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Horacio Bojorge, S.J., La casa sobre roca
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CUARTA FICHA

1. EL TERRORISMO VERBAL: "TODOS LO HACEN"

1) Hab√≠amos dejado pendiente esto de "Si todas/os lo hacen‚Ķ" "No vas a ser el/la √ļnico/a raro/a". Un muchacho me dec√≠a: "Hoy no hay ninguna que llegue al matrimonio virgen" ¬ŅEs posible volver a estos valores cuando hoy el mundo nos grita otra cosa? Primero que es mentira que todos lo hacen. No es verdad que todos lo hacen‚Ķ Hay que desmitificar esas afirmaciones basadas en falsas estad√≠sticas y en alardes de lo desviado.

2) ¬°Eso es terrorismo del n√ļmero! Es mentira que todos lo hacen. Eso lo dice una generaci√≥n de adultos que quiere sumergir a los j√≥venes en la lujuria. El psicosoci√≥logo franc√©s, Tony Anatrella, en su libro "El sexo olvidado", denuncia la inmadurez sexual de esta civilizaci√≥n sexista, que propulsa programas de despersonalizaci√≥n del sexo, a los que se resiste una juventud, v√≠ctima de los errores de sus padres, que cada vez anhela m√°s la personalizaci√≥n de las relaciones de amistad. [Cito este autor en "El lazo se rompi√≥..." (p. 28)]

3) En otro libro titulado "Sexo y amor en el Uruguay" (Alfa, Montevideo 1970), de orientaci√≥n totalmente laicista, leemos esta denuncia: "La propaganda er√≥tica, que est√° invadiendo todo, se hace con af√°n de vender [...] pero f√≠jense qui√©n inventa la explotaci√≥n del erotismo en la publicidad: ... no son hombres de las nuevas generaciones. ¬ŅQui√©nes son esos se√Īores que piden esas campa√Īas publicitarias que cuestan millones de d√≥lares? ¬ŅQu√© edad tienen, qu√© mentalidad, qu√© educaci√≥n sexual han tenido, si es que la han tenido? ¬ŅCu√°ntos complejos e inhibiciones, cu√°ntos traumas andar√°n boyando entre toda esa gente que nos quiere obligar a comprar m√°s y m√°s?" (O.c. p. 170-171). Esto lo ha desenmascarado tambi√©n el psic√≥logo Erich Fromm en su libro "Psicoan√°lisis de la Sociedad Moderna".

4) Son testimonios muy interesantes porque desenmascaran todas estas mentiras. ¬°Es mentira que todos lo hacen! Terrorismo del n√ļmero. Intimidaci√≥n social. Claro que de esa manera siguen acumulando cada vez m√°s para su molino y siguen desorientando cada vez a m√°s j√≥venes. Nosotros tenemos que reorientar a los que podemos. Primero en familia, entre ustedes las mam√°s y los pap√°s; despu√©s tambi√©n en la educaci√≥n escolar en la medida que podamos y nos dejen los gobiernos del mundo y nuestros ministerios de educaci√≥n y nuestras escuelas.

5) Aprovechemos todos los espacios de libertad que tenemos y que nos dejan. A nosotros no nos toca ganar una guerra, tenemos que luchar batallas, escaramuzas. Hoy estamos dando ésta. Estoy seguro que muchísimos adolescentes jóvenes, mujeres que me han escuchado han dicho "Amén. Así es. Eso es verdad. Eso es lo que pasa."

6) Está lleno de gente que sabe que esto es verdad. Lo que pasa es que no tiene el poder para publicarlo ni de comunicarse entre sí. Y los que tienen los medios y el poder, son los que quieren desorientar, son los poderosos, los que medran con la desorientación de los jóvenes y la destrucción de la familia. Así que no hay que asustarse. ¡Somos mayoría, aunque seamos una mayoría dispersa, perseguida y oprimida!

7) T√ļ, joven, no eres un/a raro/a. La conciencia que te dicta otra cosa es la conciencia que has recibido de tu pueblo santo, de la naci√≥n santa a la que pertenecieron todos tus antepasados y a la que t√ļ tambi√©n perteneces (a menos que decidas abandonarla). T√ļ no eres un ser aislado. Eres s√≠ un miembro de una naci√≥n dispersa y perseguida, pero que es la luz y la sal de este mundo. Act√ļa seg√ļn tu conciencia y la doctrina santa de tu fe cat√≥lica.

8) No cedas. El que cede puede ser que alcance un cierto bienestar, que no es lo mismo que felicidad, pero no va a encontrar la felicidad. Porque Jes√ļs vino a decirnos esto: 'Es estrecho el camino que conduce a la vida y pocos van por √©l, y es ancho el camino que va a la perdici√≥n'. No te acomplejes por el n√ļmero aparente, seg√ļn algunos dicen, hay un terrorismo estad√≠stico que quiere asustar con n√ļmeros y mayor√≠as.

9) Eres hijo/a de Dios. S√© valiente. Y mir√°, m'ija, t√ļ que me est√°s escuchando: "M√°s vale soltera que mal casada. No cedas al chantaje del que te pide una prueba de amor cuando es √©l quien debe d√°rtela empezando a morir a su pasi√≥n por amor a ti y por respetarte hasta el matrimonio. No cedas por temor a perderlo o a quedarte soltera. Suponiendo que te cases y no te deje antes, es una mala manera de casarse. Es una mala manera de empezar tu relaci√≥n con ese hombre ceder a su lujuria.

10) Hoy en día también se da el caso de que no es él el que la induce a ella a darle la prueba de amor. Sucede hoy, que es la joven la que, siendo más madura que el chico de su misma edad, lo elige, y se apodera de él entregándosele.

2. LA PAREJA LA DA DIOS PADRE A SUS HIJOS. M√ĀS QUE DE ELEGIR SE TRATA DE PEDIR, RECONOCER Y RECIBIR

11) Te estoy aconsejando como si fueras hijo o hija m√≠a" Si fueras mi hijo o mi hija ¬Ņqu√© le dir√≠a? Lo que les digo a todos mis hijos e hijas. Porque tengo cientos. Nuestro Se√Īor me dio ciento por uno‚Ķ ¬ŅQu√© les digo? Esto: "¬ŅTe vas a casar por miedo a quedarte soltero o soltera? ¬°Pero es un error! Si tu Padre Celestial quiere, podr√° enviarte un esposo o una esposa para vivir santamente y engendrar adoradores de Dios. √Čse es, seg√ļn Dios, el fin del matrimonio.

12) El fin del matrimonio no lo determina la herida del pecado original en √©l o en ella. No consiste ni en tener una casa para tener una mujer, ni en tener un esposo para tener una casa. Si t√ļ amas al Padre y quieres vivir como hijo, vas a ser feliz por este camino. Pero si no, no s√© por qu√© camino llegar√°s a ser feliz. No hay ning√ļn otro camino que le d√© la felicidad verdadera a los que no lo aman. No est√° Dios para que lo pongas de servidor de tu proyecto de felicidad matrimonial. Eres t√ļ y tu descendencia la que ha de servir a Dios.

13) La pareja la da Dios. Por eso se le pide a Dios. Y uno, más que elegirla, la encuentra viviendo en Dios. De lo contrario se elige la que uno se merece por sus pecados, y suele ser un castigo. Un purgatorio en la tierra. Esto vale tanto para la mujer como para el varón. La amistad es un don de Dios y la amistad matrimonial no es una excepción .Es también el Padre el que produce el encuentro. A veces mediante circunstancias inverosímiles. Vivir en Dios nos hace atentos a las oportunidades que él nos brinda.

14) La experiencia parece ense√Īar que, por lo general, es al var√≥n, a quien el Padre le se√Īala la esposa poniendo en su coraz√≥n el amor hacia √©sta en particular. Pero el Esp√≠ritu Santo habla bajito mientras que la lujuria habla a los gritos. Si vives en gracia y amando a Dios, vas a estar atento a la voz de Dios y esa voz te la se√Īalar√°. De modo que el amor filial al Dios Padre, es la condici√≥n necesaria para todo en tu vida. No puedes organizar una vida feliz si no es empezando sobre ese fundamento. Jes√ļs dice que si no se edifica sobre esta roca, cuando viene la tormenta se lleva todo.

15) He aqu√≠ c√≥mo relata el creyente fil√≥sofo argentino Alberto Caturelli el primer encuentro con su esposa Celia y c√≥mo considera, iluminado por su fe, ese encuentro, el reconocimiento y la mutua elecci√≥n matrimonial, como una obra de la Providencia divina: "En ese instante misterioso, m√°s interior que la misma interioridad del alma cristiana, el Se√Īor del castillo (se refiere a la alegor√≠a del castillo que utiliza Santa Teresa para describir el camino del alma hacia la interior uni√≥n con Dios) me hizo descubrir y re-conocer, en mayo de 1948, a quien ser√≠a, conmigo 'una sola carne', en el estado nuevo del matrimonio. Encontr√© a Celia, mi mujer, egresada como yo de Filosof√≠a, en la biblioteca de la Facultad donde hac√≠a poco hab√≠a comenzado a trabajar. Despu√©s de una larga conversaci√≥n que mantuvimos, me desped√≠, baj√© por el ascensor, sal√≠ a la calle y, caminando lentamente, sent√≠ una especie de estupor, mientras me dec√≠a a m√≠ mismo: he conocido a mi mujer. Se trat√≥ de una suerte de intuici√≥n llena de un temor expectante e inexplicable y de una certeza: yo no la merec√≠a y sigo sin merecerla despu√©s de cincuenta a√Īos". (La Historia Interior, Gladius, Bs.As. 2004, p. 56)

16) Pero si es un var√≥n que tiene el coraz√≥n lleno de lujuria y los ojos encandilados por la lujuria, no va a elegir bien. Va a elegir seg√ļn su lujuria. Por eso ¬°no se debe vivir en pecado, ni dejarse llevar por las propias pasiones. Si es un avariento, se va a elegir seg√ļn su avaricia: se va a buscar una mujer rica. Se va a elegir seg√ļn las propias pasiones; va a elegir mal. Va a estar ciego y sordo para la voluntad del Padre y aunque √©ste le ponga delante a la mujer de su vida, la va a dejar pasar.

17) O si ella aspira a dominar, aunque a Dios le ponga delante el esposo que la haría feliz y la sanaría de sus heridas, lo va a dejar por otro que le llena más el ojo de sus pasiones. Todos conocemos casos en que ella dejó a su primer novio que las quería y respetaba, pero a las que ellas decían no querer, y se buscaban otro, elegido por ellas. A veces, el verdadero motivo es que lo encontraban más manipulable por ser más pasional.

18) A los j√≥venes que me est√©n escuchando les digo: "P√≥nganse a vivir en Gracia y van a hacer una buena elecci√≥n matrimonial. Vivan por el camino del Se√Īor. H√°ganse hijos del Padre y van a encontrar la dicha de la felicidad matrimonial a la que son llamados, de la amistad matrimonial."

3. A LO QUE LAS HIJAS DE DIOS ASPIRAN

19) Uno escucha las quejas de chicas buenas, cristianas, que quisieran vivir un matrimonio seg√ļn Dios. Una se√Īora con la que habl√°bamos de este tema por Radio Familia en Mendoza me dec√≠a: "Mi hija se queja de que ella se siente mirada por los varones como si fuera una pata de pollo". Se siente como que la miran as√≠. Con un apetito que no es hacia una persona sino hacia una cosa.

20) Esa es la mirada de los varones a la mujer en esta cultura. As√≠ le ense√Īan a mirar a la mujer, con una mirada que la despersonaliza. ¬ŅC√≥mo la van a hacer feliz? Puede ser que la mujer se resigne y diga: "Si no hay m√°s remedio que vivir en un mundo as√≠, bueno‚Ķ me dejo comer como una pata de pollo". Pero no es √©se el ideal de su coraz√≥n. ¬ŅA qu√© aspira ella? Primero a tener amigas y despu√©s el gran amigo, el esposo, el que le escuche el alma, el que tenga el amor para escuchar un alma de mujer, su coraz√≥n que quiere decirse.

21) Juli√°n Mar√≠as compara a la mujer con una fuente, dice que la mujer es un ser fontal, porque es un misterio que nunca acaba de decirse y que tiene necesidad de decirse. Por eso siempre habla y nunca acaba de decirse. Es una fuente que el Se√Īor pone en el jard√≠n de su hijo para que √©l se duerma escuch√°ndola‚Ķ Pero tambi√©n para que la entienda, la comprenda y la explique, la interprete. (Me refiero aqu√≠ a ella como creatura de Dios prescindiendo aqu√≠ de las heridas del pecado original que pueden envenenar la fuente)

22) Por eso a la mujer le encanta que el esposo le adivine. ¡El esposo debería saber, ya debería conocerla! A esa alma femenina, que es delicada, rica, compleja, tan compleja, yo la comparo con el tablero de un avión Boeing 707, que tiene como trescientos relojitos. El tablero del varón, en cambio, es como un tablero de un Ford viejo con cinco relojitos no más… No tiene esa complejidad, pero tiene que ir enriqueciéndose en el matrimonio. Haciéndose un oyente atento del alma de la esposa, él crece en una complejidad espiritual mayor, se enriquece a sí mismo haciéndose el intérprete del corazón de la esposa. Y ella, cuando encuentra un oído de amigo atento y comprensivo donde volcar su alma, halla su felicidad. ¡Es eso lo que la esposa quiere! El varón lujurioso jamás podrá entender esto y la hará sufrir espantosamente porque rechazará la confidencia de la esposa.

23) Así los esposos encuentran la alegría en la amistad matrimonial. El vino mejor. Alegrándose el uno en el otro y con el otro.

24) Después de superar una prolongada crisis matrimonial debida a diabetes y alcoholismo del esposo, la dilapidación del patrimonio familiar en malos negocios y otras dificultades, una hija de Dios oraba y daba gracias a Dios por haber podido salvar el matrimonio en medio de tan graves y dolorosas dificultades, y haber podido recuperar al fin la admiración y la amistad del esposo. Cierta vez que oraba dando gracias a Dios, tuvo una luz muy fuerte que le hacía ver cómo: "mi fuerza en la espera la fui modelando desde mi noviazgo, en el amor puro de pareja que no fue fácil mantenerlo hasta llegar al altar" (Texto extenso entre los testimonios).

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4. PARA COMENTAR

1) ¬ŅEl noviazgo es una elecci√≥n, o m√°s bien se trata de un don de Dios? ¬ŅCrees que es Dios quien da a sus hijos esposo/a? Si es as√≠:

2) ¬ŅQu√© hacer para reconocer al que Dios nos destina y disponernos al encuentro y al reconocimiento mutuos? ¬ŅCu√°les son los impedimentos para encontrar al c√≥nyuge que viene de Dios? ¬ŅCu√°les las condiciones para reconocerse y aceptarse el uno al otro?

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