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Horacio Bojorge, S.J., La casa sobre roca
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SEGUNDA PARTE

EL MATRIMONIO: SACRAMENTO DE SANACI√ďN

SEXTA FICHA

CREACI√ďN, CA√ćDA Y SANACI√ďN DEL VAR√ďN Y LA MUJER

1. EL SER HUMANO AL PRINCIPIO

1) Al principio, el ser humano fue creado por Dios como un lazo armonioso del mundo material y del mundo espiritual. En el designio creador no debía ser ni solamente animal ni solamente ángel. Iba a participar de la condición animal y de la angélica. Ni animal ni ángel, pero asumiendo en sí, en forma humana, lo propio del mundo animal y del mundo angélico. "Los hombres somos totalmente humanos y no animalidad más espiritualidad". Es decir que en nosotros, lo animal está al modo humano, más perfecto que el puro animal. El hombre mira y ve como hombre, no como animal. La vida animal está en el hombre asumida por la humanidad y asumida de manera eminente, perfeccionadamente. De modo que todo en el hombre es humano también su animalidad y su espiritualidad.

Horizonte del tiempo y la eternidad, de la materia y el espíritu, de lo animal y lo angélico

2) El ser humano es pues una combinación armoniosa de materia y espíritu. En el hombre recién creado se enlazaban armoniosamente lo animal y lo angélico, lo instintivo y lo intelectual. Por eso Aristóteles y Santo Tomás han comparado al ser humano con el horizonte. Así como en el horizonte parecen tocarse el cielo y la tierra, el tiempo y la eternidad, así también en el hombre parecen tocarse lo material y lo espiritual, cuerpo y alma, materia informada por el espíritu, lo animal combinado en un solo ser con lo angélico [Santo Tomás de Aquino, CG L.2, c.68, n6; c.80, n.13; Comm. In Lib. Aristotelis, De Causis Lectio 2 y 9; De Potentia Q. 3 a.9 AG 27].

3) M√°s a√ļn, el hombre es, entre todas las creaturas, no solamente la √ļnica creatura que participa de todos los ordenes creados, desde lo mineral hasta lo ang√©lico, sino la que m√°s participa de la imagen y semejanza divina, de modo que en √©l, como lo figur√≥ Miguel √Āngel en el fresco de la Capilla Sixtina, parecen tocarse tambi√©n lo humano y lo divino,

4) "Los cielos proclaman la gloria de Dios" afirma el salmista (Sal 18,2). Pero s√≥lo el hombre interpreta esa alabanza y es capaz de cantarla. El mundo material es mudo. El hombre es como el diputado de la Creaci√≥n para alabar al Creador y reconocer su gloria. Sin el hombre, el universo carecer√≠a de inteligencia, de coraz√≥n y de voz para conocer, amar y alabar a Dios. Si se extinguiera la raza humana el universo quedar√≠a mudo ante su creador. M√°s: entre todas las creaturas materiales o visibles, s√≥lo el ser humano fue creado a imagen y semejanza visible de Dios. Es el √ļnico ser del mundo visible que espeja mejor la espiritualidad del Creador y que puede entrar en di√°logo espiritual con √Čl. El √ļnico ser visible capaz de adorarlo.

5) De ese designio creador proviene la dignidad del hombre. Y de ahí deriva la diferencia de la sexualidad humana de toda otra sexualidad puramente animal. Es por el matrimonio del hombre y la mujer que se perpetuaría la estirpe de los adoradores de Dios. Por la generación carnal se comunica una imagen y semejanza espiritual. En este sentido, la sexualidad humana es también como un horizonte donde se toca la comunicación del ser visible y el invisible, el carnal y el espiritual, el animal y el angélico, lo instintivo, necesario y lo amoroso y libre, de lo animal se pasa a lo personal.

6) Ad√°n, creado primero, viv√≠a entre los animales y les puso nombre. Es decir ten√≠a de com√ļn con ellos el elemento animal de su naturaleza, el cual le daba (y le sigue dando) la posibilidad de comunicarse con ellos, entenderlos, amaestrarlos, domarlos, domesticarlos, gozar de la compa√Ī√≠a de algunos. Pero Ad√°n no encontraba entre ellos una ayuda adecuada, es decir semejante a √©l en cuanto ser humano espiritual, capaz de relacionamiento interpersonal. No encontraba entre ellos otra persona humana como √©l. Para hacerle compa√Ī√≠a espiritual fue creada otra persona humana: la mujer.

7) La preeminencia del factor personal, interpersonal, espiritual, en la mujer se expresa en el relato b√≠blico en primer lugar por esta finalidad de su creaci√≥n. Ella es creada para ser la compa√Īera espiritual del var√≥n; para entablar el di√°logo espiritual y libre, con un ser que ya ten√≠a una capacidad de comunicaci√≥n animal con los animales, pero una capacidad insatisfecha de relacionamiento humano, espiritual, interpersonal.

8) Quizás para subrayar que lo más propio de Eva está en el ámbito espiritual, el relato de los orígenes relativiza en ella el elemento corpóreo: Dios no le hace un cuerpo propio, aparte, creado de la misma manera que antes había plasmado el cuerpo del varón. Usa el cuerpo del varón como principio creador del cuerpo de la mujer. La materialidad de su cuerpo es tomada del cuerpo del varón. Y también su nombre es tomado del nombre del varón. "Será llamada varona (isháh) porque del varón (ish) fue tomada". El varón la reconoce y la recupera. Ella se reencuentra en él como en su origen y su contexto de pertenencia: del varón fue tomada...

9) Hay que notar tambi√©n que seg√ļn el texto b√≠blico ella no proviene del cuerpo del var√≥n por generaci√≥n sino como por partici√≥n. Var√≥n y mujer comparten; son copart√≠cipes de una sola carne, un solo cuerpo. √Čl reconoce en ella la parte que le faltaba y sin la que estaba incompleto. Y ella reconoce en √©l a aqu√©l de quien proviene y a quien desde siempre pertenec√≠a, sin el cual estaba como perdida e incompleta tambi√©n.

10) El hecho de que Adán reciba esposa directamente de Dios, establece un parentesco de alianza con su 'divinum socer' con su suegro divino (la palabra suegro viene de socer, socio: su Socio divino). La hija funda un parentesco y una relación social entre su padre y su esposo. En ella se anuda la alianza entre dos hombres y entre dos familias. Está llamada a ser factor de unión y de asociación.

11) Al mismo tiempo, la esposa es 'concedida' por otro ante el cual se es responsable. Así el varón es responsable ante Dios de la esposa, como el esposo lo es de la esposa ante la familia de la esposa. Pero la entrega de la esposa por parte de los suyos, anuda un vínculo de alianza de parentesco que se espeja en la alianza con el Suegro divino.

12) El modo de creaci√≥n del cuerpo de Eva expresa, adem√°s, una verdad acerca del modo de relaci√≥n de la mujer con su propio cuerpo. En lo profundo de la experiencia femenina de relaci√≥n con su cuerpo es como si habitara en un cuerpo ajeno, que no le pertenece. A veces puede considerar su propio cuerpo con cierta distancia y extra√Īeza y hasta con rechazo. En ocasiones puede sentirse sujeta como sometida a su corporeidad, presa de ella, como la princesa en la torre. A ella le desagrada que atribuyan sus estados de √°nimo a causas o concausas f√≠sicas. Es como si la dependencia corporal la humillase. Quiz√°s el relato b√≠blico expresa esas experiencias de la mujer en su corporeidad, mostrando que su cuerpo no es suyo, sino tomado del de Ad√°n; no es otro diverso, sino uno tomado de la carne del var√≥n y que parecer√≠a conservar las huellas de una corporeidad ajena, aunque est√© informada por un alma femenina. Es como si su destinaci√≥n creacional a lo espiritual la hiciese padecer a veces su dependencia de lo f√≠sico. 13) A la inversa, el relato b√≠blico de la creaci√≥n del cuerpo de Eva, expresa la experiencia de relacionamiento del var√≥n con el cuerpo de la esposa. Es como si el var√≥n reclamara el cuerpo de la esposa como parte del suyo y buscara reintegrarlo a s√≠ mismo, reconoci√©ndolo como propio suyo: 'carne de mi carne y hueso de sus huesos'. Pablo comentar√°: "Maridos amad a vuestras mujeres como a vosotros mismos... el que odia a su mujer se odia a s√≠ mismo".

14) El modo de creaci√≥n del cuerpo de Eva expresa tambi√©n el relacionamiento especial de la participaci√≥n en un solo cuerpo de ambos c√≥nyuges en la sexualidad humana, diversa de la animal, que tiene lugar en la relaci√≥n matrimonial. En efecto, la relaci√≥n, seg√ļn el designio del principio estaba destinada a ser tanto corp√≥rea como espiritual. Por el matrimonio, ambos se volver√≠an a hacer una sola carne, un solo ser, un solo cuerpo del que ambos dispondr√≠an como due√Īos en com√ļn, como socios en la com√ļn y amistosa corporeidad. Ser√≠an dos personas habitando la misma carne y comparti√©ndola, como comparten la misma casa y el mismo lecho.

15) Pablo parece fundar ah√≠ la oblatividad mutua entre esposa y esposo, que era el designio divino del principio y que la salvaci√≥n cristiana restaura por obra de la gracia sanadora del sacramento del matrimonio: "La mujer no es due√Īa de su cuerpo sino su esposo, ni el esposo es due√Īo de su cuerpo sino la esposa" (1 Cor 7,4). El esposo tiene el derecho al cuerpo de la esposa como el Todo tiene derecho a su parte, por que el cuerpo de la mujer fue tomado del cuerpo del var√≥n. La esposa tiene derecho al cuerpo del esposo como la parte tiene derecho al todo sin el cual no tendr√≠a sentido. Son el uno del otro, pero en forma disim√©trica, no intercambiable. Ella es como la parte del todo, y √©l como el todo al que pertenece la parte. Ninguno tiene sentido sin el otro y se necesitan el uno al otro. Pertenece el uno al otro.

16) La unidad de origen, anterior a la separación creadora, vuelve a restablecerse en el amor matrimonial cristiano por acuerdo amoroso de ambas voluntades. Cada uno restituye al otro libremente y por amor, lo que le era propio. El cuerpo de la mujer lo restituye ella libremente al varón como al todo del que fue tomado su cuerpo. Y el cuerpo del varón es entregado por él libremente a la mujer como el todo al que la parte tiene un derecho fundado en la voluntad creadora de Dios.

2. LA NATURALEZA HUMANA HERIDA POR EL PECADO ORIGINAL

17) Veremos inmediatamente, c√≥mo, por el pecado original esta feliz dispensaci√≥n 'del principio' se corrompe y el var√≥n [el todo] intenta recuperar totalitariamente a su parte y la mujer [la parte] tiende a querer comportarse como si fuera el todo. El relato b√≠blico de la creaci√≥n de Eva muestra ambas relaciones en la perspectiva del designio divino del principio, destinado a la uni√≥n feliz de ambos esposos por una relaci√≥n de aut√©ntica entrega. Y luego muestra c√≥mo el pecado original va a alterar las relaciones haci√©ndolas posesivas en vez de generosas; divisoras en vez de unitivas. El modelo posesivo, caracter√≠stico del hombre viejo, que se reserva a s√≠ mismo sin entregarse y procura apoderarse del otro, manipularlo, usarlo, es considerado por Pablo como una especie de estafa: "no os defraud√©is el uno al otro" (1 Cor 7,5). Pero de esto corresponde tratar en otro lugar. De ah√≠ que las relaciones entre var√≥n y mujer podr√°n vivirse sabiamente si se viven en gracia o insensatamente si se viven seg√ļn el pecado original y los pecados que de √©l derivan.

18) El pecado original hiri√≥ la naturaleza humana. ¬ŅC√≥mo? En su relaci√≥n con Dios, y a causa de ello en todas sus dem√°s relaciones: consigo mismo, con el otro, con el mundo.

19) Dejó al hombre ciego para el bien que es Dios mismo. Desde entonces el hombre vive en un estado de acedia: ceguera espiritual para percibir a Dios como su Bien supremo. Y de esa ceguera derivan todos los pecados contra Dios: indiferencia, tibieza, ingratitud, hasta la rebeldía y el odio.

20) Herida su naturaleza en la capacidad de conocer la Bondad suprema de Dios, como su Fin √ļltimo, el hombre se dispersa en la b√ļsqueda de bienes con que saciar su sed de bien. Sobreviene as√≠ la concupiscencia de la carne (los instintos animales, del cuerpo) y la concupiscencia de los ojos (los apetitos espirituales, del alma).

21) El pecado original desequilibró la armonía entre el elemento material, físico y animal de la naturaleza humana, con su elemento espiritual. Produjo en Adán y Eva - y trasmitió a toda su descendencia - una ceguera para Dios y una equivocada percepción de la jerarquía de los bienes; un desequilibrio entre lo instintivo, lo afectivo y pasional por un lado y lo racional por el otro.

22) Importante: 1) seg√ļn la visi√≥n cat√≥lica, la naturaleza humana es buena por ser creada por Dios, pero ha sido herida por el pecado original y necesita ser sanada por la gracia. 2) Seg√ļn la visi√≥n protestante, el pecado original corrompi√≥ totalmente la naturaleza, de modo que de ella no puede venir nada bueno sino solamente pecado. 'Es inevitable pecar, pero que no se sepa'. Frente a este pesimismo, 3) la visi√≥n freudiana y del psicologismo considera que la naturaleza del hombre es buena y uno se debe abandonar a la gu√≠a de sus impulsos. 'No te reprimas, realizate, hac√© la tuya, al nene no lo corrijas'.

3. PARA COMENTAR

1) Comentar la condición del hombre como horizonte de materia y espíritu, tiempo y eternidad, instinto y amor, animal y espíritu. Comentar las consecuencias del pecado original.

2) Comentar las experiencias ante el propio cuerpo y ante el cuerpo del otro que se expresan en el relato de la creaci√≥n de Eva tomada del cuerpo de Ad√°n: Don Todo incompleto y Do√Īa Parte incompleta?. ¬ŅQu√© sugiere esto en la disimetr√≠a de su actitud del uno ante el otro?

3) ¬ŅC√≥mo se pasa de la actitud generosa a la actitud posesiva? ¬ŅY al rev√©s, por la gracia?

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