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Conferencia Episcopal Espa帽ola, La escuela cat贸lica. Oferta de la Iglesia en Espa帽a para la educaci贸n en el siglo XXI
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La escuela cat贸lica. Oferta de la Iglesia en Espa帽a para la educaci贸n en el siglo XXI

LXXXIX Asamblea Plenaria de la CEE

I. Introducci贸n

1. Los obispos de la Conferencia Episcopal Espa帽ola, conscientes de la importancia de la educaci贸n y de las dificultades por las que atraviesa en el momento presente, pretendemos recordar y afianzar el sentido y significado de la concepci贸n educativa de la Iglesia y su realizaci贸n pr谩ctica mediante una de las instituciones educativas m谩s genuinamente cristianas como es la escuela cat贸lica.

Al mismo tiempo, nuestra solicitud como pastores del Pueblo de Dios nos invita a ofrecer un servicio cualificado a la educaci贸n de ni帽os y j贸venes, cuyos padres demandan esta acci贸n de la Iglesia en el ejercicio de su derecho a que sus hijos reciban la formaci贸n que responda a sus convicciones educativas, especialmente por lo que se refiere a la formaci贸n religiosa y moral, amparados por la Constituci贸n espa帽ola y los tratados internacionales ratificados por el Estado espa帽ol.

En el comienzo de este nuevo siglo la escuela cat贸lica est谩 llamada a examinarse a s铆 misma y a responder a los nuevos retos planteados a la acci贸n educativa cristiana. A su vez, la misi贸n pastoral y evangelizadora de la Iglesia le insta a una permanente valoraci贸n que nuestro tiempo reclama con particular apremio, cuando se trata de educar a ni帽os y j贸venes: 鈥淟a Iglesia es siempre una Iglesia del tiempo presente. No mira a su herencia como a un tesoro de un pasado caduco, sino como a una poderosa inspiraci贸n para avanzar en la peregrinaci贸n de la fe por caminos siempre nuevos鈥�. 1

Es un momento oportuno para que la Iglesia espa帽ola promueva la renovaci贸n de la propia escuela cat贸lica y clarifique, a su vez, el servicio educativo que con ello aporta a la sociedad. El trabajo que en este aspecto se est谩 realizando en la escuela cat贸lica es grande y son muchas las esperanzas que la sociedad deposita siempre en la acci贸n educativa de la Iglesia.

II. Retos que debe afrontar la escuela cat贸lica

2. La escuela cat贸lica, al igual que toda instituci贸n educativa se ve hoy afectada por las situaciones y problemas de la misma sociedad a la que sirve. No es la escuela un 谩mbito aislado. En ella confluyen los problemas culturales y sociales, la r谩pida trasformaci贸n de la misma sociedad, los problemas de la familia, especialmente reflejados en los alumnos, adem谩s de los frecuentes cambios del sistema educativo.

La estructura de esta sociedad en continua transformaci贸n obliga a la escuela cat贸lica a centrar su atenci贸n sobre su naturaleza y sus caracter铆sticas propias desde las cuales afrontar una adecuada renovaci贸n y revisi贸n de sus propuestas educativas en orden a mejorar la calidad de la ense帽anza. A su vez, en la educaci贸n confluyen tantos agentes, instituciones, 谩mbitos de influencia, corrientes de pensamiento鈥� que propician y demandan una acci贸n conjunta de la Entidad titular, padres, profesores, personal no docente y alumnos uniendo sus fuerzas, cada cual seg煤n sus responsabilidades, a favor de una aut茅ntica educaci贸n, expresi贸n de los valores del Evangelio.

Partimos de una constataci贸n fundamental: 鈥淟a escuela cat贸lica encuentra su verdadera justificaci贸n en la misi贸n misma de la Iglesia; se basa en un proyecto educativo en el que se funden arm贸nicamente fe, cultura y vida. Por su medio la Iglesia local evangeliza, educa y colabora en la formaci贸n de un ambiente moralmente sano y firme en el pueblo鈥�. 2 鈥淓n el proyecto educativo de la escuela cat贸lica Cristo es el fundamento: 脡l revela y promueve el sentido nuevo de la existencia y la transforma, capacitando al hombre a vivir de manera divina, es decir, a pensar, querer y actuar seg煤n el Evangelio, haciendo de las bienaventuranzas la norma de su vida鈥�. 3

El Evangelio con su fuerza y vitalidad responde a los problemas fundamentales del hombre y contribuye a la articulaci贸n de la personalidad en su proceso de maduraci贸n.

Con su acci贸n evangelizadora la escuela cat贸lica est谩 contribuyendo a la formaci贸n del alumno desde sus ra铆ces hasta sus m谩s altas aspiraciones: 鈥淩ealmente el misterio del hombre s贸lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado鈥� Cristo, el nuevo Ad谩n, en la misma revelaci贸n del misterio del Padre y de su amor manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocaci贸n鈥�. 4 Es en la verdad de Jesucristo donde se proporciona al alumno la posibilidad del crecimiento hacia la verdad plena.

Para el logro de este objetivo hay que responder a una serie de retos que est谩n determinando, de alguna manera, nuestro compromiso de servir a la educaci贸n de los hijos que hoy se nos encomienda.

a) Una sociedad en cambio

3. La escuela est谩 inserta en una sociedad en continua evoluci贸n en la que desaparecen algunos elementos b谩sicos de nuestra cultura y emergen otros nuevos que la van conformando.

En efecto, en la cultura occidental se impone como principio de progreso y de vida la creatividad artificial, la eficacia en la producci贸n y, en consecuencia, la valoraci贸n y utilizaci贸n de la ciencia al servicio del progreso t茅cnico donde priman los resultados. Estas primac铆as solapan todo intento de conocer la esencia de las cosas, su significado 煤ltimo 5 . Su repercusi贸n en la educaci贸n conlleva una determinada concepci贸n de la vida en la que los objetivos y fines de car谩cter puramente instrumental, soslayan el valor trascendente de la persona que hace posible dar una respuesta a las grandes preguntas sobre el sentido de la existencia, o sobre el mismo valor de la persona ante las manipulaciones a las que est谩 expuesto. 6

4. Una de las manifestaciones de la cultura, que tambi茅n est谩 presente en la educaci贸n, es la crisis moral con ra铆ces claramente culturales; se caracteriza, entre otras cosas, por la exaltaci贸n de la libertad y de la conciencia individual como fuente de valores, independientemente de la verdad del hombre y de Dios. 鈥淟a fuerza salv铆fica de la verdad es contestada y se conf铆a s贸lo a la libertad, desarraigada de toda objetividad, la tarea de decidir aut贸nomamente lo que es bueno y lo que es malo. Este relativismo se traduce, en el campo teol贸gico, en desconfianza en la sabidur铆a de Dios, que gu铆a al hombre con la ley moral.鈥� 7 Con ello se pierden los puntos b谩sicos de referencia 茅tica e incluso el sentido de responsabilidad.

5. Esta situaci贸n ha provocado en las nuevas generaciones la presencia de personalidades desestructuradas, sin ra铆ces donde sustentarse, ni finalidades transcendentes hacia las que caminar. Muchas veces sin posibilidades de respuesta a las preguntas sobre el sentido de la existencia, o sobre el mismo valor de la persona ante las manipulaciones t茅cnicas o econ贸micas a las que est谩 expuesta. En esta situaci贸n es f谩cil sucumbir al desencanto y a la evasi贸n a toda costa. La sensaci贸n de soledad y de vac铆o interior es una de sus expresiones m谩s constatables.

En la ra铆z de todo ello 鈥渆st谩 el intento de hacer prevalecer una antropolog铆a sin Dios y sin Cristo. Esta forma de pensar ha llegado a considerar al hombre como el centro absoluto de la realidad haci茅ndolo ocupar as铆 falsamente el lugar de Dios y olvidando que no es el hombre el que hace a Dios, sino que es Dios quien hace al hombre鈥�. 8

Todo ello est谩 interpelando a la Iglesia y, sobre todo, est谩 condicionando la forma en que la escuela cat贸lica puede llevar a cabo sus propios fines y objetivos. Las Entidades titulares de escuelas cat贸licas han realizado a lo largo de los a帽os un encomiable esfuerzo de reflexi贸n a fin de responder a los cambios de la sociedad; fruto del mismo es la actualizaci贸n de sus propuestas educativas en orden a mejorar y hacer m谩s eficaz su acci贸n evangelizadora.

b) Una sociedad pluralista

6. En todo tiempo y, concretamente, en los 煤ltimos decenios alumnos procedentes de diversas culturas han accedido a la escuela estatal y, proporcionalmente, a la escuela cat贸lica.

Este alumnado aporta diferentes actitudes ante la educaci贸n, con valores, creencias, moral y pr谩cticas religiosas distintas, que chocan, a veces, con el universo cultural que se transmite en la escuela. Se trata de un fen贸meno complejo en cuanto a las convicciones y sus formas de expresi贸n en la sociedad. 鈥淭iene efectos positivos, como la posibilidad de encuentro entre pueblos y culturas, pero tambi茅n negativos, que corren el riesgo de producir ulteriores desigualdades, injusticias y marginaciones.鈥� 9

7. Por otra parte, la cohabitaci贸n de culturas que necesariamente demandan un lugar y respeto a sus peculiaridades, pueden generar conflictos. Es posible que estos hechos creen actitudes de rechazo, o bien, de desconfianza y oscurecimiento de la propia cultura y de la propia fe en el deseo de evitar posibles confrontaciones.

Son desaf铆os nuevos para la educaci贸n y especialmente para la escuela cat贸lica cuyo proyecto educativo est谩 anclado en el Evangelio y conformado por valores objetivos y universales que orientan y dan sentido a la vida. El ideario de las escuelas cat贸licas, que tiene como n煤cleo los valores del Evangelio, ofrece para alumnos y padres, una realidad llena de posibilidades para el encuentro intercultural. Esto nos obliga a todos a discernir a la luz de la fe los signos de este tiempo y a afrontar con lucidez los fen贸menos culturales nuevos. Las Entidades titulares de la escuela cat贸lica han venido realizando a lo largo de los a帽os un esfuerzo de reflexi贸n sobre su identidad cat贸lica; fruto del mismo son las propuestas de actualizaci贸n del ideario y su empe帽o por mejorar el clima educativo de las escuelas, expresi贸n clara de su responsabilidad evangelizadora.

c) Unas familias cuyos comportamientos, no siempre, est谩n en sinton铆a con la educaci贸n que se imparte en la escuela

8. Algunas familias que acceden a la escuela cat贸lica no comparten las grandes l铆neas y principios educativos propios del Ideario de la escuela cat贸lica ni est谩n en total sinton铆a con los valores y proyectos de vida de la misma.

La situaci贸n de la familia presenta aspectos positivos y aspectos negativos con influencia en la educaci贸n. Por una parte existe, entre otras, 鈥渦na mayor atenci贸n a la calidad de las relaciones interpersonales en el matrimonio... a la educaci贸n de los hijos... a la necesidad de desarrollar relaciones entre las familias... al conocimiento de la misi贸n eclesial propia de la familia鈥�. 10 Es necesario constatar que la familia cristiana est谩 siendo cada vez m谩s consciente de su identidad y de su responsabilidad educativa para con sus hijos. Los movimientos asociativos en defensa de la familia son cada vez m谩s demandados y secundados.

9. Por otra parte, las nuevas tecnolog铆as y su influencia medi谩tica en la educaci贸n de ni帽os y j贸venes ha creado en una gran parte de las familias la convicci贸n de incapacidad o impotencia para educar adecuadamente a sus hijos y dotarles de aquellos principios, valores y actitudes que posibiliten su normal desarrollo. Los padres se sienten desasistidos ante el poder de las influencias extraescolares que inculcan principios y actitudes contrarias a sus propias convicciones.

A ello hay que unir el grave fen贸meno de las crisis familiares y el deterioro del concepto mismo de la familia 11 . 鈥淟as rupturas matrimoniales y la consiguiente desestructuraci贸n familiar inutilizan las posibilidades reales de educar a los hijos, cuando no la misma capacidad educativa de los padres. La absorci贸n exhaustiva de la vida del padre y de la madre por el ejercicio de la profesi贸n con la secuela inevitable de su alejamiento no s贸lo f铆sico, sino tambi茅n ps铆quico, afectivo y espiritual de los hijos, les impide ejercer todo compromiso educativo serio鈥� 12 .

El hecho es que no pocas familias van dejando de participar en las responsabilidades educativas de sus hijos, al menos, en lo que ata帽e a la formaci贸n que se lleva a cabo en los colegios. Los 煤ltimos estudios realizados al respecto denuncian que el seguimiento que los padres hacen de la formaci贸n de sus hijos desciende paulatinamente. 鈥淟as familias mismas deben de ser cada vez m谩s conscientes de la atenci贸n debida a los hijos y hacerse promotores de una eficaz presencia eclesial y social para tutelar sus derechos.鈥� 13

Ante este fen贸meno, las escuelas con ideario cat贸lico han desarrollado programas para la mayor implicaci贸n de los padres en el proceso educativo de sus hijos, e incluso planes de formaci贸n dirigidos directamente a ellos, como son las Escuelas de Padres. El reto est谩 en vincularles a煤n m谩s y en aumentar el n煤mero de padres que se implican en estos procesos.

En todo caso, creemos muy necesaria una acci贸n coordinada de la comunidad educativa con la familia y la parroquia. De lo contrario, la educaci贸n cristiana quedar铆a fragmentada e incluso con serias dificultades para llevar a cabo su propio proyecto educativo.

d) Cierto desencanto de la comunidad educativa

9b. Pese a la entrega y continua donaci贸n de los educadores por trasmitir una educaci贸n de calidad a sus alumnos, cierto desencanto est谩 aflorando al no ver realizados los proyectos formativos que con tanto esfuerzo pusieron en pr谩ctica. Los profesores encuentran importantes dificultades para ayudar a los alumnos conflictivos o con lastres acad茅micos o disciplinarios. El maestro tiene que limitar precisamente su rol a facilitar el acceso a la informaci贸n, en muchos casos, y, en consecuencia, queda debilitada la dimensi贸n formativa de su acci贸n.

Factores culturales, sociales y de estructura acad茅mica est谩n influyendo negativamente en aquellos alumnos desmotivados para el trabajo y el esfuerzo, a sabiendas de que al final de curso pasar谩n f谩cilmente al siguiente, sin mucho sacrificio. Ello contribuye al deterioro disciplinar de la escuela, al fracaso escolar y a la infravaloraci贸n de la autoridad acad茅mica y moral del profesor. Los reclamos que la cultura predominante propone a los alumnos sobre el sentido de la vida conformado por la diversi贸n y el ocio suponen un continuo reto a la escuela en su propuesta educativa.

En medio de esta situaci贸n muchas comunidades educativas han logrado generar un ambiente de trabajo positivo, donde toda la comunidad se implica en su propio proyecto educativo, no exento de dificultades. Son comunidades educativas que han asumido su propio proyecto educativo a la luz de su ideario y lo han llevado a la pr谩ctica en la vida diaria de su colegio. Ala vez, nuevas experiencias educativas se est谩n plasmando en la creaci贸n de colegios, de inspiraci贸n cristiana y proyecto educativo cat贸lico, que est谩n generando expectativas positivas para la educaci贸n cat贸lica. Son realidades y signos de responsabilidad y de esperanza.

e) El derecho de los padres ante determinadas pol铆ticas educativas

10. Esper谩bamos que la nueva Ley Org谩nica de Educaci贸n afrontase, entre otros, algunos de los problemas m谩s acuciantes que conciernen tanto a la escuela estatal como a las dem谩s escuelas de iniciativa social. Lamentablemente la regulaci贸n de los derechos y libertades que fundamentan el conjunto de nuestro sistema educativo se ha vuelto a producir sin obtener el consenso social y pol铆tico imprescindible para mejorar la calidad y la equidad en el conjunto de las escuelas. Por otro lado, la nueva Ley Org谩nica de Educaci贸n presenta ambig眉edades que no nos pueden dejar de preocupar en materia de derechos y libertades y que, sin duda, generar谩n situaciones conflictivas en su desarrollo, en particular en lo que afecta a la elecci贸n por los padres del tipo de formaci贸n religiosa y moral que responda a sus convicciones.

11. No pocas familias tienen dificultades al comienzo de cada curso para ejercer su derecho de elegir el tipo de ense帽anza que deseen de acuerdo con sus convicciones. En concreto, son muchos los alumnos que cada curso quedan fuera de la escuela cat贸lica por las trabas que suponen las condiciones establecidas por la Administraci贸n educativa para su admisi贸n y las dificultades a帽adidas para aumentar el n煤mero de puestos escolares necesarios para cubrir la demanda de este tipo de ense帽anza.

f) El descenso progresivo del n煤mero de religiosos y sacerdotes en los colegios

12. A todo ello hay que a帽adir algunos retos propios de laescuela cat贸lica. La escuela cat贸lica es mayoritariamente una escuela de titularidad de Institutos religiosos. La disminuci贸n del n煤mero de religiosos es un hecho que obliga a renovar las iniciativas de las Entidades titulares para asegurar la continuidad de las escuelas cat贸licas como una plataforma fundamental de evangelizaci贸n. Esta y otras dificultades demandan de todos quienes tienen responsabilidades educativas, poner en com煤n aquellos medios que puedan dar estabilidad a los colegios en crisis.

13. La progresiva extensi贸n de la corresponsabilidad en la misi贸n, ha tenido como efecto que actualmente la responsabilidad de direcci贸n de las escuelas cat贸licas y de la educaci贸n directa de los alumnos la tengan los profesores laicos en la mayor铆a de los colegios. Es esperanzador y ya una realidad constatable la eficacia con que est谩n asumiendo los profesores laicos el proyecto educativo de la escuela cat贸lica. Se han hecho muchos esfuerzos por formar, proporcionando medios para que el profesorado laico asuma el carisma o el ideario de la instituci贸n religiosa correspondiente, como agentes responsables de su proyecto educativo. Las Entidades titulares y las organizaciones que las agrupan han de continuar e incrementar los esfuerzos respecto a la formaci贸n en la propia identidad de todos los agentes educativos de los centros.

Con todo, es digno de reconocimiento el esfuerzo material, espiritual y personal que los religiosos y religiosas est谩n realizando a favor de la educaci贸n cat贸lica. Esta encomiable tarea sacrificada es una alabanza a Dios que asiste a su Iglesia.

g) El reto b谩sico de educar

14. El reto m谩s importante de la escuela cat贸lica es educar y formar a sus alumnos conforme al proyecto educativo cristiano. Es muy dif铆cil sustraerse a las influencias que van determinando el tipo de educaci贸n en la escuela espa帽ola. Por ello, tambi茅n la escuela cat贸lica, inmersa en este mundo, ha de contrarrestar aquellos condicionantes que dificultan el aut茅ntico desarrollo de la formaci贸n integral conforme la concibe el humanismo cristiano.

Entre otros, tiene especial influencia el c煤mulo de informaci贸n que proporcionan las nuevas tecnolog铆as. La facilidad de acceso a los datos por estos medios contrasta con la dificultad para aprender lo que se recibe, pues el verdadero aprendizaje, la aprehensi贸n, asimilaci贸n y posesi贸n del saber exige esfuerzo, ordenaci贸n y sentido 14 . En general, la informaci贸n como elemento b谩sico del saber est谩 propiciando, en cierto modo, el aprender a conocer y hacer, soslayando el aprender a ser que demandan las instituciones educativas de rango internacional 15 .

Por otra parte, es muy determinante para la educaci贸n el hecho de que los alumnos progresivamente no reconozcan la autoridad del profesor para corregir o motivar el ejercicio de los valores m谩s b谩sicos en la construcci贸n de la convivencia y en el progreso arm贸nico de la personalidad. Algunas doctrinas pedag贸gicas que formulan el no direccionismo y el libre desarrollo de la naturaleza est谩n influyendo negativamente en el normal desarrollo de la escuela.

15. En este contexto, la formaci贸n integral que propicia la escuela cat贸lica sufre graves dificultades para su desarrollo. En efecto, Dios mismo puede dejar de ser la instancia 煤ltima que ilumine y d茅 sentido a toda superaci贸n y humanizaci贸n y, con ello, puede mutilarse un elemento fundamental para la dicha formaci贸n integral como horizonte 煤ltimo de la educaci贸n 16 . Construir la propia identidad, descubrir lo que la persona es y lleva dentro, orientar su m谩s profundo deseo de bien, de verdad y de belleza, fundamentar su ra铆z y su sentido 煤ltimo, recrear su ansia de infinito, fundamentar su ser filial en el Padre Dios, es la tarea de educar, de formar y de aprender a ser. La fe escruta lo m谩s profundo del ser humano proyect谩ndolo a su m谩s alta vocaci贸n a la que ha sido llamado.

16. Ante estos y otros desaf铆os, pretendemos favorecer e impulsar una sana renovaci贸n de la acci贸n educativa de la escuela cat贸lica que d茅 respuestas y horizontes ilusionantes de calidad educativa cristiana. El reto educativo nos invita a utilizar todos los medios a nuestro alcance para que este gran objetivo de educar se lleve a cabo con entrega, desinter茅s y esperanza. Est谩 en juego la misma libertad de ense帽anza, pues 茅sta no existir铆a sin la concurrencia de distintos proyectos educativos que posibiliten el derecho de los padres a la formaci贸n religiosa y moral de los hijos seg煤n sus convicciones.

III. La identidad de la escuela cat贸lica

17. El tiempo y las circunstancias que nos ha tocado vivir nos invita a acudir a las fuentes de nuestra fe de donde surgi贸 y surgir谩 la genuina educaci贸n cat贸lica. Nuestra fe ha contribuido a configurar una manera de ser y una manera de educar. La fe vivida y profesada por la Iglesia a trav茅s de la historia ha sido la g茅nesis y la misma configuraci贸n de la escuela cat贸lica. En consecuencia, la respuesta primera a los retos antes analizados nos invita a llevar a cabo una honda reflexi贸n sobre la identidad propia de la escuela cat贸lica conforme a los principios cristianos que la informan.

La escuela cat贸lica es una instituci贸n educativa que la Iglesia pone al servicio del hombre y de la sociedad, al mismo tiempo que responde al derecho de los padres a que sus hijos reciban la formaci贸n religiosa y moral conforme a sus convicciones, art铆culo 27.3 de la Constituci贸n Espa帽ola en el marco de la libertad de ense帽anza. El Estado debe garantizar la libre opci贸n de los padres con aquellos proyectos educativos que respondan a sus convicciones. Este derecho est谩 ampliamente refrendado por la Declaraci贸n de los Derechos Humanos, Tratados Internacionales, Pactos Internacionales y otras Declaraciones de altos organismos internacionales que instan a las naciones para que cumplan y garanticen los derechos de las familias a la educaci贸n de sus hijos seg煤n sus convicciones y se facilite el ejercicio de la libertad de ense帽anza 17 .

18. La escuela cat贸lica est谩 al servicio de la educaci贸n no por ning煤n privilegio o concesi贸n del Estado, sino para ofrecer este tipo de formaci贸n cat贸lica a los que libremente quieran acceder a ella. Del mismo modo, la formaci贸n religiosa que se recibe a trav茅s de las clases de religi贸n en la escuela estatal no es tampoco una concesi贸n del Estado, sino una respuesta al derecho que asiste a los padres de recibir para sus hijos la formaci贸n conforme a sus propias convicciones religiosas y morales.

El art铆culo 27.5 de nuestra Constituci贸n afirma que 鈥渓os poderes p煤blicos garantizan el derecho de todos a la educaci贸n mediante una programaci贸n general de la ense帽anza, con participaci贸n efectiva de todos los sectores afectados y la creaci贸n de centros docentes鈥�.

La misma Ley Org谩nica de Libertad religiosa explicita las garant铆as constitucionales en el art铆culo 2.1c cuando dice: 鈥淟a libertad religiosa y de culto garantizada por la Constituci贸n comprende, con la consiguiente inmunidad de coacci贸n, el derecho de toda persona a recibir e impartir ense帽anza e informaci贸n religiosa de toda 铆ndole, ya sea oralmente, por escrito o por cualquier otro procedimiento; elegir para s铆 y para los menores no emancipados e incapacitados bajo su dependencia dentro y fuera del 谩mbito escolar la educaci贸n religiosa y moral que est茅 de acuerdo con sus propias convicciones鈥�.

Este proyecto educativo, demandado por un alto porcentaje de padres se define como escuela cat贸lica que pretende desarrollar todas las capacidades del ser humano desde la 贸ptica de la Vida, la Palabra y la Persona de Jesucristo, al que todos pueden en su crecimiento escuchar, imitar y seguir compartiendo y promoviendo sus valores y su forma de vida en toda su actividad escolar y extraescolar. Esta propuesta educativa de la escuela cat贸lica se concibe como formaci贸n integral.

a) Su especificidad de escuela cat贸lica, como servicio a la formaci贸n integral

Partiendo del fin mismo de la educaci贸n

19. La escuela cat贸lica responde a la finalidad misma de la educaci贸n, que la Constituci贸n consagra en el art铆culo 27.2 en referencia a todo tipo de escuela: el pleno desarrollo de la personalidad humana.

En el logro de esta finalidad comparte objetivos similares con la escuela estatal y los distintos tipos de escuelas de iniciativa social. En concreto, 鈥渆n virtud de su misi贸n, a la vez que cultiva con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura conquistado por las generaciones pasadas, promueve el sentido de los valores, prepara a la vida profesional, fomenta el trato amistoso entre los alumnos de diversa 铆ndole y condici贸n contribuyendo a la mutua comprensi贸n; adem谩s, constituye como un centro de cuya laboriosidad y de cuyos beneficios deben participar juntamente las familias, los maestros, las diversas asociaciones que promueven la vida cultural, c铆vica y religiosa, la sociedad civil y toda la comunidad humana鈥� 18 . Al menos formalmente, al igual que toda escuela, la escuela cat贸lica pretende aquella ense帽anza que haga posible el 贸ptimo desarrollo del alumno, de sus capacidades intelectuales, sociales, afectivas, morales y religiosas.

Se apoya en la naturaleza y la dignidad del hombre

20. Ahora bien, la acci贸n educativa de la Iglesia, a trav茅s de la escuela cat贸lica, no debe ser considerada un simple a帽adido al desarrollo de la personalidad del alumno. Hunde sus ra铆ces en la naturaleza misma del hombre, creado a imagen de Dios y en la dignidad de la persona que esta realidad conlleva. 鈥淟a Iglesia sabe muy bien que su mensaje conecta con los deseos m谩s profundos del coraz贸n humano cuando reivindica la dignidad de la vocaci贸n humana, devolviendo la esperanza a quienes desesperan ya de su destino m谩s alto. Su mensaje, lejos de empeque帽ecer al hombre, infunde luz, vida y libertad para su progreso; y fuera de 脡l nada puede satisfacer el coraz贸n del hombre: 芦Nos hiciste, Se帽or, para ti y nuestro coraz贸n est谩 inquieto hasta que descanse en ti禄鈥�. 19

El fin propio y la peculiaridad de la escuela cat贸lica

21. Afirmamos, en consecuencia, que la escuela cat贸lica pretende, como las dem谩s escuelas, los fines culturales y la formaci贸n plena de los alumnos. 驴En qu茅 se distingue? 鈥淪u nota caracter铆stica es crear un 谩mbito de comunidad escolar animado por el esp铆ritu evang茅lico de libertad y de amor, ayudar a los adolescentes a que, al mismo tiempo en que se desarrolla su propia persona, crezcan seg煤n la nueva criatura en que por el bautismo se han convertido, y finalmente, ordenar toda la cultura humana al anuncio de la salvaci贸n, de modo que el conocimiento que gradualmente van adquiriendo los alumnos sobre el mundo, la vida y el hombre sea iluminado por la fe鈥�. 20 Esta realidad funda el car谩cter propio de la escuela cat贸lica.

Pretende servir a la configuraci贸n, en cada alumno, del hombre nuevo que surge del Bautismo. Su progresivo crecimiento se realiza en la escucha de la Palabra de Jesucristo, la imitaci贸n de sus obras, con el ejemplo y ayuda de la comunidad educativa concreta y de la Iglesia que se hace presente en la educaci贸n.

La educaci贸n cat贸lica conlleva una concepci贸n de la persona

22. El desarrollo pleno de la personalidad depende de muchos factores: Los principios que informan la actividad educativa, los fines que se pretenden, los objetivos prioritarios en el quehacer escolar y, sobre todo, el tipo de persona que se pretende educar. La educaci贸n cristiana entiende que la calidad de su ense帽anza est谩 vinculada a la visi贸n cristiana del hombre y del mundo, que le aporta la fe, y que est谩 presente en todo el quehacer educativo del colegio, de tal manera que el alumno adquiera una verdadera s铆ntesis de fe, cultura y vida.

El elemento primordial de toda educaci贸n es la concepci贸n de la persona que se pretende formar y que subyace a todo proyecto educativo, tanto en la escuela estatal como en cualquier otro tipo de educaci贸n. La escuela cat贸lica constituye, ante todo, un proyecto de formaci贸n que incluye una concepci贸n determinada del hombre, seg煤n la criatura nueva que surge del Bautismo.

鈥淓l hombre, en cuanto creado a imagen de Dios, tiene la dignidad de persona: no es solamente algo, sino alguien capaz de conocerse, de darse libremente y de entrar en comuni贸n con Dios y las otras personas鈥� Ha sido creado para conocer, servir y amar a Dios, para ofrecer en este mundo toda la creaci贸n a Dios en acci贸n de gracias, y para ser elevado a la vida de Dios en el cielo.鈥� 21 En esta filiaci贸n se enra铆za su dignidad, se fundamenta la fraternidad universal por la que ha de trabajar y da sentido a su vida. Es, por tanto una persona con un destino trascendente e inmortal, libre y responsable ante esta vida y ante la eterna. Este proyecto tiene su realizaci贸n plena en Jesucristo y 鈥渆l que sigue a Cristo, hombre perfecto, tambi茅n se hace 茅l mismo m谩s hombre鈥� 22 .

En consecuencia, Jesucristo es la esperanza de todo proyecto humano hacia su plenitud. 脡l es el camino la verdad y la vida. En 脡l el alumno no solamente tiene un ejemplo que imitar en su crecimiento, sino tambi茅n un amor en quien confiar, una esperanza en su vida, una raz贸n de su esfuerzo y un sentido a su vivir. Todo ello conlleva una concepci贸n de la vida abierta a Dios que ama a cada persona y la invita a hacerse cada vez m谩s 鈥渃onformado a la imagen del Hijo鈥� (Rom 8,29). Este proyecto divino es el coraz贸n del humanismo cristiano.

Propone una concepci贸n integral de la educaci贸n

23. La acci贸n educativa de la Iglesia a trav茅s de la escuela cat贸lica, adem谩s de vincularse a la formaci贸n plena, entendida como desarrollo perfectivo de las capacidades b谩sicas del alumno, propone una educaci贸n integral del mismo tratando que todas las capacidades puedan ser integradas arm贸nicamente desde la luz del Evangelio que fundamenta una cosmovisi贸n integradora de la personalidad: 鈥淟a verdadera educaci贸n se propone la formaci贸n de la persona humana en orden a su fin 煤ltimo y al bien de las sociedades de la que es miembro鈥� 23 . Se entiende as铆 la formaci贸n integral no s贸lo como desarrollo de todas las capacidades del alumno, incluida necesariamente la capacidad trascendente que recrea y proyecta el sentido 煤ltimo de la vida, sino tambi茅n y especialmente su desarrollo integrado y arm贸nico, como corresponde a la vocaci贸n integral de la persona 24 . Es aqu铆 donde se revela un elemento espec铆fico de su quehacer educativo: trasmite una ense帽anza que en todos los planos del conocimiento revela un saber unificado por la luz de la fe.

鈥淟a fe que no se identifica con ninguna cultura y es independiente de todas ellas, est谩 llamada a inspirar a todas鈥� 25 . Es un derecho del alumno y una exigencia de la formaci贸n integral que el saber religioso y moral, que hace posible dicha formaci贸n, tenga un tratamiento equiparable al resto de saberes en su proceso educativo, siendo 茅ste un elemento integrador que armoniza el sentido de la vida y su ser personal.

24. La escuela cat贸lica opta por el ser humano y su formaci贸n integral, lo cual le exige un acercamiento personalizado del alumno no s贸lo para valorar y apoyarle en la evoluci贸n de su individual proceso de aprendizaje sino tambi茅n y, especialmente, para acompa帽arle en su crecimiento afectivo, en su inserci贸n social y en su progreso espiritual.

La escuela cat贸lica promueve la integraci贸n del alumno en la comunidad educativa, en los grupos de alumnos, en la relaci贸n sincera con los profesores y en una mayor confianza con sus propios padres, de forma consciente y activa. La incorporaci贸n del alumno al proyecto educativo cat贸lico ser谩 una base eficaz en la prevenci贸n y eliminaci贸n de los obst谩culos que le impiden crecer como persona.

Integraci贸n e incorporaci贸n que posibilitan que se atienda fraternalmente a los alumnos de diferentes culturas que acceden a la escuela cat贸lica. Una interculturalidad, enraizada en el amor de Cristo a todos los hombres y en las ense帽anzas del Evangelio, es connatural al ser de la Iglesia. En este objetivo la educaci贸n cat贸lica siempre est谩 abierta para acoger en su seno a los ni帽os y j贸venes de otras tradiciones religiosas sin que esto sea un obst谩culo para el desarrollo del car谩cter propio y la especificidad cat贸lica de las instituciones. 26

La universalidad del mensaje y de la redenci贸n de Cristo se ha de hacer palpable en cada uno de los proyectos educativos de las escuelas cat贸licas, como ya lo es vivido con normalidad en muchas de ellas.

Es una acci贸n educativa humanizadora

25. Dicha formaci贸n integral propicia y fundamenta los valores m谩s humanos que orientan el progreso evolutivo y perfectivo del alumno. No se desentiende de los problemas diarios de los alumnos sino que los afronta y orienta hacia el bien y la verdad; en dicha formaci贸n 鈥渆l saber iluminado por la fe, lejos de desertar de los 谩mbitos de las vivencias cotidianas, los habita con toda la fuerza de la esperanza y de la profec铆a. El humanismo que auguramos propugna una visi贸n de la sociedad centrada en la persona humana y sus derechos inalienables, en los valores de la justicia y de la paz, en una correcta relaci贸n entre individuos, sociedad y Estado, en la l贸gica de la solidaridad y la subsidiaridad鈥� 27 .

Esta concepci贸n integral de la educaci贸n hace posible una personalidad cr铆tica y libre ante cualquier intento de desestructuraci贸n, capacita para optar por el bien y la verdad, responde org谩nicamente a las grandes preguntas sobre su origen y destino, y motiva aquellas opciones que favorecen el perfeccionamiento de la sociedad. 鈥淐risto, el nuevo Ad谩n, en la misma revelaci贸n del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocaci贸n鈥�. 28 Por ello, a partir de la Persona de Jesucristo, y de la experiencia de plenitud humana que se vive, por la participaci贸n en la vida divina, en la comuni贸n de la Iglesia, se hace posible descubrir la vocaci贸n humana, y por tanto, tambi茅n en qu茅 consiste la humanidad plena, la vida moralmente recta y verdadera. Este es el sustrato fundamental de toda educaci贸n en su sentido m谩s hondo y radical.

A trav茅s de la educaci贸n en los valores m谩s genuinamente cristianos

26. La escuela cat贸lica al servicio de la formaci贸n integral del alumno debe educar en los principios morales, valores y virtudes que proceden de la fe cristiana. Podemos decir que 鈥渟in su referencia a Dios el hombre no puede responder a los interrogantes fundamentales que agitan y agitar谩n siempre su coraz贸n con respecto al fin y, por tanto, al sentido de su existencia. En consecuencia, tampoco es posible comunicar a la sociedad los valores 茅ticos indispensables para garantizar una convivencia digna del hombre鈥� 29 .

27. Desde este fundamento, la escuela cat贸lica fomenta en todo el 谩mbito educativo, aulas, recreos, actividades complementarias y extraescolares, los valores y virtudes de ra铆z cristiana, como son: el respeto al otro en toda su peculiar dignidad nacida de la paternidad de Dios, el servicio y la ayuda desinteresada, la sensibilidad ante los d茅biles y la cercan铆a para los que necesitan de apoyo y amistad, consecuencia inmediata de la fraternidad universal de los hijos de Dios.

Es vital en el proyecto educativo cristiano educar desde la primera edad el valor permanente y trascendente del amor, que se expresa, especialmente, en el sentido de gratuidad, de donaci贸n y de servicio desinteresado. 鈥淣o es s贸lo progreso educativo humano, sino verdadero itinerario cristiano hacia la perfecci贸n. El alumno religiosamente sensible sabe que cumple la voluntad de Dios en el trabajo y en las relaciones humanas cotidianas鈥� 30 .

La escuela cat贸lica no se queda, por eso, en los valores m铆nimos de una 茅tica com煤n. El amor no es s贸lo un mandato del Se帽or. El amor est谩 enraizado en la paternidad de Dios por la cual somos hermanos y, a su vez, alimentado por la presencia de Dios en nosotros, lo cual hace imposible concebir el amor a Dios sin el amor a los hermanos. El respeto al otro, tan demandado por la comunidad educativa, es una de las muchas consecuencias que surgen del valor fontal y primero que es el amor. 鈥淒e ah铆 el trabajo escolar acogido como deber y desarrollado con buena voluntad, 谩nimo y perseverancia en los momentos dif铆ciles; respeto al profesor; lealtad y caridad con los compa帽eros; sinceridad, tolerancia y bondad con todos鈥�. 31

La escuela cat贸lica impulsa y cultiva el esfuerzo y el sacrificio no tan s贸lo como medios necesarios para la adquisici贸n de mejores resultados acad茅micos sino como valores y actitudes que capacitan al alumno para un mayor servicio a la humanidad y la realizaci贸n propia, realidades m谩s valiosas que el s贸lo 茅xito acad茅mico o profesional.

28. El cultivo de la interioridad de los ni帽os y j贸venes es urgente y de gran importancia en nuestro mundo. El alumno en proceso de aprendizaje necesita razones para creer, razones para amar y razones para esperar. Necesita saber darle sentido a su vida, una raz贸n a su existencia, una orientaci贸n a su vivir. Se trata de tomar conciencia de su ser, de su misi贸n de amar en este mundo, de la trascendencia de su vida, de la importancia y responsabilidad de su acci贸n en relaci贸n con los otros y con Dios. 鈥淟a persona humana, en efecto, de la que la libertad constituye la m谩s alta dignidad, se realiza no en el repliegue sobre s铆 misma, sino en la entrega de s铆 (cfr. Lc 17,33; GS 24).鈥� 32

As铆 mismo, el cultivo de la espiritualidad desde la perspectiva cristiana pretende elevar las capacidades del alumno hacia el encuentro con Dios, mediante la relaci贸n con 脡l en la oraci贸n, en el respeto y valoraci贸n de su Palabra y de su Vida conforme al Evangelio, motivando su sensibilidad hacia la presencia del Se帽or entre nosotros. 鈥淟os valores evang茅licos no pueden ser separados de Cristo mismo que es su fuente y su fundamento y constituye el centro de todo el anuncio evang茅lico鈥�. 33

Es un proyecto que se recrea en todo el 谩mbito educativo

29. Para llevar a cabo este proyecto la escuela cat贸lica en sus espacios, personas y tiempos est谩 al servicio de los fines y objetivos que integran su ideario. Espacios, tiempos y personas que hacen posible un ambiente animado por el esp铆ritu evang茅lico de caridad y libertad en el que se percibe la presencia viva de Jes煤s Maestro. Un ambiente creado por la presencia serena y acogedora de los profesores, que acompa帽an con la palabra, el consejo, el signo y el comportamiento 34 . Este tipo de ambiente influir谩 en el mismo trabajo escolar, en el mismo proceso de ense帽anza-aprendizaje y en el progreso hacia la formaci贸n integral del alumno.

Tarea que se lleva a cabo desde la adecuada organizaci贸n del tiempo acad茅mico hasta del tiempo, tambi茅n necesario, que llamamos complementario a la acci贸n educativa reglada. Es sobre todo en este tiempo complementario al quehacer educativo en el que se pueden desarrollar aspectos b谩sicos muy concretos del ideario cristiano como son las actividades catequ茅ticas y las celebraciones sacramentales necesariamente voluntarias y coordinadas con la parroquia.

b) Un proyecto en el que la fe cat贸lica se presenta en di谩logo con la cultura

30. El derecho de los padres a la formaci贸n religiosa y moral de los hijos seg煤n sus convicciones tiene en el 谩mbito educativo de la escuela la posibilidad de su ejercicio mediante el di谩logo de la fe con la cultura, con el cual el alumno integra en su formaci贸n humana la dimensi贸n religiosa.

Es congruente que los alumnos se inicien ya en las edades primeras en el deseado di谩logo de la fe con la cultura y de la fe con la raz贸n, iluminando progresivamente el conocimiento que ellos adquieren sobre s铆 mismos, sobre el mundo y sobre la vida 35 .

Esta relaci贸n y di谩logo, especialmente a trav茅s de las otras 谩reas, es un medio adecuado para que los alumnos adquieran personalmente la deseada s铆ntesis de la fe con la cultura.

鈥淟a cultura que el hombre asimila constantemente desde su universo cultural, tiende a ser una fuerza totalizadora de su personalidad. Pero es en la escuela donde esa asimilaci贸n totalizadora se produce 鈥揺n cualquier edad鈥� de una manera expl铆cita, sistem谩tica y cr铆tica. Tal asimilaci贸n, funci贸n de la escuela, la realiza el alumno a trav茅s de las diferentes disciplinas escolares. Una de ellas, la ense帽anza religiosa, conforma esta asimilaci贸n cultural desde la perspectiva de la fe cristiana鈥� 36 .

Es evidente que en esta asimilaci贸n totalizadora que se da en la transmisi贸n de la cultura, se configura impl铆cita o expl铆citamente un concepto de persona, es decir, una respuesta a la pregunta sobre el origen, naturaleza, vocaci贸n, destino y misi贸n del hombre, que va determinando la misma orientaci贸n de la acci贸n educativa. El Mensaje cristiano constituye una opci贸n educativa sobre toda la persona respondiendo a sus m谩s profundos problemas sobre su origen y destino, sobre la libertad, la justicia, el dolor, la muerte y la inmortalidad.

Finalidades

31. La fe en di谩logo con la cultura apunta a una manera nueva de ser, de mirar, de comprender y tratar la realidad, de considerar a las personas, los acontecimientos y las cosas. Es decir, la s铆ntesis entre la fe y la cultura ha de tender en definitiva a realizar en el alumno una s铆ntesis personal entre la fe y la vida.

Ahora bien, 鈥渆sto ser谩 posible si los fieles laicos saben superar en ellos mismos la fractura entre el Evangelio y la vida, recomponiendo en su vida familiar, en el trabajo y en la sociedad, esa unidad de vida que en el Evangelio encuentra inspiraci贸n y fuerza para realizarse en plenitud鈥�. 37 As铆 se es consecuente con el fin del proyecto educativo cat贸lico: la formaci贸n integral lograda desde la cosmovisi贸n cristiana de la vida.

Es necesario afirmar que educar en la fe es mucho m谩s que desarrollar las facultades y capacidades del ser humano: es ayudar al alumno a dar una respuesta de adhesi贸n libre y consciente, seg煤n su capacidad, a la Palabra de Dios, lo que implica un cambio de vida conforme al proyecto de persona que se le ofrece. El cristiano no puede tener dividida su conciencia sino que ha de lograr la s铆ntesis entre los valores humanos y evang茅licos seg煤n la perspectiva que nos ofrece el plan de Dios sobre el mundo: 鈥渞estaurar en Cristo todo lo que hay en el cielo y en la tierra鈥� (Ef 1,10).

32. La fe cristiana en di谩logo con la cultura supone una aportaci贸n cr铆tica a las realidades culturales que afectan a la visi贸n cristiana del mundo y de la vida, asumiendo lo positivo e integrable en la vida de fe, y desechando aquello que entorpece su vital y org谩nico crecimiento. El di谩logo de la fe con la cultura es discernimiento cr铆tico y constructivo. Para ello, la fe proporciona al educador cat贸lico premisas esenciales para realizar esa cr铆tica y esa valoraci贸n.

Esta funci贸n cr铆tica 38 se ejerce como luz, mostrando los riesgos de deshumanizaci贸n latentes, expresando su sentido acerca de la verdadera liberaci贸n y la aut茅ntica cultura humana. Se trata de 鈥渢rasformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de inter茅s, las l铆neas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad que est谩n en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvaci贸n鈥� 39 .

En este cometido adquiere un protagonismo especial la figura del profesor que desde su m谩s profunda convicci贸n y respeto a la conciencia del alumno presenta este proyecto como ofrecimiento y nunca como imposici贸n, propiciando la debida s铆ntesis interior del educando. S铆ntesis que el educador debe haber conseguido en s铆 mismo previamente 40 .

Presupuestos de donde partimos

33. La ense帽anza cat贸lica no puede desatender el desarrollo intelectual de la vida de fe. La fe es conocimiento, (Heb 10,26) y amor a la verdad (2 Tes 2,10). La fe es tambi茅n un saber razonable, un saber que se traduce en expresiones objetivas de valor universal.

A su vez, el di谩logo de la fe con la raz贸n y con la cultura en la escuela no es una estructura educativa ajena al inter茅s del alumno o a la misma funci贸n de la escuela. Por naturaleza el hombre busca la verdad, y en ello no busca s贸lo la conquista de verdades parciales, f谩cticas o cient铆ficas. Su b煤squeda tiende hacia una verdad ulterior que pueda explicar el sentido de su vida; por ello es una b煤squeda que no puede encontrar soluci贸n si no es en el Absoluto. 鈥淟a Iglesia aprecia el esfuerzo de la raz贸n por alcanzar los objetivos que hagan cada vez m谩s digna la vida del ser humano pero es posible, que la raz贸n misma, movida a indagar de forma unilateral sobre el hombre como sujeto, parece haber olvidado que 茅ste est谩 tambi茅n llamado a orientarse hacia una verdad que lo transciende.鈥� 41

34. El profesor cristiano, en su aportaci贸n e iluminaci贸n del aprendizaje desde la perspectiva cristiana, parte de valores irrenunciables desde los cuales camina hacia la verdad, tales como, la dignidad primaria del ser humano como persona, que lo eleva sobre todos los otros seres y le concede una posici贸n de absoluto privilegio, como lo es la de ser capaz para la Trascendencia. 鈥淓s Dios quien ha puesto en el coraz贸n del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerle a 脡l, para que conoci茅ndolo y am谩ndolo, pueda alcanzar tambi茅n la plena verdad sobre s铆 mismo (Cfr. Ex 33,18; Sal 27 (26), 8-9; 63 (62), 2-3; Jn 14,8; Jn 3,2)鈥�. 42

La acci贸n educativa del profesor en el di谩logo entre la fe y la cultura

35. Todo ello exige del profesor cat贸lico una actitud continua de apertura a la raz贸n plena del hombre y de b煤squeda de la verdad, de creciente sensibilidad cr铆tica hacia los valores y contravalores que conforman la cultura m谩s cercana e influyente en su entorno; y, a la vez, de la necesaria renovaci贸n y explicitaci贸n del acontecimiento cristiano vivido en su coraz贸n. 鈥淯na raz贸n que es sorda a lo divino y que relega la religi贸n al espectro de las subculturas es incapaz de entrar en di谩logo con las culturas鈥�. Por el contrario, 鈥渓a fe cristiana es fuente de conocimiento; ignorarla ser铆a una grave limitaci贸n para nuestra escucha y respuesta鈥�. 43

El profesor cristiano no s贸lo imparte los contenidos acad茅micos obligatorios sino que su acci贸n educativa pretende descubrir y comunicar a sus alumnos el sentido trascendente que los planteamientos de las ciencias humanas puedan entra帽ar, contemplados desde la perspectiva cristiana, de tal manera que el alumno pueda descifrar en cada uno de los saberes que recibe el sentido sobrenatural que contienen.

Para ello, es imprescindible que la escuela cat贸lica trasmita 鈥渆l patrimonio cultural cristiano ofreciendo a los ni帽os y j贸venes los elementos del suelo nutricio de su cultura. Y ha de poder ofrecerlos, al menos a los creyentes, en toda su verdad y realidad, es decir, mediante una presentaci贸n creyente de los mismos鈥� 44 .

Es necesario dar raz贸n de nuestra fe y esperanza en la escuela

36. La escuela cat贸lica y, en concreto el profesor, en toda ocasi贸n deben dar raz贸n de su fe y de su esperanza (I Pe 3,15), con lo cual testifican su propia identidad y ayudan al alumno para que descubra la plenitud del ser humano realizada en Jesucristo, el Hombre nuevo 45 . 脡l es la clave para comprender el misterio del hombre, 脡l es quien da sentido a toda la vida y a toda la realidad.

c) Un proyecto educativo en el que Dios es su fundamento primero y 煤ltimo

Est谩 fundamentado en Dios, Verdad, Bien y Belleza

37. El fundamento y raz贸n b谩sica de este ser y hacer educativo es Dios, Verdad, Bien y Belleza supremas. Es el alma de toda nuestra acci贸n educativa, pues 脡l es el principio y fin de la vida, el sentido y plenitud de toda obra creada. La paternidad de Dios hace posible en los hijos la fraternidad universal, su vida entregada por todos nosotros es fundamento de nuestro amor desinteresado, su ser eterno al que estamos destinados es el sentido de nuestra vida.

En este cometido la fe en Dios cumple la funci贸n de unificar y totalizar la acci贸n del hombre. En 脡l adquiere significado la formaci贸n integral entendida desde la perspectiva cristiana de la vida.

Se realiza en la Persona de Jesucristo, plenitud del hombre nuevo

38. El alumno en crecimiento, consciente o inconscientemente, aprende de los otros, imita a los otros, sirve y se sirve de los otros. Por ello, necesita en su educaci贸n ejemplos, realizaciones y proyectos claros y positivos de sus aspiraciones m谩s nobles como desarrollo de sus capacidades. En consecuencia, la escuela cat贸lica propone siempre a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida para quienes libremente optan por este tipo de formaci贸n.

La Persona de Jesucristo es el marco de referencia continuo del proyecto educativo cat贸lico. Esto conlleva una llamada al seguimiento de Cristo que es, adem谩s de una llamada libre a adherirse a sus ense帽anzas morales y espirituales, una invitaci贸n al cambio de vida, al amor en identificaci贸n con 脡l y en servicio a los hermanos. Los alumnos cristianos tienen una Luz en medio del mundo que les sirve de gu铆a, un Maestro a quien imitar, una Vida con la que conformarse y una Persona en quien poner su confianza, Jesucristo. La formaci贸n plena del alumno tiene un marco claro y real en el que mirarse y hacia el que caminar, Jesucristo.

La educaci贸n cat贸lica es un proyecto vital

39. Imitar a Jesucristo es una propuesta educativa a vivir seg煤n el Evangelio, a recrear el hombre nuevo en cada uno de los alumnos, trabajando por superar aquellas conductas, situaciones y estructuras que se oponen a esta nueva vida. Es un compromiso con toda la persona del alumno.

El proyecto educativo cat贸lico pretende renovar al hombre entero y su cultura, eliminar los errores y males que acechan a los m谩s d茅biles, purificar y elevar las aptitudes m谩s profundas de los alumnos, restaurar y completar en Cristo, como desde dentro, las caracter铆sticas y cualidades propias de los alumnos. As铆 contribuye a educar a los ni帽os y j贸venes para la libertad interior que les va a hacer libres desde lo m谩s hondo de su ser. 46

Esta invitaci贸n conlleva un progresivo perfeccionamiento en la personalidad del alumno cuyo proceso va m谩s all谩 de los contenidos que se transmiten en cada una de las materias. La acci贸n educativa del colegio cat贸lico ha de tener en cuenta todos los elementos que influyen en la formaci贸n del alumno. La fe que la Iglesia Cat贸lica ofrece en su proyecto educativo representa una dimensi贸n fundamental de la educaci贸n y, a la vez, una opci贸n libre por la vida nueva en Cristo, plenitud y finalidad 煤ltima de la vida humana.

La fe no es una parcela m谩s del hombre, sino la dimensi贸n m谩s profunda que impregna toda la vida de la persona. Reafirmando la verdad de la fe, la educaci贸n cat贸lica har谩 posible que la persona en su proceso educativo adquiera confianza en sus capacidades cognitivas y seguridad en su caminar.

Con todo, el alumno en b煤squeda de s铆 mismo adquiere su propia identidad, pues quien de veras busca su propia identidad, su formaci贸n plena, busca a Dios y quien de veras busca a Dios se encuentra as铆 mismo.

Se alimenta en los sacramentos

40. El servicio de la Iglesia culmina siempre en la celebraci贸n del don de Dios y de su Palabra que recibe en los sacramentos, celebraciones de su amor y de su gracia. No es s贸lo un servicio de socializaci贸n y transmisi贸n cultural. La celebraci贸n es el lugar del cual todo parte y en el que todo se reencuentra en la Persona del Se帽or. El anuncio del Mensaje y su servicio a la educaci贸n plena podr铆a convertirse en mera propaganda si se elimina de la comunidad educativa la vida sacramental y celebrativa. Incluso, el mismo testimonio, tan b谩sico para la educaci贸n cat贸lica, podr铆a perder su caracter铆stica cualidad cat贸lica y la misma oraci贸n podr铆a ser evasi贸n.

El proyecto educativo cat贸lico incluye las necesarias ofertas para que los alumnos celebren el misterio de Cristo, reciban algunos de los sacramentos, de acuerdo con las orientaciones del obispo diocesano, y posean las ayudas adecuadas, fomenten y faciliten su relaci贸n con Dios en la oraci贸n y sientan el apoyo y la sinton铆a de sus padres en su progreso educativo. Para ello, es necesario que la comunidad educativa coordine estas acciones con la parroquia de referencia a fin de canalizar la futura inserci贸n parroquial de los alumnos y, a su vez, puedan recibir los auxilios espirituales que el colegio no puede ofrecerles.

La ense帽anza de la religi贸n cat贸lica es b谩sica y fundamental

41. La presentaci贸n org谩nica del mensaje de Jesucristo en la escuela fundamenta, estructura y alimenta la cosmovisi贸n cristiana presente en el proyecto educativo.

Uno de los medios b谩sicos para el desarrollo de dicho proyecto es la ense帽anza de la religi贸n cat贸lica que ocupa un lugar primordial en la escuela cat贸lica, como 谩rea fundamental en el curr铆culo de los alumnos. Su valoraci贸n y aprecio es correlativo a su aportaci贸n indispensable para el logro de los fines del propio proyecto educativo. La formaci贸n religiosa debe ser integrada en todo la acci贸n educativa, no como algo a帽adido al proceso de ense帽anza鈥揳prendizaje del alumno sino como elemento fundamental para el desarrollo evolutivo del alumno. Con todo, aunque la ense帽anza religiosa escolar no eval煤a la fe, sin embargo, esto no obsta para que el colegio cat贸lico en toda su acci贸n educativa, en el clima escolar, proponga, cuide y facilite las posibilidades de una respuesta de fe a Dios.

El ser humano mediante la religi贸n trata de universalizar su interpretaci贸n de la realidad, aborda las cuestiones l铆mites de los or铆genes y de los fines de la vida, crea un universo de sentido en donde es posible justificar y realizar la vida humana. As铆 el alumno logra unificar, totalizar y tranquilizar su conciencia por saberse integrado en un universo del que forma parte en la lucha por el bien y la verdad. La ense帽anza de la religi贸n cat贸lica es b谩sica y fundamental para llevar a cabo el proyecto educativo cat贸lico.

La ense帽anza de la religi贸n en la escuela no s贸lo hace presente la plenitud salvadora en Jesucristo, finalidad 煤ltima; est谩 realizando, a su vez, una acci贸n humanizadora a trav茅s de la educaci贸n para el amor a los dem谩s, para el compromiso con los hermanos frente a las situaciones de odio, desigualdad e injusticia. La lucha en pro de la fraternidad, el amor, la justicia, la reconciliaci贸n, la paz y la fraternidad universal, son valores del Reino de Dios que se anticipa aqu铆 y tendr谩n su plena realizaci贸n en la vida plena e inmortal con 脡l. Son valores que la escuela cat贸lica promueve y cultiva, como profundamente humanos, tanto como cristianos.

La religi贸n, sin merma de su car谩cter propio, forma as铆 parte de la cultura, est谩 铆ntimamente ligada y estructurada con el resto de las creaciones culturales y tiene una misi贸n espec铆fica dentro de la cultura: interpretar el sentido 煤ltimo de la realidad y de la vida del hombre y acomodar las dem谩s creaciones culturales, ya sea critic谩ndolas, ya sea orient谩ndolas o desechando aquellas que no fueran necesarias, incluso que pudieran ser nocivas en su desarrollo.

Es necesario advertir que: 鈥淓l derecho de los padres a decidir la formaci贸n religiosa y moral que sus hijos han de recibir, consagrado por el art铆culo 27.3 de la Constituci贸n, es distinto del derecho a elegir centro docente que enuncia el art铆culo 13.3 del Pacto Internacional de Derechos Econ贸micos, Sociales y Culturales, aunque tambi茅n es obvio que la elecci贸n de centro docente sea un modo de elegir una determinada formaci贸n religiosa y moral.鈥� 47

En concreto, 鈥渉an de ser los padres quienes determinen el tipo de formaci贸n religiosa y moral que deseen para sus hijos. 脡ste es su derecho primordial, insustituible e inalienable. Se lo reconoce la Constituci贸n en el art铆culo 27.3. Queda tutelado tambi茅n por el art铆culo 16, 1, que consagra la libertad ideol贸gica y religiosa. Por tanto, el Estado no puede imponer leg铆timamente ninguna formaci贸n de la conciencia moral de los alumnos al margen de la libre elecci贸n de sus padres. Cuando 茅stos eligen libremente la Religi贸n y Moral cat贸lica, el Estado debe reconocer que la necesaria formaci贸n moral de la conciencia de los alumnos queda asegurada por quienes tienen el deber y el derecho de proveer a ella. Si el sistema educativo obligara a recibir otra formaci贸n de la conciencia moral, violentar铆a la voluntad de los padres y declarar铆a impl铆citamente que la opci贸n hecha por ellos en el ejercicio de sus derechos no es considerada v谩lida por el Estado. Precisamente eso es lo que hace ahora el Estado con la nueva 谩rea creada por la LOE bajo el nombre de 鈥淓ducaci贸n para la ciudadan铆a鈥�. 48

d) Un proyecto educativo en el que se implica toda la comunidad educativa

42. Las Entidades titulares de los centros, que les dotan de ideario propio y representan el 贸rgano m谩ximo de decisi贸n de los mismos, est谩n llamadas a asumir un protagonismo m谩s intensivo en la conformaci贸n de comunidades educativas comprometidas con los valores del ideario. La responsabilidad de la puesta en pr谩ctica del proyecto educativo cat贸lico recae en toda la comunidad educativa, Entidad titular, profesores, PAS 鈥揚ersonal de administraci贸n y servicios- padres y alumnos. Ello implica convicciones comunes sobre el proyecto asumido, vocaci贸n y carisma, dedicaci贸n y responsabilidades compartidas; exige entrega y confianza en la eficacia misma del proyecto, as铆 como medios adecuados para el desarrollo de sus fines y objetivos.

La colaboraci贸n compartida para llevar a cabo el com煤n proyecto educativo es considerada como un deber de conciencia para todos los miembros de la comunidad educativa, cada uno de los cuales la ejecuta seg煤n las funciones que le ata帽en. Esa participaci贸n, vivida con esp铆ritu evang茅lico es, por su propia naturaleza, un testimonio que no s贸lo edifica a Cristo en la comunidad, sino que lo irradia y se convierte en signo para todos.

La falta de fe en el proyecto com煤n de cualquiera de sus responsables es un factor muy negativo para la participaci贸n de padres y alumnos en la acci贸n educativa del colegio. No es posible en la escuela presentar un proyecto del que no se es part铆cipe, no se refleja en la persona del profesor y personal educador o se cuestiona su realizaci贸n o su eficacia.

El proyecto educativo y el compromiso de los profesores laicos

43. Compete tambi茅n a los profesores laicos la responsabilidad sobre el debido desarrollo del proyecto educativo cat贸lico. 鈥淟os fieles laicos 鈥揹ebido a su participaci贸n en el oficio prof茅tico de Cristo鈥� est谩n plenamente implicados en esta tarea de la Iglesia. En concreto, les corresponde testificar c贸mo la fe cristiana 鈥搈谩s o menos conscientemente percibida e invocada por todos鈥� constituye la 煤nica respuesta plenamente v谩lida a los problemas y expectativas que la vida plantea a cada hombre y a cada sociedad. Esto ser谩 posible si los fieles laicos saben superar en ellos mismos la fractura entre el Evangelio y la vida, recomponiendo en su vida familiar cotidiana, en el trabajo y en la sociedad esa unidad de vida que en el Evangelio encuentra inspiraci贸n y fuerza para realizarse en plenitud鈥�. 49

44. En gran manera, la concreci贸n del proyecto educativo cat贸lico est谩 basculando y dependiendo de la calidad humana, educativa y cristiana del profesor de la escuela cat贸lica. Su apertura de miras en sus propuestas educativas, su actitud de servicio al colegio y a sus alumnos, su entrega personal por la cual no se predica a s铆 mismo sino que busca el crecimiento del alumno y la gloria de Dios, por su esp铆ritu de fraterna solidaridad con todos, su misma integridad en su vida moral, hacen de este profesor una aut茅ntica imagen del hombre evang茅lico que precisa la escuela cat贸lica. 50

45. Es especialmente importante el deber de asumir responsabilidades en orden a la aplicaci贸n del proyecto educativo cat贸lico que se acrecienta cuando los profesores aceptan el incorporarse a la tarea de dirigir o codirigir el propio colegio tomando parte en la responsabilidad de la titularidad del mismo. Esto conlleva el asumir todos los elementos identificativos de la educaci贸n cat贸lica y que se expresan sobre todo en la impregnaci贸n cristiana del saber y de la cultura que se trasmite en la escuela. Hay un riesgo de dejarse absorber por el sistema de aprendizaje presente en el desarrollo curricular y descuidar su verdadera raz贸n de ser: formar aut茅nticos cristianos capaces de dar raz贸n de su esperanza.

46. Para el logro y perseverancia en estas actitudes y valores 鈥渆s importante que de acuerdo con la fe que profesan y el testimonio de vida que est谩n llamados a dar, los laicos cat贸licos que trabajan en esta escuela participen sencilla y activamente en la vida lit煤rgica y sacramental que en su 谩mbito se desarrolle.鈥� 51

As铆 mismo, 鈥渆s sumamente deseable que el laico cat贸lico y muy especialmente el educador, est茅 dispuesto a participar activamente en grupos de animaci贸n pastoral o cualesquiera n煤cleos v谩lidos de fermento evang茅lico鈥�. 52

Los alumnos esperan de sus educadores no s贸lo maestros en su saber y saber ense帽ar, sino tambi茅n testigos de una vida de fe en la que puedan encontrar los signos mediante los cuales Dios se hace presente.

La corresponsabilidad de los padres

47. La acci贸n educativa de la Iglesia hace posible el ejercicio del derecho de los padres a la educaci贸n de los hijos seg煤n sus convicciones. Ellos ostentan la responsabilidad educativa de los hijos que debe ser compartida con el colegio, no s贸lo en cuanto conocedores de su desarrollo en sus hijos, sino tambi茅n promovida, responsabiliz谩ndose en las acciones adecuadas a sus posibilidades. 鈥淐on el don de la vida los padres reciben todo un patrimonio de experiencia. A este respecto, los padres tienen el derecho y el deber inalienable de trasmitirlo a los hijos: educarlos en el descubrimiento de su identidad, iniciarlos en la vida social, en el ejercicio responsable de su libertad moral y de su capacidad de amar a trav茅s de la experiencia de ser amados y, sobre todo, en el encuentro con Dios鈥�. 53

Para que la participaci贸n de los padres sea efectiva conviene motivar, coordinar y alimentar la sinton铆a de pensamiento, palabra, consejo y ejemplo de los padres con la acci贸n educativa del colegio. Es necesario crear modos, lugares y tiempos de di谩logo, encuentro y celebraci贸n comunitaria de toda la comunidad educativa. Todo ello 鈥渘o se debe a motivos de oportunidad, sino que se basa en motivos de fe. La tradici贸n cat贸lica ense帽a que la familia tiene una misi贸n educativa propia y original, que viene de Dios鈥�. 54

e) Una acci贸n educativa de la Iglesia Cat贸lica

La acci贸n educativa de la escuela cat贸lica es una acci贸n eclesial

48. 鈥淟a presencia de la Iglesia en el campo escolar se manifiesta especialmente por la escuela cat贸lica鈥�. 55 A la presencia de la Iglesia en la escuela corresponde la de la escuela en la Iglesia. Es una rec铆proca vinculaci贸n por la cual la Iglesia se hace presente como servicio educativo a los hijos y, a su vez, la escuela cat贸lica encuentra en la Iglesia su identidad y sentido.

La escuela cat贸lica posee todos los elementos que le permiten ser reconocida no s贸lo como medio privilegiado para hacer presente a la Iglesia en la sociedad, sino tambi茅n como verdadero y particular sujeto eclesial, puesto que 鈥渆vangelizar no es para

nadie un acto individual y aislado, sino profundamente eclesial鈥�, pues quien evangeliza hace presente a Cristo y a la Iglesia, su cuerpo visible y 鈥渆sto supone que lo haga no por una misi贸n que ella se atribuye o por inspiraci贸n personal, sino en uni贸n con la misi贸n de la Iglesia y en su nombre鈥�. 56

Responsabilidades eclesiales de la comunidad educativa

49. Esta comuni贸n con la Iglesia tiene una concreci贸n en la misma comunidad educativa. Los educadores unidos entre s铆 se constituyen en comunidad eclesial que anuncia la presencia de su Se帽or entre ellos. Esta comunidad posee un proyecto com煤n y concreto de servicio, el proyecto educativo cat贸lico.

鈥淟os laicos que trabajan en la escuela cat贸lica son enviados a colaborar m谩s estrechamente con el apostolado de la Jerarqu铆a, ya sea por medio de la ense帽anza de la religi贸n o por la educaci贸n religiosa m谩s general que tratan de promover ayudando a los alumnos a lograr una s铆ntesis personal entre fe y cultura, entre fe y vida. La escuela cat贸lica, en cuanto instituci贸n apost贸lica, recibe aqu铆 un mandato de la jerarqu铆a鈥�. 57

Tanto las personas consagradas como los profesores laicos dentro de la comunidad educativa ejercen un ministerio eclesial al servicio de la comunidad cat贸lica local y en comuni贸n con el Ordinario diocesano. La com煤n misi贸n educativa confiada por la Iglesia exige tambi茅n una total colaboraci贸n y sinton铆a entre las distintas acciones, planes pastorales y comunidades educativas. 58

Especial importancia ha de tener el profesor de religi贸n en la escuela cat贸lica. Como en todo tipo de escuela es un profesor enviado por el Obispo con la misi贸n de ense帽ar en nombre de la Iglesia. Todo profesor de religi贸n debe estar en posesi贸n de la Declaraci贸n Eclesi谩stica de Competencia Acad茅mica y recibir del Obispo la 鈥渕issio canonica鈥� que supone la Idoneidad del profesor, a la vez que garantiza su identidad cat贸lica. Toda su acci贸neducativa es una acci贸n evangelizadora en cuanto participa de la misma misi贸n de la Iglesia.

En los momentos dif铆ciles, de renovaci贸n y de trabajo, la unidad es garant铆a de esperanza. Es elemento esencial del apostolado cristiano la uni贸n con aquellos que el Esp铆ritu Santo puso para regir la Iglesia de Dios. 鈥淟a espiritualidad de la comuni贸n da un alma a la estructura institucional, con una llamada a la confianza y apertura que responde plenamente a la dignidad y responsabilidad de cada miembro del Pueblo de Dios鈥�. 59

50. El testimonio de comuni贸n y misi贸n de la escuela cat贸lica ser谩 el gran servicio en el mundo educativo, el mismo que la Iglesia, pues no posee una finalidad en s铆 misma sino que es parte de la Iglesia, Cuerpo de Cristo, a quien sirve y a quien anuncia. Por ello, la escuela cat贸lica no se predica as铆 misma, pues su acci贸n educativa s贸lo pretende la gloria de su Se帽or en el servicio educativo a los m谩s peque帽os, sus hermanos.

La acci贸n educativa de la Iglesia en la escuela estatal

51. La acci贸n educativa cristiana no es s贸lo una acci贸n de la escuela cat贸lica. En la escuela estatal se imparte la ense帽anza religiosa cat贸lica como elemento b谩sico y fundamental en la maduraci贸n de la personalidad cristiana del alumno. Esta ense帽anza posibilita el ejercicio del derecho de los padres a que sus hijos reciban la formaci贸n religiosa y moral que responda a sus convicciones.

A los alumnos de la clase de religi贸n se les aporta una cosmovisi贸n que hace posible la comprensi贸n cr铆tica de la cultura y su inserci贸n en la formaci贸n del alumno. En esta ense帽anza el alumno de la escuela estatal encuentra los elementos b谩sicos para dialogar desde la fe con la cultura que all铆 se le transmite, para ser l煤cido y cr铆tico en las situaciones de degradaci贸n moral, para asumir los valores que conforman el humanismo cristiano al servicio de toda persona.

52. A su vez, la formaci贸n religiosa y moral cat贸lica no se lleva a cabo en la escuela estatal s贸lo por la clase de religi贸n. Son muchos los profesores cristianos que est谩n aportando a sus alumnos principios y actitudes propias de la educaci贸n cat贸lica. Su ser cristiano, su testimonio, es luz en la oscuridad y ejemplo para sus alumnos, motivaci贸n en la lucha por el bien y la verdad.

IV. Prioridades y urgencias

a) Renovar y fortalecer la propia identidad

53. El primero y principal compromiso de la escuela cat贸lica se refiere a su identidad, como tal escuela cat贸lica, de la que ya hemos hablado. Ello comporta sobre todo un renovado compromiso con los fines y objetivos que le constituyen como tal escuela cat贸lica; una sincera revisi贸n de su ideario y su concreta presencia y realizaci贸n en el proyecto educativo de sus centros; una actualizaci贸n del carisma propio fundacional.

b) Implicar a las familias en el ejercicio de su derecho

54. La Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos reconoce el derecho a la libertad religiosa, incluyendo el derecho de los creyentes a asociarse para el culto y la educaci贸n, insistiendo en que los padres tienen el derecho a decidir y dirigir la educaci贸n de sus hijos. 60 As铆 lo recoge nuestra propia Constituci贸n en el art铆culo 27.3 y los tratados internacionales.

La complementariedad que ejercen las instituciones en la educaci贸n de los hijos es una colaboraci贸n en la misi贸n educativa de los padres y, por tanto, las personas e instituciones act煤an en nombre de ellos, e incluso, por encargo de ellos. El argumento, a veces utilizado, de substraer el derecho de los padres con el fin de dar a todos los ni帽os las mismas oportunidades en una escuela 煤nica, es un se帽uelo que pretende suplantar a la familia priv谩ndole de su responsabilidad educativa.

55. Los padres deben de conocer los fines y objetivos que el colegio pretende alcanzar en orden a la formaci贸n integral de sus hijos, los medios m谩s adecuados para su logro, las concretas responsabilidades a las que est谩n llamados a colaborar con el colegio y, sobre todo, es vital para la educaci贸n de los hijos la total sinton铆a de los padres con el proyecto educativo del colegio de sus hijos.

La formaci贸n cristiana de los padres en 铆ntima comuni贸n con el proyecto educativo cat贸lico supone la asunci贸n de la s铆ntesis cristiana que facilite el di谩logo abierto de los padres con la problem谩tica individual de sus hijos en orden a su formaci贸n religiosa y moral. La educaci贸n en los valores cristianos depende en gran manera de la motivaci贸n, vivencia y ejemplaridad que los padres aporten a sus hijos.

Comprometer a los padres en la acci贸n educativa de los hijos es tambi茅n hacerles part铆cipes de los problemas, logros y necesidades del colegio, creando cauces de participaci贸n institucional, formativa y humana junto al resto de la comunidad educativa.

c) Actualizar el compromiso con los m谩s necesitados

56. El acceso, sobre todo, de los m谩s pobres a la educaci贸n es un compromiso que han contra铆do en los diversos niveles las instituciones educativas cat贸licas. Ello exige enfocar la obra educativa en funci贸n de los 煤ltimos, independientemente de la clase social de los alumnos presentes en la instituci贸n escolar. 61

Cuando hablamos de los m谩s necesitados no s贸lo hemos de referirnos a los econ贸mica y socialmente desfavorecidos, realidad cada vez m谩s patente y presente en nuestros colegios. Tambi茅n la escuela cat贸lica hoy asume una nueva sensibilidad hacia la presencia y necesidad de educaci贸n de nuevas pobrezas que llaman a nuestras puertas y que emergen en las clases sociales mejor situadas econ贸micamente, pero no por ello menos necesitadas de que se les eduque en los valores del proyecto educativo cat贸lico.

Entre los m谩s pobres y desfavorecidos merecen especial atenci贸n los inmigrantes. Ha sido una constante en la Iglesia su preocupaci贸n y dedicaci贸n de sus hijos a la educaci贸n de los m谩s desfavorecidos. 鈥淟a Iglesia est谩 llamada a continuar su actividad, creando y mejorando cada vez m谩s sus servicios de acogida y su atenci贸n pastoral con los inmigrados y refugiados para que se respeten su dignidad y libertad, y se favorezca su integraci贸n鈥� 62 , respetando su cultura y la peculiaridad de su tradici贸n religiosa, y haciendo respetar a su vez el patrimonio cultural de la naci贸n de acogida y la propia identidad del colegio.

d) Promover la unidad de la comunidad eclesial en favor de sus centros y de su identidad

57. Los centros de ense帽anza cat贸licos, promovidos por 贸rdenes o congregaciones religiosas, por instituciones diocesanas o grupos y personas cristianas, constituyen un sector importante en la acci贸n pastoral de la Iglesia en Espa帽a y un servicio cualitativa y cuantitativamente significativo a nuestra sociedad. En una sociedad democr谩tica, la libertad de las personas y de las instituciones para crear y dirigir centros docentes es derecho primordial, como lo es para los padres de familia el derecho a elegir para sus hijos el tipo de educaci贸n que prefieran seg煤n sus convicciones.

Aunque la presencia de la escuela cat贸lica se sustenta en estos derechos fundamentales refrendados por la Constituci贸n espa帽ola, como son el derecho a la libertad religiosa, el derecho a la libertad de ense帽anza, y el derecho de los padres a que sus hijos reciban el tipo de formaci贸n religiosa y moral que est茅 de acuerdo con sus propias convicciones, 63 sin embargo, en nuestros d铆as se pone en cuesti贸n la aplicaci贸n de estos derechos en cuanto a su desarrollo en igualdad de condiciones con la escuela estatal.

Cualquier recorte a estos derechos es recorte a las libertades. No es la Administraci贸n del Estado la que decide o concede como gracia el ejercicio de esa libertad a los padres. En el ejercicio pleno de la libertad de ense帽anza se juega la libertad de la sociedad.

Los recursos de que dispone el Estado para atender a las necesidades de educaci贸n de la sociedad proceden por igual de todos los ciudadanos. En este aspecto, la verdadera libertad de elecci贸n requiere la igualdad de condiciones econ贸micas y acad茅micas en todos los centros docentes.

58. El mismo ejercicio del derecho del titular a establecer el car谩cter propio del centro se ve, a veces, dificultado por la obligada aceptaci贸n de alumnos cuyos padres se oponen a que sus hijos reciban la ense帽anza de la religi贸n cat贸lica. Con el Tribunal Constitucional tenemos que decir que: 鈥渆l ejercicio por el titular de su derecho a establecer el car谩cter propio del centro act煤a necesariamente como l铆mite de los derechos que ostentan los dem谩s miembros de la comunidad educativa 鈥損rofesores, padres y alumnos鈥� pues de otro modo no s贸lo quedar铆a privado de todo contenido real el derecho a establecer el car谩cter propio del centro, sino que se ver铆a tambi茅n defraudado el derecho de los padres a escoger para sus hijos la formaci贸n religiosa y moral acorde con sus propias convicciones...鈥� 64 Hay que tener en cuenta que la ense帽anza de la religi贸n cat贸lica hace posible la fundamentaci贸n de la cosmovisi贸n cristiana, como concepci贸n de la vida y como elemento b谩sico para la formaci贸n integral del alumno.

La escuela cat贸lica est谩 abierta a todo tipo de alumno que opte por ella, con tal de que acepte los medios que la misma escuela cat贸lica posee para el desarrollo de su propio proyecto educativo. Sin embargo, en la pr谩ctica, la aplicaci贸n de la norma legal dificulta el ejercicio del derecho de opci贸n de los padres, e incluso, obligan a recibir alumnos que se oponen a dicho proyecto.

Es por todo ello necesario que la comunidad educativa cat贸lica est茅 en todo momento unida en la defensa de sus intereses y derechos para el mejor servicio eclesial a la sociedad. Es muy necesaria y de gran trascendencia la coordinaci贸n de esfuerzos, proyectos y medios a trav茅s de las di贸cesis, congregaciones y parroquias que hagan posible la continuidad de los colegios con su propio ideario y carisma.

Los obispos en momentos dif铆ciles para algunos colegios cat贸licos hacemos una llamada a los religiosos, religiosas e instituciones titulares para que estos colegios se mantengan con su propia identidad cat贸lica al servicio de la evangelizaci贸n.

V. Propuesta de actuaciones futuras

59. Finalmente queremos proponer algunas l铆neas de actuaci贸n como respuesta a los problemas que ata帽en a la escuela cat贸lica. Se refieren especialmente a la clarificaci贸n y revitalizaci贸n de su identidad y su concreci贸n en el car谩cter propio o ideario y su proyecto educativo, a la formaci贸n de los profesores conforme a su identidad cat贸lica y profesional y a la preparaci贸n de los padres en sus responsabilidades educativas.

La responsabilidad de llevar a cabo todas estas propuestas compete a las instituciones, asociaciones y personas responsables de la educaci贸n cat贸lica, en cuanto les sea posible.

60. La Conferencia Episcopal Espa帽ola a trav茅s de la Comisi贸n Episcopal de Ense帽anza, especialmente, pretende motivar y colaborar en el desarrollo de las distintas actuaciones que aqu铆 se proponen, teniendo en cuenta a las instituciones implicadas:

Motivar y formar a los miembros de la comunidad educativa sobre los principios, valores y compromisos que conlleva la Persona y Mensaje de Jesucristo como centro y fuente del ideario propio de la escuela cat贸lica.

Fomentar cursos de formaci贸n de los directivos y del profesorado con relaci贸n a su identidad cristiana y su responsabilidad en el desarrollo del ideario del colegio.

Insertar, como elemento b谩sico en la formaci贸n de los alumnos, la participaci贸n en la celebraci贸n de algunos sacramentos y otros actos comunitarios lit煤rgicos en coordinaci贸n con el ordinario diocesano.

Dar a la clase de religi贸n especial importancia como espacio formativo para que el saber religioso ocupe el lugar que le corresponde en la formaci贸n integral.

Informar a los padres sobre la acci贸n educativa del colegio y promover actividades para ayudarles a asumir sus responsabilidades en la educaci贸n de sus hijos.

Promover la colaboraci贸n interinstitucional en todos los campos: en la formaci贸n teol贸gico-pastoral de los profesores laicos, intercambio de experiencias pastorales y educativas, de gesti贸n y viabilidad de los propios colegios.

Estudiar y coordinar con la di贸cesis y parroquia respectiva las f贸rmulas posibles para la pervivencia de los centros cat贸licos, con todo lo que implica su car谩cter propio.

Cuidar la selecci贸n de los educadores laicos con criterios de adecuaci贸n a la identidad cat贸lica de nuestras escuelas.

Participar en la elaboraci贸n y compromisos del proyecto de pastoral educativo de las di贸cesis, buscando cauces para una mayor colaboraci贸n con la pastoral educativa diocesana y motivando la comuni贸n con los pastores.

Fomentar la relaci贸n entre los centros educativos, las parroquias y las di贸cesis, para promover la coordinaci贸n del mejor servicio a la educaci贸n, favoreciendo la responsabilidad e inserci贸n de las familias.

Potenciar la acogida de personas de otras culturas en los centros cat贸licos, desde la concepci贸n del Proyecto Educativo basado en los valores universales del Evangelio.

Fortalecer la titularidad de los centros cat贸licos, facilitando la adopci贸n de medidas que garanticen su continuidad como colegios cat贸licos.

Programar y coordinar acciones que faciliten la inserci贸n social y educativa de los m谩s necesitados.

VI. Conclusi贸n

61. Es de todos conocido el esfuerzo continuado y esperanzado de los que trabajan en la escuela cat贸lica por llevar a cabo un proyecto educativo que sirva a los alumnos en su formaci贸n humana y cristiana y en su maduraci贸n en la fe. Esta dedicaci贸n en pro de la educaci贸n cat贸lica merece el reconocimiento de la Iglesia y de la misma sociedad.

La Conferencia Episcopal Espa帽ola propone este documento para la reflexi贸n y aplicaci贸n a la propia vida de cada colegio cat贸lico. Deseamos que sea para la escuela cat贸lica un instrumento de trabajo en orden a una revisi贸n de aquello que necesite ser vitalizado para una mejor evangelizaci贸n de ni帽os y j贸venes.

Nos mueve la fe en el Se帽or que estar谩 siempre con nosotros en esta tarea, el celo de la caridad por todos, especialmente los peque帽os que necesitan de mayor orientaci贸n, ayuda y apoyo, y 鈥渓a esperanza de construir un mundo m谩s justo y m谩s digno del hombre, que no puede prescindir de la convicci贸n de que nada valdr铆an los esfuerzos humanos si no fueran acompa帽ados por la ayuda divina, porque si el Se帽or no construye la casa en vano se afanan los alba帽iles鈥� (Sal 127,1). 65

Ponemos en las manos de nuestra Madre, la Virgen Mar铆a, la acci贸n educativa de la Iglesia, implorando su auxilio y protecci贸n.

Madrid, 27 de abril de 2007


1

JUAN PABLO II, Homil铆a en Reims (20.9.1996) 5.

2

CONGREGACI脫N PARA LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, Dimensi贸n religiosa de la educaci贸n en la escuela cat贸lica (7.4.1988) 34.

3

CONGREGACI脫N PARA LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, La escuela cat贸lica (19.3.1977) 34.

4

CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n pastoral Gaudium et spes (7.12.1965) 22.

5

Cfr. JUAN PABLO II, Enc铆clica Fides et ratio (14.9.1998) 5.

6

Cfr. JUAN PABLO II, Carta apost贸lica Tertio millennio adveniente (10.11.1994) 36.

7

JUAN PABLO II, Carta enc铆clica Veritatis splendor (6.8.1993) 84.

8

Cfr. JUAN PABLO II, Exhortaci贸n apost贸lica Ecclesia in Europa (28.6.2003) 9.

9

CONGREGACI脫N PARA LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, Las personas consagradas y su misi贸n en la escuela (28.10.2002) 31.

10

JUAN PABLO II, Exhortaci贸n apost贸lica Familiaris consortio (22.11.1981) 6.

11

Cf. JUAN PABLO II, Exhortaci贸n apost贸lica Ecclesia in Europa (28.6.2003) 8.

12

ANTONIO M. ROUCO VARELA, El derecho a la educaci贸n y sus titulares鈥�. Club Siglo XXI ( 30-1-7).

13

JUAN PABLO II, Carta apost贸lica Novo millennio ineunte (6.1.2001) 47.

14

FORO CALIDAD Y LIBERTAD DE ENSE脩ANZA, 鈥�Educaci贸n, Libertad y Calidad鈥� (Octubre 2001) pag. 25.

15

Cf. DELORS. J, La educaci贸n encierra un tesoro. Informe a la UNESCO. 1996.

16

Cfr. CONSEJO GENERAL DE LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, 鈥淢anifiesto por la educaci贸n鈥� (2.3.2002).

17

Entre otros mencionamos: Declaraci贸n de Derechos del Ni帽o (1959). Declaraci贸n de Derechos de la Mujer. Pacto Internacional de los Derechos Econ贸micos, Sociales y Culturales (1966). Carta de los Derechos de la Familia (1983). Resoluci贸n del Parlamento Europeo sobre Libertad de Ense帽anza (1984).

18

CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n Gravissimum educationis (28.10.1965) 5.

19

CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n Pastoral Gaudium et spes (7.12.1965) 21.

20

CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n Gravissimum educationis (28.10.1965) 8.

21

CATECISMO DE LA IGLESIA CAT脫LICA, Compendio (28.6.2005) 66,67.

22

CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n Pastoral Gaudium et spes (7.12.1965) 41.

23

CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n Gravissimum educationis (28.10.1965) 1.

24

Cfr. CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n Pastoral Gaudium et spes ( 7.12.1965) 57.

25

Cf. CONGREGACI脫N PARA LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, Dimensi贸n religiosa de la educaci贸n en la escuela cat贸lica (7.4.1988) 53.

26

Cf. JUAN PABLO II, Discurso al Congreso Internacional del Comit茅 Europeo de la Educaci贸n Cat贸lica (28.4.2001).

27

JUAN PABLO II, Discurso a los docentes universitarios de Roma (9.9.2000).

28

CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n dogm谩tica Gaudium et spes (7.12.1965) 22.

29

BENEDICTO XVI, Discurso en la Universidad Gregoriana de Roma (13-11-2006).

30

CONGREGACI脫N PARA LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, Dimensi贸n religiosa de la educaci贸n en la escuela cat贸lica (7.4.1988) 48.

31

Ibidem, 47.

32

Declaraci贸n final de la asamblea especial para Europa del S铆nodo de los obispos (28.11 al 14.12.1991) Ecclesia (21.12.1991) 4.

33

Ibidem. N潞 3.

34

Cf. CONGREGACI脫N PARA LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, Dimensi贸n religiosa de la educaci贸n en la escuela cat贸lica (7.4.1988) 25 y 26.

35

Cfr. JUAN PABLO II, Enc铆clica Fides et ratio (14.9.1998) 99.

36

COMISI脫N EPISCOPAL DE ENSE脩ANZA Y CATEQUESIS, Orientaciones pastorales sobre la ense帽anza religiosa escolar (11.6.1979) 41.

37

JUAN PABLO II, Exhortaci贸n apost贸lica Christifideles Laici (30.12.1988) 34.

38

Cf. COMISI脫N EPISCOPAL DE ENSE脩ANZA Y CATEQUESIS, Orientaciones pastorales sobre la ense帽anza religiosa escolar (11.6.1979) 39.

39

PABLO VI, Exhortaci贸n apost贸lica Evangelii nuntiandi (8.12.1975) 19.

40

Cf. CONGREGACI脫N PARA LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, El laico cat贸lico testigo de la fe en la escuela (15.10.1982) 29.

41

JUAN PABLO II, Carta enc铆clica Fides et Ratio (14.9.1998) 5.

42

Ibidem. Proemiun.

43

BENEDICTO XVI, Discurso en la Universidad de Ratisbona (13-9-2006).

44

COMISI脫N EPISCOPAL DE ENSE脩ANZA Y CATEQUESIS, Orientaciones pastorales sobre la ense帽anza religiosa escolar (11.6.1979) 13.

45

CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n Pastoral Gaudium et spes (7.12.1965) 22.

46

Cf. CONCILIO VATICANO II, Constituci贸n Pastoral Gaudium et spes (7.12.1965) 58.

47

Sentencia del Tribunal Constitucional, 5/1981, Fundamento jur铆dico 8 (13-2-81).

48

CONFERENCIA EPISCOPAL ESPA脩OLA. CCIV COMISI脫N PERMANENTE DEL EPISCOPADO, Declaraci贸n sobre La Ley Org谩nica de Educaci贸n (LOE), los Reales Decretos que la desarrollan y los derechos fundamentales de padres y escuelas ( 28-2-7) 8-9.

49

JUAN PABLO II, Exhortaci贸n apost贸lica Chistifideles Laici (30.12.1988) 34.

50

Cfr. CONGREGACI脫N PARA LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, El Laico cat贸lico testigo de la fe en la escuela (15.10.1982) 52.

51

Ibidem, 40.

52

Ibidem,41.

53

BENEDICTO XVI, Homil铆a a las familias en Valencia, ( 9-7-2006).

54

CONGREGACI脫N PARA LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, Dimensi贸n religiosa de la educaci贸n en la escuela cat贸lica (7.4.1988) 42.

55

CONCILIO VATICANO II, Declaraci贸n Gravissimum educationis (28.10.1965) 8.

56

PABLO VI, Exhortaci贸n apost贸lica Evangelii nuntiandi (8.12.1975) 60.

57

CONGREGACI脫N PARA LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, La escuela cat贸lica (19.3.1977) 71.

58

Cf. CONGREGACI脫N PARA LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, Las personas consagradas y su misi贸n en la escuela (28.10.2002) 42.

59

JUAN PABLO II, Carta apost贸lica Novo millennio ineunte (6.1.2001) 45.

60

Cf. Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos, art. 18 y 26.3.

61

CONGREGACI脫N PARA LA EDUCACI脫N CAT脫LICA, Las personas consagradas y su misi贸n en la escuela (28.10.2002) 69.

62

JUAN PABLO II, Exhortaci贸n apost贸lica, Ecclesia in Europa (28.6.2003) 103.

63

Cf. XXXVIII ASAMBLEA PLENARIA DE LA CEE. Declaraci贸n sobre El derecho a la educaci贸n (24-6-83) 2.

64

Sentecia del Tribunal Constitucional, 77/1985, Fundamento jur铆dico II, 9(27.6.1985).

65

JUAN PABLO II, Exhortaci贸n apost贸lica
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