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S.S. Juan Pablo II, Los textos conciliares constituyen una br煤jula segura para los creyentes del tercer milenio
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Los textos conciliares constituyen una br煤jula segura para los creyentes del tercer milenio

1. Me alegra particularmente interve-nir en este Congreso catequ铆stico inter-nacional, convocado para celebrar el X aniversario de la publicaci贸n de la edici贸n original del Catecismo de la Iglesia catolica y el V aniversario de la promulgaci贸n de su edici贸n t铆pica latina.

Al mismo tiempo, en este importante encuentro, se quiere recordar tambi茅n otros acontecimientos que han caracteri-zado, durante estos 煤ltimos decenios, la vida catequistica eclesial: el XXV aniver-sario de la celebraci贸n, en 1977, de la IV Asamblea general del S铆nodo de los obispos dedicada a la catequesis, y el V aniversario de la publicaci贸n, realiza-da en 1997, de la nueva edici贸n del Di-rectorio general para la catequesis. Pe-ro, sobre todo, me complace subrayar

que hace exactamente cuarenta a帽os, el beato Juan XXIII inauguraba solemne-mente el concilio ecum茅nico Vaticano II: a el hace constantemente referencia el Catecismo, hasta el punto de que podr铆a llamarse con razon el Catecismo del Va-ticano II. Los textos conciliares constitu-yen una 芦br煤jula禄 segura para los cre-yentes del tercer milenio.

Servidores de la Palabra

2. Agradezco de todo coraz贸n al se-帽or cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregaci贸n para la doctrina de la fe, las palabras con que ha introduci-do nuestro encuentro y ha presentado

vuestro trabajo, y al senor cardenal Da-r铆o Castrill贸n Hoyos, prefecto de la Con-gregaci贸n para el clero, por haber orga-nizado y presidido de com煤n acuerdo este congreso. Os dirijo asimismo un

cordial y agradecido saludo a vosotros, venerados hermanos en el episcopado, y

a todos vosotros, representantes de las diversas Iglesias locales, comprometi-dos, de diferentes modos pero con el mismo entusiasmo y empe帽o, en los di-versos organismos internacionales y na-cionales, instituidos para la promoci贸n de la catequ茅sis.

3. En estos d铆as hab茅is orado, refle-xionado y dialogado juntos sobre como realizar, en la situaci贸n actual, el anhelo perenne y siempre nuevo de la Iglesia cat贸lica: anunciar a todos la buena nue-va que Cristo nos ha encomendado. El lema elegido para este congreso lo ex-presa muy bien: 芦Alimentarnos de la Pa-labra para ser "servidores de la Palabra" en la tarea de la evangelizacion: euntes in mundum universum禄.

Durante estas intensas jornadas de trabajo, hab茅is tratado de realizar lo que escrib铆 en la carta apost贸lica Novo millennio ineunte: 芦Abrir el coraz贸n a la acci贸n de la gracia y permitir a la palabra de Cristo que pase a trav茅s de nosotros con toda su fuerza: Duc in al-tum!禄 (n. 38).

Acoger nosotros y compartir con los dem谩s el anuncio de Cristo, que 芦es el mismo ayer, hoy y siempre禄 (Hb 13, 8): esta es la preocupaci贸n que debe carac-terizar la vida de todo cristiano y de to-da comunidad eclesial.

Un don privilegiado

4. Para este tercer milenio, reci茅n ini-ciado, el Se帽or nos ha regalado un ins-trumento particular para el anuncio de su palabra: el Catecismo de la Iglesia ca-t贸lica, que aprob茅 hace diez a帽os.

Conserva a煤n hoy su realidad de don privilegiado, puesto a disposici贸n de to-da la Iglesia cat贸lica, y tambi茅n ofrecido 芦a todo hombre que nos pida razon de la esperanza que hay en nosotros y que quiera conocer lo que cree la Iglesia ca-t贸lica禄, como escrib铆 en la constituci贸n apost贸lica Fidei depositum, con ocasi贸n de la publicaci贸n de la edici贸n original del Catecismo.

En cuanto exposici贸n completa e inte-gra de la verdad cat贸lica, de la doctrina

tam de fide quam de moribus v谩lida siempre y para todos, con sus conteni-dos esenciales y fundamentales permite conocer y profundizar, de modo positi-vo y sereno, lo que la Iglesia cat贸lica cree, celebra, vive y ora.

El Catecismo, al presentar la doctrina cat贸lica de modo aut茅ntico y sistem谩ti-co, a pesar de su car谩cter sint茅tico (non omnia sed totum), remite todo el. contenido de la catequesis a su centro vital, que es la persona de nuestro Se帽or Je-sucristo. El amplio espacio que da a la Biblia, a la Tradici贸n occidental y oriental de la Iglesia, a los santos Padres, al Magisterio y a la hagiograf铆a; la centrali-dad que asegura al rico contenido de la fe cristiana; la interconexi贸n de las cua-tro partes, que constituyen, de modo

complementario, la estructura del texto y ponen de relieve el v铆nculo estrecho que existe entre lex credendi, lex cele-brandi, lex agendi y lex operandi son s贸lo algunas de las cualidades de este Catecismo, que nos permite una vez m谩s maravillarnos ante la belleza y la ri-queza del mensaje de Cristo.

Instrumento de comuni贸n

5. No conviene olvidar tampoco su 铆ndole de texto magisterial colegial. En efecto, el texto, sugerido por el S铆nodo episcopal de 1985, redactado por obis-pos como fruto de la consulta a todo el Episcopado, aprobado por mi en la ver-si贸n original de 1992 y promulgado en la edici贸n t铆pica latina de 1997, destina-do ante todo a los obispos como maes-tros autorizados de la fe cat贸lica y pri-meros responsables de la catequesis y de la evangelizaci贸n, esta destinado a convertirse cada vez m谩s en un instru-mento v谩lido y leg铆timo al servicio de la comuni贸n eclesial, con el grado de auto-ridad, autenticidad y veracidad propio del Magisterio ordinario pontificio.

Por otra parte, la buena acogida y la amplia difusi贸n que ha tenido durante este decenio en las diversas partes del mundo, incluso en 谩mbito no cat贸lico, son un testimonio positivo de su validez y continua actualidad.

Todo esto no debe hacer que dismi-nuya, sino m谩s bien que se intensifique nuestro renovado esfuerzo con vistas a su mayor difusi贸n, a una acogida m谩s cordial y a una mejor utilizaci贸n en la Iglesia y en el mundo, como se ha de-seado ampliamente y se ha indicado concretamente durante los trabajos de este congreso.

Punto de referencia seguro y aut茅ntico

6. El Catecismo esta llamado a de-sempe帽ar un papel particular en la ela-boraci贸n de los catecismos locales, para los cuales se propone como 芦punto de referencia禄 seguro y aut茅ntico en la deli-cada misi贸n de mediaci贸n en el 谩mbi-to local del 煤nico y perenne dep贸sito de la fe. En efecto, es necesario conjugar, con la ayuda del Esp铆ritu Santo, la admirable unidad del misterio cristiano con la multiplicidad de las exigencias y de las situaciones de los destinatarios del anuncio.

Para realizar este objetivo, desde hace cinco a帽os tambi茅n est谩 a disposici贸n la edici贸n renovada del Directorio general para la catequesis. El nuevo texto, en cuanto revisi贸n del Directorio de 1971 solicitado por el concilio Vaticano II, constituye un documento importante para orientar y estimular la renovaci贸n catequ茅tica, siempre indispensable para toda la Iglesia.

Como bien se indica en el pr贸logo, al asumir los contenidos de la fe propues-tos por el Catecismo de la Iglesia cat贸li-ca, ofrece, en particular, normas y criterios para. su presentaci贸n, as铆 como los principios de fondo para la elaboraci贸n de los Catecismos para las Iglesias par-ticulares y locales, formulando adem谩s las l铆neas esenciales y las coordenadas fundamentales de una sana y rica peda-gog铆a de la fe, inspirada en la pedagog铆a divina y atenta a las m煤ltiples y comple-jas situaciones de los destinatarios del anuncio catequ铆stico, inmersos en un 谩mbito cultural variado.

Promover una catequesis 铆ntegra y sistem谩tica

7. Deseo que vuestros trabajos contri-buyan a dar ulterior relieve a la priori-dad pastoral que es una catequesis clara y motivada, 铆ntegra y sistem谩tica y, cuan-do sea necesario, tambi茅n apolog茅tica. Una catequesis que pueda grabarse en la mente y en el coraz贸n, para que ali-mente la oraci贸n, imprima un estilo a la vida y oriente la conducta de los fieles.

Sobre los participantes en el congreso y sobre vuestros trabajos invoco la pro-tection de la Virgen Mar铆a, la perfecta 芦servidora de la Palabra禄, que camina siempre delante de nosotros para indi-carnos el Camino, para tener nuestra mirada fija en la Verdad y para obtener-nos toda gracia de Vida, que brota uni-camente de Jesucristo, su Hijo y nuestro Se帽or.

Con mi bendici贸n.

S.S. Juan Pablo II

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