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S.S. Benedicto XVI, Discurso a una delegaci贸n de la Facultad Teol贸gica de la Universidad de Tubinga (Alemania)
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Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a una delegaci贸n de la Facultad Teol贸gica de la Universidad de Tubinga (Alemania)

Querido se帽or obispo;

estimado se帽or decano;

amables se帽ores colegas, 隆si me permit铆s decirlo as铆!

Os agradezco esta visita, y puedo decir que me alegra verdaderamente de coraz贸n. Por un lado, el encuentro con el propio pasado es siempre una cosa hermosa, puesto que encierra en s铆 algo que rejuvenece. Por otro, es algo m谩s que un encuentro nost谩lgico. Usted mismo, se帽or obispo, ha dicho que es tambi茅n un signo: un signo, por un lado, de cu谩nto me importa la teolog铆a 鈥斅縴 c贸mo podr铆a ser de otro modo?鈥�, puesto que hab铆a considerado como mi verdadera vocaci贸n la ense帽anza, aunque el buen Dios improvisamente quiso otra cosa. Pero, inversamente, tambi茅n es un signo de vuestra parte que ve谩is la unidad interior entre la investigaci贸n teol贸gica, la ense帽anza y el trabajo teol贸gico, y el servicio pastoral en la Iglesia, y con ello la totalidad del compromiso eclesial con respecto al hombre, al mundo y a nuestro futuro.

Naturalmente, anoche, con vistas a este encuentro, comenc茅 a repasar un poco algunos de mis recuerdos. Y as铆 me ha venido a la memoria un recuerdo que se combina con lo que usted, se帽or decano, acaba de exponer, es decir, el recuerdo del gran senado. No s茅 si a煤n hoy todos los nombramientos pasan por el gran senado. Por ejemplo, era muy interesante que, cuando se deb铆a asignar una c谩tedra de matem谩ticas, o de asiriolog铆a, o de f铆sica de los cuerpos s贸lidos o cualquier otra materia, la contribuci贸n por parte de las otras Facultades era m铆nima y todo se resolv铆a m谩s bien r谩pidamente, porque casi nadie osaba dar su opini贸n. Era diversa la situaci贸n cuando se trataba de las disciplinas human铆sticas. En resumidas cuentas, cuando se trataba de las c谩tedras de teolog铆a en ambas Facultades, todos daban su opini贸n, de modo que se ve铆a que todos los profesores de la Universidad se sent铆an en cierto modo competentes en teolog铆a, ten铆an la sensaci贸n de poder y deber participar en la decisi贸n. Obviamente, la teolog铆a les interesaba particularmente.

As铆, por una parte, se percib铆a que los colegas de las otras Facultades consideraban en cierto modo la teolog铆a como el coraz贸n de la Universidad, y, por otra, que precisamente la teolog铆a era algo que concern铆a a todos, en la que todos se sent铆an implicados y, en cierto modo, sab铆an que eran competentes. En otras palabras, pens谩ndolo bien, esto significa que precisamente en el debate sobre las c谩tedras de teolog铆a la Universidad se pod铆a experimentar como Universidad. Me alegra saber que ahora existen estas cooptaciones, m谩s que en el pasado, aunque Tubinga se ha comprometido siempre en esto. No s茅 si existe todav铆a el Leibniz-Kolleg, del que form茅 parte; de todas formas, la Universidad moderna corre mucho peligro de transformarse en un complejo de institutos superiores, unidos m谩s bien externa e institucionalmente, y menos capaces de formar una unidad interior de universitas.

La teolog铆a era evidentemente algo en lo que la universitas estaba presente y donde se mostraba que el conjunto forma una unidad y que, precisamente en la base, hay un interrogante com煤n, una tarea com煤n, una finalidad com煤n. Pienso que en esto se puede ver, por una parte, un alto aprecio de la teolog铆a. Considero que se trata de un hecho particularmente importante, que manifiesta que en nuestro tiempo 鈥攅n el que al menos en los pa铆ses latinos la laicidad del Estado y de las instituciones estatales se subraya hasta el extremo y, por tanto, se exige dejar fuera todo lo relacionado con Iglesia, cristianismo y fe鈥� existen entramados de los que el complejo que llamamos teolog铆a (que, precisamente, tambi茅n est谩 relacionado de modo fundamental con Iglesia, fe y cristianismo) no puede separarse. As铆, resulta evidente que en este conjunto de nuestras realidades europeas 鈥攁unque, bajo un cierto aspecto, son y deben ser laicas鈥� el pensamiento cristiano, con sus preguntas y respuestas, est谩 presente y lo acompa帽a.

Digo que este hecho, por un lado, manifiesta que precisamente la teolog铆a sigue dando en cierto modo su aportaci贸n a la constituci贸n de lo que es la Universidad; pero, por otro, significa naturalmente tambi茅n un inmenso desaf铆o para la teolog铆a satisfacer esta expectativa, estar a su altura y prestar el servicio que se le encomienda y se espera de ella. Me complace que, a trav茅s de las cooptaciones, ahora sea visible de modo muy concreto 鈥攁煤n mucho m谩s que entonces鈥� que el debate intrauniversitario hace de la Universidad verdaderamente lo que ella es, implic谩ndola en una din谩mica colectiva de preguntas y respuestas. Pero pienso que hay a煤n un motivo para reflexionar hasta qu茅 punto somos capaces 鈥攏o s贸lo en Tubinga, sino tambi茅n en otros lugares鈥� de satisfacer esta exigencia. En efecto, la Universidad y la sociedad, la humanidad, necesitan preguntas, pero necesitan tambi茅n respuestas. Y considero que a este respecto es evidente para la teolog铆a 鈥攜 no s贸lo para la teolog铆a鈥� una cierta dial茅ctica entre el cientificismo r铆gido y la pregunta m谩s grande que la trasciende, y repetidamente emerge en ella, la pregunta sobre la verdad.

Quisiera hacer esto m谩s claro mediante un ejemplo. Un exegeta, un int茅rprete de la Sagrada Escritura, debe explicarla como obra hist贸rica "secundum artem", es decir, con el r铆gido cientificismo que conocemos, seg煤n todos los elementos hist贸ricos que esto requiere, seg煤n el m茅todo necesario. Sin embargo, esto por s铆 solo no basta para ser un te贸logo. Si se limitara a hacer esto, entonces la teolog铆a, o como quiera que sea, la interpretaci贸n de la Biblia, ser铆a algo semejante a la egiptolog铆a, a la asiriolog铆a o a cualquier otra especializaci贸n. Para ser te贸logo y prestar el servicio a la Universidad y, me atrevo a decir, a la humanidad, por tanto, el servicio que se espera de 茅l debe ir m谩s all谩 y preguntarse: Pero 驴es verdad lo que all铆 se dice? Y si es verdad, 驴nos concierne? Y 驴de qu茅 modo nos concierne? Y 驴c贸mo podemos reconocer que es verdadero lo que nos concierne?

Considero que, en este sentido, aun en el 谩mbito del cientificismo, la teolog铆a siempre se necesita y se interpela incluso m谩s all谩 del cientificismo. La Universidad y la humanidad necesitan hacerse preguntas. All铆 donde ya no se hacen preguntas, incluso las que se refieren a lo esencial y van m谩s all谩 de toda especializaci贸n, ya no recibimos ni siquiera respuestas. S贸lo si preguntamos y con nuestras preguntas somos radicales, tan radicales como debe ser radical la teolog铆a, m谩s all谩 de toda especializaci贸n, podemos esperar obtener respuestas a estas preguntas fundamentales que nos conciernen a todos. Ante todo, debemos preguntar. Quien no pregunta, no recibe respuesta. Pero 鈥攁帽adir铆a鈥� la teolog铆a necesita, adem谩s de la valent铆a de preguntar, tambi茅n la humildad de escuchar las respuestas que nos da la fe cristiana; la humildad de percibir en estas respuestas su racionalidad y de hacerlas de este modo nuevamente accesibles a nuestro tiempo y a nosotros mismos. As铆, no s贸lo se constituye la Universidad, sino tambi茅n se ayuda a la humanidad a vivir. Para esta tarea, invoco sobre vosotros la bendici贸n de Dios.

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