芦Recibir茅is la fuerza del Esp铆ritu Santo,
que vendr谩 sobre vosotros, y ser茅is mis testigos禄 (Hch 1, 8)
Queridos j贸venes:
Recuerdo siempre con gran alegr铆a los diversos momentos transcurridos juntos en Colonia, en el mes de agosto de 2005. Al final de aquella inolvidable manifestaci贸n de fe y entusiasmo, que permanece impresa en mi esp铆ritu y en mi coraz贸n, os di cita para el pr贸ximo encuentro que tendr谩 lugar en Sydney, en 2008. Ser谩 la XXIII Jornada Mundial de la Juventud y tendr谩 como tema: 芦Recibir茅is la fuerza del Esp铆ritu Santo, que vendr谩 sobre vosotros, y ser茅is mis testigos禄 (Hch 1, 8). El hilo conductor de la preparaci贸n espiritual para el encuentro en Sydney es el Esp铆ritu Santo y la misi贸n. En 2006 nos hab铆amos detenido a meditar sobre el Esp铆ritu Santo como Esp铆ritu de verdad, en 2007 quisimos descubrirlo m谩s profundamente como Esp铆ritu de amor, para encaminarnos despu茅s hacia la Jornada Mundial de la Juventud 2008 reflexionando sobre el Esp铆ritu de fortaleza y testimonio, que nos da el valor de vivir el Evangelio y la audacia de proclamarlo. Por ello es fundamental que cada uno de vosotros, j贸venes, en la propia comunidad y con los educadores, reflexione sobre este Protagonista de la historia de la salvaci贸n que es el Esp铆ritu Santo o Esp铆ritu de Jes煤s, para alcanzar estas altas metas: reconocer la verdadera identidad del Esp铆ritu, escuchando sobre todo la Palabra de Dios en la Revelaci贸n de la Biblia; tomar una l煤cida conciencia de su presencia viva y constante en la vida de la Iglesia, redescubrir en particular que el Esp铆ritu Santo es como el 鈥渁lma鈥, el respiro vital de la propia vida cristiana gracias a los sacramentos de la iniciaci贸n cristiana: Bautismo, Confirmaci贸n y Eucarist铆a; hacerse capaces as铆 de ir madurando una comprensi贸n de Jes煤s cada vez m谩s profunda y gozosa y, al mismo tiempo, hacer una aplicaci贸n eficaz del Evangelio en el alba del tercer milenio. Con mucho gusto os ofrezco con este mensaje un motivo de meditaci贸n ir profundiz谩ndolo a lo largo de este a帽o de preparaci贸n y ante el cual verificar la calidad de vuestra fe en el Esp铆ritu Santo, de volver a encontrarla si se ha extraviado, de afianzarla si se ha debilitado, de gustarla como compa帽铆a del Padre y del Hijo Jesucristo, gracias precisamente a la obra indispensable del Esp铆ritu Santo. No olvid茅is nunca que la Iglesia, m谩s a煤n la humanidad misma, la que est谩 en torno a vosotros y que os aguarda en vuestro futuro, espera mucho de vosotros, j贸venes, porque ten茅is en vosotros el don supremo del Padre, el Esp铆ritu de Jes煤s.
La escucha atenta de la Palabra de Dios respecto al misterio y a la obra del Esp铆ritu Santo nos abre al conocimiento cosas grandes y estimulantes que resumo en los siguientes puntos.
Poco antes de su ascensi贸n, Jes煤s dijo a los disc铆pulos: 芦Yo os enviar茅 lo que mi Padre ha prometido禄 (Lc 24, 49). Esto se cumpli贸 el d铆a de Pentecost茅s, cuando estaban reunidos en oraci贸n en el Cen谩culo con la Virgen Mar铆a. La efusi贸n del Esp铆ritu Santo sobre la Iglesia naciente fue el cumplimiento de una promesa de Dios m谩s antigua a煤n, anunciada y preparada en todo el Antiguo Testamento.
En efecto, ya desde las primeras p谩ginas, la Biblia evoca el esp铆ritu de Dios como un viento que 芦aleteaba por encima de las aguas禄 (cf. Gn 1, 2) y precisa que Dios insufl贸 en las narices del hombre un aliento de vida, (cf. Gn 2, 7), infundi茅ndole as铆 la vida misma. Despu茅s del pecado original, el esp铆ritu vivificante de Dios se ha ido manifestando en diversas ocasiones en la historia de los hombres, suscitando profetas para incitar al pueblo elegido a volver a Dios y a observar fielmente los mandamientos. En la c茅lebre visi贸n del profeta Ezequiel, Dios hace revivir con su esp铆ritu al pueblo de Israel, representado en 芦huesos secos禄 (cf. 37, 1-14). Joel profetiza una 芦efusi贸n del esp铆ritu禄 sobre todo el pueblo, sin excluir a nadie: 芦Despu茅s de esto 鈥揺scribe el Autor sagrado鈥 yo derramar茅 mi Esp铆ritu en toda carne... Hasta en los siervos y las siervas derramar茅 mi Esp铆ritu en aquellos d铆as禄 (3, 1-2).
En la 芦plenitud del tiempo禄 (cf. Ga 4, 4), el 谩ngel del Se帽or anuncia a la Virgen de Nazaret que el Esp铆ritu Santo, 芦poder del Alt铆simo禄, descender谩 sobre Ella y la cubrir谩 con su sombra. El que nacer谩 de Ella ser谩 santo y ser谩 llamado Hijo de Dios (cf. Lc 1, 35). Seg煤n la expresi贸n del profeta Isa铆as, sobre el Mes铆as se posar谩 el Esp铆ritu del Se帽or (cf. 11, 1-2; 42, 1). Jes煤s retoma precisamente esta profec铆a al inicio de su ministerio p煤blico en la sinagoga de Nazaret: 芦El Esp铆ritu del Se帽or est谩 sobre m铆 鈥揹ijo ante el asombro de los presentes鈥, porque 茅l me ha ungido. Me ha enviado a dar la Buena Noticia a los pobres. Para anunciar a los cautivos la libertad y, a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; y para anunciar un a帽o un a帽o de gracia del Se帽or禄 (Lc 4, 18-19; cf. Is 61, 1-2). Dirigi茅ndose a los presentes, se atribuye a s铆 mismo estas palabras prof茅ticas afirmando: 芦Hoy se cumple esta Escritura que acab谩is de o铆r 禄 (Lc 4, 21). Y una vez m谩s, antes de su muerte en la cruz, anuncia varias veces a sus disc铆pulos la venida del Esp铆ritu Santo, el 芦Consolador禄, cuya misi贸n ser谩 la de dar testimonio de 脡l y asistir a los creyentes, ense帽谩ndoles y gui谩ndoles hasta la Verdad completa (cf. Jn 14, 16-17.25-26; 15, 26; 16, 13).
La tarde del d铆a de su resurrecci贸n, Jes煤s, apareci茅ndose a los disc铆pulos, 芦sopl贸 sobre ellos y les dijo: 鈥淩ecibid el Esp铆ritu Santo鈥澛 (Jn 20, 22). El Esp铆ritu Santo se pos贸 sobre los Ap贸stoles con mayor fuerza a煤n el d铆a de Pentecost茅s: 芦De repente un ruido del cielo 鈥搒e lee en los Hechos de los Ap贸stoles鈥, como el de un viento recio, reson贸 en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repart铆an, pos谩ndose encima de cada uno禄 (2, 2-3).
El Esp铆ritu Santo renov贸 interiormente a los Ap贸stoles, revisti茅ndolos de una fuerza que los hizo audaces para anunciar sin miedo: 芦隆Cristo ha muerto y ha resucitado!禄. Libres de todo temor comenzaron a hablar con franqueza (cf. Hch 2, 29; 4, 13; 4, 29.31). De pescadores atemorizados se convirtieron en heraldos valientes del Evangelio. Tampoco sus enemigos lograron entender c贸mo hombres 芦sin instrucci贸n ni cultura禄 (cf. Hch 4, 13) fueran capaces de demostrar tanto valor y de soportar las contrariedades, los sufrimientos y las persecuciones con alegr铆a. Nada pod铆a detenerlos. A los que intentaban reducirlos al silencio respond铆an: 芦Nosotros no podemos dejar de contar lo que hemos visto y o铆do禄 (Hch 4, 20). As铆 naci贸 la Iglesia, que desde el d铆a de Pentecost茅s no ha dejado de extender la Buena Noticia 芦hasta los confines de la tierra禄 (Hch 1, 8).
Pero para comprender la misi贸n de la Iglesia hemos de regresar al Cen谩culo donde los disc铆pulos permanec铆an juntos (cf. Lc 24, 49), rezando con Mar铆a, la 芦Madre禄, a la espera del Esp铆ritu prometido. Toda comunidad cristiana tiene que inspirarse constantemente en este icono de la Iglesia naciente. La fecundidad apost贸lica y misionera no es el resultado principalmente de programas y m茅todos pastorales sabiamente elaborados y 芦eficientes禄, sino el fruto de la oraci贸n comunitaria incesante (cf. Pablo VI, Exhort. apost. Evangelii nuntiandi , 75). La eficacia de la misi贸n presupone, adem谩s, que las comunidades est茅n unidas, que tengan 芦un solo coraz贸n y una sola alma禄 (cf. Hch 4, 32), y que est茅n dispuestas a dar testimonio del amor y la alegr铆a que el Esp铆ritu Santo infunde en los corazones de los creyentes (cf. Hch 2, 42). El Siervo de Dios Juan Pablo II escribi贸 que antes de ser acci贸n, la misi贸n de la Iglesia es testimonio e irradiaci贸n (cf. Enc. Redemptoris missio , 26). As铆 suced铆a al inicio del cristianismo, cuando, como escribe Tertuliano, los paganos se convert铆an viendo el amor que reinaba entre los cristianos: 芦Ved 鈥揹icen鈥 c贸mo se aman entre ellos禄 (cf. Apolog茅tico, 39, 7).
Concluyendo esta r谩pida mirada a la Palabra de Dios en la Biblia, os invito a notar c贸mo el Esp铆ritu Santo es el don m谩s alto de Dios al hombre, el testimonio supremo por tanto de su amor por nosotros, un amor que se expresa concretamente como 芦s铆 a la vida禄 que Dios quiere para cada una de sus criaturas. Este 芦s铆 a la vida禄 tiene su forma plena en Jes煤s de Nazaret y en su victoria sobre el mal mediante la redenci贸n. A este respecto, nunca olvidemos que el Evangelio de Jes煤s, precisamente en virtud del Esp铆ritu, no se reduce a una mera constataci贸n, sino que quiere ser 芦Buena Noticia para los pobres, libertad para los oprimidos, vista para los ciegos...禄. Es lo que se manifest贸 con vigor el d铆a de Pentecost茅s, convirti茅ndose en gracia y en tarea de la Iglesia para con el mundo, su misi贸n prioritaria.
Nosotros somos los frutos de esta misi贸n de la Iglesia por obra del Esp铆ritu Santo. Llevamos dentro de nosotros ese sello del amor del Padre en Jesucristo que es el Esp铆ritu Santo. No lo olvidemos jam谩s, porque el Esp铆ritu del Se帽or se acuerda siempre de cada uno y quiere, en particular mediante vosotros, j贸venes, suscitar en el mundo el viento y el fuego de un nuevo Pentecost茅s.
Queridos j贸venes, el Esp铆ritu Santo sigue actuando con poder en la Iglesia tambi茅n hoy y sus frutos son abundantes en la medida en que estamos dispuestos a abrirnos a su fuerza renovadora. Para esto es importante que cada uno de nosotros lo conozca, entre en relaci贸n con 脡l y se deje guiar por 脡l. Pero aqu铆 surge naturalmente una pregunta: 驴Qui茅n es para m铆 el Esp铆ritu Santo? Para muchos cristianos sigue siendo el 芦gran desconocido禄. Por eso, como preparaci贸n a la pr贸xima Jornada Mundial de la Juventud, he querido invitaros a profundizar en el conocimiento personal del Esp铆ritu Santo. En nuestra profesi贸n de de fe proclamamos: 芦Creo en el Esp铆ritu Santo, Se帽or y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo禄 (Credo Niceno-Constantinopolitano). S铆, el Esp铆ritu Santo, Esp铆ritu de amor del Padre y del Hijo, es Fuente de vida que nos santifica, 芦porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Esp铆ritu Santo que se nos ha dado禄 (Rm 5, 5). Pero no basta conocerlo; es necesario acogerlo como gu铆a de nuestras almas, como el 芦Maestro interior禄 que nos introduce en el Misterio trinitario, porque s贸lo 脡l puede abrirnos a la fe y permitirnos vivirla cada d铆a en plenitud. 脡l nos impulsa hacia los dem谩s, enciende en nosotros el fuego del amor, nos hace misioneros de la caridad de Dios.
S茅 bien que vosotros, j贸venes, llev谩is en el coraz贸n una gran estima y amor hacia Jes煤s, c贸mo dese谩is encontrarlo y hablar con 脡l. Pues bien, recordad que precisamente la presencia del Esp铆ritu en nosotros atestigua, constituye y construye nuestra persona sobre la Persona misma de Jes煤s crucificado y resucitado. Por tanto, tengamos familiaridad con el Esp铆ritu Santo, para tenerla con Jes煤s.
Pero 鈥揹ir茅is鈥 驴C贸mo podemos dejarnos renovar por el Esp铆ritu Santo y crecer en nuestra vida espiritual? La respuesta ya la sab茅is: se puede mediante los Sacramentos, porque la fe nace y se robustece en nosotros gracias a los Sacramentos, sobre todo los de la iniciaci贸n cristiana: el Bautismo, la Confirmaci贸n y la Eucarist铆a, que son complementarios e inseparables (cf. Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, 1285). Esta verdad sobre los tres Sacramentos que est谩n al inicio de nuestro ser cristianos se encuentra quiz谩s desatendida en la vida de fe de no pocos cristianos, para los que estos son gestos del pasado, pero sin repercusi贸n real en la actualidad, como ra铆ces sin savia vital. Resulta que, una vez recibida la Confirmaci贸n, muchos j贸venes se alejan de la vida de fe. Y tambi茅n hay j贸venes que ni siquiera reciben este sacramento. Sin embargo, con los sacramentos del Bautismo, de la Confirmaci贸n y despu茅s, de modo constante, de la Eucarist铆a, es como el Esp铆ritu Santo nos hace hijos del Padre, hermanos de Jes煤s, miembros de su Iglesia, capaces de un verdadero testimonio del Evangelio, beneficiarios de la alegr铆a de la fe.
Os invito por tanto a reflexionar sobre lo que aqu铆 os escribo. Hoy es especialmente importante redescubrir el sacramento de la Confirmaci贸n y reencontrar su valor para nuestro crecimiento espiritual. Quien ha recibido los sacramentos del Bautismo y de la Confirmaci贸n, recuerde que se ha convertido en 芦templo del Esp铆ritu禄: Dios habita en 茅l. Que sea siempre consciente de ello y haga que el tesoro que lleva dentro produzca frutos de santidad. Quien est谩 bautizado, pero no ha recibido a煤n el sacramento de la Confirmaci贸n, que se prepare para recibirlo sabiendo que as铆 se convertir谩 en un cristiano 芦pleno禄, porque la Confirmaci贸n perfecciona la gracia bautismal (cf. Ib铆d., 1302-1304).
La Confirmaci贸n nos da una fuerza especial para testimoniar y glorificar a Dios con toda nuestra vida (cf. Rm 12, 1); nos hace 铆ntimamente conscientes de nuestra pertenencia a la Iglesia, 芦Cuerpo de Cristo禄, del cual todos somos miembros vivos, solidarios los unos con los otros (cf. 1 Co 12, 12-25). Todo bautizado, dej谩ndose guiar por el Esp铆ritu, puede dar su propia aportaci贸n a la edificaci贸n de la Iglesia gracias a los carismas que 脡l nos da, porque 芦en cada uno se manifiesta el Esp铆ritu para el bien com煤n禄 (1 Co 12, 7). Y cuando el Esp铆ritu act煤a produce en el alma sus frutos que son 芦amor, alegr铆a, paz, paciencia, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de s铆禄 (Ga 5, 22). A cuantos, j贸venes como vosotros, no han recibido la Confirmaci贸n, les invito cordialmente a prepararse a recibir este sacramento, pidiendo la ayuda de sus sacerdotes. Es una especial ocasi贸n de gracia que el Se帽or os ofrece: 隆no la dej茅is escapar!
Quisiera a帽adir aqu铆 una palabra sobre la Eucarist铆a. Para crecer en la vida cristiana es necesario alimentarse del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. En efecto, hemos sido bautizados y confirmados con vistas a la Eucarist铆a (cf. Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, 1322; Exhort. apost. Sacramentum caritatis , 17). Como 芦fuente y culmen禄 de la vida eclesial, la Eucarist铆a es un 芦Pentecost茅s perpetuo禄, porque cada vez que celebramos la Santa Misa recibimos el Esp铆ritu Santo que nos une m谩s profundamente a Cristo y nos transforma en 脡l. Queridos j贸venes, si particip谩is frecuentemente en la Celebraci贸n eucar铆stica, si consagr谩is un poco de vuestro tiempo a la adoraci贸n del Sant铆simo Sacramento, a la Fuente del amor, que es la Eucarist铆a, os llegar谩 esa gozosa determinaci贸n de dedicar la vida a seguir las pautas del Evangelio. Al mismo tiempo, experimentar茅is que donde no llegan nuestras fuerzas, el Esp铆ritu Santo nos transforma, nos colma de su fuerza y nos hace testigos plenos del ardor misionero de Cristo resucitado.
Muchos j贸venes miran su vida con aprensi贸n y se plantean tantos interrogantes sobre su futuro. Ellos se preguntan preocupados: 驴C贸mo insertarse en un mundo marcado por numerosas y graves injusticias y sufrimientos? 驴C贸mo reaccionar ante el ego铆smo y la violencia que a veces parecen prevalecer? 驴C贸mo dar sentido pleno a la vida? 驴C贸mo contribuir para que los frutos del Esp铆ritu que hemos recordado precedentemente, 芦amor, alegr铆a, paz, paciencia, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de s铆禄 (n. 6), inunden este mundo herido y fr谩gil, el mundo de los j贸venes sobre todo? 驴En qu茅 condiciones el Esp铆ritu vivificante de la primera creaci贸n, y sobre todo de la segunda creaci贸n o redenci贸n, puede convertirse en el alma nueva de la humanidad? No olvidemos que cuanto m谩s grande es el don de Dios 鈥搚 el del Esp铆ritu de Jes煤s es el m谩ximo鈥 tanto m谩s lo es la necesidad del mundo de recibirlo y, en consecuencia, m谩s grande y apasionante es la misi贸n de la Iglesia de dar un testimonio cre铆ble de 茅l. Y vosotros, j贸venes, con la Jornada Mundial de la Juventud, dais en cierto modo testimonio de querer participar en dicha misi贸n. A este prop贸sito, queridos amigos, me apremia recordaros aqu铆 algunas verdades cruciales sobre las cuales meditar. Una vez m谩s os repito que s贸lo Cristo puede colmar las aspiraciones m谩s 铆ntimas del coraz贸n del hombre; s贸lo 脡l es capaz de humanizar la humanidad y conducirla a su 芦divinizaci贸n禄. Con la fuerza de su Esp铆ritu, 脡l infunde en nosotros la caridad divina, que nos hace capaces de amar al pr贸jimo y prontos para a ponernos a su servicio. El Esp铆ritu Santo ilumina, revelando a Cristo crucificado y resucitado, y nos indica el camino para asemejarnos m谩s a 脡l, para ser precisamente 芦expresi贸n e instrumento del amor que de 脡l emana禄 (Enc. Deus caritas est , 33). Y quien se deja guiar por el Esp铆ritu comprende que ponerse al servicio del Evangelio no es una opci贸n facultativa, porque advierte la urgencia de transmitir a los dem谩s esta Buena Noticia. Sin embargo, es necesario recordarlo una vez m谩s, s贸lo podemos ser testigos de Cristo si nos dejamos guiar por el Esp铆ritu Santo, que es 芦el agente principal de la evangelizaci贸n禄 (cf. Evangelii nuntiandi , 75) y 芦el protagonista de la misi贸n禄 (cf. Redemptoris missio , 21). Queridos j贸venes, como han reiterado tantas veces mis venerados Predecesores Pablo VI y Juan Pablo II, anunciar el Evangelio y testimoniar la fe es hoy m谩s necesario que nunca (cf. Redemptoris missio , 1). Alguno puede pensar que presentar el tesoro precioso de la fe a las personas que no la comparten significa ser intolerantes con ellos, pero no es as铆, porque proponer a Cristo no significa imponerlo (cf. Evangelii nuntiandi , 80). Adem谩s, doce Ap贸stoles, hace ya dos mil a帽os, han dado la vida para que Cristo fuese conocido y amado. Desde entonces, el Evangelio sigue difundi茅ndose a trav茅s de los tiempos gracias a hombres y mujeres animados por el mismo fervor misionero. Por lo tanto, tambi茅n hoy se necesitan disc铆pulos de Cristo que no escatimen tiempo ni energ铆a para servir al Evangelio. Se necesitan j贸venes que dejen arder dentro de s铆 el amor de Dios y respondan generosamente a su llamamiento apremiante, como lo han hecho tantos j贸venes beatos y santos del pasado y tambi茅n de tiempos cercanos al nuestro. En particular, os aseguro que el Esp铆ritu de Jes煤s os invita hoy a vosotros, j贸venes, a ser portadores de la buena noticia de Jes煤s a vuestros coet谩neos. La indudable dificultad de los adultos de tratar de manera comprensible y convincente con el 谩mbito juvenil puede ser un signo con el cual el Esp铆ritu quiere impulsaros a vosotros, j贸venes, a que os hag谩is cargo de ello. Vosotros conoc茅is el idealismo, el lenguaje y tambi茅n las heridas, las expectativas y, al mismo tiempo, el deseo de bienestar de vuestros coet谩neos. Ten茅is ante vosotros el vasto mundo de los afectos, del trabajo, de la formaci贸n, de la expectativa, del sufrimiento juvenil... Que cada uno de vosotros tenga la valent铆a de prometer al Esp铆ritu Santo llevar a un joven a Jesucristo, como mejor lo considere, sabiendo 芦dar raz贸n de vuestra esperanza, pero con mansedumbre 禄 (cf. 1 P 3, 15).
Pero para lograr este objetivo, queridos amigos, sed santos, sed misioneros, porque nunca se puede separar la santidad de la misi贸n (cf. Redemptoris missio , 90). No teng谩is miedo de convertiros en santos misioneros como San Francisco Javier, que recorri贸 el Extremo Oriente anunciando la Buena Noticia hasta el l铆mite de sus fuerzas, o como Santa Teresa del Ni帽o Jes煤s, que fue misionera a煤n sin haber dejado el Carmelo: tanto el uno como la otra son 芦Patronos de las Misiones禄. Estad listos a poner en juego vuestra vida para iluminar el mundo con la verdad de Cristo; para responder con amor al odio y al desprecio de la vida; para proclamar la esperanza de Cristo resucitado en cada rinc贸n de la tierra.
Queridos j贸venes, os espero en gran n煤mero en julio de 2008 en Sydney. Ser谩 una ocasi贸n providencial para experimentar plenamente el poder del Esp铆ritu Santo. Venid muchos, para ser signo de esperanza y sustento precioso para las comunidades de la Iglesia en Australia que se preparan para acogeros. Para los j贸venes del pa铆s que nos hospedar谩 ser谩 una ocasi贸n excepcional de anunciar la belleza y el gozo del Evangelio a una sociedad secularizada de muchas maneras. Australia, como toda Ocean铆a, tiene necesidad de redescubrir sus ra铆ces cristianas. En la Exhortaci贸n postsinodal Ecclesia in Oceania Juan Pablo II escrib铆a: 芦Con la fuerza del Esp铆ritu Santo, la Iglesia en Ocean铆a se est谩 preparando para una nueva evangelizaci贸n de pueblos que hoy tienen hambre de Cristo... La nueva evangelizaci贸n es una prioridad para la Iglesia en Ocean铆a禄 (n. 18).
Os invito a dedicar tiempo a la oraci贸n y a vuestra formaci贸n espiritual en este 煤ltimo tramo del camino que nos conduce a la XXIII Jornada Mundial de la Juventud, para que en Sydney pod谩is renovar las promesas de vuestro Bautismo y de vuestra Confirmaci贸n. Juntos invocaremos al Esp铆ritu Santo, pidiendo con confianza a Dios el don de un nuevo Pentecost茅s para la Iglesia y para la humanidad del tercer milenio.
Mar铆a, unida en oraci贸n a los Ap贸stoles en el Cen谩culo, os acompa帽e durante estos meses y obtenga para todos los j贸venes cristianos una nueva efusi贸n del Esp铆ritu Santo que inflame los corazones. Recordad: 隆la Iglesia conf铆a en vosotros! Nosotros, los Pastores, en particular, oramos para que am茅is y hag谩is amar siempre m谩s a Jes煤s y lo sig谩is fielmente. Con estos sentimientos os bendigo a todos con gran afecto.
En Lorenzago, 20 de julio de 2007
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