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Sebasti谩n Blanco Eguiluz, El estudiante y la crisis de la ense帽anza psicol贸gica
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El estudiante y la crisis de la ense帽anza psicol贸gica *

Presentaci贸n

Quisiera agradecer la invitaci贸n a participar en esta importante jornada de b煤squeda y de fundamentaci贸n de aproximaciones cristianas a la psicolog铆a. Igualmente deseo compartirles que es para m铆 una bendici贸n encontrarme aqu铆 y tener la oportunidad de madurar en mis conocimientos sobre la antropolog铆a y psicolog铆a iluminadas por la fe.

No me cabe la menor duda de la oportunidad de este proceso que est谩 viendo diversos ensayos en distintos lugares del mundo. La ponencia del profesor Jean Claude Larchet muestra que no s贸lo es una problem谩tica que percibimos los cat贸licos, sino que tambi茅n entre nuestros hermanos de la Ortodoxia es algo que se deja sentir.

Esto es algo que hace mucho se necesitaba. No s贸lo magn铆ficos esfuerzos como el de Rudolf Allers, al avanzar por un sendero de iluminar desde la fe las teor铆as fundamentales de Alfred Adler, sino, y muy especialmente, al recuperar las antiguas ense帽anzas que dieron tan buenos resultados en el pasado y que deben servir como base para nuevos desarrollos y actualizaciones. Quiz谩 tambi茅n aqu铆 se trate de una vuelta a las fuentes como aquella a la que nos invitaba el Concilio Vaticano II. Los trabajos de Sim贸n Kemp sobre psicolog铆a medieval 鈥攁unque la palabra medieval empleada en el sentido de Petrarca no parece un buen calificativo para periodizar la historia鈥� constituyen un avance en ese sentido.

Se me ha pedido que comparta con ustedes, desde mi propia vivencia y desde lo que he podido recoger de otros compa帽eros de estudios, cu谩l es la experiencia existencial del estudiante de psicolog铆a hoy en d铆a.

Para cumplir con este cometido me he entrevistado con varios estudiantes de psicolog铆a que cursan distintos a帽os de la carrera 1 . En estas entrevistas me he concentrado en cuatro temas que considero fundamentales para las bases de una psicolog铆a cristiana:

  • La nostalgia de infinito.
  • El hombre creado a imagen y semejanza de Dios.
  • El pecado y su presencia en el comportamiento del hombre.
  • Jesucristo, 煤nico Reconciliador.

En las entrevistas he tocado estos temas tratando de medir qu茅 tan presentes est谩n en el inter茅s personal de cada estudiante, y en ese sentido, qu茅 tan importantes los consideran para su carrera. Tambi茅n he tratado de constatar qu茅 tan presentes est谩n en los programas a lo largo de la carrera de psicolog铆a.

Lo que haremos a lo largo de esta exposici贸n ser谩 ir recorriendo y profundizando en cada uno de los temas de antropolog铆a se帽alados, ofreciendo una s铆ntesis de las respuestas que recib铆 de los estudiantes para as铆 ir sacando algunas conclusiones.

Debo se帽alar que he orientado mi enfoque hacia la antropolog铆a, pues estoy convencido de que es en esa direcci贸n donde se debe encontrar una adecuada fundamentaci贸n para la psicolog铆a, que responda a la iluminaci贸n de la fe en Jes煤s, Nuestro Se帽or.

Quisiera dejar claro que la profundizaci贸n que har茅 de estos cuatro temas antropol贸gicos est谩 basada en el pensamiento de Don Luis Fernando Figari, quien es fundador del Sodalicio de Vida Cristiana. 脡l ha mostrado una gran preocupaci贸n por el problema del ser humano y bas谩ndose en la espiritualidad de la Iglesia, viene realizando un desarrollo antropol贸gico muy interesante del cual me voy a valer 2 .

La raz贸n por la cual me centro en estos cuatro puntos para tratar de reflejar la experiencia del estudiante es porque considero que si estos temas antropol贸gicos no se tienen claros y no se toman en cuenta antes que nada, lo que se construya o la ayuda que se quiera dar dif铆cilmente va a responder al hombre de manera integral y aut茅ntica. La fragmentaci贸n de las ciencias es un problema sumamente grave, por lo que se requiere que ciencias humanas como la psicolog铆a, precisamente, se funden en una visi贸n integral del hombre.

Por lo dicho, estoy convencido de que un estudiante de psicolog铆a que ignore estos temas apenas podr谩 desarrollarse como un psic贸logo fundado en la Verdad, sus respuestas ser谩n incompletas, y sus esfuerzos por ayudar y servir a otras personas quedar谩n limitados por lo estrecho y defectuoso de su horizonte antropol贸gico. Veamos entonces qu茅 tan importantes son 茅stos y qu茅 tan en cuenta los tenemos los estudiantes para formarnos como psic贸logos.

I. La nostalgia de infinito

Al hablar de nostalgia de infinito me estoy refiriendo a la necesidad interior que toda persona experimenta de aspirar hacia algo que est谩 fuera de s铆, algo infinito. Es una tensi贸n-hacia. Luis Fernando Figari nos da luces frente a esta realidad constitutiva del ser humano cuando dice: 芦La experiencia de 鈥渘ostalgia de infinito鈥� no es una aspiraci贸n pasajera, sino permanente y ligada a la existencia misma del ser humano. Es bastante m谩s que un deseo. No es una dimensi贸n sentimental ni abstracta; m谩s bien, se trata de una dimensi贸n constitutiva, real, que desde lo fondal de uno mismo apunta a la plenitud de la persona en el encuentro con la realidad trascendente desde la cual todo recibe sentido禄. 3 Conocemos la reflexi贸n teol贸gica del hombre 鈥渃apax Dei鈥�. Igualmente vemos que el actual Catecismo de la Iglesia Cat贸lica ha dado un giro existencial en su apertura al tratar en el primer cap铆tulo de su primera parte sobre 鈥淓l hombre es capaz de Dios鈥� 4 .

Con estas palabras me parece que queda clara la importancia que tiene este tema si es que queremos entender el comportamiento del hombre y ayudar as铆, a que no 鈥渄ecodifique erradamente鈥� sus impulsos y m谩s bien se exprese en estados psicol贸gicos arm贸nicos y en una conducta coherente con ellos.

Ahora bien, debemos preguntarnos cu谩l es la experiencia del estudiante de psicolog铆a frente a ello, tanto en el 谩mbito personal como en la prioridad que se le da a lo largo de la carrera.

Haciendo una s铆ntesis de lo fundamental de las respuestas que recog铆, se puede concluir que frente a este tema capital, las respuestas tuvieron un punto en com煤n: todos los entrevistados, de todos los a帽os de la carrera, reconoc铆an esta necesidad en el ser humano. Me pareci贸 muy interesante ver que los estudiantes de los primeros a帽os entend铆an esa necesidad como algo profundo en el ser humano, m谩s profundo incluso que una necesidad psicol贸gica. Tambi茅n eran concientes de que esta necesidad se deb铆a buscar en una realidad trascendente al hombre. Muchos coincidieron en que esta realidad trascendente era Dios, y otros simplemente en un trascendente indeterminado.

En cambio los estudiantes de a帽os m谩s avanzados, si bien tambi茅n reconoc铆an que todo ser humano posee esta necesidad o impulso, tend铆an a reducirla a un plano meramente psicol贸gico, y en muchos casos como algo no esencial para la realizaci贸n personal sino como una motivaci贸n psicol贸gica m谩s.

Todos coincid铆an en que el tema era tocado en la carrera, pero tal vez de manera muy superficial y sin una respuesta clara para esa necesidad. De hecho el plantear que Dios es el 煤nico capaz de responder a lo m谩s profundo del ser humano no es algo que se encuentre en el contexto curricular. M谩s bien este asunto se deja a las opciones religiosas de cada estudiante. Ni siquiera en algunas de las universidades que se proclaman abiertamente cat贸licas se plantea como una verdad. M谩s a煤n, tampoco se propone como verdad, sino m谩s bien como una de las alternativas de idea fuerza que impulse en la vida, en una l铆nea semejante a la de la logoterapia de V铆ctor Frankl, seg煤n entiendo.

Lo primero que me parece interesante en estas respuestas que rese帽amos es que todos reconocen la existencia de una nostalgia de 鈥渁lgo鈥� infinito. Esta encuesta abunda en que se trata de una experiencia que todo ser humano tiene.

Es importante destacar c贸mo los estudiantes de los primeros a帽os tienden a reconocer que tal nostalgia forma parte de lo m谩s profundo del hombre, que es algo natural en el hombre viador, y que 茅ste busca saciar esta necesidad en 鈥渁lgo鈥� trascendente. Contrasta que los estudiantes que han cursado m谩s a帽os de estudios de la carrera de alguna manera han relativizado esa 鈥渘ostalgia鈥�. Posiblemente con lo que creen ser criterios m谩s cient铆ficos y racionales, tienden a reducir lo m谩s hondo de la persona a un plano psicol贸gico. Esto que, con los Obispos en la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano, podemos llamar 鈥減sicologismo鈥�, conduce a un reduccionismo en el que este anhelo esencial en nosotros se trata simplemente como una necesidad psicol贸gica. En esta perspectiva, Dios no tiene propiamente cabida, salvo como una especie de 鈥減lacebo鈥� que utilitariamente servir铆a para darle alg煤n sentido a la existencia.

En este tema es preocupante constatar c贸mo se mutila una dimensi贸n esencial de la persona bajo informaci贸n psicol贸gica parcial. Con ello, la capacidad de los futuros profesionales para responder en su pensamiento y en su pr谩ctica a eso que hemos llamado nostalgia de infinito estar谩 seriamente comprometida.

Desear铆a culminar este punto se帽alando que Figari ha planteado como grav铆simo mal de nuestro tiempo lo que llama 鈥渁gnosticismo funcional鈥�. Se trata de una postura neutra o agn贸stica que pone a Dios entre par茅ntesis al tratar alguna materia o en la vida misma. 鈥淒ios existe, pero al tratar este asunto, en la pr谩ctica, lo hago como si no existiera鈥�, ser铆a un lema propio del agn贸stico funcional. Dejo anotado que en cuanto la psicolog铆a es una disciplina o para algunos 鈥渃iencia鈥� humana, es inaceptable que se excluya a Dios de su horizonte, quiz谩 por razones de corriente ideol贸gica o de trasbordo de m茅todos de las ciencias exactas, en cuya problem谩tica no voy a entrar. Si nos ponemos en el plano humano y con efectivas aspiraciones de seriedad es imposible descartar o expatriar la variable Dios en una aproximaci贸n al ser humano y su psicolog铆a.

II. Creado a imagen y semejanza de Dios

Para nosotros cristianos guarda una inmensa relaci贸n con esta nostalgia de infinito el hecho de que el hombre es creado por Dios a su imagen y su semejanza. Cabe preguntarse qu茅 implica esta citada frase del G茅nesis y c贸mo toma esto el estudiante de psicolog铆a.

Podr铆amos partir por preguntarnos 驴qu茅 dice Dios de s铆 mismo?

Encontramos, por ejemplo, en el 脡xodo: 芦Dijo Dios a Mois茅s: 鈥淵o soy el que soy鈥澛� (Ex 3,14)... M谩s adelante, ya en el Nuevo Testamento, encontramos que la Primera Carta de San Juan nos dice: 芦Dios es Amor禄. Dios es amor, Dios que ES, ES amor, el ser de Dios es Amor, una realidad misteriosa pero a la vez reveladora. Una realidad que ilumina la vocaci贸n del ser humano.

Dios Amor crea al ser humano y lo crea a su imagen y semejanza, como nos lo revela el primer cap铆tulo del G茅nesis, y tambi茅n el libro de la Sabidur铆a y las hermosas l铆neas del Salmo 8. Esta caracter铆stica de ser creado a imagen y semejanza de Dios sella al ser humano en su realidad m谩s profunda.

Profundizando un poco m谩s, podemos decir que Dios, que es y permanece siendo, crea al ser humano d谩ndole 鈥渟er鈥� e invit谩ndolo 鈥渁 permanecer鈥�, seg煤n el ser que Dios le ha dado, es decir, a imagen de Dios. El hombre imagen de Dios, trae en s铆 un dinamismo que lo lleva a permanecer siendo lo que es en su realidad profunda. Es as铆 que desde la conciencia y la coherencia con este dinamismo de permanencia el ser humano es impulsado a permanecer siendo despleg谩ndose en el amor, en una sincera y aut茅ntica apertura hacia el T煤 divino y hacia los t煤 humanos. Este despliegue es tambi茅n un dinamismo que trae todo hombre en lo m谩s profundo de s铆 y que lo lleva a realizarse en la semejanza con la cual fue creado.

Siguiendo con planteamientos de Luis Fernando Figari, expuestos en publicaciones y conferencias, podemos rese帽ar que toda esta realidad din谩mica se da en un plano ontol贸gico, donde la mismidad del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, posee estos dos dinamismos fundamentales: de permanencia y despliegue. Por ellos, la persona se encaminar谩 a su realizaci贸n en la medida en que descubra en s铆 la imagen de Dios Amor y se despliegue permaneciendo en su Amor.

El ser humano se presenta como una unidad bio-psico-espiritual. Desde esta visi贸n unitaria del hombre encontramos que los dinamismos fundamentales de permanencia y despliegue, que se encuentran en el plano ontol贸gico de la persona, se expresan tambi茅n en un plano psicol贸gico, apareciendo como necesidades de seguridad y significaci贸n. Esta perspectiva psicol贸gica la podemos encontrar ya en algunas escuelas del siglo XX, pero la reflexi贸n sobre ellas se puede trazar por siglos.

Por seguridad entendemos la b煤squeda del ser humano de ser y permanecer siendo. Queda claro que esta necesidad se relaciona m谩s directamente con el dinamismo ontol贸gico de permanencia. Mientras que la significaci贸n guarda una relaci贸n m谩s directa con el dinamismo de despliegue, ya que se refiere a la b煤squeda del hombre de aceptaci贸n y de expresi贸n de amor a s铆 mismo y los dem谩s. Obviamente estas necesidades no est谩n cerradas en su propia l贸gica sino que requieren de cualificaciones de orden moral que permitan valorar la orientaci贸n que sigan.

Manteniendo el criterio de que el hombre es una unidad bio-psico-espiritual, estos dinamismos fundamentales de permanencia y despliegue los encontramos tambi茅n presentes en un plano som谩tico, con sus propias expresiones.

Todas estas dimensiones que hemos venido recorriendo r谩pidamente tienen que ser vistas como una unidad, entrelazadas unas con otras, por lo que al aproximarse a la realidad del ser humano viador no se puede prescindir de ninguna de ellas si es que se quiere dar una aut茅ntica visi贸n.

No es poco importante, como vemos, que la persona sea imagen y semejanza de Dios. No hemos pretendido incursionar en los debates sobre el alcance del sentido de imagen y semejanza en sus implicancias teol贸gicas. No es nuestro campo y lo debemos dejar a los especialistas en teolog铆a.

Veamos ahora qu茅 lugar ocupa este hecho en la experiencia del estudiante, qu茅 tanta importancia se le da en los programas de algunas universidades, qu茅 tan en cuenta se tiene al querer ayudar a otras personas y qu茅 tanto se conoce su profunda implicancia en el ser humano.

Como com煤n denominador de todas las respuestas sobre este tema est谩 la ignorancia frente a lo que significa ser creados a imagen y semejanza, y qu茅 implicancias tiene ello en la naturaleza del ser humano.

Todas las respuestas fueron sumamente superficiales. Pero, aun as铆, fue factor mayoritario el reconocer como muy importante el hecho de que no se deb铆a omitir el haber sido creados por Dios a su imagen y semejanza, pues, dec铆an, al tratar a una persona y buscar ayudarle como psic贸logos se debe tener en cuenta cu谩les son sus caracter铆sticas naturales. Fue general la opini贸n de que este punto no es tocado para nada dentro de los programas durante la carrera de psicolog铆a.

Sobre todo los estudiantes de los primeros a帽os opinaban que el tema deb铆a ser tratado como algo fundamental dentro de la carrera, m谩s all谩 de la fe personal de cada estudiante. Consideraban que estando en una sociedad de ra铆ces cristianas es l贸gico hacerlo, que es importante conocer a cabalidad los planteamientos de la Iglesia sobre el ser humano pues son una ayuda a la pr谩ctica que se tendr谩 como psic贸logos, y que si alguien no estaba de acuerdo con que se estudiara esto no deb铆a ser motivo para no ense帽arlo pues se ense帽an tantas otras cosas con las que no todos est谩n de acuerdo y sin embargo aparecen en los programas, sin importar si hieren o no a la fe.

Me llam贸 la atenci贸n que a pesar de que no se conoce a profundidad la importancia que tiene este tema para el ser humano, igual es considerado por la gran mayor铆a de los estudiantes de los primeros cursos, y algunos de finales de carrera, como fundamental para el psic贸logo.

驴Por qu茅 esta desigualdad? 驴Por qu茅 los m谩s j贸venes est谩n m谩s interesados en temas que puedan iluminar la realidad del ser humano y los de cursos m谩s avanzados no? 驴Acaso es un asunto que se refiere a los ideales con que se empieza y que luego son opacados por una presentaci贸n funcional e ideologizada de la carrera? 驴O es un efecto de aquel agnosticismo funcional que pone a Dios entre par茅ntesis o lo excluye definitivamente y que a lo largo de los a帽os va afectando la experiencia personal y de estudios del alumno? Son interrogantes que dejaremos abiertos.

III. El pecado y su presencia en el hombre

Por la fe bien sabemos que el pecado hiere a la persona y es por el pecado que el ser humano es incapaz de realizarse seg煤n el amor, que como hemos visto es lo 煤nico que responde a su ser. No entraremos al tema del pecado original, pero lo suponemos. Cuando el hombre peca, haciendo mal uso de su libertad, ve opacada su imagen y perdida su semejanza, es decir, la imagen que lleva al hombre a permanecer siendo se ve como nublada por las tinieblas del pecado y la semejanza que le permite desplegarse seg煤n la imagen, se pierde, se destruye. Existen otras interpretaciones, pero esta parece ser la m谩s tradicional entre los Padres de la Iglesia.

El pecado afecta al hombre motivando una mala decodificaci贸n de sus movimientos interiores. Al no poder 鈥渧er鈥� su imagen, al encontrarse ciego frente a su ser, el despliegue de la persona no va a orientarse seg煤n el sentido con el que fue creado. Se llega incluso a desconocer buena parte de lo que la naturaleza recta le dicta, como se puede ver en diversas culturas, incluso en la cultura de muerte que hoy en d铆a no vacila en legitimar mediante leyes estatales el aborto, por ejemplo. El ser humano se encuentra condicionado en su capacidad de amar, ya que ha perdido la semejanza al apartarse del amor al Creador y caer en las tinieblas del pecado.

Esta errada decodificaci贸n de los dinamismos fundamentales lleva a cada persona que se encuentra sumergida en el pecado a resolver sus necesidades psicol贸gicas de seguridad y significaci贸n y sus correspondientes som谩ticas en la b煤squeda de suced谩neos, de falsos 铆dolos. A falta de una recta lectura y percepci贸n de su mismidad, se presenta una experiencia interior de vac铆o, de quiebre y la persona tiende a llenar este vac铆o, no realiz谩ndose en el amor, que es lo que la va a hacer feliz, sino buscando, con desorden y angustia, su felicidad en los falsos 铆dolos del tener, poder y el poseer placer, los tres grandes 铆dolos de nuestro tiempo.

As铆 vive la persona esclavizada por el pecado. Esa fue la condici贸n de nuestros primeros padres luego de la ca铆da original, fruto del mal uso de su libertad; esa es la esclavitud de toda persona que no reconoce su aut茅ntica identidad y opta por los falsos 铆dolos ya mencionados.

La experiencia de los estudiantes de psicolog铆a frente a esta realidad es muy preocupante: muchos no reconocen que el pecado afecta verdaderamente al hombre, lo toman como una manera 鈥渟imb贸lica鈥� de explicar los males, pero no como el causante real de 茅stos. Para la gran mayor铆a de estudiantes de psicolog铆a la existencia del demonio es un invento de las personas para explicar el origen del mal, pero no creen en su existencia real. Incluso se puede decir que existencialmente no reconocen el pecado en sus propias vidas, y tienden a relativizar lo que la Iglesia ense帽a que es pecado. Esto va parejo con una explosi贸n de subjetivismo que hace que cada quien se convierta en juez y parte sobre s铆 mismo, y formule sus opciones en t茅rminos de derechos u otros semejantes. Llama la atenci贸n el influjo de corrientes secularizantes y erradas de psicolog铆a como un tel贸n que cubre y esconde la realidad. Por ejemplo el freudismo, cuya naturaleza de ideolog铆a y hasta de culto, ha sido se帽alada por no pocos, llam谩ndose psicolog铆a din谩mica o bajo otros nombres, lleva a una deformaci贸n de la conciencia moral de tal naturaleza que el pecado se convierte en una opci贸n leg铆tima, afectando as铆 la existencia de no pocos estudiantes.

Hay una coincidencia amplia en considerar que el tema pecado no est谩 presente dentro del programa de psicolog铆a de las universidades de los alumnos encuestados. Pero fueron muy pocos los que cre铆an que deb铆a estarlo. Quienes consideraban importante tratarlo eran personas m谩s comprometidas con la fe.

Se da, por lo tanto, una ignorancia sobre el tema, no se conocen las verdaderas y profundas consecuencias del pecado sobre todo el ser humano, no hay una visi贸n sobrenatural del origen del mal. En este caso tanto los alumnos iniciales como los avanzados no muestran un diferencial significativo y aunque los mayores son m谩s expl铆citos en referir que los pecados ser铆an problemas psicol贸gicos, los de a帽os iniciales tambi茅n expresan una vaga idea en esa perspectiva, lo que hace pensar que dicha visi贸n ideologizada se ha abierto paso en la sociedad, quiz谩 incluso a trav茅s de los cursos de psicolog铆a escolar.

Se presentan en este caso diversas situaciones sumamente graves que van m谩s all谩 de la experiencia o la instrucci贸n universitaria llevando el problema a una dimensi贸n m谩s amplia, pero sin dejar de hacer notar que ese vago o confuso sentir va adquiriendo forma en la medida en que un reduccionismo psicologista se va imponiendo en la mente y experiencia del alumno de psicolog铆a.

IV. Jesucristo, 脷nico Reconciliador

Durante las entrevistas, al pasar a la 煤ltima pregunta que gira en torno al Se帽or Jes煤s y la importancia que tiene o deber铆a tener en un psic贸logo y en la carrera de psicolog铆a, el rostro de las personas que entrevistaba entre que mostraba sorpresa, desconcierto o una expresi贸n que parec铆a decir 驴est谩s loco o qu茅? Era obvio que casi a la totalidad le costaba hacer un enlace entre Cristo y el tema de la psicolog铆a. En la pr谩ctica hay una ruptura entre la conciencia de lo que la luz de Cristo puede aportar para entender la problem谩tica psicol贸gica del ser humano y la psicolog铆a como profesi贸n.

Las respuestas en su gran mayor铆a fueron muy superficiales y vac铆as, casi expresadas para no ofender a quien preguntaba. A la casi totalidad le parec铆a algo cerrado y fuera de lugar presentar al Se帽or Jes煤s y sus ense帽anzas dentro del programa de psicolog铆a. Fueron pocos los que cre铆an necesario el modelo de Cristo para poder ayudar a otras personas, tanto como modelo para el psic贸logo como para el paciente.

Quisiera s贸lo remarcar que as铆 como el pecado da帽a al hombre en lo m谩s profundo de s铆, s贸lo Jesucristo es capaz de sanarlo, s贸lo 脡l puede reconciliar la herida hecha por el pecado a causa del mal uso de la libertad. Esto hace necesario abordarlo en la psicolog铆a as铆 como profundizar en las cuatro rupturas de las que habla el Papa en la exhortaci贸n Reconciliatio et paenitentia.

El Concilio Vaticano II ha sido claro al indicar en la Gaudium et spes 22 la centralidad del Se帽or Jes煤s en el descubrimiento que el ser humano est谩 invitado a hacer de su propia identidad. En la exhortaci贸n Ecclesia in America, en el n煤mero 10, este tema se explicita a煤n m谩s, en perspectiva antropol贸gica y teol贸gica. Cristo ilumina la imagen del ser humano y restaura la semejanza perdida. Por el efecto restaurador que tiene Cristo en la naturaleza de la persona, 茅sta puede distinguir sus dinamismos de permanencia y despliegue de manera correcta; es decir, se da una recta decodificaci贸n de los dinamismos fundamentales de permanencia y de despliegue. As铆, el hombre va a buscar realizarse ya no en los falsos 铆dolos, sino que su despliegue estar谩 orientado hacia valores como el servicio, la comunicaci贸n generosa de sus bienes y la vivencia de la virtud, donde se va a realizar en el amor.

Siendo el hombre una unidad bio-psico-espiritual, la Luz de Cristo va a iluminar toda esta realidad, llevando al ser humano a un equilibrio en sus tres dimensiones: la biol贸gica, la psicol贸gica y la espiritual.

芦El misterio del hombre s贸lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado禄, leemos en la GS 22. Ante la profundidad de esta afirmaci贸n cabe preguntarse, 驴puede uno llamarse aut茅ntico psic贸logo, si es que no trata de que la persona se conforme m谩s y m谩s con Aqu茅l que ilumina la identidad y misterio del ser humano? Obviamente ese debe ser el objetivo de fondo de todo psic贸logo cat贸lico. Pero como vemos, la experiencia concreta del estudiante de psicolog铆a 鈥攄el futuro psic贸logo鈥� est谩 muy lejos de esta aproximaci贸n coherente con la fe. La importancia de Cristo como el 煤nico que responde a los anhelos m谩s profundos del ser humano queda reducida muchas veces a un mero pietismo personal sin consecuencias en el campo de estudio ni en la vida profesional. La disciplina psicol贸gica se aparta de la fe. En lo que algunos llaman 鈥渃iencia psicol贸gica鈥�, Cristo no tiene lugar. El tema lleva al divorcio de fe y vida, al divorcio de la profesi贸n y la fe.

Existencialmente, este agnosticismo funcional empieza a hacer efecto como se ha podido constatar en las diferencias entre las respuestas de alumnos que empiezan sus estudios y quienes est谩n ya avanzados en ellos. Hay pues una esclavitud a los reduccionismos que ha echado ra铆ces en los estudios de psicolog铆a. No se puede descartar que el proceso que me atrevo a llamar de 鈥渁gnosticisaci贸n funcional鈥� vaya cobrando m谩s v铆ctimas en la medida en que el alumno est谩 m谩s expuesto a la perspectiva con que son ense帽adas las materias de psicolog铆a y a la ausencia de cursos que completen la visi贸n expresada en ellas. Me parece que este asunto que hemos expuesto someramente es muy preocupante pues a la luz de la fe y de una antropolog铆a cristiana es claro que se mutila al ser humano en sus dimensiones m谩s esenciales por querer dar una explicaci贸n reducida a unas hip贸tesis de positivismo psicol贸gico a su comportamiento.

Conclusi贸n

Para concluir quisiera hacer una reflexi贸n personal basada en mi propia experiencia como estudiante de psicolog铆a sobre dos realidades que me han preocupado mucho en el tiempo que llevo estudiando.

Un primer punto es la prescindencia de autores cat贸licos dentro de la historia de la psicolog铆a. No hay ning煤n autor cat贸lico que sea estudiado seriamente, y de ser citado no es tratado a profundidad y muchas veces en vez de generar un inter茅s en los estudiantes generan anticuerpos por la manera como son planteadas sus posturas. Esto ocurre dentro de todos los ramos que llevo recorridos en la carrera. Por el contrario se ensalza de manera absurda a algunos personajes que tienen de fondo una serie de teor铆as que afectan negativamente al ser humano en muchos sentidos.

Me atrever铆a a decir que al lado de un secularismo cultural y del mencionado agnosticismo funcional metodol贸gico y vital, hay tambi茅n un miedo a mostrar la riqueza del pensamiento cat贸lico dentro del campo psicol贸gico, por lo menos en algunas universidades de Santiago abiertamente cat贸licas. Esa actitud lamentable afecta la seriedad de la formaci贸n en psicolog铆a as铆 como la ulterior pr谩ctica profesional al acercarse al ser humano aferr谩ndose a posturas psicol贸gicas erradas desde su ra铆z pero que son expuestas como grandes iluminadoras de la realidad de la persona y sus complejidades mentales.

El segundo punto que quisiera compartir ya lo he adelantado, pero quisiera resaltarlo pues afecta directamente la vivencia de la fe y la existencia de las personas. A partir de estas entrevistas que he realizado he constatado de primera mano c贸mo muchos estudiantes conforme va avanzado la carrera y se les va dando conocimientos parciales y que muchas veces caen en mero psicologismo, experimentan un aumento del divorcio entre su fe y su carrera de psic贸logos, y la posibilidad de integrar estas dos realidades se va haciendo cada vez m谩s dif铆cil.

En este sentido, la experiencia existencial del estudiante de psicolog铆a me parece muy confusa y a la vez preocupante. Constato que si uno no tiene una profundizaci贸n en la fe ni un fundamento claro sobre el ser humano, lo que no es muy com煤n, se termina por absorber conocimientos que en muchos casos van directamente en contra de lo que la fe nos ense帽a sobre el ser humano. S茅 del caso de una psicoanalista que fue a un grupo de reflexi贸n cristiana. Una mujer inteligente y conocedora de su escuela. A la cuarta reuni贸n expres贸 que a pesar de su inter茅s en los temas religiosos que se trataban ve铆a que la aproximaci贸n intelectual que subyac铆a a los mismos se opon铆a al psicoan谩lisis y que prefer铆a retirarse del grupo pues ve铆a un conflicto entre el cristianismo y el freudismo. Los temas eran la exposici贸n y estudio del Catecismo de la Iglesia. Los estudiantes no tienen la claridad de esta psicoanalista que vio una oposici贸n entre Cristo y su afiliaci贸n a la corriente de pensamiento de Sigmund Freud. Los estudiantes recibimos indiscriminadamente un conjunto de ense帽anzas sesgadas. El continuo escucharlas, adem谩s de la problem谩tica propia de cada cual, lleva a un progresivo enfriamiento de la fe, a una ruptura de fe y vida, y culmina con casos tristes, demasiado frecuentes, de personas que optan por un investigador y expositor de psicolog铆a 鈥攂ueno, malo o mediocre鈥� contra el Se帽or de la Vida, Jes煤s de Nazaret, Hijo de Dios, hombre perfecto y modelo de todos los seres humanos.

Muchas gracias.


*

Texto de la ponencia presentada por el autor en las Jornadas de Psicolog铆a y Pensamiento Cristiano realizadas en la Pontificia Universidad Cat贸lica Argentina, 27 y 28 de agosto de 2004. Ha sido publicado en el libro Bases para una Psicolog铆a Cristiana. Actas de las Jornadas de Psicolog铆a y Pensamiento Cristiano, Pontificia Universidad Cat贸lica Argentina, Buenos Aires, 2005.

1

Esta investigaci贸n de campo ha sido realizada en diversas universidades en Santiago de Chile.

2

Obviamente en esta exposici贸n me hago responsable de la forma de exponer los puntos seg煤n mi personal entender.

3

Luis Fernando Figari, Nostalgia de infinito, Fondo Editorial, Lima 2002, p. 8.

4

Ver Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, 27ss.
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