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Jos茅 Gros y Raguer, San Hermenegildo
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San Hermenegildo

Primog茅nito del rey visigodo Leovigildo, profesa la religi贸n de sus padres 鈥攅l arrianismo鈥� hasta que, bajo la influencia de su esposa y de San Leandro, Obispo de Sevilla, se convierte al catolicismo. Ante la persecuci贸n desencadenada por su padre contra los cat贸licos, le declara la guerra en el a帽o 582. Vencido y hecho prisionero por Leovigildo, muere m谩rtir de su fe en 585. 鈥� Fiesta: 13 de abril.

El reino visigodo alcanza su apogeo con Leovigildo, que asocia al gobierno a sus dos hijos, Hermenegildo y Recaredo, con el fin de asegurar la continuidad de la monarqu铆a en su propia familia. Quiz谩 ello fue causa de muchas conjuraciones surgidas durante su reinado, en el seno de la nobleza, las cuales fueron reprimidas con mano firme. Recu茅rdese que la monarqu铆a visigoda era electiva te贸ricamente, siguiendo un principio germ谩nico.

Leovigildo era un guerrero afortunado y un h谩bil pol铆tico, y no cej贸 en su empe帽o.

La aspiraci贸n fundamental del gran rey visigodo era la unidad pol铆tica, y cre铆a que la sola base s贸lida de 茅sta estaba en la unidad religiosa.

No andaba equivocado en tal visi贸n; pero s铆 lo anduvo en el enfoque de la unidad religiosa a base del arrianismo.

Los visigodos vinieron a Espa帽a arrianos. 脡sta fue la gran tragedia de su monarqu铆a y la gran tragedia de Espa帽a.

La diferencia de religi贸n ahond贸 y exacerb贸 la que hab铆a entre dominadores y dominados, desde el punto de vista 茅tnico. Los primeros, germ谩nicos; los segundos, hispano-romanos en su inmensa mayor铆a.

La diferencia de religi贸n impidi贸 la fusi贸n espiritual de los dos pueblos, y aun su simple soldadura.

De haber venido los invasores cat贸licos o paganos, el hermanamiento perfecto se hubiese realizado pronto y f谩cilmente. Recu茅rdese la conversi贸n masiva de los franceses en los tempranos d铆as de Clodoveo...

La tragedia se proyect贸 ampliamente sobre nuestra Historia, la cual hubiese sido muy otra con la unidad cat贸lica del reino visigodo, realizada a tiempo, y no con una tardanza y una premiosidad que no permitieron solidificarla y convertirla en muro infranqueable a la invasi贸n musulmana, fruto directo de la fragilidad de la pol铆tica y de las rencillas intestinas de los godos.

Repit谩moslo: Leovigildo 鈥攓ue hab铆a dado unos pasos hacia la unidad pol铆tica sometiendo a los vascones y a los suevos, y estructurando una admirable obra legislativa鈥� se equivoc贸 al querer unificar a la naci贸n en el arrianismo... Perdi贸 miserablemente un tiempo precioso.

En la misma Casa real hab铆a una cat贸lica: Ingunda, hermana del rey de Austrasia, Childeberto II, que en el a帽o 579 se hab铆a casado con Hermenegildo.

En cambio, su abuela Godsuinta, casada en segundas nupcias con Leovigildo, intent贸 por todos los medios que abrazara el arrianismo, sin 茅xito alguno.

Para terminar con aquel malestar dom茅stico, Leovigildo decide que el matrimonio Hermenegildo-Ingunda se traslade a Sevilla, donde el monarca necesita un representante de toda confianza.

All铆 los dos vivir谩n en paz, y quiz谩 ella ceda alg煤n d铆a.

Lo que sucedi贸 fue que Hermenegildo, en la paz familiar y rodeado de una corte adicta, fue penetrando en la aut茅ntica doctrina cristiana.

Su coraz贸n de esposo amante acepta las insinuaciones de Ingunda, que le llevan a tratar frecuentemente con el entonces Obispo de Sevilla, San Leandro. A trav茅s de este trato llega al conocimiento de la falsedad del arrianismo, que niega dogmas tan fundamentales como la divinidad de Jesucristo, y la naturaleza de la Sant铆sima Trinidad, viendo c贸mo la verdad est谩 en toda su plenitud en el catolicismo.

Es entonces cuando abjura el arrianismo para abrazar la fe cat贸lica, tomando en su bautismo el nombre de Juan. Mientras tanto, Leovigildo hab铆a intensificado sus esfuerzos para conseguir a toda costa la unidad religiosa en el arrianismo. Para ello re煤ne un Concilio de obispos arrianos en Toledo, que facilita 鈥攃on el reconocimiento de la validez del bautismo cat贸lico鈥� la apostas铆a, exigiendo s贸lo la confesi贸n de una f贸rmula trinitaria her茅tica. Mas como esto no basta para atraer a los cat贸licos, una tenaz persecuci贸n se desencadena contra ellos.

En este estado de cosas, la noticia de la conversi贸n de Hermenegildo llega a Toledo, consiguiendo exasperar a su padre que, instigado por Godsuinta, intensifica sus iras para contrarrestar el movimiento hacia el catolicismo que pod铆a seguirse de aquel hecho. Mas todo fue in煤til. En la provincia B茅tica todos los ciudadanos, compactamente, se agrupan en torno a Hermenegildo, en quien ven al defensor de sus ideales religiosos y pol铆ticos.

La postura de aquellos cat贸licos se hace belicosa, imponente. El pr铆ncipe 鈥攁unque seguramente no sin tortura interior鈥� se lanza a la guerra contra su padre. Es la libertad de los cat贸licos en la profesi贸n de sus creencias la que est谩 en juego, muchas ciudades y castillos se han declarado en favor de Hermenegildo, a la vez que sus embajadores buscan la ayuda de los suevos, de los francos y bizantinos, todos ellos pueblos cat贸licos.

Pero Leovigildo no est谩 dispuesto a tolerar la rebeli贸n de su hijo, e inicia una afortunada campa帽a, conquistando C谩ceres y M茅rida; y cortando el paso a los suevos y sobornando al general bizantino, deja a Hermenegildo sin una preciosa ayuda, del todo necesaria para sus planes b茅licos.

El pr铆ncipe se prepara para la defensa; pone a salvo a su mujer y a su hijo en territorio bizantino, y al frente de los suyos resiste heroicamente en Sevilla hasta que, ca铆da la ciudad, escapa a C贸rdoba, donde se acoge al asilo de un templo.

Parece que aqu铆 es donde interviene su hermano Recaredo, que le ofrece, en nombre de su padre, la conservaci贸n de la vida, si se entrega.

Acepta Hermenegildo quien, convertido en prisionero, va a parar a Tarragona, en cuya c谩rcel es coaccionado para que abrace nuevamente el arrianismo. No cede la firmeza del pr铆ncipe, que se mantiene fiel a su fe, muriendo asesinado, en el mismo calabozo, al negarse a recibir la comuni贸n de manos de un obispo arriano.

Suced铆a esto en el a帽o 585, y no se hizo esperar el fruto de aquella sangre vertida en defensa de la fe cat贸lica. Antes de un a帽o, en el 586, fallec铆a Leovigildo recomendando a su hijo Recaredo que se convirtiese al catolicismo, cosa que hizo inmediatamente.

Y a los cuatro a帽os del martirio de Hermenegildo, todo el pueblo visigodo abjuraba solemnemente el arrianismo, con lo que se consegu铆a aquella unidad que Leovigildo tanto deseara.

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