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S.S. Juan Pablo II, Constituci贸n Apost贸lica Divinus Perfectionis Magister
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Constituci贸n Apost贸lica Divinus Perfectionis Magister

Del Sumo Pont铆fice

Juan Pablo II

Sobre la nueva legislaci贸n

relativa a las causas de los santos

El Divino Maestro y ejemplo de perfecci贸n, Jesucristo, quien junto con el Padre y el Esp铆ritu Santo es proclamado 鈥渦n solo Santo鈥�, am贸 a la Iglesia como esposa y se entreg贸 por ella, para santificarla y para presentarla gloriosa a S铆 mismo. Con el precepto dado a sus disc铆pulos de imitar la perfecci贸n del Padre, env铆a a todos el Esp铆ritu Santo, para que los mueva interiormente a amar a Dios de todo coraz贸n y amarse mutuamente unos a otros, como 脡l los am贸. Los disc铆pulos de Cristo 鈥攏os dice el Concilio Vaticano II鈥� han sido llamados no seg煤n sus obras, sino seg煤n el designio y la gracia de 脡l y han sido justificados en el Se帽or Jes煤s por la fe de bautismo, han sido hechos realmente hijos de Dios y part铆cipes de la naturaleza divina, y han sido realmente santificados (Const. Dogm. Lumen gentium, 40).

Entre ellos Dios elige siempre a algunos que, siguiendo m谩s de cerca el ejemplo de Cristo, dan testimonio preclaro del reino de los cielos con el derramamiento de su sangre o con el ejercicio heroico de sus virtudes.

La Iglesia, que desde los primeros tiempos del cristianismo siempre crey贸 que los Ap贸stoles y los M谩rtires en Cristo est谩n unidos a nosotros m谩s estrechamente, los ha venerado particularmente junto a la bienaventurada Virgen Mar铆a y a los Santos 脕ngeles, y ha implorado devotamente el auxilio de su intercesi贸n. A ellos se han unidos tambi茅n otros que imitaron m谩s de cerca la virginidad y la pobreza de Cristo y adem谩s aquellos cuyo preclaro ejercicio de las virtudes cristianas y de los carismas divinos han suscitado la devoci贸n y la imitaci贸n de los fieles.

Mientras contemplamos la vida de aquellos que han seguido fielmente a Cristo, nos sentimos incitados con mayor fuerza a buscar la ciudad futura y se nos ense帽a con seguridad el camino a trav茅s del cual, entre las vicisitudes del mundo, seg煤n el estado y la condici贸n de cada uno, podemos llegar a una perfecta uni贸n con Cristo o a la santidad. As铆, teniendo tan numerosos testigos, mediante los cuales Dios se hace presente y nos habla, nos sentimos atra铆dos a alcanzar su reino en el cielo por el ejercicio de la virtud (cf. Const. Dogm. Lumen gentium, 50).

La Sede Apost贸lica, que desde tiempos inmemorables escruta los signos y la voz de su Se帽or con la mayor reverencia y docilidad por la importante misi贸n de ense帽ar, santificar y gobernar el Pueblo de Dios que le ha sido confiado, propone hombres y mujeres que sobresalen por el fulgor de la caridad y de otras virtudes evang茅licas para que sean venerados e invocados, declar谩ndoles Santos y Santas en acto solemne de canonizaci贸n, despu茅s de haber realizado las oportunas investigaciones.

La Instrucci贸n 鈥�Causarum canonizationis鈥�, que nuestro predecesor Sixto V dio a la Congregaci贸n de los Sagrados Ritos fundada por 茅l (Const. Apost. Inmensa aeterni Dei, d铆a 22 enero de 1588. Cf. Bullarium Romanum, Ed. Taurinensis, t. VIII, p谩gs. 985-999), ha ido desarroll谩ndose a lo largo del tiempo a trav茅s de nuevas normas, sobre todo por obra de Urbano VIII (Carta Apost贸lica Caelestis Hierusalem cives, d铆a 5 julio de 1634; Urbano VIII P.O.M. Decreta servanda in canonizatione et beatificatione Sanctorum, d铆a 12 de marzo de 1642), normas que Pr贸spero Lambertini (posteriormente Benedicto XIV), recogiendo tambi茅n las experiencias de tiempos anteriores leg贸 a la posteridad en una obra titulada 鈥�De Servorum Dei beatificatione et de Beatorum canonizatione鈥�; estas normas estuvieron vigentes durante casi dos siglos en la Sagrada Congregaci贸n de Ritos. Luego, pasaron sustancialmente al 鈥�Codex Iuris Canonici鈥�, promulgado en 1917.

El progreso experimentado por las disciplinas hist贸ricas en nuestro tiempo ha hecho ver la necesidad de dotar a la Congregaci贸n competente con un instrumento m谩s adecuado de trabajo y que responda mejor a los postulados de la cr铆tica. Por eso nuestro predecesor, de feliz memoria, P铆o XI, mediante la Carta Apost贸lica 鈥�Gi谩 da qualche tempo鈥�, promulgada 鈥淢otu proprio鈥� el 6 de febrero de 1930, cre贸 en la Sagrada Congregaci贸n de Ritos la 鈥淪ecci贸n hist贸rica鈥�, a la que confi贸 el estudio de las causas 鈥渉ist贸ricas鈥� (AAS 22, 1930, p谩gs. 87-88). El d铆a 4 de enero de 1939 el mismo Pont铆fice mand贸 promulgar las 鈥淣ormae servandae in construendis processibus ordinariis super causis historicis鈥� (AAS 31, 1939, p谩gs. 174-175), que hicieron superfluo en realidad el proceso 鈥渁post贸lico鈥�, de manera que qued贸 un proceso 煤nico de autoridad ordinaria para las causas 鈥渉ist贸ricas鈥�.

Pablo VI, con la Carta Apost贸lica 鈥淪anctitas clarior鈥�, promulgada 鈥淢otu proprio鈥� el d铆a 19 de marzo de 1969 (AAS 61, 1969, p谩gs. 149-153), estableci贸 que se hiciera tambi茅n en las causas recientes un 煤nico proceso de investigaci贸n (cognitionalis) o de recogida de pruebas a cargo del obispo, previo permiso de la Santa Sede (ib. nn. 3-4). El mismo Pont铆fice, mediante la Constituci贸n Apost贸lica 鈥�Sacrae Rituum Congregatio鈥� del 8 de mayo de 1969 (AAS 61, 1969, p谩gs. 297-305), cre贸 dos nuevos dicasterios en lugar de la Sagrada Congregaci贸n de Ritos: a uno le encomend贸 todo lo relativo al culto divino, y al otro el examen de la causa de los santos; en esta misma ocasi贸n cambi贸 algo el orden de proceder en dichas causas.

Despu茅s de las m谩s recientes experiencias, nos ha parecido oportuno revisar la forma y procedimiento de instrucci贸n de las causas y estructurar la misma Congregaci贸n para las Causas de los Santos, de tal manera que queden satisfechas las exigencias de los peritos y los deseos de nuestros hermanos en el Episcopado, quienes varias veces solicitaron la simplificaci贸n de las normas, salvaguardando naturalmente la solidez de las investigaciones en un asunto de tanta importancia. Juzgamos tambi茅n, a la luz de la doctrina de la colegialidad propuesta por el Concilio Vaticano II, que es muy conveniente que los mismos obispos est茅n m谩s asociados a la Sede Apost贸lica en el estudio de las causas de los santos.

As铆, pues, para el futuro, abrogadas todas las leyes de cualquier orden que ata帽an a este asunto, decretamos las siguientes normas.

I. Investigaciones que han de realizar los obispos

1) Compete a los obispos diocesanos y de m谩s jerarqu铆as equiparadas en derecho, dentro de los l铆mites de su jurisdicci贸n, sea de oficio, sea a instancias de fieles o de grupos leg铆timamente constituidos o de sus procuradores, el derecho a investigar sobre la vida, virtudes o martirio y fama de santidad o martirio, milagros atribuidos, y, si se considera necesario, el antiguo culto al Siervo de Dios, cuya canonizaci贸n se pide.

2) En estas investigaciones el obispo debe proceder conforme a las normas peculiares emanadas de la Sagrada Congregaci贸n para las Causas de los Santos, seg煤n el orden siguiente:

1潞 El postulador de la causa, nombrado leg铆timamente por el actor, recoger谩 una detallada informaci贸n sobre la vida del Siervo de Dios, y se informar谩 al mismo tiempo sobre las razones que parecen favorecer la promoci贸n de la causa de canonizaci贸n.

2潞 Procure el obispo que sean examinados por censores te贸logos los escritos publicados por el Siervo de Dios.

3潞 Si no se encontrara en dichos escritos nada contrario a la fe y a las buenas costumbres, ordene el obispo a personas id贸neas para este cometido examinar los dem谩s escritos in茅ditos (cartas, diarios, etc.) y todos los documentos que de alguna manera hagan referencia a la causa. Estas personas, despu茅s de haber realizado fielmente su trabajo, hagan una relaci贸n de las investigaciones llevadas a cabo.

4潞 Si con lo hecho seg煤n las normas anteriores, el obispo juzga prudente que se puede seguir adelante, procure que se interroguen los testigos presentados por el postulador y otros debidamente convocados por oficio.

Si urge realmente el examen de los testigos para no perder pruebas, interr贸guese a los mismos aunque no se haga realizado una investigaci贸n completa de los documentos.

5潞 H谩gase por separado el examen de los milagros atribuidos y el examen de las virtudes o del martirio.

6潞 Una vez realizadas las investigaciones, env铆ese la relaci贸n de todas las actas por duplicada a la Sagrada Congregaci贸n, junto con un ejemplar de los libros del Siervo de Dios examinados por los censores te贸logos, y con su juicio.

A帽ada adem谩s el obispo una declaraci贸n sobre la observancia de los decretos de Urbano VIII en relaci贸n al no culto.

II. La sagrada congregaci贸n para las causas de los santos

3) Es competencia de la Sagrada Congregaci贸n para las Causas de los Santos, al frente de la cual est谩 el cardenal Prefecto, ayudado por el secretario, tratar todo lo referente a la canonizaci贸n de los Siervos de Dios, bien sea aconsejando a los obispos en la iniciaci贸n e instrucci贸n de las causas, bien sea estudiando m谩s profundamente dichas causas, o, finalmente, dando un juicio.

Compete a la misma Congregaci贸n discernir lo referente a la autenticidad y conservaci贸n de las reliquias.

4) Es tarea del secretario:

1潞 Ocuparse de las relaciones con los dem谩s, sobre todo con los obispos que instruyen las causas.

2潞 Participar en las discusiones sobre la causa, emitiendo su voto en la congregaci贸n de los padres cardenales y obispos.

3潞 Hacer una relaci贸n del juicio de los cardenales y obispos, para entregarla al Sumo Pont铆fice.

5) El secretario, en la realizaci贸n de su trabajo, es ayudado por el subsecretario, al que corresponde sobre todo ver si se han cumplido las disposiciones de la ley en la instrucci贸n de las causas; en esta tarea ser谩 ayudado tambi茅n por un adecuado n煤mero de oficiales menores.

6) Para el estudio de las causas, hay en la Sagrada Congregaci贸n un Colegio de relatores, presidido por el relator general.

7) Es tarea de cada uno de los relatores:

1潞 Estudiar juntamente con los colaboradores externos las causas a ellos encomendadas y preparar las ponencias sobre las virtudes o sobre el martirio.

2潞 Elaborar por escrito las interpretaciones hist贸ricas, si fueran requeridas por los consultores.

3潞 Asistir como expertos pero sin voto, a la reuni贸n de te贸logos.

8) Entre los relatores habr谩 uno especialmente encargado de elaborar las ponencias sobre los milagros; para ello asistir谩 al Consejo de los m茅dicos y al Congreso de los te贸logos.

9) El relator general, que preside el grupo de los consultores hist贸ricos, contar谩 con la colaboraci贸n de algunos ayudantes de estudio.

10) En la Sagrada Congregaci贸n hay un promotor de la fe o prelado te贸logo, cuya tarea es:

1潞 Presidir el Congreso de los te贸logos, en el que tiene voto.

2潞 Preparar una relaci贸n de dicha reuni贸n.

3潞 Asistir a la Congregaci贸n de los padres cardenales y obispos como experto, pero sin voto.

En alguna causa, si fuere necesario, el cardenal Prefecto puede nombrar un promotor de la fe para el caso.

11) Para tratar las causas de los santos habr谩 consultores procedentes de diversas naciones, unos expertos en historias y otros en teolog铆a, sobre todo espiritual.

12) Para el examen de las curaciones presentadas como milagros, habr谩 en la Sagrada Congregaci贸n un Consejo de especialistas en medicina.

III. Modo de proceder en la sagrada congregaci贸n

13) Cuando el obispo haya enviado a Roma todas las actas y documentos referentes a la causa, la Sagrada Congregaci贸n para las Causas de los Santos proceder谩 as铆:

1潞 El subsecretario examina ante todo si en las investigaciones realizadas por el obispo ha sido observado todo lo establecido por la ley e informa del resultado del examen en Congreso ordinario.

2潞 Determ铆nese a qu茅 relator a de ser confiada la causa, si en dicho Congreso se juzgare que dicha causa ha sido instruida conforme a las normas de la ley; el relator junto con un colaborador externo, elabore la ponencia sobre las virtudes o sobre el martirio seg煤n las reglas de la cr铆tica que se observan en hagiograf铆a.

3潞 Tanto en las causas antiguas como en las recientes, cuando el car谩cter especial de las mismas lo requieran a juicio del relator general, la ponencia ser谩 sometida al examen de los consultores especialmente peritos en la materia para que emitan su juicio sobre el valor cient铆fico y juzguen si resulta suficiente en orden a lo que se trata.

En casos particulares la Sagrada Congregaci贸n puede confiar el examen de la ponencia a otros peritos, no incluidos en el n煤mero de los consultores.

4潞 Entr茅guese la ponencia (junto con los votos escritos de los consultores hist贸ricos y con las nuevas explicaciones del relator, si fueren necesarias) a los consultores te贸logos, que dar谩n su juicio sobre la causa; a ellos corresponde, junto con el promotor de la fe, estudiar la causa de modo que, antes de que llegue a la discusi贸n en el Congreso especial, se examinen m谩s profundamente las cuestiones teol贸gicas discutidas, si las hubiere.

5潞 Los juicios definitivos de los consultores te贸logos, junto con las conclusiones del promotor de la fe, se entregar谩n a los cardenales y obispos para que emitan su juicio.

14) Sobre los milagros presentados, la Congregaci贸n procede as铆:

1潞 Los milagros atribuidos sobre los que el relator encargado elabora una ponencia, se examinan en una reuni贸n de peritos (si se trata de curaciones, en el Consejo de m茅dicos), cuyos juicios y conclusiones se exponen en una relaci贸n detallada.

2潞 Los milagros han de ser discutidos despu茅s en un Congreso especial de los te贸logos, y por fin en la Congregaci贸n de los padres cardenales y obispos.

15) Los juicios de los padres cardenales y obispos se comunican al Sumo Pont铆fice, a quien 煤nicamente compete el derecho de decretar el culto p煤blico eclesi谩stico que se ha de tributar a los Siervos de Dios.

16) En cada una de las causas de canonizaci贸n, cuyo juicio est茅 ahora pendiente ante la Sagrada Congregaci贸n, 茅sta debe establecer mediante un decreto particular el modo de proceder ulteriormente, teniendo presente los criterios de esta nueva ley.

17) Lo prescrito en esta nueva Constituci贸n entra en vigor este mismo d铆a.

Queremos que estos nuestros decretos y prescripciones sean en el presente y en el futuro firmes y eficaces, sin que obsten, en cuanto sea necesario las Constituciones y las Disposiciones Apost贸licas emanadas por nuestros predecesores y otras prescripciones dignas tambi茅n de especial menci贸n y derogaci贸n.

Roma, dado junto a San Pedro, el 25 de enero de 1983, V a帽o de nuestro pontificado.

IOANNES PAULUS PP. II

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