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Tom谩s Hermerken de Kempis, Imitaci贸n de Cristo
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Imitaci贸n de Cristo

Versi贸n del Original Latino por Luis Otero Linares

PRESENTACI脫N

Tom谩s Hemerken naci贸 en Kempis, cerca de Colonia en Alemania, el a帽o 1379. A los veinte a帽os ingres贸 al convento holand茅s de Agnetenberg, recibi贸 la ordenaci贸n sacerdotal y permaneci贸 en el mismo lugar copiando c贸dices, componiendo tratados hist贸ricos y asc茅ticos e instruyendo a los nuevos religiosos hasta 1471 en que muri贸 a la edad de noventa y dos a帽os. Fue un hombre bueno y piadoso que acostubrara [sic] meditar en la pasi贸n de Cristo con gran afecto y ten铆a especial carisma para animar a los d茅biles y angustiados.

La 茅poca de Tom谩s de Kempis est谩 marcada por las se帽ales del desorden, la violencia y la inseguridad pol铆tica, social y religiosa. Es el tiempo posterior a la guerra de los Cien a帽os que conmovi贸 Europa, tiempo del Cisma en Occidente que divide a la Iglesia entre Roma y Avignon, de las revoluciones campesinas, las manipulaciones de prestamistas y banqueros, los impuestos exorbitantes y las in煤tiles elucubraciones de te贸logos y fil贸sofos incapaces de mejorar las costumbres.

En medio de este ambiente, como una reacci贸n natural, aparece la escuela de espiritualidad llamada entonces 鈥淒evoci贸n Moderna鈥� caracterizada por su interioridad, su adhesi贸n a la Persona de Cristo, su piedad afectiva, la metodizaci贸n de la oraci贸n y los dem谩s ejercicios espirituales, cuyo fruto m谩s difundido es el libro de la Imitaci贸n de Cristo.

El texto completo fue escrito sobre pergamino por Tom谩s de Kempis antes de 1441 y ha llegado hasta nosotros gracias al manuscrito original de su autor, actualmente en la Biblioteca Real de Bruselas.

El libro de la Imitaci贸n de Cristo ha sido editado innumerables veces y muchos santos como Ignacio de Loyola, P铆o V, Felipe Neri, Vicente de Paul y Luisa de Marillac lo leyeron y recomendaron.

John Wesley, fundador del Metodismo le铆a la Imitaci贸n con frecuencia y la hizo publicar en su 鈥淏iblioteca Cristiana鈥�. Tambi茅n entre los libros que consult贸 durante su 煤ltimo cautiverio el te贸logo luterano Dietrich Bonhoefer, aparece un ejemplar de la Imitaci贸n de Cristo.

Aunque se escribi贸 hace ya varios siglos, ha parecido ahora oportuno traducir y publicar la Imitaci贸n de Cristo, adaptada al lenguaje de las comunidades hispanoamericanas, por la utilidad que puede tener para su vitalidad interior, tan necesaria en medio de un Mundo que parece haber perdido el sentido de las realidades espirituales.

L.O.L.

PARTE PRIMERA
CONSEJOS 脷TILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL

Cap铆tulo: I
IMITAR A CRISTO

1. 鈥淓l que me sigue no camina a oscuras鈥�, dice el Se帽or (Jn 8,12).

Con estas palabras Cristo nos encomienda

que imitemos su vida y sus costumbres

si queremos estar iluminados y libres de toda ceguera interior.

Por eso, nuestro mayor af谩n

debe consistir en reflexionar sobre la vida de Jes煤s.

La ense帽anza de Jes煤s est谩 por encima de la de cualquier santo

y el que penetra en ella con buena voluntad encontrar谩 un alimento escondido.

A muchos les sucede

que aunque escuchan con frecuencia el evangelio no descubren su significado

porque les falta el esp铆ritu de Cristo.

Es conveniente que procure adecuar toda su vida con Cristo

quien quiere experimentar plenamente el sabor de sus palabras.

2. 驴De qu茅 te sirve discutir cosas sublimes

a prop贸sito de la Trinidad de Dios

si no eres humilde y desagradas a la misma Trinidad?

Verdaderamente,

las palabras hermosas no hacen santos ni justos

en cambio la vida correcta hace al hombre amable a Dios.

Prefiero sentir el arrepentimiento que me lleve a la conversi贸n

en vez de poderlo definir.

Si conocieras las Escrituras de memoria

y te supieras todas las frases c茅lebres de los fil贸sofos

驴de qu茅 te aprovechar铆a todo eso si no amas y agradas a Dios?

Vanidad de vanidades, todo es vanidad (Ecl 1,2)

sino amar y servir s贸lo a Dios.

En esto consiste la mayor sabidur铆a

dirigir la vida hacia los valores trascendentes

despreciando los que el mundo considera importantes.

3. Por eso, es vanidad buscar riquezas que se acaban y confiarse en ellas.

Vanidad es ambicionar el prestigio

y colocarse por encima de los dem谩s.

Vanidad es dejarse dominar por los deseos naturales

y desear lo que despu茅s pueda ser

causa de grave castigo.

Vanidad es querer vivir muchos a帽os

y preocuparse poco de vivir honestamente.

Vanidad es mirar 煤nicamente esta presente vida

y no prever la que vendr谩 despu茅s.

Vanidad es amar lo que tan pronto acaba

y no buscar con inter茅s la felicidad perpetua.

4. Recuerda frecuentemente este proverbio:

鈥淣o se cansan los ojos de ver ni se hartan los o铆dos de o铆r鈥� (Ecl 1,8).

Esfu茅rzate por desviar tu coraz贸n de las tentaciones presentes

y dirigirlo a los valores perennes

porque los que siguen sus deseos desordenados manchan su

conciencia

y pierden la gracia de Dios.

Cap铆tulo: II
SINCERO CONCEPTO DE S脥 MISMO

1. Todas las personas, por supuesto, buscan tener conocimientos

pero 驴de qu茅 sirve la ciencia sin el respeto a Dios?

Con seguridad es mejor el campesino humilde

sirviendo a Dios

que el engre铆do intelectual que estudia el Cosmos

olvidando el propio conocimiento.

El que bien se conoce a s铆 mismo

acepta sus limitaciones

y no se complace con las alabanzas que le puedan dirigir.

Si conociera todo lo que existe en el mundo

pero no viviera en el amor

驴de qu茅 me servir铆a ante Dios

que tendr谩 que juzgarme por mis actos?

2. Tranquiliza tus deseos de saber demasiado

porque a veces hay en ellos gran estorbo y enga帽o.

A los intelectuales les gusta hacerse notar

y aparecer como sabios.

El conocimiento de ciertas cosas

poco o nada aprovecha al esp铆ritu

y es ignorante quien prefiere atender a ellas descuidando

las que sirven a susalvaci贸n.

La abundancia de palabras no sacia el alma

pero la vida honesta refresca la mente

y la conciencia pura nos da gran confianza en Dios.

3. Mientras m谩s y mejor conozcas

ser谩s m谩s seriamente juzgado, si no vives santamente.

No te creas superior a otros

por la habilidad que tengas en cualquier arte o ciencia

sino m谩s bien teme por los conocimientos que te dieron.

Si consideras que muchas cosas sabes

y que las entiendes suficientemente

considera igualmente

que son muchas m谩s las que no conoces.

鈥淎s铆 que no seas soberbio y anda con cuidado鈥� (Rm 11,20)

m谩s bien confiesa tu gran ignorancia.

驴A qui茅n te vas a preferir

habiendo tantos maestros y expertos en las normas mejores que t煤?

Si quieres aprender y saber algo verdaderamente 煤til

esfu茅rzate porque no te conozcan ni te consideren.

4. 脡sta es una profunda y util铆sima lecci贸n:

el aut茅ntico conocimiento y la justa valoraci贸n de s铆 mismo.

Gran sabidur铆a y perfecci贸n

es pensar bien reconociendo lo bueno de los dem谩s

y ver las propias limitaciones.

Si vieras a alguien pecar p煤blicamente

o perpetrar graves delitos

no deber铆as estimarte mejor que 茅l

ya que t煤 mismo ignoras

por cu谩nto tiempo m谩s podr谩s comportarte correctamente.

Todos somos fr谩giles

pero t煤 no consideres a nadie m谩s fr谩gil que a ti mismo.

Cap铆tulo: III
ENSE脩ANZA VERDADERA

1. Feliz al que la Verdad le ense帽a directamente

no por medio de im谩genes o voces pasajeras sino tal como es.

Nuestras percepciones y opiniones

fallan con frecuencia y nos orientan mal.

驴De qu茅 aprovecha cavilar tanto sobre asuntos ocultos y oscuros

de cuyo conocimiento nadie nos acusar谩 en el d铆a del Juicio?

隆Qu茅 ignorancia tan grande

desconocer lo que es 煤til y necesario

prestando atenci贸n a curiosidades y da帽os.

Realmente teniendo ojos no vemos.

驴Qu茅 nos importan los an谩lisis y las s铆ntesis?

Cuando nos habla la Palabra Eterna

quedamos liberados de las opiniones cambiantes.

Todo proviene de la 煤nica Palabra

todo lo creado se refiere sin cesar a Ella

y es el principio, que nos habla.

Si falta, ninguno entiende nada o puede discernir justamente.

Para quien todas las cosas son Uno,

y son atra铆das hacia el 脷nico y a todos las ve en el 脷nico,

los sentimientos se le estabilizan y permanece con Dios en paz.

Dios verdadero

haz que me una contigo en perpetuo amor;

con frecuencia siento hast铆o al leer o escuchar variedad de cosas;

en Ti encuentro todo lo que quiero y deseo.

Callen todos los sabios

aqui茅tese la creaci贸n entera en tu presencia

h谩blame T煤 solamente.

2. Mientras mejor est茅 alguien unificado y sea simple interiormente

m谩s abundantes y sublimes conocimientos obtendr谩 sin esfuerzo

porque su inteligencia ser谩 iluminada desde arriba.

El esp铆ritu puro, simple y constante

no se distrae en la variedad de experiencias e informaciones

porque dirige toda su actuaci贸n a la alabanza de Dios

esforz谩ndose por permanecer siempre dispuesto

y libre de averiguaciones individualistas.

驴Qu茅 te dificulta y fastidia m谩s que los incontrolados deseos de tu coraz贸n?

El hombre bueno y siempre dispuesto para seguir la voluntad de Dios

prepara dentro de s铆 las actividades que luego debe realizar externamente

de tal manera que no lo lleven hacia el deseo de las inclinaciones viciosas

y siempre se oriente seg煤n el juicio recto de su coraz贸n.

驴Qui茅n tiene mayor combate

que el que se esfuerza por vencer sus malas inclinaciones?

脡sta debe ser nuestra principal empresa:

vencer efectivamente lo que se encuentre de malo en uno

hacerse d铆a a d铆a m谩s fuerte y aprovechar en ser mejor.

3. En esta vida,

toda perfecci贸n lleva consigo ciertas imperfecciones

y todo nuestro discernimiento no carece de alguna oscuridad.

El humilde conocimiento de s铆 mismo es m谩s cierto camino hacia Dios

que la profunda investigaci贸n cient铆fica.

No se trata de echarle la culpa a la ciencia o a cualquier informaci贸n correcta

sobre las cosas

que en s铆 consideradas son buenas y ordenadas a Dios

pero siempre debe preferirse la conciencia tranquila y la vida virtuosa.

Muchos est谩n m谩s preocupados del saber que de vivir cristianamente,

por eso se desv铆an con frecuencia y casi nada o muy poco fructifican.

4. Si se pusiera tanto empe帽o en extirpar los vicios y sembrar virtudes

como el que se emplea en promover discusiones

habr铆a menos delitos y esc谩ndalos entre el pueblo y menos

superficialidad en las comunidades.

Ciertamente,

cuando llegue el d铆a del juicio no nos preguntar谩n qu茅 le铆mos sino qu茅 hicimos

ni si hablamos bien sino qu茅 honestamente hemos vivido.

Dime 驴d贸nde est谩n ahora todos esos se帽ores y maestros a quienes conociste bien

cuando viv铆an

y se destacaban en los estudios?

Actualmente otros ocupan su lugar y nadie se acuerda de ellos.

Mientras viv铆an ten铆an prestigio; ahora nadie habla de ellos.

5. 隆Qu茅 pronto pasan las glorias del mundo!

Ojal谩 la vida que llevaron haya concordado con sus ciencias,

entonces s铆 habr铆an estudiado y aprendido provechosamente.

隆Cu谩ntos se consumen por la intranscendente ciencia de este mundo

y qu茅 pocos se interesan por mirar a Dios!

Y porque muchos eligen ser m谩s poderosos que humildes,

est谩n vac铆os por dentro como sus propios pensamientos.

De verdad es grande quien tiene grande amor.

De verdad es grande quien reconoce sus limitaciones y tiene en nada los honores.

De verdad es consciente quien considera cualquier cosa como p茅rdida con tal de ganar a Cristo.

Y de verdad es un sabio

quien sigue fielmente la voluntad de Dios y somete su propia voluntad.

Cap铆tulo: IV
ACTUAR CON PRUDENCIA

1. No debe aceptarse f谩cilmente cualquier palabra o incitaci贸n

sino cautelosamente pero con amplitud de 谩nimo debe ponderarse todo seg煤n Dios.

隆Qu茅 pena! Con frecuencia creemos con mayor facilidad

los malos que los buenos comentarios

sobre las personas. 隆Tan enfermos estamos!

Pero las personas prudentes

no creen as铆 nom谩s lo que vienen a chismearles

porque conocen las dificultades humanas

causa de maldades y de expresiones tan negativas.

2. Es se帽al de gran sabidur铆a

no decidir precipitadamente

ni ser porfiado en el propio punto de vista.

No hay que tomar en cuenta, pues,

cualquier cosa que se diga

ni repetir despu茅s a otros, con ligereza,

lo que antes o铆mos o cre铆mos.

D茅jate aconsejar

por personas sabias y conscientes

y desea m谩s bien ser instruido por otro mejor en vez de seguir tus propias invenciones.

La vida honesta hace sabio al ser humano

seg煤n el esp铆ritu de Dios

y lo transforma en experto en variedad de cosas.

Mientras m谩s humilde y fiel a Dios sea alguien

ser谩 m谩s sabio y constructor de la paz.

Cap铆tulo: V
LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

En las Sagradas Escrituras debe buscarse la verdad,

no el estilo literario.

Conviene que todas las Sagradas Escrituras se lean con el mismo esp铆ritu con que fueron hechas.

En los libros Sagrados debe buscarse m谩s la utilidad que la delicadeza de las frases.

Con el mismo gusto debemos leer los textos devotos y simples

que los dif铆ciles y profundos.

No te fijes en el nivel de los autores,

ya sea que escriban sencillamente o con gran despliegue de recursos,

m谩s bien que te impulse a leer el amor a la pura verdad.

No te preguntes qui茅n lo dijo

sino m谩s bien atiende a lo que ha dicho.

Los seres humanos pasan

pero la verdad del Se帽or permanece para siempre (Sal 117,2).

Sin hacer distinciones entre unas personas y otras

el Se帽or nos habla de diversas maneras.

Nuestra curiosidad nos dificulta con frecuencia

la lectura de las Escrituras

cuando queremos racionalizar y discutir

lo que deber铆amos aceptar simplemente.

Si quieres de verdad calmar tu sed

lee con humildad, sencillez y confianza

sin pretender que te reconozcan como erudito.

Pregunta con agrado

y acepta en silencio las ense帽anzas de los santos.

No te cansen las explicaciones de los mayores

porque no las dicen sin motivo.

Cap铆tulo: VI
DESEOS DESORDENADOS

1. Cuando las personas sienten deseos desordenados de inmediato se inquietan.

Los poderosos y los avaros nunca descansan;

los sencillos y humildes de esp铆ritu se sienten en paz

aunque est茅n rodeados de una multitud.

Quien no tiene control sobre s铆 mismo

pronto es tentado y vencido

por cosas peque帽as y despreciables

Como enfermo del esp铆ritu,

quien se deja dominar por sus instintos

y vive s贸lo para satisfacer sus caprichos,

con dificultad puede abstenerse de los deseos,

cuando se abstiene se pone triste

y se indigna si alguien lo contradice.

2. Pero si consigue lo que desea

el sentimiento de culpa le hiere

y esa amargura no le sirve de mucho

para encontrar la tranquilidad que buscaba.

Resistiendo a las malas inclinaciones

se adquiere la aut茅ntica paz,

no someti茅ndose a ellas.

No existe paz

en el coraz贸n de las personas que no tienen dominio de s铆 mismas

ni en las dedicadas exclusivamente a las actividades externas

sino en las entusiastas y espirituales.

Cap铆tulo: VII
HUIR DE LA ESPERANZA INFUNDADA Y LA SOBERBIA

1. Est谩 vac铆o el que pone su confianza

en las personas o las cosas creadas.

No te averg眉ences de servir a los dem谩s

por amor a Jes煤s

y aparecer ante ellos como pobre.

No te sostengas en ti mismo

sino pon en Dios tu esperanza.

Haz lo que est茅 de tu parte

y une tu buena voluntad a la de Dios.

No conf铆es tanto en tu ciencia

o en la astucia de alg煤n otro

sino m谩s bien en la gracia de Dios

que ayuda a los humildes

y desecha a los presumidos.

2. No te engr铆as por tus posesiones

o amistades poderosas

conf铆a s贸lo en Dios que todo lo otorga

y desea darse 脡l mismo a nosotros.

No te coloques sobre los dem谩s

por tu prestancia o belleza f铆sica

que una peque帽a enfermedad

puede destruir y sepultar.

No te contentes tanto

de tu propia habilidad e ingenio

no vaya a ser que descontentes a Dios

verdadero due帽o de todo lo que posees.

3. No pienses que eres mejor que otros

no vayas a aparecer peor ante Dios

que conoce muy bien c贸mo es cada uno.

No te ensoberbezcas por tus buenas acciones

ya que el criterio de Dios es distinto del nuestro

y a veces lo que est谩 bien a los dem谩s

no le parece suficiente a 脡l.

Si tienes algo bueno cree que es mejor lo ajeno

conserv谩ndote as铆 humilde.

No te hace ning煤n da帽o colocarte al 煤ltimo

en cambio puede ser muy da帽ino

ponerse por delante de uno solo.

Con el humilde est谩 la paz

en el autosuficiente

hay celos e indignaci贸n con frecuencia.

Cap铆tulo: VIII
CUIDAR LA INTIMIDAD

1. 鈥淣o le abras tu coraz贸n a cualquiera鈥� (Eclo 8,22)

sino comun铆cate con los sabios y respetuosos de Dios.

Con los inexpertos y extra帽os procura estar poco,

con los ricos no seas adul贸n

ni goces present谩ndote con los magnates;

con los piadosos y equilibrados procura conversar y trata con ellos de lo que contribuya a tu edificaci贸n.

No tengas intimidad con mujeres desconocidas

pero ruega a Dios que las haga buenas.

Vive 铆ntimamente con Dios y sus amigos

y evita las novedades.

2. A todos hay que querer

pero no es conveniente intimar con todos.

A veces admiramos a quienes no conocemos

pero el contacto con ellos hace que brillen menos.

Pensamos agradar a las personas con nuestra conversaci贸n

y empezamos enseguida a molestarlas

cuando descubren en nosotros tantos defectos.

Cap铆tulo: IX
OBEDECER Y DEPENDER

1. Es muy valioso saber obedecer,

depender de otra persona

y no ser uno su propio juez.

M谩s seguro es depender que dirigir.

Muchos est谩n sometidos a la obediencia, m谩s por necesidad

que por amor:

ellos tienen sufrimiento

y con ligereza murmuran;

nunca adquirir谩n libertad de criterio

si no se someten s贸lo a Dios de todo coraz贸n.

Aunque corras de un lado para el otro

jam谩s encontrar谩s quietud

si no es en la humilde sujeci贸n a un orden superior.

Imaginar distintos lugares y cambios de vida

a muchos enga帽贸.

2. Es cierto que cada uno, con gusto, lleva adelante sus convicciones

y se inclina m谩s a quienes siguen su sentir.

Ya que Dios est谩 entre nosotros

es preciso que abandonemos

nuestros particulares puntos de vista, por bien de la paz.

驴Qui茅n sabe tanto

que pueda conocer absolutamente todas las cosas?

Por lo tanto, no conf铆es exageradamente en tu criterio

y esfu茅rzate por escuchar con agrado el parecer de los dem谩s.

Si es aceptable tu sentir

y lo abandonas por causa de Dios, siguiendo lo que te ordenen,

eso te har谩 a la larga mucho bien.

3. He escuchado frecuentemente

que es m谩s seguro atender y seguir un consejo que darlo.

Puedes juzgar como bueno el sentir de alguno

pero es se帽al de excesiva suficiencia y terquedad

estar en desacuerdo con los dem谩s cuando tienen la raz贸n.

Cap铆tulo: X
CUIDADO CON LAS CONVERSACIONES INTRANSCENDENTES

1. Cu铆date cuanto puedas de alborotos y bullicio.

Mucho estorba ocuparse de diversas gestiones incluso si se realizan con sana intenci贸n.

R谩pidamente nos mancha la vanidad y nos aprisiona.

Preferir铆a muchas veces haber callado

y no encontrarme entre la gente.

Pero 驴Por qu茅 motivo con tanto placer hablamos

y entre nosotros la pasamos charlando

si rara vez, sin herir nuestra conciencia,

volvemos al silencio?

Ser谩 que hablamos con tantas ganas

porque buscamos consuelo en los dem谩s

y a nuestro coraz贸n, fatigado por tantas preocupaciones

queremos aliviar.

Y muy gustosamente buscamos hablar y compartir

de lo que amamos o deseamos

o de lo que nos contradice;

Pero 隆qu茅 l谩stima! Vac铆a e in煤tilmente.

Estos consuelos externos

afectan no poco

a los interiores y divinos.

2. Por eso debemos estar vigilantes y orando

no se nos pase el tiempo sin fruto.

Si es justo y conviene hablar

debe decirse lo que edifique.

La mala costumbre y el descuido del propio progreso contribuyen al descontrol de nuestra lengua.

Ayuda much铆simo al desarrollo interior

la devota conversaci贸n sobre asuntos espirituales

principalmente cuando varias personas

que tienen similares intereses y 谩nimo

se juntan en Dios.

Cap铆tulo: XI
ADQUIRIR LA PAZ Y ESFORZARSE POR MEJORAR

1. Podremos tener mucha paz

si no nos andamos metiendo

con los dichos o hechos ajenos

que no nos pertenecen.

驴C贸mo es posible que permanezca en paz

el que se inmiscuye en asuntos de otros,

se interesa por exterioridades

y poco o rara vez se recoge en s铆 mismo?

Felices los sencillos porque tendr谩n mucha paz.

2. 驴Por qu茅 raz贸n muchos santos

fueron tan perfectos y dados a la contemplaci贸n?

Porque continuamente se preocuparon

de mortificar en ellos mismos

los deseos deshonestos

por tanto, pudieron adherirse a Dios de todo coraz贸n

ocup谩ndose entonces libremente del propio aprovechamiento.

Nosotros somos pose铆dos por las propias pasiones

y solicitados excesivamente por cosas pasajeras.

Rara vez vencemos un vicio por completo

ni nos alentamos para perfeccionarnos cada d铆a

por lo que permanecemos tibios y hasta fr铆os.

3. Si estamos nosotros mismos perfectamente mortificados

y por dentro poco comprometidos

podemos saborear las realidades divinas

y experimentar en cierta forma

la contemplaci贸n del cielo.

Nuestro total y m谩ximo impedimento

es que no somos libres de pasiones y deseos deshonestos

y no nos esforzamos por ingresar

en el perfecto camino de los santos.

Cuando nos ocurre una peque帽a adversidad

muy pronto nos desanimamos

y regresamos a los consuelos humanos.

4. Si nos esforz谩ramos por mantenernos de pie en la batalla

como seres en茅rgicos

ver铆amos pronto llegar sobre nosotros

desde el cielo,

el auxilio de Dios.

脡l est谩 preparado para venir a ayudar

a los que est谩n seguros y conf铆an en su gracia.

Si solamente en el cumplimiento exterior

ponemos nuestro progreso religioso

pronto llegar谩 el fin de nuestra devoci贸n.

Apliquemos el hacha a la ra铆z

y purificados de nuestras pasiones

seamos due帽os, en paz, de nuestra propia mente.

5. Si cada a帽o extirpamos uno solo de los defectos

pronto nos convertiremos en seres perfeccionados.

Pero reconocemos con frecuencia que sucede al contrario

porque vemos que fuimos mejores y m谩s puros

al comienzo de nuestra conversaci贸n [sic]

que despu茅s de muchos a帽os de compromiso con Dios.

El entusiasmo y aprovechamiento

diariamente deber铆a aumentar

pero ahora parece gran cosa

si alguien conserva un poco del primer fervor.

Si al principio ponemos un poco de energ铆a

despu茅s todo lo podremos llevar a cabo

con facilidad y alegr铆a.

6. Cosa seria es dejar lo acostumbrado

y m谩s serio es ir contra la propia voluntad.

Pero si no vences lo peque帽o y d茅bil

驴cu谩ndo superar谩s lo m谩s dif铆cil?

Resiste desde el inicio tus malas inclinaciones

y abandona tus perversas costumbres

no sea que poco a poco

te conduzcan a mayores problemas.

Si te dieras cuenta de cu谩nta paz adquirir铆as

y qu茅 alegr铆a proporcionar铆as a los dem谩s

conduci茅ndote adecuadamente,

pienso que ser铆as mucho m谩s cuidadoso

con tu aprovechamiento espiritual.

Cap铆tulo: XII
UTILIDAD DE LAS ADVERSIDADES

1. Es conveniente para nosotros que de vez en cuando

soportemos algunas molestias y contrariedades,

porque frecuentemente retraen al ser humano a su propio coraz贸n

para que reconozca que vive como exiliado

y no sustente su esperanza en alguna realidad creada.

Es bueno que a veces padezcamos contradicciones

y que se opine mal e imperfectamente de nosotros incluso cuando actuamos bien y esforzadamente,

todo esto ayuda a la propia humildad

y nos defiende de la vanagloria.

Entonces invocamos a Dios mejor como testigo 铆ntimo

cuando somos denigrados externamente por los otros

y no se toma en cuenta nuestro testimonio.

2. Por eso deber铆a cada uno

afirmarse de tal manera en Dios

que no fuera m谩s necesario para 茅l

buscar consuelos humanos.

Cuando la persona de buena voluntad

sufre tribulaciones y tentaciones

o se aflige por los malos pensamientos

entonces reconoce que necesita m谩s que nunca a Dios

y experimenta que sin El, nada bueno posee.

Entonces se entristece, gime y ora

por las miserias que padece.

Entonces se hast铆a del diario vivir

y prefiere que venga la muerte

para liberarse y estar con Cristo (Flp 1,23).

Entonces, pues, se viene a dar cuenta

que la perfecta seguridad y plena paz

no pueden sustentarse en el mundo.

Cap铆tulo: XIII
RESISTIR A LAS TENTACIONES

1. Mientras vivimos en 茅ste mundo

no podemos estar sin aflicciones y tentaciones.

Por eso en el libro de Job est谩 escrito:

鈥淭entaci贸n es la vida del hombre sobre la tierra鈥� (Job 7,1).

Cada uno debe ser cuidadoso acerca de las tentaciones

y mantenerse atento en oraci贸n

para que el demonio, que jam谩s descansa sino que da vueltas alrededor buscando a quien devorar (1P 5,8),

no encuentre modo de enga帽arle.

Ninguno es tan perfecto y santo

que no tenga a veces tentaciones.

2. No obstante, con frecuencia las tentaciones son muy 煤tiles

aunque sean molestas y graves

porque en ellas

el hombre se humilla, se purifica y aprende.

Por muchas angustias y tentaciones

todos los santos pasaron y aprovecharon

y los que no fueron capaces de soportarlas

fueron reprobados y desfallecieron.

No existe comunidad tan santa ni lugar tan secreto

donde no haya tentaciones y adversidades.

3. Nunca est谩 el ser humano

protegido totalmente de la tentaci贸n

mientras viva

porque de nosotros mismos brota la tentaci贸n debido a que nacimos inclinados al mal.

Cuando una tribulaci贸n o tentaci贸n nos abandona

otra sobreviene

y siempre tenemos algo por qu茅 padecer

ya que perdimos el gran bien

de nuestra original felicidad.

Muchos procuran huir de las tentaciones

y vienen a caer m谩s gravemente en ellas.

No podemos vencerlas con solo huir

sino con paciencia y verdadera humildad

llegaremos finalmente a ser m谩s fuertes que nuestros enemigos.

4. Quien s贸lo externamente deshecha el mal

pero no lo arranca de ra铆z

poco progresar谩.

Porque pronto volver谩 a 茅l la tentaci贸n

y peor se sentir谩.

Poco a poco, con paciencia y entusiasmo,

con la ayuda de Dios, podr谩s superarte

y no con tu propia impaciencia y suficiencia.

Acost煤mbrate a aceptar buenos consejos

cuando te sientas tentado

y no trates con dureza al que tiene tentaciones

sino m谩s bien consu茅lalo

como quisieras que lo hagan contigo.

5. El inicio de todas las malas tentaciones

est谩 en la inconstancia del 谩nimo

y la poca confianza en Dios

porque es igual a un barco sin tim贸n

empujado de aqu铆 para all谩 por el oleaje,

la persona apocada e inconstante en sus prop贸sitos

tentada por eso de diversas maneras.

El fuego pone a prueba el hierro

y la tentaci贸n al hombre honesto.

Desconocemos de qu茅 somos capaces

pero la tentaci贸n lo da a conocer.

Debe estarse muy atento

sobre todo al comienzo de la tentaci贸n

porque entonces es m谩s f谩cil vencer al enemigo.

Si cerramos las puertas de la mente

y le resistimos en la entrada apenas toca

se acabar谩 el problema.

Por eso alguien dijo:

鈥淥p贸nte al comienzo; despu茅s, la medicina es in煤til鈥� (Ovidio Rem 2,91).

Porque primero sobreviene a la mente un simple pensamiento

despu茅s, una llamativa imaginaci贸n

finalmente el deleite y el impulso depravado,

y la aceptaci贸n.

As铆 poco a poco,

va ingresando el maligno enemigo hasta el fondo por no haber sido rechazado al principio.

Mientras m谩s descuidado sea uno en resistir

tanto m谩s d茅bil se ir谩 haciendo

y el enemigo contra 茅l, m谩s poderoso.

6. Alguno padece m谩s graves tentaciones

al inicio de su conversaci贸n [sic] a Dios

alg煤n otro, al final.

Alguno la pasa mal durante toda su vida.

Algunos son tentados muy suavemente

seg煤n la sabidur铆a y equidad

de las disposiciones de Dios

que decide de acuerdo con la condici贸n y m茅ritos de las personas

y todas las cosas

las orienta a la salvaci贸n de sus elegidos.

7. Por lo tanto,

no debemos desesperarnos cuando sufrimos tentaciones

sino m谩s bien rogar a Dios con fervor

de manera que en toda tentaci贸n se digne ayudarnos

ya que, de hecho, seg煤n dijo Pablo

las tentaciones ser谩n de tal manera (1Co 10,13)

que podamos soportarlas.

Humillemos nuestras almas bajo la mano de Dios

en toda tentaci贸n y tribulaci贸n

porque salvar谩 a los humildes de esp铆ritu (Sal 34,19)

y los elevar谩.

8. En las tentaciones y tribulaciones

se prueba cu谩nto ha progresado cada uno,

en eso hay mucho m茅rito

y se hace m谩s patente la virtud.

No es gran cosa

que la persona sea devota y entusiasta

cuando no le pasa nada grave

pero si se sostiene con paciencia en tiempos adversos

habr谩 esperanza de gran progreso.

Algunos se defienden de grandes tentaciones

y cotidianamente

son vencidos por las peque帽as;

esto es para que humillados,

nunca se atrevan a confiar demasiado de s铆 mismos

ya que en tan modestas tentaciones fallan.

Cap铆tulo: XIV
EVITAR LOS JUICIOS TEMERARIOS

1. Fija tus ojos en ti mismo

y no te atrevas a juzgar a otros.

Al juzgar a los dem谩s, uno trabaja in煤tilmente

se equivoca muchas veces y f谩cilmente peca;

juzg谩ndose, en cambio, a s铆 mismo y amonest谩ndose

se labora con provecho.

Como recibimos las cosas seg煤n nuestros sentimientos,

de acuerdo con eso frecuentemente las juzgamos;

por causa del amor propio

f谩cilmente perdemos su verdadero sentido.

Si siempre con recta intenci贸n van dirigidos a Dios nuestros deseos

no nos turbaremos tan f谩cilmente

por la resistencia de nuestros sentimientos.

2. Pero a veces tenemos algo escondido dentro de nosotros

o sucede algo por fuera

que conjuntamente nos atrae.

Muchos buscan su propio inter茅s en lo que hacen

y en eso act煤an equivocadamente.

Creen vivir en perfecta paz

cuando se realizan las cosas seg煤n su querer y entender;

pero si algo sucede de modo distinto a sus deseos

de inmediato se inquietan y entristecen.

Porque las personas suelen tener diversidad de sentimientos y puntos de vista,

con demasiada frecuencia ocurren distanciamientos

entre amigos y ciudadanos, entre religiosos o personas piadosas.

3. Las antiguas costumbres dif铆cilmente se abandonan

y nadie se deja conducir con gusto a donde no quiere.

Si le das m谩s cr茅dito a tus razonamientos o habilidades

que a la fuerza de someterse a Jesucristo

casi nunca o tard铆amente ser谩s una persona iluminada

porque Dios nos quiere totalmente dependientes de 脡l

y que por ardiente amor superemos toda raz贸n.

Cap铆tulo: XV
OBRAS HECHAS POR AMOR

1. Por ninguna cosa del mundo ni por deferencia a alguna persona

debe hacerse algo malo,

pero por utilidad de un necesitado

debe interrumpirse la buena obra, o cambiarla por otra mejor.

Esto no significa

que la buena obra quede destruida

sino que se ha convertido en m谩s buena.

Sin amor, las actividades exteriores de nada sirven;

pero lo que se hace por amor

as铆 sea muy peque帽o y despreciable

llega a ser muy fruct铆fero.

M谩s considera Dios a la persona que realiza la acci贸n

que a la acci贸n realizada.

2. Mucho hace el que mucho ama.

Mucho hace quien hace las cosas bien.

Hace bien quien sigue el parecer de su Comunidad

en vez de su propia voluntad.

A veces parece ser amor y es m谩s bien sensualidad

porque las tendencias de la naturaleza,

la propia voluntariedad, la esperanza de la retribuci贸n

y la atracci贸n de las comodidades

muy rara vez nos abandonan.

3. El que tiene verdadero y perfecto amor

en nada busca su propia gratificaci贸n

sino desea 煤nicamente que Dios sea reconocido y recibido por todos.

A nadie otorga la propiedad del [sic] ning煤n bien

sino que los atribuye 铆ntegramente a Dios

ya que de 脡l todos brotan como de una fuente

y finalmente todos los santos gozar谩n

descansando en 脡l.

Si alguien tuviera una peque帽a chispa de verdadero amor, de inmediato sentir铆a que las cosas materiales est谩n todas vac铆as.

Cap铆tulo: XVI
SOPORTAR LOS DEFECTOS AJENOS

1. Lo que no somos capaces de corregir en nosotros mismos o en los dem谩s,

debemos soportarlo pacientemente

hasta que Dios disponga de otro modo.

Considera que es mejor as铆 para tu calificaci贸n y tu paciencia

sin la que no tienen mayor valor nuestros esfuerzos.

Debes, sin embargo, suplicar a Dios

para que se digne ayudarte en esas dificultades

y puedas sobrellevarlas con buen 谩nimo.

2. Si alguno no se controla

despu茅s de dos o tres amonestaciones

no te pongas a pelear con 茅l

sino encomi茅ndaselo a Dios

para que se cumpla su voluntad y todos sus servidores le honren,

ya que sabe muy bien convertir los males a bienes.

Aprende a ser paciente en tolerar los defectos ajenos y cualquier debilidad

porque t煤 mismo tienes defectos

que los otros deben soportar.

Si no eres capaz de hacerte a ti mismo como quieres

驴c贸mo lograr谩s que los otros se conduzcan seg煤n tus deseos?

Con gusto queremos perfectos a los dem谩s

y sin embargo no corregimos los propios defectos.

3. Queremos que a otros se corrija estrictamente

y no deseamos que nos corrijan a nosotros.

Nos disgusta que se otorgue a los dem谩s ciertas facilidades

y no aceptamos se nos niegue lo que pedimos.

Queremos que otros cumplan las disposiciones m谩s exigentes

y no soportamos que a nosotros nos limiten algo.

En todo esto se hace patente qu茅 raro es que

consideremos al pr贸jimo como a nosotros mismos.

4. De esta manera, pues, Dios ha dispuesto que aprendamos

ayudarnos [sic] unos a otros a llevar las cargas (Ga 6,2) porque no hay nadie sin defecto, nadie sin carga, nadie para s铆 es suficiente, nadie, lo bastante sabio

sino que es necesario llevarnos unos a otros, consolarnos, ayudarnos igualmente,instruirnos y aconsejarnos.

En los sucesos adversos se nota mejor

cu谩nta virtud posee cada uno.

Las ocasiones no hacen fr谩gil al hombre sino

m谩s bien ponen de manifiesto lo que es.

Cap铆tulo: XVII
LA VIDA DE LOS RELIGIOSOS

1. Conviene que aprendas a reprimirte t煤 mismo en muchas cosas si quieres gozar de paz y concordia con los otros.

No es poco vivir en la comunidad de los monasterios o congregaciones y all铆 compartir todo sin discordia

perseverando fielmente hasta la muerte.

Feliz el que all铆 vive santamente y se realiza

con 茅xito.

Si quieres permanecer debidamente y progresar

consid茅rate como un extra帽o y peregrino

en la tierra.

Conviene que te hagas como insensato por Cristo

si quieres llevar de verdad la vida religiosa.

2. Los h谩bitos y se帽ales exteriores significan poco

pero la conversi贸n de vida y el total control sobre las pasiones, de verdad hacen al religioso.

Quien busca algo distinto a s贸lo Dios y

la salvaci贸n de su alma, encontrar谩 煤nicamente angustias y dolores.

Nadie puede estar en paz continuamente

si no se esfuerza por ser el m谩s peque帽o y sumiso a todos.

Has venido a servir, no a dirigir;

se te ha llamado para soportar y trabajar no para que est茅s ocioso y fantaseando.

Aqu铆 de verdad se pone a prueba a las personas

como el oro en el crisol.

Aqu铆 nadie persevera si no quiere humillarse ante Dios de todo coraz贸n.

Cap铆tulo: XVIII
EJEMPLO DE LOS PRIMEROS RELIGIOSOS

1. Mira bien los vivos ejemplos de los santos fundadores

en los que resplandece la verdadera perfecci贸n y religi贸n,

y ver谩s qu茅 poco o casi nada es lo que hacemos.

隆Qu茅 viene a ser nuestra vida si la comparamos

con la de ellos...!

Los santos y amigos de Cristo

sirvieron al Se帽or con hambre y sed, con fr铆o

e indigencia, con trabajo y cansancio,

en vigilias y ayunos, en medio de persecuciones y muchas ofensas.

隆Qu茅 abundantes y graves tribulaciones padecieron los ap贸stoles, los m谩rtires, los confesores, las v铆rgenes

y todos los dem谩s que quisieron seguir los pasosde Cristo!

2. En este mundo se dieron menos importancia a s铆 mismos

para poseer sus vidas plenamente en la eternidad (Jn 12,25).

隆Qu茅 vida tan exigente y desprendida llevaron los Padres del desierto,

qu茅 prolongadas y graves tentaciones soportaron!

隆Con qu茅 frecuencia fueron maltratados por el enemigo,

qu茅 continuas abstinencias cumplieron!

隆Qu茅 gran entusiasmo y fervor tuvieron para el progreso espiritual,

qu茅 fuerte guerra combatieron para dominar los vicios,

qu茅 pura y recta intenci贸n tuvieron hacia Dios!

3. Durante el d铆a trabajaban y se pasaban las noches orando

y mientras trabajaban, no cesaban de orar mentalmente.

Empleaban 煤tilmente todo su tiempo y les parec铆a

poco todo el tiempo que pod铆an estar a solas con Dios

y por gran dulzura que encontraban en la contemplaci贸n

hasta llegaban a olvidarse de satisfacer las necesidades b谩sicas de su naturaleza.

Renunciaban a las riquezas, a los t铆tulos y a los honores,

a los amigos y familiares, no deseaban tener nada del mundo, apenas consum铆an lo necesario

y hasta les molestaba atender sus necesidades vitales.

Eran pobres, pues, en bienes materiales, pero muy ricos en gracia y virtudes.

Externamente eran indigentes pero por dentro

rebosaban de la predilecci贸n y

el afecto sensible de Dios.

Para el mundo eran ajenos pero eran muy cercanos

y amigos 铆ntimos de Dios.

A s铆 mismos se consideraban como sin ning煤n valor y despreciados del mundo entero pero a los ojos de Dios eran preciosos y queridos.

Eran ciertamente humildes y viv铆an obedeciendo con sencillez.

En caridad y paciencia caminaban y por eso

cada d铆a progresaba su esp铆ritu y obten铆an grandes dones de Dios.

Fueron propuestos como ejemplo para todos los religiosos

y m谩s nos deben animar a obrar bien que la multitud

de los tibios a descuidarnos.

4. 隆Qu茅 entusiasmo tuvieron todos los religiosos al comienzo

de sus santas Instituciones!

Cu谩nta devoci贸n en la oraci贸n, cu谩nta emulaci贸n en la virtud

qu茅 gran cumplimiento de las normas, qu茅 respeto y obediencia

bajo las constituciones de los maestros, en todos florec铆a.

Todav铆a quedan vestigios, para testificar que verdaderamente fueron santos y perfectos que supieron

luchar con denuedo para lograr la victoria.

Ahora parece gran cosa si uno no es transgresor

y puede tolerar con paciencia lo que primero acept贸.

隆Qu茅 tibieza y negligencia de nuestra condici贸n

que tan pronto declina nuestro entusiasmo inicial

y nos da tedio vivir por la dejadez y tibieza!

Ojal谩 no se duerma en ti el inter茅s por la virtud

ya que tienes delante tantos ejemplos de santos.

Cap铆tulo: XIX
LA ACTIVIDAD DEL BUEN RELIGIOSO

1. La vida del buen religioso

debe relucir con toda clase de virtudes para que sea interiormente como aparece por fuera;

y debe ser mejor por dentro

que como se aprecia de fuera

porque nuestro inspector es Dios

a quien debemos el m谩ximo respeto donde sea que estemos

y debemos andar tan puros como 谩ngeles en su presencia.

Cada d铆a tenemos que renovar nuestros prop贸sitos

y animarnos al fervor

como si hoy fuese el primer d铆a de nuestra conversi贸n, y decir: 鈥淎y煤dame Se帽or Dios

en el buen prop贸sito de tu santo servicio

y haz que hoy d铆a empiece perfectamente

porque nada he hecho hasta ahora鈥�.

2. Seg煤n nuestro prop贸sito ser谩 el camino de nuestro aprovechamiento y debe poner mucho empe帽o

el que quiere aprovechar bien.

Si el que propone firmemente, con frecuencia decae

驴qu茅 ser谩 del que rara vez o con menos firmeza propone?

Sucede que de diversas maneras desertamos de nuestros prop贸sitos

y una peque帽a omisi贸n de los ejercicios no pasa sin detrimento.

Los prop贸sitos de los santos penden m谩s de la gracia de Dios que del propio saber y en Dios siempre conf铆an

cuando algo acometen.

Porque el hombre propone pero Dios dispone y no

est谩 en poder del hombre su camino (Jr 10,23).

3. Si por causa de la compasi贸n o por utilidad del pr贸jimo

se suspende de vez en cuando el cumplimiento de los ejercicios acostumbrados,

con posterioridad puede f谩cilmente recuperarse.

Sin embargo, abandonarlos simplemente por fastidio o negligencia es una actividad muy culpable y se sentir谩 que hace da帽o.

Esforc茅monos cuanto podamos

porque as铆 y todo fallaremos con facilidad en muchas cosas.

No obstante, siempre debe proponerse algo muy concreto

principalmente contra aquello que m谩s se opone a nuestro progreso.

Debemos escrutar por igual nuestras actividades exteriores

e interiores porque todas tienen que ver con nuestro aprovechamiento.

4. Si no eres capaz de recogerte en ti mismo continuamente

quiz谩s puedas algunas veces en el d铆a, o al menos una vez cada d铆a

ya sea temprano o al atardecer.

Prop贸n por la ma帽ana y al final del d铆a examina tus obras

porque es posible que hayas ofendido muchas veces

a Dios y al pr贸jimo.

脕rmate con todas tus fuerzas contra las maldades diab贸licas

frena la gula

y podr谩s frenar con mayor facilidad tus bajas inclinaciones.

Nunca est茅s del todo ocioso

sino lee, escribe, reza, medita o desarrolla alguna labor 煤til para la comunidad.

Sin embargo las actividades f铆sicas deben realizarse

con discreci贸n, porque no convienen por igual para todos.

5. Las actividades no comunes, no deben ostentarse p煤blicamente sino ejercerse en privado protegidas por el secreto.

Ten cuidado, no obstante:

No seas mezquino con los intereses comunes

y dispuesto con los tuyos exclusivamente sino que despu茅s de cumplir 铆ntegra y fielmente lo que debesy te han encomendado,

si todav铆a te queda tiempo, vuelve sobre ti mismo

como deseas seg煤n tu buena disposici贸n.

No todos podemos llevar a cabo las mismas cosas

unas convienen m谩s a unos y otras a otros.

En concordancia con los distintos tiempos

conviene diversas actividades

porque unas son m谩s propias de los domingos y festividades religiosas

y otras de los d铆as ordinarios.

Unas son necesarias en tiempo de tentaci贸n y

otras distintas en tiempo de paz y tranquilidad.

Est谩 bien que pensemos en ciertas cosas

cuando estamos entristecidos

y en otras cuando nos encontremos alegres en el Se帽or.

6. En las festividades principales debemos renovar

nuestros buenos ejercicios

e implorar con m谩s ah铆nco

la intercesi贸n de los Santos.

De celebraci贸n en celebraci贸n debemos hacer prop贸sitos

como si entonces tuvi茅ramos que emigrar de este mundo

y llegar por fin a la eterna fiesta.

De 茅sta manera, debemos prepararnos con gran solicitud en los tiempos de piedad cristiana y m谩s piadosamente comportarnos

y cumplir m谩s estrictamente nuestros compromisos religiosos

como si fu茅ramos a recibir de Dios dentro de corto tiempo

el premio de nuestros trabajos.

7. Y si esto se dilata

creamos que no estamos muy bien preparados

y que todav铆a no somos merecedores de tanta gloria

como se revelar谩 en nosotros al final de nuestras vidas

y esforc茅monos por prepararnos mejor para ese suceso.

Feliz el servidor que cuando regrese su Se帽or le encuentre vigilante;

de verdad les digo que lo pondr谩 como administrador de todos sus bienes (Lc 12,37)

Cap铆tulo: XX
AMOR A LA SOLEDAD Y AL SILENCIO

1. Busca tiempo apropiado para dedicarte a ti mismo

y piensa frecuentemente

en los beneficios que te concede Dios.

Abandona las curiosidades.

De preferencia,

lee sobre asuntos que te estimulen m谩s a la conversi贸n

que al entretenimiento.

Si te sustraes de conversaciones superfluas,

rodeos in煤tiles y de prestarle atenci贸n a novedades y murmuraciones,

encontrar谩s tiempo suficiente

y apto para entregarte a provechosas meditaciones.

Algunos santos, siempre que pod铆an

evitaban la compa帽铆a de otras personas y prefer铆an en secreto dedicarse a Dios.

2. Una persona lleg贸 a decir:

鈥渓as veces que estuve acompa帽ado de otros hombres

menos humano regres茅鈥� (S茅neca Epst. 7). Esto lo experimentamos con frecuencia cuando hablamos demasiado.

Es m谩s f谩cil permanecer en casa

que cuidarse suficientemente fuera de ella.

Por eso, el que intenta acceder

a los valores interiores y espirituales

debe, con Jes煤s, apartarse de la turba.

Ninguno se presenta con seguridad en p煤blico

si no aprendi贸 a pasar desapercibido voluntariamente.

Ninguno habla con seguridad

si no sabe callar cuando conviene.

Ninguno se aventaja con seguridad

si no se somete de buena gana.

Ninguno da 贸rdenes con seguridad

si antes no aprendi贸 bien a obedecer.

3. Ninguno se alegra con seguridad

si no tiene dentro de s铆 el testimonio de buena conciencia.

Porque siempre la seguridad de los santos

se mantuvo llena del respeto a Dios

y no por eso fueron menos cuidadosos y humildes aunque resplandec铆an por sus grandes virtudes y el afecto que Dios les mostraba.

La seguridad de los malvados

brota de su soberbia y presunci贸n

y al final se convierte en decepci贸n hacia ellos mismos.

Jam谩s te sientas del todo seguro en esta vida

as铆 parezcas un piadoso religioso o ermita帽o.

4. Muchos que en opini贸n general

eran considerados como los mejores

han ca铆do gravemente por su exagerada confianza en s铆 mismos.

Por eso es tan 煤til que a las personas

no les falten del todo las tentaciones

y que con frecuencia se sientan acosadas

para que no est茅n tan seguras de s铆

no vaya a ser que se crean superiores a los dem谩s y desvergonzadamente resbalen hacia consuelos exteriores.

Conservar谩 la conciencia tranquila

el que no ande detr谩s de satisfacciones inconsistentes

y le d茅 a cada asunto la importancia que se merece.

隆Qu茅 gran paz y tranquilidad poseer谩

quien sepa liberarse de preocupaciones poco serias,

solamente piense en lo que es saludable y divino

y establezca en Dios toda su esperanza!

5. Nadie merece experimentar la alegr铆a de la comunicaci贸n

con Dios

si no se ejercita amorosamente hasta lograr el arrepentimiento que lo lleve a la conversi贸n.

Si quieres de verdad conmover tu coraz贸n

entra en tu habitaci贸n y excluye toda distracci贸n, seg煤n est谩 escrito: 鈥淭iemblen, no pequen; reflexionen en su lecho鈥� (Sal 4,5).

En tu propia habitaci贸n encontrar谩s

lo que pierdes muchas veces al salir.

El retiro frecuentado se hace agradable

y el poco usado causa fastidio.

Si al comienzo de tu conversi贸n a Dios

lo cultivas y defiendes

con el tiempo ser谩 para ti querido amigo

y grat铆sima experiencia.

6. En el silencio y la calma

progresa el esp铆ritu

y se aprende los secretos de la Palabra de Dios

ah铆 uno encuentra suficiente motivos de arrepentimiento

por haberse comportado mal

purific谩ndose as铆 todas las noches

para que su Creador sea m谩s cercano a 茅l

mientras m谩s apartado viva de todo lo que le ofende.

A quien se retira de conocidos y amigos

se le acerca Dios con sus santos Mensajeros.

Es mejor permanecer retirado y tener cuidado de s铆 mismo

que, descuid谩ndose de s铆,

realizar obras impresionantes pero exteriores.

Es una gran cosa que los religiosos

salgan raras veces,

traten de pasar desapercibidos

y eviten fijarse demasiado en los dem谩s.

7. 驴Para qu茅 quieres ver lo que no debes ambicionar?

鈥淓l mundo pasa y tambi茅n sus ambiciones鈥� (1Jn 2,17).

Los deseos deshonestos nos arrastran a pasatiempos

pero pasado el momento

s贸lo nos queda la conciencia angustiada y el coraz贸n disperso.

La salida entusiasta ocasiona a veces un triste regreso,

y el feliz anochecer

trae como consecuencia una ma帽ana penosa.

As铆, todo gozo inmoral penetra suavemente

pero a la larga muerde y mata.

驴Qu茅 puedes ver en otra parte que no veas aqu铆?

Aqu铆 ves cielo, tierra y los dem谩s elementos de la naturaleza de los que est谩n compuestas todas las cosas.

8. 驴Qu茅 puedes ver en otra parte

que permanezca siempre igual, tal como es,

sin modificarse nunca?

Crees que te saciar谩s 铆ntegramente

pero jam谩s lo lograr谩s.

Si pudieras contemplar de una vez

todas las cosas del mundo 驴no ser铆a acaso una mirada in煤til que de nada te servir铆a?

Dirige m谩s bien tu mirada a Dios

y ruega que te perdone tus pecados y negligencias.

Olvida lo que no tiene importancia

y en cambio preoc煤pate de lo que manda Dios.

Cierra tu puerta

y llama a ti a Jes煤s que amas.

Permanece con 脡l en tu retiro

porque no encontrar谩s en otra parte tanta paz.

Si no sales ni eres curioso de rumores extra帽os

mejor te mantendr谩s en buena paz.

Pero ya que te complace escuchar noveler铆as

es inevitable que tengas que soportar tu coraz贸n alborotado.

Cap铆tulo: XXI
CAMINO A LA CONVERSI脫N

1. Si quieres adelantar algo

cons茅rvate en el respeto a Dios y no pretendas ser demasiado libre sino mant茅n bajo control todos tus sentidos y no te entregues a alegr铆as ineptas.

Ded铆cate a transformar tu coraz贸n

y sentir谩s la presencia de Dios.

La compunci贸n nos obtiene muchos bienes

que la distracci贸n acostumbra perder r谩pidamente.

Es incre铆ble que en esta vida alguien pueda alegrarse

alguna vez perfectamente

si piensa y reflexiona que est谩 como desterrado y rodeado de tantos peligros.

2. Por causa de nuestra superficialidad

y la dejadez en corregir nuestros defectos

no sentimos el llamado angustioso de nuestra conciencia

sino que tomamos todo a risa

cuando m谩s bien deber铆amos llorar.

No existe verdadera libertad ni justo regocijo

sino en el respeto a Dios con buena conciencia.

Feliz quien puede arrojar lejos todo impedimento

de distracci贸n y recogerse a la unidad

gracias al saludable arrepentimiento

que nos lleva a la conversi贸n.

Feliz quien se abstiene

de todo lo que puede manchar u ofender su conciencia.

Lucha valerosamente:

una costumbre se vence con otra.

Si aprendes a no dejarte llevar por los dem谩s

entonces te dejar谩n hacer lo que te toca.

3. No pretendas manejar asuntos ajenos

ni te impliques en las causas de los mayores

y amon茅state m谩s especialmente a ti mismo

que a todos los que estimas.

Si no te favorecen los dem谩s

no vayas a sentirte triste por eso

pero que s铆 te sea causa de preocupaci贸n

el no comportarte bien y consideradamente

como corresponde a un servidor de Dios y

persona de fe.

Con frecuencia es muy conveniente y seguro

que la persona no tenga muchas satisfacciones en esta vida

principalmente si se trata de consuelos materiales.

Pero si no percibimos o

rara vez experimentamos la presencia de Dios

es por nuestra culpa

porque no buscamos convertirnos a 脡l

abandonando vanidades y exterioridades.

4. Reconoce que no eres merecedor

de experimentar el afecto de Dios sinom谩s bien digno de muchas aflicciones.

Cuando alguien est谩 m谩s perfectamente urgido a la santidad entonces m谩s pesado y amargo le parece todo el mundo.

La persona buena descubre dentro de s铆

suficiente motivo de dolor y pena.

Porque ya se considere a s铆 o se preocupe del pr贸jimo

sabe que nadie vive en 茅ste mundo sin tribulaci贸n

y cuando m谩s estrictamente se examina

m谩s grande es su dolor.

Constituyen materia de justo dolor e intenso arrepentimiento

nuestros pecados y vicios

que nos tienen envueltos

por lo que rara vez somos capaces

de contemplar las realidades trascendentes.

5. Si reflexionaras con m谩s frecuencia sobre tu propia

muerte en vez de como prolongar la vida no dudo

que con m谩s entusiasmo te enmendar铆as.

Si examinas de coraz贸n las penas futuras del infierno

o del proceso de purificaci贸n despu茅s de muerto

creo que con gusto soportar铆as los esfuerzos

y dolores

y no tendr铆as temor de ninguna exigencia.

Pero porque estas cosas no penetran en nuestro coraz贸n

y todav铆a amamos la comodidad

por eso permanecemos desanimados y muy holgazanes.

Frecuentemente hay carencia espiritual

donde tanto se lamenta la miserable naturaleza.

Ruega pues humildemente al Se帽or porque como dijo

un profeta: 鈥淟es alimentaste con aflicciones

y les hiciste beber l谩grimas鈥� (Sal 80,6).

Cap铆tulo: XXII
CONSIDERACI脫N DE LAS LIMITACIONES HUMANAS

1. Eres miserable donde sea que vayas y a quien quiera

que te dirijas

si no te conviertes a Dios.

驴Qu茅 [sic] te desconciertas

cuando no te sucede conforme quieres y deseas?

驴Qui茅n posee todas las cosas

seg煤n su voluntad?

Ni yo ni t煤

ni ninguna otra persona sobre la tierra.

Ninguno permanece en este mundo

sin alguna tribulaci贸n o angustia

aunque sea Estadista o Prelado.

驴Qui茅n es el que est谩 mejor?

Por supuesto, el que est谩 dispuesto a sufrir un pocopor Dios.

2. Dicen muchos ignorantes y endebles:

mira, qu茅 buena vida se pasa esa persona,

qu茅 rico, qu茅 poderoso y de elevada posici贸n;

pero presta atenci贸n a los regalos divinos

y ver谩s que todos esos bienes intranscendentes

nada valen sino que son muy inestables, causan

graves agobios y nunca se poseen

sin preocupaci贸n y temor.

No consiste la felicidad del ser humano

en tener sobreabundancia de bienes materiales

sino que es suficiente una vida moderada.

Ya es bastante dificultoso vivir sobre la tierra.

Mientras uno m谩s desee espiritualizarse

m谩s amarga ser谩 para 茅l la presente vida

porque siente mejor y m谩s claramente

las faltas producidas por la corrupci贸n de muchas personas.

Porque comer, beber, estar despierto, dormir, descansar,

trabajar y estar sometido a tantos condicionamientos

por las necesidades de la naturaleza humana

de verdad constituye gran limitaci贸n y

pesadumbre para quien sirve a Dios

y quisiera sentirse desligado y libre de toda

acci贸n culpable.

3. Muy sobrecargado se encuentra el hombre interior

por las necesidades naturales en este mundo.

De ah铆 que el Profeta suplica con devoci贸n

que pueda verse libre de ellas, diciendo:

鈥淎rr谩ncame, Se帽or,

de mis angustias鈥� (Sal 25,17).

Infelices los que no reconocen su miseria

y m谩s infelices los que prefieren esta vida

miserable y pervertida.

Porque existen tantos tan abrazados a ella

que con tal de poseer lo apenas indispensable,

ya sea

esforz谩ndose o mendigando,

si les fuera posible, la pasar铆an sin atender para nada

al Reino de Dios.

4. 隆Qu茅 insanos y de infiel coraz贸n

los que tan profundamente se hallan sumergidos

en las preocupaciones inmediatas

que s贸lo son capaces de saborear los placeres

sensuales!

Pero finalmente estos infelices terminar谩n por reconocer

qu茅 rastrero e inconsistente era lo que amaron.

Los santos de Dios y todos los aut茅nticos amigos de Cristo

no atendieron a las satisfacciones de sus sentidos

ni a lo que florec铆a en esta vida

sino que con todo su esfuerzo e intenci贸n

anhelaban los bienes eternos;

orientaban todo su deseo

elev谩ndolo a lo duradero e invisible

no fuera que el amor a las cosas visibles

viniera a traerlos abajo.

No pierdas, hermano, la confianza

de progresar en la vida espiritual:

todav铆a tienes tiempo y oportunidad.

5. 驴Por qu茅 quieres postergar para ma帽ana tu prop贸sito?

lev谩ntate, empieza de inmediato y di:

Ahora es tiempo de actuar

Ahora es tiempo de luchar

Ahora es tiempo apto para reformarme

Cuando no te sientes bien y est谩s atribulado

entonces es tiempo de adquirir m茅rito.

Es necesario que pases a trav茅s de fuego y agua

antes que logres el descanso (Sal 66,12).

Si no empleas en ti tu propia fuerza

jam谩s dominar谩s los defectos.

Mientras conducimos nuestro fr谩gil cuerpo

no podemos estar sin faltas ni vivir sin fastidio y dolor.

Con gusto quisi茅ramos descansar de toda deficiencia

pero debido a que hemos perdido la inocencia inicial

con ella se nos fue tambi茅n la verdadera felicidad.

Por eso conviene tenernos paciencia

y vivir en la espera de la misericordia de Dios

hasta que acabe la malicia

y la mortalidad sea absorbida por la vida.

6. 隆Qu茅 grande es la fragilidad humana

que siempre se inclina hacia lo malo!

Hoy d铆a confiesas tus pecados y ma帽ana los vuelves a cometer.

Ahora propones tener cuidado de ti mismo

y una hora despu茅s

act煤as como si nada hubieras propuesto.

Con raz贸n, pues, nosotros mismos podemos

avergonzarnos,

y jam谩s sentirnos grandes ya que somos tan

quebradizos e inestables.

R谩pidamente puedes perder por descuido

lo que has adquirido con tan gran esfuerzo

por el favor de Dios.

7. 驴Qu茅 ir谩 a ser de nosotros al final

que nos hemos entibiado tan pronto?

Pobres de nosotros si queremos declinar hacia el descanso

cuando ni siquiera aparece en nuestro trato

alguna se帽al de verdadera santidad.

隆Qu茅 bien nos har铆a ser de nuevo instruidos en 贸ptimas

costumbres, como sencillos principiantes, si hubiera

alguna positiva esperanza de mayor provecho espiritual!

Cap铆tulo: XXIII
REFLEXI脫N SOBRE LA MUERTE

1. Muy pronto se referir谩 a ti esta realidad:

mira bien en qu茅 situaci贸n tan distinta te encontrar谩s.

Hoy d铆a est谩 una persona

y ma帽ana no se presenta.

Cuando se aparta algo de la vista

muy pronto desaparece de la mente.

Por la rutina e insensibilidad de nuestras facultades

s贸lo tomamos en cuenta lo presente

y no prevemos m谩s lo que vendr谩 despu茅s.

As铆 deber铆as conducirte en todas tus actividades y pensamientos

como si hoy mismo te fueras a morir.

Si hubiera tranquilidad en tu conciencia

no tendr铆as mucho temor a la muerte.

Mejor ser铆a evitar los pecados que pretender

huir de la muerte.

Si hoy no te encuentras preparado 驴de qu茅 modo loestar谩s ma帽ana?

Ma帽ana es d铆a incierto 驴y qu茅 sabes si tendr谩s ma帽ana?

2. 驴Qu茅 te aprovecha seguir viviendo cuando tan poco te enmiendas?

Una larga vida no siempre nos corrige

sino con frecuencia aumenta m谩s las culpas.

隆Ojal谩 durante un solo d铆a

nos hubi茅ramos comportado bien en este mundo!

Muchos cuentan los a帽os que pasaron desde su prop贸sito de conversi贸n

y con frecuencia es muy peque帽o

el fruto de su correcci贸n.

Si nos aterroriza morir

puede ser m谩s peligroso vivir.

Feliz quien tiene siempre ante sus ojos la hora de

su muerte

y diariamente se prepara a morir bien.

Si alguna vez viste a un hombre morir

piensa que por el mismo camino tendr谩s que partir.

3. Por la ma帽ana, piensa que no alcanzar谩s la tarde

y cuando llegue la tarde, no te atrevas a prometerte la ma帽ana.

Por eso mismo, mant茅nte siempre listo

de tal manera que nunca te sorprenda la muerte sin preparaci贸n.

Muchos mueren s煤bita e imprevistamente

porque 鈥渁 la hora que no se piensa vendr谩 el Hijo del hombre鈥�

(Lc 12,40).

Cuando llegue esta 煤ltima hora

empezar谩s a apreciar de forma muy distinta toda tu vida pasada

y sentir谩s gran dolor por haber sido tan negligente y pusil谩nime.

隆Qu茅 feliz y juicioso

el que se esfuerza ahora en su vida

como ha elegido encontrarse al morir!

La valoraci贸n justa del mundo, el deseo entusiasta de progresar en las virtudes, el amor a la austeridad, esfuerzo de la autocorrecci贸n, la prontitud en obedecer,

la abnegaci贸n de s铆 mismos y el soportar cualquier contradicci贸n

por amor de Cristo dar谩n gran confianza a la hora de la muerte.

Pocos se perfeccionan con la enfermedad,

como los que hacen largas peregrinaciones y poco se santifican.

5. No conf铆es ciegamente en amigos y conocidos

ni difieras tu salvaci贸n para el futuro

porque m谩s pronto te olvidar谩n las personas que estimas.

Mejor es ahora prever lo que sobrevendr谩

y tener preparadas algunas buenas obras para ello

que estar esperanzado en el auxilio ajeno.

驴Si no eres sol铆cito por ti mismo en el presente

qui茅n se preocupar谩 por ti en el futuro?

Ahora es el tiempo m谩s valioso.

Ahora son los d铆as de salvaci贸n.

Ahora es el tiempo aceptable.

Pero 隆qu茅 lamentable! porque no lo gastas 煤tilmente

pudiendo ganar en 茅l para que vivas eternamente.

Llegar谩 el momento cuando desear谩s un solo d铆a o una sola hora

para enmendarte, y no s茅 si lo obtendr谩s.

6. Atiende, querid铆simo amigo, de qu茅 peligro te puedes librar

y de cu谩n gran temor te puedes sustraer

si ahora eres cuidadoso y est谩s como pendiente

de la muerte.

Estudia ahora vivir de tal manera

que en la hora de la muerte puedes m谩s bien alegrarte

que temer.

Aprende ahora a morir para este mundo

de manera que empieces a vivir con Cristo.

Aprende ahora a despreciar las cosas

para que logres libremente alcanzar a Cristo.

Domina ahora tu cuerpo con la austeridad

para que puedas tener confianza cierta.

7. 隆Necio! Piensas vivir largo tiempo

y no tienes asegurado un solo d铆a.

隆Cu谩ntos quedaron frustrados

porque se les arranc贸 de aqu铆 inesperadamente!

Cu谩ntas veces habr谩s escuchado decir

que uno muri贸 por arma blanca, otro se ahog贸, 茅ste

se cay贸 desde lo alto y se rompi贸 el cuello, otro comiendo se qued贸 tieso, aqu茅l otro jugando encontr贸 su fin, otro por causa del juego, otro por el hierro, otro por epidemia, otro a manos de delincuentes.

As铆, el fin de todos es morirse,

y la vida de las personas pasa de pronto como una sombra.

8. 驴Qui茅n te recordar谩 despu茅s de la muerte

y qui茅n orar谩 por ti?

Realiza, realiza ahora, querid铆simo hermano,

lo que puedas realizar,

porque no sabes cuando morir谩s

ni qu茅 pasar谩 en tu casa despu茅s que mueras.

Mientras tengas tiempo;

re煤ne riquezas inmortales;

fuera de tu salvaci贸n, nada pienses

y cuida solamente de lo que corresponde a Dios.

Hazte ahora de amigos venerando a los santos de Dios

e imitando sus acciones para que cuando debas abandonar

茅sta vida, te reciban ellos en las eternas mansiones.

9. Mant茅nte como peregrino y visitante sobre la tierra

a quien nada le importa los manejos del mundo.

Mant茅n liberado tu coraz贸n

y siempre levantado hacia Dios

porque no posee aqu铆 ciudad permanente.

Dirige a 脡l tus oraciones con llamados angustiosos y l谩grimas cotidianas, para que merezcas pasar con felicidad

hacia Dios, a trav茅s de tu muerte. Am茅n.

Cap铆tulo: XXIV
JUICIO Y CASTIGOS DE LOS PECADORES

1. Dirige tu mirada al fin en todas las cosas

y de qu茅 manera comparecer谩s ante el juez just铆simo

para quien nada est谩 oculto

ni se deja aplacar con sobornos, ni acepta excusas

sino que, como justo juez, juzgar谩.

T煤, pecador miserable y tonto,

驴qu茅 responder谩s a Dios que conoce todas tus maldades

t煤 que a veces tienes miedo del rostro airado de un simple hombre?

驴Por qu茅 no te previenes para el d铆a del juicio

cuando ninguno podr谩 disculparse o alegar por otro

sino que cada uno tendr谩 bastante con llevar su propio peso?

Ahora es fruct铆fera tu labor, tu llanto es aceptable,

atendibles tus gemidos, tu dolor

compensatorio y purificador.

2. Tiene un lugar grande y saludable de purificaci贸n la persona

paciente que al recibir injurias sin motivo

le apena m谩s la malicia del otro que su propia ofensa,

que ruega a Dios voluntariamente por quienes lo contrar铆an,

de coraz贸n perdona los agravios

que no se demora en pedir perd贸n a otros,

m谩s f谩cilmente se compadece que monta en c贸lera,

con frecuencia dirige su misma violencia hacia s铆

y se empe帽a en dominar bajo el yugo de su esp铆ritu

las tendencias deshonestas de su naturaleza.

Mejor es ahora limpiarse de pecados y cortar las

costumbres depravadas que reservar para el

futuro su expiaci贸n.

Verdaderamente nosotros mismos nos enga帽amos

por el desarreglado afecto que tenemos a nuestros malos impulsos.

3. 驴Qu茅 cosa distinta a tus pecados devorar谩 ese fuego?

Mientras m谩s ampliamente te disculpas ahora a ti mismo

y sigues tus inclinaciones deshonestas,

con mayor intransigencia se te exigir谩 que pagues

y m谩s material reservas para que arda.

En lo que peque la persona,

en eso ser谩 m谩s gravemente castigada.

All铆 los perezosos ser谩n estimulados con punzonesardientes

y atormentados los glotones con inmensa

sed y hambre.

All铆 los lujuriosos y amantes deshonestos de placeres ser谩n zambullidos en asfalto ardiente y pest铆fero azufre;

los envidiosos aullar谩n de dolor como perrosrabiosos.

4. No habr谩 maldad que no reciba su castigo espec铆fico.

All铆 todos los altaneros quedar谩n repletos de verg眉enza

y restringidos los avaros por miserable indigencia.

All铆 ser谩 m谩s grave pasar una hora de sufrimiento

que aqu铆 cien a帽os de penitencia amargu铆sima.

All铆 no hay ning煤n descanso, si [sic] el menor consuelo

para los condenados.

aqu铆 sin embargo cesan los sufrimientos de vez en cuando

y se puede gozar la satisfacci贸n de la amistad.

Ten ahora cuidado y arrepi茅ntete de tus faltas

para que el d铆a del juicio est茅s seguro con los santos.

Porque entonces estar谩n los justos de pie y sin temor

ante quienes los angustiaron y hundieron (Sb 5,1).

5. Entonces se sentar谩 a juzgar

quien ahora se somete con humildad a los juicios de los hombres.

Entonces tendr谩 gran confianza el pobre y humilde

pero el arrogante estar谩 aterrado por todas partes.

Entonces se har谩 patente que el aut茅ntico sabio en este mundo

fue el que aprendi贸 a aparecer como tonto y despreciado por Cristo.

Entonces se alegrar谩n todas las personas devotas

y se entristecer谩n todos los irreligiosos.

Entonces se animar谩 m谩s el cuerpo que sufri贸 privaciones

que si siempre se hubiera nutrido con delicias.

Entonces resplandecer谩 la ropa modesta

y se oscurecer谩n los finos vestidos.

Entonces se valorizar谩 m谩s la vivienda pobre

que el palacio recubierto de oro.

Entonces m谩s ayudar谩 la constante paciencia

que todo el poder铆o del mundo.

Entonces ser谩 m谩s encomiada la simple obediencia

que los profundos conocimientos.

Entonces se ponderar谩 m谩s el desprecio de las riquezas

que todos los tesoros de la tierra.

Entonces te aliviar谩 m谩s haber orado con dedicaci贸n

que haber comido exquisitamente.

Entonces te gozar谩s m谩s de haber respetado el silencio

que de largas habladur铆as.

Entonces valdr谩n m谩s las actividades santas

que muchas bellas palabras.

Entonces satisfar谩 m谩s la vida austera y la ardua penitencia

que todos los deleites de la tierra.

6. Aprende ahora a sufrir moderadamente

para que puedas liberarte de sufrimientos mayores.

Prueba aqu铆 primero de lo que ser谩s capaz despu茅s.

Si ahora puedes soportar tan poco

驴C贸mo podr谩s aguantar las torturas eternas?

Si al presente sobrellevas tan impacientemente un breve padecimiento

驴qu茅 har谩 entonces el infierno?

La verdad es que no puedes tener dos gozos completos:

deleitarte aqu铆 en el mundo y despu茅s reinar con Cristo.

Si hasta el d铆a de hoy hubieras vivido en medio dehonores y libertinaje

y te llegara el momento de morir

驴de que te habr铆a servido?

Todo, por tanto, es vaciedad

fuera de amar y servir a Dios.

Quien ama a Dios con todo su coraz贸n

no teme a la muerte, ni a los suplicios, ni al juicio [sic]

ni al infierno

porque el perfecto amor nos da seguro acceso a Dios.

No extra帽e que quien insiste en deleitarse y

en pecar est茅 asustado por la muerte y el juicio.

Bueno es, con todo, que si el amor no nos aparta del mal,

por lo menos el miedo al infierno nos cohiba.

Porque el que pospone el temor a Dios, no puede

durar mucho tiempo obrando bien

sino que caer谩 pronto en las trampas del demonio.

Cap铆tulo: XXV
PERMANENTE REFORMA DE TODA NUESTRA VIDA

1. S茅 atento y cuidadoso en servir a Dios

y medita con frecuencia: 驴A qu茅 has venido?

驴Por qu茅 te has retirado del mundo?

驴Acaso no fue por vivir para Dios y transformarte en

persona del Esp铆ritu?

An铆mate, pues, a progresar

porque pronto vas a recibir el premio de tus esfuerzos,

y no habr谩 para ti m谩s temor ni dolor al final.

Ahora trabajar谩s poco

y encontrar谩s magn铆fico descanso y perpetua alegr铆a.

Si te mantienes fiel y entusiasta en tus acciones

Dios, sin duda, ser谩 m谩s fiel y generoso en retribuirte.

2. Cierta persona sufr铆a gran angustia

fluctuando frecuentemente entre el miedo y la confianza;

un buen d铆a, cargado de tristeza,

se arroj贸 delante de un altar en la Iglesia para orar

y revolviendo dentro de s铆 los pensamientos, dec铆a [sic]

鈥淪i supiera por cu谩nto tiempo m谩s

ir茅 a perseverar en el servicio de Dios...鈥�

Al instante escuch贸 interiormentela respuesta divina:

鈥淪abiendo esto 驴c贸mo tecomportar铆as?

Haz ahora lo que har铆as entonces y estar谩s bien seguro鈥�.

A partir de ah铆, consolado y reconfortado

se ofreci贸 a la voluntad divina

y ces贸 la angustia y confusi贸n.

No quiso investigar con curiosidad para saber

qu茅 pasar铆a con 茅l en el futuro

sino m谩s bien se preocup贸 de inquirir cu谩l sea la

perfecta y satisfactoria voluntad de Dios (Rm 12,2)

para empezar y completar toda buena obra.

3. 鈥淐onf铆a en el Se帽or y haz el bien, dice el salmista,

habita tu tierra y ser谩s alimentado con sus riquezas鈥� (Sal 37,3).

La causa principal por la que muchos se retraen

de su progresiva y animosa reforma

es el horror a las dificultades y al esfuerzo del combate.

Por eso, progresar谩n m谩s que otros en las virtudes cristianas

quienes empleen todas sus energ铆as en vencer valerosamente

lo que m谩s les dificulta y contrar铆a.

Porque all铆 cada uno aprovecha m谩s, y merece gracias m谩s amplias

donde se vence m谩s a s铆 mismo y se mortifica por el Esp铆ritu.

4. Pero no todos tienen que vencer y mortificar lo mismo.

Sin embargo, el aplicado y con esp铆ritu de competencia

ser谩 m谩s valeroso en su aprovechamiento,

aunque tenga fuertes pasiones

que otro de temperamento tranquilo

menos fervoroso para las virtudes.

Dos cosas ayudan especialmente para una profunda reforma

sustraerse con violencia de todo aquello a que

nos inclina nuestra naturaleza desviada

y perseguir con ardor el bien que m谩s nos hace falta.

Procura tambi茅n precaver y vencer

lo que m谩s frecuentemente te desagrada en los dem谩s.

5. En todas partes procura tu perfeccionamiento

de manera que si ves o escuchas buenos ejemplos

puedas llegar a imitarlos.

Si encuentras algo reprensible cu铆date de no hacerlo igual.

O si alguna vez lo hiciste

inmediatamente ded铆cate a corregirlo.

As铆 como tus ojos miran a los dem谩s

igualmente los otros se fijan en ti, [sic]

隆Qu茅 feliz y grato es contemplar a los hermanos

entusiastas y devotos

condescendientes y disciplinados!

隆Qu茅 triste y pesado es ver que van de aqu铆 para all谩,

sin objetivo

los que no realizan aquello para lo que fueron llamados!

隆Qu茅 da帽ino es despreciar el prop贸sito de su vocaci贸n

y dirigir sus facultades a lo que no se les encomend贸!

6. Acu茅rdate de la decisi贸n que asumiste

y prop贸nte como modelo al Crucificado.

Bien puedes avergonzarte,

contemplando la vida de Jesucristo

que hasta ahora no te preocupaste

de imitarlo m谩s a 脡l

aunque hace largo tiempo que est谩s en el camino de Dios.

La persona religiosa que con dedicaci贸n y devoci贸n

trate de ejercitarse en la vida y pasi贸n del Se帽or,

encontrar谩 que le son 煤tiles y necesarias mayormente

y que no le es posible encontrar nada mejor fuera de Jes煤s.

隆Si Jes煤s crucificado viniera a nuestro coraz贸n

qu茅 pronto y suficientemente ser铆amos ense帽ados!

7. El ferviente religioso

sabe recibir bien y aceptar

todo lo que le mandan.

El negligente y tibio

tiene una aflicci贸n sobre otra

y de todas partes padece angustias

porque carece de las alegr铆as interiores

y le est谩 prohibido buscar las exteriores.

El religioso que vive fuera de la disciplina

est谩 cerca de caer gravemente.

Quien busca la relajaci贸n y las dispensas

siempre estar谩 entre angustias

porque lo uno o lo otro le descontentar谩.

8. 驴C贸mo hacen tantos otros religiosos

que se encuentran muy satisfechos bajo la disciplina conventual?

Salen rara vez, viven abstra铆dos, comen pobremente,

se visten con sencillez, trabajan mucho, hablan poco [sic]

pasan la noche en vela, madrugan, tienen largas horas de oraci贸n,

estudian frecuentemente y se mantienen en perfecto orden.

F铆jate en los cartujos, los cisterciences y en los monjes o monjas

de las diversas 贸rdenes religiosas

c贸mo cada noche se levantan para recitar salmos al Se帽or.

Y por eso ser铆a una torpeza de tu parte,

que holgazanearas en tiempo tan santo

mientras tan gran multitud de religiosos

inicia su jubilosa alabanza a Dios.

隆Ojal谩 ninguna otra cosa nos correspondiese

sino alabar a Dios Nuestro Se帽or

con todo el coraz贸n y los labios!

隆Ojal谩 nunca tuvieras necesidad

de comer, ni beber, ni dormir

sino que siempre te fuera posible alabar a Dios

y estar libre para dedicarte solamente a las realidades espirituales!

Entonces ser铆as mucho m谩s feliz que ahora

que te ves obligado a atender a tu naturaleza humana

por cualquier necesidad.

隆Ojal谩 no tuvieras estas necesidades

sino 煤nicamente alimentos para el esp铆ritu

que desgraciadamente rara vez saboreamos lo suficiente!

9. Cuando alguien llega a este punto,

de no buscar su satisfacci贸n en ninguna criatura

entonces empieza reci茅n a sentir a Dios perfectamente,

y a estar contento de cualquier cosa que suceda.

Entonces no se entusiasma por lo grandioso

ni se deprime por lo peque帽o

sino que 铆ntegra y confiadamente se pone en manos de Dios

quien es todo para 茅l en todas las cosas

para el que nada se pierde, ni muere

sino que todo vive en 脡l

y le sirve al instante seg煤n su Voluntad.

10. Acu茅rdate siempre del Fin

porque el tiempo perdido no vuelve.

Sin atenci贸n y diligencia

nunca adquirir谩s las virtudes.

Si empiezas a entibiarte,

empiezas tu mal proceder.

En cambio, si te entregas con calor al servicio de Dios

encontrar谩s gran paz y sentir谩s menos el esfuerzo

por el favor de Dios y el amor a la virtud.

La persona ardorosa y diligente

est谩 preparada para todo.

Mayor esfuerzo hace falta

para resistir los vicios y pasiones adversas

que para desarrollar el trabajo f铆sico.

Quien no evita los defectos peque帽os,

poco a poco caer谩 en los grandes.

Te alegrar谩s siempre al anochecer

si has empleado el d铆a provechosamente.

Vig铆late t煤 mismo, an铆mate t煤 mismo, corr铆gete t煤 mismo

y hagan lo que hagan los dem谩s

no te descuides de ti mismo.

Tanto progresar谩s

cuanto contigo mismo ejercites tu energ铆a. As铆 es.

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