico. Cristo, al que hab茅is consagrado vuestra vida, est谩 con vosotros. Todos creemos en 茅l; s贸lo a 茅l hemos consagrado nuestra vida, a 茅l queremos anunciar al mundo. Cristo, que es el camino, la verdad y la vida (cf. Jn 14, 6), ha de ser el tema de nuestro pensar, el argumento de nuestro hablar, el motivo de nuestro vivir.

Queridos hermanos sacerdotes, como bien sab茅is, para que vuestra fe sea fuerte y vigorosa, hace falta alimentarla con una oraci贸n constante. Por tanto, sed modelos de oraci贸n, convert铆os en maestros de oraci贸n. Que vuestras jornadas est茅n marcadas por los tiempos de oraci贸n, durante los cuales, a ejemplo de Jes煤s, deb茅is dedicaros al di谩logo regenerador con el Padre. S茅 que no es f谩cil mantenerse fieles a estas citas diarias con el Se帽or, sobre todo hoy que el ritmo de la vida se ha vuelto fren茅tico y las ocupaciones son cada vez m谩s absorbentes.

Con todo, debemos convencernos de que los momentos de oraci贸n son los m谩s importantes de la vida del sacerdote, los momentos en que act煤a con m谩s eficacia la gracia divina, dando fecundidad a su ministerio. Orar es el primer servicio que es preciso prestar a la comunidad. Por eso, los momentos de oraci贸n deben tener una verdadera prioridad en nuestra vida. S茅 que tenemos muchos quehaceres urgentes. En mi caso, una audiencia, una documentaci贸n por estudiar, un encuentro u otros compromisos. Pero si no estamos interiormente en comuni贸n con Dios, no podemos dar nada tampoco a los dem谩s. Por eso, Dios es la primera prioridad. Siempre debemos reservar el tiempo necesario para estar en comuni贸n de oraci贸n con nuestro Se帽or.

Queridos hermanos y hermanas, me congratulo con vosotros por el nuevo seminario arzobispal, que inaugur贸 en noviembre del a帽o pasado mi secretario de Estado el cardenal Tarcisio Bertone. Por una parte, expresa el presente de una di贸cesis, constituyendo el punto de llegada del trabajo llevado a cabo por los sacerdotes y por las parroquias en los sectores de la pastoral juvenil, la ense帽anza catequ铆stica y la animaci贸n religiosa de las familias. Por otra, el seminario es una inversi贸n muy valiosa para el futuro, porque garantiza, mediante un trabajo paciente y generoso, que las comunidades cristianas no queden privadas de pastores de almas, de maestros de fe, de gu铆as celosos y de testigos de la caridad de Cristo.

Este seminario, adem谩s de ser sede de vuestra formaci贸n, queridos seminaristas, verdadera esperanza de la Iglesia, tambi茅n es lugar de actualizaci贸n y de formaci贸n permanente para j贸venes y adultos, deseosos de dar su contribuci贸n a la causa del reino de Dios. La preparaci贸n esmerada de los seminaristas y la formaci贸n permanente de los presb铆teros y de los dem谩s agentes pastorales constituyen preocupaciones prioritarias para el obispo, al que Dios ha encomendado la misi贸n de guiar, como pastor sabio, al pueblo de Dios que vive en vuestra ciudad.

Una ocasi贸n ulterior de crecimiento espiritual para vuestras comunidades es el S铆nodo diocesano, el primero despu茅s del concilio Vaticano II y de la unificaci贸n de las dos di贸cesis de Brindisi y Ostuni. Es una ocasi贸n para impulsar el compromiso apost贸lico de toda la di贸cesis, pero sobre todo es un momento privilegiado de comuni贸n, que ayuda a redescubrir el valor del servicio fraterno, como indica el icono b铆blico que hab茅is elegido, el lavatorio de los pies (cf. Jn 13, 12-17) con las palabras de Jes煤s que lo comenta: "Como he hecho yo" (Jn 13, 15). Si es verdad que el S铆nodo -todo S铆nodo- est谩 llamado a establecer leyes, a emanar normas adecuadas para una pastoral org谩nica, suscitando y estimulando compromisos renovados para la evangelizaci贸n y el testimonio evang茅lico, tambi茅n es verdad que debe despertar en todos los bautizados el anhelo misionero que anima constantemente a la Iglesia.

Queridos hermanos sacerdotes, el Papa os asegura un recuerdo especial en la oraci贸n, para que prosig谩is en el camino de la aut茅ntica renovaci贸n espiritual que est谩is recorriendo juntamente con vuestras comunidades. Que os ayude en este compromiso la experiencia de "estar juntos" en la fe y en el amor rec铆proco, como los Ap贸stoles en torno a Cristo en el Cen谩culo. Fue all铆 donde el Maestro divino los instruy贸, abri茅ndoles los ojos al esplendor de la verdad y les don贸 el sacramento de la unidad y del amor: la Eucarist铆a.

En el Cen谩culo, durante la 煤ltima Cena, en el momento del lavatorio de los pies, qued贸 muy claro que el servicio es una de las dimensiones fundamentales de la vida cristiana. Por tanto, el S铆nodo tiene la tarea de ayudar a vuestra Iglesia local, en todos sus componentes, a redescubrir el sentido y la alegr铆a del servicio: un servicio por amor. Eso vale ante todo para vosotros, queridos sacerdotes, configurados con Cristo "Cabeza y Pastor", siempre dispuestos a guiar a su reba帽o. Agradeced y alegraos por el don recibido. Sed generosos en el ejercicio de vuestro ministerio. Apoyadlo con una oraci贸n continua y con una formaci贸n cultural, teol贸gica y espiritual permanente.

A la vez que os renuevo la expresi贸n de mi vivo aprecio y de mi m谩s cordial aliento, os invito a vosotros y a toda la di贸cesis a prepararos para el A帽o paulino, que comenzar谩 pr贸ximamente. Podr谩 ser la ocasi贸n para un generoso impulso misionero, para un anuncio m谩s profundo de la palabra de Dios, acogida, meditada y traducida en apostolado fecundo, como sucedi贸 precisamente en el caso del Ap贸stol de los gentiles. San Pablo, conquistado por Cristo, vivi贸 totalmente para 茅l y para su Evangelio, entregando su vida hasta el martirio.

Que os asista la Virgen, Madre de la Iglesia y Virgen de la escucha. Que os protejan los santos patronos de esta amada tierra de Puglia. Sed misioneros del amor de Dios. Que todas vuestras parroquias experimenten la alegr铆a de pertenecer a Cristo.

Como prenda de la gracia divina y de los dones de su Esp铆ritu, de buen grado os imparto a todos la bendici贸n apost贸lica.

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