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Cardenal Jos茅 Saraiva Martins, c.m.f., La vida del fundador del Opus Dei fue la aplicaci贸n m谩s elocuente de su mensaje
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La vida del fundador del Opus Dei fue la aplicaci贸n m谩s elocuente de su mensaje

Card. Jos茅 SARAIVA M鈥� c,m.f. Prefecto de la Congregacion para las causas de los santos

Una misi贸n divina

Para comprender lo que el Se帽or dice a la Iglesia a trav茅s de los santos es preciso tener clara una premisa: la santidad es plenitud de la caridad; todos los santos, cada uno a su modo, han alcanzado las cimas del amor. Pero todo santo es portador de un mensaje espec铆fico, que no s贸lo se ha de buscar en el hero铆smo con el que ha practicado 芦privadamente禄 -perm铆taseme la expresi贸n- las virtudes cristianas, sino tambi茅n en el modo como ha cumplido su misi贸n en la tierra. La conciencia de la tarea recibida de Dios, juntamente con la lucha diaria por realizarla, explica el heroismo de los santos. Lo m谩s importante en cada causa de canonizaci贸n es precisamente verificar el radicalismo con que la persona ha cumplido la voluntad de Dios, es decir, c贸mo ha cumplido la misi贸n recibida (el papado, el episcopado o el sacerdocio; la vida religiosa o la Ilamada a la santidad en medio del mundo: en la familia, en el trabajo, etc.).

La misi贸n encomendada por el Se帽or al beato Josemar铆a Escriv谩 de Balaguer se puede considerar bajo dos aspectos: el contenido y el instrumento. Por una parte, proclamar la vocaci贸n universal a la santidad y mostrar el trabajo, para los cristianos Ilamados a servir a Dios en medio del mundo, como 谩mbito y, materia de santificaci贸n; por otra, y a la vez, dar vida en la Iglesia a una instituci贸n que tiene como 煤nico fin difundir ese mensaje y ayudar a los dem谩s, sin distinci贸n, a ponerlo en pr谩ctica. Y 驴c贸mo este sacerdote llev贸 a cabo esa misi贸n? Impresiona sobre todo un elemento: su plena conciencia de que no era protagonista de nada, de no haber inventado nada, de que todo lo hab铆a recibido del Se帽or. De aqu铆 la suma atenci贸n con que siempre trato de interpretar fielmente el carisma fundacional, de aplicarlo sin variaciones y de transmitirlo de forma 铆ntegra.

Las circunstancias hist贸ricas en que naci贸 el Opus Dei nos explican la convicci贸n que ten铆a el beato Josemar铆a del origen sobrenatural de su misi贸n. Quien analiza los hechos Ilega a la conclusi贸n de que hubo una intervenci贸n expl铆cita de Dios. En efecto, todo acontece en pocos instantes: el 2 de octubre de 1928, en un momento preciso de la ma帽ana, durante los ejercicios espirituales, mientras se halla recogido en oraci贸n en su habitacion, Josemar铆a Escriv谩 芦ve禄 lo que el Se帽or le pide. Aquel d铆a -escribi贸 despu茅s- 芦el Se帽or fund贸 su Obra禄. Una iluminaci贸n repentina. Se siente s贸lo un instrumento -por a帽adidura, 芦inepto y sordo禄, como desde entonces comienza a definirse- de un plan divino. El nombre mismo -Opus Dei- con que m谩s tarde (en 1930) quiso denominar el fen贸meno pastoral brotado de esa iluminaci贸n, era un indicio claro de esta convicci贸n del fundador. Y se podr铆a observar que tambi茅n la constituci贸n apost贸lica Ut sit, con la que el 28 de noviembre de 1982 el Santo Padre erigi贸 el Opus Dei como prelatura personal, acoge indirectamente la lectura que el fundador hac铆a del nacimiento del Opus Dei: actu贸 -dice el texto- divina ductus inspiratione.

En el empe帽o con que durante toda la vida se esforz贸 por cumplir su misi贸n se manifiesta claramente, ante todo, la plena convicci贸n de que era un instrumento. De aqu铆 su hero铆smo, la fortaleza al abrazar la cruz, la audacia de sus iniciativas apost贸licas. De aqu铆 su apertura de mente y de coraz贸n, el rechazo de cualquier sectarismo o mezquindad, el trabajar siempre al servicio de la Iglesia... De aqu铆, por 煤ltimo, su esfuerzo por comenzar y volver a comenzar cada d铆a, y varias veces durante el d铆a, con el af谩n de corresponder a la gracia.

Pero tambi茅n en el contenido del mensaje (que ahora ilustraremos), a la luz que brota de 茅l y ofrece perspectivas iluminadoras para la evangelizacion. En su universalidad, m谩s all谩 de cualquier barrera de clase, de extracci贸n cultural, de procedencia geogr谩fica, reconocemos la huella luminosa y perenne del Evangelio.

Actualidad perenne

Cuando comenz贸 su ministerio, es decir, al final de la decada de 1920, su mensaje estaba Ileno de novedad. Por una parte, impulsaba a tomar conciencia del papel activo de los laicos en la misi贸n de la Iglesia; por otra, postulaba una nueva percepci贸n teol贸gica de las realidades terrenas: el mundo ya no se ve铆a principalmente como reino del pecado, realidad de la que hab铆a que mantenerse alejado con el fin de evitar el contagio, sino como realidad dotada de sentido divino, creada por Dios, marcada por la presencia activa de Dios, redimida por Cristo y que es preciso, hoy, volver a Ilevar a Dios.

Estas novedades eran fruto de la acci贸n del Esp铆ritu Santo en la historia de la Iglesia; nac铆an de un proceso de maduraci贸n irrefrenable.

En este sentido, el mensaje del beato Josemar铆a pertenece al patrimonio perenne de la Iglesia, como subraya el decreto pontificio sobre la heroicidad de sus virtudes: 芦Este mensaje de santificaci贸n en y de las realidades terrenas result贸 providencialmente actual en la situaci贸n espiritual de nuestra 茅poca, tan interesada en exaltar los valores humanos, pero tambi茅n tan inclinada a caer en una visi贸n inmanentista del mundo separado de Dios. Por otra parte, al invitar al cristiano a buscar la uni贸n con Dios a trav茅s del trabajo, tarea y dignidad perenne del hombre en la tierra, esta actualidad esta destinada a perdurar m谩s all谩 de los cambios de los tiempos y de las situaciones hist贸ricas, como fuente inagotable de luz espiritual禄.

En efecto, a los problemas de una sociedad en fren茅tica evoluci贸n, la doctrina predicada por el beato Josemar铆a da respuestas definitivas, no vinculadas a las modas o a las tendencias del momento. En el decreto sobre la heroicidad de sus virtudes, leemos tambi茅n: 芦Regnare Christum volumus!: he aqu铆 el programa de monse帽or Escriv谩; poner a Cristo en el v茅rtice de todas las actividades humanas: su servicio eclesial ha hecho brotar en todos los ambientes y las profesiones un movimiento de elevaci贸n a Dios de los hombres inmersos en las realidades temporales, seg煤n la promesa del Salvador, en la que 茅l ve铆a el n煤cleo del fen贸meno pastoral del Opus Dei: "Et ego, si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad meipsum" (Jn 12, 32). En esta cristianizaci贸n ab intra del mundo esta el valor de su contribuci贸n a la promoci贸n del laicado禄.

El n煤cleo del mensaje

La vida del fundador del Opus Dei fue la aplicaci贸n m谩s elocuente de su mensaje. Eso se ha visto claramente a lo largo de su causa de canonizaci贸n. La lecci贸n de todo santo se explicita en la complementariedad entre la vida, la predicaci贸n y los,escritos. El beato Josemar铆a hablaba de elocuencia muda de las obras: 芦Obras son amores, y no buenas razones禄 (Forja, n. 498). Y 驴de qu茅 nos hablan los santos? La respuesta es una, sencilla e inagotable: de Dios. Cada uno de ellos ilumina un reflejo particular de la infinita riqueza del misterio de Cristo.

Un an谩lisis, aunque sea sumario, de las obras del beato Josemar铆a publicadas hasta ahora pone de manifiesto la viv铆sima percepci贸n del misterio de la Encarnaci贸n, del que brota su carisma. De esta ra铆z derivan simultaneamente los tres aspectos fundamentales de la doctrina que constituye el n煤cleo del pensamiento del fundador del Opus Dei. Me refiero a la proclamaci贸n de la Ilamada universal a la santidad en sus aspectos subjetivo, objetivo y c贸smico, que ahora ilustraremos brevemente.

Punto de vista subjetivo: en Cristo, Hijo de Dios hecho hombre y Redentor del mundo, hemos recibido el don de la filiaci贸n adoptiva. Hijos en el Hijo, hemos sido configurados con Cristo por la acci贸n del Esp铆ritu Santo. La santidad puede definirse tambi茅n como plenitud del desarrollo de la gracia de la filiaci贸n divina en el alma. En esta verdad primigenia se funda la proclamaci贸n de la vocaci贸n de todos los hombres, sin distinci贸n de estado, a la perfecci贸n de la caridad. En una inolvidable experiencia m铆stica vivida en octubre de 1931, mientras el beato Josemar铆a atravesaba en tranv铆a las calles de Madrid, el Se帽or le hizo contemplar con extraordinaria profundidad el don de la filiaci贸n divina adoptiva en Cristo.

Punto de vista objetivo: no s贸lo proclam贸 con fuerza que todos estan Ilamados a la santidad, sino tambi茅n que todas las actividades ordinarias son medios y ocasiones de santificaci贸n y no constituyen una esfera aparte, fuera de lo com煤n, s贸lo al alcance de unos pocos. En el Verbo hecho carne, Dios asumi贸 en s铆, diviniz贸 lo humano, todo lo humano. Cada aspecto de la realidad creada est谩 informado y transformado por esta elevaci贸n en Dios. Ante la amplitud del panorama que se abr铆a ante sus ojos, Josemar铆a Escriv谩 pudo exclamar conmovido: 芦Se han abierto los caminos divinos de la tierra禄 (Es Cristo que pasa, n. 21).

El reino de los cielos se instaura en la tierra a trav茅s de todas las acciones humanas, incluso las m谩s sencillas, con tal de que se realicen en el Esp铆ritu de Cristo, que durante treinta a帽os trabaj贸 en la vida oculta de Nazaret. La trama siempre igual a s铆 misma de las jornadas normales de cualquier fiel cristiano revela una dimensi贸n divina intr铆nseca: 芦Ese plan, aparentemente tan com煤n, tiene un valor divino; es algo que interesa a Dios, porque Cristo quiere encarnarse en nuestro quehacer, animar desde dentro hasta las acciones m谩s humildes禄 (ib., n. 174). La vida ordinaria, el trabajo profesional, como 谩mbito y materia de santificaci贸n: volveremos a tratar este punto, tan denso en consecuencias no s贸lo para la espiritualidad, sino tambi茅n para la pastoral.

La doctrina de la Ilamada universal a la santidad posee tambi茅n un indudable componente c贸smico: el obrar del cristiano santifica el mundo. El breve apost贸lico de beatificaci贸n de Josemar铆a Escriv谩 reza: 芦EI revelarse de la conexi贸n entre el dinamismo natural del obrar humano y el de la gracia, mientras afirma el primado de la vida sobrenatural de uni贸n con Cristo, traduce esta 煤ltima en un intenso esfuerzo de animaci贸n cristiana del mundo por parte de todos los fieles. En este contexto, el venerable Josemar铆a Escriv谩 mostr贸 toda la fuerza redentora de la fe, su energ铆a transfiguradora tanto de las personas como de las estructuras en las que se plasman sus ideales y las aspiraciones de los hombres禄. En la realidad evocada por estas palabras no se puede por menos de escuchar el eco de aquel conocido pasaje de la carta a los Romanos: 芦Sabemos que la creaci贸n entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto禄 (Rm 8, 22). En este cuadro se inserta otra experiencia m铆stica concedida al beato el 7 de agosto de 1931, durante la celebraci贸n de la santa misa: 芦Lleg贸 la hora de la consagracion: en el momento de alzar la sagrada Hostia, sin perder el debido recogimiento, sin distraerme (...), vino a mi pensamiento, con fuerza y claridad extraordinarias aquello de la Escritura:

Ilo de la Escritura: "Et si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad meipsum" (Jn 12, 32). Ordinariamente, ante lo sobrenatural tengo miedo. Despu茅s viene el "ne timeas!, soy Yo". Y comprend铆 que ser谩n los hombres y las mujeres de Dios quienes levantar谩n la cruz con las doctrinas de Cristo sobre el pin谩culo de toda actividad humana... Y vi triunfar al Se帽or, atrayendo a s铆 todas las cosas禄 (citado por A. Vazquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, Madrid, 1997, p. 381).

La vida ordinaria

En conexi贸n con la doctrina de la vocaci贸n universal a la santidad, el beato sol铆a usar esta triple expresi贸n: santificar el trabajo, santificarse en el trabajo, santificar a los dem谩s con el trabajo propio (cf. Es Cristo que pasa, n. 122). Ve谩se este paso: 芦No hay tarea humana que no sea santificable, motivo para la propia santificaci贸n y ocasi贸n para colaborar con Dios en la santificaci贸n de los que nos rodean禄 (ib., n. 10). As铆 pues, el trabajo se le presenta como el eje en torno al cual gira la vida del hombre, la trama de toda su jornada. Para el cristiano com煤n, el trabajo constituye el articularse de su respuesta diaria a la misi贸n recibida de Dios en la tierra.

En las ense帽anzas de este ya pr贸ximo santo, el trabajo revela, en Cristo y en el cristiano, una dimensi贸n sobrenatural que exalta su valor, hasta el punto de que no dudaba en afirmar: 芦Vuestra vocaci贸n humana es parte, y parte importante, de vuestra vocaci贸n divina. Esta es la raz贸n por la cual os ten茅is que santificar, contribuyendo al mismo tiempo a la santificaci贸n de los dem谩s, de vuestros iguales, precisamente santificando vuestro trabajo y vuestro ambiente: esa profesi贸n u oficio que Ilena vuestros d铆as, que da fisonom铆a peculiar a vuestra personalidad humana, que es vuestra manera de estar en el mundo禄 (ib., n. 46). Es dif铆cil imaginar una afirmaci贸n m谩s convencida de la secularidad como modalidad de presencia salv铆fica de la Iglesia en el mundo.

De todo esto se ve c贸mo el beato Josemar铆a asume el trabajo en el sentido m谩s amplio, como actividad, obra del hombre. Desde este punto de vista, se convierte en sin贸nimo de vida ordinaria: el entramado de actos, importantes o aparentemente insignificantes, que forman la jornada del cristiano com煤n. Este pasaje, tornado de una de sus homil铆as, presenta aspectos muy sugestivos para la vida espiritual: 芦Hablando con profundidad teol贸gica, es decir, si no nos limitamos a una clasificaci贸n funcional; hablando con rigor, no se puede decir que haya realidades -buenas, nobles, y aun indiferentes- que sean exclusivamente profanas, una vez que el Verbo de Dios ha fijado su morada entre los hijos de los hombres, ha tenido hambre y sed, ha trabajado con sus manos, ha conocido la amistad y la obediencia, ha experimentado el dolor y la muerte禄 (ib., n. 112). Volvamos ahora a este punto que, como hemos dicho, desempe帽a un papel central en las ense帽anzas del beato Escriv谩.

Un breve pensamiento tomado de Camino: 芦La santidad "grande" est谩 en cumplir los "deberes peque帽os" de cada instante禄 (n. 817). 芦Hacedlo todo por Amor. As铆 no hay cosas peque帽as: todo es grande. La perseverancia en las cosas peque帽as, por Amor, es hero铆smo禄 (n. 813). 芦驴No has visto en que "peque帽eces" est谩 el amor humano? Pues tambi茅n en "peque帽eces" est谩 el Amor divino禄 (n. 824).

Se puede afirmar que toda la obra del beato Josemar铆a se desarrolla como un himno de alabanza al valor sobrenatural y humano de la vida ordinaria vivida en uni贸n con Cristo, el Verbo hecho carne. La vida ordinaria no es s贸lo escenario. sino tambi茅n materia de santidad, donde el gesto m谩s insignificante se transforma en oraci贸n. Quien sabe captar la dimensi贸n sobrenatural de lo ordinario, quien lo vive como b煤squeda activa del encuentro con Cristo, asiste a su transfiguraci贸n diaria. A los ojos de la fe, incluso lo que a primera vista puede parecer gris, soso, mon贸tono, revela la presencia de Dios: ,Hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones m谩s comunes, que toca a cada uno de vosotros descubrir禄 (Conversaciones con monse帽or Escriv谩 de Balaguer, n. 114).

A veces la oraci贸n alcanza cimas que parecen reservadas a las posibilidades expresivas de la poes铆a: 芦Somos pobres criaturas, pero con la ayuda de la gracia encontramos oro puro, esmeraldas y rub铆es donde otros no ven m谩s que fondos de botella禄, dec铆a el beato Josemar铆a. Y, en este sentido, sol铆a recordar que los cristianos son los arist贸cratas del amor, porque todo les habla de Dios. Es al mismo tiempo poes铆a y teolog铆a lo que estas palabras reflejan: 芦En la l铆nea del horizonte, hijos m铆os, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando viv铆s santamente la vida ordinaria禄 (ib., n. 116).

Por la salvaci贸n del mundo

El cristiano es depositario de un patrimonio que no puede conservar s贸lo para s铆 mismo. En el centro del mensaje del beato Josemar铆a encontramos esculpida, con incisiva insistencia, la convicci贸n de que la vocaci贸n universal a la santidad es vocaci贸n al apostolado. El decreto sobre la heroicidad de las virtudes afirma que ,invit贸 a todos los fieles a insertarse en el dinamismo apost贸lico de la Iglesia, cada uno desde el puesto que ocupa en el mundo禄. Realmente inolvidable es el pensamiento de Camino que dice: 芦Estas crisis mundiales son crisis de santos禄 (n. 301).

Si vamos a la ra铆z, encontramos una vez m谩s la meditaci贸n del misterio de Cristo como fuerza que sostiene esta convicci贸n de fe. He aqu铆 un pasaje muy significativo: 芦Cristo nos ense帽贸, definitivamente, el camino de ese amor a Dios: el apostolado es amor de Dios, que se desborda, dandose a los dem谩s. La vida interior supone crecimiento en la uni贸n con Cristo. (...) Y el af谩n de apostolado es la manifestaci贸n exacta, adecuada, necesaria, de la vida interior. Cuando se paladea el amor de Dios se siente el peso de las almas. No cabe disociar la vida interior y el apostolado, como no es posible separar en Cristo su ser de Dios-hombre y su funci贸n de Redentor. El Verbo quiso encarnarse para salvar a los hombres禄(Es Cristo que pasa, n. 122).

Y, una vez m谩s, encontramos la indicaci贸n del trabajo profesional, de las relaciones sociales que de forma espontanea pero no casual se entablan en la vida ordinaria, como el 谩mbito normal de nuestro apostolado. Todos estamos Ilamados a la fe para Ilevar a los

dem谩s el mismo don. Recordando un viaje que realiz贸 algunos a帽os antes a una ciudad de mar, este nuevo santo escribe: 芦Un d铆a, a 煤ltima hora (...), vimos que se acercaba una barca a la orilla, y saltaron a tierra unos hombres -morenos, fuertes como rocas (...), tan quemados por la brisa que parec铆an de bronce. Comenzaron a sacar del agua la red repleta de peces brillantes como la plata (...). Tiraban con mucho br铆o, los pies hundidos en la arena, con una energ铆a prodigiosa. De pronto vino un ni帽o, (...): se aproxim贸 a la cuerda, la agarr贸 con sus manecitas y comenz贸 a tirar con evidente torpeza. Aquellos pescadores rudos; nada refinados, debieron de sentir su coraz贸n estremecerse y permitieron que el peque帽o colaborase; no lo apartaron, aunque m谩s bien estorbaba. Pens茅 en vosotros y en m铆 (...) y en m铆; en ese tirar de la cuerda todos los d铆as, en tantas cosas. Si nos presentamos ante Dios Nuestro Se帽or como ese peque帽o, convencidos de nuestra debilidad pero dispuestos a secundar sus designios, alcanzaremos m谩s facilmente la meta: arrastraremos la red hasta la orilla, colmada de abundantes frutos, porque donde fallan nuestras fuerzas, Ilega el poder de Dios禄 (Amigos de Dios, n. 14). Es necesario el esfuerzo de todos para que la fecundidad de la Iglesia corresponda a los planes de Dios.

Segun conocidos y autorizados estudiosos: 芦Escriv谩 posee la fuerza de los cl谩sicos: el temple de un Padre de la Iglesia. Y sus escritos (...) contienen una doctrina que ha contribuido a abrir una nueva 茅poca de la Iglesia禄 (cf. C. Fabro, S. Garofalo, A. Raschini en Santi nel mondo, ed. Ares, 1992, p. 23). El acontecimiento de la canonizaci贸n del beato Escriv谩 contribuir谩, sin duda, a hacer que esa ,nueva 茅poca禄 madure cada vez m谩s.

El Papa Juan Pablo II, en la Novo millennio ineunte, despu茅s de dar gracias al Se帽or por haberle concedido beatificar y canonizar en estos a帽os a tantos cristianos, y entre ellos a muchos laicos que se han santificado en las condiciones m谩s ordinarias de la vida, lanz贸 el ya conocido Ilamamiento: 芦Es el momento de proponer de nuevo a todos con convicci贸n este alto grado de la vida cristiana ordinaria. La vida entera de la comunidad eclesial y de las familias cristianas debe ir en esta direcci贸n禄 (n. 31).

Se trata de todo un gran camino hecho en la Iglesia, hacia aquella santidad a la que todo cristiano est谩 Ilamado: la santificaci贸n personal de los fieles cristianos comunes para que cada uno, a su vez, se convierta con su ejemplo y con su palabra en centro de irradiaci贸n de espiritualidad para la salvaci贸n del mundo.

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