Soporte
S.S. Juan Pablo II, Los sacerdotes santos sucitan vocaciones con la oraci贸n y el testimonio de su vida
Incrementar tama帽o de fuente Disminuir tama帽o de fuente
Compartir

Los sacerdotes santos sucitan vocaciones con la oraci贸n y el testimonio de su vida

DISCURSO: A los miembros del clero de Roma, en la Sala Clementina del Palacio Apost贸lico, jueves 14 de febrero.

El jueves 14 de febrero, Juan Pablo II se reuni贸 con el clero de Roma en la Sala Clementina del Palacio Apost贸lico Vaticano, para la tradicional audiencia del inicio de la Cuaresma. Participaron en el encuentro el cardenal vicario Camillo Ruini, los obispos auxiliares de la di贸cesis, los p谩rrocos y vicep谩rrocos de la urbe, as铆 como los di谩conos y di谩conos permanentes. Al comienzo, el cardenal Ruin隆 dirigi贸 al Santo Padre unas palabras, en las que le agradeci贸 la audiencia, record贸 la celebraci贸n de la Jornada de Oraci贸n par la Paz en As铆s y le inform贸 de lo que se est谩 haciendo en la di贸cesis para poner en pr谩ctica sus orientaciones expresadas en la carta apost贸lica 芦Novo milenio ineunte禄. Luego intervinieron diez sacerdotes, los cuales afrontaron fundamentalmente el tema de la pr贸xima asamblea eclesial diocesana: las vocaciones. A continuaci贸n, el Vicario de Cristo pronunci贸 el discurso que publicamos, traducido del italiano. Antes de la plegaria del 脕ngelus y de la bendici贸n apost贸lica, con las que se concluy贸 el encuentro, el Romano Pont铆fice les dirigi贸 las palabras que publicamos aparte:

Se帽or cardenal; venerados hermanos en el episcopado; amad铆simos sacerdotes romanos:

1. Este encuentro con el clero romano, que se renueva todos los a帽os al inicio de la Cuaresma, es para m铆 una alegr铆a del coraz贸n. Os saludo con afecto a cada uno y os doy las gracias por estar aqu铆 y por vuestro servicio a la Iglesia de Roma. Saludo y doy las gracias al cardenal vicario, al vicegerente, a los obispos auxiliares y a aquellos de entre vosotros que me han dirigido la palabra.

芦Subi贸 al monte y llam贸 a los que 脡l quiso; y vinieron a 脡l. Instituy贸 Doce, para que estuvieran con 脡l, y para enviarlos a predicar禄 (Mc 3, 13-15). Al iniciar el camino cuaresmal, estas palabras del evangelista San Marcos, que hab茅is puesto como base del programa pastoral diocesano, nos exhortan a los sacerdotes a la b煤squeda de esa 铆ntima cercan铆a con el Se帽or que es para todo cristiano, pero en particular para nosotros, el secreto de nuestra existencia y la fuente de fecundidad de nuestro ministerio.

Estas mismas palabras evang茅licas iluminan muy bien el profundo v铆nculo que existe entre la vocaci贸n divina, acogida en la obediencia de la fe, y la misi贸n cristiana de ser testigos y heraldos de Cristo, colaboradores humildes pero valientes de su obra de salvaci贸n. Por tanto, hac茅is bien en dedicar especial atenci贸n a las vocaciones, en particular a las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, dentro de la gran orientaci贸n misionera que caracteriza la vida y la pastoral de nuestra di贸cesis.

Un compromiso com煤n

2. Todos sabemos cu谩n necesarias son las vocaciones para la vida, el testimonio y la acci贸n pastoral de nuestras comunidades eclesiales. Y sabemos tambi茅n que, a menudo, la disminuci贸n de las vocaciones en una di贸cesis o en una naci贸n es consecuencia de la atenuaci贸n de la intensidad de la fe y del fervor espiritual. As铆 pues, no debemos contentarnos f谩cilmente con la explicaci贸n seg煤n la cual la escasez de las vocaciones sacerdotales quedar铆a compensada con el crecimiento del compromiso apost贸lico de los laicos o que, incluso, ser铆a algo querido por la Providencia para favorecer el crecimiento del laicado. Al contrario, cuanto m谩s numerosos son los laicos que quieren vivir con generosidad su vocaci贸n bautismal, tanto m谩s necesarias son la presencia y la obra espec铆fica de los ministros ordenados.

No queremos ocultar por ello las dificultades bien conocidas que obstaculizan hoy, tanto en Roma como en gran parte del mundo occidental, una respuesta positiva a la llamada del Se帽or. En efecto, se ha vuelto dif铆cil, por m煤ltiples motivos, concebir y emprender grandes y comprometedores proyectos de vida, que no vinculen de manera parcial y provisional, sino plena y definitiva. Y a muchas personas les resulta a煤n m谩s dif铆cil considerar esos proyectos como algo que nace ante todo de la llamada de Dios, del designio de amor y de misericordia que 脡l desde la eternidad ha concebido para cada persona, m谩s que como algo que les pertenece, fruto de sus opciones y de su ingenio.

Por tanto, el empe帽o de la Iglesia en favor de las vocaciones debe basarse en un gran compromiso com煤n, en el que han de colaborar tanto los laicos como los sacerdotes y los religiosos, y que consiste en redescubrir la dimensi贸n fundamental de nuestra fe, para la cual la vida misma, toda vida humana, es fruto de la llamada de Dios y s贸lo puede realizarse positivamente como respuesta a esta llamada.

Don y misterio

3. Dentro de esta gran realidad de la vida como vocaci贸n, y en concreto de nuestra vocaci贸n bautismal com煤n, manifiesta todo su extraordinario significado la vocaci贸n al ministerio ordenado, la vocaci贸n sacerdotal. En efecto, es don y misterio, el misterio de la gratuita elecci贸n divina: 芦No me hab茅is elegido vosotros a m铆, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vay谩is y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca禄 (Jn 15, 16).

S铆, queridos hermanos en el sacerdocio, nuestra vocaci贸n es un misterio. Y, como escrib铆 con ocasi贸n de mi jubileo sacerdotal, el misterio de un 芦"Maravilloso intercambio" -Admirabile commercium - entre Dios y el hombre. Este ofrece a Cristo su humanidad para que 脡l pueda servirse de ella como instrumento de salvaci贸n, casi haciendo de este hombre otro s铆 mismo. Si no se percibe el misterio de este "intercambio" no se logra entender c贸mo puede suceder que un joven, escuchando la palabra "隆S铆gueme!", llegue a renunciar a todo por Cristo, en la certeza de que por este camino su personalidad humana se realizar谩 plenamente禄 (Don y misterio BAC, Madrid, p. 90).

Por tanto, cuando hablamos de nuestro sacerdocio y damos testimonio de 茅l debemos hacerlo con gran alegr铆a y gratitud y, al mismo tiempo, con gran humildad, conscientes de que Dios 芦nos ha llamado con una vocaci贸n santa, no por nuestras obras, sino por su propia determinaci贸n y por su gracia禄 (2 Tm 1, 9).

Es necesario orar por las vocaciones

4. As铆, resulta muy evidente por qu茅 el primer y principal compromiso en favor de las vocaciones no puede ser otro que la oraci贸n: 芦La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Due帽o de la mies que env铆e obreros a su mies禄 (Mi 9, 37-38; cf. Lc 10, 2). La oraci贸n por las vocaciones no es y no puede ser fruto de la resignaci贸n, como si pens谩ramos que ya hemos hecho todo lo posible por las vocaciones, con muy pocos resultados, y que por consiguiente no nos queda m谩s que orar. En efecto, la oraci贸n no es una especie de delegaci贸n al Se帽or para que 茅l act煤e en vez de nosotros. Por el contrario, significa fiarse de 茅l, ponerse en sus manos, lo cual, a su vez, nos da confianza y nos dispone para realizar las obras de Dios.

Por eso la oraci贸n por las vocaciones es ciertamente tarea de toda la comunidad cristiana, pero deben hacerla intensamente ante todo los que tienen la edad y las condiciones para elegir su estado de vida, como sucede en particular con los j贸venes.

Por el mismo motivo, la oraci贸n debe ir acompa帽ada por toda una pastoral que tenga un claro y expl铆cito car谩cter vocacional. Desde que nuestros ni帽os y j贸venes comienzan a conocer a Dios y a formarse una conciencia moral hay que ayudarles a descubrir que la vida es vocaci贸n y que Dios llama a algunos a seguirlo m谩s 铆ntimamente, en la comuni贸n con 茅l y en la entrega de s铆. Por eso, las familias cristianas tienen una grande e insustituible misi贸n y responsabilidad con respecto a las vocaciones, y es preciso ayudarles a corresponder a ellas de manera consciente y generosa. De modo an谩logo, la catequesis y toda la pastoral de iniciaci贸n cristiana deben ofrecer una primera propuesta vocacional.

Naturalmente, esta propuesta se ha de hacer m谩s fuerte y penetrante, siempre respetando plenamente las conciencias y la libertad de las personas, a medida que se pasa de la infancia a la adolescencia y luego a la juventud. Por eso uno de los criterios fundamentales de la pastoral juvenil, escolar y universitaria, ha de ser el cultivo y la solicitud por las vocaciones. Y, por 煤ltimo, cada parroquia y comunidad cristiana, en todos sus componentes y organizaciones, debe sentirse corresponsable de la propuesta y del acompa帽amiento vocacional.

Importancia del testimonio de los sacerdotes

5. Con todo, amad铆simos sacerdotes, es evidente que la pastoral vocacional nos compete ante todo a nosotros, y est谩 confiada en primer lugar a nuestra oraci贸n, a nuestro ministerio y a nuestro testimonio personal. En efecto, es dificil que una vocaci贸n al sacerdocio nazca sin relaci贸n con la figura de un sacerdote, sin contacto personal con 茅l, sin su amistad, sin su paciente y diligente atenci贸n y sin su gu铆a espiritual.

Si los ni帽os y los j贸venes ven a sacerdotes afanados en demasiadas cosas, inclinados al mal humor y al lamento, descuidados en la oraci贸n y en las tareas propias de su ministerio, 驴c贸mo podr谩n sentirse atra铆dos por el camino del sacerdocio? Por el contrario, si experimentan en nosotros la alegr铆a de ser ministros de Cristo, la generosidad en el servicio a la Iglesia y el inter茅s por promover el crecimiento humano y espiritual de las personas que se nos han confiado, se sentir谩n impulsados a preguntarse si esta no puede ser, tambi茅n para ellos, la 芦parte mejor禄 (Le 10, 42), la elecci贸n m谩s hermosa para su joven vida.

Amad铆simos hermanos sacerdotes, encomendamos a Mar铆a sant铆sima, Madre de Cristo, Madre de la Iglesia y, en particular, Madre de nosotros los sacerdotes, nuestra peculiar solicitud por las vocaciones. Le encomendamos de igual modo nuestro camino cuaresmal y, sobre todo, nuestra santificaci贸n personal. En efecto, la Iglesia necesita sacerdotes santos para abrir a Cristo incluso las puertas que parecen m谩s cerradas.

Una vez m谩s, 隆gracias por este encuentro! Os bendigo a todos de coraz贸n y, juntamente con vosotros, bendigo a vuestras comunidades.

Consultas

© Copyright 2013. BIBLIOTECA ELECTR脫NICA CRISTIANA -BEC- VE MULTIMEDIOS鈩�. La versi贸n electr贸nica de este documento ha sido realizada por VE MULTIMEDIOS - VIDA Y ESPIRITUALIDAD. Todos los derechos reservados. La -BEC- est谩 protegida por las leyes de derechos de autor nacionales e internacionales que prescriben par谩metros para su uso. Hecho el dep贸sito legal.


Dise帽o web :: Hosting Cat贸lico