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S.S. Juan Pablo II, Con el fervor de su vida y de su espiritualiadad Santa Brígida es testigo de ecumenismo
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Con el fervor de su vida y de su espiritualidad santa Brígida es testigo de ecumenismo

Homilía durante la celebración ecuménica de Vísperas en la Basílica de San Pedro, viernes 4 de octubre

1. ¬ęPues no quise saber entre vosotros sino a Jesucristo, y este crucificado¬Ľ (1 Co 2, 2). Las palabras del ap√≥stol san Pablo, que han resonado durante esta celebraci√≥n ecum√©nica, tuvieron un eco singular en la actividad y en la experiencia m√≠stica de santa Br√≠gida de Suecia, de cuyo nacimiento conmemoramos el VII centenario. En las diversas etapas de su existencia, en las que fue primero esposa, madre y educadora, despu√©s viuda y por √ļltimo iniciadora de un nuevo camino de vida consagrada, la santa se inspir√≥ constantemente en el misterio de la pasi√≥n y muerte de Cristo. Sus ojos no se cansaron de contemplar el rostro del Crucificado.

La recordamos esta tarde, a la vez que damos gracias al Se√Īor por una hija tan ilustre y tan santa de la noble tierra de Suecia, vinculada a la ciudad de Roma y testigo singular de las profundas ra√≠ces cristianas de la civilizaci√≥n europea.

2. Me complace saludaros cordialmente a vosotros, queridos hermanos y hermanas que participáis en esta solemne liturgía de Visperas en honor de santa Brígida. Mi pensamiento va en particular a mis hermanos en el episcopado, al clero y a los religiosos y religiosas presentes.

Con esp√≠ritu de fraternidad y amistad saludo a los distinguidos representantes de las Iglesias luteranas. Vuestra presencia en esta oraci√≥n es motivo de profunda alegr√≠a. Espero que nuestro encuentro en el nombre del Se√Īor contribuya a fomentar nuestro di√°logo ecum√©nico y acorte el camino hacia la plena unidad de los cristianos.

Deseo enviar un saludo especial a sus majestades el rey y la reina de Suecia, representados aquí por su hija, la princesa Victoria.

Saludo respetuosamente a las dem√°s autoridades religiosas y civiles aqu√≠ presentes, as√≠ como a los organizadores, a los oradores y a los participantes en el simposio sobre ¬ęEl camino de la belleza para un mundo m√°s justo y m√°s digno¬Ľ, en conmemoraci√≥n del VII centenario del nacimiento de Santa Br√≠gida. Dirijo un saludo afectuoso a las queridas religiosas de la Orden del Sant√≠simo Salvador de Santa Br√≠gida, presentes con la abadesa general.

3. Aquí, junto a las tumbas de los Apóstoles y en los lugares santificados por la sangre de los mártires, Santa Briígida pasó muchas horas en oración durante su estancia en Roma. Aquí sacó fuerza y firmeza para poder realizar ese extraordinario compromiso caritativo, misionero y social, que hizo de ella una de las personas más notables de su tiempo.

Contemplando al Se√Īor crucificado y en √≠ntima uni√≥n con su Pasi√≥n fue capaz, con determinaci√≥n prof√©tica, de completar la misi√≥n que Cristo le hab√≠a confiado para el bien de la Iglesia y de la sociedad de aquella √©poca.

La estatua de m√°rmol colocada en el exterior de la bas√≠lica vaticana, junto a la entrada llamada com√ļnmente puerta de la Plegaria, expresa muy bien el fervor de su vida y de su espiritualidad. Santa Br√≠gida esta representada en actitud de oraci√≥n, con el libro de sus ¬ęRevelaciones¬Ľ abierto, llevando un bast√≥n y una alforja de peregrino, mientras contempla a Cristo crucificado.

4. Deseo poner de relieve otro aspecto de la personalidad de esta gran misionera de la fe, a la que quise proclamar copatrona de Europa: su anhelo activo y diligente de la unidad de los cristianos. En una √©poca compleja y dif√≠cil de la historia eclesial y europea, esta disc√≠pula invicta del Se√Īor no dej√≥ de trabajar per la cohesi√≥n y el aut√©ntico progreso de la unidad de los creyentes. Me complace repetir aqu√≠ cuanto he recordado recientemente a las religiosas Br√≠gidas en un mensaje enviado precisamente con ocasi√≥n del VII centenario de su nacimiento. Santa Br√≠gida -he escrito-, ¬ęcomo mujer de unidad, se nos presenta como testigo de ecumenismo. Su personalidad armoniosa inspira la vida de la Orden, cuyo origen se remonta a ella en la direcci√≥n de un ecumenismo espiritual y a la vez operativo¬Ľ (Mensaje a la reverenda madre Tekla Famiglietti, abadesa general de la Orden del Sant√≠simo Salvador, n. 6). Se trata de una herencia espiritual que conviene recoger y de un compromiso com√ļn que es preciso proseguir con gozosa generosidad. Pero, puesto que la unidad de la Iglesia es una gracia del Esp√≠ritu, somos conscientes de que ante todo es necesario implorarla constantemente en la oraci√≥n, y despu√©s construirla con tenacidad incansable, dando cada uno su contribuci√≥n personal.

5. Amadísimos hermanos y hermanas, hoy se celebra la fiesta de san Francisco de Asís. De todos son conocidas la admiración y la devoción que esta terciaria franciscana sentía por el Poverello de Asís. Entre las numerosas peregrinaciones que realizó a los principales santuarios de su época, destaca la del verano de 1352 a Asís. Fue una visita que le dejó en la mente y en el corazón un recuerdo imborrable.

Que estos dos grandes santos, que tanta influencia han ejercido en la vida de la Iglesia y en la historia del continente europeo, nos ayuden a ser, como ellos, testigos valientes de Cristo y de su perenne mensaje de salvación. Interceda por nosotros María, de quien santa Brígida fue siempre muy devota, para que contribuyamos eficazmente a la instauración del reino de Cristo y a la construccion de la civifización del amor.

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