Soporte
S.S. Juan Pablo II, Encuentro con el cuerpo diplom√°tico
Incrementar tama√Īo de fuente Disminuir tama√Īo de fuente
Compartir

Encuentro con el cuerpo diplom√°tico

Lima, Nunciatura, 3 de febrero de 1985.

Se√Īores Embajadores, se√Īoras y se√Īores:

En el transcurso de mi visita pastoral a este querido Pa√≠s, no pod√≠a faltar el presente encuentro con vosotros, ilustres miembros del Cuerpo Diplom√°tico acreditado en el Per√ļ. Agradezco sinceramente la amable acogida, as√≠ como las deferentes palabras que vuestro Decano, interpretando el sentir de todos, ha tenido a bien dirigirme.

Desde esta antigua y siempre joven ‚ÄúCiudad de los Reyes‚ÄĚ deseo expresaros mi profunda estima por vuestra misi√≥n espec√≠fica y alentaros a continuar en vuestro loable empe√Īo en favor del entendimiento y convivencia pac√≠fica entre los pueblos; para que, superando desconfianzas, rivalidades e intereses contrapuestos, ‚ÄĒsea de naciones o de grupos de naciones‚ÄĒ vaya estableci√©ndose un orden internacional que responda cada vez m√°s adecuadamente a las exigencias de la justicia, de la solidaridad entre los pueblos y de los derechos fundamentales de la persona humana. El respeto de esos derechos es precisamente la mejor garant√≠a de una correcta convivencia pac√≠fica entre las naciones.

En el Mensaje que he dirigido con ocasi√≥n de la reciente Jornada Mundial de la Paz escrib√≠a: ‚Äúhoy existen pueblos a los que los reg√≠menes totalitarios y sistemas ideol√≥gicos impiden ejercer su derecho fundamental de decidir ellos sobre su propio futuro. Hombres y mujeres sufren hoy insoportables insultos a su dignidad humana por la discriminaci√≥n racial, el exilio forzado o la tortura. Hay quienes son v√≠ctimas de hambre y miseria. Otros est√°n privados de la pr√°ctica de sus creencias religiosas o del desarrollo de su propia cultura‚ÄĚ (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 1985, n. 1).

En ello la Iglesia quiere poner todo su empe√Īo, e invita a cuantos pueden ofrecer su v√°lida aportaci√≥n, para que se logre ese nuevo orden de vida que establezca sobre bases s√≥lidas, de modo equitativo y duradero, las relaciones entre los hombres y las naciones. Ah√≠ se abren grandes posibilidades a los t√©cnicos en la materia, llamados a ser constructores de paz, de acercamiento, pioneros contra el odio y la guerra, para eliminar siempre la violencia. Para que la paz no sea mera ausencia de guerra, sino presupuesto de una aut√©ntica convivencia.

Se√Īoras y se√Īores: Al reiteraos mi vivo aprecio por vuestro alto cometido, pido a Dios que sig√°is dedicando vuestro esfuerzo y competencia a la justa causa de la paz y al entendimiento entre los pueblos mediante el respeto al derecho de cada persona.

¬°Muchas gracias!.

Consultas

© Copyright 2013. BIBLIOTECA ELECTR√ďNICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS‚ĄĘ. La versi√≥n electr√≥nica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- est√° protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben par√°metros para su uso. Hecho el dep√≥sito legal.


Dise√Īo web :: Hosting Cat√≥lico