S.S. Juan Pablo II, La comunión eclesial, más que un límite, es el lugar que vivifica la relflexión teológica
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La comunión eclesial, más que un límite, es el lugar que vivifica la reflexión teológica

Discurso, a los participantes en el Foro internacional de la Academia pontificia de teología.

Señor cardenal; venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; queridos hermanos y hermanas:

Me alegra este encuentro, con el que habéis querido subrayar la celebración del primer Foro internacional de la Academia pontificia de teología. Dirijo a todos mi saludo cordial y, de modo especial, doy las gracias al señor cardenal Paul Poupard, que se ha hecho interprete de vuestros sentimientos y ha ilustrado la intención del Foro, cuyo significativo tema es: «Jesucristo, camino,verdad y vida. Para una relectura de la Dominus Iesus».

Ese tema se inserta en la competencia propia de vuestra Academia. En efecto en los Estatutos renovados, que aprobé con el motu propio del 28 de enero de 1999, se indica como fin de la Academia «cuidar y promover los estudios teológicos y el diálogo entre las disciplinas teológicas y filosóficas» (art. II). Todos los esfuersos que realiza el ser humano para progresar en el conocimientos de la verdad se orientan, en definitiva, al descubrimiento de algún nuevo aspecto del misterio de Dios, «suma y primera verdad» (santo Tomás de Aquino Summa Theologica, I, q. 16, a.5) y fuente de verdad, pues, como dice el Doctor Angélico, «toda verdad proviene de Dios» (Quaestiones disputatae, De veritatae, q. 1, a. 8).

El ser humano, que se puede definir «como aquel que busca la verdad» (fides et ratio, 28), sabe que en el encuentro con Jesús y con su divina revelación ha allado la verdad de su existencia: «En Jesucristo, que es la verdad, la fe reconoce la llamada última dirigida a la humanidad para qu pueda llevar a cabo lo que experimenta como deseo y nostalgia» (ib.,33).

Meditar el misterio de Cristo

2. La finalidad principal de la Academia pontificia de teología es la meidtación del misterio de Jesucristo, nuestro Maestro y Señor, plenitud de gracia y de verdad (cf. Jn 1,16). De este manantial de luz nace el mandato del anuncio, del testimonio y del compromiso en el diálogo ecuménico e interreligioso.

En la encíclicla Fides et ratio afirmé que «las vías para alcanzar la verdad siguen siendo muchas; sin embargo, como la verdad crisitana tiene un valor salvífico, cualquiera de estas vías puede seguirse con tal de que conduzca a la meta final, es decir a la revelación de Jesucristo» (n. 38). En su trabajo de estudio de investigación, los académicos, cultivadores y testigos de la verdad de Cristo en la Iglesia y en el mundo, son guiados por la revelación cristiana, «verdadera estrella que orienta» (ib., 15), para conocer la verdad, realizar el bien y vivir la caridad.

3. Son dos los aspecto que pueden caracterizar hoy el apostolado y el servicio de la verdad: su dinamismo y su ecclesialidad. La verdad de la Revelación cristiana abre siempre en la historia nuevos horizontes de inteligencia del misteriode Dios y del hombre. Este impuso intrínseco de novedad no significa relativismo o historicismo, sino suprema concentración de la verdad, cuya comprenció implica un camino y, sobre todo, un seguimiento: el seguimiento: el seguimiento de Cristo, camino, verdad y vida. Así la teología se convierte en un itinerario en comunión con la verdad- persona que es Jesucristo, en una relación de fidelidad, amor y donación, bajo la acció del Espiritu de verdad (cf. Jn 16,13), cuya tarea no conciste sólo en recordar las palabras de Jesús, sino también en ayudar a los cristianos a comprenderlas y vivirlas con una claridad interior cada vez mayor, en la historia cambiante de la humanidad.

La calificación de “pontificia” de vuestra “Academia teológica” significa, en segundo lugar, que su servicio a Cristo verdad se caracteriza por su eclesialidad. En efcto, la búsqueda libre del teólogo se realiza dentro de la fe y de la comnión de la Iglesia, sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt. 5, 13-14), la reflexión teológica cumple su tarea de responder a voluntad salvífica universal de Dios, el cual quiere “que todos loshombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (1 Tm 2, 4). La comunión eclesial, más que un límite, es en realidad el lugar que vivifíca la reflexión teológica, sosteniendo su audacia y premiando su profecía. De este modo, la ciencia teológica, comprebdiendo cada vez más profundamente la verdad revelada, se convierte en un servicio a todo el pueblo de Dios, sostiene su esperanza y refuerza su comunión.

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