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S.S. Benedicto XVI, Discurso del Santo Padre durante el Encuentro con la Acci贸n Cat贸lica Italiana
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Discurso del Santo Padre Benedicto XVI durante el Encuentro con la Acci贸n Cat贸lica Italiana

Plaza de San Pedro

Queridos muchachos,
j贸venes y adultos de la Acci贸n cat贸lica:

Es para m铆 una gran alegr铆a acogeros hoy aqu铆, en la plaza de San Pedro, donde muchas veces en el pasado vuestra benem茅rita asociaci贸n se ha encontrado con el Sucesor de Pedro. Gracias por vuestra visita. Os saludo con afecto a todos, que hab茅is venido de las diversas partes de Italia, as铆 como a los miembros del Foro internacional, que provienen de cuarenta pa铆ses del mundo. En particular, saludo al presidente nacional, profesor Luigi Alici, al que agradezco las sinceras palabras que me ha dirigido; al consiliario general, monse帽or Domenico Sigalini; y a los responsables nacionales y diocesanos. Os doy las gracias tambi茅n por el particular regalo que me hab茅is hecho a trav茅s de vuestros representantes y que testimonia vuestra solidaridad con los m谩s necesitados. Expreso mi profundo agradecimiento al cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia episcopal italiana, que ha celebrado la santa misa para vosotros.

Hab茅is venido a Roma en compa帽铆a espiritual de vuestros numerosos santos, beatos, venerables y siervos de Dios: hombres y mujeres, j贸venes y ni帽os, educadores y sacerdotes consiliarios, ricos en virtudes cristianas, crecidos en las filas de la Acci贸n cat贸lica, que en estos d铆as cumple 140 a帽os de vida. La magn铆fica corona de rostros que abrazan simb贸licamente la plaza de San Pedro es un testimonio tangible de una santidad rica en luz y amor. Estos testigos, que siguieron a Jes煤s con todas sus fuerzas, que se prodigaron por la Iglesia y por el reino de Dios, son vuestro documento de identidad m谩s aut茅ntico.

驴Acaso no es posible tambi茅n hoy para vosotros, muchachos, para vosotros, j贸venes y adultos, hacer de vuestra vida un testimonio de comuni贸n con el Se帽or, que se transforme en una aut茅ntica obra maestra de santidad? 驴No es precisamente esta la finalidad de vuestra asociaci贸n? Ciertamente, esto ser谩 posible si la Acci贸n cat贸lica sigue manteni茅ndose fiel a sus profundas ra铆ces de fe, alimentadas por una adhesi贸n plena a la palabra de Dios, por un amor incondicional a la Iglesia, por una participaci贸n vigilante en la vida civil y por un constante compromiso formativo.

Queridos amigos, responded generosamente a esta llamada a la santidad, seg煤n las formas m谩s caracter铆sticas de vuestra condici贸n laical. Seguid dej谩ndoos inspirar por las tres grandes "consignas" que mi venerado predecesor, el siervo de Dios Juan Pablo II, os confi贸 en Loreto en el a帽o 2004: contemplaci贸n, comuni贸n y misi贸n.

La Acci贸n cat贸lica naci贸 como una asociaci贸n particular de fieles laicos, caracterizada por un v铆nculo especial y directo con el Papa, que muy pronto se convirti贸 en una valiosa forma de "cooperaci贸n de los laicos en el apostolado jer谩rquico", recomendada "encarecidamente" por el concilio Vaticano II, que describi贸 sus irrenunciables "notas caracter铆sticas" (cf. Apostolicam actuositatem, 20). Esta vocaci贸n sigue siendo v谩lida tambi茅n hoy. Por tanto, os animo a proseguir con generosidad en vuestro servicio a la Iglesia. Asumiendo su fin apost贸lico general con esp铆ritu de 铆ntima uni贸n con el Sucesor de Pedro y de corresponsabilidad operante con los pastores, prest谩is un servicio en equilibrio fecundo entre Iglesia universal e Iglesia local, que os llama a dar una contribuci贸n incesante e insustituible a la comuni贸n.

Esta amplia dimensi贸n eclesial, que identifica vuestro carisma asociativo, no es signo de una identidad incierta o superada; m谩s bien, atribuye una gran responsabilidad a vuestra vocaci贸n laical: iluminados y sostenidos por la acci贸n del Esp铆ritu Santo y arraigados constantemente en el camino de la Iglesia, se os estimula a buscar con valent铆a s铆ntesis siempre nuevas entre el anuncio de la salvaci贸n de Cristo al hombre de nuestro tiempo y la promoci贸n del bien integral de la persona y de toda la familia humana.

En mi intervenci贸n en la IV Asamblea eclesial nacional, celebrada en Verona en octubre de 2006, precis茅 que la Iglesia en Italia "es una realidad muy viva, que conserva una presencia capilar en medio de la gente de todas las edades y condiciones. Las tradiciones cristianas con frecuencia est谩n arraigadas y siguen produciendo frutos, mientras que se est谩 llevando a cabo un gran esfuerzo de evangelizaci贸n y catequesis, dirigido en particular a las nuevas generaciones, pero tambi茅n cada vez m谩s a las familias" (Discurso de clausura, 19 de octubre de 2006: L'Osservatore Romano, edici贸n en lengua espa帽ola, 27 de octubre de 2006, p. 8).

驴C贸mo no ver que esta presencia capilar es tambi茅n un signo discreto y tangible de la Acci贸n cat贸lica? En efecto, la amada naci贸n italiana siempre ha podido contar con hombres y mujeres formados en vuestra asociaci贸n, dispuestos a servir desinteresadamente a la causa del bien com煤n, para la edificaci贸n de un orden justo de la sociedad y del Estado. Por consiguiente, vivid siempre a la altura de vuestro bautismo, que os ha sumergido en la muerte y la resurrecci贸n de Jes煤s, para la salvaci贸n de todos los hombres que encontr茅is y de un mundo sediento de paz y de verdad.

Sed "ciudadanos dignos del Evangelio" y "ministros de la sabidur铆a cristiana para un mundo m谩s humano": este es el tema de vuestra asamblea; y es tambi茅n el compromiso que asum铆s hoy ante la Iglesia italiana, aqu铆 representada por vosotros, por vuestros presb铆teros consiliarios, por los obispos y por su presidente.

En una Iglesia misionera, que afronta una emergencia educativa como la que existe hoy en Italia, vosotros, que la am谩is y la serv铆s, sed anunciadores incansables y educadores formados y generosos. En una Iglesia llamada a pruebas incluso muy exigentes de fidelidad y tentada de acomodarse, sed testigos intr茅pidos y profetas de radicalismo evang茅lico. En una Iglesia que se confronta diariamente con la mentalidad relativista, hedonista y consumista, ensanchad los horizontes de la racionalidad con una fe amiga de la inteligencia, tanto en el 谩mbito de una cultura popular y generalizada, como en el de una investigaci贸n m谩s elaborada y profunda. En una Iglesia que llama al hero铆smo de la santidad, responded sin temor, confiando siempre en la misericordia de Dios.

Queridos amigos de la Acci贸n cat贸lica italiana, en el camino que ten茅is delante no est谩is solos: os acompa帽an vuestros santos. Tambi茅n otras figuras han desempe帽ado papeles significativos en vuestra asociaci贸n: pienso, por ejemplo, entre otros, en Giuseppe Toniolo y en Armida Barelli. Estimulados por estos ejemplos de cristianismo vivido, hab茅is comenzado un a帽o extraordinario, un a帽o que podr铆amos calificar de santidad, durante el cual os compromet茅is a encarnar en la vida concreta las ense帽anzas del Evangelio. Os aliento en este prop贸sito. Intensificad la oraci贸n, orientad vuestra conducta seg煤n los valores eternos del Evangelio, dej谩ndoos guiar por la Virgen Mar铆a, Madre de la Iglesia. El Papa os acompa帽a con un recuerdo constante ante el Se帽or, a la vez que os imparte de coraz贸n la bendici贸n apost贸lica a vosotros, aqu铆 presentes, y a toda la asociaci贸n.

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