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Jos茅 Gros y Raguer, San Cayetano de Thiene
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San Cayetano de Thiene

El llamado 芦Padre de Providencia禄, naci贸 en Vicencia (Italia), de los ilustres Condes Gaspar de Thiene y Mar铆a Porto. Abandona placeres, riquezas y comodidades y se complace en obras de caridad y en visitar hospitales y menesterosos. En ocasi贸n de visitar Roma, y pues ha llegado ya la fama de su virtud y creciente santidad hasta all铆, el Papa Julio II desea conocerlo y, prendado de sus cualidades, le nombra Protonotario. Ingresa en la Congregaci贸n del Amor Divino, a la que su ejemplo y celo apost贸lico da nuevo impulso. Funda en 1523 la Orden Teatina, a la que gobierna por espacio de m谩s de veinte a帽os, falleciendo en holocausto por la Ciudad de N谩poles, en 1547. 鈥� Fiesta: 7 de agosto. Misa propia.

Nuestro Santo vio la luz primera el a帽o 1480, de padres ilustres no tanto por su linaje, de la mejor nobleza italiana, cuanto por sus egregias virtudes. Apenas nacido fue consagrado por su piadosa madre a la Sant铆sima Virgen, consider谩ndose luego 茅l siempre, por ello, hijo especial de la excelsa Se帽ora. Desde la m谩s temprana edad mostr贸 siempre un natural bondadoso y caritativo. Solaz谩base componiendo altarcitos, en donde representar las sagradas ceremonias observadas en el templo. Creci贸 por ello p煤blicamente estimado y propuesto como modelo a los muchachos de su edad en todo el se帽or铆o de Venecia. Espejo de estudiantes fue m谩s tarde, cursando la carrera de Derecho en Padua...

A la muerte de sus padres, muy joven Cayetano, hereda cuantiosos bienes, con una parte de los cuales manda edificar una iglesia en el pueblo de Rampazzo, dot谩ndola de capell谩n propio, para que los habitantes de la regi贸n tuvieran los servicios propios de nuestra Religi贸n debidamente atendidos.

Semejante hecho, el desprecio de todos los atractivos del mundo y de sus propias riquezas, que distribu铆a largamente entre los necesitados, junto con su cada d铆a m谩s intensa piedad, despertaron muchas conciencias dormidas entre la buena sociedad veneciana, y diversas familias, antes entregadas al mundo y sus placeres, modificaron radicalmente sus costumbres.

Alg煤n tiempo despu茅s emprende viaje a Roma, para entrar en contacto con la corte pontificia, aunque inclinado siempre a una vida de retiro y estudio, lejos de toda relaci贸n y contacto que menoscabe su honda humildad.

La virtud y fama del santo var贸n va llegando ya a conocimiento de las altas jerarqu铆as de la Iglesia; el Papa Julio II, llama a su presencia a Cayetano y, admirado de sus cualidades y m茅ritos, le insta a que permanezca en Roma, nombr谩ndole Protonotario participante, cargo que le obliga a residir en la Ciudad Eterna.

Ingresa en la Congregaci贸n del Amor Divino, radicada en la iglesia de San Silvestre, y se asocia a los humildes artesanos que se congregaban en la Compa帽铆a de San Jer贸nimo de la Caridad, edificando a todos con su encendido fervor y creciente celo.

Por especial concesi贸n pontificia 鈥攄eseoso el Papa de que Cayetano ejerciera pronto el ministerio sacerdotal鈥�, recibe las sagradas 贸rdenes. Alterna, luego, sus sagrados ministerios con la visita a los enfermos y apestados en los hospitales y el socorro a los pobres, siempre modelo de caridad extrema y ejemplar.

Muerto Julio II, que tanto le apreciaba y le reten铆a en Roma, nuestro Santo insiste en volver a su retiro y regresa a Vicencia. Extiende con su ejemplo entre la gente piadosa la costumbre de visitar a los enfermos y necesitados. Desde Vicencia pasa a Venecia, y para mejor dedicarse a la caridad, se aloja en uno de sus hospitales, al cual dedic贸 tales atenciones y estima que pudo con raz贸n consider谩rsele su verdadero fundador, obrando, ardiente de caridad, muchas e importantes conversiones y prodigios.

Vistas tales maravillas, su bondadoso Director espiritual, perteneciente a la Orden de Predicadores, le aconseja volver a Roma, por ser la Urbe campo m谩s adecuado para su apostolado; como en verdad ocurrio, ya que, vinculado de nuevo a la Congregaci贸n del Amor Divino, e inspir谩ndose en la vida de los ap贸stoles, resuelve fundar una nueva Religi贸n o Instituto de Cl茅rigos Regulares; para ello entra en relaci贸n con el obispo de Chieri, Juan Pedro Caraffa, quien, ante el prestigio de Cayetano, se une incondicional, con toda su autoridad, a la idea concebida por el mismo, organizando los primeros 芦cl茅rigos regulares teatinos禄, en cuyo grupo figuraron los nobles Pablo Cousiglieri, de la ilustre familia Gisleri, y Bonifacio de Colle, preclaro gentilhombre milan茅s, De ellos, Juan Pedro Caraffa, m谩s tarde Papa Paulo IV, es elegido primer superior, conservando, a instancias del Papa, el t铆tulo de obispo de Chieri.

Los hechos relatados ocurr铆an en septiembre de 1524, en que por bula expedida en 14 de dicho mes, el Papa Clemente VII, aprobaba y reconoc铆a definitivamente el Instituto; el cual hab铆a encontrado en principio bastante oposici贸n, aun en altas esferas eclesi谩sticas, toda vez que, seg煤n Cayetano, sus cl茅rigos 芦no ser铆an frailes ni monjes, ni tendr铆an abades o priores, ni llevar铆an otro h谩bito que el propio de los sacerdotes del pa铆s禄 y hab铆an de practicar la pobreza evang茅lica en su primitiva forma, no pudiendo poseer propiedad alguna, ni tener rentas ni siquiera pedir limosnas, confiando 煤nicamente en la providencia de Dios.

鈥斅緾贸mo es posible que una Orden pueda subsistir de esa manera? 鈥攑reguntaban a Cayetano algunos monse帽ores.

Y 茅l respond铆a invariablemente con el axioma de Cristo:

鈥擭o quer谩is tener solicitud angustiosa por vuestra vida, de lo que hab茅is de comer, ni por vuestro cuerpo, con qu茅 lo habr茅is de vestir; nuestro Padre, que est谩 en los cielos, cuidar谩 de todo ello.

La fama de las virtudes y el ejercicio, heroico a veces, de la caridad por parte del Santo, hizo aumentar pronto el n煤mero de vocaciones y aspirantes, hasta hacerse preciso buscar una casa m谩s espaciosa, que fue en el monte Pincio ; mas, asaltada tal mansi贸n por las tropas del Condestable en el saqueo de Roma, fueron hechos prisioneros los religiosos y trasladados a la c谩rcel; de la que, sin embargo, fueron libertados por especial providencia. Se les oblig贸, no obstante, a partir para Venecia, donde hallaron alojamiento en San Nicol谩s de Tolentino, punto en que se hab铆a de marcar la ruta definitiva de la Orden.

Concluido el gobierno de Caraffa, fue encargado nuestro Santo del supremo mandato, coincidiendo esta etapa de su cargo con la peste que sufri贸 Venecia; y fue entonces su conducta tan ejemplar, heroica y abnegada, que ella sola tranquiliz贸 a la poblaci贸n, atenuando el dolor de los atacados. Y poco despu茅s reform贸 las costumbres, restableciendo la paz en la clerec铆a veneciana y devolviendo a todos el sosiego espiritual. Traslad贸se luego a N谩poles para fundar una nueva Casa del Instituto, ofreci茅ndole alojamiento el Conde de Oppido; hospedaje que acepta para los suyos, rehusando, sin embargo, las rentas que le ofrece.

El Pont铆fice Paulo III, sucesor de Clemente VII, nombra cardenal al Padre Caraffa; hecho que, unido a la virtud y creciente fama de nuestro Santo y a los 贸ptimos frutos que su presencia y providencial confianza en Dios cosechan, da mayor fama al nuevo Instituto; que se acrecienta luego en las luchas del Santo contra la infiltraci贸n luterana, y al ser elevado el Padre Caraffa a la Silla pontificia con el nombre de Paulo IV.

Sus energ铆as y celo apost贸lico los vivificaba en sus contactos perennes con la Sagrada Eucarist铆a: el Divino Amor y su constante y creciente devoci贸n a la Sant铆sima Virgen fueron el secreto de sus hero铆smos. Dios se los premi贸 con grandes consuelos, entre ellos el siguiente: estando en oraci贸n la vigilia de Navidad en Santa Mar铆a la Mayor, tuvo la dicha inefable de estrechar entre sus brazos al mismo Ni帽o Jes煤s, que la propia Madre de Dios bajara a entregarle.

En este per铆odo de su vida tambi茅n son constantes sus viajes, de una actividad incansable, entre Roma, Venecia y Vicencia, sin que ellos alteren su recogimiento y austeridad.

Su santidad crec铆a con los milagros que obraba. He aqu铆 uno: rompi贸sele un hueso cerca del tal贸n a uno de sus religiosos postulantes, y se le form贸 una postema tal, que los cirujanos determinaron amputarle la pierna; rog贸les Cayetano aplazaran la operaci贸n hasta el d铆a siguiente, y habiendo pasado la noche en oraci贸n en la habitaci贸n del enfermo, quit贸 la venda del pie, bes贸 la llaga, hizo sobre ella la se帽al de la cruz; y cuando acudieron los cirujanos a la ma帽ana siguiente, para operar, hallaron el pie tan sano como si jam谩s hubiera tenido llaga alguna.

Con tantos trabajos y penitencias enferm贸 gravemente. No quiso tampoco, en esta situaci贸n, dormir en mejor lecho, haci茅ndolo, como siempre, sobre el duro suelo, pues 芦Nuestro Se帽or 鈥攄ec铆a 茅l鈥� hab铆a muerto sobre el Madero de la Cruz禄.

Conocedor de las luchas fratricidas surgidas en N谩poles, ofreci贸 Cayetano su vida al Se帽or por la paz de la Ciudad, componiendo al efecto la 芦S煤plica禄 que ha quedado luego como oraci贸n por la paz de las ciudades.

Recibidos los Santos Sacramentos, bendice a sus hijos, inst谩ndoles a que nunca toleren la menor relajaci贸n en la perfecci贸n de su Instituto, y entrega su alma al Creador el 7 de agost贸 de 1547, a los sesenta y tres a帽os de edad y veintid贸s de fundada la Orden Teatina.

Su cuerpo fue enterrado en la iglesia de San Pablo de N谩poles, donde se venera. Fue beatificado por Urbano VIII en 1629, y Clemente X lo canoniz贸 solemnemente en 1673.

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