La doctrina eucarÃstica la expone Monseñor LarraÃn en sus numerosos escritos litúrgicos, pero hay dimensiones importantes de ella, que expresa en los Congresos EucarÃsticos.
De modo semejante, hay dimensiones del misterio de MarÃa y de su relación a la Iglesia, que manifiesta en los Congresos, por sus particulares caracterÃsticas.
La visión más completa del pensamiento del Obispo acerca de la Virgen la encontraremos sobre todo en las numerosas pastorales que escribió con ocasión del "Mes de MarÃa" y que aparecerán en el 2º volumen.
Amados hijos:
Como un acto de adhesión al VIII Congreso EucarÃstico Nacional destinado a conmemorar el Cuarto Centenario de la Primera Misa celebrada en Chile, hemos decidido convocar a un Congreso EucarÃstico interparroquial que celebrarán en Licantén el próximo 12 de octubre, las parroquias de Curepto, Iloca, Vichuquén, Hualañé y Licantén 184 .
El objeto de los Congresos EucarÃsticos es en primer lugar tributar un homenaje solemne a Cristo nuestro Señor, presente en el Sacramento del Altar.
En segundo lugar se proponen avivar la fe y el amor en los corazones hacia la divina persona de Jesús, mediante un acrecentamiento de la vida eucarÃstica.
Tienen además por fin el procurar un mayor acercamiento de los fieles a la Sagrada EucaristÃa, especialmente por la devota y puntual asistencia a la Santa Misa y la frecuente recepción de la Sagrada Comunión.
No puede haber, amados hijos, vida cristiana sin sacramentos y sobre todo sin frecuente contacto con la EucaristÃa.
El Sacramento de la EucaristÃa no sólo nos da la gracia divina, sino a Jesús autor de esa gracia. En este sacramento Cristo se queda como compañero nuestro en el Sagrario, se inmola como vÃctima en la Santa Misa y se da como alimento en la Comunión. Por medio de la EucaristÃa se nos aplican en la Santa Misa los preciosos frutos de la redención y se nos alimenta en la Sagrada Comunión con el Cuerpo y Sangre de Jesús. No acabaremos nunca de agradecer a Dios el infinito tesoro de gracias que en la EucaristÃa nos ha dejado.
Queremos, amados hijos, que este Congreso EucarÃstico interparroquial signifique una profunda renovación de vida cristiana en esas hermosas tierras del Mataquito y por eso os pedimos desde ahora vuestra entusiasta colaboración para el éxito de este Congreso.
Invocando la protección del Divino Corazón de Jesús, de su bendita Madre, bajo la advocación del Carmelo y del glorioso Arcángel San Miguel, venimos en convocar al Congreso EucarÃstico interparroquial de Licantén y disponemos para su mejor resultado lo siguiente:
1. Los dÃas 8, 9, l0, 11 y 12 de octubre tendrá lugar en Licantén el Congreso EucarÃstico interparroquial como adhesión al VIII Congreso EucarÃstico Nacional y en el cual participarán las Parroquias de Curepto, Iloca, V¡chuquén, Hualañé y Licantén.
2. La semana anterior al Congreso y como una preparación a él se celebrarán misiones en los puntos que la Comisión organizadora designe.
3. La Comisión organizadora, presidida por el Sr. Cura Párroco de Licantén, formará en el presente mes las sub-comisiones para la mejor distribución de las actividades.
4. A partir del presente mes se organizarán mensualmente en las Parroquias antedichas los dÃas eucarÃsticos y diversos actos que los Párrocos señalen, destinados a preparar su devota celebración. Especialmente recomendamos que desde ahora vaya formando el "Tesoro espiritual†de comuniones y buenas obras por el éxito del Congreso.
5. La Acción Católica queda especialmente encargada de cooperar a los Sres. Párrocos en todas estas festividades.
Junto a la cruz de este Congreso, donde se condensan los grandes amores del cristiano y del chileno, la Patria se ha puesto en oración.
Es el dÃa que este Congreso EucarÃstico dedica a recordar las glorias nacionales, a levantar el cántico donde el alma del creyente se transfigura en plegaria y en que para expresar nuestro amor hacia la Patria no encontramos otro medio más alto que asociado al nombre mil veces bendito de la Madre de Dios. Es el dÃa en que las auras primaverales acarician con más tibio beso el pabellón querido, en que los ojos se elevan con inmensa esperanza a aquélla que con razón aclamamos como Reina de Chile, en que sentimos con más fuerza la arrobadora belleza del suelo en que nacimos y en que humildemente reconocemos que debemos a Dios dicha tan pura. Es el dÃa de la historia vieja que revive, del presente incierto que estimula, del futuro grande que presentimos glorioso, y en este conjunto donde el cauce histórico de la Nación se encierra, vemos el destino providencial de la Patria y contemplamos sobre la trama laboriosa de sus dÃas por especial designio del Señor, la mano plena de amor de Dios que la conduce. La Patria chilena se encuentra bajo el signo de la cruz.
Duermen los bosques milenarios de quillayes y canelos esperando la redención que se aproxima. Entre sus ramas cuelga el copihue sus lágrimas de sangre y en sus espesuras el indio templa para su lucha sus armas primitivas.
Luz de fe rompe la noche del paganismo y en ella somos incorporados a la cultura occidental. Ha llegado España trayendo el habla sonora de Castilla y el don inapreciable de la Fe; y sobre el arzón de la montura del Conquistador extremeño viene la imagen de MarÃa, la Virgen del Socorro. La bendita entre todas las mujeres, la que trae a esta tierra el fruto mil veces bendito de su vientre: Jesús. La conquista por la sola fuerza de las armas nunca puede ser duradera, se necesita la fusión de los espÃritus, la amalgama de los corazones, el lazo superior que una las razas y los pueblos en un destino común. Y el indio indómito y el español bravÃo realizan bajo la sonrisa maternal de la Reina de los cielos la indestructible unión. Surgen las ciudades y los pueblos bajo la advocación cristiana, florece en las almas el amor a la pureza y al que predica, se suavizan ante la Iglesia la dureza de los caracteres y se hermanan ambas razas unidas en el amor de MarÃa y Jesús, y el pueblo chileno aparece en la historia llevando junto con la sangre de Caupolicán y del Cid, gravada a fuego en el corazón, el amor a Cristo y a su Madre bendita.
Desde el nacer la Patria chilena se encuentra bajo el signo de la cruz.
Han llegado los dÃas de la Colonia, donde se moldea la fisonomÃa de la Nación y se precisa el destino histórico que le corresponde cumplir.
Son los siglos lentos pero fecundos, como surco abierto en los cuales se delinea el auténtico espÃritu nacional. Mientras el arado rompe la tierra pacificada, se robustece en el espÃritu cristiano la familia, célula primera de la Nación; se desgranan en el hogar las cuentas del Rosario y se estrechan junto a la Virgen los lazos familiares, base de la unidad de la Patria. Ahà beben las doncellas el pudor, los jóvenes la sana valentÃa, los padres su dulce firmeza y las madres su abnegación sin medida.
Ahà la mujer sabe de la belleza de la virtud y el hombre de la fuerza del deber hasta el sacrificio; ahà forja la raza chilena sus grandes cualidades y se gestan ahà sus glorias futuras.
La Patria chilena se encuentra bajo el signo de la Cruz.
Consciente de su destino histórico los fundadores de la Patria invocan el nombre de Dios al colocar sus cimientos y ponen en manos de MarÃa del Carmelo la nacionalidad que nace. Quieren justicia y libertad para el estado que crean y fijan sus bases en el respeto de la ley divina que todo lo ordena con justicia y rectitud.
Quieren unidad verdadera entre sus miembros y la buscan en el regazo amplio de la Iglesia que a todos cobija por igual.
Anhelan establecer en este suelo la verdadera democracia de un pueblo firme en sus derechos y abnegado en sus deberes y los derechos de Dios. Y como expresan en ese anhelo, Chile sentirá en su cuna el gesto de sus Próceres Magnos, que allà en Mendoza, de rodillas, juraron ante la Virgen del Carmen consagrarle esa tierra que con heroÃsmo van a conquistar.
Con ese signo de MarÃa en su frente, la Patria naciente avanza segura hacia el porvenir.
Los años grandes de la República se inician, la majestad de la ley impera, el progreso material se desarrolla, el patrimonio de la cultura se acrecienta, el anhelo ardiente de servir anima las voluntades y un hondo sentido cristiano de la vida labra como suprema energÃa espiritual la grandeza de la Patria y, presidiendo este destino histórico, fuerza de elevación y de unidad, la devoción a MarÃa.
En el pobre rancho de nuestros campos, la Carmelita bendecirá desde un marco de hojalata la vida familiar.
Ella está en el hogar mediano y en la gran casa de la ciudad. Ella teje con hilos de misericordia la unidad de un pueblo que sabe que sólo será grande cuando sea unido y que sólo será unido al amparo de Cristo, funde en un solo sentimiento los dos grandes afectos de la Patria y de Dios.
El mismo signo de la cruz, que teje el poema de la vida ciudadana da el sentido heroico a nuestra historia. Es un ideal de Dios y Patria y un clamor a MarÃa entre los labios el que anima a los soldados de la Independencia, que los conforta en las horas amargas de Cancha Rayada y de Rancagua 186 y los alienta en las gloriosas de Chacabuco y Maipo 187 .
Bajo el signo de MarÃa, O'Higgins, nuestro héroe máximo, pone los fundamentos del Santuario Nacional a la Virgen del Carmelo. Ese amor a MarÃa alienta en el pecho de Freire 188 y Las Heras 189 y la habla que en Maipo parte el corazón de Bueras 190 , destroza justamente su escapulario del Carmen. Cuando la tarde de Yungay 191 trae a Bulnes 192 la victoria, el gran soldado abriendo su pecho y mostrando la imagen de MarÃa dirá que el triunfo lo debe a su "Señora del Carmen", la suerte de las armas chilenas. Lagos 193 pedirá por medio de MarÃa protección a Dios en el campo de la alianza y Miraflores y Chorrillos 194 escuchan la ferviente plegaria de Baquedano 195 . Y llega el 21 de mayo 196 . Sobre la cubierta del Huáscar, desposada con la gloria está el cadáver de Prat 197 y con él, como sÃmbolo del heroÃsmo chileno, las dos enseñas que Grau 198 recoge reverente: la espada del patriota y el escapulario del Carmen del creyente.
La Patria chilena se encuentra bajo el signo de la cruz.
Y en este signo que presidió el nacer de Chile, que lo acompañó en sus años creadores y formó el alma de sus héroes sigue alentando también nuestro presente.
Con este espÃritu de amplio sentido patriótico nos congregamos para elevar al cielo por intercesión de MarÃa nuestro clamor. Porque nos sentimos depositarios de un pasado y responsables de un futuro, porque ese ayer y este mañana nos dicen que Chile para ser grande ha de ser fiel a su vocación de hijo predilecto de Cristo y de MarÃa, hemos dedicado un dÃa especial del Congreso a rogar por la Patria amada y nuestra plegaria es ante todo gratitud. Porque entre el mar inmenso y la montaña gigante quiso Dios engarzar como preciosa esmeralda nuestro suelo.
Porque nos hizo descender de la España noble, cristiana y del Arauco fuerte e invencible.
Por las generaciones pretéritas que en oscuro trabajo y sacrificio labraron la grandeza de esta tierra. Por la abnegación de las madres y la pureza de las doncellas, por el candor de los niños y los nobles impulsos de la juventud. Porque nos ha hecho un pueblo tranquilo en su fuerza y elevado en sus ideales. Porque buscamos la paz en la justicia y el orden en la libertad, elevamos hoy nuestras plegarias y decimos: Porque pusiste como estrella en el cielo de la Patria a tu Madre bendita, te damos gracias Señor; te damos gracia porque ella vela amorosa nuestros destinos ciudadanos y bajo su manto se forma la unidad nacional.
Por el orgullo santo de sentimos hijos de Chile e hijos de la Iglesia te damos gracias una y mil veces Señor y junto con la gratitud brota la súplica.
Por nuestras autoridades que rigen los destinos de la Nación. Todo poder viene de Ti.
Ellos son los representantes de la soberanÃa y han de ser los ejecutores de tu voluntad. BendÃcelos ¡Oh Dios! por medio de MarÃa y haz que sus manos siempre dirijan la sociedad hacia el bien. Por los pobres y humildes, por los que sufren y penan, dales oh Madre de dolores, la lección de tu fortaleza junto a la cruz. Por los niños inocentes, la lección de tu fortaleza junto a la cruz. Por los niños inocentes, tú que eres madre como ninguna, que no caminen ciegos en la vida al descender a tu hijo y a ti. Bendice Virgen del Carmelo, la tierra chilena y haz que se realice en ella el verso de nuestro himno nacional: "Con sus alas nos cubra la paz".
Nuestra Patria bebió en el Evangelio su grande ideal: la libertad en una sana democracia. Ese ideal lo alcanzamos en la verdad que libera y en la justicia social que pacifica. Por el advenimiento de esa justicia plena de amor que La Iglesia ardorosamente propone por sus grandes PontÃfices modernos, te clamaremos en esta hora a Ti, que fuiste la aurora que anunciaste el advenimiento del sol de justicia. En la terrible disgregación mundial de la hora presente sólo este concepto de justicia cristiana puede traer a los hombres la anhelada paz. Danos, Madre, bajo tu manto la unidad que la Patria necesita. Lo temporal divide y lo divino une. En este terreno común de la verdad y del amor, tus hijos venidos de todos los campos y sectores, gustarán la dulce sensación de sentirse hermanos. Tus fuerzas armadas, Madre querida, te rinden el homenaje viril de su fe.
Te pedimos por ellas, como son el más puro timbre de orgullo de nuestra tierra chilena. Consérvalos serenos en la paz, heroicos en la guerra, firmes en el deber y guardianes celosos de la dignidad y del progreso nacional.
En sus manos se encuentra seguro el honor de la Bandera y en sus corazones se hermana el amor a la Patria con el de su Reino del Carmelo.
Te consagramos en forma especial nuestra juventud. Tiene la inquietud de los grandes ideales y sabe con la pupila abierta mirar al porvenir. Dales la fuerza que necesitan para cumplir debidamente su misión en la hora histórica que se avecina.
Junto a la imagen bendita de la Madre y frente a la Cruz monumental de nuestro Congreso, la Patria se ha puesto en oración.
Y de esta plegaria colectiva que atraviesa el espacio con eco de siglos y clamor de multitud, percibirá el Señor el olor de suavidad y una vez más se cumplirá entre nosotros la invocación que frente a esta imagen hemos tantas veces proferido: Virgen del Carmen, Reina de Chile, salva a tu pueblo que clama a ti.
Al clero y fieles de la Diócesis:
Amados hijos en el Señor:
En la Pastoral Colectiva que el Episcopado Nacional dirigÃa el mes pasado a los fieles con motivo de las Conferencias Episcopales anuales, se exponÃan la lección y frutos que ofrecÃa el último Congreso EucarÃstico Nacional y terminaba diciendo:
"A fin que estos frutos sean perdurables queremos colocados en manos de nuestra dulcÃsima Madre MarÃa, convocando a un Congreso Mariano Nacional que se celebrará el presente año en todas las Parroquias, según las indicaciones que oportunamente cada Prelado dará para sus respectivas jurisdicciones".
Deseamos, añadÃa el citado documento, hacer en esta forma, que las gracias concedidas a nuestra Patria el pasado año se mantengan, y que por medio de MarÃa, venga entre nosotros el reinado de Jesús.
Múltiples razones nos hacen ver la conveniencia de este Congreso Mariano:
En primer término, el lugar que ocupa la SantÃsima Virgen en nuestra vida cristiana. Ella es la Madre de Dios y la Madre de los hombres. Escogida de toda eternidad para tan sublime misión, Dios la colmó de la plenitud de sus dones, la preservó de la mancha original haciéndola inmaculada en su concepción, dióle todos los atributos de la perfección en el más alto grado que una criatura puede recibidos, hÃzola mediadora de gracia entre Cristo y nosotros y constituyó la Madre de los hombres y reina de todo lo creado.
El verdadero cristiano no puede separar en su amor y en su piedad al Hijo de la Madre, y si bien a Cristo nuestro Señor le debemos adoración como a Dios, a MarÃa en cambio, la corresponde la veneración en su forma más alta y eminente.
La devoción a MarÃa es con razón considerada, como la expresión más sincera de un verdadero amor a Jesucristo.
En segundo lugar, MarÃa es para nosotros, sus hijos, espejo de virtudes y fuente de todas las gracias que se alcanzan por su intercesión. Quiso el Señor, dice san Bernardo, dárnoslo todo por medio de MarÃa, "Nunca, añade el mismo Santo, se ha oÃdo decir que fuere abandonado el que ha implorado su socorro y demandado su auxilio".
Las gracias espirituales y temporales que necesitamos para poder vivir nuestra vida cristiana y para nuestras necesidades materiales, al ser presentadas por MarÃa al trono de Dios, tienen la seguridad de ser siempre acogidas. Con razón se la ha llamado "la omnipotencia suplicante", porque todo lo alcanza con sus ruegos.
Por último, necesitamos poner en manos de MarÃa los difÃciles problemas de la Patria. Ella que como Madre cariñosa ha velado por los destinos de Nuestro Chile, ha de seguir dispensándonos su protección si filialmente acudimos a su amparo.
Venimos pues, amados hijos, en convocar a un Congreso Mariano que tendrá lugar en todas las Parroquias de la Diócesis los dÃas 5, 6 y 7 de diciembre para finalizar solemnemente el 8 de diciembre fiesta de la Inmaculada Concepción de MarÃa.
Con este fin disponemos lo siguiente:
1. Dese el mayor esplendor posible al rezo del Mes de MarÃa iniciándose el ocho de noviembre con alguna solemnidad. Durante el mes, háganse predicaciones diarias sobre los principales deberes del cristiano insistiendo en los siguientes puntos:a) Asistencia a la Misa del Domingo y dÃas festivos, uso del "Oremus"; b) Explicación de la Sta. Misa (a la cual puede dedicarse varias predicaciones).c) El matrimonio cristiano: su santidad-indisolubilidad;
d) La educación cristiana de los hijos (enseñanza de Catecismo-escuela- preparación para la Primera Comunión);
e) Errores protestantes y su refutación.
2. DedÃquense varias predicaciones a explicar los fundamentos de la devoción a MarÃa, su maternidad divina y humana, su mediación, etc. como también promover la devoción en su honor especialmente el rezo del Santo Rosario.
3. Por medio de la Acción Católica y demás asociaciones parroquiales hágase la campaña del rezo del Santo Rosario en familia comprometiendo a cada familia a su fiel observancia.
4. Los dÃas 5, 6 y 7 ténganse especiales solemnidades en honor de la SantÃsima Virgen, y comunÃquense a esta Curia el resultado espiritual de estos actos.
Amados hijos:
Un designio redentor preside la historia de la humanidad.
La esperanza de ese Redentor prometido llena las páginas del Antiguo Testamento. Las enseñanzas y gracias del Redentor aparecido colman las del Nuevo.
Pero, junto a la promesa del Redentor, se une la de la Mujer bendita encargada de traerlo a la tierra.
Dios señala la perpetua enemistad entre esa mujer y la serpiente, entre su linaje y el suyo. Los profetas la muestran como la aurora que anunciará la llegada del sol de justicia. Las generaciones de los justos aguardan a "la Virgen que concebirá y dará un hijo cuyo nombre será Enmanuel, o sea, Dios con nosotros" 200 . Y tan honda como la esperanza del Salvador, crece en las almas la esperanza por la Mujer escogida para dar a la humanidad el Dios hecho hombre.
Y cuando la plenitud de los tiempos hubo llegado, la promesa del Señor se cumple. "Dios que ha amado tanto al mundo le da a su hijo para que todo el que crea en él tenga la vida" 201 .
"Y el verbo de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros" 202 .
Cristo, el Salvador, ha llegado y ha "aparecido en la tierra su humanidad y benignidad".
Desde ese momento MarÃa está Ãntimamente unida a la obra de la Redención, de modo que en el plan de Dios, las gracias de Cristo nos llegan por medio de MarÃa, asà como también por medio de ella suben hasta Cristo nuestras súplicas y plegarias.
Necesita más que nunca el mundo y nuestra patria en estos instantes el acercarse a Cristo y por tanto el conocer y amar más a MarÃa, por quien llegamos hasta Jesús.
Graves problemas de todo orden se acumulan sobre el horizonte de Chile: la ignorancia religiosa hace que el hombre desconozca su eterno destino y sólo piense en las cosas de la tierra; el ansia de bienes materiales engendra la codicia y el egoÃsmo hace olvidar las necesidades y angustias de nuestro prójimo; las sectas protestantes esparciendo su falso mensaje evangélico apartan a las almas de la verdadera Iglesia de Cristo dejando en ellas las semillas malsanas del libre examen y la indiferencia; el comunismo aprovechando la terrible miseria en que se debate nuestro pueblo y sus justos anhelos de mejoramiento, lleva a una filosofÃa materialista donde las grandes verdades de Dios, el alma y su destino eterno son negadas y sobre todo esto, algo que apenas hondamente nuestro corazón de Pastor: numerosos católicos olvidan sus deberes religiosos, morales y sociales y exhiben una terrible contradicción, que escandaliza, entre la fe que dicen profesar y la vida que llevan.
¿A quién volveremos los ojos en estas difÃciles circunstancias, sino a aquélla que con corazón llamamos "vida, refugio y esperanza nuestra?" ¿A quién mejor podemos pedirle nos dé la vida de Cristo en los corazones, los hogares, las costumbres, la vida social sino a la que fue escogida para traer a la tierra al que ha de ser su libertador y Redentor?
Por eso, después de haber celebrado el año de 1943 el Primer Congreso EucarÃstico Diocesano y consagrado en él la Diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, queremos en el presente celebrar el Primer Congreso Mariano y consagrar en él la Diócesis al Inmaculado Corazón de MarÃa. Escogimos para celebrar el primero, la ciudad de Talca, como sede de la Diócesis y hemos escogido para el actual, la ciudad de Curicó, tanto por su ubicación central, cuanto por ser la segunda ciudad en población de la Diócesis, como también para testimoniar a sus hijos todo el afecto paterno que guardamos hacia ellos y la seguridad de que darán a este Congreso toda la cooperación y entusiasmo que saben dispensar a las obras que se les encomienda.
Tres intenciones especiales ponemos como finalidad de este Congreso Mariano:
1. La renovación del espÃritu cristiano en los individuos y familias, mediante la práctica de los sacramentos y el fiel cumplimiento de deberes de estado;2. La conversión a la verdadera Iglesia de Cristo, de aquellos hermanos que erradamente siguen las sectas protestantes; y
3. La paz social en la justicia y en la caridad cristiana, que sólo pueden hallarse en el fiel cumplimiento por patrones y obreros de las enseñanzas sociales de la Iglesia.
Como intercesora de estas gracias ponemos a nuestra Madre SantÃsima del Carmelo bajo cuyo amparo y protección se coloca este Congreso dedicado a honrarla, conocerla y amarla mejor.
Para alcanzar estas gracias, venimos en disponer lo siguiente: 1. Diariamente se rezará en todas las parroquias, templos, colegios y escuelas católicas la oración del Congreso;2. Igualmente a partir del 15 de junio se iniciará en las parroquias, colegios y escuelas católicas la formación del Tesoro espiritual, que deberá remitirse a la SecretarÃa General del Congreso antes del 15 de noviembre;
3. Los párrocos, comunidades religiosas y centros de Acción Católica iniciarán la campaña del "Santo Rosario", tratando que en todos los templos y capillas haya durante el dÃa "coros del SantÃsimo. Rosario", que se turnen diariamente a horas determinadas para practicar esta devoción. Igualmente promoverán el Rosario en los hogares para aquellas personas que no les es fácil ir diariamente al templo; y
4. El 13 de julio del presente año se hará en todos los templos de la Diócesis la Colecta para el Congreso Mariano.
En la confianza de que estos solemnes homenajes a la Madre de Dios y de los Hombres y la consagración a su Inmaculado Corazón traigan sobre nuestra amada Diócesis los bienes que esperamos y en la seguridad que todos vosotros os esmeréis en testimoniar vuestro amor y devoción a la Virgen SantÃsima.
Os bendice de corazón en el nombre del †Padre †del Hijo y del †EspÃritu Santo.
Amados colaboradores:
Estamos en los dÃas de Cuaresma, tiempo de reflexión y de plegaria.
Vuestro Obispo, que comparte con vosotros el grave peso del gobierno de las almas, os entrega en estas lÃneas, sus preocupaciones, y al mismo tiempo os llama a redoblar vuestra acción.
Gravedad del momento. No desearÃa que de mis palabras quedara una nota pesimista, pero deseo que tornéis conciencia de la realidad.
Tres grandes movimientos contrarios a la Iglesia se desarrollan con especial fuerza e intensidad; el protestante 204 , el comunista y el paganizante.
No nos cerremos los ojos ni nos refugiemos tras unas cuantas frases hechas. El protestantismo avanza en forma creciente y dÃa a dÃa se hace de nuevos prosélitos. Vosotros sois testigos de una campaña que rápidamente crece en fuerza y extensión.
El comunismo continúa en forma hábil su labor. Le sirven poderosamente de ayuda las pésimas condiciones sociales en que gran parte de nuestro pueblo se encuentra sumido. La miseria está a las puertas de muchos hogares, y el hambre nunca ha sido buena consejera.
La paganización de vida, se demuestra en dos corrientes principales; la laicista, impulsada por la masonerÃa, y el desenfreno de las costumbres que, por desgracia, invade cada vez más el campo católico.
Estos tres movimientos van minando en forma rápida la fe y las costumbres públicas y privadas. Nos hallamos en el inicio de un proceso rápido de descristianización, que mañana puede ser casi total.
No nos engañemos con los participantes en una procesión o con los que una vez al año (p. ej. Navidad) van a Misa. Son huellas cristianas que no alcanzan a seguir una vida cristiana.
No es el momento de lamentarse sino de obrar. Un clero celoso activo y sobrenatural, puede hacer mucho si sabe llevar adelante en forma organizada y constante su labor evangelizadora.
Vosotros sois capaces de hacerlo. Conozco vuestros sacrificios y trabajos, y por eso confÃo en vuestra labor.
Ocasión. El Año Mariano es un llamado especial de la Iglesia y que no podemos dejar de oÃrlo. Es el momento de iniciar, bajo la dulce protección de MarÃa, una intensa campaña apostólica. Es la ocasión en la cual veremos una vez más realizarse, si sabemos aprovecharnos, la frase que la Sagrada Liturgia aplica a la Madre de Dios: "Cunctas haereses sola interemisti" 205 .
La Cruzada Evangélica. Los tres grandes medios apostólicos han sido: la evangelización, la plegaria en común y el ejercicio de la caridad.
¿Es la oportunidad de afirmar, que estos tres grandes medios no tienen en el momento actual la intensidad que debieran? Se adoctrina poco -y no siempre en la mejor forma-. La ignorancia religiosa lo comprueba. - La gran plegaria de la Comunidad, la SantÃsima Misa, ha sido dejada por muchos católicos (el porcentaje de asistencia a Misa es muy bajo) y en parte lo ha sido porque no hemos dado al pueblo cristiano la inteligencia y amor del Santo Sacrificio. La frase del Beato PÃo X que "La fuente primera e indispensable del verdadero espÃritu cristiano es la participación activa de los fieles en el culto público", ha resbalado a menudo sobre nuestros oÃdos y sobre nuestras conciencias, prefiriendo seguir apegados a devociones superficiales o sentimentales. Las Misas mudas, las Misas en las cuales se reza todo menos la Misa, no son una cosa extraña entre nosotros.
La plegaria en familia del Sto. Rosario también se olvida, y con ello el sentido cristiano de la comunidad familiar se pierde. Y por lo que respecta a la caridad fraterna: ¿somos los testimonios vivientes de que "en esto conocerá el mundo que sois mis discÃpulos si tenéis caridad entre vosotros?" 206 .
¿Cuál es la causa del éxito de la propaganda protestante?
Muy sencillo: evangelizan (lectura y predicación del Evangelio); oran en común (cultos), y despiertan el sentido de la fraternidad (hermanos).
¿Qué se pretende con la Cruzada de Evangelización?
Poner en intensa ejecución, bajo la protección de MarÃa, los tres grandes métodos apostólicos; adoctrinamiento, oración en común, caridad.
Medios de realizarlo. La visita circulante de la SantÃsima. Virgen. Las parroquias deben dividirse en sectores. Cada sector debe tener su imagen. Cada imagen tendrá su turno de visita que durará una semana. La familia en cuya casa está, es responsable de llevarla procesionalmente a la casa del próximo turno. Durante la semana, se inaugura en esa casa un centro de evangelización que continuará funcionando después.
Durante la semana de visita:
a) Se rezará el Sto. Rosario;
b) Se leerá un trozo del Sto. Evangelio;
c) Se establecerá la FAC (Fraterno Auxilio Cristiano), comprometiéndose a prestar ayuda a algún prójimo que la necesite;
d) Se iniciará un curso de catecismo.
AsÃ, cada casa se convertirá en un centro de evangelización (lectura del Evangelio y Catecismo), de oración (el rosario) y de caridad (FAC).No se trata, entiéndase bien, de la mera visita material de la imagen. Se trata de que esa una visita mariana, va a fundar un centro de evangelización (oración - doctrina - caridad).
Puede pensarse, si esto es bien llevado, el efecto que a la larga producirá. Puede significar la transformación cristiana de nuestras parroquias.
El domingo 4 de abril, todos los párrocos inaugurarán solemnemente en sus parroquias, la Cruzada de Evangelización del Año Mariano, explicarán al pueblo su alcance, y distribuirán (importante) los sectores y los turnos vigilándolos lo mejor posible.
Cada centro de evangelización se esforzará por llevar a la Misa dominical de la Parroquia el mayor número posible de gente.
AsÃ, las tres finalidades del Año Mariano señaladas en nuestras Circulares anteriores; evangelización, asistencia a misa, práctica de la caridad, se cumplirán conjuntamente en esta Cruzada de evangelización que entrego al celo de los Sres. Párrocos, sacerdotes, religiosos, religiosas y militantes de la Acción Católica.
Los centros de evangelización quedarán como permanentes y serán otros tantos focos de oración colectiva - de catequización - de movimiento eucarÃstico y de unión con la Iglesia.
La multiplicación de estos centros en cada sector, será el núcleo de un gran movimiento de evangelización, de defensa, de renovación cristiana y de vocaciones apostólicas para el clero, vida religiosa y Acción Católica.
Me permito insistir en que los centros han de seguir funcionando. De este modo en cada sector rural o barrio habrÃa muchos centros permanentes de doctrina, culto y fraterna caridad.
Entrego a vuestro celo este proyecto. Pero os pido, eso sÃ, considerar su urgencia. No desmayar en su realización. Ingeniarnos en multiplicar su número y, sobre todo, el espÃritu apostólico que los anime.
A fin de que todo se haga en forma ordenada, ruego a los párrocos se pongan de acuerdo, previa reunión, con los religiosos y religiosas que trabajen dentro de sus lÃmites parroquiales.
Pido que todas las asociaciones religiosas, Acción Católica, órdenes terceras, congregaciones, se organicen en esta cruzada evangélica como el mejor homenaje a la Madre de Dios en este Año Mariano.
Deseo que con motivo de la Pascua, y como una preparación a ella, se inaugure solemnemente la CRUZADA DE EVANGELIZACION DEL AÑO MARIANO, explicándose a los fieles su alcance y finalidad.
Os bendice de corazón, vuestro Obispo.
Amados cooperadores:
El pasado mes de diciembre dirigÃa una Circular a los fieles de la Diócesis invitándolos a celebrar con especial fervor el Año Mariano. Hoy deseo insistir ante el Clero Diocesano, Regular y Religiosas de la Diócesis en la manera de llevar a cabo en la forma más eficaz lo que en dicha Circular expresaba.
Tres eran los fines que ahà señalaba para dar al Año Mariano toda la eficacia que el Santo Padre desea:
I. Una gran difusión de la doctrina cristiana;
II. Un aumento intensivo de la piedad;
III. Una expresión cada vez más viva del mandamiento de la caridad fraterna.Deseo referirme en la forma más concreta posible a la realización de estos tres puntos:
No es aquà el momento de hablar de la ignorancia religiosa, verdaderamente aterradora en que nos hallamos. Me referiré a ello próximamente en otro documento que preparo. Quiero sólo insistir en la necesidad urgente que las Parroquias en colaboración con las Comunidades Religiosas, Colegios, Asociaciones piadosas, etc., formen los equipos de evangelización de manera estable y permanente.
Fin de estos equipos; su nombre lo indica: EVANGELIZAR.
Catequesis en todos los sectores de la Parroquia. No debe que dar un sector sin un equipo encargado de su evangelización.
Distribución de Catecismos. La Curia tiene un stock de Catecismos que entrega (con pérdida económica) a $ 2 c/u. Hay que dar la voz de orden: cada católico tiene y estudia su Catecismo.
Jornadas del Evangelio: preparadas con explicación de lo que es el Evangelio para el católico y con venta de ejemplares. El año pasado entre 7 Parroquias se vendieron más de 7 mil ejemplares.
La Campaña familiar de evangelización, sobre la cual hablaré próximamente.
Buscar jefes de equipo entre los miembros de Acción Católica, Órdenes Terceras, Asociaciones piadosas, alumnos mayores de Colegios y, con dos o tres a su cargo lanzarlos en esta Campaña.
DecÃa en mi Circular de diciembre pasado: "La piedad cristiana ha de recibir en este Año Mariano un fuerte impulso acudiendo a sus fuentes principales; la devoción eucarÃstica y la devoción mariana".
Es necesario:
Realizar en todas las Parroquias, Capillas y Colegios una intensa labor para la activa y devota participación en la Misa. Hay normas claras a este respecto que hemos dictado y que no siempre se cumplen. Hay que hacer que los fieles participen en la Misa activamente. Hay que formar y preparar a algunos fieles que dirijan esta participación. Hay que promover el canto colectivo. La falta de canto colectivo, o su mala ejecución unida a la actividad excesivamente pasiva e indiferente de los fieles, es una de las causas principales de abandono del culto católico y de difusión de las doctrinas protestantes.
Es necesario iniciar la campaña individual del Santo Rosario en familia. Hay que ir comprometiendo hogar por hogar y persona por persona. Pronto se enviarán formularios al respecto.
La situación económica general y las malas cosechas hacen temer fundadamente un invierno excesivamente duro para los pobres. Es necesario que cada Parroquia sea un centro de caridad y de asistencia. Para esto creo necesario el establecimiento del "Fraterno Auxilio Cristiano" (F.A.C.).
¿Qué es la F.A.C.?
Una movilización de caridad para dar a cada católico la conciencia de sus deberes de fraternidad humana y cristiana.
Su finalidad: aliviar la miseria.
Sus reglamentos: la práctica fiel de la caridad del Evangelio.
Sus socios: todo el que tenga corazón y sienta la necesidad de sus hermanos.
Su organización: dar su nombre a la Parroquia y de cuerdo con el Párroco comprometerse a ayudar en una determinada acción de caridad. No hay directorio, ni sesiones. "Que tu mano derecha no sepa lo que da tu izquierda" 208 . Vuelvo a repetir, no se trata de una organización más sino de un movimiento que haga que cada Parroquia sea una gran comunidad de caridad, que cada institución católica llámese escuela, asociación, etc., sea reflejo de esa fraternidad, que cada hogar cristiano sea una llama de solidaridad social, que destruya el egoÃsmo que nos hunde.
Tales son, amados colaboradores, los objetivos precisos de este Año Mariano en la Diócesis de Talca.
Y aunque, como os decÃa, preparo una Pastoral sobre los problemas presentes, su gravedad y su remedio, quiero insistiros en la urgencia de esta acción.
El Año Mariano es un llamado de misericordia. No lo desoigamos. Es uno de los grandes esfuerzos del amor de Dios para salvarnos. No vaya a ser que por nuestra desidia se malogre. Los que en una forma u otra hemos sido llamados especialmente al apostolado tenemos en estos instantes una terrible responsabilidad. "El enemigo del hombre sembró la cizaña en la heredad paterna" 209 nos decÃa el Evangelio, pero el mismo Evangelio nos añade que esto sucedió "mientras dormÃan" los de la familia.
Mis amados colaboradores, en nombre de MarÃa os pido vuestra plena, entusiasta y eficiente colaboración a este plan del Año Mariano. En Ella debemos poner nuestra fundada esperanza. A Ella le aplica la Liturgia estas palabras: "Cunctas haereses sola interimisti" 210 .
Que el Año Mariano nos traiga mediante nuestra generosa y apostólica respuesta, la salvación que con tanta urgencia necesitamos.
Os bendice vuestro Obispo.
Amados fieles:
Han transcurrido ya tres meses de la última Circular sobre el Año Mariano, y un examen se impone, ¿qué hemos hecho de especial en él por honrar a MarÃa?
Es deber importante nuestro el no dejar pasar un año de gracias como éste, que ha de significar una esperanza cierta de renacimiento espiritual. Vengo a hablaros en esta Circular, de una Campaña que os pido llevarla con el mayor celo, a fin de que quede como un fruto permanente y duradero de este Año Mariano: la Campaña del Rosario en familia. El mes de julio nos trae la festividad de la SantÃsima Virgen del Carmen tan grata al corazón chileno, y el mes de agosto, la gran festividad de la Asunción de MarÃa en cuerpo y alma a los cielos. Ahora bien, del 10 de julio al 10 de agosto, vamos a realizar una intensa campaña destinada a buscar el mayor número posible de personas que se comprometan a rezar diariamente el Santo Rosario y a rezarlo de preferencia en familia.
Como lema de nuestra campaña ponemos el siguiente:
Cada católico honra diariamente a MarÃa con el Rosario.
Cada hogar católico se santifica con el rezo en común del Rosario.
Por un Chile feliz, un Chile cristiano.
Por un Chile cristiano, un Chile mariano.
Por un Chile mariano, el rezo del Rosario.
Esta campaña hay que hacerla individualmente, persona por persona y casa por casa, haciendo que cada uno llene la cédula en que se compromete al rezo del Rosario, o una decena diaria. Las parroquias, con la colaboración de las congregaciones religiosas y escuelas, organizarán esta campaña en la forma más activa e intensa posible.
Necesitamos que la Diócesis de Talca se movilice espiritualmente en una gran cruzada mariana. Es éste el trabajo que como el mejor homenaje a MarÃa os pido.
El rezo del Rosario traerá a cada católico la fuerza para vivir Ãntegramente su vida cristiana.
El Rosario en familia restituirá a los hogares el ambiente cristiano que el paganismo actual les arrebata.
El Rosario será una defensa para nuestra fe católica, fuertemente atacada por el materialismo ateo, el protestantismo y las sectas. El Rosario traerá a nuestra patria la solución a los graves problemas que la afligen.
El Rosario será para los que lo recen prenda segura de vida eterna.
He aquÃ, amados fieles, la labor concreta que os propongo.
Un lema, un esfuerzo, un propósito, una acción:
Ningún católico sin rezar el Rosario.
Ningún hogar católico sin rezar en común el Rosario.
El 15 de agosto, presentaremos en la Catedral, a MarÃa, las cédulas con la adhesión de los fieles a la Campaña del Rosario.
En nombre de MarÃa os pide vuestra adhesión plena y colaboración entusiasta, vuestro Obispo, que os bendice de corazón.
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