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S.S. Benedicto XVI, Audiencia general, 2 de agosto de 2006. Peregrinación europea de monaguillos
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Audiencia general

Miércoles, 2 de agosto de 2006

Peregrinación europea de monaguillos

Queridos hermanos y hermanas:

¡Gracias por vuestra acogida! Os saludo a todos con gran afecto. Después de la pausa debida a mi estancia en el Valle de Aosta, hoy reanudo las audiencias generales. Y las reanudo con una audiencia realmente especial, porque tengo la alegría de acoger a la gran peregrinación europea de monaguillos. Queridos muchachos y jóvenes, ¡bienvenidos!

Dado que la mayoría de los monaguillos que se han dado cita en esta plaza son de lengua alemana, me dirigiré en primer lugar a ellos en mi lengua materna.

Queridos monaguillos, me alegra que mi primera audiencia despu√©s de mis vacaciones en los Alpes sea con vosotros, y os saludo con afecto a cada uno. Agradezco al obispo auxiliar de Basilea, monse√Īor Martin G√§chter, las palabras con que, en calidad de presidente de Coetus internationalis ministrantium, ha introducido la audiencia, y agradezco el pa√Īuelo, gracias al cual he vuelto a ser un monaguillo. Hace m√°s de 70 a√Īos, en 1935, comenc√© a ser monaguillo; por tanto, he recorrido un largo itinerario por este camino.

Saludo cordialmente al cardenal Christoph Sch√∂nborn, que ayer os celebr√≥ la santa misa, y a los numerosos obispos y sacerdotes provenientes de Alemania, Austria, Suiza y Hungr√≠a. A vosotros, queridos monaguillos, quiero ofreceros, brevemente, dado que hace calor, un mensaje que os acompa√Īe en vuestra vida y en vuestro servicio a la Iglesia. Para ello, deseo continuar el tema que estoy tratando en las catequesis de estos meses. Quiz√° algunos de vosotros sep√°is que en las audiencias generales de los mi√©rcoles estoy presentando las figuras de los Ap√≥stoles: en primer lugar, Sim√≥n, al que el Se√Īor dio el nombre de Pedro; su hermano Andr√©s; luego otros dos hermanos, Santiago, llamado "el Mayor", primer m√°rtir entre los Ap√≥stoles, y Juan, el te√≥logo, el evangelista; por √ļltimo, Santiago, llamado "el Menor". Seguir√© presentando a cada uno de los Ap√≥stoles en las pr√≥ximas audiencias, en las que, por decirlo as√≠, la Iglesia se hace personal.

Hoy reflexionamos sobre un tema com√ļn: ¬Ņqu√© tipo de personas eran los Ap√≥stoles? En pocas palabras, podr√≠amos decir que eran "amigos" de Jes√ļs. √Čl mismo los llam√≥ as√≠ en la √ļltima Cena, dici√©ndoles: "Ya no os llamo siervos, sino amigos" (Jn 15, 15). Fueron, y pudieron ser, ap√≥stoles y testigos de Cristo porque eran sus amigos, porque lo conoc√≠an a partir de la amistad, porque estaban cerca de √©l. Estaban unidos con un v√≠nculo de amor vivificado por el Esp√≠ritu Santo. Desde esta perspectiva podemos entender el tema de vuestra peregrinaci√≥n: "Spiritus vivificat".

El Esp√≠ritu, el Esp√≠ritu Santo, es quien vivifica. Es √©l quien vivifica vuestra relaci√≥n con Jes√ļs, de modo que no sea s√≥lo exterior: "sabemos que existi√≥ y que est√° presente en el Sacramento", pero la transforma en una relaci√≥n √≠ntima, profunda, de amistad realmente personal, capaz de dar sentido a la vida de cada uno de vosotros. Y puesto que lo conoc√©is, y lo conoc√©is en la amistad, podr√©is dar testimonio de √©l y llevarlo a las dem√°s personas.

Hoy, al veros aqu√≠, delante de m√≠ en la plaza de San Pedro, pienso en los Ap√≥stoles y oigo la voz de Jes√ļs que os dice: "Ya no os llamo siervos, sino amigos; permaneced en mi amor, y dar√©is mucho fruto" (cf. Jn 15, 9. 16). Os invito: escuchad esta voz. Cristo no lo dijo s√≥lo hace 2000 a√Īos; √©l vive y os lo dice a vosotros ahora. Escuchad esta voz con gran disponibilidad; tiene algo que deciros a cada uno.

Tal vez a alguno de vosotros le dice: "Quiero que me sirvas de modo especial como sacerdote, convirti√©ndote as√≠ en mi testigo, siendo mi amigo e introduciendo a otros en esta amistad". Escuchad siempre con confianza la voz de Jes√ļs. La vocaci√≥n de cada uno es diversa, pero Cristo desea hacer amistad con todos, como hizo con Sim√≥n, al que llam√≥ Pedro, con Andr√©s, Santiago, Juan y los dem√°s Ap√≥stoles. Os ha dado su palabra y sigue d√°ndoosla, para que conozc√°is la verdad, para que sep√°is c√≥mo est√°n verdaderamente las cosas para el hombre y, por tanto, para que sep√°is c√≥mo se debe vivir, c√≥mo se debe afrontar la vida para que sea aut√©ntica. As√≠, podr√©is ser sus disc√≠pulos y ap√≥stoles, cada uno a su modo.

Queridos monaguillos, en realidad, vosotros ya sois ap√≥stoles de Jes√ļs. Cuando particip√°is en la liturgia realizando vuestro servicio del altar, dais a todos un testimonio. Vuestra actitud de recogimiento, vuestra devoci√≥n, que brota del coraz√≥n y se expresa en los gestos, en el canto, en las respuestas: si lo hac√©is como se debe, y no distra√≠damente, de cualquier modo, entonces vuestro testimonio llega a los hombres.

El v√≠nculo de amistad con Jes√ļs tiene su fuente y su cumbre en la Eucarist√≠a. Vosotros est√°is muy cerca de Jes√ļs Eucarist√≠a, y este es el mayor signo de su amistad para cada uno de nosotros. No lo olvid√©is; y por eso os pido: no os acostumbr√©is a este don, para que no se convierta en una especie de rutina, sabiendo c√≥mo funciona y haci√©ndolo autom√°ticamente; al contrario, descubrid cada d√≠a de nuevo que sucede algo grande, que el Dios vivo est√° en medio de nosotros y que pod√©is estar cerca de √©l y ayudar para que su misterio se celebre y llegue a las personas.

Si no ca√©is en la rutina y realiz√°is vuestro servicio con plena conciencia, entonces ser√©is verdaderamente sus ap√≥stoles y dar√©is frutos de bondad y de servicio en todos los √°mbitos de vuestra vida: en la familia, en la escuela, en el tiempo libre. El amor que recib√≠s en la liturgia llevadlo a todas las personas, especialmente a aquellas a quienes os dais cuenta de que les falta el amor, que no reciben bondad, que sufren y est√°n solas. Con la fuerza del Esp√≠ritu Santo, esforzaos por llevar a Jes√ļs precisamente a las personas marginadas, a las que no son muy amadas, a las que tienen problemas. Precisamente a esas personas, con la fuerza del Esp√≠ritu Santo, deb√©is llevar a Jes√ļs.

As√≠, el Pan que veis partir sobre el altar se compartir√° y multiplicar√° a√ļn m√°s, y vosotros, como los doce Ap√≥stoles, ayudar√©is a Jes√ļs a distribuirlo a la gente de hoy, en las diversas situaciones de la vida. As√≠, queridos monaguillos, mi √ļltima recomendaci√≥n a vosotros es: ¬°sed siempre amigos y ap√≥stoles de Jesucristo!


Saludos

(En italiano)

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua italiana, entre los que me complace dar la bienvenida a los participantes en el campeonato mundial de twirling y al grupo que realiza la peregrinación en bicicleta de Lurago d'Erba a Jerusalén, organizado por la Obra de don Guanella. Quiera Dios que esta iniciativa contribuya a la causa de la paz en Tierra Santa, duramente probada por los acontecimientos bélicos de estos días.

Me dirijo ahora, en particular, a los numerosos monaguillos. Queridos muchachos, tambi√©n a vosotros, como a los Ap√≥stoles, Jes√ļs os dice: "Os he llamado amigos" (Jn 15, 15). La amistad con Jes√ļs es el don m√°s hermoso de la vida, y vosotros ten√©is la alegr√≠a de renovarlo cada vez que desempe√Ī√°is el servicio en la liturgia. Permaneced siempre fieles a esta amistad, leyendo y meditando el Evangelio, aliment√°ndoos de la Eucarist√≠a y dedicando tiempo a la adoraci√≥n de Cristo ante el sagrario. As√≠ ser√©is aut√©nticos disc√≠pulos del Se√Īor, dispuestos a responder con alegr√≠a y confianza a su vocaci√≥n, especialmente si os invita a dejarlo todo para ser con √©l "pescadores de hombres" (cf. Mc 1, 17). Queridos ac√≥litos, estad seguros de que pido por vosotros, para que se√°is siempre amigos y ap√≥stoles de Jes√ļs.

(En francés)

Queridos peregrinos de lengua francesa, os saludo a todos con afecto. Despu√©s de un tiempo de descanso en el Valle de Aosta, tengo la alegr√≠a de acoger a la peregrinaci√≥n europea de monaguillos. Querido j√≥venes, quisiera dirigiros un mensaje que podr√° acompa√Īaros en vuestra vida y en vuestro servicio. Los Ap√≥stoles fueron testigos de Jes√ļs porque eran sus "amigos". Tambi√©n vosotros sois ya ap√≥stoles de Jes√ļs. Cuando particip√°is en la liturgia, prestando vuestro servicio del altar, dais a todos un testimonio. Vuestra actitud de oraci√≥n, que brota del coraz√≥n y se manifiesta mediante los gestos, el canto y vuestra participaci√≥n, ya es apostolado. Est√°is muy cerca de Jes√ļs Eucarist√≠a, que es el mayor signo de su amistad por nosotros. Valorad siempre su gran amor y su cercan√≠a. Queridos monaguillos, ¬°sed siempre amigos y ap√≥stoles de Jes√ļs!

(En h√ļngaro)

Saludo con afecto a los fieles h√ļngaros, especialmente a los monaguillos, presentes en gran n√ļmero, en representaci√≥n de todas las di√≥cesis. El servicio del altar es al mismo tiempo un testimonio y un apostolado. Sed testigos de Cristo junto al altar y en vuestra vida. De coraz√≥n os bendigo. ¬°Alabado sea Jesucristo!

(En inglés)

Doy la bienvenida a todos los peregrinos de lengua inglesa, entre ellos los grupos de Escocia e Irlanda, Asia, Noruega y Estados Unidos. Dirijo un saludo especial a los monaguillos de lengua inglesa: ojal√° que, al servir en la misa, est√©is cada vez m√°s cerca de Cristo nuestro Se√Īor. Sobre todos vosotros invoco abundantes bendiciones de Dios.

(En espa√Īol)

Saludo a los peregrinos de lengua espa√Īola. La amistad con Jes√ļs es el m√°s hermoso don de la vida. Lo he dicho hoy a los monaguillos y os lo digo tambi√©n a vosotros, para que la cultiv√©is en la participaci√≥n lit√ļrgica y resplandezca en todas vuestras obras.

(En portugués)

Saludo también a los peregrinos de Brasil y Portugal, principalmente de la parroquia de Santa María la Mayor de Vila Real, aquí presentes, y a los acólitos y monaguillos que participan en esta audiencia. ¡Que Dios os bendiga!

(En polaco)

Saludo cordialmente a los peregrinos polacos, y de modo particular a los monaguillos que participan en la gran peregrinación europea. Sé que en Polonia son numerosos los jóvenes que prestan el servicio del altar. Les deseo a ellos, y especialmente a los que están aquí presentes, que sean siempre amigos y apóstoles de Cristo. A todos vosotros, a los monaguillos y a sus seres queridos imparto de corazón mi bendición.

(En italiano)

Dirijo ahora un saludo especial a los enfermos y a los recién casados aquí presentes. Que el amor de Cristo sea siempre para vosotros, queridos enfermos, fuente de consuelo y de paz; y os ayude a vosotros, queridos recién casados, a hacer cada día más sólida y profunda vuestra unión.

***

Llamamiento en favor de la paz en Oriente Próximo

Invito a todos a seguir rezando por la querida y martirizada regi√≥n de Oriente Pr√≥ximo. En nuestros ojos est√°n impresas las escalofriantes im√°genes de los cuerpos mutilados de numerosas personas, sobre todo ni√Īos -pienso, en particular, en Can√°, L√≠bano-. Repito una vez m√°s que nada puede justificar el derramamiento de sangre inocente, de cualquier parte de donde venga.

Con el corazón lleno de aflicción, renuevo una vez más un apremiante llamamiento para que cesen inmediatamente todas las hostilidades y todas las violencias, a la vez que exhorto a la comunidad internacional y a cuantos están implicados más directamente en esta tragedia a crear cuanto antes las condiciones para una solución política definitiva de la crisis, capaz de ofrecer un futuro más sereno y seguro a las generaciones futuras.

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