San Benito, La Regla de San Benito

CAPITULO XXVII: CON QUE SOLICITUD DEBE EL ABAD CUIDAR DE LOS EXCOMULGADOS

1 Cuide el abad con la mayor solicitud de los hermanos culpables, porque "no necesitan médico los sanos, sino los enfermos". 2 Por eso debe usar todos los recursos, como un sabio médico. Envíe, pues, "sempectas", esto es, hermanos ancianos prudentes 3 que, como en secreto, consuelen al hermano vacilante, lo animen para que haga una humilde satisfacción, y lo consuelen "para que no sea abatido por una excesiva tristeza", 4 sino que, como dice el Apóstol, "experimente una mayor caridad"; y todos oren por él.

5 Debe, pues, el abad extremar la solicitud y procurar con toda sagacidad e industria no perder ninguna de las ovejas confiadas a él. 6 Sepa, en efecto, que ha recibido el cuidado de almas enfermas, no el dominio tiránico sobre las sanas, 7 y tema lo que Dios dice en la amenaza del Profeta: "Tomaban lo que veían gordo y desechaban lo flaco". 8 Imite el ejemplo de piedad del buen Pastor, que dejó noventa y nueve ovejas en los montes, y se fue a buscar una que se había perdido. 9 Y tanto se compadeció de su flaqueza, que se dignó cargarla sobre sus sagrados hombros y volverla así al rebaño.

Notas

1. Mt 9,12

3. 2 Cor 2,7

4. 2 Cor 2,8

7. Ez 34,3-4

8. Cf. Lc 15,4-5; Jn 10,11

9. Cf. Heb 4,15

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