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Jos茅 Rey de Castro, La teolog铆a de Jen贸fanes de Colof贸n
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La teolog铆a de Jen贸fanes de Colof贸n

芦Jen贸fanes, no altivo, sino recto,
castigador de hom茅ricos embustes禄
1.

El esp铆ritu griego ha dejado hondas huellas en el pensamiento occidental, es dif铆cil dudarlo. Sus grandes aportes filos贸ficos y literarios han pasado a formar parte de nuestra cultura. El constatar que el misterio de lo divino, que toca las fibras m谩s hondas del interior del hombre, no fue un tema olvidado en estos pueblos nos habla de la profunda sensibilidad humana de sus pensadores. Hace m谩s de 2500 a帽os hubo quien se detuvo a reflexionar desde el marco de la filosof铆a, con una visi贸n de la realidad muy amplia, sobre la divinidad y su relaci贸n con el ser humano y su mundo, plasmando vivamente en sus escritos intuiciones particularmente acertadas.

Jen贸fanes de Colof贸n fue, entre los siglos VI y V a.C., un personaje singular, no s贸lo por sus ideas, sino tambi茅n por su actitud frente a la vida. La historia nos lo presenta como un hombre con una inteligencia aguda y cr铆tica, muchas veces desafiante respecto al orden de las cosas, inconforme con la manera de vivir de su tiempo. Para Werner Jaeger, destacado especialista de la filosof铆a griega, Jen贸fanes fue un 芦revolucionario intelectual禄2.

Este fil贸sofo colofonio se dio a conocer utilizando diversos canales que le permitieron expresarse p煤blicamente y ganarse el reconocimiento de sus coet谩neos3. Basta tomar en cuenta la influencia que tuvo en los fil贸sofos de Elea y confirmaremos que sus pensamientos sobre la unidad esencial fueron claves para el nacimiento de la metaf铆sica. El eco de sus reflexiones acerca del Uno llegar铆a, pasando por los eleatas, hasta Arist贸teles, el gran sistematizador de la filosof铆a griega4.

Por otro lado, la concepci贸n de la divinidad de Jen贸fanes implic贸 un gran avance y adelanto con respecto a la historia de la teolog铆a natural o filosof铆a teol贸gica, entendida como el estudio de Dios desde la luz de la raz贸n, sin el concurso de la Revelaci贸n. M谩s all谩 del monote铆smo expl铆cito, el estudio filos贸fico acerca del Dios Uno encontr贸 en 茅l un notable precursor de quienes se detendr谩n a reflexionar en torno a lo divino5.

El aspecto de su pensamiento en el que centraremos nuestro inter茅s en esta ocasi贸n es su visi贸n de la religi贸n, m谩s exactamente su aproximaci贸n a Dios, que es lo que lo hace tan singular para su 茅poca. El paso dado por Jen贸fanes desde la perspectiva cosmoc茅ntrica com煤n a los griegos hacia una reflexi贸n filos贸fica acerca de Dios, especie de teolog铆a natural, constituye un cambio notable para su tiempo. Este aspecto teol贸gico es fundamental en su pensamiento, e incluso sus reflexiones sobre el mundo natural o f铆sico est谩n subordinadas a su concepci贸n de lo divino, lo que lo lleva a impugnar la visi贸n tradicional que consideraba como dioses a los cuerpos celestes y a los fen贸menos naturales6. Su oposici贸n a una religiosidad antropomorfizante alcanza un tono altamente pol茅mico, aunque 芦no se trataba de la negaci贸n de la religi贸n en general禄7.

Conociendo a Jen贸fanes

Sabemos la fecha del nacimiento de Jen贸fanes principalmente a partir de un escrito suyo recogido por Di贸genes Laercio8. En dicho fragmento9, el longevo Jen贸fanes recuerda el momento en que huy贸 de su ciudad natal al ser invadida por los medos en el 546-545 a.C. Con estos datos podemos fijar como una fecha muy probable de su nacimiento el a帽o 570. Por lo que se deduce de los testimonios que se tienen, su muerte habr铆a sido en Sicilia aproximadamente el a帽o 475 a.C.

Jen贸fanes fue contempor谩neo de Pit谩goras (nacido entre el 580 y 570 a.C.), Anax铆menes (n. 585), Anaximandro (n. 611), Her谩clito (n. 540) y Parm茅nides (n. 515-510).

Su ciudad natal, Colof贸n, era una colonia j贸nica del Asia Menor ubicada aproximadamente a unos 30 km al Norte de 脡feso y a 70 de Mileto. Su ubicaci贸n oriental, abundante riqueza y prestigio hacen probable que, debido a la actividad comercial, haya acogido a viajeros provenientes de otras culturas orientales, como la persa, la egipcia o la hebrea, con las cuales haya tenido alg煤n tipo de intercambio cultural.

Sobre Jonia, recordemos que esta regi贸n del Asia Menor proporcion贸 algunos elementos que favorecieron el nacimiento de la filosof铆a. Los primeros fil贸sofos nacieron en estas tierras, al tratar de responder a inquietudes de fondo sobre la realidad10. Tales, Anax铆menes y Anaximandro provienen de la ciudad j贸nica de Mileto; Pit谩goras es de Samos, y Her谩clito de 脡feso.

Son conocidos los viajes de Jen贸fanes a trav茅s del Mediterr谩neo. Visit贸 Sicilia, Zancle (Mesina), Catania, Siracusa, L铆pari11 y Malta; adem谩s, se dice que estuvo presente en la fundaci贸n de Elea, en el sur de Italia, hacia el 540 a.C., y existe una historia de Plutarco que cuenta que alguna vez estuvo en Egipto. Los viajes realizados por Jen贸fanes le dan una visi贸n m谩s amplia de la realidad, le proporcionan nuevos horizontes culturales y hacen posible diversidad de influencias.

Es interesante tener en cuenta el v铆nculo entre Jen贸fanes y Parm茅nides respecto al tema del Uno, entendido como el principio fundamental o substrato que permite la existencia de las cosas. Quienes sostienen que existe una estrecha relaci贸n entre ambos fundamentan su opini贸n especialmente en Arist贸teles12, cuando 茅ste afirma que Parm茅nides fue disc铆pulo de Jen贸fanes, el cual habr铆a sostenido antes que aqu茅l y que Meliso la doctrina del Uno, afirmando que el Uno es Dios13.

La escuela ele谩tica, a la que pertenecieron, entre otros, Parm茅nides, Meliso y Zen贸n, se caracteriz贸 por negar el cambio de las cosas en su b煤squeda de la unidad de la sustancia. Ellos afirman que el cambio es pura apariencia, y que s贸lo la sustancia es verdaderamente14. La innovaci贸n de esta escuela est谩 en considerar por primera vez a la sustancia como objeto de reflexi贸n; sustancia entendida no como un principio corp贸reo o num茅rico, sino como un principio que permanece y es necesario en cuanto tal. El sistema ele谩tico marca un nuevo paso en la filosof铆a porque, presuponiendo los avances de sus predecesores en el plano naturalista y metaf铆sico15, abre el camino a una reflexi贸n metaf铆sica que enfoca su objeto en torno al ser en s铆 mismo, iniciando el sendero que luego habr铆an de desarrollar Plat贸n y Arist贸teles.

En este contexto es muy sugerente encontrar en Jen贸fanes a un precursor16 de Parm茅nides, Zen贸n, Meliso y otros eleatas, al ser el primero en proponer la unidad del ser. Es poco probable que Jen贸fanes haya fundado la escuela ele谩tica debido, sobre todo, a que 茅l sigui贸 un camino distinto al de estos pensadores. Mientras Parm茅nides 鈥攃onsiderado por la mayor铆a de especialistas17 como el verdadero fundador de la escuela鈥� y sus disc铆pulos se concentran en el examen m谩s puramente ontol贸gico del Uno, el inter茅s de Jen贸fanes est谩 en la comprensi贸n de lo divino como unidad, acentuando el aspecto teol贸gico18. Es el propio Arist贸teles quien sostiene con claridad esta distinci贸n entre Jen贸fanes y los eleatas: 芦Parm茅nides, en efecto, parece referirse al Uno seg煤n el concepto, y Meliso, al Uno seg煤n la materia (por eso aqu茅l afirma que el Uno es finito, y 茅ste, que es infinito). En cuanto a Jen贸fanes, que sent贸 antes que 茅stos la doctrina del Uno (pues se dice que Parm茅nides fue su disc铆pulo), no aclar贸 nada, ni parece haber vislumbrado ninguna de estas dos naturalezas19, sino que, habiendo dirigido la mirada a todo el cielo, afirma que el Uno es Dios禄20.

Para el estudio de Jen贸fanes disponemos de unos 45 fragmentos escritos en verso21 recopilados de fuentes diversas. Varios de estos fragmentos son valiosas muestras de poes铆a arcaica que tienen un gran valor literario adem谩s de su contenido propiamente filos贸fico. Son pocos los fil贸sofos presocr谩ticos que utilizan este estilo literario, de los cuales Jen贸fanes parece ser el primero; Parm茅nides y Emp茅docles tambi茅n se sirven del verso en sus escritos22.

Algunos especialistas23 sostienen que Jen贸fanes podr铆a haber escrito una especie de poema did谩ctico que fue posteriormente llamado Peri physeos, el cual incluir铆a los fragmentos conocidos. Aunque los elementos que se tienen para sostener esta afirmaci贸n no resultan suficientes para verificar tal hip贸tesis, es importante tenerla en cuenta. De ser cierta, implicar铆a un desarrollo m谩s sistem谩tico de sus ideas propiamente filos贸ficas, lo que pondr铆a de relieve con m谩s claridad su gran capacidad como fil贸sofo.

El estilo literario que utiliza Jen贸fanes presenta ciertas dificultades para reconocer con precisi贸n algunas de sus ideas filos贸ficas24. Sin embargo, el haber escogido el lenguaje de la poes铆a, si bien representa una dificultad para la interpretaci贸n, no significa falta de profundidad25, sino m谩s bien expresa la creatividad de un autor que se enfrenta y trata de superar la limitaci贸n del lenguaje para mostrar sus ideas y experiencias.

Quiz谩s un fen贸meno cotidiano pueda ayudar a comprender el pensamiento de nuestro autor: en el lenguaje corriente muchas veces echamos mano de figuras literarias que conducen a quien recibe el mensaje a traspasar las barreras de la literalidad. Por ello, con cu谩nta mayor raz贸n puede provocar este desborde sem谩ntico quien se expresa po茅ticamente.

Jen贸fanes es un artista de la palabra, adem谩s de un agudo cr铆tico de su tiempo. Esa agudeza que muestra la agilidad de su verbo muchas veces es veh铆culo para conducirnos a una realidad m谩s profunda: la metaf铆sica. Debido a la manera po茅tica en que escribe y al contenido sat铆rico de sus obras, alg煤n estudioso 鈥攃on una concepci贸n racionalista de la filosof铆a, tratada como una ciencia a la que s贸lo le corresponde un lenguaje preciso, de ideas 鈥渃laras y distintas鈥濃�� ha dudado en llamarlo fil贸sofo. Sin embargo, muchos piensan que el estilo utilizado por Jen贸fanes no es obst谩culo para la filosof铆a26.

驴Se puede conocer lo divino?

Jen贸fanes responde: 芦En tanto que no ha habido ni habr谩 hombre alguno que conozca con certeza la verdad acerca de los dioses y de todas las cosas de que hablo 鈥攑ues si alguno por azar la dijese del modo m谩s cumplido 茅l, con todo, no lo sabr铆a鈥� hay en cambio opini贸n sobre todas las cosas禄27.

Frente a una afirmaci贸n de esta naturaleza podemos pensar que debemos dar marcha atr谩s y desestimar cualquier esfuerzo por comprender las cosas de las que se preocupa Jen贸fanes. Sin embargo, el estudio detallado de los t茅rminos griegos utilizados en este fragmento nos dan importantes luces para entender mejor aquello que parece ser una actitud de total escepticismo. Las palabras safeV" (claro o manifiesto) y ei*dwV" (sabedor o entendido) resaltan el sentido de conocimiento perfecto o acabado de algo. Es decir, Jen贸fanes trata de expresar que el ser humano no tiene la capacidad de alcanzar una total perfecci贸n de conocimiento, pero no niega toda capacidad de conocer.

Por ello, el fragmento parece expresar m谩s bien la actitud de este fil贸sofo cuando se topa con lo divino: Jen贸fanes descubre que su pensamiento es insuficiente e incapaz para comprender totalmente las cosas28. Es tal vez la sensibilidad del poeta y la sagacidad del fil贸sofo que ve que el objeto de su reflexi贸n no puede ser agotado, que lo trasciende y lo deja at贸nito por su grandiosidad, pero que al mismo tiempo no est谩 dispuesto a dejarlo ir sin haber hecho el esfuerzo por comprender algo m谩s y para ello es necesario investigar. As铆 lo expresa 茅l mismo: 芦Ciertamente los dioses no revelaron todas las cosas desde el principio a los hombres, sino que, mediante la investigaci贸n, llegan 茅stos con el tiempo a descubrir mejor禄29.

La presencia de la divinidad en la vida cotidiana de los griegos en tiempos de Jen贸fanes es un hecho. El primer fragmento del poeta testimonia la experiencia religiosa de su pueblo: 芦Lo primero que hay que hacer es que los varones justos entonen un himno, con piadosos mitos y palabras puras, a la divinidad禄30. Adem谩s, presenta el correctivo al recuerdo superficial de luchas de titanes y gigantes o de guerras civiles, actividad que no aporta provecho alguno; y afirma que es bueno 芦tener siempre a los dioses en la mente禄31.

La cr铆tica de Jen贸fanes no es la de un hombre desvinculado de la realidad que simplemente ataca un sistema con el que no est谩 de acuerdo, sino que es la respuesta de alguien que se pregunta por el sentido de lo que ocurre a su alrededor y que, a pesar de mostrar cierta suspicacia, no vacila al se帽alar los excesos y falsedades de ciertas perspectivas y obras porque est谩 convencido de poder alcanzar alguna seguridad acerca de lo divino y de aquello que constituye el objeto de su reflexi贸n.

Para Jen贸fanes, sin embargo, existe un camino por el que el hombre puede conocer mejor todas las cosas que los dioses no le han revelado desde un principio: es el camino de la investigaci贸n. Es un camino largo pero efectivo, que no parece estar reservado a los sabios sino que puede ser recorrido por cualquier ser humano, quien 芦mediante la investigaci贸n禄 llega, con el tiempo, 芦a descubrir mejor禄32. Se ha hablado incluso de que en 茅l existen ciertos 芦elementos de lo que puede ser llamado psicolog铆a de la religi贸n禄33.

Cr铆tica al antropomorfismo

Para esta cr铆tica es fundamental el famoso fragmento 11 de Jen贸fanes: 芦Homero y Hes铆odo han atribuido a los dioses todas las cosas que son oprobio y verg眉enza para los mortales: robar, cometer adulterio y enga帽arse mutuamente禄34.

Esta cr铆tica a la concepci贸n de los dioses seg煤n Homero y Hes铆odo alcanza la ra铆z misma de la cultura griega, puesto que la educaci贸n que ha recibido este pueblo, no s贸lo en sus contenidos sino tambi茅n en lo que respecta a la moral y la religi贸n, ha sido registrada y plasmada por Homero para que las generaciones posteriores aprendan de 茅l35.

Jen贸fanes representa una actitud m谩s madura respecto a la concepci贸n de la divinidad a煤n primitiva de sus predecesores. Su iron铆a es contundente para evidenciar que la imaginaci贸n de los hombres es la que ha otorgado atributos a los dioses que resultan incompatibles con su naturaleza, como el hecho de que hayan nacido o que tengan 芦vestidos, voz y figura humana禄36. Pues no existe motivo suficiente que justifique atribuir a los dioses formas y actitudes humanas, salvo para hacerlos m谩s comprensibles y asequibles al entendimiento.

El ingenio de Jen贸fanes muestra que, siguiendo la l贸gica de Homero y Hes铆odo respecto a la naturaleza de los dioses, si los animales tuvieran la capacidad de expresarse a trav茅s de la pintura mostrar铆an a sus dioses semejantes a ellos, como leones, caballos o bueyes37. Y as铆 tambi茅n, cada pueblo afirmar谩 que sus dioses son semejantes a los hombres que conforman su raza38.

Jen贸fanes critica tambi茅n a Pit谩goras por su doctrina de la transmigraci贸n de las almas39, y sobre todo por postular la respiraci贸n c贸smica. Con esta cualidad Pit谩goras otorgar铆a a la divinidad un aspecto antropom贸rfico que Jen贸fanes rechazaba40. Por la misma raz贸n critica a Epim茅nides41, pues Dios no debe ni nacer ni morir ni cambiar.

La concepci贸n antropom贸rfica que critica Jen贸fanes no es s贸lo una postura primitiva de los grandes poetas griegos que buscaban una explicaci贸n a su experiencia del universo, sino que se reedita en tiempos modernos, por ejemplo con Ludwig Feuerbach42, en el siglo XIX, al considerar desde una perspectiva intramundana y materialista que Dios es una proyecci贸n psicol贸gica del hombre, quien transfiere a la divinidad lo que 茅l mismo anhela. El meollo del asunto, salvando las distancias culturales, est谩 en lo mismo: considerar que realmente no existe un dios fuera de la mente humana que lo concibe a su imagen y semejanza, enfatizando o atenuando sus virtudes y defectos.

Hubiera sido muy interesante que el mismo Jen贸fanes explicase la intenci贸n de sus cr铆ticas a ciertas expresiones de la religiosidad de su tiempo. El ataque al orden vigente de las cosas43 es un hecho dif铆cil de cuestionar; el punto importante est谩 en saber si 茅l realmente cree que la naturaleza de los dioses es diferente que la antropom贸rfica y si adem谩s considera que existe un solo Dios. Queda para nosotros tratar de comprender si su intencionalidad es religiosa y busca purificar la aproximaci贸n a la divinidad, o meramente antirreligiosa44.

Monote铆smo

芦(Existe) un solo dios, el mayor entre los dioses y los hombres, no semejante a los mortales ni en su cuerpo ni en su pensamiento禄45.

La posible presencia de monote铆smo en Jen贸fanes se sostiene a trav茅s de este fragmento y parece engarzarse adecuadamente con la globalidad de su pensamiento teol贸gico, considerando que el concepto de Dios del que habla Jen贸fanes no puede ser el mismo que critica en la concepci贸n tradicional de Homero y Hes铆odo, ni el que ataca en los pitag贸ricos o en Epim茅nides.

Recordando lo que dec铆amos acerca de la literalidad del lenguaje utilizado por Jen贸fanes, el uso del plural al hacer referencia a 鈥渄ioses鈥� no necesariamente tiene que significar que existe en este fil贸sofo un resabio del pante贸n hom茅rico y hesi贸dico, sino que puede contener alg煤n otro mensaje que no es expl铆cito y que requiere la interpretaci贸n adecuada del conjunto de fragmentos que nos han llegado para poder verlo con claridad. Por ello es factible postular que la menci贸n a los dioses griegos en Jen贸fanes no es necesariamente un signo de polite铆smo, como podemos constatar en el uso de expresiones semejantes en otros pueblos antiguos como el hebreo46.

El mismo fragmento citado contiene una frase cuya interpretaci贸n puede ser ambigua. Dice que este Dios es 芦el mayor entre los dioses y los hombres禄. Si la tomamos literalmente, Jen贸fanes se mantendr铆a en una visi贸n polite铆sta. Sin embargo, no necesariamente se debe hacer una interpretaci贸n literal de esta parte del fragmento47. El fundamento para sostener una postura no literalista est谩 sobre todo en la contradicci贸n que representar铆a el hecho de que Jen贸fanes afirme en la primera parte que es 鈥渦n solo Dios鈥�, para decir lo contrario en las palabras siguientes. El ser 煤nico no es un atributo que pueda ser compartido con otra divinidad ni con ser viviente alguno. Adem谩s, t茅ngase en cuenta que la afirmaci贸n de un principio 煤nico como substrato de lo existente es com煤n a otros pensadores, como Pit谩goras o Parm茅nides. Otro elemento que no puede olvidarse es el estilo po茅tico que utiliza el autor para transmitir sus ideas. No estamos frente a un tratado de alta precisi贸n ling眉铆stica ni filos贸fica, por lo que hay espacio para ciertas licencias en la expresi贸n.

Sobre este punto Kirk y Raven, especialistas en los fil贸sofos presocr谩ticos, sostienen que la expresi贸n comparativa en la que se menciona a los dioses tiene un car谩cter polar48, un recurso com煤nmente utilizado para enfatizar una parte de la expresi贸n. Un uso semejante del plural griego se puede encontrar en el fragmento 30 de Her谩clito49: 芦Este orden (kosmos), el mismo para todos, no fue hecho por ninguno de los dioses ni de los hombres sino que siempre era, es y ser谩 un fuego siempre vivo que se enciende seg煤n medidas y se apaga seg煤n medidas禄50.

A煤n as铆, para otros autores queda abierta la posibilidad de que Jen贸fanes haya podido concebir un monote铆smo junto a un polite铆smo, puesto que para 茅l, al parecer, a diferencia de lo que habr铆a pensado un jud铆o de la 茅poca, sostener radicalmente el monote铆smo no era una prioridad. Por lo tanto, es probable que haya aceptado una especie de henote铆smo, es decir, la primac铆a de un solo Dios sin negar la existencia de ciertas divinidades inferiores, o haber concebido que los hombres tienen modos distintos para denominar a la 煤nica divinidad posible51. Sea como fuera, queda abierta la posibilidad de que se trate de una referencia polar que busca destacar la majestad de un Dios Uno52.

Los argumentos m谩s fuertes para negar o relativizar la presencia de monote铆smo en el pensador de Colof贸n son dos: 1) el monote铆smo es ajeno al esp铆ritu de la helenidad, a la que le es extra帽a la problem谩tica de querer definir si Dios es uno o muchos; 2) cuando Jen贸fanes habla en este fragmento de Dios en singular lo compara con los dioses en plural, lo que se repite en muchos de sus fragmentos.

Estos dos elementos, recogidos en la obra de Reale acerca de la filosof铆a antigua53, no pueden dejar de tomarse en cuenta, puesto que mucho de lo que dicen puede ser verificado en los fragmentos mismos. Pero tampoco puede negarse la posibilidad del monote铆smo. Podr铆amos argumentar, sin negar totalmente lo sostenido por Reale y otros pensadores, que el hecho de que el monote铆smo sea ajeno a la mentalidad hel茅nica no asegura que la genialidad de Jen贸fanes no pudo dar a luz un presagio de lo que ser铆a un monote铆smo claramente sostenido. M谩s a煤n si tomamos en cuenta elementos de 铆ndole cultural y geogr谩fica, como el que se deduce del lugar de origen de Jen贸fanes, Colof贸n, una ciudad que debi贸 haber acogido a viajeros provenientes de culturas que ya conoc铆an el monote铆smo, como los persas54, los jud铆os o los egipcios. Tambi茅n hemos de considerar sus continuos viajes, ya que ellos le pueden haber permitido recoger opiniones de diversas creencias monote铆stas; y su conocimiento de la doctrina de Pit谩goras55, en quien se pueden rastrear intuiciones que lo acercan al monote铆smo al considerar a Apolo como el Dios Uno mismo56. Pero, sobre todo, tenemos los mismos fragmentos que tambi茅n pueden ser interpretados a favor del monote铆smo57.

En lo que respecta al segundo argumento, no se puede negar la presencia de la referencia doble 鈥攁 Dios en singular y a dioses en plural鈥� en 茅ste y en otros fragmentos pertenecientes a Jen贸fanes. Pero, apelando a la historia, podemos encontrar escritos58 en el pueblo hebreo con referencias muy claras que incluyen el singular y el plural en los mismos p谩rrafos y que sirven para ensalzar la grandeza del Dios 煤nico, como refiere el libro de Josu茅 (Jos 22,22): 芦El Dios de los dioses, Yahveh, el Dios de los dioses, Yahveh, lo sabe bien, y que lo sepa tambi茅n Israel禄59. Citamos el Antiguo Testamento por considerar que el recorrido por el monote铆smo que tienen sus libros es importante, ya que se realiza a lo largo de un amplio per铆odo de tiempo.

Tomando en cuenta el contexto hist贸rico en el que est谩 situado el pensador de Colof贸n podemos encontrar diversos movimientos o inquietudes dirigidos hacia la unicidad del elemento primordial. Anaximandro, Her谩clito, Pit谩goras, Parm茅nides y Meliso pueden contarse entre quienes tienen, como Jen贸fanes, esta intuici贸n fundamental. No todos profundizaron, como 茅l, en la investigaci贸n de la divinidad, pero sus intuiciones comunes reflejan una preocupaci贸n difundida en la cultura que se encausa racionalmente en el pensador de Colof贸n. Mientras suced铆a esto entre los helenos, el pueblo hebreo asum铆a el monote铆smo con mayor convicci贸n y claridad doctrinal. Siglos atr谩s, en Egipto, Akhenat贸n dirigi贸 una reforma religiosa con la finalidad de implantar un culto monote铆sta al dios Am贸n-Ra. No son, pues, pocos los signos que permiten creer en la posibilidad del monote铆smo en Jen贸fanes, tanto por el contexto hist贸rico-cultural como por la interpretaci贸n de sus fragmentos.

El lugar donde se puede encontrar mayor informaci贸n acerca de este posible monote铆smo de Jen贸fanes es el mismo fragmento 23. Las palabras ei|" qeov" hacen referencia a un Dios Uno y no a varios dioses (qeoi). Junto a este fragmento se deben incluir aquellos otros que describen la naturaleza de lo divino como un ser singular60, que dif铆cilmente podr铆a ser identificado con el universo o la naturaleza como un todo, pareciendo as铆 excluir una aproximaci贸n pante铆sta o polite铆sta.

Naturaleza de Dios

En contraste con el pensamiento com煤n de la 茅poca, el Dios Uno de Jen贸fanes no tiene figura como la humana61 y su raz贸n 鈥攏ovhma鈥� no es como la de los hombres62. Apoy谩ndose en una referencia de Arist贸teles en la Ret贸rica, muchos sostienen que Jen贸fanes postul贸 la eternidad de Dios: 芦Jen贸fanes dec铆a que de igual manera cometen impiedad los que dicen que los dioses han nacido63, que los que dicen que los dioses mueren; porque de ambas maneras se deduce que en alg煤n momento no existen los dioses禄64.

El Dios Uno de Jen贸fanes, sin embargo, aunque no lo afirme expresamente, parece tener corporeidad. Esto se deduce de los fragmentos 23 al 26. La materialidad de lo divino es muy com煤n entre los griegos hasta los primeros a帽os del siglo V a.C. Pero el cuerpo de este Dios Uno es diferente al de los hombres y no necesita moverse65 para producir alg煤n efecto; es una causa inm贸vil que mueve con la sola inclinaci贸n de su voluntad.

Sin embargo, Jen贸fanes no parece haberse preocupado en el tema de la corporeidad de Dios. Se trataba simplemente de cierta clase de cuerpo, dado que una concepci贸n de un ser totalmente incorp贸reo al parecer era pr谩cticamente imposible en su 茅poca. Es un cuerpo cuya realidad, potencialidades y limitaciones son cualitativa y cuantitativamente diferentes a las de cualquier otro ser. Adem谩s, aparentemente Jen贸fanes concibe cierta clase de esp铆ritu66, y dar铆a preeminencia a la espiritualidad del Dios Uno frente a su materialidad.

Respecto a la forma del Uno, la esfericidad parece ser m谩s un error de interpretaci贸n que una postura de Jen贸fanes. Este mal entendido ser铆a consecuencia de la confusi贸n del comentador Teofrasto al atribuir a Jen贸fanes doctrinas de Parm茅nides. No se habr铆a entendido adecuadamente una afirmaci贸n de Jen贸fanes que describe a Dios como completamente igual o semejante en todas sus partes, conceptualizaci贸n que estar铆a referida a la acci贸n de Dios, y que ha sido interpretada como la descripci贸n de una forma espacial esf茅rica67. Los fragmentos no brindan informaci贸n suficiente para esta dudosa interpretaci贸n68.

La esfericidad en Dios, tradicional en esa 茅poca, era expresi贸n de ilimitaci贸n y, por lo tanto, es probable que, si Jen贸fanes hubiera dotado de esa forma a la divinidad, haya querido referirse a la cualidad de eterno e ilimitado y no a una forma f铆sica o espacial determinada69.

Con referencia al movimiento espacial de Dios, la reflexi贸n de Simplicio70 resulta ser muy sugerente. Para este autor, la alusi贸n de Jen贸fanes a la ausencia de movimiento no quiere significar el hecho de no desplazarse f铆sicamente de un lado a otro, porque ello implicar铆a aceptar una dualidad entre Dios y el espacio en el cual se mueve. Ni tampoco afirma positivamente que la naturaleza de Dios sea la misma que la del espacio. M谩s bien se trata de recalcar que Dios permanece, haciendo una abstracci贸n del movimiento y de la quietud; es decir, el movimiento es una cualidad que no se puede aplicar al principio divino de Jen贸fanes. El fil贸sofo de Colof贸n considera el movimiento como contrario a la dignidad de Dios71. Es muy probable que, como sugiere Jaeger, el motivo que lo lleva a esta consideraci贸n sea su actitud religiosa y reverente frente al misterio de lo divino.

Para realizar estas precisiones acerca de la permanencia de Dios, Jen贸fanes utiliza una categor铆a o concepto que ser谩 de mucha importancia para la filosof铆a posterior; se trata de lo apropiado72. A Dios no le es apropiado moverse, es decir, no es parte de su naturaleza el hacerlo y, por lo tanto, no lo hace.

El pensamiento del Dios Uno es omnipotente; Dios tiene la cualidad de mover todo sin moverse, 芦con el solo pensamiento (impulso) de su mente禄73. El pensamiento y los sentidos no son s贸lo facultades en Dios, sino su esencia misma, corresponden al Uno: 芦todo 茅l ve, todo 茅l piensa y todo 茅l oye禄74.

En la visi贸n de Jen贸fanes sobre la divinidad podremos encontrar elementos que parecen no ser originales; sin embargo, la historia hace justicia al reconocer en Jen贸fanes el mayor intento por mostrar una visi贸n de Dios originalmente madura para su tiempo, reflexiones que servir谩n de fundamento para otros pensadores, como Parm茅nides y su profundizaci贸n del Ser, o Her谩clito y su raz贸n universal. Sus intuiciones, que abren muchas interrogantes 鈥攎谩s de las que 茅l mismo puede responder鈥�, ser谩n de utilidad para el nacimiento de las reflexiones metaf铆sicas posteriores que ir谩n tomando forma hasta llegar a ver una luz de mayor claridad en Plat贸n y Arist贸teles.

Dios, 驴un ser personal?

Las cualidades divinas que son destacadas por Jen贸fanes, especialmente su particular racionalidad y poder, hacen que este Dios Uno se delinee de manera semejante a lo que posteriormente entenderemos como un ser personal, abriendo as铆 al hombre la posibilidad de plantear una relaci贸n diferente a la que habitualmente manten铆a con la pluralidad de dioses de la cosmogon铆a de Homero y Hes铆odo. Si a esto agregamos la interesante y novedosa concepci贸n que tiene este fil贸sofo acerca de la virtud humana, como veremos a continuaci贸n, podr铆amos llegar a importantes conclusiones acerca de la unidad de su pensamiento en torno al tema de lo divino y de la posibilidad de una relaci贸n hasta ese entonces novedosa en el mundo hel茅nico entre el hombre y la divinidad. De lo sostenido en p谩rrafos anteriores resulta que 芦el Dios de Jen贸fanes est谩 indiscutiblemente imaginado como un ser consciente, personal禄75, distingui茅ndose as铆 de lo Divino de Anaximandro. El Uno de Jen贸fanes no ha sido engendrado y es ilimitado; con el poder de su mente mueve las cosas sin moverse 茅l mismo.

Jen贸fanes, 驴un hombre religioso?

La presencia en Jen贸fanes de una actitud religiosa que involucra una relaci贸n personal con el Dios Uno es una hip贸tesis que resulta muy dif铆cil comprobar fehacientemente, pero existen suficientes elementos para aceptarla como posible. Un elemento a favor, muy importante, es su concepci贸n acerca de la virtud (ajrethv). En tiempos de Jen贸fanes, la virtud estaba determinada por el logro del 茅xito especialmente material, el honor en el combate o la victoria ol铆mpica. Sin embargo, para 茅l, la virtud tiene un contenido que m谩s parece trascender lo corporal, porque lo inmaterial tiene preeminencia sobre el cuerpo. Los frutos de la inteligencia son m谩s importantes que los del cuerpo76. A partir de ello se puede comprender mejor por qu茅 el lujo excesivo y la superficialidad son el blanco de su iron铆a77. No est谩 de m谩s mencionar que esta novedosa concepci贸n de la virtud ser谩 de mucha importancia para el desarrollo posterior de la 茅tica filos贸fica.

Entonces, el rescate de una constante memoria de la divinidad y la singularidad de Dios, la abundante cr铆tica a la superficialidad y el convencimiento de que la virtud debe ser interior, nos llevan a descubrir la posibilidad de que en Jen贸fanes existi贸 una cierta actitud religiosa o al menos reverente hacia Dios. Jen贸fanes no s贸lo habr铆a rechazado a las divinidades tradicionales, procurando purificar su sentido, sino que habr铆a buscado 鈥攜 encontrado en cierta forma, bajo ciertos l铆mites鈥� al Dios Uno78, aunque la conceptualizaci贸n o verbalizaci贸n de dicha experiencia no haya podido ser del todo acabada, quiz谩s debido a la ausencia de categor铆as de pensamiento adecuadas. Para Jaeger esta actitud religiosa es incuestionable: 芦Nadie puede poner en duda que Jen贸fanes ora realmente a su Dios; podr铆amos estar seguros de ello aun cuando no tuvi茅semos su eleg铆a del banquete para mostrarnos qu茅 seria y directamente pone en pr谩ctica sus ideas religiosas禄79.

Jen贸fanes intuy贸 que Dios debe tener realidad independientemente del ser humano que lo descubre y lo piensa. Por lo tanto, para 茅l ser铆a equivocado creer que Dios es una invenci贸n o proyecci贸n de la mente humana, de acuerdo a sus capacidades o incapacidades, a sus virtudes o defectos. Tal visi贸n subjetivista de la experiencia religiosa est谩 a煤n presente entre quienes viven conceptual o cotidianamente la ausencia de Dios.

En una sociedad y cultura distinta a nuestro siglo XXI descubrimos la preocupaci贸n por lo divino y la b煤squeda del sentido de la vida como una realidad que responde a un clamor 铆ntimo. Un hombre que luch贸 contra la superficialidad religiosa y el agnosticismo de su tiempo resulta tener un mensaje vigente para el ser humano de hoy, muchas veces alejado del sentido de s铆 mismo en el mundo y hundido en un agnosticismo funcional por haberse sumergido en la superficialidad de una existencia alejada de su Creador.

Por otro lado, el estudio de Jen贸fanes arroja luces sobre los desaf铆os del di谩logo entre fe y raz贸n en la actualidad. En su teolog铆a podemos percibir los logros que puede alcanzar una raz贸n honesta cuando se aboca a ahondar en el misterio de Dios, logros que permiten un di谩logo y abren la posibilidad a la acogida de la fe, y tambi茅n las limitaciones de la raz贸n fuera de la luz de la Revelaci贸n.

Jos茅 Rey de Castro Esposto, peruano, es profesor de filosof铆a en el Instituto Superior Nuestra Se帽ora de la Reconciliaci贸n, en Lima (Per煤).


1

Di贸genes Laercio, Vida de fil贸sofos ilustres, Iberia, Barcelona 92000, p. 343.

2

Werner Jaeger, La teolog铆a de los primeros fil贸sofos griegos, Fondo de Cultura Econ贸mica, M茅xico 1998, p. 46. Ver tambi茅n C.M. Bowra, Early Greek Elegists, (Martin Classical Lectures, vol. VII), Nueva York 1938 (reimpresi贸n de 1969), p. 111.

3

De acuerdo al testimonio de Di贸genes Laercio, sabemos que Jen贸fanes cantaba sus propios poemas en p煤blico, satirizando a Homero y Hes铆odo y tratando de educar con su nueva visi贸n de la religi贸n a quienes lo escuchaban en las reuniones a las que asist铆a (ver Di贸genes Laercio, ob. cit., p. 343).

4

En el primer libro de su Metaf铆sica Arist贸teles realiza un recorrido cr铆tico a trav茅s de sus antecesores en el pensamiento filos贸fico que resulta ser uno de los primeros esbozos de historia de la filosof铆a.

5

Kirk, Raven y Schofield opinan que 芦sus ataques a la teolog铆a hom茅rica debieron influir profundamente, tanto sobre el hombre vulgar que o铆a sus poemas, como sobre otros pensadores禄 (Ver G.S. Kirk, J.E. Raven y M. Schofield, Los fil贸sofos presocr谩ticos, Gredos, Madrid 21994, p. 246).

6

芦A quien llaman Iris es tambi茅n por naturaleza una nube morada, verde y escarlata a nuestros ojos禄 (Jen贸fanes, fragmento 32).

7

Zofia J. Zdybicka, Person and Religion. An Introduction to the Philosophy of Religion, Peter Lang, Nueva York 1991, p. 8.

8

Ver Di贸genes Laercio, ob. cit., p. 343.

9

Ver Jen贸fanes, fragmento 8.

10

Ver Juan Pablo II, Fides et ratio, 1.

11

Estas ciudades eran consideradas parte de la llamada Magna Grecia.

12

Aunque tambi茅n tenemos los testimonios de Di贸genes Laercio, ob. cit., p. 344, y de Simplicio, F铆s. 22, 26.

13

Ver Arist贸teles, Metaf铆sica, A 5, 986b 20-24.

14

Los eleatas centran su reflexi贸n en aquello que permanece (substrato o sustancia) a pesar del cambio, mientras que sus antecesores, los milesios Tales, Anaximandro y Anax铆menes, considerados los primeros fil贸sofos griegos, comenzaron sus reflexiones observando el cambio en la naturaleza.

15

Principalmente los progresos logrados por Tales, Anaximandro y Anax铆menes.

16

Rodolfo Mondolfo llama a Jen贸fanes 芦el precursor禄 de los eleatas (ver Rodolfo Mondolfo, El pensamiento antiguo, Losada, Buenos Aires 81980, t. I, p. 74).

17

Entre los que sostienen que fue Parm茅nides y no Jen贸fanes el fundador de la escuela de Elea se encuentran: J.A. Russo, W.K.C. Guthrie, G.S. Kirk, J.E. Raven, A. Rey y R. Mondolfo. Sin embargo, 脺berweg y F.M. Cornford piensan de otra manera y sostienen que Jen贸fanes es el fundador de la escuela.

18

Ver Giovanni Reale, Storia della filosofia antica, vol. I: Dalle origini a Socrate, Vita e Pensiero, Mil谩n 91997, pp. 109-110.

19

Arist贸teles se refiere al Uno seg煤n el concepto y al Uno seg煤n la materia.

20

Arist贸teles, Metaf铆sica, A 5, 986b 20-24.

21

Jen贸fanes escribe sus versos en hex谩metros y utiliza las eleg铆as y los yambros. Adem谩s, se le atribuye ser el inventor de un tipo de poes铆a sat铆rica conocida como silloi.

22

Ver Di贸genes Laercio, ob. cit., p. 345.

23

Entre los m谩s importantes est谩n Diels, Reinhardt y Deichgraber.

24

Especialmente sus puntos de vista acerca del mundo f铆sico, por el recurso a figuras literarias cuyo uso es com煤n en el lenguaje po茅tico. La mayor铆a de los fragmentos en los que se refiere al tema de la divinidad gozan de una claridad y precisi贸n mucho mayor.

25

Todo lo contrario, el lenguaje po茅tico puede abrirnos un camino insondable en las profundidades del misterio del ser al trasponer las barreras del lenguaje racional.

26

L.H. Lesher considera que Jen贸fanes es un 芦notable cr铆tico de la opini贸n com煤n y de los principales poetas griegos, defensor de la investigaci贸n de las causas naturales, proto-epistem贸logo, e innovador tanto en religi贸n como en moral禄 (L.H. Lesher, Xenophanes of Colophon. Fragments. A Text and Translation with a Commentary, University of Toronto Press, Toronto 1992, p. XIII). Ver tambi茅n W.K.C. Guthrie, Historia de la filosof铆a griega, t. I: Los primeros presocr谩ticos y los pitag贸ricos, Gredos, Madrid 1991, p. 341.

27

Jen贸fanes, fragmento 34 (traducci贸n de Jos茅 Antonio Russo Delgado, Los presocr谩ticos, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima 1988, t. I, p. 225).

28

Ver Werner Jaeger, ob. cit., p. 48.

29

Jen贸fanes, fragmento 18.

30

Jen贸fanes, fragmento 1.

31

Lug. cit.

32

Jen贸fanes, fragmento 18.

33

Z.J. Zdybicka, ob. cit., p. 58.

34

Jen贸fanes, fragmento 11.

35

Ver Jen贸fanes, fragmento 10: 芦Todo lo que los hombres aprenden lo ha plasmado Homero desde antiguo禄.

36

Jen贸fanes, fragmento 14.

37

芦Si los bueyes, los caballos o los leones tuvieran manos y fueran capaces de pintar con ellas y de hacer figuras como los hombres, los caballos dibujar铆an las im谩genes de los dioses semejantes a las de los caballos y los bueyes semejantes a las de los bueyes y har铆an sus cuerpos tal como cada uno tiene el suyo禄 (Jen贸fanes, fragmento 15).

38

芦Los et铆opes dicen que sus dioses son chatos y negros y los tracios que tienen los ojos azules y el pelo rubio禄 (Jen贸fanes, fragmento 16). Es interesante subrayar que esta cr铆tica del fil贸sofo eleata no constituye una negaci贸n de la divinidad, ni siquiera de un acceso racional a la divinidad. Creemos con Zof铆a J. Zdybicka que de este texto 芦no se puede concluir que Jen贸fanes pensaba que los dioses no exist铆an. Lo 煤nico que se puede inferir es que los dioses no pueden ser semejantes a nosotros禄 (ob. cit., p. 9).

39

芦Hall谩ndose presente [Pit谩goras] cierta vez que a un perrito castigaban, se refiere que dijo: 鈥淐esa de apalearlo, que es el alma de un amigo; en el eco lo conozco鈥澛� (Jen贸fanes, fragmento 7).

40

El fil贸sofo de Colof贸n afirmar谩, seg煤n como Di贸genes Laercio consigna su fragmento 24, que Dios 芦todo ve y todo oye, pero no todo respira禄 (Di贸genes Laercio, ob. cit., p.343; ver tambi茅n Jen贸fanes, fragmento 24).

41

Epim茅nides, adem谩s de sus ideas antropom贸rficas de los dioses, dec铆a tener trato directo con ellos a trav茅s de sue帽os y otras experiencias milagrosas (ver C.M. Bowra, ob. cit., p. 114).

42

Es necesario tener en cuenta que los antiguos griegos estaban convencidos de que sus dioses exist铆an as铆 en la realidad, mientras que las 鈥渞eediciones鈥� modernas buscan negar la existencia externa de la divinidad.

43

Caracterizado, por ejemplo, por el culto polite铆sta y antropom贸rfico, la sensualidad y la superficialidad.

44

C.M. Bowra considera que la cr铆tica de Jen贸fanes a las cualidades antropom贸rficas atribuidas a los dioses se debe a que considera que 茅stas son inferiores a la dignidad de seres divinos (ver C.M. Bowra, ob. cit., p. 116).

45

Jen贸fanes, fragmento 23 (traducci贸n de Kirk y Raven). La traducci贸n de las dos primeras palabras de este fragmento ei|" qeov" puede tambi茅n ser "Dios uno". Si se entiende de esta manera el sentido del fragmento es m谩s propenso a una postura pante铆sta. Sin embargo, Guthrie piensa que, para estar de acuerdo a la mentalidad de Jen贸fanes, debemos traducir estas palabras como 芦Dios es uno禄 (W.K.C. Guthrie, ob. cit., pp. 352-353, n. 21).

46

Las referencias a 鈥渄ioses鈥� no son nada escasas en el Antiguo Testamento. Baste un ejemplo. En el libro del 脡xodo se lee: 芦Me tomar茅 justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, Yahveh禄 (脡x 12,12).

47

Una vez m谩s se puede recurrir al Antiguo Testamento para excluir un lectura reductiva: 芦Y, en efecto, 驴hay alguna naci贸n tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo est谩 Yahveh nuestro Dios siempre que le invocamos?禄 (Dt 4,7).

48

Ver tambi茅n W.K.C. Guthrie, ob. cit., p. 354.

49

Si bien se pueden encontrar posibles influencias de Jen贸fanes en el pensamiento de Her谩clito, es muy poco probable que haya existido entre ambos una relaci贸n de maestro a disc铆pulo.

50

Her谩clito, fragmento 30 (traducci贸n de Jos茅 Antonio Russo Delgado, ob. cit., t. II, p. 95).

51

脡sta es una posici贸n intermedia entre el monote铆smo y el polite铆smo sostenida por W. Jaeger y K. Freeman.

52

Defienden el monote铆smo en Jen贸fanes: Reinhardt, Fr盲nkel y Deichgraber, as铆 como Sciacca y Guazzoni, entre otros.

53

Giovanni Reale, ob. cit., pp. 113-114.

54

Antes de Zoroastro.

55

Ver Jen贸fanes, fragmento 7.

56

Esto es atestiguado por Plotino en una de sus En茅adas, sosteniendo que Apolo es un nombre que deriva de a-pollon, negaci贸n de la multiplicidad, y que no queda suficientemente claro si Pit谩goras quer铆a referirse, en sentido positivo, a un ser particular.

57

芦Jen贸fanes es usualmente presentado como un generalizado cr铆tico de la religi贸n como un todo, aunque 茅l es s贸lo un cr铆tico de las formas religiosas polite铆stas禄, dice Zofia J. Zdybicka (ob. cit., p. 324), quien remite a Andrezaj Nowicki en Starozytni o religii.

58

Que podr铆an tener incluso semejanza cronol贸gica con los textos de Jen贸fanes, siglo VI a.C.

59

Adem谩s del ya se帽alado, se puede ver entre otros: Dt 8,19; 11,28; Jos 23,16; 24,2; Jue 2,12; 1Re 9,9; 2Cr贸 2,4; Sal 50,1; 82,1; 95,3; 136,2; Dan 2,47; 3,90; 4,5; 11,36.

60

Ver Jen贸fanes, fragmentos 1, 23, 24, 25-26 y 38.

61

芦Pero los mortales se imaginan que los dioses han nacido y que tienen vestidos, voz y figura humana como ellos禄 (Jen贸fanes, fragmento 14).

62

Ver Jen贸fanes, fragmento 23.

63

Ver Jen贸fanes, fragmento 14.

64

Arist贸teles, Ret贸rica, 1399b.

65

芦Siempre permanece en el mismo lugar, sin moverse para nada, ni le es adecuado el cambiar de un sitio a otro, sino que, sin trabajo, mueve todas las cosas con el solo pensamiento (impulso) de su mente禄 (Jen贸fanes, fragmentos 25-26).

66

Di贸genes Laercio afirma que Jen贸fanes sostuvo que 芦el alma es esp铆ritu禄 (Di贸genes Laercio, ob. cit., p. 343).

67

Entre los que llegan a esta conclusi贸n est谩n Hip贸lito, Di贸genes Laercio, Sexto y Teodoreto.

68

Ver G.S. Kirk, J.E. Raven y M. Schofield, ob. cit., pp. 250-251.

69

Sobre la esfericidad de Dios, Di贸genes Laercio recoge de Jen贸fanes: 芦Que la sustancia de Dios es esf茅rica, no teniendo nada semejante al hombre禄 (Di贸genes Laercio, ob. cit., p. 343).

70

Simplicio fue un docto neopl谩tonico que vivi贸 durante el siglo VI d.C., conocido por su comentario a la obra de Arist贸teles, especialmente a la F铆sica.

71

Sostener que en Dios no hay movimiento es una concepci贸n poco com煤n para la 茅poca. Anax铆menes de Mileto, como consigna Cicer贸n en su obra sobre la naturaleza de los dioses, considera que Dios est谩 siempre en movimiento.

72

Ver fragmentos 25-26, donde Jen贸fanes utiliza el verbo e*piprevpw bajo este sentido de lo apropiado o conveniente.

73

Jen贸fanes, fragmentos 25-26.

74

Jen贸fanes, fragmento 24.

75

Werner Jaeger, ob. cit., p. 49.

76

芦Pues nuestra habilidad [o sabidur铆a] es mejor que la fuerza de hombres y caballos. Pero esta pr谩ctica no tiene sentido ni es justo preferir la fuerza a esta buena habilidad禄 (Jen贸fanes, fragmento 2, 11-14).

77

Ver Jen贸fanes, fragmento 1.

78

Ver W.K.C. Guthrie, ob. cit., p. 352.

79

Werner Jaeger, ob. cit., p. 49.
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