(abril 1877-noviembre 1886)
4 de abril de 1877
Querida Luisita:
No te conozco, pero es igual, te quiero mucho Paulina me ha dicho que te escriba; me tiene sobre sus rodillas, pues yo no sé ni siquiera sostener el palillero. Quiere que te diga que soy una perezosilla, pero no es cierto, porque trabajo todo el dÃa haciendo travesuras a mis pobres hermanitas; en una palabra, que soy un diablillo que está siempre riéndose.
Adiós, Luisita. Te mando un beso muy fuerte. Saluda de mi parte a la Visitación, es decir a sor MarÃa Luisa2 y a sor Luisa de Gonzaga, pues no conozco a nadie más. Teresa
12-17 de abril de 1877
Queridas primitas:
Ya que os escribe Celina, yo también quiero escribiros para deciros que os quiero con todo mi corazón. Me gustarÃa mucho veros y daros un beso. Adiós, queridas primitas. MarÃa ya no quiere seguir llevándome la mano, y yo no sé escribir sola.
Teresa
10-17 de junio de 1877
Querida MariÃta:
Un abrazo de todo corazón, y a Paulina también. Teresa
16 de septiembre de 1877
Querida MariÃta:
Un abrazo con todo mi corazón. Tu carta me ha gustado mucho. Me alegra mucho ir a Lisieux.
Tu primita,
Teresa
Lisieux, 26 de junio de 1878
Querida Paulina:
MarÃa Guérin está en el campo desde el lunes, pero yo me lo paso bien, sola mi tÃa. Estuve comprando medias grises con mi tÃa, y la señora me dio unas perlas. Me he hecho una sortija con ellas.
Adiós, Paulinita querida. Muchos besos a papá y a MarÃa de mi parte.
Un abrazo de todo corazón.
Tu hermanita,
Teresa
1 de diciembre de 1880
Querida Paulina:
Me alegro mucho de escribirte, he pedido permiso a nuestra tÃa. Cometo muchas faltas, pero tú conoces bien a tu Teresita y sabes muy bien que no soy nada hábil.
Dale un gran beso a papá de mi parte.
He sacado cuatro puntos buenos el primer dÃa, y cinco el segundo. Un abrazo de mi parte a la señorita Paulina. Estoy muy contenta, porque ya sabes que estamos en casa de nuestra tÃa. Mientras MarÃa hace las cuentas, yo me divierto pintando unas láminas muy bonitas que me ha dado nuestra tÃa. Hasta la vista, querida Paulinita. Tu Teresita que te quiere.
4 (?) de julio de 1881
Querida Paulina:
Me alegro mucho de escribirte. Te deseo un feliz dÃa de tu santo, pues no te pude felicitar el miércoles, dÃa de tu santo. Espero que lo pases muy bien en Houlgate. Quisiera saber si has montado en burro.
Te agradezco mucho que me hayas dado vacaciones mientras estás en Houlgate. Me gustarÃa mucho que, si escribes a MarÃa, me pongas también a mà unas letritas.
¡Si supieras! El dÃa de santa Domitia, nuestra tÃa me puso un cinturón de color rosa, y eché flores a santa Domitia. No enseñes mi carta a nadie. Adiós, querida Paulinita. Un abrazo con todo mi corazón. Da un beso de mi parte a MarÃa Teresa y a la pequeña Margarita.
Tu Teresita que te quiere.
Domingo, 23 de abril de 1882
Querida Celinita:
Te quiero mucho, bien lo sabes...
Adiós, querida Celinita.
Tu Teresita que te quiere con toda el alma.
Teresa Martin
noviembre-diciembre de 1882(?)
Querida Madre:
Hace mucho tiempo que no la he visto; por eso me alegro mucho de escribirle para contarle mis cosillas. Paulina me ha dicho que usted estaba de ejercicios, y quiero pedirle que ruegue al Niño Jesús por mÃ, pues tengo muchos defectos y quisiera corregirme. Tengo que confesarme con usted. De un tiempo acá, contesto siempre que MarÃa me manda hacer alguna cosa. Parece que cuando Paulina era pequeña y se excusaba ante mi tÃa de Le Mans, ésta le decÃa: «Tantos agujeros, tantas clavijas», pero yo soy todavÃa mucho peor. Por eso, quiero corregirme y en cada agujerito poner una linda florecilla que ofreceré al Niño Jesús para prepararme a mi primera comunión. ¿Verdad, querida Madre, que usted pedirá eso a Dios para mÃ? SÃ, ese hermoso momento llegará muy pronto, y cuando el Niño Jesús venga a mi corazón, ¡qué feliz me sentiré de tener tantas flores hermosas para ofrecerle! Adiós, querida Madre. La abrazo con la misma ternura con que la amo.
Su hijita,
Teresita
A mi Celinita querida de parte de su hermanita que la quiere muy tiernamente.
Teresa
Domingo 29 de abril de 1883
1-6 de marzo de 1884
Querida Paulinita:
HabÃa pensado escribirte para darte las gracias por tu precioso librito; pero creÃa que no estaba permitido hacerlo durante la cuaresma. Ahora que sé que está permitido, te doy las gracias de todo el corazón. No sabes la dicha que sentà cuando MarÃa me enseñó tu hermoso librito. Me pareció precioso; no habÃa visto nunca nada tan bello, y no me canso de mirarlo. ¡Qué oraciones tan bonitas trae al principio! Se las he rezado de todo corazón al Niño Jesús. Procuro hacer todos los dÃas el mayor número de prácticas que puedo, y hago todo lo posible por no dejar escapar ninguna ocasión. Rezo desde lo hondo de mi alma las jaculatorias que representan el olor de las rosas, y lo hago lo más frecuentemente que puedo. ¡Qué estampa tan bonita la que trae al principio! Una palomita que ofrece su corazón al Niño Jesús. Pues bien, yo también quiero adornar el mÃo con todas las lindas flores que encuentre, para ofrecérselo al Niño Jesús el dÃa de mi primera comunión; pues quiero, como se lee en la breve oración que hay al principio del libro, que el Niño Jesús se encuentre tan a gusto en mi corazón, que no piense ya en volverse al cielo... Dale las gracias en mi nombre a sor Teresa de San AgustÃn por su precioso rosario de prácticas y por haberme bordado la hermosa cubierta del libro. Muchos besos de mi parte a la madre MarÃa de Gonzaga, y dile que su hijita la quiere con todo el corazón. Leonia y Celina te envÃan un fuerte abrazo. Adiós, querida Paulinita. Un abrazo con todo mi corazón.
Tu hijita que te quiere mucho.
Teresita
8 de mayo de 1884
Para mi querida MariÃta, recuerdo de la primera comunión de
Tu hijita
Teresa
8 de mayo de 1884
Recuerdo de 1ª comunión para mi querida Celinita, de parte de tu hermanita
Teresa
1883-1885
A mi MariÃta, de parte de su hermanita Teresa.
1883-1885
A mi querida Celinita, recuerdo cariñoso de su hermanita que la quiere con todo el corazón
Teresa
10-17 de mayo de 1885
Querida tÃa:
Me ha pedido que le escriba para darle noticias de mi salud. Estoy mejor que el domingo, pero me sigue doliendo mucho la cabeza. Espero que usted se encuentre bien, lo mismo que Juana, y que MarÃa acabe de curarse del todo. Pienso en usted con frecuencia, y recuerdo lo buena que ha sido conmigo1. No olvido tampoco a mis queridas primitas, y le ruego que diga a MarÃa que no le escribo hoy, pero que le escribiré la próxima vez para tener más cosas que contarle. Entro en retiro el domingo por la tarde, pues la primera comunión sigue fijada para el 21; es ya seguro que no se cambiará la fecha.
Adiós, querida tÃa. Un abrazo muy fuerte mi parte para Juana y MarÃa, y guarde para usted el beso más fuerte,
Teresa
Hija de los Stos. Angeles
Para mi querida MariÃta, recuerdo de la segunda Comunión de tu hijita, el 21 de mayo de 1885.
Teresa
25 de agosto de 1885
Querido papaÃto:
Si estuvieras en Lisieux, deberÃamos felicitarte hoy tu santo. Pero, como no estás, quiero igualmente, y más que nunca, desearte en el dÃa de tu santo una gran felicidad, y sobre todo que lo pases muy bien en el viaje. Espero, papaÃto querido, que te diviertas mucho y que te guste mucho el viaje. Pienso continuamente en ti, y pido a Dios que te conceda pasarlo bien y que vuelvas pronto con buena salud. Querido papá, para tu santo Paulina me habÃa compuesto unos versos preciosos para que te los recitase el dÃa de tu santo; pero ya que no puedo hacerlo, te los voy a escribir:
FELICITACIÓN DE UNA REINECITA A SU PAPÃ-REY EN EL DÃA DE SU SANTO
Si fuera una palomita, ¿sabes, papá, adónde irÃa? En tu pecho, nido y tumba, por siempre me quedarÃa. Si fuera una golondrina, estos dÃas de calor, irÃa a cerrar mis alas a la sombra de tu amor. Si fuera yo un petirrojo, me estarÃa en tu jardÃn. Con sólo un grano, tu mano me darÃa un gran festÃn. Si fuera yo un ruiseñor, pequeño cantor salvaje, pronto mi bosque dejara por cantar en tu boscaje. Si yo fuera una estrellita, de noche siempre saldrÃa, y cuando el dÃa se oculta nunca oscuro se te harÃa. A través de tu ventana encendiera mil destellos, y nunca me ocultarÃa sin decirte algo del cielo. Si fuera yo un angelito, querubÃn de alas doradas, hacia ti dirigirÃa, papá, el vuelo de mis alas. Te mostrarÃa mi Patria en un sueño misterioso; te dirÃa: «Tras la vida te espera un brillante trono». Si quisieras alas blancas, te las traerÃa del cielo, y hacia la eterna ribera alzarÃamos el vuelo. Mas no tengo alas brillantes, yo no soy un serafÃn, soy tan sólo una niñita a la que hay que conducir. Sólo soy débil aurora, simple capullo de flor, y el rayo que me entreabre es, papá, tu corazón. Al crecer, veo tu alma repleta del Dios de amor; tu santo ejemplo me inflama y quiero imitarte yo. Quiero, Rey mÃo, en la tierra ser tu alegrÃa mayor: imitarte, padrecito, amar como tú al Señor. Más tendrÃa que decirte, pero es preciso acabar. SonrÃeme, padre amado, y ven mi frente a besar. Adiós, queridÃsimo papá.
Tu Reina que te ama con todo su corazón,
Teresa
Los Buissonnets, sábado 26 de junio de 1886.
Querida MariÃta: Te agradezco mucho que hayas tenido la delicadeza de no reñirme por no haberte escrito; por eso me apresuro a contestar enseguida a tu amable cartita. No puedes imaginarte cómo me ha gustado. Estoy muy contenta de que sigas mejor y de que te diviertas mucho. No sé nada nuevo de Lisieux que pueda contarte; sólo que estamos todos bien. Me pedÃas en tu carta que te diera noticias de la señora de Papinau; está muy bien y me pregunta con frecuencia por tu salud. Las clases siguen marchando muy bien; desde hace algún tiempo han aumentado, y por eso no te pude escribir el domingo. Estoy muy contenta porque mañana me pondré de blanco para la procesión; MarÃa me ha probado el vestido y me sienta muy bien. Querida MariÃta, te encargo que des un abrazo muy fuerte de mi parte a mi tÃa y a mi querida Juanita. Adiós, querida primita. Perdona si mi carta va mal redactada y mal escrita: es que andaba muy deprisa y no he tenido tiempo para hacer un borrador. Celina me encarga que te mande un fuerte abrazo, lo mismo que a Juana y a mi tÃa. TodavÃa no he dado tu recado a Paulina, pero se lo daré esta tarde.
Tu primita, que te quiere con todo el corazón,
Teresa
Los Buissonnets, jueves 15 de julio de 1886
Querida MarÃa:
Muy amable de tu parte el escribirme; tu carta me ha gustado mucho. Me alegra que te des hermosos paseos como los que me cuentas; me parecen muy interesantes. Vengo de columpiarme; MarÃa tiene miedo que me lastime y ha pedido a papá que pinte las argollas y el columpio; las argollas me gustan menos que el columpio y tengo las manos todas rojas de estar en ellas. Ayer fuimos a pasar la tarde en casa de la señora Maudelonde, y me lo pasé muy bien con Celina y Elena. La señora de Papinau me ha dado vacación mañana en honor de la fiesta de nuestra Señora del Carmen, para que pueda asistir al sermón. Ya ves, MarÃa, que no tengo nada interesante que contarte. No me he dado, como tú, un paseo maravilloso del que poder hablarte, pero, no obstante, espero que mi pobre cartita te guste un poco. Adiós, querida MariÃta. Da un fuerte abrazo de mi parte a mi tÃa y a Juana.
Tu hermanita que te quiere mucho
Teresa
Sábado, 2 de octubre, 6 de la tarde Fiesta de los Santos Angeles
Querida MariÃta:
Acabamos de recibir el telegrama y estoy muy contenta, pues creo que esto quiere decir que has visto al Padre en Douvres. El te envió el miércoles una carta en la que te decÃa que fueses a esperarle hoy. No te puedes imaginar nuestro apuro. Celina envió cartas a Douvres y a Calais, a la lista de correos. La SantÃsima Virgen ha tenido todos los dÃas una vela encendida, y le he pedido y suplicado tanto, que no puedo creer que no sepas que el Padre llegaba hoy. También el señor Pichon ha enviado una carta a papá; no nos atrevÃamos a abrirla. Paulina nos dijo que era mejor hacerlo, pues podrÃa haber dentro alguna cosa urgente; pero sólo decÃa que el señor Pichon todavÃa no sabÃa cuándo llegarÃa el Padre , y que iba a escribir al superior para saberlo. ¡Si supieras, MarÃa, qué gran verdad me parece lo que nos dices! Dios nos mima, sÃ, pero no te figuras lo que es estar separada de una persona a quien se quiere como yo te quiero a ti. ¡Si supieras todo lo que pienso! Pero no puedo decÃrtelo: es demasiado tarde y he escrito la carta toda torcida, porque no veÃa nada. Madrinita querida, he preguntado a Paulina si los frasquitos oro-bronce servÃan para pintar a la acuarela, y me ha dicho que no, que eran para pintar santos y estatuas. Te lo digo para que no me los compres como recuerdo. Por favor, no me traigas nada, me disgustarÃa de verdad. Leonia te manda un fuerte abrazo y otro para papá. Adiós, queridÃsima MarÃa. Dale un beso muy fuertemente de mi parte a mi papaÃto querido. Tu verdadera hijita que te quiere todo lo que se puede querer, Teresita Sobre todo, no olvides nuestros encargos y el taburete para nuestra tÃa. Felicidad te manda muchos recuerdos; desde que te marchaste, está de un humor fantástico. Nuestra tÃa, nuestro tÃo, Juana y MarÃa os mandan muchos recuerdos. TodavÃa no hemos llevado el telegrama al Carmelo.
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