Soporte
Santa Sede, Madre María Maravillas de Jesús
Incrementar tamaño de fuente Disminuir tamaño de fuente
Compartir

Madre María Maravillas de Jesús, religiosa carmelita

Nació en Madrid el 4 de Noviembre de 1891. Fue bautizada el día 12 del mismo y año en la parroquia de San Sebastián con el nombre de María Maravillas Pidal y Chino de Guzmán.

Era hija de don Luis Pidal y Mon y de doña Cristina Chico de Guzmán y Muñoz, marqueses de Pidal. Su padre era a la sazón embajador de España ante la Santa Sede-había sido ministro de Fomento-, se distinguió siempre por sus gestiones a favor de la Iglesia. Con su hermano, el filosofo Alejandro Pidal, creo la Unión Católica, un partido político que agradó mucho al Papa León XIII y a la mayoría de los obispos españoles. En un ambiente de tanta religiosidad y distinción, la educación de la beata fue esmeradísima. Recibió el sacramento de la confirmación en 1896 y la primera comunión en 1902.

Estaba dotada de grandes cualidades humanas, entre las cuales destacaba una inteligencia clara y profunda, y una voluntad siempre orientada hacia el bien. Desde niña sintió vocación a la vida consagrada. En su juventud, además de cultivar su vida de piedad y llevar a cabo sus estudios privados de lengua y estudios generales, se dedico a las obras de beneficencia y caridad, ayudando a muchas familias pobres y marginadas.

El 12 de Octubre de 1919 entro en el carmelo de El Escorial (Madrid). Tomo el habito en 1920 e hizo su primera profesión en 1921.

Lo que llevo a la madre beata Maravillas al carmelo fue el amor a Cristo, sus deseos de pagarle amor con amor. Centenares de veces en sus cartas expresa este anhelo de amarle con locura, de corresponder con excesos al infinito amor de Cristo. Este amor a Jesucristo esta íntimamente unido a su devoción al corazón de Jesús. Sabemos de sus largas vigilias ante el sagrario, en sus primeros años de carmelita, en El Escorial. En esas horas, a solas con Dios, se forjo la fundación del carmelo del Cerro de los Ángeles, que había de ser «lámpara viva que se consumiese en amor y reparación ante el Corazón de Cristo»

En el cerro de los Ángeles, centro geográfico de España, donde se había levantado un monumento al Sagrado corazón de Jesús, realizo la consagración de la nación, el 30 de Mayo de 1919, el rey Alfonso XIII.

El 19 de Mayo de 1924, la hermana Maravillas y otras tres religiosas de El Escorial se instalan en una casa provisional del pueblo de Getafe para, desde allí, atender la construcción del convento del Cerro. En esta casa hizo su profesión solemne el 30 de Mayo de ese mismo año.

En junio de 1926 fue nombrada priora de la comunidad, y pocos meses después, el 31 de octubre, se inauguraba el nuevo carmelo en el cerro de los Ángeles. Pronto se pobló el nuevo carmelo de vocaciones, lo que a multiplicar las «casas de la Virgen»

En 1933 hizo la fundación de Kottayam (India), enviando ocho monjas. En julio de 1936, al estallar la guerra civil española, las monjas del Cerro de los Ángeles tuvieron que salir del convento. En 1939 volvió con un grupo de monjas para recuperar el convento, que había quedado completamente destruido. Con muchos trabajos y esfuerzos, y en medio de una gran escasez, la beata supo infundir valor y alegría entre sus hijas.

La madre Maravillas se interesaba por los problemas de los demás y procuraba darles solución. Desde su clausura de La Aldehuela (Madrid) fundo un colegio para niños pobres, hizo construir una barriada de casas y una iglesia. Ayudo en la construcción de doscientas viviendas próximas a La Aldehuela. Para llegar a cabo estas y otras muchas obras, se apoyaba confiadamente en la Providencia divina.

«No quiero la vida mas que para imitar lo más posible la de Cristo», habia escrito. Con este deseo, amó y practico la pobreza heroicamente.

De 1944 a 1966 se realizaron nueve fundaciones en España. Los carmelos que fundaban debian vivir en pobreza radical, sin rentas, con edificios pequeños, con trabajo manual para su sustento. Sus hijas la amaban; destacaba su equilibrio, serenidad, caridad y delicadeza con todas. Su alegría estaba llena de paz, sin estridencias; era afable, sin imponer su criterio; pedía siempre el parecer de los demás. Eran continuas sus enfermedades y penitencias (dormir poco, vestida y sentada en el suelo). Su aprecio por la oración era extraordinario. Vivió la espiritualidad de San Juan de La Cruz, sintiéndose siempre «una nada pecadora». Con alternancia de estados dolorosos y gozosos, revela: «me siento amada por el Señor».

Murió en el carmelo de La Aldehuela el 11 de diciembre de 1974. Llena de paz y de entrega, repetía: «¡Que felicidad morir carmelita».

Fue beatificada en Roma por el Papa Juan Pablo II el 10 de mayo de 1998.

Consultas

© Copyright 2013. BIBLIOTECA ELECTRÓNICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS™. La versión electrónica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- está protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben parámetros para su uso. Hecho el depósito legal.


Diseño web :: Hosting Católico