Mons. Jos茅 Antonio Eguren Anselmi, El Tiempo de Adviento

El Tiempo de Adviento

I. Introducci贸n

1. Un tiempo diferente

Una de las primeras preocupaciones que debemos tener al empezar el tiempo del Adviento, es lograr una clara conciencia que empieza un tiempo distinto a las semanas que lo han precedido. Por tanto subrayar el cambio de tonalidad de estos d铆as dar谩 vitalidad a las celebraciones, ayudar谩 a redescubrir matices importantes y quiz谩 un tanto olvidados de la vida cristiana e incluso podr谩 servir para alejar la rutina de unas celebraciones siempre id茅nticas, o por lo menos, muy parecidas. Para despertar la novedad del Adviento ser谩 muy importante:

  • Cuidar los detalles externos (ambientaci贸n del lugar, cantos, etc.).
  • Recalcar los diferentes enfoques de las lecturas (en estos d铆as pr谩cticamente no hay lectura continua).
  • Y subrayar los contenidos de los textos eucol贸gicos (oraciones presidenciales, prefacios).

2. Sentido del Adviento

El Adviento es fundamentalmente el tiempo de la venida del Se帽or. Eso significa la palabra latina 鈥渁dventus鈥: venida, advenimiento. Una palabra que se aplicaba especialmente a la llegada de alg煤n personaje importante, y que ahora nosotros dedicamos al Se帽or Jes煤s, el 煤nico Salvador del mundo, ayer, hoy y siempre; principio y fin de la historia.

El Santo Padre Benedicto XVI explica muy bien el sentido cristiano y la exigencia espiritual de la palabra 鈥渁dventus鈥 al decirnos: 鈥渓a palabra latina 芦adventus禄 se refiere a la venida de Cristo y pone en primer plano el movimiento de Dios hacia la humanidad, al que cada uno est谩 llamado a responder con la apertura, la espera, la b煤squeda y la adhesi贸n. Y al igual que Dios es soberanamente libre al revelarse y entregarse, porque s贸lo lo mueve el amor, tambi茅n la persona humana es libre al dar su asentimiento, aunque tenga la obligaci贸n de darlo: Dios espera una respuesta de amor. Durante estos d铆as la liturgia nos presenta como modelo perfecto de esa respuesta a la Virgen Mar铆a, a quien el pr贸ximo 8 de diciembre contemplaremos en el misterio de la Inmaculada Concepci贸n鈥 1 .

El tiempo lit煤rgico del Adviento es pues el tiempo de la espera de la acci贸n divina, la espera del gesto de Dios que viene hacia nosotros y que reclama nuestra acogida de fe y amor. Es con el Antiguo Testamento, San Juan el Bautista, San Jos茅, y Santa Mar铆a, la preparaci贸n de la venida del Se帽or Jes煤s.

Nuestra espera en el Adviento, no es la espera de los hombres y mujeres de la Antigua Alianza que no hab铆an recibido a煤n al Salvador. Nosotros ya hemos conocido su venida hace dos mil a帽os en Bel茅n. Pero la venida hist贸rica del Se帽or Jes煤s en la humildad de nuestra carne, deja en nosotros el anhelo de una venida m谩s plena. Por eso decimos que el Adviento celebra una triple venida del Se帽or:

  • En primer lugar, la hist贸rica, cuando asumi贸 nuestra carne y naci贸 de Santa Mar铆a siempre Virgen.
  • En segundo lugar, la que se realiza en nuestra existencia personal, iniciada por el Bautismo y continuada en los sacramentos, especialmente en la Eucarist铆a, donde est谩 real y sustancialmente presente. Tambi茅n el Se帽or viene a nosotros en los sucesos de cada d铆a, en los acontecimientos de la historia y manifiesta as铆 que la vida cristiana es permanente Adviento o venida suya a nuestras vidas, lo que exige nuestra acogida de fe y nuestra cooperaci贸n activa desde nuestra libertad.
  • Y en tercer lugar, la venida definitiva o escatol贸gica, al final de los tiempos, cuando el Se帽or Jes煤s instaure definitivamente el Reino de Dios.

Todo esto lo celebramos en el Adviento gradualmente: los primeros d铆as la atenci贸n se dirige hacia la venida definitiva al final de los tiempos, con la llamada a la vigilancia para estar bien dispuestos. Luego, nos centramos m谩s en la venida cotidiana, que vemos marcada por los anuncios del precursor, San Juan el Bautista, y su invitaci贸n a preparar los caminos del Se帽or. Finalmente, a partir del d铆a 17 de Diciembre, nuestra mirada se dirige de lleno a preparar la solemnidad de la Navidad, a conmemorar el nacimiento del Se帽or Jes煤s en Bel茅n, su primera venida, acompa帽ados de la presencia maternal y amorosa de Santa Mar铆a y de su cast铆simo esposo, San Jos茅. Y todo ello acompa帽ados a lo largo de todo el Adviento por los or谩culos de Isa铆as y de los dem谩s profetas, que nos hacen vivir en actitud de gozosa espera.

No hay que olvidar que 鈥渆l cristianismo es la religi贸n que ha entrado en la historia...Contemplado en su misterio divino y humano, Cristo es el fundamento y el centro de la historia, de la cual es el sentido y la meta 煤ltima. En efecto, es por medio de 脡l, Verbo e imagen del Padre, que 鈥渢odo se hizo鈥 (Jn 1,3; ver Col 1,15). Su encarnaci贸n, culminada en el misterio pascual y en el don del Esp铆ritu, es el eje del tiempo, la hora misteriosa en la cual el Reino de Dios se ha hecho cercano (ver Mc 1,15), m谩s a煤n, ha puesto sus ra铆ces, como una semilla destinada a convertirse en un gran 谩rbol (ver Mc 4,30-32), en nuestra historia鈥 2 .

Por ello el Adviento no es s贸lo la espera de un acontecimiento, es sobre todo la espera de una persona. As铆, el acontecimiento esperado es esa intervenci贸n de Dios en la historia que coincide con la venida del Hijo de Dios, de Cristo: 芦Dice el que da testimonio de todo esto: 鈥淪铆, pronto vendr茅鈥. 隆Am茅n! 隆Ven, Se帽or Jes煤s!禄 (Ap 22,20). Parece que 鈥淢arana tha鈥 (芦Ven, Se帽or禄) fue una de las oraciones m谩s frecuentes de los primeros cristianos, lo que muestra que su actitud fundamental era una actitud de espera de la vuelta definitiva de Cristo. Pero no con la actitud de evadirse del tiempo para encontrar la eternidad, sino la de esperar la venida de la eternidad en el tiempo, asumiendo el movimiento mismo de la historia, esperando su acabamiento, con la venida definitiva del Se帽or. Por ello la oraci贸n cristiana no es evasi贸n sino compromiso con la finalidad 煤ltima del mundo.

"Podr铆amos decir que el Adviento es el tiempo en el que los cristianos deben despertar en su coraz贸n la esperanza de renovar el mundo, con la ayuda de Dios. A este prop贸sito, quisiera recordar tambi茅n hoy la constituci贸n Gaudium et spes del Concilio Vaticano II sobre la Iglesia en el mundo actual: es un texto profundamente impregnado de esperanza cristiana. Me refiero, en particular, al n煤mero 39, titulado "Tierra nueva y cielo nuevo". En 茅l se lee: "La revelaci贸n nos ense帽a que Dios ha preparado una nueva morada y una nueva tierra en la que habita la justicia (cf. 2 Cor 5, 2; 2 P 3, 13). (...) No obstante, la espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino m谩s bien avivar la preocupaci贸n de cultivar esta tierra". En efecto, recogeremos los frutos de nuestro trabajo cuando Cristo entregue al Padre su reino eterno y universal. Mar铆a Sant铆sima, Virgen del Adviento, nos obtenga vivir este tiempo de gracia siendo vigilantes y laboriosos, en espera del Se帽or" 3 .

3. El Adviento: tiempo de austeridad

Para que se haga sensible el triple sentido del Adviento, (sentido escatol贸gico, de venida continua y de preparaci贸n a la Navidad), durante el Adviento la liturgia suprime algunos signos festivos, entre ellos el canto del Gloria.

Es una manera de expresar, que s贸lo cuando el Se帽or Jes煤s est茅 con nosotros al final de los tiempos e instaure definitivamente su Reino, la Iglesia podr谩 hacer su fiesta con todo esplendor. El tiempo del Adviento es por tanto un tiempo marcado por la austeridad, lo cual es muy distinto al car谩cter penitencial de la Cuaresma. Por eso aunque en el Adviento se emplean vestiduras moradas, se omite el canto del Gloria, y la ambientaci贸n es sobria, con todo se conservan algunos signos festivos, como por ejemplo el canto del Aleluya. Es oportuno indicar que el color morado que debemos usar en los ornamentos lit煤rgicos de este tiempo no debe ser el morado de la Cuaresma, sino un morado m谩s claro que simbolice austeridad pero tambi茅n expectaci贸n esperanzada y alegre, porque el Se帽or es fiel a sus promesas y no tarda en llegar.

Para una correcta celebraci贸n del Adviento habr谩 que observar bien las disposiciones lit煤rgicas propias de este tiempo y explicarlas al pueblo fiel en su verdadero sentido.

II. Las lecturas b铆blicas

1. Las lecturas de los Domingos de Adviento

Son ciertamente los domingos los que marcan con mayor fuerza el sentido de este tiempo lit煤rgico, con la distribuci贸n de sus lecturas en tres ciclos:

En el Evangelio, el primer domingo de los tres ciclos est谩 centrado en la venida definitiva del Se帽or al final de los tiempos, para realizar la plenitud de su Reino. El segundo y el tercer domingo, el protagonista es San Juan Bautista, que nos invita a preparar la venida del Se帽or Jes煤s. Y el cuarto domingo, el Evangelio nos presenta las escenas preparatorias del nacimiento del Se帽or Jes煤s: el sue帽o de San Jos茅 鈥搕ambi茅n llamado la Anunciaci贸n a San Jos茅 鈥; la Anunciaci贸n a Santa Mar铆a; y la Visitaci贸n.

En la primera lectura, leemos cada domingo textos de Isa铆as y de los dem谩s profetas, que nos anuncian el Plan Salvador de Dios y la venida de su Mes铆as. Los tres primeros domingos estas profec铆as evocan las grandes esperanzas de Israel, mientras que el cuarto domingo, en sinton铆a con el Evangelio, presentan las promesas m谩s directas del nacimiento del Hijo de Dios.

Y finalmente, est谩n los textos de la segunda lectura, tomados de San Pablo o de otras cartas apost贸licas, que nos exhortan a preparar la venida del Se帽or y a estar en vigilancia porque el Se帽or Jes煤s esta cerca y no tarda en llegar.

1. Las lecturas de las Ferias de Adviento

Las lecturas feriales de las misas de Adviento tienen un contenido espiritual muy rico y presentan unas l铆neas de fuerza muy distintas de las lecturas de los dem谩s ciclos del a帽o lit煤rgico. Lo primero que hay que subrayar es que, en la misa de las ferias, casi no se da lectura continua.

Decimos que casi no se da lectura continua, porque 茅sta s贸lo se da en dos casos:

  • Con referencia a la primera lectura: desde el lunes de la primera semana hasta el mi茅rcoles de la segunda semana.
  • Con referencia a los Evangelios: los d铆as del 17 al 24 de Diciembre.

Si las lecturas pr谩cticamente se 鈥渟eleccionan鈥, entonces hay el deber de saber los motivos de esta opci贸n de lecturas para poder vivirlas en clave propia y lit煤rgica. Esquem谩ticamente, el leccionario de la misa, en las ferias de Adviento, toma las siguientes l铆neas de fuerza:

a. Del lunes de la primera semana al mi茅rcoles de la segunda, se hace una lectura continua de unos pocos textos del profeta Isa铆as, que nos ofrecen una hermosa visi贸n de la venida escatol贸gica del Se帽or Jes煤s; los textos evang茅licos de estos d铆as sirven de comentario cristiano de los anuncios del profeta: el Se帽or Jes煤s realiz贸 lo que anunciaba Isa铆as.

b. Del jueves de la segunda semana al viernes de la tercera, es el evangelio el que ofrece la tem谩tica dominante: 茅ste presenta diversas escenas sobre el Precursor, Juan el que bautizaba junto al Jord谩n y preparaba, de este modo, al pueblo de Israel para acoger al Mes铆as. La lectura que debe subrayarse en estos d铆as es pues el Evangelio; la del Antiguo Testamento pasa a ser un simple comentario de los textos evang茅licos (precisamente a la inversa de los d铆as anteriores).

III. Normas lit煤rgicas

1. Para todo el Adviento

1.1. El uso de los cuatro Prefacios:

El tiempo de Adviento est谩 dividido en dos partes bastantes definidas. La primera, desde su inicio hasta el 16 de Diciembre, y la segunda, del 17 al 24 de Diciembre.

Hasta el d铆a 16 la perspectiva es m谩s bien escatol贸gica: los textos miran m谩s all谩 de la Navidad, hacia la 煤ltima manifestaci贸n del Se帽or Jes煤s, al final de los tiempos. Del 17 al 24 de Diciembre, en la llamada 鈥淪emana Santa de la Navidad鈥, nos centramos en la preparaci贸n pr贸xima de la celebraci贸n festiva de la Navidad.

Esta divisi贸n se nota tambi茅n en los prefacios de Adviento. El nuevo Misal Romano nos presenta 4 de ellos a usarse. Los prefacios I y III se van alternando en la primera parte del Adviento, hasta el d铆a 16 de Diciembre. Los prefacios II y IV son propios de los d铆as preparatorios de la Navidad a partir del d铆a 17 de Diciembre.

El Prefacio I , nos hace ver la diferencia entre la primera y la 煤ltima venida del Se帽or Jes煤s: la hist贸rica hace m谩s de dos mil a帽os y la escatol贸gica al final de los siglos. El Prefacio III, tambi茅n se centra en la venida 煤ltima de Cristo, en un d铆a que ser谩 terrible y glorioso a la vez. El Prefacio II , nos ayuda a prepararnos m谩s pr贸ximamente a la fiesta de la Navidad, present谩ndonos los tres personajes que m谩s intensamente vivieron la espera de la venida del Se帽or: Isa铆as, San Juan el Bautista y la Sant铆sima Virgen Mar铆a. Como el tema fundamental de estos 煤ltimos d铆as del Adviento (tambi茅n en las lecturas) es la preparaci贸n a la Navidad, as铆 el prefacio se centra en la venida hist贸rica y su 鈥渕isterio鈥, que celebraremos gozosamente en la Navidad. En el Prefacio IV, la alabanza a Dios se centra en la figura de Santa Mar铆a, la Madre del Mes铆as. El prefacio nos presenta la ant铆tesis entre Eva y Mar铆a, lo que nos ayuda a entender mejor la gracia que Dios nos hace, el rol decisivo de Santa Mar铆a en la obra de la reconciliaci贸n y c贸mo debe ser nuestra respuesta a los planes del Se帽or, inspir谩ndonos en el ejemplo que nos da nuestra Madre Sant铆sima.

Los cuatro prefacios nos hacen una especie de retrato, tanto de lo que celebramos como de las actitudes que debemos tener:

- Celebramos la venida de Cristo Jes煤s: la hist贸rica, porque naci贸 de Santa Mar铆a Virgen en Bel茅n hace m谩s de dos mil a帽os; la que suceder谩 al final de los tiempos; la que sucede diariamente 鈥渆n cada persona y en cada acontecimiento鈥.

- El Se帽or Jes煤s que vino en la humildad de nuestra carne volver谩 en poder y gloria. 脡l, que nos abri贸 el camino a la esperanza, nos llenar谩 de plenitud.

- Y as铆, la historia va caminando, en un perpetuo Adviento, hacia el final de los siglos, cuando pasar谩 la figura de este mundo y nacer谩n los cielos nuevos y la tierra nueva, que con la venida hist贸rica de Jes煤s s贸lo quedaron inaugurados e iniciados.

- Tenemos unos buenos modelos para la espera y la acogida del Se帽or Jes煤s: ante todo su Madre Santa Mar铆a; pero tambi茅n Isa铆as, profeta de la esperanza, y San Juan el Bautista, precursor que nos lo se帽ala e invita a seguirlo.

- Tambi茅n quedan apuntadas las actitudes con las que deber铆amos vivir el Adviento: la vigilante espera, la alegr铆a, la fe y el amor, velando en oraci贸n, cantando las alabanzas de Dios y evangelizando.

1.2. Otras disposiciones

Durante estos d铆as no se permiten las misas 鈥減or diversas necesidades鈥, ni las votivas, ni las cotidianas de difuntos, a no ser que lo requiera la utilidad pastoral de los fieles.

2. Para los primeros d铆as de Adviento (desde el comienzo hasta el 16 de Diciembre). Si la Misa no tiene un prefacio m谩s propio, se pueden usar los prefacios I y III de Adviento.

IV. Las ferias privilegiadas del Adviento

1. Sentido de las Ferias Mayores

La semana que precede a la Navidad tiene un sentido muy propio y distinto del resto del tiempo de Adviento. Deber铆an, pues, subrayarse todos los detalles que establecen las normas lit煤rgicas de estos d铆as. En estos d铆as, la preparaci贸n inmediata a la celebraci贸n de la Navidad deja en segundo plano 鈥 sin olvidarlo totalmente 鈥 el car谩cter escatol贸gico del Adviento.

2. Signos lit煤rgicos y ambientaci贸n de estos d铆as

El lugar de la celebraci贸n deber铆a conservar el mismo car谩cter de relativa austeridad que en las ferias precedentes (ver en este trabajo el N掳 V, 1), pero ser铆a bueno 鈥渟olemnizarlo鈥 alg煤n tanto. Aunque sea muy discreto en los adornos, podr铆a pensarse en poner m谩s luces en el altar y usar ornamentos m谩s vistosos que los habituales.

3. Las lecturas de la Misa

En la Misa no se hace ya la lectura continua del antiguo Testamento, pero s铆, en cambio del Evangelio. Las primeras lecturas son una antolog铆a de or谩culos mesi谩nicos. Las lecturas del Evangelio presentan diversas escenas de los acontecimientos inmediatos al nacimiento del Se帽or en dos series sucesivas de lecturas, primero del Evangelio de San Mateo y luego del de San Lucas.

4. Normas lit煤rgicas

Se deben usar los prefacios II y IV. Ellos nos ayudan a tener las actitudes espirituales apropiadas cercana ya la fiesta de la Navidad.

Todas las memorias de los santos son libres y s贸lo se puede hacer conmemoraci贸n de las mismas, de la siguiente manera: la misa es de feria, excepto la oraci贸n colecta, que puede ser del santo.

5. Sugerencias lit煤rgicas

Por raz贸n de la proximidad inminente de Navidad, es recomendable emplear algunos elementos que subrayen la importancia especial de estas 煤ltimas ferias de Adviento, as铆 pues sugerimos:

  • Usar ornamentos morados, mejores que los habituales.
  • Cantar diariamente el 鈥淎leluya鈥 de la misa, cuyo texto corresponde a las c茅lebres ant铆fonas de la 鈥淥h鈥 de las V铆speras.
  • Poner m谩s luces en el altar.
  • Usar cada d铆a la f贸rmula solemne de bendici贸n propia del tiempo de Adviento.
  • Impulsar las confesiones sacramentales como preparaci贸n para Navidad.

V. Recomendaciones y sugerencias para el Adviento

Sin pretender agotar todas las posibilidades celebrativas que ofrece este tiempo del a帽o lit煤rgico damos a continuaci贸n algunas recomendaciones y sugerencias. El implementarlas, en la medida de nuestras posibilidades, contribuir谩 a salvaguardar algunos valores del Adviento, amenazados hoy en d铆a por la costumbre de convertir la preparaci贸n a la Navidad en una 鈥渙peraci贸n comercial鈥, llena de propuestas vac铆as, procedentes de una cultura relativista, consumista y hedonista.

1. La ambientaci贸n de la iglesia

Este aspecto es importante para vivir el significado del tiempo de Adviento. El 鈥渃ambio de decorado鈥 ayuda a captar el cambio de ritmo de estos d铆as. El lugar de la celebraci贸n, en su conjunto deber铆a ambientarse con un aire peculiar, no de penitencia, pero s铆 de austeridad.

Por ello durante el Adviento deber铆a en lo posible suprimirse la m煤sica instrumental o por lo menos acompa帽ar la m煤sica con pocos instrumentos musicales. Asimismo deber铆an suprimirse los adornos muy festivos. Debe adem谩s haber austeridad en las flores, con arreglos florales menos vistosos que los que usualmente ponemos en el presbiterio. Tambi茅n es recomendable poner un frontal de color morado al altar. El lugar de la celebraci贸n debe quedar acogedor, pero sin elementos que manifiesten solemnidad. Sobre la ambientaci贸n de la iglesia durante las Ferias Privilegiadas del Adviento, ver lo ha mencionado en el N掳 IV, 2 y 5, de este trabajo.

As铆, llegado el tiempo de Navidad, la sobriedad y austeridad del Adviento contrastar谩 con el car谩cter festivo de este tiempo y ayudar谩 a captar el ambiente de presencia del Se帽or de la solemnidad de la Natividad. La sobriedad de la ornamentaci贸n de estos d铆as ayuda a vivir nuestra condici贸n de peregrinos, anclados a煤n en la esperanza. A quien espera, le falta siempre algo. S贸lo cuando el Se帽or est茅 de una manera visible entre su pueblo, habr谩 llegado la Iglesia a la fiesta completa, significada por los adornos m谩s festivos del tiempo de Navidad.

Finalmente un aspecto a tener presente sobre la ambientaci贸n es que el Nacimiento o Bel茅n Navide帽o reci茅n puede comenzar a mostrarse en nuestras iglesias y en los hogares despu茅s del 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepci贸n, pero sin la imagen del Ni帽o Dios. De esta manera podremos vivir mejor la primera etapa del Adviento centrada en la venida escatol贸gica del Se帽or. El que el Nacimiento aparezca reci茅n a partir de esta fecha, nos ayudar谩 a prepararnos a la gran Solemnidad de la Natividad del Se帽or Jes煤s (ver en este trabajo el N潞 V, 10).

2. Los cantos

Son un elemento clave para dar el tono a las celebraciones del Adviento. De ah铆 que hay tener cuidado en su selecci贸n. Hay que escoger y cantar los cantos propios de este tiempo y nos lo que siempre se cantan, sobre todo durante el Tiempo Ordinario.

Ellos nos ayudar谩n a comprender la espiritualidad de este tiempo del a帽o lit煤rgico. De un modo especial, esta indicaci贸n vale para el canto de entrada. No olvidemos que el canto de entrada tiene por finalidad constituir la asamblea lit煤rgica y dar el tono a la celebraci贸n.

Recordemos que durante el Adviento se suprime el Gloria, pero s铆 se canta el Aleluya. En las ferias de Adviento (hasta el 16 de Diciembre), es mejor omitir el Aleluya, para subrayar la diferencia entre la misa ferial y la del Domingo. En cambio en la semana previa a la Navidad se recomienda cantar el Aleluya en las misas feriales, para suscitar el anhelo de celebrar con gozo la Navidad.

En los domingos, el Aleluya se deber谩 cantar, nunca leerse. Este canto no es nunca conveniente que lo cante un solista, alternando con 茅l la asamblea, como si se tratara de un nuevo salmo responsorial. Es la asamblea quien debe cantar la aclamaci贸n 铆ntegra. Dado que el Adviento es un tiempo de sobriedad se recomienda usar melod铆as sencillas para el Aleluya, reservando las m谩s solemnes para el tiempo de Navidad.

3. La homil铆a

El Adviento es esperanza, vigilancia, oraci贸n confiada, alegr铆a ante el Se帽or que viene a nosotros. Es tambi茅n reconocimiento de que necesitamos la Salvaci贸n del Se帽or; de que nuestras vidas y nuestro mundo a煤n no est谩n maduros, que no est谩n conformes con el designio divino, con el Plan de Dios. El Adviento es tambi茅n llamado a la misi贸n, al trabajo por preparar los caminos del Se帽or a trav茅s del cambio del propio coraz贸n y de la acci贸n evangelizadora decidida. De esta manera cuando el Se帽or Jes煤s vuelva nos encontrar谩 cumpliendo con el mandato que nos dej贸 antes de ascender al cielo de anunciar la Buena Nueva. Por todo ello la homil铆a, deber谩 ser durante este tiempo, intensa, convencida, esperanzadora, vital, apelante, que llame al trabajo responsable por la propia santidad de vida y por el apostolado, y, muy especialmente deber谩 ser amable. La homil铆a tendr谩 que ser cuidadosamente preparada y meditada en clima de oraci贸n. Nunca se dejar谩 a la improvisaci贸n.

4. Lugar de la reserva del Sant铆simo

Debe manifestar durante estos d铆as una austeridad parecida al presbiterio y al altar. De esta manera se expresa a trav茅s de los signos externos, la relaci贸n que media entre la reserva eucar铆stica y la Misa 4 . Por lo tanto, si en la Misa se ponen pocos adornos, tampoco debe adornarse demasiado festivamente el sagrario, o el altar durante la exposici贸n del Sant铆simo.

5. El Sacramento de la Reconciliaci贸n

Gracias a su profundo sentimiento religioso nuestro pueblo creyente sabe que no se puede celebrar con coherencia el Nacimiento de Aquel 鈥渜ue salvar谩 al pueblo de sus pecados鈥 (Mt 1,21) sin un esfuerzo por morir al propio pecado viviendo en la vigilante espera del Se帽or que volver谩 al final de los tiempos.

Por ello sigue siendo una costumbre muy arraigada en nuestro pueblo acercarse al Sacramento de la Reconciliaci贸n antes de Navidad. Este es un gran valor que no debe perderse sino todo lo contrario que debe salvaguardarse y cultivarse. El Adviento se nos presenta entonces como un tiempo propicio para impulsar la pastoral de este sacramento 5 , ya que la confesi贸n sacramental 6 es la v铆a ordinaria para alcanzar el perd贸n y la remisi贸n de los pecados graves cometidos despu茅s del Bautismo 7 . Habr谩 que ofrecer horarios abundantes de confesiones.

6. La Virgen Mar铆a en el Adviento

"Durante el tiempo de Adviento, la Liturgia celebra con frecuencia y de modo ejemplar a la Virgen Mar铆a: recuerda algunas mujeres de la Antigua Alianza, que eran figura y profec铆a de su misi贸n; exalta la actitud de fe y de humildad con que Mar铆a de Nazaret se adhiri贸, total e inmediatamente, al proyecto salv铆fico de Dios; subraya su presencia en los acontecimientos de gracia que precedieron el nacimiento del Salvador.

"Tambi茅n la piedad popular dedica, en el tiempo de Adviento, una atenci贸n particular a Santa Mar铆a; lo atestiguan de manera inequ铆voca diversos ejercicios de piedad, y sobre todo las novenas de la Inmaculada y de la Navidad.

"Sin embargo, la valoraci贸n del Adviento como tiempo particularmente apto para el culto de la Madre del Se帽or no quiere decir que este tiempo se deba presentar como un mes de Mar铆a.

"La solemnidad de la Inmaculada (8 de Diciembre), profundamente sentida por los fieles, da lugar a muchas manifestaciones de piedad popular, cuya expresi贸n principal es la novena de la Inmaculada. No hay duda de que el contenido de la fiesta de la Concepci贸n pur铆sima y sin mancha de Mar铆a, en cuanto preparaci贸n fontal al nacimiento de Jes煤s, se armoniza bien con algunos temas principales del Adviento: nos remite a la larga espera mesi谩nica y recuerda profec铆as y s铆mbolos del Antiguo Testamento, empleados tambi茅n en la Liturgia del Adviento.

"Donde se celebre la Novena de la Inmaculada se deber铆an destacar los textos prof茅ticos que partiendo del vaticinio de G茅nesis 3,15 desembocan en el saludo de Gabriel a la 芦llena de gracia禄 (Lc 1,28) y en el anuncio del nacimiento del Salvador (cfr. Lc 1,31-33).

"Acompa帽ada por m煤ltiples manifestaciones populares, en el Continente Americano se celebra, al acercarse la Navidad, la fiesta de Nuestra Se帽ora de Guadalupe (12 de Diciembre), que acrecienta en buena medida la disposici贸n para recibir al Salvador: Mar铆a 芦unida 铆ntimamente al nacimiento de la Iglesia en Am茅rica, fue la Estrella radiante que ilumin贸 el anunci贸 de Cristo Salvador a los hijos de estos pueblos禄" 8 .

La exhortaci贸n Marialis Cultus, del Papa Paulo VI, tambi茅n sugiri贸 la conveniencia de subrayar el tiempo de Adviento como tiempo mariano:

"Durante el tiempo de Adviento, recordamos frecuentemente en la liturgia a la Sant铆sima Virgen.

"Aparte de la solemnidad del d铆a 8 de Diciembre -en que se celebran conjuntamente la Inmaculada Concepci贸n de Mar铆a, la preparaci贸n radical a la venida del Salvador y el feliz comienzo de la Iglesia, hermosa, sin mancha ni arruga, la tenemos presente sobre todo en los d铆as feriales desde el 17 al 24 de Diciembre, y singularmente el domingo anterior a la Navidad, en que se leen las antiguas voces prof茅ticas sobre la Virgen Mar铆a y el Mes铆as, as铆 como los relatos evang茅licos referentes al nacimiento inminente de Cristo y del precursor.

"De este modo, los fieles, que trasladan de la liturgia a la vida el esp铆ritu del Adviento, al considerar el inefable amor con que la Virgen Madre esper贸 al Hijo, se sienten animados a tomarla como modelo y a prepararse, vigilantes en la oraci贸n y jubilosos en la alabanza, para salir al encuentro del Salvador que viene.

"Queremos, adem谩s, se帽alar c贸mo la liturgia del Adviento, uniendo la espera mesi谩nica y la espera del glorioso retorno de Cristo al admirable recuerdo de la Madre, presenta un feliz equilibrio a la hora de expresar el culto. Equilibrio que puede ser tomado como norma para impedir todo aquello que tiende a separar, como sucede en algunas formas de piedad popular, el culto a la Virgen de su necesario centro de referencia, Cristo.

"Resulta as铆 que este per铆odo, como han observado los especialistas en liturgia, puede ser considerado como un tiempo particularmente apto para rendir culto a la Madre del Se帽or: orientaci贸n que confirmamos y deseamos ver acogida y seguida en todas partes" 9 .

Por todo ello, durante el Adviento es oportuno colocar en un lugar destacado de la iglesia una bonita imagen de Santa Mar铆a, que de ser posible presente su aspecto maternal y sobre todo impulsar el culto mariano. Para ello puede ayudarnos la colecci贸n de Misas de la Bienaventurada Virgen Mar铆a cuyos formularios de Adviento pueden ser usados el d铆a s谩bado.

7. El rezo del Santo Rosario

Ser谩 bueno impulsar su rezo durante el tiempo del Adviento, y sobre todo intensificarlo en la semana que va del 17 al 24 de Diciembre (Ferias Privilegiadas o Mayores). Entre las razones para ello podemos mencionar las siguientes:

  • El Rosario nos ayudar谩 a penetrar en los misterios que la liturgia celebra durante el Adviento. El Rosario, 鈥渘o s贸lo no se opone a la Liturgia, sino que le da soporte, ya que la introduce y la recuerda ayudando a vivirla con plena participaci贸n interior, recogiendo as铆 sus frutos en la vida cotidiana.鈥 10 . No olvidemos que a pesar de la centralidad que tiene la liturgia en la vida cristiana, la vida espiritual no se agota s贸lo con la participaci贸n en ella.
  • El Adviento es tiempo propicio para contemplar la obra de la reconciliaci贸n realizada por el Se帽or Jes煤s: 鈥淓l motivo m谩s importante para volver a proponer la pr谩ctica del Rosario es que constituye un medio eficaz para favorecer entre los fieles el compromiso de contemplaci贸n del rostro de Cristo鈥a sant铆sima Virgen Mar铆a es modelo insuperable de contemplaci贸n cristiana. Desde la concepci贸n hasta la resurrecci贸n y la ascensi贸n de Jes煤s al cielo, la Madre mantuvo fija en el Hijo divino la mirada de su coraz贸n inmaculado: mirada asombrada, mirada penetrante, mirada dolorida, mirada radiante. Cada cristiano y la comunidad eclesial hacen suya esta mirada mariana, llena de fe y de amor, cuando rezan el Rosario鈥 11 . De misterio en misterio somos guiados de la mano de Santa Mar铆a a comprender a Cristo as铆 como a desear y pedir su venida definitiva al final de los tiempos. Por ello si bien el Rosario es una oraci贸n mariana es sobre todo una oraci贸n cristol贸gica.
  • Si el Adviento es un tiempo mariano, una de las mejores maneras de celebrar a Santa Mar铆a a lo largo de 茅l ser谩 a trav茅s del rezo del Rosario. Rez谩ndolo, le daremos las gracias por el 鈥淪铆鈥 generoso e incondicional que en nombre de toda la creaci贸n, dio a la iniciativa reconciliadora de Dios. No olvidemos que el elemento m谩s extenso del Rosario es el 鈥淎ve Mar铆a鈥 que nos recuerda el misterio de la Encarnaci贸n. Misterio que hizo posible todos los dem谩s misterios de la vida del Se帽or. Abriendo de par en par su coraz贸n, Mar铆a, hizo posible, gracias a su gran fe, al 鈥淒ios con nosotros鈥, iniciando as铆 el camino del cumplimiento de las promesas del Se帽or, las que llegar谩n a su plenitud en la parus铆a. De otro lado la fe de Mar铆a, su obediencia transida de amor, y su cooperaci贸n activa con los planes de Dios desde su libertad pose铆da, son todo un modelo para nosotros de lo que debe ser nuestra respuesta a los planes de Dios en nuestra vida.
  • Dado que el Adviento prepara a la Navidad, fiesta de la familia cristiana y fiesta de Aquel que es nuestra paz (ver Ef 2,14), este tiempo, junto con el tiempo de Navidad, se presentan como propicios para intensificar su rezo en familia y por la intenci贸n de la paz, as铆 como para desarrollar campa帽as para entregar el instrumento del Rosario a quien no tiene uno y ense帽ar a rezarlo a quien no lo conoce.

8. Presentaci贸n de Isa铆as, San Juan Bautista y San Jos茅

El Adviento se presenta tambi茅n como un tiempo propicio para una catequesis sobre estas tres grandes figuras religiosas.

Isa铆as, el profeta que experiment贸 la presencia abrasadora de Dios en su vida, y que lo ve铆a intervenir constantemente en la historia. Pero para Isa铆as, estas intervenciones constantes de Dios en la historia, eran como un preanuncio de una intervenci贸n m谩s poderosa, que se dar铆a con la llegada del Mes铆as (ver Is 7,14; 11,1-2). Pero incluso para Isa铆as la llegada del Mes铆as ser铆a a su vez preanuncio del d铆a de Yahv茅, d铆a definitivo y terrible, pues en 茅l ser铆an juzgados los hombres con una justicia insobornable. Isa铆as nos habla de experiencia de Dios, de apertura a la esperanza y de anuncio ardiente de los planes salvadores del Se帽or. San Juan el Bautista, esel hombre que exulta de gozo por la presencia salvadora de Dios ya desde el seno materno (ver Lc 1,41). Por ello, el Bautista ser谩 siempre el ejemplo m谩s hermoso de la alegr铆a que experimenta el coraz贸n humano cuando encuentra al Se帽or.

Pero 茅l es tambi茅n el precursor que prepara eficazmente los caminos del Se帽or. Consciente que su misi贸n es dar 鈥渢estimonio de la luz, para que todos creyeran por 茅l鈥 (Jn 1,7), el Bautista se acerca a los hombres apartados de las cosas de Dios para suscitar en ellos nuevas inquietudes y cambiar sus ideales. Sacude a las personas de su indiferencia religiosa, los despierta al amor de Dios, forma la conciencia moral, mueva a las personas a la conversi贸n y a la justicia (ver Lc 3,11-14). Consciente que su misi贸n consiste tan s贸lo en preparar el camino al Se帽or, cuando 脡ste llega, 茅l desaparece para dejar a los dem谩s con 脡l. San Juan el Bautista se nos presenta como modelo de humildad y de sencillez apost贸lica, de no vivir aferrados a los frutos de nuestra acci贸n evangelizadora, conscientes que nosotros no nos predicamos a nosotros mismos sino al Se帽or Jes煤s: 鈥淓s preciso que el crezca y que yo disminuya鈥 (Jn 3,30). Su humildad heroica lo lleva a ser una flecha que indica a los dem谩s el camino que lleva al Se帽or Jes煤s. Su figura nos muestra la necesidad del desierto (ver Lc 1,80) para descubrir la aut茅ntica alegr铆a, y la exigencia de ser testigos de esa alegr铆a en el mundo de hoy en el que las personas est谩n enfrascadas en la b煤squeda de goces pasajeros.

San Jos茅, casto esposa de la Virgen Mar铆a, cuya funci贸n la explica de manera clara y hermosa el Santo Padre Benedicto XVI con las siguientes palabras: 鈥淓s modelo del hombre "justo" (Mt 1, 19), que en perfecta sinton铆a con su esposa acoge al Hijo de Dios hecho hombre y vela por su crecimiento humano. Por eso, en los d铆as que preceden a la Navidad, es muy oportuno entablar una especie de coloquio espiritual con san Jos茅, para que 茅l nos ayude a vivir en plenitud este gran misterio de la fe.

"El amado Papa Juan Pablo II, que era muy devoto de San Jos茅, nos ha dejado una admirable meditaci贸n dedicada a 茅l en la exhortaci贸n apost贸lica Redemptoris Custos, "Custodio del Redentor". Entre los muchos aspectos que pone de relieve, pondera en especial el silencio de San Jos茅. Su silencio estaba impregnado de contemplaci贸n del misterio de Dios, con una actitud de total disponibilidad a la voluntad divina. En otras palabras, el silencio de San Jos茅 no manifiesta un vac铆o interior, sino, al contrario, la plenitud de fe que lleva en su coraz贸n y que gu铆a todos sus pensamientos y todos sus actos. Un silencio gracias al cual San Jos茅, al un铆sono con Mar铆a, guarda la palabra de Dios, conocida a trav茅s de las Sagradas Escrituras, confront谩ndola continuamente con los acontecimientos de la vida de Jes煤s; un silencio entretejido de oraci贸n constante, oraci贸n de bendici贸n del Se帽or, de adoraci贸n de su sant铆sima voluntad y de confianza sin reservas en su providencia.

"No se exagera si se piensa que, precisamente de su "padre" Jos茅, Jes煤s aprendi贸, en el plano humano, la fuerte interioridad que es presupuesto de la aut茅ntica justicia, la "justicia superior", que 茅l un d铆a ense帽ar谩 a sus disc铆pulos (cf. Mt 5, 20). Dej茅monos "contagiar" por el silencio de san Jos茅. Nos es muy necesario, en un mundo a menudo demasiado ruidoso, que no favorece el recogimiento y la escucha de la voz de Dios. En este tiempo de preparaci贸n para la Navidad cultivemos el recogimiento interior, para acoger y tener siempre a Jes煤s en nuestra vida". 12

9. La Corona de Adviento

Es uno de los signos m谩s expresivos del Adviento. Tambi茅n se la conoce como 鈥淐orona de luces de Adviento鈥. Ella expresa la alegr铆a propia de este tiempo de espera. Est谩 confeccionada con ramas verdes, preferentemente de cipr茅s, pero sin flores (por raz贸n de la austeridad del Adviento), aunque en ella se pueden colocar algunos adornos. En la Corona se colocan cuatro cirios que pueden ser de colores vistosos. Los cirios han de ser nuevos, nunca usados. Cada uno de estos cirios puede ornamentarse con un lazo morado (el tercero con un lazo rosado).

脡stos se encienden sucesivamente, cada domingo en la Misa despu茅s del saludo lit煤rgico del celebrante y antes del acto penitencial, mientras se entona un canto apropiado. Cada domingo los cirios pueden ser encendidos por diferentes tipos de personas, por ejemplo el primer domingo un ni帽o, el segundo un joven, el tercer domingo un matrimonio, y el cuarto domingo un consagrado o consagrada.

El encender, semana tras semana, los cirios de la Corona manifiesta la ascensi贸n gradual hacia la plenitud de la luz de la Navidad. El color verde de la Corona significa la vida y la esperanza. La Corona de Adviento, es pues, un s铆mbolo de que la luz y la vida (s铆mbolos del Se帽or Jes煤s) triunfar谩n sobre las tinieblas y la muerte. Tiene tradicionalmente forma de corona porque el que viene a nosotros es nuestro Rey, el Se帽or de la historia, el alfa y el omega, el principio y el fin.

Si la disposici贸n de la iglesia hace dif铆cil una colocaci贸n de la Corona que resulte est茅tica, los cuatros cirios podr铆an ser colocados de otra manera que resulte bella y festiva, por ejemplo, a la manera de un centro de mesa o sobre un tronco cubierto de ramas verdes. Nunca se deber谩 colocar la Corona sobre el altar o delante de 茅l tap谩ndolo. El lugar m谩s aconsejable para ubicarla es al costado del amb贸n de la Palabra.

Una vez concluido el Adviento, las ramas verdes de la Corona, pueden ponerse en el nacimiento debajo de la imagen del Ni帽o Dios para simbolizar que nuestra espera ha dado su fruto y que el Se帽or cumple siempre con sus promesas. De ah铆 que la esperanza puesta en 脡l no defrauda. El 鈥淏endicional鈥 incluye un rito para bendecirla dentro de la Misa y en familia (ver pp. 553-556).

Habr铆a que sugerir, la importancia de que en los hogares se note tambi茅n el tiempo de Adviento. Colocar la Corona de Adviento en casa y encender las sucesivas velas mientras se reza una oraci贸n y/o se canta un canto es una pr谩ctica encomiable. Tambi茅n podemos sugerir la bendici贸n de la mesa familiar de los domingos con alguna liturgia familiar especialmente preparada para la ocasi贸n. Ser铆a muy conveniente para este fin, imprimir subsidios para los miembros de nuestras comunidades.

10. El Bel茅n Navide帽o

Sobre la oportunidad de apartir cu谩ndo ponerlo en nuestros hogares e iglesias, el Papa Benedicto XVI nos dice: "En muchas familias, siguiendo una hermosa y consolidada tradici贸n, inmediatamente despu茅s de la fiesta de la Inmaculada se comienza a montar el bel茅n, para revivir juntamente con Mar铆a los d铆as llenos de conmoci贸n que precedieron al nacimiento de Jes煤s. Construir el bel茅n en casa puede ser un modo sencillo, pero eficaz, de presentar la fe para transmitirla a los hijos. El bel茅n nos ayuda a contemplar el misterio del amor de Dios, que se revel贸 en la pobreza y en la sencillez de la cueva de Bel茅n. San Francisco de As铆s qued贸 tan prendado del misterio de la Encarnaci贸n, que quiso reproducirlo en Greccio con un bel茅n viviente; de este modo inici贸 una larga tradici贸n popular que a煤n hoy conserva su valor para la evangelizaci贸n.

"En efecto, el bel茅n puede ayudarnos a comprender el secreto de la verdadera Navidad, porque habla de la humildad y de la bondad misericordiosa de Cristo, el cual "siendo rico, se hizo pobre" (2 Co 8, 9) por nosotros. Su pobreza enriquece a quien la abraza y la Navidad trae alegr铆a y paz a los que, como los pastores de Bel茅n, acogen las palabras del 谩ngel: "Esto os servir谩 de se帽al: encontrar茅is un ni帽o envuelto en pa帽ales y acostado en un pesebre" (Lc 2, 12). Esta sigue siendo la se帽al, tambi茅n para nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI. No hay otra Navidad". 13

11. La Novena de Navidad

Forma parte de nuestra de nuestra tradici贸n espiritual el rezo de novenas. Por ello ser铆a altamente recomendable rezar del 16 al 24 de Diciembre la 鈥淣ovena de Navidad鈥. Anexo a este documento hacemos llegar una propuesta de Novena. Ella busca ser plenamente lit煤rgica as铆 como atenta a las exigencias de la piedad popular.

12. Escuelas de Oraci贸n

Nuestras comunidades 鈥渢ienen que llegar a ser aut茅nticas escuelas de oraci贸n, donde el encuentro con Cristo no se exprese solamente en petici贸n de ayuda, sino tambi茅n en acci贸n de gracias, alabanza, adoraci贸n, contemplaci贸n, escucha y viveza de afecto hasta el arrebato del coraz贸n. Una oraci贸n intensa, pues, que sin embargo no aparta del compromiso en la historia: abriendo el coraz贸n al amor de Dios, lo abre tambi茅n al amor de los hermanos, y nos hace capaces de construir la historia seg煤n el designio de Dios...Cu谩nto ayudar铆a que no s贸lo en las comunidades religiosas, sino tambi茅n en las parroquiales, nos esforz谩ramos m谩s para que todo el ambiente espiritual estuviera marcado por la oraci贸n鈥 14 .

Como una forma de crear clima de oraci贸n durante el Adviento y ense帽ar a nuestros fieles a mejorar su vida de oraci贸n podr铆a ser oportuno introducir en este tiempo el rezo de Laudes o V铆speras, en la forma que resulte m谩s adecuada: los domingos o en los d铆as laborables, como una celebraci贸n independiente o unidos a la Misa.

Asimismo puede ser una buena iniciativa invitar a nuestros fieles a formar alg煤n grupo de oraci贸n que se re煤na establemente bajo nuestra gu铆a, una vez por semana durante media hora. La oraci贸n puede consistir en alg煤n salmo o alguna lectura b铆blica, espacios de silencio, y alg煤n canto si se puede.

Otra posibilidad ser铆a organizar un retiro una tarde o una ma帽ana para reflexionar sobre la espiritualidad del Adviento y nuestra vida cristiana.

Finalmente la espera del nacimiento del Salvador nos hace sensibles al valor de la vida humana que debe ser respetada y protegida desde su concepci贸n hasta su fin natural. Por ello puede ser oportuno organizar alguna jornada de oraci贸n por la vida y por la familia.

13. Apostar por la Caridad

Tiempo marcado por la austeridad y la sobriedad, el Adviento se nos presenta como un tiempo apropiado para 鈥渁postar por la caridad鈥, que 鈥減ara la Iglesia鈥o es una especie de actividad asistencial social鈥ino que pertenece a su naturaleza y es manifestaci贸n de irrenunciable de su propia esencia鈥a Iglesia es la familia de Dios en el mundo. En esta familia no debe haber nadie que sufra por falta de lo necesario. Pero al mismo tiempo, la caritas 鈥 agap茅 supera los confines de la Iglesia鈥 15 .

Ser谩 oportuno discernir, conforme a la realidad de nuestras comunidades, qu茅 campa帽as a favor de los pobres podemos organizar durante el Adviento y en vistas a la Navidad.

No olvidemos que a las formas de pobreza por todos conocidas (hambre, analfabetismo, falta de asistencia m茅dica, falta de techo, etc.) hoy se a帽aden nuevas formas de pobreza que "afectan a menudo ambientes y grupos no carentes de recursos econ贸micos, pero expuestos a la desesperaci贸n del sin sentido, a la insidia de la droga, el abandono en la edad avanzada o en la enfermedad, a la marginaci贸n o a la discriminaci贸n social...Se trata de continuar una tradici贸n de caridad que ya ha tenido much铆simas manifestaciones en los dos milenios pasados, pero que hoy quiz谩 requiere mayor creatividad. Es la hora de una nueva "imaginaci贸n de la caridad" que promueva no tanto y no s贸lo la eficacia de las ayudas prestadas, sino la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre, para que el gesto de ayuda sea sentido no como limosna humillante, sino como un compartir fraterno" 16 .


1

S.S. Benedicto XVI, 脕ngelus, 4-XII-05.

2

S.S. Juan Pablo II, Carta apost贸lica 鈥淣ovo millennio ineunte鈥, N掳 5.

3

S.S. Benedicto XVI, 脕ngelus, 27-XI-05.

4

Ver Instrucci贸n, Eucharisticum mysterium, N掳 60.

5

Ver S.S. Juan Pablo II, Carta apost贸lica, 鈥淣ovo Millennio Ineunte, N掳 37.

6

Ver S.S. Juan Pablo II, Carta apost贸lica en forma de Motu Proprio, 鈥淢isericordia Dei鈥, 7-4-02.

7

Ver C贸digo de Derecho Can贸nico, can. 959.

8

Congregaci贸n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, 鈥淒irectorio Sobre la Piedad Popular y la Liturgia, N掳 101-102.

9

S.S. Paulo VI, Exhortaci贸n apost贸lica, Marialis Cultus, N掳 3-4.

10

S.S. Juan Pablo II, Carta apost贸lica 鈥淩osarium Virginis Mariae鈥, N掳 4.

11

S.S. Juan Pablo II, 脕ngelus, 27-X-02.

12

S.S. Benedicto XVI, 脕ngelus, 18-XII-06.

13

S.S. Benedicto XVI, 脕ngelus, 11-XII-05.

14

S.S. Juan Pablo II, Carta apost贸lica, 鈥淣ovo Millennio Ineunte鈥, N掳 33.

15

S.S. Benedicto XVI, Carta enc铆clica 鈥淒ios es Amor鈥, N潞 25.

16

S.S. Juan Pablo II, Carta apost贸lica, 鈥淣ovo Millennio Ineunte, N掳 50.

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