Un tercer vocablo se escucha con cierta frecuencia en nuestras plazas, el concepto de tolerancia. Tolerancia pol铆tica, religiosa, econ贸mica, sexual, etc.. Este t茅rmino que ha sido exaltado hasta el cansancio, como expresi贸n de una sociedad adulta, cosmopolita y globalizada, ofrece una muestra de lo que la mentalidad dominante propone como modelo cultural:
De una parte lo que realmente describe la tolerancia actual, no es el respeto dialogante o la veneraci贸n profunda por la dignidad personal del otro, tampoco es la escucha, la valoraci贸n, el intercambio mutuo, la asimilaci贸n y contrapropuesta de un di谩logo, sino m谩s bien la indiferencia desenfadada del otro 14 . El desprecio pasivo de cualquier verdad que trascienda el campo de lo subjetivo, en una palabra: la desilusi贸n viviente del sue帽o de la objetividad. La respuesta vital de cada ser humano no puede ser compartida como verdadero tesoro de la persona. As铆, por ejemplo, 鈥渟i usted dice que encontr贸 serenidad en el budismo, es porque cada uno elige el t贸tem al cual se quiere alienar鈥; 鈥渓o que usted ha encontrado a m铆 no me ayuda, mi mundo est谩 absolutamente separado del suyo鈥.
Por otra parte lo que conlleva y busca ideol贸gicamente la tolerancia posmodernista es la disoluci贸n de una forma comunional de relaciones, produciendo individuos que forman una masa amorfa sin certezas y por lo tanto sin proyecto cultural trascendente e hist贸rico.
Somos observadores de una tragedia suicida, el hombre contempor谩neo busca la compa帽铆a, porque ha intuido que el otro no es el infierno de Sartre. Pero se ve imposibilitado de salir al encuentro del otro, precisamente por la sobre-estima de su interioridad, el absoluto de una individualidad herm茅tica, que considera irreformable, impidi茅ndole as铆 ver en la alteridad con el otro el signo de una complementariedad.
El otro permanece en el campo de lo 鈥渟oportable鈥, de lo 鈥渢olerable鈥, precisamente cuando refleja las expectativas ideales, previstas y proyectadas de la subjetividad de mi yo. Tolerancia, no es sino la lubricaci贸n de millones de esferas de cristal, que a fin de no quebrarse, aprenden a deslizarse entre ellas en el r铆o de la vida, pero sin comunicar y abrir su interioridad a la alteridad. La obediencia y la autoridad, que sustentan todo desarrollo humano sano a nivel personal y social, vienen privadas de su fuerza, de la confianza en el otro. No es de extra帽arse que las primeras manifestaciones de la fragilidad antropol贸gica se perciban precisamente en la actual crisis de las instituciones, prevista hace 93 a帽os por el Papa San P铆o X. 15
Como es posible constatar, esta noci贸n de tolerancia da por descontado el papel amenazador y aniquilante de la autoridad 16 . La tolerancia no s贸lo encapsula la interioridad, sino que la atrofia, eliminando cualquier rastro de alteridad y objetividad en el otro. La confianza se eleva por ello, como el sue帽o guajiro de toda relaci贸n humana.
El conflicto antropol贸gico de la autoridad, que la psicolog铆a freudiana describe en parte en el complejo de Edipo, describe hasta el paroxismo el enfrentamiento sanguinario, entre el hijo y el padre. Cierto es que en el contexto griego de la famosa tragedia de S贸focles, es el concepto de moria o destino el que viene desarrollado. Sin querer entrar en el discurso de la cr铆tica literaria, me permito presentar la interpretaci贸n que describe la suerte de un hombre, que por ignorancia mata la autoridad. Destruyendo su origen, su memoria, su identidad. Aparentemente, Edipo gana la herencia que le toca por destino; desgraciadamente, esta victoria no es sino el comienzo unas relaciones monstruosas, deformes, ciegas.
Entonces, 驴qu茅 diremos? 驴Qu茅 la tolerancia es realmente nefasta? Tal afirmaci贸n es igualmente letal. La tolerancia posmoderna posee sin saber, la preciosa intuici贸n del coraz贸n del hombre: no resistir al otro genera paz. La tolerancia tiene un correlativo en el lenguaje cristiano, el di谩logo. El di谩logo supone conflicto, no evasi贸n. Conflicto. Una lucha, pero no al modo marxista de contraposici贸n clasista, de destrucci贸n de la alteridad, o al modo neoliberal reinante de masificar sujetos intercambiables cual piezas de engranaje. Donde la utop铆a colectiva a dejado lugar a la angustia burguesa de la sobrevivencia tolerante, del desinter茅s comunitario.
Detr谩s del concepto de tolerancia, 驴no se podr铆a percibir, de alguna manera, el rechazo a la uniformidad: 鈥渢e tolero a fin de permanecer yo mismo鈥? 驴Qu茅 busca el hombre al relativisar las distinciones entre sus semejantes? La irrepetibilidad de la persona humana, 驴encuentra un espacio en la propuesta que hacemos del Evangelio, en las formas pastorales y culturales concretas que realizamos? La tolerancia que buscamos, 驴no parece m谩s fusi贸n sincretista que di谩logo?
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