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Mons. James P. Keleher, La misi贸n de evangelizaci贸n al interior de la Iglesia
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La misi贸n de evangelizaci贸n al interior de la Iglesia

Mons. James Patrick Keleher
Arzobispo de Kansas

Excelent铆simos Se帽ores Cardenales, Se帽ores Arzobispos y Obispos, fieles laicos, sacerdotes, religiosos y religiosas que esta tarde han venido aqu铆 para reflexionar juntos sobre la misi贸n evangelizadora de la Iglesia; queridos amigos todos:

Es para m铆 una gran alegr铆a estar por primera vez en el Per煤 participando en este V Congreso Internacional sobre el pensamiento de Juan Pablo II, especialmente en su llamado a la reconciliaci贸n y a la nueva evangelizaci贸n en vistas al Tercer Milenio.

Al mismo tiempo, ruego al Se帽or para que estas jornadas sean un testimonio de comuni贸n y vivencia eclesial de la Iglesia en Am茅rica.

1. 鈥淓vangelizar鈥�

Quisiera comenzar mi intervenci贸n con una pregunta: 驴Es la Iglesia cat贸lica evangelizadora? Hace medio siglo, cuando empec茅 mis estudios para el sacerdocio, algunos hubieran respondido equivocadamente que no. Nuestra Madre, la Iglesia 鈥攕eg煤n esta visi贸n caricaturizada鈥�, ser铆a una Iglesia de s贸lo liturgia y ley, centrada en la Sagrada Tradici贸n, en la jerarqu铆a y en los sacramentos.

1.1. El Concilio Vaticano II

La Iglesia, no obstante, siempre ha concebido su misi贸n como apost贸lica y misionera, es decir, como evangelizadora. Sin embargo, fue el Concilio Vaticano II el que permiti贸 comprender a煤n mejor esta dimensi贸n 鈥攁l menos para los que vivimos en aquellos agitados d铆as sin sucumbir ante el todav铆a m谩s agitado viento de un a veces mal entendido 鈥渆sp铆ritu del Concilio鈥濃��. Un simple conteo de palabras basta para ilustrar esta realidad: el Concilio Vaticano II menciona la palabra "Evangelio" 157 veces; usa el verbo 鈥渆vangelizar鈥� 18 veces, y el nombre 鈥渆vangelizaci贸n鈥� 31 veces. As铆, pues, sabemos tambi茅n que todo el esp铆ritu del Concilio se encuentra resumido en la constituci贸n dogm谩tica sobre la Iglesia, Lumen gentium, que dice: 芦Cristo es la luz de los pueblos. Por ello este sacrosanto S铆nodo, reunido en el Esp铆ritu Santo, desea ardientemente iluminar a todos los hombres, anunciando el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16,15) con la claridad de Cristo, que resplandece sobre la faz de la Iglesia禄1.

1.2. El impulso evangelizador de Pablo VI

Edificando sobre el trabajo del Concilio, el Papa Pablo VI dedic贸 los largos y con frecuencia dif铆ciles a帽os de su pontificado a la tarea de evangelizaci贸n. La misma elecci贸n de Pablo como su nombre, indica la intenci贸n del Pont铆fice de seguir los pasos del Ap贸stol de los Gentiles. En 1967, el Papa cambi贸 el nombre de la 鈥淐ongregaci贸n para la Propagaci贸n de la Fe鈥�, por el de 鈥淐ongregaci贸n para la Evangelizaci贸n de los Pueblos鈥�. Llamado con frecuencia el 鈥淧apa peregrino鈥�, Pablo VI fue el primer Papa 鈥攄esde el mismo Pedro鈥� que emprendi贸 viajes misioneros a trav茅s de los continentes. A petici贸n propia, un libro del Evangelio, abierto, se coloc贸 sobre su sencillo f茅retro de pino en su funeral en 1978; un s铆mbolo muy significativo de su pontificado.

Cuatro a帽os antes, en 1974, queriendo comprometer a la Iglesia entera de una forma m谩s decisiva en el empe帽o de extender el Evangelio, el Papa Pablo convoc贸 la Tercera Asamblea General del S铆nodo de los Obispos para reflexionar sobre la evangelizaci贸n en el mundo moderno. El fruto de este encuentro fue su exhortaci贸n apost贸lica Evangelii nuntiandi, en la que reafirm贸 que 芦evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocaci贸n propia de la Iglesia, su identidad m谩s profunda. Ella existe para evangelizar禄2. Previniendo a aquellos que dentro de la Iglesia podr铆an reducir esta misi贸n a una vaga opci贸n human铆stico-sociopol铆tica, de liberaci贸n y desarrollo meramente horizontales, el Pont铆fice destac贸 con claridad que 芦no hay evangelizaci贸n verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jes煤s de Nazaret, Hijo de Dios禄3.

1.3. Juan Pablo II y el reto de la Nueva Evangelizaci贸n de cara al 2000

En nuestros d铆as el Papa Juan Pablo II ha continuado esta proclamaci贸n evang茅lica, llev谩ndola adelante con energ铆a. 脡l ha resumido su propio pontificado se帽alando que el Se帽or y Maestro de la historia y de nuestros destinos, ha querido que su pontificado sea el de un Papa peregrino de la evangelizaci贸n, que anda a trav茅s de los caminos del mundo llevando a todas las gentes el mensaje de salvaci贸n. Desde 1983 el Papa Juan Pablo II viene llamando repetidamente a la Iglesia a una Nueva Evangelizaci贸n. 脡sta 芦no consiste en un "nuevo evangelio"禄4, ya que el mensaje tiene que ser siempre el Evangelio manifestado en Jesucristo. De otra manera, como lo ha hecho notar el mismo Pont铆fice, 芦no ser铆a "evangelio", sino mera invenci贸n humana, y no habr铆a en 茅l salvaci贸n禄5.

En su enc铆clica sobre la validez permanente del mandato misionero de la Iglesia, Redemptoris missio, el Santo Padre declara: 芦Preveo que ha llegado el momento de dedicar todas las fuerzas eclesiales a la nueva evangelizaci贸n y a la misi贸n ad gentes. Ning煤n creyente en Cristo, ninguna instituci贸n de la Iglesia puede eludir este deber supremo: anunciar a Cristo a todos los pueblos禄6. Y ha dejado claramente se帽alado el a帽o pasado, en su carta apost贸lica Tertio millennio adveniente, que esta Nueva Evangelizaci贸n est谩 fuertemente relacionada con la preparaci贸n de la Iglesia para celebrar el A帽o Jubilar en el 2000. La mayor parte de este 鈥減rolongado adviento鈥� de preparaci贸n 芦pretende suscitar una particular sensibilidad a todo lo que el Esp铆ritu dice a la Iglesia y a las Iglesias (cf. Ap 2,7ss)禄7 ya que 脡l 芦es tambi茅n para nuestra 茅poca el agente principal de la nueva evangelizaci贸n禄 que 芦construye el Reino de Dios en el curso de la historia y prepara su plena manifestaci贸n en Jesucristo, animando a los hombres en su coraz贸n y haciendo germinar dentro de la vivencia humana las semillas de la salvaci贸n definitiva que se dar谩 al final de los tiempos禄8.

El Santo Padre no ha pretendido enumerar en detalle los m茅todos que deben emplearse en la Nueva Evangelizaci贸n, ya que 茅stos dependen necesariamente de las diferentes circunstancias. M谩s bien indica que son necesarios la oraci贸n y el estudio para discernir lo que 芦el Esp铆ritu sugiere a las distintas comunidades, desde las m谩s peque帽as, como la familia, a las m谩s grandes, como las naciones y las organizaciones internacionales, sin olvidar las culturas, las civilizaciones y las sanas tradiciones禄9.

2. 驴Qu茅 es evangelizar?

En su exhortaci贸n apost贸lica post-sinodal Evangelii nuntiandi, el Papa Pablo VI defini贸 la evangelizaci贸n de la siguiente manera: 芦Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad禄10. A todo esto el Papa Juan Pablo II a帽ade: 芦La Iglesia est谩 efectiva y concretamente al servicio del Reino. Lo est谩, ante todo, mediante el anuncio que llama a la conversi贸n... La Iglesia, pues, sirve al Reino fundando comunidades e instituyendo Iglesias particulares, llev谩ndolas a la madurez de la fe y a la caridad, mediante la apertura a los dem谩s, con el servicio a la persona y a la sociedad, por la comprensi贸n y estima de las instituciones humanas禄11.

Estas definiciones implican que hay tres elementos en la misi贸n evangelizadora de la Iglesia:

Primero: Una misi贸n ad intra, que renueve entre los cat贸licos el entusiasmo por vivir su fe en Jesucristo, quien es 芦el Camino, la Verdad y la Vida禄 (Jn 14,6). Este elemento corresponde a las dos fases de preparaci贸n que el Santo Padre delineaba en la Tertio millennio adveniente.

Segundo: Una misi贸n ad extra, invitando a todos, cualquiera sea su origen y condici贸n, a o铆r el mensaje de salvaci贸n en Jesucristo, para que puedan unirse a nosotros en la plenitud de la fe cat贸lica. Este elemento, a pesar de todas las dudas y ambig眉edades de muchos en estos 煤ltimos a帽os, es esencial para la propia vida de la Iglesia, como el mismo Santo Padre ha afirmado: 芦En efecto, la misi贸n renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana... 隆La fe se fortalece d谩ndola! La nueva evangelizaci贸n de los pueblos cristianos hallar谩 inspiraci贸n y apoyo en el compromiso por la misi贸n universal禄12.

Tercero: Una misi贸n dirigida a las culturas humanas y que se esfuerza en armonizarlas con los valores cristianos y con el mensaje del Evangelio. Esto significa 芦una 铆ntima transformaci贸n de los aut茅nticos valores culturales por su integraci贸n en el cristianismo y la radicaci贸n del cristianismo en todas las culturas humanas禄13.

3. La misi贸n al interior de la Iglesia

Como se me pidi贸 hablar sobre el tema de 鈥淟a misi贸n dentro de la Iglesia鈥�, en respuesta al elocuente discurso de inauguraci贸n de este Congreso quisiera limitarme a hacer algunas observaciones sobre el primero de estos elementos, es decir la misi贸n ad intra.

La misi贸n ad intra es con frecuencia poco apreciada. El Santo Padre ha destacado, sin embargo, que la 鈥渁ctividad misionera鈥� ad intra es un signo de credibilidad y un est铆mulo para la actividad misionera ad extra ya que, como su predecesor el Papa Pablo VI hizo notar, 芦el que ha sido evangelizado evangeliza a su vez禄14. Por eso, si queremos que la Nueva Evangelizaci贸n tenga 茅xito, debemos empezar por la misi贸n ad intra. 脡sta tiene dos dimensiones: una personal y otra comunitaria.

3.1. Dimensi贸n personal

En lo que respecta a la primera el Papa Juan Pablo II ha declarado que la Nueva Evangelizaci贸n empieza con la proclamaci贸n clara y enf谩tica del Evangelio que va dirigido a cada persona. Por lo tanto, es necesario despertar en los creyentes una relaci贸n 铆ntima con Cristo, el 煤nico Salvador de la humanidad. Solamente de esta relaci贸n personal con Jes煤s puede brotar una evangelizaci贸n eficaz.

Es aqu铆 donde se encuentra el mayor obst谩culo para la Nueva Evangelizaci贸n: existen demasiados cat贸licos que nunca se han encontrado verdaderamente con Jesucristo. Aunque hayan adquirido alg煤n conocimiento de 脡l, a trav茅s de las ense帽anzas de la Iglesia 鈥攍o que es cada vez m谩s raro鈥�, generalmente les falta una relaci贸n personal con el Se帽or. El mismo Cristo nos dijo: 芦Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida禄 (Jn 14,6). Si vamos a proclamar esta verdad a otros, primero debemos creerla nosotros profunda y sinceramente.

Una vez que estamos convencidos de que Dios nos ama y empezamos a responder a ese amor, podemos entrar en la primera fase de la evangelizaci贸n: nuestra propia y continua conversi贸n. Como el Santo Padre advierte en su reciente carta enc铆clica: 芦El anuncio mesi谩nico 鈥渆l tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios est谩 cerca鈥� y la llamada consiguiente 鈥渃onvert铆os y creed en la Buena Nueva鈥� (Mc 1,15), con la que Jes煤s inaugura su misi贸n, indican el elemento esencial que debe caracterizar todo nuevo inicio: la necesidad fundamental de la evangelizaci贸n en cada etapa del camino salv铆fico de la Iglesia... Cada uno debe pues convertirse m谩s radicalmente al Evangelio y, sin perder nunca de vista el designio de Dios, debe cambiar su mirada禄15.

3.2. Dimensi贸n comunitaria

M谩s all谩 de esta dimensi贸n personal de la evangelizaci贸n dentro de la Iglesia, hay otra dimensi贸n m谩s amplia en la cual se ha expresado cierta crisis en los 煤ltimos decenios. Analizando algunas de las dificultades internas y externas en la tarea de evangelizaci贸n de nuestros tiempos, el Papa Juan Pablo II hace la siguiente observaci贸n que merece citarse enteramente: 芦No faltan tampoco dificultades internas al Pueblo de Dios, las cuales son ciertamente las m谩s dolorosas. Mi predecesor Pablo VI se帽alaba, en primer lugar, 鈥渓a falta de fervor, tanto m谩s grave cuanto que viene de dentro. Dicha falta de fervor se manifiesta en la fatiga y desilusi贸n, en la acomodaci贸n al ambiente y en el desinter茅s, y sobre todo en la falta de alegr铆a y de esperanza鈥�. Grandes obst谩culos para la actividad misionera de la Iglesia son tambi茅n las divisiones pasadas y presentes entre los cristianos, la descristianizaci贸n de pa铆ses cristianos, la disminuci贸n de las vocaciones al apostolado, los antitestimonios de fieles que en su vida no siguen el ejemplo de Cristo. Pero una de las razones m谩s graves del escaso inter茅s por el compromiso misionero es la mentalidad indiferentista, ampliamente difundida, por desgracia, incluso entre los cristianos, enraizada a menudo en concepciones teol贸gicas no correctas y marcada por un relativismo religioso que termina por pensar que 鈥渦na religi贸n vale la otra鈥�. Podemos a帽adir 鈥攃omo dec铆a el mismo Pont铆fice鈥� que no faltan tampoco "pretextos que parecen oponerse a la evangelizaci贸n. Los m谩s insidiosos son ciertamente aquellos para cuya justificaci贸n se quieren emplear ciertas ense帽anzas del Concilio"禄16.

No necesito a帽adir nada al sucinto diagn贸stico del Santo Padre, pero quisiera reconocer la deuda que la Iglesia 鈥攜 toda la humanidad鈥� tiene contra铆da con 茅l, por su constancia en enfrentar estos obst谩culos. Desde que subi贸 al Trono de San Pedro, el Papa Juan Pablo II, 芦en obediencia de fe a Cristo..., confiando en la Madre de Cristo y de la Iglesia, no obstante las graves dificultades禄17, se ha esforzado constantemente en reafirmar las verdades de la fe y en restaurar la unidad interna de la Iglesia, con el fin de hacernos a todos testigos fidedignos del Evangelio de Jesucristo confiado a la Iglesia. Desde su resonante declaraci贸n en Redemptor hominis de que el hombre es 芦el camino primero y fundamental de la Iglesia, camino trazado por Cristo mismo禄18, hasta la ferviente s煤plica de Ut unum sint por la unidad 芦para que el mundo crea禄 (Jn 17,21), el Santo Padre ha trabajado incansablemente en renovar la fe y disciplina de la Iglesia con vistas a la Nueva Evangelizaci贸n. Entre los frutos de su trabajo quiz谩s se lleve uno de los mejores lugares el Catecismo de la Iglesia Cat贸lica, que no es solamente una 芦norma segura para la ense帽anza de la fe禄 y, por lo tanto, 芦un instrumento v谩lido y autorizado de la comuni贸n eclesial禄19, sino tambi茅n un instrumento eficaz de evangelizaci贸n 芦ofrecido a todo hombre que nos pida raz贸n de la esperanza que hay en nosotros (cf. 1Pe 3,15) y que quiere conocer lo que cree la Iglesia Cat贸lica禄20.

Empec茅 mis observaciones preguntando si la Iglesia cat贸lica es 鈥渆vangelizadora鈥�. A diferencia de lo que algunos hac铆an hace cincuenta a帽os, hoy nadie contestar铆a con una negativa. Ya solamente por esto tenemos que estar agradecidos. Sin embargo, estamos lejos de haber terminado nuestra tarea. Como el Papa Juan Pablo II ha se帽alado repetidamente, 芦Dios est谩 preparando una gran primavera cristiana禄21. Mientras tanto, en nuestro adviento de preparaci贸n, 芦la esperanza cristiana nos sostiene en nuestro compromiso a fondo para la nueva evangelizaci贸n y para la misi贸n universal, y nos lleva a pedir como Jes煤s nos ha ense帽ado: 鈥淰enga tu reino, h谩gase tu voluntad en la tierra como en el cielo鈥� (Mt 6,10)禄22.

Y si la llegada de ese reino nos parece que se retrasa, si nuestros esfuerzos en la misi贸n evangelizadora ad intra y ad extra parecen producir poco fruto, ser谩 bueno que recordemos las alentadoras palabras del autor de la Segunda Ep铆stola de Clemente de Roma, quien aseguraba que ninguno de los justos obtuvo resultados r谩pidos, pues si Dios diera a los justos su recompensa inmediatamente, estar铆amos practicando un comercio, no una religi贸n, y parecer铆a que obr谩bamos el bien para sacar provecho, no por piedad. Quiz谩 podamos decir que la demora de la llegada del reino nos da ocasi贸n de mostrar que estamos aut茅nticamente motivados por reverencia y amor a Dios, y no que buscamos una r谩pida ganancia en lo sobrenatural.

Muchas gracias y que Dios los bendiga. Que Mar铆a nos gu铆e especialmente en nuestro trabajo ad intra en este desaf铆o de la Nueva Evangelizaci贸n.


1

Lumen gentium, 1.

2

Evangelii nuntiandi, 14.

3

Evangelii nuntiandi, 22.

4

Juan Pablo II, Discurso inaugural, Santo Domingo, 12/10/1992, 6.

5

Lug. cit.

6

Redemptoris missio, 3.

7

Tertio millennio adveniente, 23.

8

Tertio millennio adveniente, 45.

9

Tertio millennio adveniente, 23.

10

Evangelii nuntiandi, 18.

11

Redemptoris missio, 20.

12

Redemptoris missio, 2.

13

S铆nodo extraordinario de 1985, Relaci贸n final, II,D,4; ver Redemptoris missio, 52.

14

Evangelii nuntiandi, 24.

15

Ut unum sint, 15.

16

Redemptoris missio, 36.

17

Redemptor hominis, 2; ver Juan Pablo II, Saludo a la Iglesia al comenzar el pontificado, 16/10/1978.

18

Redemptor hominis, 14.

19

Juan Pablo II, constituci贸n apost贸lica Fidei depositum, 11/10/1992, 4.

20

Lug. cit.

21

Redemptoris missio, 86.

22

Lug. cit.
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