[1] Entonces los Phariseos se fueron, y consultaron entre sÃ, como le sorprenderÃan en lo que hablase.
[2] Y acechándole enviaron sus discÃpulos juntamente con los Herodianos547, que se fingiesen justos, para sorprenderle en alguna palabra, y entregarle a la jurisdicción, y potestad del presidente.
[3] Ellos viniendo, le dicen: Maestro, sabemos que eres hombre veraz, y que enseñas el camino de Dios en verdad, y que no te cuidas de cosa alguna: porque no miras a la persona de los hombres:
[4] Dinos pues, ¿qué te parece, es lÃcito dar tributo al César, o no548?
[5] Mas Jesús, conociendo la malicia y supercherÃa de ellos, dijo: ¿Por qué me tentais, hipócritas?
[6] Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.
[7] Y Jesús les dijo: ¿Cuya es esta figura, e inscripción?
[8] DÃcenle: Del César. Entonces les dijo: Pues dad al César, lo que es del César: y a Dios, lo que es de Dios.
[9] Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo: antes maravillados de su respuesta callaron, y dejándole, se retiraron.
[10] En aquel dÃa se llegaron a él los Saduceos, que dicen no haber resurrección: y le preguntaron, diciendo:
[11] Maestro, Moisés nos dejó escrito, que si muriere el hermano de alguno, y dejare mujer, y no tuviere hijos, que tome su hermano la mujer de él, y que levante linaje a su hermano.
[12] Pues habÃa entre nosotros siete hermanos: y habiéndose casado el primero, murió: y por no haber tenido sucesión, dejó su mujer a su hermano.
[13] Y la tomó el segundo, y murió también sin hijo.
[14] Y la tomó el tercero. Y asà sucesivamente todos siete, los cuales murieron sin dejar sucesión.
[15] Y a la postre de todos murió también la mujer.
[16] ¿Pues en la resurrección de cuál de los siete será mujer? porque todos la tuvieron549.
[17] Y respondiendo Jesús, les dijo: Errais, no sabiendo las Escrituras, ni el poder de Dios.
[18] Los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento:
[19] Mas los que serán juzgados dignos de aquel siglo, y de la resurrección de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento:
[20] Porque no podrán ya más morir: por cuanto son iguales a los Angeles en el cielo, e hijos son de Dios, cuando son hijos de la resurrección.
[21] Y que los muertos hayan de resucitar lo mostró también Moisés: ¿no habéis leÃdo een el libro de Moisés, las palabras, que Dios os dice cuando le habló sobre la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?
[22] Y no es Dios de muertos, sino de vivos: porque todos viven a él. Y asà vosotros errais mucho.
[23] Y respondiendo algunos de los Escribas, le dijeron: Maestro, bien has dicho550.
[24] Y oyendo esto las gentes, se maravillaban de su doctrina.
[25] Mas los Phariseos, cuando oyeron que habÃa hecho callar a los Saduceos, se juntaron a consejo:
[26] Y uno de ellos, doctor de la ley, que los habÃa oÃdo disputar, y viendo que les habÃa respondido bien, le preguntó, tentándole:
[27] Maestro, ¿Cuál es el grande mandamiento en la ley?
[28] Y Jesús, le respondió: Escucha, Israel, el Señor tu Dios, un solo Dios es: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todo tu entendimiento, y de todas tus fuerzas.
[29] Este es el mayor, y el primer mandamiento.
[30] Y el segundo semejante es a este: Amarás a tu prójimo, como a ti mismo551. No hay otro mandamiento mayor que estos.
[31] De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas.
[32] Y le dijo el Escriba: Maestro, en verdad has dicho bien, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él.
[33] Y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todo poder: y amar al prójimo como a sà mismo, es más que todos los holocaustos, y sacrificios.
[34] Jesús, cuando vio que habÃa respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios.
[35] Y estando juntos los Phariseos, les preguntó Jesús, enseñando en el templo,
[36] Diciendo: ¿Qué os parece del Cristo? ¿De quién es hijo? DÃcenle: De David.
[37] Y respondiendo Jesús decÃa: ¿Cómo dicen los Escribas, que el Cristo es hijo de David?
[38] Porque el mismo David por EspÃritu Santo lo llama Señor, diciendo en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha,
[39] Hasta que ponga a tus enemigos, por peana de tus pies.
[40] Pues si David le llama Señor, ¿de dónde pues, y cómo es su hijo552?
[41] Y nadie le podÃa responder palabra: ni alguno desde aquel dÃa fue osado mas a preguntarle.
[42] Entonces Jesús habló a la multitud, y a sus discÃpulos,
[43] Diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los Escribas y los Phariseos.
[44] Guardad pues, y haced todo lo que os dijeren: mas no hagáis según las obras de ellos: porque dicen, y no hacen.
[45] Pues atan cargas pesadas, e insoportables, y las ponen sobre los hombros de los hombres: mas ni aun con su dedo las quieren mover.
[46] Y hacen todas sus obras, por ser vistos de los hombres: y asà ensanchan sus filacterias553, y extienden sus franjas554, que gustan de andar con ropas largas.
[47] Y aman los primeros lugares en las cenas, y las primeras sillas en las Sinagogas,
[48] Y ser saludados en la plaza, y que los hombres los llamen RabbÃ.
[49] Mas vosotros no queráis ser llamados RabbÃ: porque uno solo es vuestro Maestro, y vosotros todos sois hermanos.
[50] Y a nadie llaméis padre vuestro sobre la tierra: porque uno es vuestro Padre, que está en los cielos555.
[51] Ni os llaméis maestros: porque uno es vuestro Maestro el Cristo.
[52] El que es mayor entre vosotros, será vuestro siervo.
[53] Porque el que se ensalzare, será humillado: y el que se humillare, será ensalzado.
[1] ¡Mas ay de vosotros, Escribas y Phariseos hipócritas! que cerráis el reino de los cielos, delante de los hombres. Pues no vosotros entráis, ni a los que entrarÃan, dejáis entrar.
[2] ¡Ay de vosotros, Escribas y Phariseos hipócritas! que devorais las casas de las viudas, haciendo largas oraciones: por esto llevaréis un juicio más riguroso.
[3] ¡Ay de vosotros, Escribas y Phariseos hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra, por hacer un prosélito556: y después de haberle hecho, le hacéis dos veces más digno del infierno que vosotros557.
[4] ¡Ay de vosotros, guÃas ciegos, que decÃs: Todo el que jurare por el templo, nada es: mas el que jurare por el oro del templo, deudor es!
[5] ¡Necios y ciegos! ¿Qué es mayor, el oro, o el templo, que santifica al oro?
[6] Y todo el que jurare por el altar, nada es558: mas cualquiera, que jurare por la ofrenda, que está sobre él, deudor es.
[7] ¡Ciegos! ¿Cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda559?
[8] Aquel pues que jura por el altar, jura por él, y por todo cuanto sobre él está.
[9] Y todo el que jura por el templo, jura por él, y por el que mora en él.
[10] Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado sobre él.
[11] ¡Ay de vosotros, Escribas y Phariseos hipócritas! que diezmáis la yerba buena, y el eneldo, y el comino, y habéis dejado las cosas, que son más importantes de la ley, la justicia, y la misericordia, y la fe. Esto era menester hacer, y no dejar lo otro.
[12] GuÃas ciegos, que coláis el mosquito, y os tragáis el camello.
[13] ¡Ay de vosotros, Escribas y Phariseos hipócritas! que limpiáis lo de fuera del vaso y del plato: y por dentro estáis llenos de rapiña, y de inmundicia.
[14] Phariseo ciego, limpia primero lo interior del vaso, y del plato, para que sea limpio lo que está fuera.
[15] ¡Ay de vosotros, Escribas y Phariseos hipócritas, que sois semejantes a los sepulcros blanqueados, que parecen de fuera hermosos a los hombres, y dentro están llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad!
[16] Asà también vosotros, de fuera os mostráis en verdad justos a los hombres: mas de dentro estais llenos de hipocresÃa, y de iniquidad.
[17] ¡Ay de vosotros, Escribas y Phariseos hipócritas, que edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos560,
[18] Y decÃs: Si hubiéramos vivido en los dÃas de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas.
[19] Y asà dais testimonio a vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos, que mataron a los profetas.
[20] Y llenad vosotros la medida de vuestros padres.
[21] Serpientes, raza de vÃboras, ¿cómo huiréis del juicio de la gehenna?
[22] Por esto he aquà yo envÃo a vosotros profetas, y sabios, y doctores, y de ellos mataréis, y crucificaréis, y de ellos azotaréis en vuestras Sinagogas, y los perseguiréis de ciudad en ciudad:
[23] Para que venga sobre vosotros toda la sangre inocente, que se ha vertido sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de ZacharÃas, hijo de BarachÃas, al cual matásteis entre el templo y el altar561.
[24] En verdad os digo, que todas estas cosas vendrán sobre esta generación.
[25] Jerusalém, Jerusalém, que matas los profetas, y apedreas a aquellos que a ti son enviados, ¿cuántas veces quise allegar tus hijos, como la gallina allega sus pollos debajo de las alas, y no quisiste?
[26] He aquÃ, que os quedará desierta vuestra casa.
[27] Porque os digo, que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor562.
[28] Y estando Jesús sentado de frente al arca de las ofrendas, estaba mirando como echaban las gentes el dinero en el arca: y muchos ricos echaban mucho.
[29] Y vino una pobre viuda, y echó dos pequeñas piezas del valor de un cuadrante563.
[30] Y llamando a sus discÃpulos, les dijo: En verdad os digo, que mas echó esta pobre viuda, que todos los otros que echaron en el arca.
[31] Porque todos han echado de aquello que les sobraba: mas esta de su pobreza echó todo lo que tenÃa, todo su sustento.
[32] Y habiendo salido Jesús del templo, se retiraba. Y se llegaron a él sus discÃpulos, para mostrarle los edificios del templo.
[33] Y uno le dijo: Maestro, mira qué piedras, y qué fábrica.
[34] Y dijo a algunos, que decÃan del templo, que estaba adornado de hermosas piedras, y de dones564:
[35] En verdad os digo, estas cosas que veis, vendrán dÃas, cuando no quedará piedra sobre piedra, que no sea demolida.
[36] Y estando sentado él en el monte del Olivar de cara al templo, le preguntaban aparte Pedro, y Santiago, y Juan, y Andrés:
[37] Maestro, dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿y qué señal habrá, cuando todas estas cosas comenzarán a cumplirse? ¿y qué señal habrá de tu venida, y de la consumación del siglo?
[38] Y respondiéndoles Jesús, comenzó a decirles: Guardaos, que nadie os engañe: porque muchos vendrán en mi nombre, y dirán: Yo soy el Cristo565: y el tiempo está cercano: y engañarán a muchos: guardaos pues de ir en pos de ellos.
[39] Y cuando oyéreis guerras y sediciones, no os espantéis, no os turbéis, no temáis: porque es necesario, que esto acontezca primero, mas no será luego el fin.
[40] Entonces les decÃa: Se levantará gente contra gente, y reino contra reino.
[41] Y habrá grandes terremotos por los lugares, y pestilencias, y hambres, y habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo.
[42] Y todas estas cosas principios son de dolores.
[1] Mas antes de todo esto, os prenderán, y perseguirán: os entregarán en los concilios, y seréis azotados en las Sinagogas, y os llevarán a las cárceles, y a los reyes, y a los gobernadores, por mi nombre:
[2] Y esto os acontecerá en testimonio a ellos566.
[3] Y ante todas cosas conviene, que sea predicado el Evangelio a todas las gentes567.
[4] Tened pues fijo en vuestros corazones de no pensar antes cómo habéis de responder, cuando os llevaren para entregaros: mas decid lo que os fuere dado en aquella hora: porque no sois vosotros los que hablais, sino el EspÃritu Santo.
[5] Porque yo os daré boca y saber, al que no podrán resistir, ni contradecir todos vuestros adversarios.
[6] Y seréis entregados de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos, y harán morir a algunos de vosotros:
[7] Y el hermano entregará al hermano a la muerte, y el padre al hijo: y los hijos se levantarán contra los padres, y los matarán.
[8] Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán: y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
[9] Mas no perecerá un cabello de vuestra cabeza.
[10] Con vuestra paciencia poseeréis vuestras almas.
[11] Y muchos entonces serán escandalizados, y se entregarán unos a otros, y se aborrecerán entre sÃ.
[12] Y se levantarán muchos falsos profetas, y engañarán a muchos.
[13] Y porque se multiplicará la iniquidad, se resfriará la caridad de muchos.
[14] Mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.
[15] Y será predicado este Evangelio del reino por todo el mundo, en testimonio a todas las gentes: y entonces vendrá el fin568.
[16] Pues cuando viéreis a Jerusalém cercada de un ejército, entonces sabed que su desolación está cerca.
[17] Por tanto, cuando viéreis que la abominación de la desolación, que fue dicha por el profeta Daniel569, está en el lugar santo, el que lee entienda:
[18] Entonces los que estén en la Judea, huyan a los montes570: y los que en medio de ella, sálganse: y los que en los campos, no entren en ella.
[19] Y el que esté sobre el tejado, no descienda a la casa, ni entre dentro para tomar alguna cosa de su casa571:
[20] Y el que estuviere en el campo, no vuelva atrás para tomar su vestido.
[21] Porque estos son dÃas de venganza, para que se cumplan todas las cosas, que están escritas.
[22] ¡Mas ay de las preñadas y de las que dan de mamar en aquellos dÃas! Porque habrá grande apretura sobre la tierra, e ira para este pueblo.
[23] Y caerán a filo de espada: y serán llevados en cautiverio a todas las naciones, y Jerusalém será hollada de los gentiles: hasta que se cumplan los tiempos de las naciones.
[24] Rogad pues, que vuestra huida no suceda en invierno, o en sábado.
[25] Porque habrá entonces grande tribulación, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.
[26] Y si no fuesen abreviados aquellos dÃas, ninguna carne serÃa salva: mas por los escogidos aquellos dÃas serán abreviados.
[27] Entonces si alguno os dijere: Mirad, el Cristo está aquà o allÃ: no le creais.
[28] Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas: y darán grandes señales, y prodigios, de modo (que si puede ser) caigan en error aun los escogidos572.
[29] Estad pues vosotros sobre aviso: ved que os lo he dicho de antemano.
[30] Por lo cual si os dijeren: He aquà está el Cristo en el desierto, no salgáis: mirad que está en lo más retirado de la casa, no lo creáis.
[31] Porque como el relámpago sale del Oriente, y se deja ver hasta el Occidente: asà será también la venida del Hijo del hombre.
[32] Donde quiera que estuviere el cuerpo, allà se juntarán también las águilas.
[33] Y habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas: y en la tierra consternación de las gentes por la confusión que causará el ruido del mar, y de sus ondas.
[34] Quedando los hombres yertos por el temor y recelo de las cosas, que sobrevendrán a todo el universo.
[35] Y luego después de la tribulación de aquellos dÃas el sol se obscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo573, y las virtudes del cielo serán conmovidas574:
[36] Y entonces parecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo575: y entonces plañirán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá en las nubes del cielo con grande poder y majestad.
[37] Y enviará sus Angeles con trompetas, y con grande voz: y allegarán sus escogidos de los cuatro vientos, desde lo sumo de los cielos hasta los términos de ellos.
[38] Cuando comenzaren pues a cumplirse estas cosas, mirad, y levantad vuestras cabezas: porque cerca está vuestra redención.
[39] Y les dijo una semejanza: Mirad la higuera, y todos los árboles: cuando sus ramos están ya tiernos, y las hojas nacidas; cuando ya producen de sà el fruto, entendéis que está cerca el estÃo:
[40] Pues asà también cuando viéreis, que acontecen estas cosas, sabed, que el reino de Dios, está cerca a las puertas.
[41] En verdad os digo, que no pasará esta generación, hasta que todas estas cosas sean hechas576.
[42] El cielo y la tierra pasarán: mas mis palabras no pasarán.
[43] Mas de aquel dÃa, y de aquella hora nadie sabe, ni los Angeles de los cielos, ni el Hijo577, sino sólo el Padre.
[44] Mirad pues por vosotros, no sea que vuestros corazones se carguen de glotonerÃa y de embriaguez, y de los afanes de esta vida: y que venga de repente sobre vosotros aquel dÃa:
[45] Porque asà como un lazo vendrá sobre todos los que están sobre la haz de toda la tierra.
[46] Y asà como en los dÃas de Noé, asà será también la venida del Hijo del hombre.
[47] Porque asà como en los dÃas antes del diluvio se estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el dÃa en que entró Noé en el arca,,
[48] Y no lo entendieron hasta que vino el diluvio, y los llevó a todos, asà será también la venida del Hijo del hombre.
[49] Entonces estarán dos en el campo: el uno será tomado, y el otro será dejado578.
[50] Dos mujeres molerán en un molino: la una será tomada, y la otra dejada.
[1] Estad sobre aviso, velad, y orad: porque no sabéis, cuando será el tiempo.
[2] Asà como un hombre, que partiéndose lejos, dejó su casa, y encargó a cada uno de sus siervos todo lo que debÃa hacer, y mandó al portero, que velase.
[3] Velad pues (porque no sabéis, cuando vendrá el dueño de la casa: si de tarde, o a media noche, o al canto del gallo, o a la mañana).
[4] No sea que cuando viniere de repente, os halle durmiendo.
[5] Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.
[6] Mas sabed, que si el padre de familias supiese a qué hora habÃa de venir el ladrón, velarÃa sin duda, y no dejarÃa minar su casa.
[7] Por tanto estad apercibidos también vosotros: porque a la hora que menos pensáis, ha de venir el Hijo del hombre.
[8] Velad pues orando en todo tiempo, para que seáis dignos de evitar todas estas cosas, que han de ser, y de estar en pie579 delante del Hijo del hombre.
[9] ¿Quién, creéis, que es el siervo fiel, y prudente, a quien su señor puso sobre su familia, para que les de de comer a tiempo580?
[10] Bienaventurado aquel siervo, a quien hallare su señor asà haciendo, cuando viniere.
[11] En verdad os digo, que le pondrá sobre todos sus bienes.
[12] Mas si dijere aquel siervo malo en su corazón: Se tarda mi señor en venir:
[13] Y comenzáre a maltratar a sus compañeros, y a comer, y beber con los que se embriagan:
[14] Vendrá el señor de aquel siervo el dÃa que no espera, y a la hora que no sabe:
[15] Y lo separará, y pondrá su parte con los hipócritas. Allà será el llorar, y el crujir de dientes.
[16] Entonces será semejante el reino de los cielos a diez vÃrgenes, que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo y a la esposa581.
[17] Mas las cinco de ellas eran fatuas, y las cinco prudentes:
[18] Y las cinco fatuas, habiendo tomado sus lámparas, no llevaron consigo aceite582.
[19] Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas juntamente con las lámparas.
[20] Y tardándose el esposo, comenzaron a cabecear, y se durmieron todas.
[21] Cuando a la media noche se oyó gritar: Mirad que viene el esposo, salid a recibirle.
[22] Entonces se levantaron todas aquellas vÃrgenes, y aderezaron sus lámparas.
[23] Y dijeron las fatuas a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan.
[24] Respondieron las prudentes, diciendo: Porque tal vez no alcance para nosotras y para vosotras, id antes a los que lo venden, y comprad para vosotras.
[25] Y mientras que ellas fueron a comprarlo583, vino el esposo: y las que estaban apercibidas, entraron con él a las bodas, y fue cerrada la puerta.
[26] Al fin vinieron también las otras vÃrgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos.
[27] Mas él respondió, y dijo: En verdad os digo, que no os conozco584.
[28] Velad, pues, porque no sabéis el dÃa, ni la hora.
[29] Porque asà es, como un hombre, que al partirse lejos, llamó a sus siervos, y les entregó sus bienes585:
[30] Y dio al uno cinco talentos, y al otro dos, y al otro dio uno, a cada uno según su capacidad586, y se partió luego.
[31] El que habÃa recibido los cinco talentos, se fue a negociar con ellos, y ganó otros cinco.
[32] Asimismo el que habÃa recibido dos, ganó otros dos.
[33] Mas el que habÃa recibido uno, fue y cavó en la tierra, y escondió allà el dinero de su señor.
[34] Después de largo tiempo vino el señor de aquellos siervos, y los llamó a cuentas.
[35] Y llegando el que habÃa recibido los cinco talentos, presentó otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste, he aquà otros cinco he ganado de más.
[36] Su señor le dijo: Muy bien, siervo bueno y fiel: porque fuiste fiel en lo poco, te pondré sobre lo mucho, entra en el gozo de tu señor.
[37] Y se llegó también el que habÃa recibido los dos talentos: y dijo: Señor, dos talentos me entregaste, aquà tienes otros dos que he ganado.
[38] Su señor le dijo: Bien está, siervo bueno y fiel; porque fuiste fiel sobre lo poco, te pondré sobre lo mucho, entra en el gozo de tu señor.
[39] Y llegando también el que habÃa recibido un talento, dijo: Señor, sé que eres un hombre de recia condición, siegas en donde no sembraste, y allegas en donde no esparciste:
[40] Y temiendo, me fui, y escondà tu talento en tierra: he aquà tienes lo que es tuyo587.
[41] Y respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y perezoso, sabÃas que siego en donde no siembro, y que allego en donde no he esparcido:
[42] Pues debiste haber dado mi dinero a los banqueros, y viniendo yo hubiera recibido ciertamente con usura, lo que era mÃo588.
[43] Quitadle pues el talento, y dádselo al que tiene diez talentos:
[44] Porque será dado a todo el que tuviere, y tendrá más: mas al que no tuviere, le será quitado aún lo que parece que tiene589.
[45] Y al siervo inútil echadlo en las tinieblas exteriores: allà será el llorar, y el crujir de dientes.
[46] Y cuando viniere el Hijo del hombre en su majestad, y todos los Angeles con él, se sentará entonces sobre el trono de su majestad:
[47] Y serán todas las gentes ayuntadas ante él, y apartará los unos de los otros, como el pastor aparta las ovejas de los cabritos:
[48] Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda.
[49] Entonces dirá el rey a los que estarán a su derecha: Venid benditos de mi Padre, poseed el reino que os está preparado desde el establecimiento del mundo:
[50] Porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: era huésped, y me hospedásteis:
[51] Desnudo, y me cubrÃsteis: enfermo, y me visitásteis: estaba en la cárcel, y me vinisteis a ver.
[52] Entonces le responderán los justos, y dirán: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer: o sediento, y te dimos de beber?
[53] ¿Y cuándo te vimos huésped, y te hospedamos: o desnudo, y te vestimos?
[54] ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y te fuimos a ver?
[55] Y respondiendo el rey, les dirá: En verdad os digo, que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mà lo hicisteis590.
[56] Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda: Apartaos de mà malditos al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y para sus ángeles.
[57] Porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis de beber:
[58] Era huésped, y no me hospedásteis: desnudo, y no me cubrÃsteis: enfermo, y en la cárcel, y no me visitásteis.
[59] Entonces ellos también le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediente, o huésped, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?
[60] Entonces les responderá, diciendo: En verdad os digo: que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni a mà lo hicÃsteis.
[61] E irán estos al suplicio eterno; y los justos a la vida eterna.
[1] Y estaba ya cerca la fiesta de los Azimos, que es llamada Pascua.
[2] Y aconteció que cuando hubo Jesús acabado todos estos razonamientos, dijo a sus discÃpulos:
[3] Sabéis que de aquà a dos dÃas será la Pascua, y el Hijo del hombre será entregado para ser crucificado.
[4] Entonces se juntaron los prÃncipes de los sacerdotes591, y los magistrados del pueblo en el atrio del prÃncipe de los sacerdotes, que se llamaba Caiphás:
[5] Y tuvieron consejo para prender a Jesús con engaño, y hacerle morir.
[6] Mas decÃan: No en el dÃa de la fiesta, porque no se moviese alboroto en el pueblo592.
[7] Y estando Jesús en Bethania en casa de Simón el leproso, sentado a la mesa, llegó una mujer, que traÃa un vaso de alabastro de ungüento muy precioso de nardo espique, y quebrando el vaso, derramó el bálsamo sobre su cabeza593.
[8] Y cuando lo vieron sus discÃpulos, se indignaron entre sà mismos, diciendo: ¿A qué fin es este desperdicio de ungüento?
[9] Pues pudiera venderse este ungüento por más de trescientos denarios, y darse a los pobres. Y bramaban contra ella.
[10] Mas entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué sois molestos a esta mujer? Dejadla, pues ha hecho conmigo una buena obra.
[11] Porque siempre tenéis pobres con vosotros: y cuando quisiéreis, les podéis hacer bien: mas a mà no siempre me tenéis.
[12] Hizo esta lo que puso: se adelantó a ungir mi cuerpo para la sepultura.
[13] En verdad os digo, que en todo lugar, donde fuere predicado este Evangelio en todo el mundo, se contará también lo que esta ha hecho, para memoria de ella594.
[14] Y Satanás entró en Judas, que tenÃa por sobrenombre Iscariotes, uno de los doce.
[15] Y fue, y trató con los prÃncipes de los sacerdotes, y con los magistrados595 de cómo se lo entregarÃan, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?
[16] Ellos, cuando le oyeron, se holgaron: y le señalaron treinta monedas de plata.
[17] Y quedó con ellos de acuerdo. Y buscaba ocasión oportuna para entregarlo sin concurso de gentes.
[18] Y el primer dÃa de los Azimos596, cuando sacrificaban la Pascua597, se llegaron los discÃpulos a Jesús, y le dijeron: ¿En dónde quieres, que dispongamos para que comas la Pascua?
[19] Y envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id a la ciudad, y encontraréis un hombre, que lleva un cántaro de agua, seguidle hasta la casa en donde entrare,
[20] Y decid al padre de familias de la casa: El Maestro te dice: Mi tiempo está cerca598, en tu casa hago la Pascua: ¿dónde está el aposento, en dónde he de comer la Pascua con mis discÃpulos?
[21] Y él os mostrará un cenáculo grande, aderezado: disponed allà para nosotros.
[22] Y partieron los discÃpulos, y fueron a la ciudad: y lo hallaron, como les habÃa dicho, y prepararon la Pascua.
[23] Y llegada la tarde, fue con los doce.
[24] Antes del dÃa de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que era venida su hora de pasar de este mundo al Padre: habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.
[25] Y cuando fue hora599, se sentó a la mesa, y los doce apóstoles con él.
[26] Y les dijo600: Con deseo he deseado comer con vosotros esta Pascua, antes que padezca601.
[27] Porque os digo, que no comeré más de ella, hasta que sea cumplida en el reino de Dios.
[28] Y tomando el cáliz, dio gracias, y dijo: Tomad, y distribuidlo entre vosotros602:
[29] Porque os digo, que no beberé más de fruto de vid, hasta que venga el reino de Dios.
[30] Y acabada la cena603, sabiendo Jesús que el Padre le habÃa dado todas las cosas en las manos, y que de Dios habÃa salido, y a Dios iba:
[31] Se levanta de la cena, y se quita sus vestiduras604: y tomando una toalla, se la ciñó.
[32] Echó después agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discÃpulos, y a limpiarlos con la toalla, con que estaba ceñido.
[33] Vino pues a Simón Pedro. Y Pedro le dice: Señor, ¿tú me lavas a mi los pies?
[34] Respondió Jesús, y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo sabes ahora, mas lo sabrás después.
[35] Pedro le dice: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
[36] Simón Pedro le dice: Señor, no solamente mis pies, mas las manos también y la cabeza.
[37] Jesús le dice: El que está lavado, no necesita sino lavar los pies, pues está todo limpio. Y vosotros limpios estáis, mas no todos.
[38] Porque sabÃa quién era el que le habÃa de entregar: por esto dijo: No todos estáis limpios.
[39] Y después que les hubo lavado los pies, y hubo tomado su ropa, volviéndose a sentar a la mesa, les dijo: ¿Sabéis lo que he hecho con vosotros?
[40] Vosotros me llamáis Maestro, y Señor: y bien decÃs: porque lo soy.
[41] Pues si yo, el Señor, y el Maestro, os he lavado los pies: vosotros también debéis lavar los pies los unos a los otros.
[42] Porque ejemplo os he dado, para que como yo he hecho a vosotros, vosotros también hagáis.
[43] En verdad, en verdad os digo: El siervo no es mayor que su señor: ni el enviado es mayor, que aquel que le envió.
[44] Si esto sabéis, bienaventurados seréis si lo hiciéreis.
[45] No hablo de todos vosotros: yo sé los que escogÃ: mas para que se cumpla la Escritura: El que come el pan conmigo, levantará contra mi su calcañar605.
[46] Desde ahora os lo digo, antes que sea: para que cuando fuere hecho, creáis que yo soy.
[1] En verdad, en verdad os digo: El que recibe al que yo enviare, a mà me recibe: y quien me recibe a mÃ, recibe a aquel que me envió.
[2] Cuando esto hubo dicho Jesús, se turbó en el espÃritu: y cuando ellos estaban sentados, y comiendo a la mesa, protestó606, y les dijo: En verdad os digo, que uno de vosotros que come conmigo, me entregará.
[3] El Hijo del hombre va ciertamente607, como está escrito de él: pero ay de aquel hombre por quien será entregado el Hijo del hombre: mas le valiera a aquel hombre no haber nacido.
[4] Y los discÃpulos se miraban los unos a los otros, dudando de quién decÃa.
[5] Y ellos comenzaron a preguntarse unos a otros, cuál de ellos serÃa, el que esto habÃa de hacer.
[6] Y muy llenos de tristeza, cada uno comenzó a decir: ¿Por ventura soy yo, Señor?
[7] Y él respondió, y dijo: El que mete conmigo la mano en el plato, ese es el que me entregará.
[8] Y respondiendo Judas, que lo entregó, dijo: ¿Soy yo por ventura, Maestro? DÃcele: Tú lo has dicho608.
[9] Y estando ellos comiendo, tomó Jesús el pan, dio gracias, y bendiciéndolo, lo partió, y lo dio a sus discÃpulos, diciendo: Tomad, y comed: este es mi Cuerpo, que es dado por vosotros: esto haced en memoria de mÃ.
[10] Y asimismo el cáliz, después de haber cenado, dio gracias, y se les dio, diciendo: Bebed de este todos.
[11] Porque esta es mi sangre609 del Nuevo Testamento610, que será derramada por vosotros, y por muchos, para remisión de pecados611. Haced esto, cuantas veces lo bebiéreis, en memoria de mÃ612.
[12] Porque cuantas veces comiéreis este pan, y bebiéreis este cáliz: anunciaréis la muerte del Señor, hasta que venga613.
[13] Pero ved ahà que la mano del que me entrega, conmigo está a la mesa.
[14] Y en verdad el Hijo del hombre va, según lo que está decretado: ¡mas ay de aquel hombre, por quien será entregado!
[15] Y uno de sus discÃpulos, al cual amaba Jesús614, estaba recostado a la mesa en el seno de Jesús615.
[16] A este pues hizo una seña Simón Pedro, y le dijo: ¿Quién es de quien habla?
[17] El entonces recostándose sobre el pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?
[18] Jesús le respondió: Aquel es, a quien yo diere el pan mojado. Y mojando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariotes.
[19] Y tras el bocado entró en él Satanás. Y Jesús le dijo: Lo que haces, hazlo presto.
[20] Mas ninguno de los que estaban a la mesa supo por qué se lo decÃa.
[21] Porque algunos pensaron, que por que Judas traÃa la bolsa, le habÃa dicho Jesús: Compra lo que habemos menester para el dÃa de la fiesta: o que diese algo a los pobres.
[22] Y cuando él hubo tomado el bocado, se salió luego fuera. Y era de noche.
[23] Y como hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del hombre: y Dios es glorificado en él616.
[24] Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará a él en sà mismo: y luego le glorificará.
[25] Y se movió también entre ellos contienda, cuál de ellos parecÃa ser el mayor.
[26] Mas él les dijo: Los reyes de las gentes se enseñorean de ellas: y los que tienen poder sobre ellas, son llamados bienhechores617.
[27] Mas vosotros no asÃ618: antes el que es mayor entre vosotros, hágase como el menor: y el que precede, como el que sirve619.
[28] Porque ¿cuál es mayor, el que está sentado a la mesa, o el que sirve? ¿no es mayor el que está sentado a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros, asà como el que sirve.
[29] Mas vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones.
[30] Y por esto dispongo yo del reino para vosotros, como mi Padre dispuso de él para mÃ.
[31] Para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino: y os sentéis sobre tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
[32] Y dijo más el Señor: Simón, Simón, mira, que Satanás os ha pedido para zarandearos como trigo620:
[33] Mas yo he rogado por ti, que no falte tu fe: y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos.
[34] Hijos, aun estoy un poco con vosotros. Me buscaréis, y asà como dije a los JudÃos: Adonde yo voy, vosotros no podéis venir: lo mismo digo ahora a vosotros.
[35] Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis los unos a los otros, asà como yo os he amado, para que vosotros os améis también entre vosotros mismos621.
[36] En esto conocerán todos que sois mis discÃpulos, si tuviéreis caridad entre vosotros.
[37] Simón Pedro le dijo: Señor, ¿adónde vas? Respondió Jesús: Adonde yo voy, no me puedes ahora seguir: mas me seguirás después.
[38] Pedro le dice: ¿Por qué no te puedo seguir ahora? Aparejado estoy para ir contigo aun a cárcel, y a muerte: mi alma pondré por ti.
[39] Jesús le respondió: ¿Tu alma pondrás por m� En verdad, en verdad te digo: Que no cantará el gallo622, sin que me hayas negado tres veces. Y les dijo:
[40] Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin calzado, ¿por ventura os faltó alguna cosa?
[41] Y ellos respondieron: Nada. Luego les dijo: Pues ahora quien tiene bolsa, tómela; y también alforja: y el que no la tiene, venda su túnica, y compre espada623.
[42] Porque os digo, que es necesario que se vea cumplido en mà aun esto que está escrito: Y fue contado con los inicuos. Porque las cosas, que miran a mÃ, tienen su cumplimiento.
[43] Mas ellos respondieron: Señor, he aquà dos espadas624. Y él les dijo: Basta625.
[1] No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mÃ.
[2] En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si asà no fuera, yo os lo hubiera dicho: Pues voy a aparejaros el lugar.
[3] Y si me fuere, y os aparejare lugar: vendré otra vez, y os tomaré a mà mismo, para que en donde yo estoy, estéis también vosotros.
[4] También sabéis adonde yo voy, y sabéis el camino.
[5] Thomás le dice: Señor, no sabemos adonde vas: pues ¿cómo podemos saber el camino?
[6] Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida626: Nadie viene al Padre, sino por mÃ.
[7] Si me conociéseis a mÃ, ciertamente conociérais también a mi Padre: y desde ahora le conoceréis, y lo habéis visto.
[8] Phelipe le dice: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta.
[9] Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me habéis conocido? Phelipe, el que me ve a mÃ, ve también al Padre. ¿Cómo pues tú dices: Muéstranos al Padre?
[10] ¿No creéis que yo estoy en el Padre, y el Padre en mÃ? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mà mismo. Mas el Padre, que está en mÃ, él hace las obras.
[11] ¿No creéis que yo estoy en el Padre, y el Padre en m�
[12] Y sino creedlo por las mismas obras. En verdad, en verdad os digo: El que en mà cree, él también hará las obras que yo hago, y mayores que estas hará627: porque o voy al Padre628.
[13] Y todo lo que pidiéreis al Padre en mi nombre, yo lo haré: para que sea el Padre glorificado en el Hijo.
[14] Si algo me pidiéreis en mi nombre, lo haré.
[15] Si me amáis, guardad mis mandamientos.
[16] Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador paa que more siempre con vosotros629,
[17] El espÃritu de la verdad, a quien no puede recibir el mundo630, porque ni lo ve, ni lo conoce; mas vosotros lo conoceréis: porque morará con vosotros, y estará en vosotros.
[18] No os dejaré huérfanos: vendré a vosotros.
[19] TodavÃa un poquito: y el mundo ya no me ve. Mas vosotros me veis: porque yo vivo, y vosotros viviréis.
[20] En aquel dÃa vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mÃ, y yo en vosotros631.
[21] Quien tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama. Y el que me ama, será amado de mi Padre: y yo le amaré, y me le manifestaré a mà mismo.
[22] Le dice entonces Judas632, no aquel Iscariotes: Señor, ¿qué es la causa, que te has de manifestar a nosotros, y no al mundo?
[23] Jesús respondió, y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él.
[24] El que no me ama, no guarda mis palabras. Y la palabra que habéis oÃdo, no es mÃa: sino del Padre, que me envió.
[25] Estas cosas os he hablado estando con vosotros.
[26] Y el Consolador, el EspÃritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo aquello que yo os hubiere dicho.
[27] La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy yo como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni se acobarde.
[28] Ya habéis oÃdo que os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amáseis, os gozarÃais ciertamente, porque voy al Padre: porque el Padre es mayor que yo633.
[29] Y ahora os lo he dicho antes que sea: para que lo creáis, cuando fuere hecho.
[30] Ya no hablaré con vosotros muchas cosas, porque viene el prÃncipe de este mundo, y no tiene nada en mÃ.
[31] Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como me dio el mandamiento el Padre, asà hago. Levantaos: y vamos de aquÃ634.
[32] Yo soy la verdadera vid: y mi Padre es el labrador.
[33] Todo sarmiento que no diere fruto en mÃ, lo quitará: y todo aquel que diere fruto, lo limpiará, para que de más fruto.
[34] Vosotros ya estáis limpios por la palabra, que os he hablado.
[35] Estad en mÃ: y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede de sà mismo llevar fruto, si no estuviere en la vid: asà ni vosotros, sino estuviéreis en mÃ.
[36] Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: el que está en mÃ, y yo en él, este lleva mucho fruto: porque sin mà no podéis hacer nada.
[37] El que no estuviere en mà será echado fuera, asà como el sarmiento, y se secará, y lo cogerán, y lo meterán en el fuego, y arderá.
[38] Si estuviéreis en mÃ, y mis palabras estuvieren en vosotros, pediréis cuanto quisiéreis, y os será hecho.
[39] En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y en que seáis mis discÃpulos635.
[40] Como el Padre me amó, asà también yo os he amado. Perseverad en mi amor.
[41] Si guardáreis mis mandamientos, perseveraréis en mi amor, asà como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.
[42] Estas cosas os he dicho: para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
[43] Este es mi mandamiento, que os améis los unos a los otros, como yo os amé.
[44] Ninguno tiene mayor amor que este, que es poner su vida por su amigos.
[45] Vosotros sois mis amigos, si hiciéreis las cosas que yo os mando.
[46] No os llamaré ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor. Mas a vosotros os he llamado amigos: porque os he hecho conocer todas las cosas, que he oÃdo de mi Padre.
[47] No me elegÃsteis vosotros a mÃ: mas yo os elegà a vosotros, y os he puesto para que vayáis, y llevéis fruto: y que permanezca vuestro fruto: para que os de el Padre todo lo que le pidiéreis en mi nombre.
[1] Esto os mando, que os améis los unos a los otros.
[2] Si el mundo os aborrece: sabed que me aborreció a mà antes que a vosotros636.
[3] Si fuérais del mundo, el mundo amarÃa lo que era suyo: mas porque no sois del mundo, antes yo os escogà del mundo, por eso os aborrece el mundo.
[4] Acordaos de mi palabra, que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mà han perseguido, también os perseguirán a vosotros: si mi palabra han guardado, también guardarán la vuestra.
[5] Mas todas estas cosas os harán por causa de mi nombre: porque no conocen a aquel que me ha enviado.
[6] Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrÃan pecado637: mas ahora no tienen excusa de su pecado.
[7] El que me aborrece, también aborrece a mi Padre.
[8] Si no hubiese hecho entre ellos obras, que ningún otro ha hecho, no tendrÃan pecado: mas ahora, y las han visto, y me aborrecen a mÃ, y a mi Padre.
[9] Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Que me aborrecieron de grado.
[10] Pero cuando viniere el Consolador que yo os enviaré del Padre, el EspÃritu de verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mÃ.
[11] Y vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio.
[12] Esto os he dicho para que no os escandalicéis638.
[13] Os echarán de las Sinagogas: mas viene la hora en que cualquiera que os mate, pensará que hace servicio a Dios.
[14] Y os harán esto, porque no conocieron al Padre, ni a mÃ.
[15] Mas esto os he dicho: para que cuando viniere la hora, os acordéis de ello, que yo os lo dije.
[16] No os dije estas cosas al principio, porque estaba con vosotros. Mas ahora voy a aquel que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿adónde vas?
[17] Antes porque os he dicho estas cosas, la tristeza ha ocupado vuestro corazón.
[18] Mas yo os digo la verdad: que conviene a vosotros que yo me vaya: porque si no me fuere, no vendrá a vosotros el Consolador: mas si me fuere, os lo enviaré.
[19] Y cuando él viniere, argüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio.
[20] De pecado ciertamente: porque no han creÃdo en mÃ.
[21] Y de justicia: porque voy al Padre, y ya no me veréis:
[22] Y de juicio: porque el prÃncipe de este mundo ya es juzgado639.
[23] Aun tengo que deciros muchas cosas: mas no las podéis llevar ahora.
[24] Mas cuando viniere aquel EspÃritu de verdad, os enseñará toda la verdad640. Porque no hablará de sà mismo: mas hablará todo lo que oyere641, y os anunciará las cosas que han de venir.
[25] El me glorificará: porque de lo mÃo tomará, y lo anunciará a vosotros.
[26] Todas cuantas cosas tiene el Padre, mÃas son. Por eso os dije: Que de lo mÃo tomará, y lo anunciará a vosotros.
[27] Un poco, y ya no me veréis: y otro poco, y me veréis: porque voy al Padre.
[28] Entonces algunos de sus discÃpulos se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poco, y no me veréis: y otro poco, y me veréis, y porque voy al Padre?
[29] Y decÃan642: ¿Qué es esto que nos dice, Un poco? no sabemos lo que dice.
[30] Y entendió Jesús que le querÃan preguntar, y les dijo: Disputáis entre vosotros de esto que dije: Un poco, y no me veréis: y otro poco, y me veréis.
[31] En verdad, en verdad os digo: Que vosotros lloraréis, y gemiréis, mas el mundo se gozará: y vosotros estaréis tristes, mas vuestra tristeza se convertirá en gozo.
[32] La mujer cuando pare está triste, porque viene su hora: mas cuando ha parido un niño, ya no se acuerda del apuro por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo.
[33] Pues también vosotros ahora ciertamente tenéis tristeza, mas otra vez os he de ver, y se gozará vuestro corazón: y ninguno os quitará vuestro gozo.
[34] Y en aquel dÃa no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: Que os dará el Padre todo lo que pidiéreis en mi nombre643.
[35] Hasta aquà no habéis pedido nada en mi nombre. Pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
[36] Estas cosas os he hablado en parábolas. Viene la hora en que ya no os hablaré por parábolas: mas os anunciaré claramente de mi Padre.
[37] En aquel dÃa pediréis en mi nombre: y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros:
[38] Porque el mismo Padre os ama, porque vosotros me amásteis, y habéis creÃdo que yo salà de Dios.
[39] Salà del Padre, y vine al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.
[40] Sus discÃpulos le dicen: He aquà ahora hablas claramente, y no dices ningún proverbio.
[41] Ahora conocemos, que sabes todas las cosas, y que no es menester que nadie te pregunte: en esto creemos, que has salido de Dios.
[42] Jesús les respondió: ¿Ahora creeis?
[43] He aquà viene, y ya es venida la hora, en que seáis esparcidos cada uno por su parte, y que me dejéis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
[44] Esto os he dicho, para que tengáis paz en mÃ. En el mundo tendréis apretura: mas tened confianza, que yo he vencido al mundo.
[1] Estas cosas dijo Jesús: y alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, vino la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti644.
[2] Como le has dado poder sobre toda carne, para que todo lo que le diste a él, les de a ellos vida eterna645.
[3] Y esta es la vida eterna: Que te conozcan a ti solo Dios verdadero, y a Jesucristo a quien enviaste646.
[4] Yo te he glorificado sobre la tierra: he acabado la obra, que me diste a hacer.
[5] Ahora pues, Padre, glorifÃcame tú en ti mismo con aquella gloria, que tuve en ti, antes que fuese el mundo.
[6] He manifestado tu nombre a los hombres, que me diste del mundo: tuyos eran, y me los diste647 a mÃ, y guardaron tu palabra.
[7] Ahora han conocido, que todas las cosas, que me diste, de ti son.
[8] Porque les he dado las palabras, que me diste: y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente, que yo salà de ti, y han creÃdo que tú me enviaste.
[9] Yo ruego por ellos: No ruego por el mundo648, sino por estos, que me diste, porque tuyos son:
[10] Y todas mis cosas son tuyas, y las tuyas son mÃas: y en ellas he sido clarificado.
[11] Y ya no estoy en el mundo, mas estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, guarda por tu nombre a aquellos, que me diste: para que sean una cosa, como también nosotros649.
[12] Mientras que yo estaba con ellos, los guardaba en tu nombre. Guardé a los que me diste, y no pereció ninguno de ellos, sino el hijo de perdición650, para que se cumpliese la Escritura.
[13] Ma ahora voy a ti, y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sà mismos.
[14] Yo les di tu palabra, y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
[15] No te ruego, que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
[16] No son del mundo, asà como tampoco yo soy del mundo.
[17] SantifÃcalos con tu verdad. Tu palabra es la verdad.
[18] Como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo.
[19] Y por ellos yo me santifico a mà mismo: para que ellos sean también santificados en verdad.
[20] Mas no ruego tan solamente por ellos, sino también por los que han de creer en mà por la palabra de ellos:
[21] Para que sean todos una cosa, asà como tú, Padre, en mÃ, y yo en ti, que también sean ellos una cosa en nosotros: para que el mundo crea, que tú me enviaste651.
[22] Yo les he dado la gloria, que tú me diste: para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa.
[23] Yo en ellos, y tú en mÃ: para que sean consumados en una cosa: y que conozca el mundo, que tú me has enviado, y que los has amado, como también me amaste a mÃ.
[24] Padre, quiero que aquellos, que tú me diste, estén conmigo en donde yo estoy: para que vean mi gloria, que tú me diste: porque me has amado antes del establecimiento del mundo.
[25] Padre justo, el mundo no te ha conocido: mas yo te he conocido: y estos han conocido que tú me enviaste.
[26] Y les hice conocer tu nombre, y se lo haré conocer: para que el amor, con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
[27] Cuando Jesús hubo dicho estas cosas, y dicho el himno652, se fue, como solÃa, al monte de las Olivas. Y le fueron también siguiendo sus discÃpulos.
[28] Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros padeceréis escándalo en mà esta noche653. Porque escrito está: Heriré al pastor, y se descarriarán las ovejas del rebaño.
[29] Mas después que resucitare, iré delante de vosotros a la Galilea.
[30] Respondió Pedro, y le dijo: Aunque todos se escandalizaren en ti, yo nunca me escandalizaré.
[31] Y Jesús le dijo: En verdad te digo, que tú, hoy en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces.
[32] Pedro le dijo: Aunque sea menester morir yo contigo, no te negaré. Y todos los otros discÃpulos dijeron lo mismo.
[33] Entonces fue Jesús con ellos a una granja, llamada GethsemanÃ, de la otra parte del arroyo de Cedrón, en donde habÃa un huerto, en el cual entró él, y sus discÃpulos.
[34] Y Judas, que lo entregaba, sabÃa también aquel lugar: porque muchas veces concurrÃa allà Jesús con sus discÃpulos.
[35] Y cuando llegó al lugar, les dijo: Sentaos aquÃ, mientras que yo voy allÃ, y hago oración: y haced oración, para que no entréis en tentación.
[36] Y llevó consigo a Pedro, y a Santiago, y a Juan: y comenzó a entristecerse, a atemorizarse, y a angustiarse.
[37] Y les dijo: Mi alma está triste hasta la muerte: esperad aquÃ, y velad conmigo.
[38] Y se apartó él de ellos, como un tiro de piedra, se postró en tierra: y pedÃa, que si ser pudiese, pasase de él aquella hora.
[39] Y dijo: Padre mÃo, todas las cosas te son posibles, traspasa de mà este cáliz: mas no lo que yo quiero, sino lo que tú.
[40] Y vino a sus discÃpulos, y los halló dormidos, y dijo a Pedro: ¿Simón, duermes? ¿AsÃ, no habéis podido velar una hora conmigo?
[41] Velad, y orad para que no entréis en tentación. El espÃritu en verdad pronto está, mas la carne enferma654.
[42] Se fue de nuevo segunda vez, y oró, diciendo las mismas palabras: Padre mÃo, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.
[43] Y vino otra vez, y los halló dormidos: (porque sus ojos estaban cargados) y no sabÃan qué responderle.
[44] Y los dejó, y de nuevo fue a orar tercera vez, diciendo las mismas palabras: Padre, si quieres, traspasa de mà este cáliz: Mas no se haga mi voluntad, sino la tuya.
[45] Y le apareció un Angel del cielo, que le confortaba655. Y puesto en agonÃa oraba con mayor vehemencia.
[46] Y fue su sudor, como gotas de sangre, que corrÃa hasta la tierra.
[47] Y como se levantó de orar, vino a sus discÃpulos la tercera vez, y los halló durmiendo de tristeza, y les dijo: Dormid ya, y reposad. Basta656: la hora es llegada: ved que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores.
[48] Levantaos, vamos: ved que ha llegado el que me entregará.
[1] Y estando él aun hablando, he aquà llegó Judas uno de los doce, con una cohorte657, y los alguaciles de los pontÃfices, con linternas y con hachas, y con armas y con palos, de parte de los prÃncipes de los sacerdotes, y de los Escribas, de los Phariseos y de los ancianos.
[2] Y el traidor les habÃa dado una señal, diciendo: Aquel que yo besare, aquel es: prendedle, y llevadle con cuidado.
[3] Y cuando llegó, se acercó luego a él, y dijo: Maestro, Dios te guarde: y le besó.
[4] Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué has venido? ¿Judas, con beso entregas al Hijo del hombre?
[5] Mas Jesús, sabiendo todas las cosas, que habÃan de venir sobre él, se adelantó, y les dijo: ¿A quién buscáis?
[6] Le respondieron: A Jesús Nazareno. Jesús les dice: Yo soy.
[7] Luego pues que les dijo: Yo soy: volvieron atrás, y cayeron en tierra.
[8] Mas les volvió a preguntar: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús Nazareno.
[9] Respondió Jesús: Os he dicho que yo soy: pues si me buscáis a mÃ, dejad ir a estos658.
[10] Para que se cumpliese la palabra, que dijo: De los que me diste, a ninguno de ellos perdÃ.
[11] Y cuando vieron los que estaban con él, lo que iba a suceder, le dijeron: Señor, ¿herimos con espada?
[12] Y uno de ellos, Simón Pedro, que tenÃa una espada, la sacó: e hirió a un siervo del pontÃfice: y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malcho.
[13] Mas Jesús, tomando la palabra, dijo: Dejad hasta aquÃ. Y le tocó la oreja, y le sanó.
[14] Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina: porque todos los que tomaren espada, a espada morirán659.
[15] El cáliz, que me ha dado el Padre, ¿no lo tengo de beber?
[16] ¿Por ventura piensas, que no puedo rogar a mi Padre, y me dará ahora mismo más de doce legiones de Angeles?
[17] ¿Pues cómo se cumplirán las Escrituras, de que asà conviene que se haga?
[18] Y dijo Jesús a los prÃncipes de los sacerdotes, y a los magistrados del templo, y a los ancianos, que habÃan venido allÃ: ¿Como a ladrón habéis salido a prenderme con espadas y con palos?
[19] Habiendo estado cada dÃa sentado en el templo con vosotros enseñando, no extendÃsteis las manos contra mÃ: mas esta es vuestra hora, y el poder de las tinieblas.
[20] Mas todo esto fue hecho, para que se cumpliesen las Escrituras de los profetas.
[21] La cohorte pues, y el tribuno, y los ministros de los JudÃos prendieron a Jesús, y lo ataron.
[22] Entonces desamparándole sus discÃpulos, huyeron todos.
[23] Y un mancebo iba en pos de él, cubierto de una sábana sobre el cuerpo desnudo660: y le asieron.
[24] Mas él, soltando la sábana, se les escapó desnudo.
[25] Y llevaron a Jesús a casa del sumo sacerdote. Y lo llevaron primero a Anás661, porque era suegro de Caiphás, el cual era pontÃfice de aquel año.
[26] Simón Pedro, y otro discÃpulo seguÃan a Jesús a lo lejos. Y aquel discÃpulo era conocido del pontÃfice, y entró con Jesús en el atrio del pontÃfice.
[27] Mas Pedro estaba fuera a la puerta. Y salió el otro discÃpulo, que era conocido del pontÃfice, y lo dijo a la portera: e hizo entrar a Pedro.
[28] Y habiendo encendido fuego en medio del atrio, los criados y los ministros, se calentaban porque hacÃa frÃo. Y Pedro estaba también en medio de ellos con los sirvientes, calentándose, para ver el fin.
[29] El pontÃfice pues preguntó a Jesús sobre sus discÃpulos, y sobre su doctrina.
[30] Jesús le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he enseñado en la Sinagoga, y en el templo, adonde concurren todos los JudÃos: y nada he hablado en oculto.
[31] ¿Qué me preguntas a mÃ? Pregunta a aquellos, que han oÃdo lo que yo les hablé. He aquà estos saben lo que yo he dicho.
[32] Cuando esto hubo dicho, uno de los ministros que estaban allÃ, dio una bofetada a Jesús, diciendo: ¿Asà respondes al pontÃfice?
[33] Jesús le respondió: Si he hablado mal, da testimonio del mal: mas si bien, ¿por qué me hieres?
[34] Y Anás lo envió atado al pontÃfice Caiphás.
[35] Y Caiphás era el que habÃa dado el consejo a los JudÃos: Que convenÃa que muriese un hombre por el pueblo.
[36] Mas los que tenÃan preso a Jesús, le llevaron a casa de Caiphás el prÃncipe de los sacerdotes, en donde se habÃan juntado todos los sacerdotes, los Escribas, y los ancianos.
[37] Mas los prÃncipes de los sacerdotes662, y todo el concilio buscaban algún falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte: y no le hallaban.
[38] Porque muchos decÃan testimonio falso contra él: mas no concordaban sus testimonios.
[39] Mas por último llegaron dos testigos falsos,
[40] Y dijeron: Nosotros le hemos oÃdo decir: Yo destruiré este templo hecho de mano, y en tres dÃas edificaré otro no hecho de mano663.
[41] Y no se concertaba el testimonio de ellos664.
[42] Y levantándose en medio el sumo sacerdote, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes alguna cosa, a lo que estos atestiguan contra ti?
[43] Mas él callaba, y nada respondió. Le volvió a preguntar el sumo sacerdote, y le dijo: Te conjuro por el Dios vivo, que nos digas, si tú eres el Cristo el Hijo de Dios bendito.
[44] Y Jesús le dijo: Yo soy: y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y venir con las nubes del cielo.
[45] Entonces el prÃncipe de los sacerdotes rasgó sus vestiduras665, y dijo: Ha blasfemado: ¿qué necesidad tenemos ya de testigos?
[46] Habéis oÃdo la blasfemia. ¿Qué os parece? Y le condenaron todos ellos a que era reo de muerte.
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