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S.S. Benedicto XVI, Oración del Santo Rosario en la Basílica del Santuario de Aparecida
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Oración del Santo Rosario en la Basílica del Santuario de Aparecida

Se√Īores Cardenales, Venerados Hermanos en el Episcopado y Presbiterado, ¬°Amados religiosos y todos vosotros que, impelidos por la voz de Jesucristo, lo seguisteis por amor! ¬°Estimados seminaristas, que os est√°is disponiendo para el ministerio sacerdotal! ¬°Queridos representantes de los Movimientos eclesiales, y todos vosotros laicos que llev√°is la fuerza del Evangelio al mundo del trabajo y de la cultura, en el seno de las familias, as√≠ como a vuestras parroquias!

1.Como los Ap√≥stoles, juntamente con Mar√≠a, ¬ęsubieron a la sala de encima¬Ľ y all√≠ ¬ęunidos por el mismo sentimiento, se entregaban asiduamente a la oraci√≥n¬Ľ (Hch 1,13-14), as√≠ tambi√©n hoy nos reunimos aqu√≠ en el Santuario de Nuestra Se√Īora de la Concepci√≥n Aparecida, que es para nosotros en esta hora ¬ęla sala de encima¬Ľ, donde Mar√≠a, Madre del Se√Īor, se encuentra en medio a nosotros. Hoy es Ella quien orienta nuestra meditaci√≥n; Ella nos ense√Īa a rezar. Es Ella que nos muestra el modo de abrir nuestras mentes y nuestros corazones al poder del Esp√≠ritu Santo, que viene para ser comunicado al mundo entero.

Acabamos de recitar el Rosario. A trav√©s de sus ciclos meditativos, el Divino Consolador quiere introducirnos en el conocimiento de un Cristo que brota de la fuente l√≠mpida del texto evang√©lico. Por su parte, la Iglesia del tercero milenio se propone dar a los cristianos la capacidad de ¬ęconocer - con palabras de San Pablo - el misterio de Dios, esto es Cristo, en el cual est√°n escondidos todos los tesoros de la sabidur√≠a y de la ciencia¬Ľ (Col 2,2-3). Mar√≠a Sant√≠sima, la Virgen Pura y sin Mancha es para nosotros escuela de fe destinada a conducirnos y a fortalecernos en el camino que lleva al encuentro con el Creador del Cielo y de la Tierra. El Papa vino a Aparecida con viva alegr√≠a para deciros en primer lugar: "Permaneced en la escuela de Mar√≠a". Inspiraos en sus ense√Īanzas. Procurad acoger y guardar dentro del coraz√≥n las luces que Ella, por mandato divino, os env√≠a desde lo alto.

Como es bueno estar aqu√≠ reunidos en nombre de Cristo, en la fe, en la fraternidad, en la alegr√≠a, en la paz, "en la oraci√≥n con Mar√≠a, la Madre de Jes√ļs" (Hch 1,14). Como es bueno, queridos Presb√≠teros, Di√°conos, Consagrados y Consagradas, Seminaristas y Familias Cristianas, estar aqu√≠ en el Santuario Nacional de Nuestra Se√Īora de la Concepci√≥n Aparecida, que es Morada de Dios, Casa de Mar√≠a y Casa de Hermanos y que en estos d√≠as se transforma tambi√©n en Sede de la V Conferencia Episcopal Latinoamericana y del Caribe. C√≥mo es bueno estar aqu√≠ en esta Bas√≠lica Mariana hacia d√≥nde, este tiempo, ¬°convergen los miradas y las esperanzas del mundo cristiano, de modo especial de Am√©rica Latina y del Caribe!

2.¬°Me siento muy feliz de estar aqu√≠ con vosotros, en medio de vosotros! ¬°El Papa os ama! ¬°El Papa os saluda afectuosamente! ¬°Reza por vosotros! Y suplica al Se√Īor las m√°s preciosas bendiciones para los Movimientos, Asociaciones y las nuevas realidades eclesiales, ¬°expresi√≥n viva de la perenne juventud de la Iglesia! ¬°Qu√© se√°is muy bendecidos! Va aqu√≠ mi saludo afectuoso a vosotras, Familias aqu√≠ congregadas y que represent√°is todas las querid√≠simas Familias Cristianas presentes en el mundo entero. Me alegro de modo especial√≠simo con vosotros y os env√≠o mi abrazo de paz.

Agradezco la acogida y la hospitalidad del Pueblo brasile√Īo. ¬°desde que llegu√© aqu√≠ fui recibido con mucho cari√Īo! Las varias manifestaciones de aprecio y saludo demuestran cu√°nto quer√©is bien, estim√°is y respet√°is el Sucesor del Ap√≥stol Pedro. Mi predecesor, el Siervo de Dios Papa Juan Pablo II se refiri√≥ varias veces a vuestra simpat√≠a y esp√≠ritu de acogida fraterna. ¬° √©l ten√≠a toda la raz√≥n!

3. Saludo a los estimados padres aqu√≠ presentes, pienso y oro por todos los sacerdotes diseminados por el mundo entero, de modo particular por los de Am√©rica Latina y del Caribe, incluyendo entre ellos a los que son fidei donum. Cu√°ntos desaf√≠os, cu√°ntas situaciones dif√≠ciles enfrent√°is, ¬°cu√°nta generosidad, cu√°nta donaci√≥n, sacrificios y renuncias! La fidelidad en el ejercicio del ministerio y en la vida de oraci√≥n, la b√ļsqueda de la santidad, la entrega total a Dios al servicio de los hermanos y hermanas, gastando vuestras vidas y energ√≠as, promoviendo la justicia, la fraternidad, la solidaridad, el compartir, - todo eso le habla fuertemente a mi coraz√≥n de pastor. El testimonio de un sacerdocio bien vivido dignifica a la Iglesia, suscita admiraci√≥n en los fieles, es fuente de bendici√≥n para la Comunidad, es la mejor promoci√≥n vocacional, es la m√°s aut√©ntica invitaci√≥n para que otros j√≥venes tambi√©n respondan positivamente a los llamados del Se√Īor. ¬°Es la verdadera colaboraci√≥n para la construcci√≥n del Reino de Dios!

Os agradezco sinceramente y os exhorto a que continuéis viviendo de modo digno la vocación que recibisteis. Qué el fervor misionero, que la vibración por una evangelización siempre más actualizada, ¡que el espíritu apostólico auténtico y el celo por las almas estén presentes en vuestras vidas! Mi afecto, oraciones y agradecimientos van también a los sacerdotes de edad y enfermos. ¡Vuestra conformación al Cristo Sufridor y Resucitado es el más fecundo apostolado! ¡Muchas gracias!

4.Queridos Di√°conos y Seminaristas, a vosotros tambi√©n que ocup√°is un lugar especial en el coraz√≥n del Papa, un saludo muy fraternal y cordial. La jovialidad, el entusiasmo, el idealismo, el √°nimo para enfrentar con audacia los nuevos desaf√≠os, renuevan la disponibilidad del Pueblo de Dios, vuelven a los fieles m√°s din√°micos y hacen crecer a la Comunidad Cristiana, progresar, ser m√°s confiados, felices y optimistas. Agradezco el testimonio que ofrec√©is, colaborando con vuestros Obispos en los trabajos pastorales de las di√≥cesis. Tened siempre delante de los ojos la figura de Jes√ļs, el Buen Pastor, que "vino no para ser servido, pero para servir y dar su vida para rescatar a la multitud" (Mt 20,28). Sed como los primeros di√°conos de la Iglesia: hombres de buena reputaci√≥n, llenos del Esp√≠ritu Santo, de sabidur√≠a y de fe (cf. Hch 6, 3-5). Y vosotros, Seminaristas dad gracias a Dios por el llamado que √Čl os hace. Recordaos que el Seminario es la "¬°cuna de vuestra vocaci√≥n y escena de la primera experiencia de comuni√≥n" (Directorio para el Ministerio y vida de los Presb√≠teros, 32). Rezo para que se√°is, si Dios quiere, sacerdotes santos, fieles y felices en servir a la Iglesia!

5. Detengo mirada y atenci√≥n ahora sobre vosotros, estimados Consagrados y Consagradas, aqu√≠ reunidos en el Santuario de la Madre, Reina y Patrona del Pueblo Brasile√Īo, y tambi√©n diseminados por todas partes del mundo.

Vosotros, religiosos y religiosas, sois una d√°diva, un regalo, un don divino que la Iglesia recibi√≥ de su Se√Īor. Agradezco a Dios vuestra vida y el testimonio que dais al mundo de un amor fiel a Dios y a los hermanos. Ese amor sin reservas, total, definitivo, incondicional y apasionado se expresa en el silencio, en la contemplaci√≥n, en la oraci√≥n y en las actividades m√°s diversas que realiz√°is, en vuestras familias religiosas, en favor de la humanidad y principalmente de los m√°s pobres y abandonados. Eso todo suscita en el coraz√≥n de los j√≥venes el deseo de seguir m√°s de cerca y radicalmente a Cristo el Se√Īor y ofrecer la vida para dar testimonio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, que Dios es Amor y que vale la pena dejarse cautivar y fascinar para dedicarse exclusivamente a √Čl (cf. Exort. ap. Vita Consecrata, 15).

La vida religiosa en Brasil siempre fue marcante y tuvo un papel destacado en la obra de la evangelizaci√≥n, desde los primordios de la colonizaci√≥n. Ayer a√ļn, tuve la grande satisfacci√≥n de presidir la Celebraci√≥n Eucar√≠stica en la cual fue canonizado San Antonio de Sant'Anna Galv√£o, presb√≠tero y religioso franciscano, primer Santo nacido en Brasil. A su lado, otro testimonio admirable de consagrada es Santa Paulina, fundadora de las Hermanitas de la Inmaculada Concepci√≥n. Tendr√≠a muchos otros ejemplos para citar. Que todos ellos os sirvan de est√≠mulo para vivir una consagraci√≥n total. ¬°Dios os bendiga!

6.Hoy, en v√≠speras de la apertura de la V Conferencia General de los Obispos de Am√©rica Latina y del Caribe, que tendr√© el gusto de presidir, siento el deseo de deciros a todos vosotros cu√°n importante es el sentido de nuestra pertenencia a la Iglesia, que hace a los cristianos crecer y madurar como hermanos, hijos de un mismo Dios y Padre. Queridos hombres y mujeres de Am√©rica Latina s√© que ten√©is una gran sed de Dios. S√© que segu√≠s a Aquel Jes√ļs, que dijo ‚ÄúNadie va al Padre sino por m√≠‚ÄĚ (Jn 14,6). Por eso el Papa quiere deciros a todos: ¬°La Iglesia es nuestra Casa! ¬°Esta es nuestra Casa! ¬°En la Iglesia Cat√≥lica tenemos todo lo que es bueno, todo lo que es motivo de seguridad y de consuelo! ¬°Quien acepta a Cristo: ‚ÄúCamino, Verdad y Vida‚ÄĚ, en su totalidad, tiene garantizada la paz y la felicidad, en esta y en la otra vida! Por eso, el Papa vino aqu√≠ para rezar y confesar con todos vosotros: ¬°vale la pena ser fieles, vale la pena perseverar en la propia fe! Pero la coherencia en la fe necesita tambi√©n una s√≥lida formaci√≥n doctrinal y espiritual, contribuyendo as√≠ a la construcci√≥n de una sociedad m√°s justa, m√°s humana y cristiana. El Catecismo de la Iglesia Cat√≥lica, incluso en su versi√≥n m√°s reducida, publicada con el t√≠tulo de Compendio, ayudar√° a tener nociones claras sobre nuestra fe. Vamos a pedir, ya desde ahora, que la venida del Esp√≠ritu Santo sea para todos como un nuevo Pentecost√©s, a fin de iluminar con la luz de lo Alto nuestros corazones y nuestra fe.

7.Es con gran esperanza que me dirijo a todos vosotros, que os encontráis dentro de esta majestuosa Basílica, o que participaron del Santo Rosario desde fuera, para invitarlos a volverse profundamente misioneros y para llevar la Buena Nueva del Evangelio por todos los puntos cardenales de América Latina y del mundo.

Vamos a pedir a la Madre de Dios, Nuestra Se√Īora de la Concepci√≥n Aparecida, que cuide la vida de todos los cristianos. Ella, que es la Estrella de la Evangelizaci√≥n, gu√≠e nuestros pasos en el camino al Reino celestial:

‚Äú¬°Madre nuestra, protege la familia brasile√Īa y latinoamericana!
Ampara, bajo tu manto protector a los hijos de esta Patria querida que nos acoge,
T√ļ que eres la Abogada junto a tu Hijo Jes√ļs, dale al Pueblo brasile√Īo paz constante y prosperidad completa,
Concede a nuestros hermanos de toda la geografía latinoamericana un verdadero fervor misionero irradiador de fe y de esperanza,
Haz que tu clamor de Fátima por la conversión de los pecadores, sea realidad, y transforme la vida de nuestra sociedad,
Y t√ļ, que desde el Santuario de Guadalupe, intercedes por el pueblo del Continente de la esperanza, bendice sus tierras y sus hogares,
Amén

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