Jos茅 Gros y Raguer, San D谩maso

San D谩maso, Papa

Piloto prudent铆simo de la nave de Pedro, que en sus diecinueve a帽os de pontificado desarrolla, con excepcional dinamismo, una actuaci贸n vigorosa y compleja, por cuya virtud se afirman la conciencia y la influencia del Primado romano en toda la Iglesia y m谩s all谩 del Imperio. Su Sede aparece ante el Mundo como el centro vivo de uni贸n de todas las Iglesias, y en Occidente y Oriente se aceptan sus decisiones. 鈥 Fiesta: 11 de diciembre.

En el siglo IV la cultura romana ha penetrado tanto en nuestra Pen铆nsula Ib茅rica, que 茅sta ya es capaz de entregar a su madre Roma tres personajes de primera magnitud: D谩maso, el Pont铆fice culto e intelectual, amante de los tesoros cristianos y fiel defensor de los derechos de la Sede de Pedro; Teodosio, el 煤ltimo que imper贸 sobre todos los vastos territorios conquistados y civilizados por el genio pol铆tico de Roma; y el inmortal Prudencio, primer poeta cristiano, cantor sublime de las persecuciones y martirios de nuestros antepasados en la fe cristiana.

Aunque de familia hispana, D谩maso naci贸 seguramente en Roma el a帽o 305. Su padre hab铆a ocupado algunos cargos de importancia en la comunidad cristiana y lleg贸 a ser sacerdote; su hermana Irene se entreg贸 a Jesucristo bajo el velo de las v铆rgenes.

D谩maso se form贸 en un ambiente elevado, llegando a tener una cultura exquisita. Pronto se inclin贸 hacia la carrera eclesi谩stica, identific谩ndose totalmente con lo que era m谩s tradicional en la cristiandad romana, inici谩ndose en la diplomacia pontificia y estudiando la vida de los primeros m谩rtires, que con su sangre hab铆an arraigado el cristianismo.

Era Di谩cono cuando en el a帽o 366 falleci贸 el Papa Liberio. Pocos d铆as despu茅s, por el gran ascendiente que gozaba, fue elegido su sucesor por gran parte del clero y del pueblo, y consagrado obispo por el de Ostia. Sin embargo, su elecci贸n no fue bien acogida por otros sectores, que eligieron asimismo a Ursino como antipapa. Con ello empezaron sus sinsabores, y a pesar de la ayuda imperial con que cont贸, tuvo que ver c贸mo la grey de Cristo se divid铆a.

El cisma s贸lo termin贸 con la muerte de Ursino, muchos a帽os despu茅s.

Pero no s贸lo 茅stas fueron sus preocupaciones. Tuvo que intervenir repetidamente en los problemas causados por los arrianos, que llegaron a poseer sedes tan importantes como la de Mil谩n mediante la protecci贸n de la familia imperial; en las persecuciones y destierros que sufri贸 San Atanasio de Alejandr铆a, defendi茅ndole; en el cisma provocado en Antioqu铆a por Melecio ; en la condenaci贸n del obispo de 脕vila, Prisciliano...

Tambi茅n intervino en la c茅lebre cuesti贸n de hacer retirar la estatua de oro de la diosa Victoria que presid铆a las reuniones del Senado Romano.

D谩maso ha desempe帽ado tambi茅n un gran papel en los estudios b铆blicos, seguramente formaron parte de su programa de extensas reformas lit煤rgicas a煤n hoy poco conocidas; alent贸 a San Jer贸nimo, que entre los a帽os 382-384 fue su amigo 铆ntimo y secretario, para que tradujera directamente del hebreo y del griego, al lat铆n, las Sagradas Escrituras. La traducci贸n se llam贸 Vulgata, y es a煤n la versi贸n oficial usada por la Iglesia.

Queda ya s贸lo por citar la obra que le ha dado m谩s nombre y al mismo tiempo nos indica y descubre sus aficiones y su profunda religiosidad. D谩maso es el Papa de las catacumbas y del culto de los m谩rtires.

A pesar de las luchas y preocupaciones que caracterizaron su pontificado, se ocup贸 en extender el culto de los numerosos m谩rtires romanos, descubri贸 algunas de sus tumbas, un tanto olvidadas, arregl贸 y ornament贸 algunos de los cementerios y construy贸 numerosos ed铆culos subterr谩neos alrededor de sus tumbas para permitir que los fieles y los peregrinos las pudiesen venerar. Pero no se content贸 con ensanchar las escaleras y abrir nuevos corredores; las llen贸 tambi茅n de las c茅lebres l谩pidas damasinas mundialmente conocidas. 脡l mismo redactaba el texto explicando el martirio del Santo en hermosos versos que eran esculpidos en el m谩rmol por el c茅lebre grabador Furio Dionisio Fil贸calo, para que su hero铆smo se hiciera inmortal.

Con su obra de verdadero arque贸logo, el culto de los m谩rtires obtuvo un auge nunca esperado.

D谩maso muri贸, casi octogenario, el 11 de diciembre del a帽o 384, y fue enterrado junto con su familia en una bas铆lica funeraria, no lejos de las catacumbas donde reposaban sus queridos m谩rtires.

La santidad personal de tan gran Pont铆fice se hace patente 鈥攁parte otras noticias que podr铆amos aducir鈥 en la admirable armon铆a con que supo hermanar la vida de profunda oraci贸n con su actividad incesante en torno a los problemas que le preocuparon como gobernante; y la humildad m谩s acrisolada con la conciencia de su autoridad suprema.

Se refleja lo 煤ltimo, por ejemplo, en este p谩rrafo de una carta que dirig铆a poco antes de morir a los obispos de Oriente 芦Hac茅is bien en dar a la Sede apost贸lica esa reverencia que le es debida... La Iglesia Romana, en cuyo trono se asienta el ap贸stol Pedro, posee efectivamente ese primado de jurisdicci贸n, que yo, aunque indigno, tengo ahora en mis manos.

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