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Luis Fernando Figari, Dimisi贸n de lo humano
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Dimisi贸n de lo humano

La dimisi贸n de lo humano es un tema central en la reflexi贸n de cara al tercer milenio. El Papa Juan Pablo II se帽alaba en una ocasi贸n: "La nuestra es, sin duda, la 茅poca en que m谩s se ha escrito y hablado sobre el hombre, la 茅poca de los humanismos y del antropocentrismo. Sin embargo, parad贸jicamente, es tambi茅n la 茅poca de las m谩s hondas angustias del hombre respecto de su identidad y destino, del rebajamiento del hombre a niveles antes insospechados, 茅poca de valores humanos conculcados como jam谩s lo fueron antes".

Muchos en este siglo que termina han sucumbido a una visi贸n en que la dignidad del ser humano ha sido reducida a la categor铆a de una cosa o de una funci贸n. Sin duda es una dimisi贸n de lo humano. Algunos lo han notado. As铆, Ignace Lepp, famoso psic贸logo de lo profundo, ha calificado con duras palabras a quienes no buscan conocer y responder a su dignidad: "Traidores a su humanidad, ya que se niegan pr谩cticamente a reconocer y asumir el car谩cter trascendente de su naturaleza", ha dicho, se帽alando que: "viven como cosas en medio de cosas". Apunta Lepp a un fen贸meno parad贸jico. En tiempos en que se ven tantos desarrollos tecnol贸gicos, en que la humanidad cree haber avanzado tanto, el hombre es v铆ctima de un proceso cosificador, sometido a conceptos m谩s propios del mercado o el comercio que de la condici贸n humana, su dignidad y su misi贸n.

驴Inconsciencia?

De hecho se dan casos de personas que act煤an como si en verdad hubiesen dimitido de su condici贸n de ser humano. Ese desistimiento consciente o inconsciente de ser persona tiene unos graves efectos que no parecen estar desligados de los horrores cometidos contra las personas durante el siglo XX. Una mirada retrospectiva permite llamarlo "siglo del horror".

Avances y muchas cosas buenas ciertamente se han dado en estos cien a帽os. Ellos, sin embargo, no pueden ocultar la tragedia en la que se ha sumido la humanidad, y que se manifiesta ante todo en la dimisi贸n de lo humano. Un autor ingl茅s ha llamado a este tiempo, ojal谩 que no premonitoriamente, el inicio de "la abolici贸n del hombre".

驴Cancelaci贸n humana?

Una serie de antropolog铆as erradas, principalmente nacidas de la ilustraci贸n, alimentan este proceso cosificador del ser humano. 脡ste explica la muerte intencional de millones de personas. Las guerras, los campos de concentraci贸n, las torturas, las bombas at贸micas sobre Hiroshima y Nagasaki parece que han sido forjadas en una conciencia laxa de humanidad.

Por alguna curiosa mistificaci贸n el horror ha sido despojado de su sentido. A las muertes premeditadas de los m谩s indefensos -los concebidos cuyas vidas han sido segadas en el vientre materno- se las designa con eufemismos buscando ocultar lo que en realidad son. El que la legislaci贸n pueda permitir una barbaridad as铆 evidencia el grave retroceso moral de muchos sectores de la humanidad en este siglo.

As铆 como ayer el dedo acusador de la humanidad se帽alaba a Hitler y sus seguidores, a Stalin y sus parciales, a Pol Pot y los suyos, el dedo acusador de la conciencia recta de la humanidad ha de se帽alar a los genocidas de hoy y a sus c贸mplices. Y, as铆 como en los juicios de Nuremberg un orden legal dado no sirvi贸 de excusa para declarar irresponsables a quienes hab铆an cometido delitos de lesa humanidad, es de suponer que un futuro que valore al ser humano tampoco habr谩 de conceder descargo a quienes legislan o se someten a leyes contrarias al ser humano. Obviamente, desde una perspectiva cristiana, siempre queda el horizonte de la misericordia, aprendida e interiorizada desde la bondad de Dios, rico en misericordia, y de la Oraci贸n que el Se帽or ense帽贸: "Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden".

Cosificaci贸n

Se est谩 ante un proceso de cosificaci贸n que prescinde de la naturaleza de la realidad humana, y la concept煤a operativamente sobre la base de diversos criterios funcionales. Este fen贸meno de dimisi贸n de lo humano, generalizado en muchas sociedades, constituye la base de la tragedia de abortos y eutanasias, y de otras muertes crueles. La perspectiva de costo y beneficio, es totalmente inaceptable para medir la realidad profunda de la persona humana y su convivencia social.

Sin entrar en complejos an谩lisis basta tener en cuenta que existe esa actitud, y no s贸lo en las sociedades econ贸micamente avanzadas. En diversos ambientes de la ciudad y el campo hay quienes dimiten de su humanidad en el sentido se帽alado o que act煤an como si lo hubiesen hecho. Urge tomar conciencia de esta realidad, pues es un proceso que atenta directamente contra la dignidad del ser humano y obviamente vulnera los derechos naturales que de esa dignidad brotan. Igualmente, es muy importante detectar lo que se puede llamar auto-cosificaci贸n, no s贸lo por los graves efectos sobre quien la vive, sino porque afecta tambi茅n gravemente a cuantos sufren su irradiaci贸n. Parece claro que el futuro depende en buena medida de la respuesta que se otorgue a la aut茅ntica vocaci贸n de ser persona humana.

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